Cap. 28 : "Presentimientos y acontecimientos extraños" (Bella)

Desperté con la alarma de mi reloj despertador . Abrí levemente los ojos y estire el brazo para apagarlo , luego gire sobre mi misma y me puse de costado . Me sentía muy, muy cansada . Apenas podía mantener los ojos abiertos , los sentía adoloridos , llorosos e irritados , como si hubiese pasado todo un dia viendo un foco fluorescente . Volví a cerrarlos . Cinco minutos mas , me dije a mi misma , solo cinco minutos mas , luego me levantare . Total , cinco minutos no eran nada , tendría el tiempo justo para alístame .

Pasaron los cinco minutos , y yo no me levante . Mi cuerpo se negaba a obedecer las ordenes que le daba mi cerebro . Me sentía demasiado cansada . Di un sonoro bostezo y me frote los ojos . Me incorpore despacio en la cama . Cuando estuve ya sentada empecé a divisar el ambiente , o sea mi habitación . Todo estaba normal , silencioso , como siempre . La chaqueta de Edward estaba a un lado de la cama . Me sorprendió que no se haya caído al suelo en la noche . Y eso también significaba que lo que sucedió anoche en verdad paso y no fue solo un sueño .

Espera… ¿He dormido abrazada a la chaqueta de Edward? ¿A la chaqueta del vampiro? ¿En serio? ¿Yo?¿Bella Swan? ¿La cazavampiros? ¿Qué?
Definitivamente , algo muy malo me estaba ocurriendo.

Suspire . Me daban ganas de acostarme de nuevo en la cama .

Finalmente me levante , muy perezosamente pero me levante . Saque los pies fuera de la cama y me puse las pantuflas . Una vez levantada me dirigí pesadamente al baño , arrastrando los pies al caminar .

Me horrorice con la imagen del espejo , o mejor dicho , con mi imagen frente al espejo . No solo me sentía fatal , también me veía fatal . Mis ojos estaban algo hinchados y enrojecidos , sin mencionar las horribles ojeras que cursaban por debajo . Mi piel estaba pálida , y cuando digo pálida es verdaderamente pálida . Si , lo se , mi piel siempre estaba pálida pero ahora estaba peor , tenia un pálido enfermizo . Mis mejillas no estaban pintadas con ese tenue rubor que siempre solía tener . Mis labios no eran de color rosa , ese rosa que hacia pensar a la gente que llevaba puesto labial , ahora estaban también opacos , blancos , pálidos . Me veía realmente enferma . Levante la mano para tocarme el rostro , al menos la textura de mi piel seguía siendo suave , creo . Parecía como si no hubiese dormido en toda la noche . Pero no era así , yo había dormido lo suficiente .
Luego de asimilar mi pálida figura frente al espejo continúe con mi labor , que era alistarme para la escuela . Pensé que mi aspecto mejoraría cuando haya terminado de asearme y traté de cubrirme con un poco de maquillaje. Pero eso no arregló mucho mi aspecto.

Me costaba moverme y me dolían las articulaciones . Me dolía hasta mover el cuello .

Hice un gesto de dolor cuando me empezó a doler la cicatriz en forma de remolino que tenia en la parte derecha de la frente . Luego me empezaron a punzar las palmas de las manos . Los ojos empezaron a llorarme un poco .

No entendía lo que me sucedía , recordaba que ayer estaba en perfectas condiciones .
Sentía algo extraño , como si estuviese sucediendo algo , algo malo . Esto era muy extraño . Recordaba haber sentido esto una vez , pero no recordaba cuando o por que .
¿Estaría yo enferma?¿Tendría alguna enfermedad grave? Me sentía adolorida , como si me hubieran dado de palos en la noche .

Para mi tranquilidad, el dolor empezó a menguar un poco , pero no desapareció del todo .

Los hincones en las palmas de las manos habían desaparecido .

Pensé en tomar un poco de la poción curativa , pero preferí no hacerlo . No me quedaba mucha y quería guardarla para un verdadero caso de emergencia . Además , el dolor había disminuido y era mas soportable , tenia las esperanza de que se me pasaría en cualquier momento .

Sentí muy seca la garganta , tenia mucha sed . No quería moverme, pero no tenia otra alternativa , nadie vendría a traerme un vaso de agua . Me levanté con mucho cuidado y me dirigí hacia las escaleras , bajar por ellas fue toda una proeza .

Finalmente llegue a la cocina , me serví un vaso de agua y me senté en una de las sillas para beberlo . El agua alivio muchísimo la sed que sentía y me quede allí sentada unos minutos , no tenia ganas de levantarme y moverme de nuevo .

Después de un rato , me levante . No me moleste en prepararme algo de comer , no tenia hambre .
Parecía una anciana de ochenta años , felizmente no había nadie aquí , esto seria muy vergonzoso . Si un vampiro viniera a atacarme en este momento no tendría ninguna oportunidad con el .

No quería ir al instituto hoy. De hecho, no quería ir a ningún lado. Lo único que quería era tirarme a la cama y no salir de allí hasta que me sienta mejor.

Estaba considerando no asistir a la escuela cuando el teléfono sonó.

Suspiré de forma exasperada. ¿Quién sería? Jessica . Fue lo primero que se me vino a la mente. ¡Pero que chinchosa! ¿No puede esperar, al menos, a que llegue al instituto para que me empiece a interrogar?¡Que manera de arruinar la mañana!

Voy a cogerlo, y me llevo un gran chasco. No era Jessica.

Y tampoco Angela.

No, no era Mike.

Y, lamentablemente, tampoco era Edward.

Era alguien que, ni en un millón de años pensaba que me llamaría. Alguien con quien no quería hablar, y hasta ahora pensaba que ella tampoco quería hablar conmigo. Ni siquiera sabia que tenía mi numero.

-Ehh … ¿Hola?- Dice Lauren con la voz estridente que ella tenía.

-Hola … ¿Lauren?- Digo, aun estando en estado catatónico.

Lauren … ¿Llamándome?¿A mi? Definitivamente esto es algo que no se ve todos los días. ¿Qué querría?

-Eh …. Si ¿Eres Bella?- pregunta.

Yo pongo los en blanco. No, soy Blancanieves, y has llamado a la casa de los siete enanos. ¡Vamos chica, piensa ! Vivo sola ¿Quién mas va a contestar? ¿El fantasma?

-Si, soy yo- Digo finalmente. Lauren se queda en silencio. - Vaya, Lauren, tu llamada me sorprende. Dime ¿A que se debe?- agrego para romper el silencio.

-Si … Bueno, Jessica me dio tu numero ayer. No te llame porque Jess dijo que ya te había llamado pero que no le habías contestado. Además … no sabía como decírtelo …. -

Esto era sorprendente. Nunca antes había escuchado a Lauren hablar de manera mas o menos amable , al menos , no a mi. Parecía tímida y nerviosa ¿Qué era lo que me iba a decir?

-Si, la batería del celular se me murió y yo no me había dado cuenta- expliqué.

-Ahh, bueno, creo que eso suele pasar ¿No?-

Si de algo estaba segura, era de que Lauren quería algo . ¿Pero que era? ¿Por qué pedírmelo a mi y no a otra persona?

-Si … Esto … ¿Dijiste que me querías decir algo?- le pregunté, quería terminar cuanto antes todo esto.

