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Proyecto Bebé
por JD Wordenwood
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Parte XXIV
Los dedos de Harry pasan por mis pechos mientras sus labios aprisionan los míos. Siento sus embestidas ser cada vez más fuertes, puedo ver y sentir sus músculos flexionarse alrededor de vientre. Lo veo a los ojos y grito de un susto, sus ojos esmeraldas están llenos de resentimiento y decepción.
- Harry me haces daño – le susurro asustada, sin embargo sus siento sus caderas empujarme una y otra vez de manera violenta, sus manos no me brindan cariño, si no dolor. Escucho a Harry gemir una y otra vez, me siento incómoda.
Sus movimientos son desenfrenados y lo escucho gritar con rabia:
- ¡MENTIROSA!
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Escucho a Hermione despertarse sobresaltada, prendo la luz de nuestra mesa de noche y la veo respirando de manera tensa. Su rostro esta cubierto por una fina capa de sudor frío y sus mejillas están coloradas. Su pijama esta pegado a su cuerpo por la misma capa de sudor y sus cabellos castaños coronan su aspecto desaliñado.
- ¿Pasa algo Hermione? – le digo levantándome rápidamente de mi cama y sentándome a su costado - ¿Has tenido un mal sueño?
Paso mis ojos confundidos por el rostro de Harry, nunca antes había tenido un sueño tan intenso, y menos uno que en una fracción de segundo cambiara tan repentinamente. Recuerdo haber soñado estar besándome con Harry y una cosa llevó a la otra hasta que terminamos haciendo el amor. Pero de ahí algo cambió y todo él se volvió ausente, y de ahí me grito mentirosa.
Siento lágrimas agruparse en mis ojos de color chocolate, una ansiedad se apodera de mi estómago y mi cuello. Rápidamente los dedos de Harry van hacia mi rostro y lo llevan hasta su pecho. ¿Qué ha pasado? – me pregunta. ¿Qué le puedo responder? Que soy una mentirosa, que le he ocultado la verdad sólo para poder disfrutar de él por más tiempo para después. ¿Acaso Harry Potter es también para mí un objeto? Para medio mundo mágico lo es, y lo sé. Pero yo soy Hermione, su mejor amiga, yo tengo que decirle la verdad, porque es justamente eso lo que él necesita, que no le oculten nada como lo han venido haciendo desde el mismo día en que nació.
- Estoy bien Harry – le digo llevando mi mano hacia su amplia espalda – Solo fue una pesadilla, tu sabes… de la guerra. – Tiemblo en sus brazos al mentirle una vez más, pero no sé que más hacer, esto es un círculo vicioso el cual parare el día que le diga la verdad. Mi conciencia me mata y yo sigo embarrándola. Que inteligente Hermione.
Un terrible dolor de cabeza se apodera de mí cuando Hermione menciona a Voldemort después de todo este tiempo. Nunca me pongo a pensar que la segunda persona más afectada de toda esta guerra es ella, ella que siempre ha estado ahí por mí. La razón principal por la que no quería estar con ella y traté de alejarme sin éxito fue por esto, no quiero que ella vuelva a sentir miedo, no quiero que vuelva a sentirse amenazada. Y como siempre supe, la amenaza soy yo.
La abrazo con más fuerza y siento que ella hace lo mismo. Beso su mejilla y me recuesto en su cama, con una palabra la lámpara se apaga y la escucho dormitar tranquilamente en mi hombro.
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El fuerte sol primaveral ilumina los terrenos del castillo, los árboles se han recuperado ya del crudo invierno y las hojas verdes hacen de estos mullidos y cálidos. Las flores se extienden por los jardines y el Lago Negro reluce más que nunca perdiéndose entre los montes que rodean nuestro colegio.
Veo a Harry completamente sudado, con el uniforme escarlata de Gryffindor pegado a su sensual cuerpo. Su cabellera azabache esta mojada y sus blancas mejillas coloradas por el sol primaveral, carga sobre uno de sus hombros su escoba último modelo con la que ha practicado Quidditch durante cuatro horas desde el amanecer.
Sus ojos verdes me miran fijamente debilitando mis sentidos y haciendo mi corazón latir más fuerte. Él toma mi mano y en silencio nos aproximamos caminando al Gran Comedor para tomar uno de nuestros últimos desayunos en Hogwarts.
