CAPITULO: 24

Pov Carlisle

- ¡Bella! –le grité y no respondió.

- Está sangrando – me avisó el ginecólogo.

Le puse más medicamento y vi el trazo de su corazón en el monitor, que fue errático un par de segundos antes de aparecer completamente plano. Ya no latía, no respiraba.

- Está en paro – avisé en general para que todos supieran qué era lo que debíamos hacer.

Al instante vi al médico pediatra que se acercó para darle el masaje cardiaco, el ginecólogo seguía trabajando para detener el sangrado, con movimientos circulares en el vientre de Bella y yo la intubé. Dimos así un ciclo completo de reanimación y no hubo respuesta. Entonces, cambié de lugar con el pediatra y él estuvo apretando la bolsa que servía para meter aire en los pulmones de ella, mientras yo continué con el masaje al corazón.

Conté en voz alta para no perder la concentración, cada vez que apretaba su pecho era un latido forzado al pobre corazón cansado de Bella, ella estaba ahí, siendo obligada a vivir y no sabía si iba a responder o no.

- Parece que se está deteniendo el sangrado. –nos avisó el ginecólogo y sentí alivio, pues podía significar que la matriz de Bella nos ayudaba a mantenerla con vida, pero también me preocupé más… ¿era que sangraba porque ya no podíamos mantener su presión sanguínea?

- Hay ritmo. –me dijo el pediatra atento al monitor.

Yo observé el trazo, esa línea desordenada era mejor a la nada. Lo miré un poco y me di cuenta de que era momento de usar el desfibrilador pues si bien su corazón intentaba latir, no lo estaba logrando. Tomé las paletas y las cargué.

- Atrás. –les ordené a todos para que se alejaran y le di una descarga.

Vi el monitor y no hubo muchos cambios, así que regresé al masaje cardiaco. Así continuamos dando los ciclos, el desfibrilador, los medicamentos, la sangre pasando, ayudándole a meter aire en sus pulmones. Lo hicimos un rato coordinados, sólo mi voz se escuchaba de repente para dar órdenes.

- Carlisle. –me dijo el ginecólogo e repente sacándome de mis pensamientos con voz grave.

- ¿Cuánto tiempo? –le pregunté, supe que él quería decirme que ya llevábamos mucho haciendo la resucitación, que era momento de aceptar que Bella estaba muerta.

- Veinte minutos. –me dijo y no me sorprendió nada.

Continué haciendo el masaje cardiaco, pensando en las opciones, pero ya no había más. Bella se había rendido. Cada músculo de mi cuerpo protestaba por el dolor y estaba bañado de sudor por el esfuerzo, pero eso no me impidió seguir… porque no podía aceptar que Bella había muerto sin que yo pudiera evitarlo ¿qué iba a pasar con Esme? ¿Y Edward? Y esos bebés la necesitaban.

- No. –contesté finalmente, avisándoles que eso no era todo y dejé el masaje cardiaco para tomar una vez más el desfibrilador. – Atrás. –les avisé y todos se retiraron mientras di la descarga. El cuerpo de Bella se movió por la electricidad que corrió por su cuerpo y la vi ahí, tendida, pálida, con un tubo en la garganta… tal vez eso era todo… quizás me estaba esforzando sobre un cadáver.

- Carlisle. –me llamó de nuevo el ginecólogo, pero esta vez advertí algo más en su voz y escuché el monitor.

Cuando miré esperé ver la línea plana y entonces sería todo, el final. Quizás si aún tenía trazo aunque fueran erráticos… podría continuar intentando. Pero lo que vi me sorprendió. Estaba latiendo. No tenía ritmo ni lo hacía de forma normal, pero había un latido.

- La trajiste de vuelta. –me dijo el pediatra, quien seguía dándole aire con la bolsa a través del tubo.

- ¿A terapia intensiva? –preguntó el ginecólogo.

- Antes hay que cambiarle el suero. –pedí y una enfermera se apresuró para reemplazar la bolsa casi vacía por la que ya tenía lista.

