Juguetón y misterioso.
Pequeño incidente.
Narra Ranma.
Al mediodía me encontraba conduciendo hacia el departamento del idiota de Shinosuke, aún mi mente estada perdida en el "Si" de Akane.
Anoche no estaba seguro de invitarla a salir. Caminaba de un lado a otro en mi habitación para decidirme. Luego de luchar con la cobardía fui hasta su puerta y tratando de no parecer nervioso le propuse que saliéramos.
Su rostro demostró un poco de sorpresa al principio. Por un momento pensé que iba a rechazarme. Ta tenía planeado que contestar si se negaba pero el alivio apareció en mi cuerpo cuando aceptó mi propuesta.
Me controlé en no sujetarla de la cintura y atraerla hacia a mi con fuerza. Así que solo me despedí volviendo a mi habitación y dormir pensando en ella.
Se merecía una salida agradable y sin conflictos. La idea de invitarla a salir surgió cuando sollozaba a mi lado después de haber descubierto a Shinosuke revolcándose con Shampoo. Ahora que lo pienso, mi plan de demostrarle a Akane que Shinosuke es un imbécil no requirió de micho esfuerzo. El solo lo provoco. Después de todo elegir a Shampoo como mi "cita" ayudó.
Por otra parte, no pensé en que esto afectaría a Akane. Cuando trataba de contener las lagrimas me di cuenta que realmente no se lo esperaba. Me sentí un poco culpable pero a la vez tranquilo. Era mejor que se enterara antes de que él se acostara con ella y después la votara. Su dolor hubiera sido mucho peor.
Aparqué la camioneta detrás del asqueroso mustang. Retirando los lentes oscuros de mi rostro bajé del auto y me desplacé hasta el edificio. Luego de subir el ascensor llegué a su puerta. Toqué fuertemente en ella. Más vale que abra la puerta sino me veré obligado a tirarla de un patada.
Después de unos segundos de espera. Abrió con aspecto soñoliento. Las ganas de darle un golpe en la cara para que despierte estaban dentro de mis opciones. Pero las palabras de Akane en no causar problemas me calmaron.
- ¿Qué quieres? shampoo ya se fue - dijo frotándose los ojos.
¿Shampoo? ¿Piensa que vengo por Shampoo? Ja. No quiero ser cruel. Pero ni siquiera me acorde de ella.
- Vengo por el bolso de Akane - informé secamente.
- Yo iré a entregárselo por la tarde - frunció el ceño.
Suspiré tratando de mantener mi paciencia. El tipo no estaba cooperando y eso comenzaba a frustrarme.
- ¿No me escuchaste? estoy aquí por el bolso y no me iré hasta tenerlo en mis manos. - lo amenacé mirándolo fijamente.
- Y yo te estoy diciendo que se lo regresaré personalmente - Dicho esto, cerró la puerta.
Respira Ranma. Respira. Respira. ¿Acaba de cerrar la puerta en mi cara? Bien, él se lo busco. Que no se quejé después. Nadie me deja con la palabra en la boca. Estuve a punto de perder los estribos e ir a desfigurarle la cara. Pero una idea mejor se cruzó por mi mente.
cerrando mis manos en puños caminé por el pasillo respirando pesadamente. Llegando al exterior, solté el aire que estaba conteniendo. Me dirigí hasta la camioneta sacando de la guantera un pedazo de tela que tenía para cualquier imprevisto.
No soy tan idiota como para dañarme a mi mismo.
Enrollandomela en mis nudillos caminé hasta el mustang. Me coloqué enfrente de la puerta del copiloto. Juntando la ira y la impotencia golpee con fuerza el vidrio imaginando que era la cara de Shinosuke. Mi puño se tensó al entrar en contacto con el vidrio. EL ruido que provocó se escuchó levemente haciendo que los restos de la ventana se esparcieran por el suelo y en el asiento.
La alarma escandalosa comenzó a sonar de forma ruidosa. Sin perder más tiempo estiré mi brazo y cogí el bolso del asiento trasero. Entré en mi camioneta y me puse en marcha a toda velocidad con un orgullo inmenso. La alarma seguía sonando hasta que mi oído dejó de percibirlo mientras me alejaba del lugar.
Narra Akane.
- No puedo creer que golpearas a la cita de Ranma - comentó Ukyo con sorpresa.
Dado que aún no tenía mi preciado celular. Había llamado a Ukyo con el teléfono de la sala para pedirle que viniera a mi casa. Cuando llegó nos sentamos en el sofá y me disculpe a platicarle todo lo ocurrido. No le sorprendió cuando le conté lo de Shinosuke. Solo se digno a contestarme un "tarde o temprano te ibas a dar cuenta la clase de patán que es"
En lo que si se quedo desconcertada fue cuando le dije de mi ataque hacía Shampoo. Me felicitó por haberla callado a golpes pero ella sabe más que nadie que no soy una persona agresiva. Suelo hacer algunos comentarios hirientes cuando es necesario pero llegar a los golpes no era lo mió. No hasta ahora.
