24. Los motivos de Lynn

La mañana siguiente, Lincoln y Linka hacían todo lo posible por disimular. Pero no era nada fácil.

Ellos mismos no lo entendían bien. Habían hecho algo que, a su edad, estaba prohibido. Podrían meterse en serios problemas si los descubrían. Y no habían tomado las mejores precauciones para evitar ser descubiertos. Pero es que... ¡Se sentían tan bien y tan felices por lo que hicieron!

En primer lugar, habían defendido su amor contra intrusos muy peligrosos, y estaban comenzando a ver las ventajas de actuar con sinceridad absoluta, incluso entre ellos.

Por si eso fuera poco, estaban descubriendo maneras nuevas de hacerse felices y manifestar su amor. ¡Era tan hermoso besar y tocar el cuerpo de la persona amada! Se sentía exquisito dar placer, recibirlo; explorar rincones y delicadezas que no se compartían con nadie más...

Eran experiencias únicas, maravillosas. Y sabían que les quedaba muchísimo por explorar juntos. Supuestamente tenían que estar avergonzados y sentirse mal; como le había pasado a Lincoln en la madrugada. Pero aquella mañana, cuando despertaron uno en los brazos del otro y se dieron tantos besos tiernos y apasionados; comprendieron que la verdadera pena y la verdadera culpa, sería dejar que su amor muriera por la cobardía de no atreverse a luchar por él.

¿Por qué tendrían que sentirse mal por amar y dar placer a la persona amada? ¿Acaso había algo más bello y placentero que tocar y besar el cuerpo de tu pareja?

¡Si se sentían felices, vaya! Era hermoso compartir esa intimidad, ese deseo. Esos roces que no pensaban compartir con nadie más.

Tenían cierta consciencia de que necesitaban cuidarse. Era necesario evitar que los descubrieran, y que tenían que tomar precauciones para evitar consecuencias indeseables. Pero había varios detalles que los tranquilizaban un poco. Linka aún no empezaba con sus periodos menstruales. Y si las hermanas de Lincoln podían servir como ejemplo, pues no lo haría hasta dentro de medio año, o un año entero. La más precoz había sido Lynn, que lo había hecho a los once años y ocho meses. Y la más tardía, Luna; casi a los trece años.

Ambos sabían cuál era el siguiente paso en su relación. Lo sabían y lo deseaban. Todo era cuestión de cuándo tendrían tiempo, y cómo se as arreglarían para estar a salvo de miradas indiscretas. Los ductos de ventilación eran un problema. Las cámaras ocultas también, pero las de Luan ya habían sido eliminadas. Faltaban las de Lisa, pero no les preocupaban tanto. Ella siempre se había presentado como una aliada de los dos.

De cualquier manera, tendrían que buscar esas cámaras. Por mucho que Lisa no enseñará sus grabaciones a nadie, resultaba vergonzoso que alguien los grabará y los pudiera ver; ahora que empezaban a explorar placeres que solo pertenecían a ellos.


Los dos muchachitos estaban felices, contentos y enamorados. Y claro, en esa situación era casi imposible evitar las miradas, los besos y los roces furtivos. Por fortuna, en la mesa de los pequeños no tenían tantos problemas. El peligro mayor era Lola, que por su precocidad y el ambiente en el que se desenvolvía, estaba muy al tanto de las expresiones del amor y la sexualidad. Lisa no decía nada; y Lana y Lucy actuaban como si no percibieran nada raro. El ardor bajo la piel preadolescente era difícil de disimular, pero lo consiguieron de manera más o menos satisfactoria en el tiempo que duró la comida.

Aún sin hablarlo, ya habían decidido seguir haciendo algunas concesiones. Era importante que las hermanas Loud no comenzarán a sospechar. Por eso, ambos se seguirían prestando en lo posible a sus juegos y actividades. Y también por eso, ninguno de los dos percibió nada raro cuando Lynn invitó a Linka a una práctica de artes marciales.

- Será cosa de una hora y media, Linka -dijo la deportista-. Y tú, Lincoln, creo que Luna necesita ayuda con las cuerdas de su guitarra, o algo así.

- Está bien-dijo Lincoln con desconfianza-. Pero ten mucho cuidado con Linka, por favor. ¡No la vayas a lastimar, como me haces a mí!