-Este … Si …. - Le escuche suspirar, imagino que para darse valor y luego habló- Verás, mañana es el baile y… pues yo aun no he comprado mi vestido. Iba a ir ayer, ya sabes, con ustedes a escogerlo pero … sucedió algo y no pude. Así que pensé en ir hoy, pero Jessica estará ocupada y Angela también. Todas ya han escogido su vestido. No hay nadie quien me acompañe y ... no quiero ir sola- volvió a suspirar- ¿Querrías acompañarme? Se que tu y yo no somos las mejores amigas pero … no te lo pediría si no fuera importante … -

Así que eso era. Lauren quería que la acompañe a buscar vestidos. ¿Y por eso se había puesto tan nerviosa? Yo pensé que era algo importante. Bueno, supongo que para una adolecente esta clase de cosas son importantes.

-Ya, claro, te entiendo- dije-

-Entonces… ¿Me acompañaras? Jessica me dijo que tu la ayudaste a ella y a Angela a escoger sus vestidos .-

Tardo unos segundos en responder, para que crea que me lo estoy pensando. Yo ya lo había decidido hace rato.

-Claro, te acompaño- digo finalmente.

¿Qué? No me miren así, no podía decirle que no a la chica, me había dado pena. Estaba tan nerviosa y todo que … Vamos, no tenía el corazón para decirle que no. Si, lo admito, soy una blandengue.

Lauren suspiró con alivio.

-¿En serio?- preguntó-

-Si- dije-

-¡Genial!- dijo ella- Entonces ¿A que hora quedamos?-

-Mira ¿Qué te parece si yo paso a recogerte después del instituto?- le pregunté-

-Me parece bien, solo espero que hayan vestidos- suspiro de nuevo con aflicción-

-Seguro que si. Bueno, me tengo que ir, voy a llegar tarde- le dije-

-¡Oh! Claro, claro. Si, yo también me tengo que ir. Hablar contigo fue mas fácil de lo que pensé. - admitió en voz baja-

Si, para mi también lo fue. Dije en mi mente.

-Nos vemos- me despedí-

-Oye ¡Espera!- me llamó-

-¿Si?- pregunté-

-Jessica dice que ayer te habías ido a encontrarte a escondidas con Edward Cullen ¿Eso es cierto?-

Oh, no. Tan bien que íbamos.

-¿Te parece si lo hablamos en la tarde?-

-Claro- acepto con entusiasmo- No vemos mas tarde entonces -

-Si, adiós- me despedí .

Suspiré.

Eso, definitivamente, fue muy, muy raro.

No tuve tiempo para pensar mas en la rareza del asunto porque ya me estaba haciendo tarde. Cogí a toda prisa mis cosas y salí.

Hoy el día era brumoso y oscuro. Perfecto. Edward no tenía razón alguna para no asistir a clase hoy. Había más niebla de lo acostumbrado, el aire parecía impregnado de humo. Su contacto era gélido cuando se me enroscaba a la piel expuesta del rostro. Apreté el paso , me moría por llegar al calor de mi vehículo. La neblina era tan densa que hasta que no estuve a pocos metros de la carretera no me percaté de que en ella había un auto, pero no cualquier auto, un auto plateado. No vi de dónde había llegado, pero de repente estaba ahí, con la puerta abierta para mí.

-¿Quieres dar una vuelta conmigo hoy? - preguntó Edward, divertido por mi expresión, sorprendiéndome aún desprevenida.

Percibí incertidumbre en su voz. Me daba a elegir, era libre de rehusarme y parecía que una parte de él lo esperaba. Era una esperanza vana.

-Claro, gracias- dije de manera entusiasta. Para ese entonces yo ya me había recuperado.

Iba a subir pero entonces me acordé de algo.

-Oh, espera- le dije- Casi me olvido de tu cazadora. Solo dame unos segundos ¿Si?-

No espere una respuesta por parte de el y dejé rápidamente mis cosas en el interior de su auto. Corrí hacia la casa y escalé la fachada en un segundo. Una vez estando en el interior de mi habitación cogí la cazadora y me fui del mismo modo en que había venido.

-Listo- dije mientras se la entregaba- Ayer olvidé dártela, lo siento- me disculpé-

Pero el no parecía escucharme.

-Oye ¿Estas ahí?- agité una mano delante de su cara.

-Si … Solo que aun no he podido acostumbrarme a tus … habilidades- dijo finalmente-

-Ah . Es mas rápido que usar las escaleras, además no hay nadie mirando en este momento - Me encogí de hombros- ¿Nos vamos?- pregunté -

-Si, creo que vamos un poco retrasados-

-Por la forma en que conduces seguro que llegaremos a tiempo-

-¿Qué quieres decir?- pregunto en forma inocente-

-Que conduces como un loco-

Subí al caluroso interior del coche. El cerró la puerta detrás de mí y, antes de lo
que era posible imaginar, se sentó a mi lado y arrancó el motor.

Me di cuenta de que él no llevaba cazadora, sólo una camiseta gris de manga larga con cuello de pico. De nuevo, el tejido se adhería a su pecho musculoso. Se veía bien, muy bien . Deja de mirarle , me dije a mi misma de forma inmediata. El vehículo avanzó a toda velocidad entre las calles cubiertas por los jirones de niebla. Quise decirle algo y romper el silencio, pero me sentía algo cohibida. No sabia si hoy estaría tan dispuesto a responder a mis preguntas como lo estaba ayer. Además, no estaba segura de lo que le iba a preguntar. Así que me mordí la lengua y espere a que el fuera el primero en hablar.

En ese momento se volvió hacia mi y me sonrió burlón.

-¿Qué? ¿No tienes veinte preguntas para hoy?-

-¿Te molestan mis preguntas?-pregunté-

-No tanto como tus reacciones-

Fruncí el seño.

-¿Qué tienen mis reacciones? Espera, no me lo digas, ya lo se. Y no, mi repertorio de preguntas se ha agotado y no habrá mas preguntas hasta nuevo aviso- respondí-

Entonces, ya tarde, me di cuenta de algo.

-¿Dónde está tu hermana?- le pregunte-

-¿No dijiste que no tenías preguntas hoy?-

-Se me acaba de ocurrir ahora-

-Hoy ha ido en su propio coche- respondió. Se encogió de hombros y aparcó al lado de en un reluciente descapotable rojo con la capota levantada - Ostentoso, ¿verdad?-

-Eh... ¡Caramba! - dije - Si ella tiene esto ¿Por qué viene contigo?-

-Como te he dicho, es ostentoso. Intentamos no desentonar-

-Pues déjame decirte que no están haciendo un buen trabajo- Sacudí la cabeza y me reí mientras salíamos del auto. Obviamente, no habíamos llegado tarde, todo gracias a su atolondrada conducción -Entonces ¿Por qué ha conducido Tanya hoy si es más ostentoso?-

-¿No lo has notado? Ahora, estoy rompiendo todas las reglas.

Se reunió conmigo delante del coche y permaneció muy cerca de mí mientras
caminábamos hacia el campus. Quería acortar esa pequeña distancia, extender la mano y tocarle ... pero temía que me rechazara.

-¿Por qué todos ustedes tienen coches como esos si quieren pasar desapercibidos?-pregunté .

-Un lujo - admitió con una sonrisa traviesa - A todos nos gusta conducir deprisa.

-Ya. Me cuadra - musité.

