hola hola jeje como vamos?

Diclamier: La historia pertenece a Nora Roberts y los personajes a Stephanie Meyer

Capitulo 25

-Muy bien. No puedo detenerla, pero no puedo aprobarlo. Espero que no tenga que lamentar esta decisión, doctora.

-No lo lamentaré.

-Las notas. Como se niega a ir a Madrid conmigo, he de insistir en que me entregue sus notas sobre Horizonte para que yo pueda asegurarlas.

-Desde luego. Las escribí...

-Las escribió en términos técnicos –interrumpió Garrett. La miró con frialdad hasta que Kate callo-. Probablemente no sea capaz de entenderlas.

-Estoy seguro de que nuestros científicos sí podrán interpretarlas. ¿Me las trae?

-Por supuesto.

-La doctora Denaly es su responsabilidad -dijo Addison en voz baja cuando Kate abandonó la habitación-. No quiero ninguna baja civil.

-Cuidaré de ella.

-Ocúpese de que así sea -se levantó y se echó para atrás lo que le quedaba de pelo-. Al menos sin las notas no podrá empeorar aún más las cosas.

Kate regresó con los papeles cuidadosamente doblados.

-Esto es todo lo que tengo en el campo en el que trabajé.

-Gracias -Addison las aceptó y las guardó en su maletín-. Si cambia de parecer, solo tendrá que pedirle a Cullen que se ponga en contacto con nosotros.

-No cambiaré de idea.

-Entonces adiós, doctora -movió la cabeza-. Espero que cuando esto haya terminado, su hermano y usted puedan trabajar en Horizonte con tranquilidad -le hizo un gesto breve con la cabeza a Garrett-. Informe a intervalos de seis horas.

Kate esperó hasta que la puerta se cerró antes de sentarse en el borde de la cama.

-Qué tipo tan lamentable con el que tener que trabajar. ¿Tratas con él a menudo?

-No, gracias a Dios -regresó junto a la taza de café, pero estaba tibia-. No todos los altos cargos del SSI son así.

-Buenas noticias para el mundo libre -esperó hasta que él recorrió la habitación dos veces para hablar otra vez-. Tengo algunas preguntas.

-¿Se supone que he de sorprenderme?

-¿Podrías sentarte? Allí -señaló una silla-. Desde esa distancia no hay peligro de que me toques por accidente.

-Yo no toco accidentalmente -repuso mirándola a los ojos.

-Bueno, eso lo aclara -esperó. Inquieto y nervioso, él se sentó-. ¿Por qué cambiaste de parecer?

-¿Acerca de qué?

-De llevarme contigo.

-Estar de acuerdo con Addison van en contra de mi naturaleza.

-Creo que tengo derecho a una respuesta mas sincera ¿no te parece? -pidió con la paciencia de una profesora de instituto.

-Esa es bastante sincera -encendió un cigarrillo-. Y hablaba en serio cuando dije que lo harías bien.

-Tus halagos me dejan sin habla.

-Mira, supongo que tú te juegas mucho más en esto. Tal vez tengas derecho a participar -la observó a través del humo-. Eso es todo lo que hay.

«O todo lo que recibiré», pensó ella. Se decidió por aceptarlo. Al menos por el momento.

-De acuerdo. Ahora dime por qué no quisiste que le dijera a Addison que las notas habían sido alteradas.

-Porque las verdaderas están en tu cabeza. Supongo que es el sitio que les corresponde.

-Es tu superior. ¿No tienes la obligación de ser sincero con él?

-Primero acato mi instinto, luego el reglamento.

Kate no comentó nada. Respetaba lo que él había dicho, lo admiraba porque sabía que hablaba en serio.

-Al principio me indicaste que creías entender el motivo por el que Forrester no había recurrido directamente al SSI. Creo que es hora de que me lo digas.

Garrett tiró la ceniza del cigarrillo. El sol descendía en el cielo. Se acercaba el crepúsculo.

-¿Por qué no quieres que Martillo tenga la formula? -inquirió.

-Es una pregunta ridícula. Son un grupo de terroristas dirigidos por un loco. Si estuvieran en poder del suero, la guerra nuclear sería casi inevitable -guardó silencio bajo su atenta mirada-. No estarás comparando el SSI con una de las organizaciones más radicales del globo, ¿verdad? El SSI está dedicado a garantizar la ley y el orden internacionales, a salvar vidas y a proteger la democracia -fue el turno de ella de levantarse para caminar por la habitación-. No tengo que explicarte lo que representa. Tú eres uno de ellos.

