Capítulo XXV
Al esperar porque los niños regresaran a la sala, los adultos comentaron algunos asuntos fuera de esa visita.
Erik vio con interés al hibrido y se preguntó si tendría la oportunidad de plantearle algunas dudas sobre su relación con Charles ¿Quién mejor que Anthony Stark, un hibrido mayor para responderle?
El Stark vio a Edie y cuestionó con curiosidad.
–No que me esté quejando ni mucho menos, sin embargo no sabía que su relación con los Wakanda era tan estrecha como para que Ororo visite a Charles.
Edie negó y sonrió como Gato de Cheshire.
–Oh es la primera vez que viene. Y realmente hubo alguna ayuda para que los Wakanda lo permitieran.
–Ya veo –respondió el gato y acotó– Por eso me pareció extraño, supe que ella no es… totalmente aceptada. Pasaron los años e ilusamente creí que ya no conocería casos como el de ella.
Erik cruzó la pierna y opinó:
–Nosotros hemos estado alejados de este… asunto, eso hasta que Charles me encontró y aun no entiendo como alguien puede negarse a aceptarlos en su casa y…
–Corazón. –concluyó el gato con una sonrisa sincera.
–Si. –aceptó Erik. – Yo… no podría alejar a Charles, aún sabiendo que soy egoísta.
Steve vio con inquisición al joven heredero de Metales Lehnsherr, porque este se consideraba egoísta.
Tony casi brincó de gusto y celebró en su mente, pues el Lehnsherr le había dado la pauta tanto deseada.
–¿A que te refieres Erik?
El mencionado vio de reojo a su madre y ella parpadeó, dándole el visto bueno a poner sobre la mesa el tema.
–Yo… Charles está unido a mí desde que lo rescaté de las calles, él me ha asegurado que se quedará conmigo siempre. Hace poco creí que eso era tan natural y… hermoso que me hizo corresponderle del mismo modo…
–Pero él es un hibrido y varón. –le subrayó Tony al joven.
Erik vio con firmeza al mayor y manifestó:
–Lo es.
–¿Eso no lo detuvo ni un poco en… encariñarse con él? –acometió de nuevo el Stark.
–Señor Stark si esas nimiedades hubieran podido detenerme, entonces yo no tendría este gran dilema desde ayer que T´Challa Wakanda me lo dijo.
–Disculpa que recalque las situaciones, que afirmas para ti son pequeñeces, pero es que eres el heredero de una de las más grandes empresas del mundo y para la sociedad en que vivimos son muy estrictas las normas de lo que deberías ser y tener, según tu estatus. Hijos, familia y todo lo que esto conlleva, todo ello con una heredera igualmente rica o reconocida. Un hibrido… solo yo –como dueño de un emporio– sería una buena opción para nuestra sociedad y…
–Perdón, pero no. –cortó Erik– Soy libre de elegir como me parezca. Por eso mi padre luchó por hacerse importante y rico, para que no hubiera nadie que me dijera como vivir. Mi madre así me lo hizo notar…
–Hace poco, lo reconozco –aceptó Edie y siguió– Mi esposo y yo nos conocimos en nuestra ciudad natal y no teníamos mucho al hacerlo; Magnus hizo su empresa desde los cimientos y a pesar que al conseguirlo conoció a gente vacua y sin principios, intentó no parecerse a ellos, aunque los engañó a todos haciéndoselos creer que sí. Me congratulo porque mi esposo fue real solo con su familia y amigos. Al perderlo supe que Erik debía ser fuerte para defender lo que sería suyo… y eso, Anthony, nunca fue una mujer… u hombre vacío y sin principios. No lo supe cuando Charles llegó, pero han pasado mucho y lo descubrí. Ahora mi hijo me lo confirmó al explayarse ante –disculpa– casi un extraño, mostrándose vulnerable con tal de saber lo que sería lo mejor para su minino.
Anthony Stark casi ronroneó de gusto, al corroborar que encontró a otro hibrido que era ampliamente aceptado y amado por su familia y explicó:
–Es un error que comúnmente se realiza; no hubo ningún científico que se preocupara por estas mascotas –Tony se señaló así mismo y hubo un gruñido de parte de su rubio guardia al ver ese gesto, pero lo ignoró para seguir hablando– o lo que sentimos; no hasta que Hank McCoy y Virginia Potts comenzaron con las suyas, por mi parte comencé después de haber entrado a su colegio y por… otro motivo, pero afortunadamente he seguido indagando esa línea, esa que deduzco es la que te preocupa. Ese lazo con el cual supuestamente nos crearon… –Erik asintió sin hablar– no existe como tal, o por lo menos no como nuestros creadores esperaron. Nunca se debe pasar por alto la selección natural y la evolución, a pesar de ser nacidos en laboratorio, no por ello estamos exentos del curso que toma la naturaleza y contrariamente a lo renuente que pueden ser algunos humanos a esta información –Steve se removió, sin embargo Tony continuó– Ese lazo evolucionó, mutó o como quieran llamarlo y de ese impronta solo queda... el amor natural que nos une a esa persona especial que elegimos.