Allí, con los ojos a punto de salirse de sus órbitas, Jessica estaba esperando debajo del tejado de la cafetería. Sobre su brazo estaba mi cazadora.

-Eh, Jessica - dije cuando estuvimos a pocos pasos - Gracias por acordarte.
Me la entregó sin decir nada.

-Buenos días, Jessica - la saludó amablemente Edward. No tenía la culpa de que su voz fuera tan irresistible ni de lo que sus ojos eran capaces de hacer.

-Eh... Hola - posó sus ojos sobre mí, intentando reunir sus pensamientos dispersos - Supongo que te veré en Trigonometría.

Me dirigió una mirada significativa y reprimí un suspiro. ¿Qué demonios iba a decirle? Bien Bella, eres una cazavampiros. Desde siempre has sido una mentirosa profesional. Es hora de que pongas en practica todo eso .

-Sí, allí nos vemos- respondí con una sonrisa-

Asintió y se alejó mirándonos por encima del hombro. Mi sonrisa se calló en cuanto Jessica se fue.

-¿Qué le vas a decir?- Murmuró Edward .

-Estoy pensando- le susurré-

-Pues piensa rápido. Te va atender una emboscada en clase-

-Eso ya lo sé- le dije-

-Bueno, entonces ¿Qué le vas a decir?-

No tengo ni la menor idea, pensé. Suspiré.

-¿Una ayudadita?- Supliqué- ¿Qué es lo quiere saber?-

El negó con la cabeza.

-Eso no es correcto-

Le miré entrecerrando los ojos, encolerizada. Vampiro estúpido.

-No. Lo que no es correcto es que no compartas lo que sabes.-

Lo estuvo pensando mientras caminábamos. Nos detuvimos en la puerta de la primera clase.

-Quiere saber si nos estamos viendo a escondidas, y también qué sientes por mí - dijo finalmente.

-¿Y que debo decirle?- pregunté con expresión inocente.

La gente pasaba a nuestro lado de camino a clase, probablemente mirando, pero apenas era consciente de su presencia.

-Humm - hizo una pausa para atrapar un mechón suelto de mi cabello y lo colocó en su lugar. Mi corazón empezó a latir con fuerza - Supongo que, si no te importa, le puedes decir que sí a lo primero... Es más fácil que cualquier otra
explicación.

-No me importa - dije , mi voz sonó normal y clara , a pesar de que mi corazón seguía latiendo errático .

-En cuanto a la pregunta restante... Bueno, estaré a la escucha para conocer la
respuesta.

Curvó una de las comisuras de la boca al esbozar mi sonrisa picara predilecta. Se dio la vuelta y se alejó.

-Te veré en el almuerzo - gritó por encima del hombro. Las tres personas que
traspasaban la puerta se detuvieron para mirarme, como si fuera un extraterrestre que a caído en medio del patio.

Colorada e irritada, me apresuré a entrar en clase. Con lo que me había dicho Edward estaba incluso más preocupada sobre lo que le iba a decir a Jessica. Me senté en mi sitio de siempre al tiempo que lanzaba la cartera contra el suelo con fastidio.

-Buenos días, Bella - me saludó Mike Newton desde el asiento contiguo. Alcé la vista para ver el aspecto extraño y resignado de su rostro - ¿Cómo te fue en Port Angeles?

-Fue... - no encontré forma de resumirlo- Estuvo genial- concluí al final - Jessica consiguió un vestido estupendo- Sonreí cortésmente-

-¿Dijo algo de la noche del lunes? - preguntó con los ojos relucientes. Mi sonrisa se ensanchó ante el giro que había tomado la conversación.

-Dijo que se lo había pasado realmente bien - le confirmé.

-¿Seguro? - Preguntó con avidez.

-Segurísimo.

Entonces el señor Masón llamó al orden a la clase y nos pidió que entregásemos
nuestros trabajos. Lengua e Historia se pasaron rápidamente, mientras yo seguía preocupada sobre la forma en que iba a explicarle las cosas a Jessica. ¡¿En que momento me había metido yo este estúpido embrollo adolecente?! Me iba costar muchísimo si Edward estaba escuchando lo que decía a través de los pensamientos de Jessica. ¡Qué inoportuno podía llegar a ser su pequeño don! ¡Diablos! ¡No estaría en esta situación si aun tuviera mis poderes!¡Maldito James!

La niebla se había disuelto hacia el final de la segunda hora, pero el día seguía oscuro. Le sonreí al cielo con pesadez y luego suspiré.

Edward estaba en lo cierto, por supuesto. Jessica se sentaba en la fila de atrás cuando entré en clase de Trigonometría, casi rebotando fuera del asiento de pura agitación. Me senté a su lado lentamente mientras me preparaba mentalmente para cuando Jessica soltara la bomba.

-¡Cuéntamelo todo! - me ordenó-

Y aquí comienza.

-¿Qué quieres saber? - pregunte con pesadez.

-¿Qué ocurrió anoche?-

-Nada. Me llevó a cenar y luego me trajo a casa.

Me miró con una forzada expresión de escepticismo.

-¿Por qué no me contestaste el teléfono anoche?-

-Se le agotó la batería y no me di cuenta- respondí con voz monótona.

Le dije lo mismo que le había dicho a Lauren.

-¿Fue como una cita? ¿Le habías dicho que se reunieran allí?-

No había pensado en eso.

-No... Me sorprendió mucho verle -

Contrajo los labios contrariada por la sinceridad de mi voz.

-Pero él te ha recogido hoy para traerte a clase... -me sondeó.

-Sí, eso también ha sido una sorpresa-

Eso era totalmente cierto.

-Así que... ¿van a salir otra vez?- Me pregunto-

-No lo se- dije encogiéndome de hombros, quitándole importancia- Tal vez-

-V—a—y—a - magnificó la palabra hasta hacerla de cuatro sílabas - Edward
Cullen.

-Lo sé - admití con un suspiro . "Vaya" ni siquiera se acercaba.

-¡Aguarda! - alzó las manos con las palmas hacia mí como si estuviera deteniendo el tráfico - ¿Te ha besado?

-No - farfullé -

-Oh- dijo

Pareció decepcionada, y estoy segura de que yo también. Un momento ¿Decepcionada? ¿Por qué yo tendría que estar decepcionada?¡Yo no quería que me besara! ¡No podía! ¡Vasta ya de tonterías, Bella!
Recordé el momento en donde casi Edward y yo nos besamos y como Tanya nos interrumpió ¡Y nuevamente me dieron ganas de matar a Tanya! Es una suerte que no comparta clases con ella, suerte para ella, claro.

-Por favor, Bella - imploró - Dame algunos detalles.

-Bueno... De acuerdo. Tengo uno. Deberías haber visto a la camarera flirteando con él, pero no le prestó ninguna atención.

-Eso es buena señal - asintió - ¿Era guapa?

-Mucho, y probablemente tendría diecinueve o veinte años.

-Mejor aún. Debes de gustarle.

-Eso creo, pero resulta difícil de saber - añadí suspirando.

-No sé cómo has tenido suficiente valor para estar a solas con él - musitó.

-¿Por qué?-

No es como si me fuera a morde… Vale, mejor me callo.

-Intimida tanto... Yo no sabría qué decirle.

Hizo una mueca, probablemente al recordar esta mañana o la pasada noche, cuando él empleó la aplastante fuerza de sus ojos sobre ella. Aguanté la risa y me puse seria .