-Sí, soy uno de ellos ¿No fuiste tú quien dijo que se trataba de una organización dirigida por hombres, algunos buenos y otros malos?

-Sí -no supo por qué empezaba a sentirse nerviosa. La habitación estaba más oscura, la luz era suave y agradable-. Y sigo creyendo que si hubiera recurrido a ellos al principio, habrían antepuesto el proyecto a mi hermano y mi sobrina. Conocer al capitán Addison no ha hecho nada para que cambiara de parecer. No obstante, el proyecto se llevó a cabo bajo su auspicio y siempre se les iba a entregar a ellos una vez terminado. Mi padre creía en el sistema.

-¿Y tú? -dio una última y prolongada calada.

-Mi familia es lo primero. Cuando esté a salvo, hablaremos.

-¿Terminarás el proyecto y se lo darás al SST?

-Sí, desde luego -un poco más pálida, se volvió hacia él-. Con ese objetivo trabajaba mi padre. ¿Qué estás diciendo, Garrett?

-Solo que supongo que la intención del SSI es una cosa y otra distinta los posibles resultados. Piensa en ello, Kate, un suero que te protege de la radiación nuclear. Un milagro, un escudo, un descubrimiento científico, lo que quieras llamarlo. Una vez que se pruebe, ¿cuánto más fácil va a resultar que alguien apriete el botón?

-No -cruzó los brazos y le dio la espalda otra vez-. Horizonte es una defensa, solo una defensa, que podría salvar millones de vidas. Mi padre... Ninguno de los que hemos trabajado en él queríamos que se usara de manera destructiva.

-¿Piensas que los científicos involucrados en el Proyecto Manhattan esperaron alguna vez Hiroshima? Tal vez sí. Tenían que saber que estaban creando una bomba en nombre del descubrimiento científico.

-Estamos creando una defensa, no un arma.

-Sí, una defensa. Y hace cincuenta años algunos físicos alemanes simplemente jugaban con los experimentos. Me pregunto si habrían continuado de saber que formaban la base de un arma que posee el poder de borrar la vida de este planeta.

-Pero el arma está ahí, Garrett. No podemos retroceder e impedir su creación -había girado para mirarlo. La luz procedente de la ventana a su espalda había adquirido una tonalidad de un rosa puro-. El fin de Horizonte era equilibrar eso, garantizar que la vida continuaría si se apretaba ese último botón. Horizonte es una promesa de vida, no una amenaza.

-¿Quién decide quién recibe el suero, Kate?

-No sé a qué te refieres -se humedeció unos labios secos.

-¿Piensas inocular a todo el mundo? No es práctico, probablemente tampoco viable. Tal vez solo deberíamos hacerlo con los países de las Naciones Unidas. Mejor aún, con los países cuyas creencias políticas coincidan con las nuestras. ¿Lo empleamos en los muy ancianos o en los enfermos terminales? Sin duda será caro. ¿Quién lo pagará? ¿Los contribuyentes? ¿Crees que los contribuyentes querrán pagar la factura para que se lo inyecten a los criminales? ¿Cedemos y le damos un pinchazo a los asesinos en masa o nos ponemos algo selectivos?

-No tiene por qué ser así.

-No, pero por lo general lo es, ¿verdad? El mundo no es perfecto, Doc. Nunca lo será.

Ella quería creer que podría serlo, pero llevaba mucho tiempo haciéndose las mismas preguntas.

-Mi padre dedicó casi toda su vida a Horizonte. Mi hermano podría perder la suya por lo mismo. ¿Qué me estás pidiendo que haga?

-No te pido que hagas nada... solo teorizo.

Entonces se acercó a él, convencida de que se distanciaría, sin importar lo mucho que ella se afanara por cerrar el espacio que los separaba.

-¿Qué te desilusionó, Garrett? ¿Qué te hizo dejar de creer que puedes marcar una diferencia?

-Saber que no se puede marcar. Oh, quizá durante un tiempo, quizá aquí y allá, pero a la larga, en realidad nada importa un pimiento -fue a sacar otro cigarrillo, pero apartó la cajetilla-. No me avergüenzo de nada de lo que he hecho, pero eso tampoco significa que me enorgullezca. Simplemente estoy cansado.

