HOLA MIS AMORES, POR AQUÍ ME TIENEN DE NUEVO…

PRIMERO QUE NADA… ¡FELIZ AÑO NUEVO PARA TODAS!

AUNQUE SEA ALGO ATRASADITO… GRACIAS A DIOS AQUÍ ESTOY CON UN NUEVO CAPÍTULO, QUE VENDRÍA SIENDO MÁS BIEN COMO MI "REGALO DE REYES" PARA USTEDES.

ESPERO QUE LES GUSTE Y QUE LO DISFRUTEN TANTO O MÁS QUE YO LO HICE AL ESCRIBIRLO…

AHÍ LES VA…


CAPÍTULO 25

El mundo por completo había desaparecido para ambos, encontrándose inmersos y disfrutando de todas y cada una de las ardientes sensaciones que sus cuerpos estaban sintiendo con aquel deseado y apasionado beso.

Los brazos de cada uno ahora rodeaban el cuerpo del otro respectivamente, no queriendo dejar un mínimo espacio entre ellos.

Tan inmersos estaban en su propia burbuja que no sintieron a nadie acercarse, sino hasta que sus cerebros fueron capaces de registrar el gruñido alertante de Titán, que se había echado a los pies de ellos, y después un carraspeo bastante audible de una persona.

Vestido con un pantalón café oscuro, una camisa mangas cortas de color café claro y una gorra negra, se encontraba el joven guardaparques encargado del lugar, con una expresión en el rostro que denotaba diversión.

El rubor en los rostros de la pareja no se hizo esperar.

-Lo siento señores pero les pido de favor que esas demostraciones de afecto las reserven para lugares menos públicos – las palabras del hombre hicieron que el rostro de ambos se volviera completamente de color escarlata – estamos en un área familiar y tenemos niños alrededor.

Ambos se soltaron automáticamente, alejándose sólo un poco el uno del otro.

-Lo sentimos… - dijo Bella entre susurros, agachando la cabeza completamente avergonzada, al haber sido atrapados infraganti.

-Mil disculpas – expresó Booth a su vez, e intentando aliviar el ambiente, con expresión socarrona continuó – es que la dama aquí presente no ha podido resistir a sus impulsos.

La boca de Bella de haber podido hubiese llegado hasta el suelo ante las palabras de su acompañante, para luego darle un fuerte manotazo en el hombro cuando vio en el rostro de él una gran sonrisa empezar a aparecer.

-Tonto – le dijo intentando aparecer indignada.

Ambos hombres rieron ante la actitud de la chica.

El guardaparques se encogió de hombros.

-Solamente traten de mantener la escena como para un horario familiar – les recomendó, guiñándoles un ojo, para luego alejarse del lugar sonriendo y continuar con sus labores.

La pareja lo miró alejarse por un momento.

-Te parece si nos sentamos un rato – ofreció Seeley después de unos instantes, señalando el banco que estaba próximo a ellos.

Bella solamente asintió, tomando la correa del Titán al mismo tiempo, aunque no fuera necesario, ya que el can no se separaba de ella en ningún momento cuando hacían su habitual recorrido.

-¿Te arrepientes de lo que pasó? – le preguntó Booth después de unos instantes de silencio, cuando ya no pudo con la duda que lo estaba carcomiendo por dentro.

Bella no dudó en responder al instante.

-No – dijo con convicción demostrando así la veracidad de su respuesta – en ningún momento me he arrepentido y no creo que eso vaya a suceder en el futuro – miró fijamente a los ojos de aquel hombre por quien sus sentimientos habían empezado a arraigarse fuertemente en su corazón – solo que no quiero hacerte daño... no quiero lastimarte... porque aún no estoy segura de poder estar al cien por cien si empiezo una nueva relación...

Seeley la interrumpió, sabiendo muy bien a lo que ella se estaba refiriendo.

-No hay prisa cariño, no es necesario que le pongamos un nombre a esto que empieza a darse entre nosotros – señalándose a ambos, quiso imprimir tanta firmeza en sus palabras como pudiera, para que Bella no tuviera dudas de él, para que confiara plenamente en él - solo quiero que tengas muy claro que siempre, en todo momento, estaré ahí para ti de manera incondicional – dudó un poco antes de continuar – no prometo que no vayamos a tener obstáculos en un futuro porque eso sería empezar a mentir desde ahora, pero quiero dejar muy en claro que daré todo de mí para superarlos y sobre todo que jamás voy a herirte deliberadamente, en ninguna forma, de eso puedes tener la más absoluta seguridad.

Acercó su rostro al de la castaña, ambos sonriendo, y unió sus labios en un casto beso, uno más de los muchos que le seguirían sin duda alguna.

Se separaron un poco y la expresión de la castaña se tornó seria cuando el motivo principal que la había llevado a ese lugar volvió a aparecer en su mente, se sintió un culpable por eso.

Dirigió su mirada hacia ningún punto en particular.

-¿Qué sucede cielo? – quiso saber al notar su cambio de ánimo, enlazando sus manos.

-¿Cómo van las investigaciones? – ella sabía que no debía preguntar más, ya que no recibiría mayor profundidad en la respuesta.

Seeley analizó lo que podía decirle y lo que no, no le gustaba mentirle pero su trabajo le impedía revelar mucha información.

-No hemos avanzado mucho más de lo que ya conoces – le dijo – esperamos encontrar algo que realmente nos ayude cuando visitemos las casas de las respetivas víctimas.