-Cometo algunas incoherencias cuando estoy cerca de él - admití. Y era verdad, porque hasta ahora había cometido las cosas mas estúpidas de toda mi vida cuando estuve cerca de el.

-Oh, bueno. Es increíblemente guapo.

Jessica se encogió de hombros, como si eso excusara cualquier fallo, lo cual, en su opinión, probablemente fuera así.

-El es mucho más que eso- murmuré-

-¿De verdad? ¿Como qué?-

Maldición. Desee haberlo dejado correr casi tanto como esperaba que se lo tomara a broma cuando se lo dijera. Yo y mi gran boca.

-No te lo puedo explicar ... pero es incluso más increíble detrás del rostro.

El vampiro que quería ser bueno, que me había salvado la vida. Que bebía sangre de animales ya que así no sería un monstruo ... Miré hacia la parte delantera de la clase. Me odié a mi misma en ese momento.

-¿Es eso posible?- dijo Jessica entre risitas.

La ignoré, aparentando que prestaba atención al profesor.

-Entonces, ¿te gusta?-

¿Es que no se iba a dar por vencida?¡Yo no era tan metiche cuando hablaba de chicos con alguien! Bueno, para ser sinceros yo no hablaba mucho de ese tema..

-Sí -respondí de forma cortante.

-Me refiero a que si te gusta de verdad - me apremió.

-Sí -dije de nuevo, sonrojándome.

Esperaba que ese detalle no se registrara en los pensamientos de Jessica. Las respuestas monosilábicas le iban a tener que bastar.

-¿Cuánto te gusta?-

-Demasiado - le repliqué en un susurro - Probablemente, más de lo que yo le gusto a él, pero no veo la forma de evitarlo.- Y realmente, realmente, quiero poder evitarlo. Dije en mi mente.

Solté un suspiro y me sonrojé. Por suerte, el profesor le hizo a Jessica una pregunta.

Bien, acabo de decirle a Jessica Stanley que me gusta Edward. Pero no solo eso, también estoy admitiendo ante mi misma que me gusta. ¡No! No, no …. El no me gusta, solo …. No, el no me gusta. Si, me cae bien, pero solo eso. O sea, me gusta como un amigo, nada mas. Solo eso. Simplemente eso. ¡No me puede gustar el vampiro! Eso es totalmente absurdo. Imposible. Es decir, soy una caza vampiros, no me puede gustar el vampiro al que me enviaron a cazar. Eso es estúpido.

Mis ojos se abrieron ampliamente, dándome cuenta de la situación.

Le he dicho a Jessica que Edward me gusta y …. Seguro Edward lo ha escuchado … Oh, no ¡Oh, no, no, no!¡No!¡Lo ha escuchado!¡Edward me ha escuchado decir que él me gusta! ¡¿Qué tan malo es eso?! ¿Malo?¿Muy, muy malo? O ¿Extremadamente malo?¡Oh, cielos! ¡¿Y ahora que voy a hacer?! ¿Como voy a mirarle a la cara nuevamente?¡Que horror!¡Que vergüenza!¡Que ….! Ya vasta, si sigues así vas a entrar en un ataque de pánico en medio del salón de clases, lleno de alumnos y un profesor. Me dije .
Me obligue a mi misma a respirar y a tratar de no ponerme a gritar. Tranquilízate, me ordené. Usa la cabeza. Piensa. No es tan malo si te pones a meditarlo.

Primero, esto no es para tanto, no tienes que hacer tanto escándalo. ¡Te estas portando como una cría adolecente! Ok, después de todo, soy una adolecente, pero aun así no puedo perder la cabeza por algo tan tonto como eso. Vamos, he pasado por muchas cosas, soy una cazavampiros, he matado vampiros . Yo soy mucho mas madura para estar en esta situación ¡Si hasta me estoy pareciendo esas típicas chicas inseguras que salen en las novelas románticas! Yo ya estoy grande para esas cosas.
Segundo. El vampiro ya sabe que me gusta. Lo sospecha, al menos . Eso es obvio, y él no es ningún tonto. Me ha pillado mirándole. También ha visto como mi corazón se acelera cuando estoy cerca de él. Sin mencionar que ayer en su auto casi nos besamos, y yo no daba ni siquiera una minúscula señal de detenerle. Cosa que yo habría hecho de haberse tratado de algún otro. Y él lo sabe. Los indicios son claros. Mi declaración ante Jessica solo le han confirmado sus sospechas.
Tercero. Todo esto es fantástico. Porque, hacerle creer al vampiro que me gusta es exactamente lo que tengo que hacer. Es mi trabajo. Es justamente lo que me enviaron a hacer. El tiene que creer eso, tiene que confiar en mi. Ahora, lo mas probable es que yo también le guste a él. Claro ¿Por qué si no iba a salvarme en Port Angeles? ¿O evitar que la furgoneta me haga papilla?¿O contarme su secreto? Aunque sea como amiga debo gustarle para que haga todo eso.

Esto no era malo. Muy por el contrario, esto era muy, muy bueno.

Si las cosas eran así, entonces cumplir mi misión estaba cerca. Solo era cuestión de tiempo, unos días quizás , para terminar con todo esto. He tardado mucho en esta misión, si, pero de igual manera la organización se pondría muy contenta cuando regresara con la presa. Y a mi me recompensarían dándome una medalla de honor al merito. Con este serian veinte vampiros a los cuales cacé. Veinte vampiros en tres años. Mas tres que asesiné yo misma. Y si a eso agregamos a los vampiros que maté en las expediciones de caza anuales pues es una cantidad considerable. ¡Y todo eso en tres años! ¡Sin haber cometido ningún error! Seguro en unos años mas, dejaría de ser cazadora y me uniría al Consejo ¡Y no todos puedes ser parte del consejo! Solo los mejores lo hacen. Y es muy probable que, una vez estando en el concejo, en unos años mas, yo seria parte de los Líderes.
Mi vida en la hermandad era sencilla, en parte. Excluyendo a los vampiros, claro. Pero después de eso, mi vida era sencilla. Simple. Sin complicaciones.

Y yo deseaba que siguiera siendo así.

-Pero …¿Eres feliz?-

Dijo una voz.

No me costo mucho tiempo darme cuenta de que nadie me había hablado. No. Era esa extraña voz seseante que hablaba dentro de mi cabeza.
Pero esta vez no entré en pánico ni nada. No sabia el motivo pero ya no me asustaba.

Si, lo soy. Pensé en respuesta a su pregunta.

Si, responderle a la voz que hablaba dentro de mi cabeza era una locura, pero aun así lo hice.

Al pasar unos minutos y ver que no obtenía respuesta creí que de nuevo se había ido. Estaba equivocada.

-Podrás engañarte a ti misma, pero no a mi. Crees ser feliz, cuando eres todo lo contrario.- respondió.

¿Quién eres? Le pregunté.

Esta vez, no obtuve respuesta.

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Una vez estando terminada la clase de trigonometría, como supuse , Jessica intento sacar el tema de "Edward Cullen y Bella Swan están saliendo" Pero yo fui mas rápida y lista que ella así que antes de que tocara nuevamente el tema yo la interrumpí hablando sobre un tema mas importante. Ojo, importante para ella.

-En Lengua, Mike me ha preguntado si me habías dicho algo sobre la noche del lunes-le dije.