Cuando lo hizo yo reconté mentalmente qué medicamentos le había puesto y busqué otro, que sería de ayuda para continuar estabilizándola. Tomé el frasco y llené la jeringa, luego, cuando quise ponerla en el suero vi que mis manos temblaban demasiado. No supe si era por los nervios o el cansancio, pero pronto me di cuenta de que no podría hacerlo.

- Doctor… -me dijo una enfermera a mi lado con voz amable y las manos listas para recibirme el medicamento.

- Gracias. –respondí entregándoselo.

- ¿Todo? –inquirió mientras clavaba la aguja en el suero.

-Sí. –mientras lo hizo yo terminé de recuperar el aliento sin dejar de ver el monitor. Al final supe que era momento de trasladarla a terapia intensiva. – Hay que llevarla ya.

Sabía que una de las enfermeras avisaría mientras otra me llevaría el expediente, pues ya pasada la crisis me quedaba el papeleo por hacer y ni siquiera me sentía capaz de recordar todo lo que hicimos. Fui hasta donde el pediatra y lo relevé, usando todas mis energías para apretar la bolsa.

- Gracias. –murmuré. – Todos han hecho un excelente trabajo. Se los agradezco por mí, por Bella y por toda mi familia. –los vi a todos a los ojos con una sonrisa cansada. Ellos asintieron. - ¿Los bebés? –pregunté finalmente.

- Niña y niño. Ambos en perfecto estado. Hiciste un gran trabajo y Bella también. –me dio una palmada en la espalda.

- Gracias. –le dije. – Mi esposa y los demás deben estar viendo los cuneros… no te aparezcas por ahí, por favor, yo tengo que informarles de cómo está Bella.

El asintió y me sonrió. Luego, los demás también me felicitaron mientras me ayudaban a pasar a Bella a una camilla y luego fui con dos enfermeras hasta la terapia intensiva.

Cuando entramos colocamos a Bella en la cama y le pusimos el ventilador y los monitores, no me despegué de ella hasta cerciorarme que estaba segura, estable. Al final le besé la frente y salí de ahí. Al atravesar la puerta de terapia intensiva supe que el trabajo aún no terminaba, ni el peligro había pasado, aún me quedaba decirles a los demás que si bien lo peor parecía ya haber pasado… ella aún corría peligro.

Yo supuse que la familia se encontraría en los cuneros para ver a los niños, así que cuando iba de camino y me di cuenta de que estaba más exhausto de lo que pensé… simplemente me recargué en la pared y me senté en el suelo. Quizás no solo fue el esfuerzo físico, sino la tensión lo que me drenó la energía, pero no pude dar un paso más.

Pov Esme

No sé cuánto tiempo tenían adentro, a mí me pareció mucho más del normal, pero no podía estar segura. Quizás era algo bueno… no podía pensar otra cosa. Con la familia todo era tensión. Estábamos en la sala de espera común del primer piso, en el punto medio entre quirófanos y terapia intensiva. Tanto los chicos como yo caminábamos y nos sentábamos a ratos, impacientes. Después que lo que paso con Edward y Jasper nadie más volvió hablar. Charlie todavía no aparecía y los chicos continuaban en el atasco.

Cada vez que notábamos a alguien salir o entrar lo mirábamos con atención esperando por Carlisle o por alguien más que nos llevara noticias. Pero nunca sucedía así y cada minuto me quitaba más las esperanzas. Así fue, hasta que me fijé en un hombre rubio que salió del fondo, era mi esposo.

- Carlisle… -murmuré cuando lo reconocí y mis hijos y los suyos prestaron atención también.

Quise correr hacia él, pero lo que hizo me detuvo en seco, se recargó en la pared y se dejó caer lentamente. Al final quedó sentado en el suelo sosteniendo la cabeza entre las manos. No. En ese instante supe que Bella había muerto. Ambas piernas me fallaron y de no ser porque Emmett me sostuvo no hubiera podido mantenerme en pie.

- Mamá… -me murmuró y yo hice un gran esfuerzo por caminar, no podía aceptarlo sólo así, tenía que escuchar a Carlisle decírmelo.

