Capitulo XXV: Cuentas pendientes

Sesshomaru—una joven mujer de cabellos azabaches con una enorme barriga de ocho meses lo traía mareado desde temprano haciendo compras—no crees que este conjunto se verá bonito en nuestra pequeña bebe… ¿Qué opinas tu Kame-chan?

Tanto el youkai como su hijo veían a la miko ir y venir de la tienda, no hacía falta responder porque apenas abriera la boca ella diría algo y buscaría otra cosa.

¿Papá, cuando iremos a casa?—pregunto el niño ambarino en brazos de su padre.

Cuando tu madre termine de comprar…—ambos peli plata suspiraron resignados.

Sesshomaru, estas mantillas son de color morado, creo que es el color que mejor le sentara a ella.

Aome parloteaba y parloteaba, el youkai la dejaba ser, no quería enfrentar ni la ira ni las lágrimas de su esposa. Para él era más fácil comprar la tienda que buscar y buscar. Pero no se atrevía a decirlo.

Aome—un grupo de mujeres estaba tras de él tomándole fotos —vámonos de este lugar.

Al ver a la mujer azabache, las mujeres empezaron a decir comentarios groseros y resignarse.

Tienes razón, hay otra tienda donde vi unos hermosos conjuntos para bebes, estamos casi en invierno… habrá que comprar ropa para la temporada y unos lindos zapatitos…

Papá, ¿mamá también hacia esto cuando yo venía en camino?

Si—exhalo el youkai—y en ese entonces fue mucho peor…

Sesshomaru recordó que compraron muchas cosas cuando Kamemaru iba a nacer, eran padres primerizos y no sabían mucho de bebes, la ayuda de Naomi Higurashi fue muy útil. El no quería verse involucrado pero ella lo arrastro como lo estaba haciendo ahora.

¡Mira esto! —Grito nuevamente la miko—es una hermosa cuna blanca… aun no hemos comprado una cuna Sesshomaru.

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Tales pensamientos y recuerdos rondaban su cabeza y a cada minuto su ira iba en aumento, absolutamente nadie tenía derecho de tocar a Aome, ella era suya de pies a cabeza.

—"Espera por mí Aome" —dijo el youkai para sus adentros cuando volaba sobre los límites de las tierras.

Otra presencia se acerca, el primer general del este y el más fuerte de los trillizos, iba en dirección a Sesshomaru. El youkai ambarino detuvo su vuelvo y desenvainó su espada. Kita se detuvo en el aire.

Sesshomaru-sama... —dijo con desprecio. El youkai de cabello ebano sacó su espada de su vaina.

Apartate de mi camino... —murmuro Sesshomaru.

Algo que quiero saber es porque asesinó a mi padre y la señora Kenta... —dijo con parsinomia —Siendo usted cercano a Sori-sama.

Sesshomaru sonríe con perversidad.

Hmp. No lo sabes... —se dijo a sí mismo —Bien por ti.

No me gusta matar sin una razón —dijo el de ojos rojizos —La fama de Sesshomaru-sama es grande y no mata por diversión. Tengo entendido que mientras no se atraviese en el camino del señor del oeste, puede uno conservar su vida.

Apartate sí sabes lo que te conviene. —le advirtió.

Nuestra pelea tendrá que esperar, tanto usted como yo debemos encontrar a quienes buscamos y el tiempo es nuestro enemigo.

Kita se apartó del camino de Sesshomaru e hizo una reverencia al youkai. Sesshomaru pensó que podría atacarlo por la espalda cuando pasó, pero todo lo contrario Kita siguió su camino. "Tal vez algo bueno salió de esa traición" pensó él youkai. Pronto llegaría a Aome.

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¡Baka-Niiiii! —gritó la peliplata al ver a su hermano besar a la niña. Selene sacó su látigo y agarrando la muñeca derecha de su hermano lo jaló hacia ella.

Akemi estaba aturdida, ser besada de pronto por un príncipe, era un sueño hecho realidad.

Kamemaru-sama —dijo con ojitos de estrella. Selene luego de separar a su hermano al momento del beso, usando su velocidad apareció detrás de Akemi le dio un fuerte golpe en la cabeza con su puño.

¡Maldita Mocosa! —dijo Akemi agarrando su cabeza.

¿Creíste que saldrías impune luego de besar a MÍ hermano, bakayaro? —dijo con una siniestra aura rodeandole.

Él me beso muy estúpida niñata —le reclamó con la misma aura siniestra.

Ustedes dos dejen de ser infantiles —dijo Kamemaru sentado en la hierba. —Sólo devolví un favor...

Akemi fue herida en su orgullo y su hermana pequeña sintiendo empatia por la pelinegra también se enojó.

¿Sólo un favor...? —dijeron ambas enojadas.

Para las chicas un beso es importante, Nii-san —dijo su hermana con su aura siniestra crispando rayos negros.

Lo entiendo —dijo su hermano sin inmutarse —pero aún son unas niñas.

Entonces cuando crezca... —se apresuró a decir la pelinegra.

Entonces las cosas pueden cambiar —dijo el peliplata.

Selene se enojó aún más, ella fue tonta en defender a esa tarada cuando su hermano estaba enamorado de su contraparte del futuro, no la del pasado. Su extrema estupidez le causaba pena ajena.