- Bueno, es compresible que aborrezca a Shinosiuke siendo que se burló del fallecimiento de sus padres - dijo después.
Sobre eso, le conté sobre la conversación que tuve con él en el jardín. Obviamente no mencioné la parte del cálido abrazo. En este momento estaría gritándome que nos gustamos, que por qué no lo besé o algo por el estilo. Y en este instante aún sigo abrumada por la salida que tendré hoy con él como para soportar ese tipo de comentarios.
- Y para todo esto ¿Donde esta Ranma? - preguntó impaciente.
- Fue al departamento de Shinosuke por mi bolso - respondí ansiosa.
Hace media hora que se había ido y ya comenzaba a sospechar lo peor. Sólo espero que haya toamdo mis advertencias en serio.
- ¿Lo ves? Otra pista de que le gustas - dijo señalándome.
- Solo esta siendo amable
- Sí claro, ¿No me digas que invitarte a salir de nuevo es ser amable? - dijo alzando de forma dramática sus cejas.
Bueno punto. Tal vez lo hizo para no sentirse culpable de haber aceptado salir con nosotros desde el inicio. Pero ¿A quién engaño? Si no fuer por Shampoo y por mi bolso que se quedó olvidado yo aún estaría como estúpida considerando regresar con Shinosuke. Así que básicamente gracias a la decisión de Ranma pude darme cuanta antes de haber cometido un error.
- Lo que sé, es que Shinosuke es un idiota - cambie de tema.
- ¿Apenas te estas dando cuenta? La palabra idiota es poco para él - bufó negando la cabeza.
Dejando a un lado todo lo de anoche, la conversación dio por terminada. Se despidió deseándome suerte sobre la salida con Ranma.
Para distraerme tomé una barra de granola de la despensa y me senté en la silla. Pasaron unos cuantos minutos cuando vi a través de la ventada de la cocina como la suburban roja se estacionaba en la acera.
Me levanté de mi lugar depositando el paquete de granola vacía en la basura. Me acerqué a la ventana para asegurarme que Ranma trajera mi bolso. Las malditas persianas semiabiertas impedían que viera con claridad.
Cuando menos pensé escuché la puerta de la entrada abrirse. Me incorpore en mi asiento rápidamente tratando de estar entretenida con el frutero que estaba en medio de la mesa.
Ranma al percatarse que me encontraba en la cocina, entró en ella con expresión seria y ambas manos detrás de su espalda.
- ¿Lo recuperaste? - pregunté emocionada.
- ¿Tu que crees? - dijo mostrando una ligera sonrisa.
- Ranma, no tengo tiempo para juegos ¿Lo traes o no? - dije levantándome de la silla poniéndome frente a él.
- Si, lo tengo - sonrió maliciosamente.
- ¿ Y qué esperas? Dámelo - estiré mi brazo, dejando salir un suspiro.
- ¿Exactamente que quieres que te dé? - preguntó, arrugando la frente. Como siempre, decía las cosas en doble sentido.
- No seas un pervertido, devuélveme el bolso - me quejé ignorando mi rubor en mis mejillas.
- Con una condición - propuso y rodeé los ojos.
- Ranma, no empieces.. - dije, amargamente.
- Será fácil y rápido - comentó sonriendo.
- ¿Qué? - pregunté, cruzándome de brazos.
Giró su cabeza a la derecha dejándome ver su perfecto perfil. Seguí su mirada y estaba viendo ¿la estufa?
- Ni entiendo - dije confundida.
- Un beso en la mejilla - respondió.
Mis ojos hicieron un gesto de sorpresa. No era una condición tan difícil y aterradora pero ¿un beso en mejilla?¿Y si vuelve su cabeza hacía a mi y beso sus labios? Oh no. Una parte de mi brincaba por hacerlo mientras que la otra me decía que no.
- ¿Y bien? - habló, despejando mis pensamientos.
- ¿Y que si no lo hago? - lo reté.
Me miro nuevamente con el ceño fruncido.
- No te lo regresaré y sabes bien que no estoy bromeando - contestó con voz ronca.
Después de todo no es un servicial como había pensado. Siempre tiene que encontrar la manera de cobrarme los favores. Pero todo sea por tener el celular en mi poder.
- Esta bien - dije con nerviosismo.
Sonriendo puso su cabeza de lado dejándome a la vista parte de su contorneada mandíbula y su tersa mejilla. Su perfil es malditamente perfecto.
- Estoy esperando - avisó cuando notó que no me movía.
Pasando saliva y suspirando profundamente me incliné hacía a él. De la forma más rápida que pude, besé su mejilla. Realmente mis labios muy apenas rozaron con su piel. No pasó ni dos segundos cuando me alejé.