- ¡Oh, descuida hermanito! No le voy a hacer nada a tu... Compañera de cuarto.

Lynn le guiñó el ojo, y Lincoln sintió todavía más recelos. La deportista le dio dos golpes rápidos en el brazo, y le dijo entre risas:

- ¡Dos por desconfiado!

Lincoln se talló el brazo, mientras Lynn tomaba de la mano a su Florecita y la llevaba al patio trasero de la casa. Le hubiera gustado espiarlas, pero no fue posible. Luna bajaba en ese momento y le hizo señas para que la siguiera.


La práctica de artes marciales no fue ni remotamente parecida a lo que Linka había imaginado. Ni siquiera se parecía a lo que habían hecho el día anterior. Esta vez, Lynn se empeñó en enseñarle y hacerle practicar varias llaves y golpes que podía utilizar en cualquier situación peligrosa.

- Este es el Kimura Lock. Es una llave mortal contra el brazo. Si la aplicas bien, no necesitas mucha fuerza para que tu oponente salga llorando o necesite un aparato ortopédico para el codo. Ahora, hazla tú. Bien... Con un poco más de fuerza. ¡Aaayy!

- ¡Lo siento! -se disculpó Linka, soltando inmediatamente el brazo de Lynn-. No quise lastimarte.

- Yo lo sé, no te preocupes -dijo la deportista, estirando varias veces el codo para que se le pasara el dolor-. Pero si un día necesitas aplicarla contra alguien que te ponga en peligro a ti, o a alguien que tú quieres; no seas tan piadosa y destrózale el codo. ¿De acuerdo?

Le enseñó vario tipos de golpes, patadas; llaves fáciles de aplicar y de gran efecto. Linka estaba cada vez más desconcertada. Pero todo aquello era muy interesante. Y tal vez, podría serle de utilidad en algún momento.

Si tan solo su hermano Lynn se hubiera tomado la molestia de enseñarle, en vez de lastimarla cada vez que le pedía que lo ayudara a practicar...

Sin duda, el universo de Lincoln era bastante distinto al suyo.


La práctica finalizó. Las dos chicas estaban cansadas, pero bastante satisfechas.

- Gracias, Linka -dijo Lynn, mientras secaba el sudor de su rostro con una toalla-. Tu ayuda fue muy útil.

Linka estaba cada vez más desconcertada. La actitud tan fresca y amable de la deportista le pareció sumamente sospechosa. Algo, una especie de sexto sentido le decía que las cosas no estaban bien. Quizá era mejor confrontar a Lynn, y averiguar qué se traía entre manos.

- ¿Bromeas, Lynn? En realidad me estabas enseñando a mí. Esto fue una clase, no una práctica.

Lynn evadió su mirada, y Linka frunció el ceño. ¿Era su impresión, o la castaña se estaba poniendo un poco roja?

- ¿De qué hablas, Linka? Claro que fue una práctica. Quizá de algunas clases dentro de poco, ¿sabes? Entre más sepas, mejor podrás ayudarme en el futuro.

Linka la seguía mirando. Su actitud, sus palabras... su voz. Ahí estaba ocurriendo algo extraño. Era mejor averiguar lo que ocurría de una vez por todas.

- Lynn... Por favor. No mientas. Pusiste mucho empeño. Me estás enseñando, y ayer no lo hiciste así. ¿Por qué lo haces? ¿Acaso crees que tendré que defenderme de algo en el futuro?

- Quizá -dijo Lynn, y su rostro adoptó una expresión seria y meditabunda.

- ¿Por qué? ¿Por qué piensas eso?

Lynn vaciló un momento antes de responder. Miró directo a los ojos de Linka, con la misma actitud seria y concentrada que tenía cuando la vio con Lincoln en las escaleras.

- Porque los vi, Linka. A ti, y a mi hermano.

En ese momento, Linka sintió que el corazón se le caía a los pies. Su rostro enrojeció violentamente, y sus ojos se abrieron cuan grandes eran.

- Lynn, Tú... ¿Qué...

No pudo seguir hablando. Lynn la miraba fijamente, y enseguida captó la turbación de la muchachita peliblanca. Se acercó lentamente a ella y la tomó por el brazo.

- Ven, Linka. Vamos a donde nadie pueda escucharnos.