Hermione esta perfectamente ataviada con el uniforme oficial del colegio y emblemas especiales en su túnica. Su cabello castaño cae sobre sus hombros, el viento, que azota tímidamente nuestro camino, desprende un inconfundible aroma a vainilla. Rodeo suavemente su mano y siento una comodidad infinita. Es ella la causante que yo este aquí y ahora, es ella la que me ayudó en todo este difícil camino y la que me dio una razón secreta e invaluable por la cual luchar y seguir adelante.
- Te amo – le dijo parando en seco y poniéndome en frente de ella, quedando de por sí varios centímetros más de lo normal debido a la irregularidad del camino. – Cada día que pasa es un día menos en Hogwarts y un día más cerca de dejar atrás este maravilloso momento de mi vida.
La veo fruncir el entrecejo y su labio inferior tiembla débilmente, sus ojos de color chocolate desvían mi frontal mirada y un débil susurro sale de su boca – Yo también te amo Harry y nunca le he tenido más miedo al futuro que ahora. – Una vez más veo una debilidad que nunca antes había percibido en Hermione, tan correcta y sincera, una debilidad con la que ella misma se castiga. – Sé que soy muy tonta por decirte esto Harry, pero ni cuando Voldemort estaba a punto de eliminar todo lo que más quiero en este mundo me sentí así… tan perdida.
Mi mente viaja rápidamente hasta la noche anterior donde Hermione se levantó entre sueños asustada y muy preocupada. Mi sangre hierve y mis músculos se tensan al pensar que ella sigue teniendo vivos los recuerdos de la guerra, de mi transformación en un ser hostil y de las veces en las que la hice sufrir. Hermione suelta mi mano y la veo caminar a pasos largos hacia el vestíbulo. La sigo.
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Las lágrimas invaden mis ojos una vez más, mientras Harry me sigue apresuradamente por detrás. El gran reloj del vestíbulo marca las siete y media de la mañana y escucho del otro lado de las inmensas puertas de roble el ruido del Gran Comedor. No tengo ganas de entrar ahí, no tengo hambre pero tampoco tengo ganas de sentirme como una miserable cobarde y mentirosa estando sola. Trago saliva y abro las puertas, a lo lejos en las puertas principales del castillo escucho a Harry gritar mi nombre.
Las grandes columnas que van hasta el techo se pierden en el cielo mágico igual de despejado y soleado que en los terrenos. La mesa de los profesores esta llena y las cuatro grandes mesas también, cuando Harry entra atrás mío el ruido de los alumnos baja de manera repentina y se convierte en cuchicheos. Siento la atención y mirada de todos sobre nosotros, Harry pone una de sus manos en mi hombro y me guía hasta nuestro sitio habitual donde Ron ya se encuentra sentado comiendo una gran cantidad de panqueques.
- ¿Qué te pasa Hermione? – me pregunta, entre bocados al ver mis ojos llorosos – No me digas… que eso te ha afectado tanto. – extrañada por lo que mi pelirrojo amigo me dice, me seco rápidamente las lágrimas con la manga de la túnica. – No es para tanto… - continua – además todos siempre han sabido que pasa algo entre ustedes.
- ¿Ha salido otro artículo en el profeta Ron? – le digo furioso, la mirada de mi amigo asintió y con preocupación miró a Hermione, una de mis manos se deslizan hacia la mano de ella, la cual no se mueve.
Desde hacía ya varios días que muchas personas se habían dedicado a mandar cartas, fotografías y hasta dibujos de nosotros besándonos, abrazándonos o simplemente estando juntos. Hermione había vuelto a ser la novia de Harry Potter, la chica que jugó con él y con Viktor Krum en su cuarto año en Hogwarts y la persona poco agraciada a la que las envidiosas lectoras de la revista Corazón de Bruja envidiaban más que nunca porque según ellas, ahora era un cisne y ya no el patito feo de hacía tres años.
Lavander y Parvati se mostraban muy interesadas en "El Profeta" de la mañana y no era para menos, sus risitas y cuchicheos hacían a Hermione mirarlas cada vez de manera más inquisidora y curiosa. La mano de mi castaña se cerró en un puño fuerte debajo de mi débil apretón y la vi sonrojándose cuando sus ojos captaron las imágenes del diario.