Se sentó frente a él, insegura ya de sus propios pensamientos, de sus objetivos.

-Soy una científica, Garrett, no una política. En lo referente a Horizonte, mi participación ha sido mínima. Mi padre no compartió muchas de sus esperanzas conmigo. Sé que era su creencia, su sueño, que este trabajo aportara un bien duradero. Quizá la clase de paz que todos afirmamos querer pero que tan poco hacemos para asegurar.

-No se obtiene paz de un suero, Doc.

-No, tal vez no. Yo misma me he hecho algunas de las preguntas que has formulado, pero no he llegado muy lejos con ellas. Quizá no he hecho lo suficiente con mi vida para desilusionarme -cerró los ojos un momento, porque nada parecía claro, en particular su vida-. No sé mucho de lo que haces, o has hecho, para entenderlo. He de aceptarlo por fe. Creo que, a la larga, has marcado una diferencia. Si estás cansado, si te sientes insatisfecho, puede que se deba a que eres más soñador de lo que quieres reconocer. No puedes cambiar el mundo, ninguno de nosotros puede... solo pequeños fragmentos -quiso ofrecerle una mano, pero se contuvo, ya que el rechazo en ese momento le impediría terminar-. Estos últimos días contigo han marcado una diferencia conmigo.

El quiso creer. Y descubrió que ese deseo podía causarle daño.

-Vuelves a conferirle romanticismo a una situación, Doc.

-No, estoy siendo sincera tal como sé serlo. Dentro de la lógica que permite la situación. Has marcado una diferencia en el modo en que pienso, en que siento, en que actúo -juntó los labios. Se preguntó si Garrett se haría una idea de lo difícil que era desnudarse de esa manera. Carraspeó y se dijo que no importaba-. Nunca antes me había lanzado de este modo sobre un hombre.

-¿Es lo que estás haciendo? -sacó un cigarrillo, pero solo jugó con él entre los dedos. Quería mostrarse indiferente, incluso divertido, pero el dolor se iba extendiendo.

-Sería obvio para cualquiera menos para ti -tenía que levantarse, que moverse. ¿Por qué siempre daba la impresión de que debía suplicar y traficar por el afecto?-. No te he pedido un compromiso -aunque sí quería uno-. No te he pedido una promesa de amor o fidelidad -pero se los daría si él se lo pedía-. Solo te he pedido que fueras lo bastante sincero como para... para...

-¿Acostarme contigo? -cuando el cigarrillo se partió en sus dedos, soltó las piezas en el cenicero-. Ya te he dado los motivos de por qué eso no figura en las cartas.

-Me soltaste un montón de tonterías acerca de nuestras diferencias. No quiero que seas mi gemelo -tuvo que respirar hondo-. Quiero que seas mi amante.

La necesidad y el anhelo se entrelazaron de forma tan compacta en sus entrañas que tuvo que hacer un esfuerzo consciente para levantarse y caminar hacia ella. Se prometió que sería veloz y cruel, para salvarse los dos.

-¿Un revolcón rápido en las sábanas, sin compromisos? ¿Un poco de sexo estupendo y nada complicado sin las palabras bonitas?

El rubor invadió la cara de Kate, pero sus ojos no titubearon.

-No espero palabras bonitas de ti.

-Estupendo, porque no tengo ninguna -introdujo los dedos en la V de la blusa de ella y la acercó. La notó temblar-. Estás fuera de tu liga, Doc. Un paseo de una noche por el paraíso no es tu estilo.

Ella quiso retroceder, pero se forzó a mantenerse firme.

-¿Qué importa? Dijiste que me deseabas.

-Claro, y quizá me encantaría mostrarte de qué va la vida. Pero eres el tipo de mujer que busca permanencia, encanto. Si alguna vez me pusiera a pensar en una casa en un vecindario agradable, te llamaría. Mientras tanto, simplemente no eres mi tipo.

Tal como había sido su intención, fue como una bofetada. Ella retrocedió, dio media vuelta y se dirigió hacia la otra habitación. Al asir el pomo de la puerta, oyó el sonido de líquido sobre cristal.


aaaay malditoooo (disculpen la maldicion jeje) es un cabeza duraaaa no creen? si yo fueraaa Kate lo mando al infiernooo por tercooooo

bueno me dejan sus reviews?