Linka la siguió mecánicamente. Por un momento, todo parecía irreal. Si ella y Lincoln habían sido descubiertos, ¿qué iba a pasar ahora, por dios?


Las chicas caminaron hasta un parque público cercano, completamente desierto a esas horas. No se hablaron en todo el trayecto. Lynn se veía completamente seria, y Linka estaba más espantada que nunca.

No sabía qué debía esperar. ¿Acaso Lynn iba a ajustarle las cuentas? ¿Quizá pensaba golpearla? Tal vez por eso le enseñó las llaves y los golpes, para tener la mala excusa de que la había enseñado a defenderse, y luego jurar ante cualquiera que no la había golpeado con alevosía y ventaja.

Lynn se detuvo al fin, y Linka hizo lo mismo. La muchachita peliblanca estaba aterrorizada, y enseguida intentó disculparse y aclararlo todo.

La castaña le hizo una seña para que se detuviera, y su rostro cambió. Ya no se veía tan seria. Ahora parecía... ¿preocupada?

- Linka, yo ya sé que tú y Lincoln son novios. Han estado tan juntos y tan cercanos que incluso yo me he dado cuenta. Hasta ayer, solo eran sospechas. Pero cuando iba a avisarles sobre la cena, los escuché. El sonido de los besos es inconfundible. Y a menos que hubiera otras personas en el cuarto, tengo que entender que tú eres Florecita y que Lincoln es tu Conejito, ¿verdad?

Linka abrió desmesuradamente los ojos y la boca. Su rostro enrojeció violentamente, y se cubrió con ambas manos. Nunca había sentido tanta vergüenza. Literalmente, hubiera querido que se la tragara la tierra.

Estaba a punto de llorar, pero sintió que unas manos se posaban suavemente sobre su espalda y sus brazos. Escuchó la voz de Lynn, con un tono suave y completamente distinto.

- Linka... Eso no tiene nada de malo. Lincoln es un chico maravilloso. Mi hermanito querido es tan adorable... Y quiero decirte que tú también lo eres. ¿Sabes? Por lo menos a mí, me alegra muchísimo que los dos se hayan enamorado. Y sé que no soy la única en la familia.

Linka se descubrió la cara. No se atrevía a creer lo que escuchaba. Con mucha reticencia, volteó a mirar a la chica castaña; y se dio cuenta sorprendida de que ella le sonreía.

- Es cierto, Linka. Creo que es muy justo que el amor por fin haya tocado a las puertas de nuestro Linky. Yo no soy quién para decírtelo, pero él ha sufrido por eso. Y a veces, nosotras hemos tenido la culpa. Le hemos dado malos consejos. Yo, y algunas hermanas más, hemos hecho la promesa de que no volveremos a meternos en la vida amorosa de Lincoln. Pero a veces es muy difícil. Tú sabes...

Lynn bajó la mirada. Por alguna razón, la muchacha se estaba poniendo muy triste.

- Pero eso no es lo peor, ¿sabes? Yo... tengo una culpa muy grande con Lincoln. Es algo con lo que no puedo. Aunque ya pasó bastante tiempo, yo...

Lynn se interrumpió, y Linka descubrió con sorpresa que estaba a punto de llorar.

- Es sobre ese estúpido traje de ardilla. Y el asunto de la mala suerte. Tú lo sabes, ¿verdad?

No era una pregunta, pero Linka asintió de todas maneras.

- Entre más lo pienso, menos entiendo cómo pude ser tan estúpida. ¿Cómo se me ocurrió culpar a Lincoln de todo eso, Linka? ¡Demonios, la que perdió fui yo! Creo que... se me hizo tan fácil echarle la culpa de eso, y de todo lo malo que pasó después. Le hicimos tantas cosas malas... pero eso también lo sabes.

De nuevo, Linka asintió, y sus ojos se llenaron de lágrimas. Aquello estaba todavía tan reciente: dormir afuera, la mala comida, la insolación... Los golpes y el maltrato.

- ¿Cómo pudimos tratarlo tan mal, Linka? -se lamentó Lynn, llorando a Lágrima viva-. Ya son tantas las veces que intento disculparme con Lincoln. Pedirle que me perdone por todo, y de corazón. Pero cuando estoy a punto de decirle, me da miedo y no me atrevo. ¡Por dios, tengo tanto miedo de que me insulte y me rechace!