Nii-san, hay que ir con Obaa-sama —dijo la niña agarrando a su hermano de la mano.

Buena idea, Sele —levito un poco y vio que Akemi estaba dispuesta a seguirlos —No puedes venir.

¡¿Porque?! —dijo con tristeza.

Irasue-Obaa-sama es una youkai muy estricta, en estos momentos está al tanto de lo que pasa y si tú llegas a pisar el palacio del oeste no durará en asesinarte y no podré defenderte Akemi.

Sé de que hablas —expresó resignada.

Nos vemos Bakakemi —dijo Selene al ser cargada en brazos por su hermano. Al final cuando ya se iban y la ambarina dio un último vistazo por el hombro de su hermano, la pelinegra le mostraba el dedo medio con una sonrisa.

Adiós Cuñada —esté comentario agrio el humor de la peliplata.

Esa tipa debe morir... —habló con decisión.

Kamemaru sonrió por su hermanita, Si conociera a la Akemi del futuro ambas se llevarían bien, de lo único que se estaba asegurando el joven youkai era de que ella no le olvidara con el pasar de lo años.

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Kita sintió una presencia muy conocida ir en su dirección, una presencia que le sacó una sonrisa, se detuvo en plano vuelvo al verla aparecer.

¡Akemi-hime! —dijo aliviado al verla bien.

Kita... —Los recuerdos del árbol sabio se hicieron presentes, ella no estaba tan feliz de verlo, Sesshomaru-sama no hizo nada malo, su madre tenía bien merecido su castigo.

Nunca conoció a su madre hasta él día de hoy, cuando vio el pasado junto a los Inu. Su madre en verdad era hermosa, sus ojos rojos eran tan bonitos como su padre los describió y su cabello azabache con mechones rojizos igual de como imaginó.

Hime-sama... ¿Sucede algo malo? —Kita se acercó a ella invadiendo su espacio personal y tocó su frente; también tocó la de él. — ¡Qué alivio! No está enferma.

¡Kita! Estás muy cerca —dijo empujandolo.

Lo siento, lo siento —se disculpo —mi error, ya que soy el mayor de mis hermanos siempre termino cuidando de ellos.

Pero tú eres el general de mi padre... —dijo ella no queriendo decir otra cosa.

También he cuidado de Akemi-hime desde que era bebé, así que soy su guardián —dijo acercándose a ella para tomarla de la mano.

Kita es como un hermano mayor para mí... —dijo completamente ruborizada por la vergüenza, ella estimaba al pelinegro, sus parecidos eran impresionantes.

Me alegra escuchar eso, volvamos al palacio, tengo cuentas pendientes con Sesshomaru-sama.

Akemi soltó de golpe la mano del pelinegro, Sesshomaru-sama o Kagome-sama iban a morir si ella no hablaba, ¿Pero qué podía decir?

¡S-sesshomaru-sama no tiene la culpa de nada! —gritó al borde de las lágrimas.

¡¿Qué dice?! —dijo el youkai preocupado por la niña.

Visité al árbol sabio... ese árbol que sólo se deja mostrar a quienes desea...

Increíble, el árbol se mostró a usted... —dijo asombrado.

Sesshomaru-sama no tuvo la culpa —dijo entre lágrimas, era una vergüenza, era una venganza inútil y amarga —Mí madre... nuestra madre tuvo la culpa...

¿Nuestra madre? —repitió creyendo haber oído mal.

Sí... Kenta-sama no sólo era mi madre, sino también la de Kita, Hisa y Jiro... —tapó su cara por tantas amargas lágrimas —Ella fue amante de Kimura y quiso vengarse de él. Ella los abandonó... Ella me abandonó... Ella nos abandonó...

Los sollozos de ella ya no intentaban ser reprimidos, lloraba libremente. Kita estaba consternado, eso explicaba las respuestas del Taiyoukai, tenía razón, hubiera sido mejor no saber la verdad.

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Has venido... Kamemaru — dijo una hermosa youkai sentada en su trono. — Veo que traes compañía...

Mi nombre es Selene, hermana de Kamemaru, princesa del Oeste. — se presentó la niña.

Increíble... — susurro la youkai — Te pareces mucho a mí...

Es lo que dicen mis padres — ella avanzó, colocó su manos en el regazo de su abuela y con confianza apoyo su cabeza.

¡Selene! — regañó el chico. — Recuerda que está es la primera vez que te ve en este tiempo.

Irasue estaba un poco contrariada con las acciones de su nieta, atribuyo eso a que su Yo del futuro era muy pegado a la niña y por tal razón no medía peligro.

Cuéntame un poco de ese futuro en que ambas existimos — dijo la youkai acariciando sus cabellos.

Los youkais que vigilaban la entrada al palacio miraban asombrados las primeras muestras de afecto de una abuela hacia su nieta, nunca supieron que ella tuviese un lado maternal. Kamemaru sonreia por dentro, no esperaba que los lazos entre ambas llegaran a ser tan afines, para su abuela Selene era más importante que cualquier otro miembro de su familia, la niña se ganó el corazón de la fría youkai y demostraba su poderío al hacerlo en el pasado.

Próximo capítulo: Reencuentros