-¡¿En serio?! ¡¿Qué le dijiste?! - exclamó con voz entrecortada.

Misión cumplida. Mi plan de evasión funciono. Lo sabia, solo esto podría distraerla.

- ¡Dime exactamente qué dijo y cuál fue tu respuesta palabra por palabra!

Y así nos pasamos el resto del camino diseccionando la estructura de las frases y la mayor parte de la clase de español con una minuciosa descripción de las expresiones faciales de Mike. Sip. Horrible ¿Cierto?. Pero ¿que iba a hacer ?, no hubiera estirado tanto el tema de no ser porque me preocupaba convertirme de
nuevo en el tema de la conversación.

Entonces sonó el timbre del almuerzo. El hecho de que me levantara de un salto de la silla y guardase precipitadamente los libros en la mochila con expresión animada, debió de suponer un indicio claro para Jessica.

-Hoy no te vas a sentar con nosotros, ¿verdad?-

-Creo que no- dije. Hice que mi voz sonara con un toque de tristeza, cuando en realidad estaba feliz ante la posibilidad de no sentarme con Jessica y los demás.

Aunque, tampoco estaba segura si realmente Edward se iba a sentar conmigo a almorzar. Cabía la posibilidad de que desaparezca inoportunamente otra vez.

Pero mis dudas se esfumaron cuando vi que Edward me esperaba a la salida de nuestra clase de Español, apoyado contra la pared. Se parecía a un dios heleno más de lo que nadie debería tener derecho. Jessica nos dirigió una mirada, puso
los ojos en blanco y se marchó.

-Te veo luego, Bella- se despidió, con una voz llena de implicaciones. Tal vez
debería desconectar el timbre del teléfono cuando llegue a casa.

-Hola- dijo Edward con voz divertida e irritada al mismo tiempo. Era obvio que
había estado escuchando.

Y, sin poder evitarlo, empecé a sonrojarme.

-Hola.

No se me ocurrió nada más que decir y él no habló por lo que el trayecto a la cafetería fue un paseo en silencio. Supuse que estaba esperando el momento adecuado. El entrar con Edward en el abigarrado flujo de gente a la hora del almuerzo se pareció mucho a mi primer día. Todos me miraban. Nos miraban a ambos. Nos miraban como si fuésemos dos bichos que se han escapado del laboratorio de biología.

Encabezó el camino hacia la cola, aún sin aun sin hablar, a pesar de que sus ojos me miraban cada pocos segundos con expresión especulativa. Me parecía que la irritación iba venciendo a la diversión como emoción predominante en su rostro. Yo fingí no darme cuenta.

Se dirigió al mostrador y llenó de comida una bandeja.

-¿Qué haces? - objeté - ¿No irás a llevarte todo eso para mí?

Negó con la cabeza y se adelantó para pagar la comida.

-La mitad es para mí, por supuesto.

Enarqué una ceja.

Ok … Esto si es raro. Los vampiros no comen. La comida humana no tiene buen sabor para ellos.

Me condujo al mismo lugar en el que nos habíamos sentado la vez anterior. En el
extremo opuesto de la larga mesa. Un grupo de chicos del último curso nos miraron anonadados cuando nos sentamos uno frente a otro. ¿No conocían el concepto de mirar disimuladamente? Edward parecía ajeno a este hecho.

-Toma lo que quieras -dijo, empujando la bandeja hacia mí.

-Siento curiosidad - comenté mientras elegía una manzana y la hacía girar entre las manos - ¿Qué harías si alguien te desafiara a comer?

-Tú siempre sientes curiosidad.

Hizo una mueca y sacudió la cabeza. Me observó fijamente, atrapando mi mirada, mientras alzaba un pedazo de pizza de la bandeja, se la metía en la boca de una sola vez, la masticaba rápidamente y se la tragaba. Lo miré con los ojos abiertos como platos.

-Si alguien te desafía a tragar tierra, puedes, ¿verdad? - preguntó con
condescendencia.

Arrugué la nariz.

-Una vez lo hice... en una apuesta -admití - No fue tan malo.-

Al menos, era mejor que los experimentos culinarios de mamá.

Se echó a reír.

-Supongo que no me sorprende-

Algo por encima de mi hombro pareció atraer su atención.

-Jessica está analizando todo lo que hago. Luego, lo montará y desmontará para ti.-

-Vaya ¿En serio? - pregunté de manera sarcástica.

Empujó hacia mí el resto de la pizza. La mención de Jessica devolvió a su semblante una parte de su antigua irritación. Dejé la manzana y mordí la pizza, apartando la vista.

Prepárate, Bella. Me dije. Está a punto de comenzar.

-¿De modo que la camarera era guapa? - preguntó de forma casual.

Y aquí vamos.

-¿De verdad no te diste cuenta?-

-No. No prestaba atención. Tenía muchas cosas en la cabeza.

-Pobre chica.-

Moví la cabeza. Aunque ella tenia la culpa, era demasiado descarada.

-Algo de lo que le has dicho a Jessica..., bueno..., me molesta.-

Se negó a que le distrajera y habló con voz ronca mientras me miraba con ojos de preocupación a través de sus largas pestañas.

-No me sorprende que oyeras algo que te disgustara. Ya sabes lo que se dice de los cotillas - le recordé.

-Te previne que estaría a la escucha- Me dijo-

-Entonces es tu culpa ¿Para que estas ahí de chismoso?-

-Pero quiero saber todo lo que piensas... Todo. Sólo que desearía que no pensaras algunas cosas.-

Fruncí el ceño.

-Esa es una distinción importante.

-Pero, en realidad, ése no es el tema por ahora.

-Entonces, ¿cuál?

En ese momento, nos inclinábamos el uno hacia el otro sobre la mesa. Su barbilla descansaba sobre sus alargadas manos blancas. Me incliné hacia delante apoyada en el hueco de mi mano. Tuve que recordarme a mí misma que estábamos en un comedor lleno de estudiantes que probablemente nos estén mirando ahora mismo. Resultaba demasiado fácil dejarse envolver por nuestra propia burbuja.

-¿De verdad crees que te interesas por mí más que yo por ti? - murmuró, inclinándose más cerca mientras hablaba traspasándome con sus relucientes ojos negros.

Intenté acordarme de respirar y mantener el control . Al final , tuve que desviar la mirada para recuperarme. No tuve éxito.

-Lo has vuelto a hacer - murmuré.

Abrió los ojos sorprendido.

-¿El qué?

-Aturdirme - confesé. Intenté concentrarme cuando volví a mirarlo. Esto era una de las cosas extrañas que me pasaban cuando estaba cerca de él. Nunca antes un vampiro había logrado deslumbrarme. ¿Qué tenia el de especial?

-Ah - frunció el ceño.

-No es culpa tuya - suspiré - No lo puedes evitar.

-¿Vas a responderme a la pregunta?

Parece que no se iba a dar por vencido.

-Si.

-¿Sí me vas a responder o sí lo piensas de verdad?-

Se irritó de nuevo. Parece que es demasiado fácil ponerlo de mal humor.

-Sí, lo pienso de verdad.-

Fijé los ojos en la mesa. El silencio se prolongó.

-Te equivocas - dijo al fin con suave voz aterciopelada. Alcé la mirada y vi que sus
ojos eran amables.

-Eso no lo puedes saber - discrepé en un cuchicheo. Negué con la cabeza en señal de duda. Mi corazón se agitó al oír esas palabras ¿En serio el estaba interesado en mi?