Linka supo lo que tenía que hacer. La criatura atormentada que estaba frente a ella no era su hermano Lynn. Era una chica que, aunque fuera tardíamente, reconocía sus errores e intentaba remediarlos de la mejor manera que sabía. Se acercó a Lynn, y la abrazó. No le sorprendió darse cuenta de que ella correspondía al abrazo.

Estuvieron largo tiempo sin hablarse. Linka lloraba en silencio. Aunque Lynn no era su hermana, la peliblanca tenía el buen corazón y la capacidad de perdonar de Lincoln. Sentía el dolor de Lynn como si fuera suyo. Procuró consolarla, y al hacerlo se dio cuenta de que se sentía mejor consigo misma. Era como si perdonando a la familia de Lincoln, hiciera algo por perdonar a su propia familia, aunque ellos la hubieran tratado tan mal.

- Lynn... Déjame decirte una cosa. ¿Me escucharás?

Lynn sorbió una lágrima, y movió su cabeza.

- Tienes razón en todo lo que piensas de tu hermano. Lincoln es el chico más valiente, noble, cariñoso y sincero que he conocido en mi vida. Me ayudó, me salvó; y ahora me da todo su amor, su cariño y su sinceridad. ¿Entiendes que yo esté enamorada de él?

- Claro que te entiendo -respondió Lynn, enjugando sus lágrimas.

- Tal vez sea porque es mi contraparte; porque lo amo, o porque lo entiendo de una manera especial. Pero estoy completamente segura de que él te ha perdonado, Lynn. No necesitas disculparte con Lincoln, pero si lo haces, te garantizo que te escuchará; y apreciará muchísimo que se lo digas de frente.

- Gracias, Linka -respondió Lynn, apretando un poco más fuerte a la muchacha.

La soltó, y miró el rostro sonriente de la chica peliblanca. Era increíble el parecido entre su hermano y Linka. Sin duda era Lincoln en versión femenina, pero precisamente por eso las diferencias eran notables para quien supiera verlas. No era Lincoln vestido de niña: era Lincoln, si hubiera sido una niña. Una chica bonita y graciosa. Ese cabello blanco le quedaba genial.

No era sorprendente que Lincoln se hubiera enamorado de ella.

- Por eso te estaba enseñando artes marciales, Linka. Lo de la pelea de Lincoln con Chandler se supo. Yo lo supe, y estuve a punto de ir a tirarle los dientes a esos imbéciles, pero me imaginé que podía meterlos en más problemas a ustedes.

- Ay, Lynn... -dijo Linka, preocupada.

- Veo y sé que quieres a mi hermano, Linka. Dime, ¿no te hubiera gustado poder ayudarlo a defenderse?

- ¡Claro que sí! Pero me sentí tan inútil... Todo lo que hice fue gritar -dijo la chica, cruzando sus brazos y bajando la mirada.

- Y por suerte los escucharon. Pero no siempre va a haber alguien cerca, Linka. No sé cómo lo veas tú, pero... Sí que te conviene aprender a pelear un poco, ¿no crees?

Linka sonrió tímidamente y se mordió los labios. Así que todo se trataba de eso.

- Considéralo como... ¿Cómo le dicen? ¡Ah, sí! Una retribución. Una especie de disculpa de mi parte para ti y para Lincoln. Por todos los malos ratos que le hice pasar. Quizá, cuando sepas más, tú misma puedas enseñarle, ¿no crees?

- Claro que sí, Lynn. No sabes cuánto te agradezco...

- Hey, no tienes nada que agradecer, chica. Eres la novia de mi hermanito, y él es un poco flojucho. Tienes que defenderlo, querida. Así como él lo ha hecho contigo.

Linka no se contuvo y abrazó a Lynn. La chica, sorprendida, se dejó hacer y correspondió al abrazo.

- Gracias, hermanita -dijo Linka antes de soltarla.

Lynn apenas reprimió el impulso de darle dos golpes por cursi. En vez de ello, se puso un poco seria y le dijo.

- Nadie va a saber nada de lo suyo por lo que a mí respecta. Pero tengan mucho cuidado. No a todos les va a parecer bien que duerman en el mismo cuarto y hagan... Cosas de novios. Incluso, te voy a decir que hay por lo menos una de nosotras que empieza a presionar a nuestros padres para que te hagan tu cuarto, y te salgas de la habitación de Lincoln de una buena vez.