- No lo puedo creer Harry – me susurró en el odio mientras yo le servía jugo de calabaza – Mira "El Profeta".
Los ojos verde esmeralda de Harry pasaron de mi rostro hacia la carátula de "El Profeta", noté la respiración de Harry cambiar bruscamente y sus músculos tensarse bajo mis manos. Sus ojos verdes de llenaron de ira al ver las múltiples imágenes de nuestras últimas aventuras en los jardines del colegio, ambos felizmente con ropa, pero besándonos apasionadamente. El título del periódico decía en letras chillonas "El Final Feliz de Harry Potter" y contaba hasta con una pequeña foto de Edward cuyo subtítulo decía: "El proyecto que hizo que una amistad de años se convirtiera en amor".
- "Desde que conocimos a Hermione Granger en nuestro primer año en Hogwarts siempre supimos que llegaría lejos – dicen unas fuentes que prefieren no revelar su identidad – estar con Harry Potter es para ella solo un paso más para todo lo que tiene en mente." – Parvati leyó con sus ojos llenos de emoción el texto citado del diario y miró a Harry a Hermione con una expresión de realización. – Nosotras siempre supimos que ustedes dos iban a estar juntos y felices.
Veo a Harry levantarse con furia y hago lo mismo, los cuchicheos del Gran Comedor llegan a su máximo nivel cuando él sale con una expresión terrible en su rostro mientras yo lo sigo, evitando miradas desagradables y curiosas de todas las mesas. Un cosquilleo nervioso pasa por todo mi cuerpo al ver a Harry sentado en las grandes escaleras del vestíbulo, sus ojos evitan mi mirada y yo me siento a su costado.
- ¿Qué pasa Harry? – le pregunto comprensivamente – Ya te he dicho que a mí no me importa lo que publiquen, no me importó en cuarto año y mucho menos me va a importar ahora que en serio soy tu novia.
La voz de Hermione me inspiró tranquilidad y lentamente la miré, ella sonrío y llevó una de sus manos a mi mejilla derecha, sonriendo y acariciándome. Una tranquilidad recorre mi médula espinal mientras nuestro contacto visual continua. A pesar que me moleste mucho que ahora todos van a estar pendiente de nosotros, saber que a Hermione no le importa es un gran alivio. Es desagradable tener que exponerla a todo esto y sin duda tomaré acciones para que no siga sucediendo.
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Hermione se puso de pie y me dijo – "Anda a bañarte Harry" – mientras subía las escaleras con decisión para ir a despertar y vestir a Edward. La seguí, los pasillos se comenzaban a llenar de alumnos haciendo últimos detalles en sus deberes, repasando cosas de último minuto para las prácticas o hablando descaradamente de vidas ajenas. Su cabello castaño ondeaba al frente mío mientras que no pude, al estar detrás de ella, dejar de imaginarme su cuerpo sin el uniforme de Hogwarts.
Escuchamos varias veces nuestros nombres, las chicas cuchicheaban sobre mí y sobre ella, algunas nos miraban como un ideal mientras que otras me sonreían y hacían gestos groseros para con Hermione. Llegamos al final del iluminado pasillo de piedra y descendimos por unas escaleras hasta llegar al ras del primer piso y entre diferentes ventanales y pinturas encontramos el gótico lienzo que al abrirse nos dejó en el silencio y comodidad de nuestro pequeño departamento.
Al entrar, Hermione se quitó su túnica y se quedó en su ceñida blusa blanca con su corbata de Gryffindor perfectamente puesta. Me mordí el labio inferior al pensar en hacerle el amor mientras nos despojábamos del uniforme, siento el calor subir de mis mejillas y perderse después en otras partes de mi cuerpo.
Al voltearme vi a Harry hacer un escrutinio de mi cuerpo, sonreí y me aproximé a él, su cabello todavía sudado le daba un aspecto casual y desaliñado. Le repetí lo que le dije en el vestíbulo y me dispuse a abrir las cortinas de nuestro departamento, ordené todo cuanto pude y me dirigí hacia el cuarto de Edward.