Erik dejó salir el aire y sonrió, lo que impresionó al Stark, pues desde que convivió con el chico Lehnsherr, no conocía su sonrisa.
–Gracias, mi madre me lo dijo y lo creí, pero escucharlo de ti, es… ¡Demonios, es genial!
–Erik… –regañó Edie y el chico la abrazó.
–Solo hoy mamá, déjame decirlo solo esta vez.
Ella recibió el abrazo de su unigénito y lo correspondió.
–Me temo que no tendré nietos naturales, pero soy feliz de… -murmuraba Edie sin ánimo de molestia.
Tony se aclaró la garganta y corrigió:
–Lo siento Madame, pero eso no es tan cierto, algo que nuestro idiotas creadores –Edie sonrió un poco ante las palabras del gato– si pensaron, fue en… que podríamos ser parejas de varones con todas las responsabilidades; pero lamento que no haya sujetos para el estudio, los dos o tres dueños de mascotas que existen ya mayores, no han deseado tener descendencia con ellas.
Erik dejó a su madre y miró al hombre gato que pareció enojado, pero su aura se notaba más melancólica al responder:
–Ellos nacerían con nuestras características... Por eso supe que el amor era unilateral con la mayoría de las parejas mixtas y las dos que si aseguraban aceptarlo, temen demasiado por la discriminación de su descendencia.
Erik se quedó en silencio cavilando; comprendía el temor de esas personas y no quiso pensar a futuro, pero fue inevitable hacerlo… un gatito con algo de él y de Charles. Se sonrojó y esa fue la respuesta para los presentes que se quedaron callados al escuchar los pasos de los niños que regresaban.
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Charles subió veloz los escalones, Ororo le siguió, sin embargo ella estaba muy nerviosa.
–¡Charles! –llamó.
El gatito de ojos azules se detuvo y preguntó:
–¿Qué sucede?
La panterita se detuvo y apretó las manos entre sí.
–Yo… yo no sé qué mostrar.
Charles agarró la mano de su amiga y la acercó a uno de los grandes ventanales que se encontraban en la pared de la escalinata.
-¿Qué ves?
–¿Qué veo?
–Ve el cielo… el viento que mueve las ramas de los arboles ¿Qué ves?
Ororo recorrió con su mirada el horizonte…
–Una noche calurosa, con una leve lluvia que será traída por el viento…
Charles sonrió y se sentó en el escalón viendo como su amiga recitaba el clima que habría, con detalle científico. Al terminar suspiró y volteó en dirección de su amigo.
–Ya tienes que decir, ahora no te pongas nerviosa.
Ororo suspiró y por fin sonrió. Charles reinició su camino seguido por una más segura panterita.
Charles llegó al estudio que Erik y el compartían y fue hasta su escritorio sacando algunas hojas, afortunadamente tenía algo físico, pues lo demás lo tenía en su computadora con la que Erik creía solo jugaba.
Charles decidió imprimir una última hoja, esperando que esa fuera la que impresionara al señor Stark.
–Tardaremos un poco, pero la señora Edie y Erik platicaran con el señor Stark en lo que regresamos.
–Está bien. –Ella recorrió el estudio– Esto es muy grande y tiene también muchos libros.
–Oh, pero estos son de estudio, finanzas, contabilidad, economía y estadística son de Erik y los míos, –sacó algunos el gatito– son de psicología, psiquiatría, y biología, hasta ahorita, pero no tengo muchos, yo creo que es mejor conocer a la gente que nos necesita, pero aún no puedo hacerlo; el profesor Hank dice que hasta que crezca un poco más y que me lo permitan.
–¿Por qué?
–Por ser hibrido, no puedo andar sin compañía y con lo que pasó…–Charles tembló un poco– Tampoco yo quiero hacerlo sin nadie cerca.
Ororo asintió, estando de acuerdo. La hoja salió y Charles la revisó antes de decir:
–Ya está, vamos.
Los adolescentes bajaron las escaleras con más serenidad y llegaron a la sala donde escucharon esa última información de Anthony Stark…
Los niños se detuvieron y al oír la conclusión de la plática, se alistaron para entrar o por lo menos uno de ellos, pues Charles meditaba con algo de tristeza si ¿Erik también rechazaba un niño con rasgos como los de él? Su corazón se estrujo, pero se repuso, los Lehnsherr ya habían hecho mucho por él y sentirse herido por algo que no veía probable, era egoísta. Demasiado ambicioso de su parte desear más de Erik aparte de todo lo que éste le dio, concluyó.
Los dos híbridos entraron y los adultos los recibieron con expectación de lo que presentarían.
Fue toda una sorpresa para Erik ver como su gatito explicaba toda su teoría con fluidez y seguridad. Su orgullo se desbordó al ver como Charles era tan inteligente y libre de mostrarlo.
Se dijo que debía concentrarse en sus estudios y terminarlos, pero sobre todo empaparse más de lo referente a su empresa para hacerla crecer y respaldar a su minino en el futuro, que deseara crear.
La visita del empresario hibrido concluyó, dejando a este altamente satisfecho por ver a esos adolescentes mostrando su potencial, prometiendo su total apoyo a los dos.
…
Muchísimas gracias: MadameNullaRen y noona-kane.