- Oh, cielos... -susurró Linka, involuntariamente.

- Así es. ¡Ah, y otra cosa! Esta te la digo yo a ti, Linka. ¡Por el amor de dios, cuídense! No sé si ya te empezó a bajar, pero cuando te ocurra; toma tus precauciones. A nadie le va a gustar que haya... digamos... un nuevo bebé en nuestra familia, que no sea hecho por papá y mamá.

- P-pero... Nosotros no hemos... -balbuceó Linka, todavía más apenada que un rato antes.

- Pero lo van a hacer, querida -dijo Lynn, tomándola por los hombros-. Es inevitable. Los escuché; y también a medianoche, cuando fui al baño. Tienen mucha suerte de que casi todas aquí arriba tengamos el sueño pesado. Pero si hacen un poco más de ruido, Leni y Lola podrían escucharlos perfectamente. Por mí está bien que hagan cualquier cosa que hagan, pero te insisto: no a todos les va a gustar. ¿Entendiste?

Linka asintió, y las dos regresaron a casa. En el trayecto, la chica peliblanca iba profundamente pensativa.


Bien, ahora sabemos el papel verdadero de Lynn. No es una enemiga más. En realidad, es una especie de aliada. ¡A que pensaron que se venían más dificultades para esos dos! ¿Verdad?

Sí vendrán. Pero no por parte de Lynn ;-)

Paso ahora a comentar las reviews del capítulo anterior.

eliud ficcion. ¿Cómo que sin comentarios? ¡No le saque, hombre! :-)

Sergex. ¿Surrealista? Todo este fic lo es, amigo. Si no lo fuera, no habría razón para que Lofn anduviera por aquí.

Hoy mismo lo he seguido. Ya me dirás qué te parece este capítulo.

cartman 6x61. Y dale con lo de la automasturbación. Pero bueno. Si lo ves así, no hay manera en que pueda convencerte, amigo.

t10507. Así debería ser siempre y con todos, ¿no crees? Tengo entendido que en otras épocas y países las cosas han sido mucho más agradables en la primera vez de la gente.

Gracias por tus comentarios, amigo.

nightwolf132871. Tienes razón, amigo. Es sexo, sin duda. Y bueno... te podría decir mil cosas sobre los chicos de esta edad. Trabajé en un hospital regional en México, y vi cada cosa...

Pero no es momento para eso. Gracias por tu review. Nos leemos.

ScarSteban. Me alegra que te haya gustado el capítulo, amigo. Lo de Lincoln y Linka ya lo tenía previsto desde el principio, y es probable que no sea la última vez que los veamos haciendo de las suyas...

Ahora que ya conocemos los motivos de Lynn, vienen capítulos centrados en un nuevo actor, y en otra que ya conocemos. Esto despejará algunas de las interrogantes que tienes, pero profundizará otras. Al final, acabare por aclarar todo. Pero poco a poco ;-)

Gracias por tu apoyo constante, amigo. Eres hasta ahora el único que se ha mantenido de principio a fin con la historia. No tienes idea de como aprecio eso.

eltioRob95. Me alegra que te haya gustado, amigo. Y dile de mi parte a tu OC que no sea aguafiestas y te deje regodearte con lo que lees.

La identidad de quien tomó la foto, se revelará un poco más adelante. Estos chicos se tornarán un poco mas proactivos. Pero todavía les faltan algunos dolores de cabeza por superar.

Gracias por tu review, amigo. Me alegra verte de nuevo por aquí.

Sir Crocodile222. Tienes razón en todo, amigo. A pesar de las graves dificultades, esos dos han tenido suerte de que no los descubran. O más bien, de que no los descubra alguien que no quiera verlos juntos. Han jugado con fuego, y hasta ahora no se han quemado. La pregunta es: ¿Podrán seguir asi?

Lo de Lynn, ahora ya lo sabes. Las otras interrogantes se contestarán en próximos capítulos.

Y si, ese viernes fue extra intenso. Por eso, nada como un ratito de cama para calmar los nervios y traer felicidad :-)

Nos seguimos leyendo, amigo. Gracias por apoyar la historia.

Un abrazo a todos los que comentan y leen. Nos vemos en el siguiente capítulo.