Avancé paso a paso, tan rápido como mis piernas se movieron y sentí a los chicos detrás de mí. De seguro que hubieran podido adelantarse, pero tal vez temían hacerlo. Los entendí, yo tampoco deseaba escuchar la verdad. Cuando, al fin, estuve a un par de metros de él busqué la voz para llamar su atención.

- Carlisle. –murmuré su nombre apenas y él alzó la mirada, en sus ojos vi cansancio y noté la sabiduría digna de un anciano, pero sobre todo, estaba sorprendido ¿cómo podía estarlo? Lentamente tendió una mano y tomó la mía, luego, inexplicablemente… me sonrió.

- Bella está viva y los bebés están bien – En el momento que procese la información, sin pensarlo me dejé caer de rodillas a su lado y lo abracé, me aferré a él y escondí el rostro en su cuello empezando a llorar. No pude hacer otra cosa. Deseaba agradecerle por todo lo que hizo, él le salvó la vida a mi hija, de eso estaba segura… como médico fue el que obró el milagro. Pero sabía que lo había hecho no sólo por su paciente, sino por mí y por mi Bella, por Edward y esos bebés. Carlisle era nuestro ángel salvador y siempre lo amaría.

Pov Edward

El tiempo parecía haberse detenido. Nadie nos había dado noticias aún y yo quería ir a donde fuera para encontrar a Bella y sostener su mano todo el tiempo. Pero no podía, estaba ahí con el resto de la familia, preguntándome si mi razón de existir continuaba existiendo en este mundo o no.

- Carlisle. –escuché murmurar a Esme y en automático vi a mi padre salir de una puerta al final del pasillo.

Quise correr hacia él para que me dijera cómo estaban Bella y nuestros bebés, pero cuando él se dejó caer en el suelo supuse lo peor… Bella había muerto. No, eso era imposible. A pesar de sus palabras, estaba convencido de que mi padre podría salvarla, él era el mejor… nunca la dejaría morir.

Vi que Esme se desprendió de Emmett y fue caminando hacia mi padre, todos la seguimos, no me sentí capaz de ir ser el primero en preguntar, no si padre fue incapaz de hacer el milagro.

- Carlisle… -murmuró ella y él nos miró sorprendido, después tomó la mano de su esposa… y sonrió.

- Bella está viva y los bebés están bien. –habló pausado, ella se arrojó a sus brazos llorando.

Yo me quedé ahí, procesando la información. Bella estaba viva. Los bebés se encontraban bien. Pero algo no estaba perfecto… porque "viva" no era lo mismo que "bien"… y aunque le agradecí a mi padre y al cielo por el milagro, también continué preocupándome. Pues no se podía asegurar nada, y todavía podía perderla.

Pov Jasper

Alice y yo estábamos abrazados, lejos del resto de la familia, había demasiada tensión, y no soportaba verle la cara a Edward y saber que mi hermana estaba en esta situación por su maldita culpa. Alice intentaba darme fuerzas para continuar esperando, porque ya no me sentía capaz de seguir ahí sin hacer nada, aunque no hubiera algo útil que hacer.

- Jasper. –me dijo y me separé de ella, el tono asustado de su voz no me dio muchos ánimos.

Cuando seguí el curso de su mirada encontré a toda la familia caminando hacia el otro extremo del pasillo, donde estaba Carlisle, sentado en el suelo con la cabeza entre las manos.

- Bella está muerta. –le dije a Alice en automático y caminé siguiendo al resto, imaginando qué iba a pasar ahora, cómo podríamos continuar después de perder a mi hermana.

El largo pasillo me pareció eterno, como la espera de un condenado a muerte. Cuando por fin los alcanzamos vi a Carlisle tomando a mamá de la mano y con una sonrisa en el rostro ¿cómo podía sonreír?

- Bella está viva y los bebés están bien.

Antes de que pudiera entender lo que dijo, Alice me abrazó y se rio contra mi pecho. Lentamente mis brazos también la envolvieron, pero mi mirada se quedó fija en mi madre y Carlisle, ella se dejó caer y se arrojó llorando a sus brazos de puro alivio. Bella estaba viva. Finalmente, sonreí.