Nuestro hijo ya no era un pequeño bebé, había crecido muchísimo en los últimos días y ahora era un infante de uno o dos años. Al despertarse sus ojos verdes me miraron y sus manitas se extendieron para que lo cargue, una ternura inmensa se apodera de mí cuando sus bracitos rodean mi cuello y en silencio nos quedamos abrazados. Muevo a Edward un poco de arriba hacia abajo y me siento en uno de los mullidos sillones.
Paso la vista por su cuarto, un pequeño mundo fantástico de Quidditch con los colores de Gryffindor. Con un toque de la varita hago que la cuna de oro se ordene y sus pañales se cambien, Edward es un pequeño Harry pero con marcadas influencias mías. Sonríe y yo sonrío.
- Mami – me dice feliz - ¿Y papi? – balbucea pasando sus ojos por la habitación. Con otro toque de la varita hago que las cortinas a juego del cuarto se abran, convirtiendo la oscuridad en luz y haciendo que Edward se diera cuenta que ya era de día.
Disfrutando de la manera muggle de darle de comer a mi pequeño hijo, espero a que Harry salga de la ducha. Lo siento aproximarse y al entrar a la habitación lo hace solo con sus pantalones puestos. Su sonrisa me cautiva y al extender sus manos los músculos de sus brazos se tensan, al recoger a Edward y cargarlo para jugar con él me hacen sentirme superficialmente realizada.
El ver a Edward jugar con su padre de esa manera tan natural me hace sonreír. La luz del sol entra por las ventanas de la habitación y hacen relucir la blanca piel de Harry, el aroma a jabón y shampoo llegan a mí junto con la brisa que entra por las ventanas abiertas. El trabajado cuerpo de Harry me atrae, pero su alma me complementa. Ellos ríen y yo también. Me levanto y Harry me abraza por la cintura, Edward nos abraza a los dos.
Quisiera el tiempo pare justo en este momento. Harry, Edward y yo en Hogwarts. Dos jóvenes y un niño mágico. Mi corazón se acelera y mi mente también. ¿Por qué la vida tiene tantas dualidades? ¿Por qué no puedo ser feliz como soy? ¿Por qué tengo que seguir cayendo en este mar de mentiras? Yo soy Hermione Granger, siempre me he regido por ser correcta y hacer el bien, pero en esta situación particular me es imposible no tomar la decisión más cómoda.
Hace tan solo unos meses me sentía completamente enamorada de Harry James Potter, atraída hacia él emocional y físicamente. Él era retraído y distante, ahora ha cambiado y ha regresado a ser ese Harry de antes, mi mejor amigo… y ahora el hombre de mi vida. Al Harry distante no me costaba decirle la verdad, aclararle las cosas, ser frontal. Pero a mi Harry, al verdadero, no lo quiero ver sufrir.
Cuando somos uno me siento tan feliz, feliz por mí y feliz por él, porque nos complementamos el uno al otro y yo lo sé. Si le cuento que soy infértil lo haría triste y desdichado una vez más. No se merece estar así de nuevo y mucho menos tan pronto. Pero mientras más pase el tiempo será peor y una vez que sepa la verdad no voy a ser tan mala de mentir una vez más diciéndole que me acabo de enterar.
Siento los labios de Harry sobre mi frente y suspiro. Llevo mis brazos y rodeo su pecho desnudo, Edward posa delicadamente una de sus manos en mi cabellera castaña y trato de no llorar. Pronto todo esto se acabará. Terminará el proyecto, serán nuestras últimas semanas en Hogwarts y tendré que decirle la verdad a Harry, cueste lo que me cueste, ya no puedo ocultar más este detalle primordial de mi vida.
Llevo mis labios a los de Hermione y los junto con suavidad. Cierro los ojos e ingreso a un mundo ideal, ella corresponde mi beso de manera calmada. Siento sus labios moverse esbozando una tímida sonrisa y presiono los míos contra los de ella. Al separarnos puedo ver a Edward con una sonrisa traviesa y sus manos en sus ojos, haciéndose el que no puede ver.
- Papá ama a mamá – le digo al pequeño Eddie cuando separa sus manos de su rostro. Lo dejo en el suelo en una pequeña y mullida área de la alfombra donde están todos sus juguetes mágicos. – Harry ama a Hermione – le susurro a Hermione besándola de nuevo.