- Eso no fue un beso apropiado en mejilla. Ni siquiera sentí tus labios - se quejo.
- Si, lo hice. Fue rápido como habías dicho - me defendí - ahora regrésame mi bolso.
- No, hasta que lo hagas bien. Deja pasar por lo menos cinco segundos - replicó molesto. Cuando volvió su cabeza a la derecha supe que tenía que terminar con esto de una vez. Luego de dudar un poco y morder mi labio interior me incliné nuevamente y presioné mi labios en su mejilla.
Al principio mi cuerpo se tenso al pensar que podría volverse hacia a mi para que nuestros labios chocaran. Pero no sucedió.
La textura que transmitía su mejilla a mis labios fue extraña. Calambres aparecieron en mi estomago cuando sentí el tacto.
Contando los segundos miré por el rabillo del ojo y vi que los ojos de Ranma estaban cerrados. Sus largas pestañas oscuras se movían ligeramente. Su rostro se suavizo como si se estuviera relajando.
Cuando me alejé dejó de salir un suspiró a la vez que sus parpados se abrían dejando a la vista sus hermosos ojos brillantes color grisáceos.
- ¿Contento? - dije recuperando el aliento.
- Satisfecho - respondió mirándome con una cálida sonrisa.
Una de sus manos que se encontraban detrás de su espalda apareció al frente de mi. La palma de su mano sujetaba mi diminuto bolso. En es instante sentí como si una canción de aleluya sonara en el momento. Lo tomé buscando desesperadamente mi celular. Y ahí estaba, mi preciado y gran tesoro.
Lo sujeté con las dos manos y lo presioné en mi pecho. Muy dramática, lo sé.
Mi vista bajo a la mano de Ranma. Sus nudillos estaban de color rojizo y un poco de sangra en ellos.
- ¿Que te paso? - pregunté asustada señalando su mano.
Cerrándolo en un puño, bajó su mano a su costado.
- Nada interesante - contestó encogiéndose de hombros.
Mi mente rápidamente imaginó su puño golpeando la mandíbula de Shinosuke. Eso era lo que no quería que pasara. Por lo que veo Ranma no es una persona paciente.
- ¿lo golpeaste? - exigí cruzándome de brazos con mi celular en la mano.
- ¿A Shinosuke? Ganas no me faltaron, pero no. No lo golpeé - contestó mirándose sus nudillos.
- Entonces ¿Qué te paso? - insistí con preocupación. Luego de dudar un momento me miró.
- Rompí el vidrio de su auto - dijo sonriendo de una forma sexy.
Me contuve a no soltarme a carcajadas. ¿Qué clase de persona hace ese tipo de locura? Oh sí, Ranma.
- ¿Estás loco? Te dije que trataras de ser amable no que fueras directamente a dañar su mustang - espeté un poco molesta.
- Fui amable, no quería devolverlo y me cuerpo la puerta en la cara - aclaró mientras fruncía el ceño.
Imaginarme la cara de Ranma en ese momento hizo que una risita se escapara de mi boca.
- No es gracioso - dijo alzando las cejas.
Apreté mis labios para controlar la risa. Ahora ya tengo la idea perfecta para hacerlo enojar algún día, cerrándole la puerta en la cara.
- Te va a matar cuando se de cuenta lo que hiciste - lo asusté negando con la cabeza.
Lo que siempre supe de Shinosuke es demasiado protector con su auto. Lo trata como su fuer aun bebé. Me atrevo a decir que no puede vivir sin su mustang.
- Es probable que ya se haya dado cuenta y para que te quedes tranquila, no me asuste - comentó muy seguro de sí mismo.
- Suerte con eso - dije golpeando suavemente su hombro. Esquivándolo caminé hasta la puerta de la cocina y me giré.
- Uhm gracias - agradecí levantando el celular.
- De nada... oye - me detuve cuando estaba a punto de salir y me volví hacia a él - Nos vamos a las siete.
- ¿A donde iremos? - pregunté.
- Ya lo verás y si fuera tú llevaría traje de baño debajo de lo que te vayas a poner - avisó sonriendo de lado.
Sintiendo mis mejillas ruborizarse subí hasta a mi habitación. ¿Traje de baño? Ni loca pienso andar por ahí en bikini frente a él. Es más que seguro que vayamos a alguna playa.
Imaginarme con poca ropa y a Ranma con solo un short mostrando su torso a todo mundo hace que me ponga nerviosa. ¿Cómo voy a poder controlarme? Sólo espero que mi mente no se distraiga mirando su abdomen. Cualquier cosa puede ocurrir después.
e.e heeee
hahaha okno:p
bueno e aquí el siguiente capitulo espero que les haya gustado:3
Leí un comentario que me deseaba un feliz cumpleaños y bueno quisiera decirle que muchas gracias:3
el siguiente capitulo se llamara ¿Solo tu y yo?
sin mas.
hasta pronto!