Pov Alice

Jasper y yo estábamos abrazados, lejos de los demás. Esperando al igual que ellos por una noticia. Lo único que yo deseaba era que Bella estuviera bien, por ella y por todos los demás. Suspiré y abrí los ojos… del otro lado estaba Mi padre, sentado en el suelo, derrotado.

- Jasper… -murmuré sin querer hacerlo, sin desear ser yo quien lo hiciera darse cuenta, porque de seguro las cosas salieron mal.

- Bella está muerta. –me dijo apenas y comenzó a caminar siguiendo a los otros.

Yo quise contradecirlo pero no pude, no me atreví a murmurarle palabras de aliento que estaba segura eran mentiras. Muy pronto llegamos con los otros, aunque me hubiera gustado alargarle un poco más la espera que antes me apreció eterna.

- Bella está viva y los bebés están bien. –dijo papá con una sonrisa, sosteniendo la mano de Esme, ella se arrojó a sus brazos llorando.

Miré a Jasper y pude ver que aún no procesaba la información, por eso lo abracé y de puros nervios y alivio me reí un poco, llena de felicidad porque Bella estaba aún con nosotros. A los segundos Jasper correspondió mi abrazo, sentí sus lágrimas en mi cuello. Lagrimas de felicidad.

Pov Rosalie

Agarraba la mano de Emmett dándole todo el apoyo sin hablar. Sabía que no era el momento. Y cuando Emmett se levantaba inquieto me acercaba a Edward, no quería que se lamentara, el debía amar a esos bebés pasase lo que pasase. Yo conseguí amar a mi hijo a pesar de saber de dónde provenía. Y aunque eso no tenía nada que ver con esto, no quitaba que debería amarlos.

- Carlisle… -escuché decir a Esme y me volví hacia el final del pasillo, donde mi padre se sentó en el suelo con aire derrotado.

Todos se dieron cuenta de eso, de lo que de seguro significaba. Bella había muerto… ¿cómo estarían los bebés? ¿Lo habría logrado? Me sentí mal por ella, por mi hermano, Emmett… todos la necesitaban mucho, en especial esos bebés… no podían crecer sin ella. Emmett estaba en shock pero por un momento me soltó rápidamente la mano para sostener a Esme.

- Mamá… -murmuró Emmett agarrándola, pero no duró mucho, ella se soltó y fue hacia mi padre.

Todos la seguimos, de camino tomé la mano de Emmett, porque sabía iba a necesitar apoyo cuando escuchara de mi padre lo que ya todos suponíamos.

- Carlisle… -llamó su atención Esme y él la miró, sorprendido y luego sonriendo, le tomó la mano.

- Bella está viva y los bebés están bien – dijo con voz pesada, pero sin quitar la sonrisa. Casi no pude creer la contradicción entre su semblante y sus palabras, pero me alegré de que las cosas salieran bien, no sólo por ella, sino por toda la familia. Pocos segundos después Emmett me abrazó con fuerza y puso su rostro en mi cabello. Cuando noté los suspiros que lo estremecían le devolví el abrazo. No sé si los demás nse dieron cuenta de que estaba llorando.

Pov Emmett

Rosalie no me había soltado la mano en ningún momento. Tan solo cuando me levantaba para caminar por la sala, pues sentado todo parecía ir más lento. Y estábamos todos muy tensos. Cuando Edward hablo me moría de ganas de decirle todo lo que le dijo Jasper y más pero no podía. A pesar de mi mala relación, estaba preocupado por ella, como el resto. Y no podía culparlo por eso.

- Carlisle… -murmuró mamá y voltee a mirarla, luego, vi al fondo del pasillo a Carlisle que se dejaba caer el suelo con ánimo derrotado.

Él de seguro no nos vio o jamás se hubiera mostrado así… porque fue fácil darnos cuenta de que las cosas salieron mal, de que mi hermana ya no existía en este mundo. Esperé sentir ira, hacia él y hacia Edward… pero no fue así, sólo me quedé estático y apenas pude reaccionar cuando las piernas le fallaron a mi madre y la sostuve.

- Mamá… -la llamé para hacerla reaccionar, temeroso de que algo le pasara a ella también.