-¿Qué te hace pensarlo?-

Sus ojos de topacio líquido eran penetrantes, suponía que intentaban, sin éxito, obtener directamente la verdad de mi mente.

Le devolví la mirada al tiempo que me esforzaba por pensar con claridad para hallar alguna forma de explicarme. Mientras buscaba las palabras, le vi
impacientarse. Empezó a fruncir el ceño, frustrado por mi silencio.

-Déjame pensar - insistí.

Su expresión se suavizó, supuse que estaba satisfecho de que estuviera pensando una respuesta. Dejé caer la mano en la mesa y moví la mano izquierda para juntar ambas. Las contemplé mientras entrelazaba y liberaba los dedos hasta que al final hablé:

-Bueno, dejando a un lado lo obvio, en algunas ocasiones... - Medité - No estoy
segura, pero algunas veces parece que intentas despedirte cuando estás diciendo otra cosa. Y eso es algo confuso ¿Sabes?-

-Muy perceptiva - susurró - aunque por eso es por lo que te equivocas - comenzó a explicar, pero entonces entrecerró los ojos - ¿A qué te refieres con "lo obvio"?

-Bueno, mírame - dije, a pesar de que él ya me estaba viendo - Soy
absolutamente normal. Salvo por todas las situaciones en que la muerte me ha pasado rozando y por las cosas que puedo … bueno, ya sabes. Vale, mi aspecto es normal, lo único normal en mi. Y mírate a ti-

Lo señalé con un gesto de la mano. La frente de Edward se crispó de rabia durante un momento para suavizarse luego, cuando su mirada adoptó un brillo de comprensión.

-Nadie se ve a sí mismo con claridad, ya sabes. Voy a admitir que has dado en el clavo con los defectos - se rió entre dientes de forma sombría - pero no has oído lo que pensaban todos los chicos de esta escuela el día de tu llegada. -

-Si, se exactamente lo que estaban pensado, todos y cada uno de ellos, no quiero ni recordarlo- hice una mueca de fastidio-

Edward me miro por unos segundos en silencio, estudiándome.

-¿Tu … puedes leer la mente?-

Maldije en mi mente. ¿Cómo diablos se te ocurre cometer semejante bestialidad? ¡En serio, Bella! ¡Lo estas fastidiando todo! ¿No has revelado bastante ya? Como la organización se entere de esto vas a estar en graves problemas. Me grité.

-Yo…No, no leo la mente- dije

-No puedes ahora, pero ¿lo hacías antes?-

Cerré los ojos con fuerza. Ya la malogré.

-Si- susurre de manera entrecortada, abriendo los ojos pero sin mirarle- Pero nunca te pude leer la mente a ti, no se exactamente por que pero supongo que tu siendo capaz de leer la mente también de alguna manera eso bloqueaba mi don. - agregué, atropellando las palabras- Y deje de poder hacerlo cuando James … ya sabes.. Yo … - No pude continuar. Cubrí mi rostro con mis manos, ocultándome, y deseando desaparecer.

-Al parecer, yo no soy el único que habla de más aquí- comentó-

El tenia razón. Mucha razón. Yo era una bocazas de lo peor. ¿Desde cuando soy así?

-¿Bella?- me llamó.

Yo no me moví ni un centímetro.

En eso sentí unos fríos dedos retirar con delicadeza una de mis manos que cubría mi rostro. Cerré los ojos inmediatamente. No quería mirarle.

-No tienes que ponerte así de nerviosa- quitó mi otra mano- No se lo diré a nadie, no tienes que preocuparte por eso-

Ya te lo he dicho a ti y eso es muy preocupante, dije en mi mente. ¿Qué mas revelaría mas adelante? En serio, esto de verdad era para preocuparse. Si seguía así en unos días le revelaría mi verdadera identidad.

-Bella, abre los ojos- Me pidió.

Dudé unos segundos, pero finalmente le obedecí.

En ese instante vi como Edward daba un pequeño respingo y se envaraba en su silla, alejándose visiblemente de mi.

-¿Qué pasa?- le pregunté, confundida.

-Nada- dijo simplemente-

Le miré entrecerrando los ojos.

-Dime que es lo que pasa- le insistí -

Sea lo que sea lo que le causara todo eso, estaba segura de que tenía que ver conmigo. ¿Pero que era?

El seguía mirándome, con esa expresión de extrañeza y confusión. Parecía dudar si decirme algo o no. ¿Acaso tenia algo en la cara? Rápidamente busque en mi bolso un espejo. Lo cogí y me miré.

Susurre una maldición cuando lo hice. Luego volví a cerrar los ojos.

-¿Estas bien?- me pregunto Edward.

-¿Te parece que estoy bien?- le respondí.

Parece que lo dije un poco alto, porque los de la mesa mas cercana se giraron a mirarnos y luego los escuche murmurar algo.

-¿Qué le ocurre a tus ojos?- me preguntó en un susurro-

-No lo se- le dije con franqueza.

Levanté el espejo y me vi otra vez en el.

Mis ojos ya no eran de color marrón. Ahora eran negros, tan negros que apenas se podía diferenciar el iris con la pupila y tenía un extraño brillo. Volví a maldecir en voz baja.

-Pensé que solo te pasaba cuando estabas enojada- dijo-

-Así es- susurré-

-¿Estas enojada?-preguntó-

-Estoy asustada-

Oh, por favor no. No aquí, no en el instituto. No delante del vampiro ¿Por qué me pasaban estas cosas a mi?

Un mareo interrumpió el hilo de mis pensamientos, seguido por los hincones en el remolino que tenia en la frente. Me llevé una mano a la frente .

-¿Bella?¿Te encuentras bien?-

-Estoy un poco mareada- dije

-¿Quieres que te lleve a la enfermería?-

-No, solo dame un minuto-

Cerré los ojos y respiré de forma acompasada, tratando de calmarme. ¿Qué era lo que sucedía?¿Que era lo me sucedía?

-Tranquila, ya se te pasará.

Oh, no.

Lo ultimo que me faltaba. Otra vez la Voz. La Voz apareció de nuevo.

Pero, extrañamente, la Voz tenía razón. Sentí como lentamente los hincones iban desapareciendo, al igual que el mareo.

-¿Lo vez? Ya pasó.

Dijo de nuevo la voz.

¿Qué me está pasando?- Le pregunté. Dentro de mi mente.

Hubo silencio por unos largos segundos, pero finalmente dijo :

-Lo siento, no puedo decirte, aun no es el momento- suspiró- Te recomiendo que no salgas a ningún lado esta tarde. Cuando llegues a casa come algo, necesitaras estar fuerte para lo que pasará. Luego, recuéstate en tu cama y espera a que pase el dolor.

Y eso fue todo. No escuché nada mas. La voz se había ido. Y me dejó mas confundida de lo que ya estaba. ¿Qué significaba todo esto? ¿A que se refería con que no era el momento?¿Momento para que?¿Por que me dijo que no salga esta tarde? Y… ¿A que quiso decir con que me pase el dolor?¿Cual dolor?

Alcé la vista y me encontré a centímetros del rostro de Edward, en sus ojos relucía la preocupación. Hasta ese momento no me di cuenta de que él había arrastrado su silla hasta situarla junto a la mía.