La luz del día ilumina los colores rojo y escarlata de la habitación. Siento mi espalda tocar el tapiz mágico de las paredes cuando Harry me levanta un poco al besarme de nuevo. Llevo mis manos hacia su indomable y mojada cabellera azabache y la revuelvo, sus labios presionan los míos con pasión y delicadeza. Llevo una de mis manos hacia su pecho y hago un poco de presión para separarnos. Sus ojos verdes se conectan con los míos y él sonríe. Mi corazón late cada vez más fuerte. Lo amo y quiero que este a mi lado.
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Papá esta en sus pantalones y besa a mamá con dulzura. Camino poco a poco hasta tratar de alcanzarlos, quiero que me abracen. Me gusta eso. El cabello castaño de mamá reluce bajo la luz del sol que entra por las grandes ventanas de mi habitación.
Mamá me vuelve a cargar y me llena de besos en las mejillas, me emociono y sonrío. Llevo mis manos hacia su rostro y la acaricio con suavidad, papá pasa una de sus grandes manos por mi cabeza. Me río.
Ahora que estoy satisfecho y contento, tengo ganas de jugar. Cuando mamá me suelta voy corriendo hacia mis juguetes. Me caigo. Mi corazón se para por el susto y mis ojos se llenan de lágrimas. Comienzo a llorar. Mis papis me recogen y me besan una de mis piernas.
Tengo que ser valientes como ellos, dejo de llorar y agarro mi cuento favorito. Escucho la dulce voz de mamá al leerlo una vez más. Sonrío.
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Hola a todos. Soy malo, lo sé, lo admito y me resigno. Lamentablemente no puedo ofrecerles algo que se va a actualizar cada semana, pero les aseguro que nunca dejaría esta historia completamente abandonada. Mis fics siguen siendo algo importante para mí, quiero seguir transmitiendo algo de mí a través de ellos y en especial algo de mis personajes favoritos: Harry y Hermione.
No sé cuanto me tome publicar el siguiente capítulo, pero lo haré. Voy a tratar de escribirlo este fin de semana y publicarlo cuanto antes. No falta mucho para el final de Proyecto Bebé, pero quiero que sea un final digno, no quiero hacerlo a la rápida y mucho menos por salir del paso.
Tengo tanto que agradecerles a todas esas personas que siguen animándome para continuar la historia, para seguir publicando. Sus reviews significan mucho para mí, me recuerdan que tengo una parte de mí aquí y que está incompleta.
Hace poco decidí volver a leer Harry Potter, todos me miraron como si fuera un loco… ¿vas a volver a leer Harry Potter? me dijeron. Yo asentí. Estoy volviendo a leer Harry Potter y cada línea que leo me hace afirmar mi creencia por el Harry y Hermione. Esa amistad leal, genuina y tan bonita que forja el amor más puro y sincero y al potenciarlo con el romanticismo se vuelve poderoso y transcendental. Leí Harry Potter durante mi infancia y comienzos de mi adolescencia, pero ahora a los 17 (ja ja) es diferente… pero el HHr sigue ahí. No estoy loco.
Bueno, les agradezco a todos… en especial a esas personas que se pasan por el fic solo para ver que he actualizado. Para aquellos que lo han releído, que me mandan mensajes a través de esta página. Para las personas que le recomiendan este fic a sus amistades y también le dedico este fic a mis amigos virtuales que de ser muchísimos ahora son unos cuantos buenos amigos virtuales que siempre están ahí.
La vida cambia y continua, pero como les he mencionado siempre seré Wordenwood y estaré aquí para continuar con mis historias y hacer vivir esa relación que por decisiones, presiones y circunstancias no se dio.
MUCHISIMAS GRACIAS A:
IsaPadfoot, Lyls Ami, Maryluna, Ady, Ale Jane (3), Alex, Rochelle Kuchiki, Pupy, Bell Potter, Anita 1990, Phoebe Granger, Snoopyter, The Darkness Princess, AkarySkywalker, Estefania, Gloria Cullen Potter, Liliaan Potter Granger, Meldark, SakuraSukamori Leonardo, Yordana, Daniela, Safi, Nadine, Mar, Ilary.
READ & REVIEW
¡GRACIAS!
HarryHermione
Ayer, Hoy, Siempre