Pero sin contestarme se desprendió de mi abrazo y fue hacia Carlisle, yo la seguí al igual que todos. Sentí a Rosalie tomar mi mano y la recibí como siempre y juntos continuamos caminando, en esperé de escuchar lo que yo ya sabía ¿cómo íbamos a seguir viviendo sin Bella?

- Carlisle… -le dijo mi madre cuando estuvimos cerca y él la miró sorprendido, después, le sonrió y le tomó la mano.

- Bella está viva y los bebés están bien - Sus palabras fueron incomprensibles al principio pero lentamente lo entendí y lo único que pude hacer fue abrazar a Rosalie. La halé hacia mí y escondí el rostro en su cabello, esperando que nadie notara las lágrimas de alivio que se empezaron a derramar. Estaba viva, estaba con nosotros. No le había pasado nada. Carlisle se levantó lentamente sin soltar a mi madre, yo también me separé de Rosalie y comprobé que Jasper y Alice también se había separado. Edward estaba apoyado a la pared. Lo miré y le di un golpecito. El me miró seriamente y yo le sonreí y lo abracé. Mi felicidad en este momento era tan grande que no me importaba nada. Cuando me separé de él ambos nos sonreímos, volví donde se encontraba Rosalie y presté atención a Carlisle.

-Ahora está en terapia intensiva – dijo lentamente, estaba muy cansado se le podía ver en sus fracciones – Está muy delicada, y todavía no ha acabado todo… - susurró.

-¿Podemos entrar a verla? – pregunté intentando asimilar todo.

-No – dijo seriamente – Ya sabéis de la otra vez que cuando está en cuidados intensivos no se puede entrar. Aunque tal vez mañana os permita entrar unos minutos. Ahora no – dijo como médico, pues sabía que si hablara como de familia nos hubiera dejado entrar a todos en ese momento.

-¿Se recuperará? – escuché preguntar a Edward. Preste atención a la respuesta pues me interesaba.

-No puedo asegurar nada – dijo seriamente mirando a su hijo – Lo que sí os puedo asegurar es que su corazón a empeorado. Tenéis que estar preparados para cualquier cosa – dijo sinceramente - ¿Habéis visto a los bebés? – preguntó mirando a Edward pero la pregunta fue en plural. Aunque Edward contestó por todos, negando – Vamos, seguro que quieres conocer a tus hijos – le dijo con una sonrisa. Y comenzamos a caminar siguiendo a Carlisle. Cuando estuvimos ante las cunas había varias, pero una enfermera se acercó para mostrarnos las cunas de mis sobrinos.

-¿Decidisteis algún nombre? – preguntó Rosalie mirando maravillada a los bebes.

-Para el niño decidimos que sería Anthony – dijo mirando por el cristal – Para la niña no encontramos ninguno nada.

-La niña se llama Elisabeth – nos dijo Carlisle acercándose a Edward. Esté apartó la mirada del cristal, así como las chicas y lo miraron seriamente. No entendía qué significado podía tener ese nombre y comprobé que Jasper tampoco. Aunque mi madre tenía una sonrisa que me indicó que ella sí sabía – Lo decidió ella – dijo sonriendo mientras lo abrazaba.

-¿Mamá estaría orgullosa? – preguntó Edward con los ojos cristalinos mirándolo fijamente a los ojos. Pero no fue Carlisle quien le contestó.

-No lo dudes – le dijo Rosalie acercándose a él abrazándolo. En ese momento comprendí que el nombre era el nombre de su madre.

-Vuestra madre siempre está orgullosa de sus hijos – dijo Carlisle abrazándolos a los tres. Yo miré a Jasper y ambos miramos a mamá quien lloraba. Ambos nos acercamos a ella para abrazarla, quien nos recibió encantada.

-¿Puedo entrar? – preguntó Edward. Carlisle sonrió y asintió. Le dio un beso a mi madre y acompañó a Edward para que entrara.

-Esme Elisabeth… - susurro en el oído de mi madre, quien le sonrió con agradecimiento. Y siguió a su padre.