-Ya estoy bien- dije antes de que el diga algo- ¿Cómo están mis ojos?-

-Han regresado a la normalidad-dijo-¿Segura que estas bien?-

-Si- dije-

El seguía mirándome con preocupación. Entonces me percaté de que Edward me había pasado un brazo por encima de mis hombros. Aquel hecho no me molestó.

-En serio, estoy bien. Ya deja de mirarme así. Y no, no quiero ir a la enfermería ni al hospital- Suspiré- Dime por favor que no nos están mirando. - pedí.

-Te estuviera mintiendo si lo hiciera-

Su pequeña respuesta hiso que mi estomago se retorciera. Lentamente, me giré.

-No- susurré con voz rota-

Todos, y cuando digo todos, es todos. Estaban mirándonos. Incluso las cocineras. Nos miraban como si no nos conocieran. Como si nos vieran por primera vez. Como si, de pronto, nos hubiera salido un tercer ojo en la frente.
Sentí como lentamente él retiraba el brazo que tenia sobre mi. No quería que lo hiciera pero supe que era lo mejor.

-Jessica te llamará esta tarde para interrogarte minuciosamente- dijo Edward.

No era necesario que lo diga, yo podía verlo muy claramente en su rostro. Allí, con los ojos a punto de salírsele, estaba Jessica, sentada al lado de Mike. Este , a su vez, ya había dejado de mirarme, y tenia la cabeza gacha con una clara expresión de derrota.

-Bella, tienes que decirme lo que te está ocurriendo-

-A mi también me gustaría saber lo que me está pasando- dije.

Bajé la vista. En serio ¿Qué era lo que me estaba pasando? Soy una caza vampiros , pero a ningún cazador le pasa lo que a mi. Todo esto comenzaba a asustarme.

Y a convencerme de que era alguna alimaña rara.

-No te sientas mal, y tampoco pienses que eres un bicho raro, porque no lo eres- me dijo Edward, como si me hubiese leído la mente.

-¡Hey! Creí que no podías leer mi mente- le reclamé, frunciendo el ceño.

-Y no lo hago, pero puedo ver en tus ojos-

El toma mi mano en las suyas y la aprieta suavemente, su pulgar acariciando mi palma. En ese momento me pregunté ¿Cómo era posible que ese pequeño gesto por su parte hiciera que mi corazón se llenase de felicidad?

¡Bella! ¡Él es un vampiro! Él tiene que actuar enfrente de los humanos todos los días, ¡es un maestro del engaño, todos lo son! ¡No puedes confiar en él! Pero yo quería confiar en él, incluso si mi pensamiento tuviera razón, aunque fuera una locura.

-Si lo soy- le dije, refiriéndome a lo de que era rara.

-Te equivocas.- sus ojos buscaron los míos y apretó ligeramente mas fuerte la mano que tenia entre la suyas- No eres rara, eres única.-

Sonreí ligeramente. ¿Acaso dije hace un rato que sentí mi corazón llenarse de felicidad? Pues ahora sentía que …

-No, no eres única. Hay mas como noso… Como tu.

La sonrisa que tenía en la cara se me congeló. No. Otra vez la Voz. La voz volvió.

-Lo se, lo se. Arruiné el momento ¿No es así? - su risa melodiosa, pero a la vez escalofriante me sobresaltó.- En serio, siento interrumpir, bueno, la verdad es que no- volvió a reír- Muy bien, ya paro. - carraspeó y esta vez sonó seria cuando habló- Mira, no tengo mucho tiempo, hay alguien aquí que no quiere que hable contigo- suspiró- Solo quiero decirte que pienses muy bien en lo que estas haciendo ¿Me oyes? Si sigues con esto no habrá vuelta atrás. Créeme cuando te digo que estarás en serios problemas. Serios, serios problemas ¿Entiendes? Y antes de que digas algo, no. Tu NO estas loca. Yo soy real. En fin.- volvió a suspirar- Ya tengo que irme, bueno en realidad siempre estoy aquí contigo…Lo que te quiero decir es que …. Nada. Ah, no le digas a nadie que estas escuchándome ¿Entendido? Y … Sobre lo que te dije de esta tarde, espero que me hagas caso.

Y se fue.

Así, sin mas.

Se fue.

-¿Bella?- me llamó Edward-

-¿Eh?- musité, distraída.

-¿Te pasa algo?-

-No, no. Estoy bien- dije a la vez que sacudía ligeramente la cabeza, tratando de despejarme.

-Parecías ausente- dijo.

-Si, lo se, solo estaba … Nada. ¿Me estabas diciendo algo?-

Si, el me estaba diciendo algo. Recuerdo que me estaba haciendo una pregunta, pero yo no le presté atención porque la "Voz" que últimamente estoy escuchando me distrajo.

-Te preguntaba si de verdad tienes que ir a Seattle a ver a tus tíos este sábado o es sólo una excusa para no tener que dar una negativa a tus admiradores-

Hice una mueca ante ese recuerdo.

-La verdad es que no voy a ir Seattle, ni siquiera pensaba salir de mi casa-

-¿Entonces lo hacías para que no te molesten mas?-

-Exacto- dije. El asintió- ¿Por qué?¿Vas a invitarme a salir o algo por el estilo?- Bromee -

-Bueno, de hecho, si- me dijo-

Me quedé mirándolo. ¿En serio el estaba … invitándome … a salir?¿A mi?¿Una cita?

-¿En serio?-

-Si-

-¿A dónde?- le pregunté-

-Es un lugar donde me gusta ir cuando quiero estar solo- sonrió-

Solo. Cuando el quería estar solo. Eso significaba que estaríamos solos. Los dos. Solos. Nadie mas.

¡El momento perfecto para adormecerlo y entregarlo a la organización! ¡Todo esto acabaría de una vez! ¡Ya no volvería a este fastidioso instituto! ¡Me iría de Forks!¡Regresaría al castillo!¡Mi vida volvería de nuevo! Solo tenia que entregarlo para que …

Sentí como si mil cuchillos atravesaran mi corazón.

¿Por qué diablos siento eso? Si lo matan o no ese no es mi problema ¡NO me interesa!¡No tiene que importarme!

Pero por mas que tratara de convencerme de eso, me seguía importando. Y seguía sintiendo ese horrible dolor en pecho.

Al final opté por pensar que, cuando el no esté, estos sentimientos desaparecerían con el.

Si, lo harían.

-Entonces ¿Vendrás conmigo? - me pregunta, estudiando mi rostro.

-Dile que si-

Oh no. La Voz volvió.

-Si, he vuelto.- me dijo- Acepta la invitacion del vampiro, pero dile que si puede cambiar la fecha para el domingo. Dile que tienes algo que hacer el sábado. Cualquier cosa.

-¿Por que?- pregunto-

-Tu solo hazme caso ¿Si? Hago lo que es mejor para ti. Cambia la fecha para el domingo. No sábado. No lunes. DOMINGO ¿Entiendes?-

-Eh… lo siento, pero ahora que recuerdo tengo algo que hacer el sábado … - musité, cabizbaja. Fingiendo haberlo acabado de recordar.

Lo se, hacer caso a la voz que hablaba dentro de mi cabeza era estúpido, pero aun así lo hice.

-Oh- dijo él.

-Pero el domingo … El domingo estaré libre, quizás … - Insinué .

-¿En serio?- me preguntó, mirándome, esperanzado.

-Si- dije-

-Entonces el domingo ¿A que hora quieres que pase por ti?-

-Temprano- me indicó-

-Temprano, si no te importa- dije-

-Esta bien ¿Pero no quieres dormir hasta tarde? Es fin de semana.-

-No, me gusta levantarme temprano-

Eso era cierto.

-Excelente, se lo ha tragado. ¡Que vampiro mas tonto! - la escuché reír- Aunque tiene curiosidad, quiere saber que es lo que tienes que hacer el sábado. Pero no te preocupes, eso tiene arreglo- me dijo- Muy bien pequeña, estas haciendo un buen trabajo. -

Suspire.

¿A dónde quería llegar la Voz?

-Oye, ¿Dónde está Tanya?- le pregunté, dándome cuanta de su ausencia-

Edward arqueo una ceja, luego desvió la vista de mi y se fijó en una mesa lejana a la nuestra. Yo seguí el trayecto de su mirada y mi boca casi se abre de la sorpresa.

Allí, en una mesa, se encontraba Tanya. Ah, pero no estaba sola, claro que no. Estaba rodeada de chicos. Que la miraban embobados. Como si vieran la luz por primera vez. En ese momento su mirada se desvió del chico con quien estaba coqueteando y se encontró con la mía. Frunció el ceño y me fulmino con la mirada. Miró a Edward unos segundos, para luego volver a mirarme con odio.

Como desearía tener mi poderes de vuelta para saber que era lo que estaba pensado.

-Hecho, pero solo será por unos segundos. Te advierto que no te gustará- Susurro la voz.

¿Qué? ¿Cómo que será por unos segundos?¿Que cosa será por unos segundos?

Entonces, empecé a oírla. No necesité nada mas para saber que esos eran los pensamientos de Tanya.

-"En serio, no lo entiendo ¿Qué tiene ella que no tenga yo? Al principio pensé que solo la miraba porque se la quería cenar, incluso le dije que contaba con mi silencio y no se lo iba a decir a nadie. Aunque eso no seria necesario ya que se le notaria en los ojos. Pero luego me di cuenta de que no era eso, el no quería matártela. Se esforzó y resistió . ¿Qué si la mataba? Solo era una humana mas. Debe estar confundido, si, seguramente es eso. Tiene que ser eso. Como no puede leer su mente se a obsesionado con ella. Pero hay que ver como la mira ¿Por qué nunca me ha mirado así? Si solo él me diera una oportunidad … Estoy comenzando a pensar que mis hermanas tenían razón. Nunca debí haber venido a Forks con los Cullen. Fue todo una perdida de tiempo. Argh , pero ¿Qué le ha visto a ella? Es tan … simple. Además hay algo en ella que es ... escalofriante. ¿Acaso él no ve eso? Ella no es humana. Lo sé. Estoy segura de eso. ¿Pero entonces que es? No se ve como un duende o una bruja. Digo ¿Esas cosas existen? No es un vampiro, no es un licántropo, no es humana, no es nada con lo que yo me haya cruzado antes. Parece normal, aparte del hecho de que es igual de pálida que nosotros, tiene nuestra gracia, pero no tanto…
¡No tiene ningún sentido! Se que Edward sabe algo pero no me lo quiere decir, no quiere decírselo a nadie ¿Por qué? Ella me da mala espina. Es peligrosa, necesitamos tratar con ella con rapidez. ¿De verdad íbamos a poner en riesgo toda la familia, solo para que ella siga viviendo? Repito, me da mala espina . Ella necesita que la vigilemos, hemos vivido en secreto por años, y ella nos amenaza con revelarnos. ¡No podemos ignorarla, y dejarla caminar como si nada con todo lo que sabe! Todo eso se los dije pero ¿Saben que fue lo que ocurrió? ¿Saben lo que gané diciendo todo eso? ¡Que Edward y Carlisle se pusieran como unos orangutanes! ¡Carlisle! Nunca imaginé que él se portara así. ¡Y por esa chica! ¡Incluso Esme me gritó! En serio ¿Qué les ha hecho? Pero ya verá, yo averiguaré lo que es. Lo descubriré, aunque sea lo ultimo que haga..."
- Finalizó-

Ella rompió el contacto visual conmigo y regreso toda su atención a sus admiradores. Yo también desvié la vista.

Tanya sospechaba de mi. Bueno, tal parece que Edward ha mantenido mi secreto y no se lo ha dicho nadie.

Otro pensamiento interrumpió los míos. Esta vez no eran de Tanya.

Eran de Jessica.

Espero que Mike me invite a salir otra vez. La pasamos tan bien, especialmente en el auto camino a casa...

Rápidamente salí sus pensamientos, que estaban siendo muy gráficos. Y a mi no me importaban.

¡Diablos! ¡Maldito Cullen! Tenia que ser él, el que se interpusiera entre Bella y yo. Ahora estoy completamente seguro de que no tengo ninguna oportunidad con ella. Bueno, al menos aun tengo a Jessica…

Esta vez escuché los pensamientos de Mike. Que solo hicieron que me llenara de furia. Salí de su mente.

Y entré en la de Lauren.

-Vaya, así que era cierto lo que dijo Jess, de verdad están saliendo. Eso se veía venir, todos se interesaron en ella ¿Por qué no también Edward Cullen? ¡Que suerte tiene! ¡La odi…! No. A pesar de todo, no es mala persona. Solo la envidio, si. Hoy no me trató mal por teléfono, y nunca se ha puesto malcriada conmigo, a pesar de que yo si. Tal vez debería darle una oportunidad… No es cotilla como Jassica, y es mas sociable que Angela … tal vez … -

¿En serio esos eran los pensamientos de Lauren?¿De Lauren?¿La chica que me odió desde el primer día? NO podía creerlo.

-¡Vasta ya!-

Gritó una voz.

Y esta vez no era la "Voz" que solía escuchar. No, esta era una nueva Voz. Una diferente.

Esta, a pesar de que sonó enojada, sonaba mas sedosa, clamada, y producía tranquilidad. Muy diferente a la otra, que tenia un punto aterrador.

Oh, no.

Acabo de escuchar otra voz. Otra Voz. Una segunda Voz. ¡Otra Voz! ¡Una segunda Voz! ¡¿Qué significaba eso?! ¡¿Cuántas voces habían dentro de mi cabeza?!

-Lo siento- me susurro la Voz, la primera Voz que escuché. La que siempre me hablaba- Esta vez tengo que irme de verdad, tal vez vuelva mas tarde. Espero que te hayas divertido un poco leyéndole la mente a los demás.-

-¿Quien es esa nueva voz?- le pregunté.

-Oh, ella … No le hagas caso, no quiere que hable contigo, y tampoco … No la escuches ¿Si? Y tu tranquila, no tienes que preocuparte. TU NO ESTAS LOCA. No entres en pánico. Adi …

No terminó la palabra, ya se había ido. Dejándome con la cabeza hecha un lio. Cuestionándome si de verdad estaba volviéndome loca.

Miro disimuladamente a los lados, tratando de leer la mente de alguien. Pero no escucho nada. Silencio. vacío.

Parece que mi don solo funciono unos segundos. Apareció con la venida de la Voz, y se fue con ella.

Eso hacía que me vuelva a preguntar ¿Quién diablos era la Voz? Y … ¿Quién era la segunda Voz? Y sobre todo …¿Por qué las escuchaba?