-Son preciosos – dijo Rosalie. Me acerqué a ella para abrazarla por la espalda – ojalá yo tuviera aquí a mí bebe – dijo con una lágrima desfilándose por sus mejillas.

-Tendrás más – le dije con delicadeza. Pues normalmente eso soía encadenar una discusión.

-Mis nietos… - susurró mi mamá. Edward entró con una bata rara, y acompañado de Carlisle se aceró a sus hijos. Primero cogió a Anthony, vi como el bebé abría los ojos al estar en los brazos de Edward, él le sonrió. A los minutos lo dejó en el cunero de nuevo y cogió a la niña. Ahora todos estábamos tranquilos.

Al rato Edward salió de la sala con una pequeña sonrisa. Mi madre lo recibió en sus brazos y lo abrazó con fuerza.

-¿Vamos a casa? Aquí ya no podemos hacer nada – dijo Carlisle.

-Yo me quiero quedar – dijo Edward rápidamente.

-Y yo – dijimos Jasper y yo a la vez.

-No – contesto mi madre rápidamente – Solo se quedará Edward. Y si pasa algo nos llamará – dijo mirándonos seriamente.

-Pero… - quise replicar.

-No voy a discutir, sólo él. Los demás nos vamos a casa – dijo rápidamente. Después de eso no dijimos nada más – Llama si pasa algo – dijo. Dimos una última mirada a las cunas y nos fuimos. Dejando a Edward allí.

Pov Esme

Carlisle y yo entramos a nuestra habitación por la noche, más bien madrugada. Edward se ofreció en quedarse en el hospital por si algo pasaba con Bella o con los bebés que apenas tenían unas horas de nacidos. Los demás volvimos, Emmett y Jasper también deseaban quedarse pero con los problemas que han tenido con Edward, pensé que lo mejor era no dejarlos juntos, yo también deseaba estar allá… pero lo menos que le debía a Carlisle era atenderlo esa noche, con lo cansado que estaba después de salvar la vida de mi hija.

- ¿Quieres algo de cenar? –le pregunté cuando se sentó pesadamente en la cama.

- Estoy muerto de hambre, pero no sé si tengo energías para comer. –me aclaró con una media sonrisa.

- Te traigo algo mientras tomas una ducha. –le sonreí de vuelta y me senté a su lado, acariciándole la mejilla.

- Creí que me ibas a preguntar los detalles tan pronto como estuviéramos a solas. –me dijo viéndome a los ojos y la verdad sí deseaba que me lo contara todo.

- Carlisle, lo menos que puedo hacer es aguantarme las dudas un rato para atenderte. –lo besé muy suave en los labios.

- Fue muy difícil. –empezó a hablar con la mirada fija en la mía, quizás estaba tan cansado que prefería hacerlo ahora para después sólo comer y dormir. – El corazón de Bella resistió todo el parto por la pura voluntad de ella, Esme, Bella es fuerte, más de lo que me imaginé. –sonrió un poco, pero lleno de tristeza. –Su voluntad de traer a sus hijos al mundo la mantuvo despierta todo el parto… pero cuando el segundo bebé nació y ella lo escuchó llorar… cuando supo que estaba bien, Bella se dio por vencida.

- No… -lo interrumpí con un susurro ¿qué pretendía decirme? Si mi hija estaba viva ¿cómo que se dejó vencer?

- Su corazón se detuvo, Esme. –continuó él y pude notar lo cristalino de sus ojos. – Como aquella vez en casa, tuvimos que darle los ciclos de resucitación y también descargas eléctricas, medicamentos… por un momento… no, más de una vez… creí que no reaccionaría… -en ese punto su voz se quebró y yo lo abracé.

Carlisle me decía aquello para mantenerme informada, pero también porque necesitaba apoyo, él lo hizo, la salvó, pero ahora me necesitaba a su lado. Ni siquiera fui capaz de imaginarme cómo sería si yo tuviera a uno de sus hijos en aquella situación, por más que lo deseara no podía ponerme en su lugar.

- Carlisle, tú la salvaste. –le murmuré acariciando su cabello y él se separó un poco de mí.

- Apenas. –asintió. –Pero estuvo casi treinta minutos en paro…

- ¿Treinta minutos? –cuestioné con un nudo en la garganta ¿mi hija estuvo muerta media hora?

- Sí. Puede que su cerebro no haya sufrido daño, eso lo sabremos hasta que pueda desintubarla y despertarla. Pero estoy casi seguro de que su corazón sí ha empeorado. -me miró con pesar y yo lo abracé una vez más. – Te juro que haré todo lo posible, Esme, voy a salvar a Bella. –me prometió y besó mi cabello, yo no pude más que llorar.

-Gracias por contarme – dije intentando contralar las lágrimas que caían sin cesar.

-Eres su madre. Lo que por el momento no creo que contarle los chicos sea lo más adecuado – me dijo. Yo asentí estaba de acuerdo con él.

-Ve a ducharte amor, te prepararé algo para comer – dije y antes de salir le di un beso. El entró en el baño y yo salí a la cocina.

Los chicos estaban todos sentados. En la cocina, Rosalie comía una ensalada, y Alice, Jasper, y Emmett comían un bocata.

-Si hubierais esperado os hubiera preparado comida – dije acercándome a la nevera para buscar algo.

-No hace falta mamá, nosotros nos apañamos – dijo Jasper sonriendo.

-Entonces le prepararé algo a Carlisle – dije sacando carne de la nevera. Me acordé de Charlie no había llamado en ningún momento y tampoco había aparecido. Los chicos volvieron a llamar a Edward y dijeron que como era muy tarde irían mañana, Edward les contó que Bella estaba viva y los bebes en perfecto estado. Carlisle entró ya en pijama por la puerta de la cocina. Yo sonreí así como los chicos y le puse la cena en la mesa.

-¿No vas a comer? – negué, tenía el estomago cerrado por todo lo que había pasado.

-Nosotros nos vamos a dormir – dijo Jasper cogiendo la mano de Alice, no sabía si entre mi hijo y ella había algo, pero no quería saber.

-Papá, mañana me puedo quedar en casa – dijo Alice. Pues en estos momento era la única en casa que asistía a clase, Bella no había podido empezar el curso por su salud y el resto de los chicos decidieron esperar.

-Está bien – le dijo. Alice sonrió y beso la mejilla de su padre. Jasper se hizo lo mismo conmigo y los dos salieron de la cocina.

-Nosotros también nos vamos – dijo Emmett viendo como Rosalie bostezaba.

-Descansar – les dije a los dos. Hoy había sido un duro día y todos necesitábamos descansar. Yo esperé a que mi marido acabara de comer y cogidos de la mano nos fuimos a la habitación. Dormí toda la noche tranquila y sin ninguna molestia.

BUENAS!

BUENO, AQUI ESTA UNO DE LOS CAPITULOS MÁS ESPERADOS, ESPERO QUE OS GUSTE Y LO DISFRUTEIS COMO SIEMPRE. QUIERO DEDICAR ESTE CAPITULO A UNA LECTORA ,QUE ME HA PREGUNTO CUANDO SUBIA PORQUE MAÑANA SE VA DE VACACIONES Y QUERIA SABER QUE PASABA EmmaCullenO'SheaPotterKiryuu PARA QUE TE PUEDAS IR TRANQUILA DE VACACIONES. TAMBIEN QUIERO AGRADECIR A kikyo88 POR TODA SU AYUDA CON EL CAPITULO. PORQUE ME A SACADO DE MUCHO BACHES.

COMO EN LOS CAPITULOS ANTERIORES EN ESTE TAMBIEN TENGO ADELANTO, SOLO HACE FALTA UN COMENTARIO PARA QUE OS LO ENVIE. LAS QUE NO TENEIS CUENTA QUIERO PEDIRO PORFAVOR QUE CUANDO ME DEJEIS VUESTRO CORREO ME LO DEJEIS CON ESPACIOS - EJEMPLO - lah _sandra23 hotmail . com ESTE ES EL MIO PERSONAL. SI VEIS QUE NO OS HE DEJADO ADELANTO Y VOSOTROS ME HABEIS DEJADO EL CORREO ENVIARME UN MENSAJE AQUI PARA PODER ENVIARLO.

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