Por su hermano se había enterado, que las casas de todas las víctimas habían sido puestas bajo resguardo de la policía local y que hasta que ellos no llegaran para efectuar las investigaciones necesarias, nadie más tenía autorización de entrar en ellas, todo debía de estar tal cual estaba por si tenían mayor suerte y encontraban algo que les permitiera dar con la identidad del asesino.

-¿Los padres de Ángela llegarán pronto, verdad? – quiso saber.

Seeley asintió, apretando más sus manos entrelazadas.

-Llegarán mañana por la noche a más tardar – confirmó – no pudimos lograr que fuese más antes.

Bella temía un poco a esa llegada, sabiendo de antemano cómo sería aquel fatídico encuentro.

Un suspiro lastimero escapó de sí, llamando la atención de su fiel acompañante quien levantó su cabeza del suelo y la colocó sobre sus rodillas, mirándola fijamente. Bella retiró una de las manos que tenía entrelazadas con la de Seeley y empezó a acariciar la cabeza de su mascota.

Booth puso en palabras la interrogante que lo tenía en la incertidumbre.

-¿Irás…? – Cuestionó luego de un largo suspiro – me refiero a viajar para acompañar a la familia Weber en las honras fúnebres.

El silencio reinó entre ambos ante aquella cuestión; Bella aún no lo había decidido, su cabeza era una maraña de pensamientos cuando a lo sucedido con Ángela se trataba.

-No lo tengo decidido aún – se encogió de hombros, sin dejar de acariciar la cabeza de Titán – supongo que me decidiré cuando realmente llegue el momento de hacerlo, sé que Ángela no dejaría de acompañarme hasta el último momento si las cosas hubieran sucedido al revés, pero… – volver a su país implicaba mucho más que el solo hecho de acompañar en las honras fúnebres que se celebrarían en honor a su apreciada amiga… implicaba también correr el riesgo de tener que afrontar su pasado – no sé si realmente esté preparada para todo lo que ese viaje implicaría, ya que una cosa es pensar que estoy preparada para afrontar ese momento y otra muy diferente es estar preparada realmente.

Booth pudo descifrar rápidamente a lo que ella se refería particularmente. Llevó una mano hasta su rostro y suavemente la instó a mirarle.

-Sabes que en algún momento tendrás que enfrentar esa parte de tu vida que has dejado inconclusa – el apuesto Agente expresó con seriedad – eso es parte del proceso que implica sanar el alma, no puedes avanzar completamente mientras no des por cerrado ese capítulo que de momento solo ha quedado detenido, cariño, sea para cerrar por completo esa puerta – la mirada de él se tornó un tanto dudosa – o no…

La castaña lo miró sin decir nada. Sabiendo que las palabras de aquel hombre frente a sí, no eran más que absolutas verdades.

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Camuflando su posición sin llegar a ser demasiado alertante su accionar para los demás transeúntes de aquel lugar y no tan lejos de aquella fundamental conversación una mirada penetrante no se desviaba de la reciente enamorada pareja sentada en el banco de aquel parque.

Con los puños totalmente cerrados a causa de la poderosa ira que embargaba todo su ser y el cuerpo sumamente tenso, no se quería alejar de aquel lugar, pero tampoco se iba a arriesgar a que descubrieran su posición.

-Pero no vas a ser feliz ni con él ni con nadie Isabella Swan – juró para sí, antes de dar media vuelta y marcharse de aquel lugar, mientras su mente ya ponía en marcha un nuevo plan que lo acercaría cada vez más a la meta que se había propuesto.

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Pasaron un rato más dialogando en el parque hasta que se percataron que pasaba de la hora acostumbrada en la que Bella regresaba a casa de su hermano y sobre todo al ver que extrañamente Titán empezó a inquietarse de un momento a otro.

Subiéndose en el auto de Booth llegaron a los pocos minutos, quedándose dentro del mismo, disfrutando un poco de la intimidad que les ofrecía aquel reducido espacio.

Ya con un poco más de confianza los besos entre ambos no se hicieron esperar. Y como les había sucedido antes, se envolvieron tanto en su propia burbuja que no fueron conscientes de los observadores que tenían, quienes no daban crédito ante lo que sus ojos miraban.

Ángela con el pequeño Michael en sus brazos y Anne, la madre de Bella, sonreían encantadas, no pensando que las cosas se hubiesen dado tan pronto entre ellos, pero más que satisfechas de que hubiese sucedido por fin.

Por su parte Jack tenía sus ojos entrecerrados, si bien, no era ciego y se daba cuenta de la atracción que se había empezado a dar entre aquel par, no pensó que la situación entre ellos ya fuera en ese punto.

Cuando la parejita protagonista se bajó del auto, fue recibida con tal euforia por ambas mujeres quienes no dejaron lugar a dudas de lo contentas que se encontraban con aquellas gratas novedades.

Luego de felicitarlos a ambos y envolverlos entre sus brazos, entre ratos aplastando al pequeño Michael, quien a pesar de ello no hacía más que sonreír encantado ante la alegría de los demás, Anne y Angie se llevaron a Bella al interior de la casa, alegando que debían escoger la nueva decoración para el cuarto del pequeño, ahora con las energías mucho más recargadas por la eufórica alegría que las embargaba.

Fuera de aquella casa quedaron Seeley y Jack, éste último no quitando la seria mirada hacia el otro, y es que como todo buen hermano mayor y sobreprotector, se sentía en la obligación de dejar bien claras las cosas, cada punto en su íes.

Booth no podía creer lo que estaba viviendo a esas alturas de su vida, pero el serio rostro de Hodgins no daba lugar a dudas. Así que lo tomó tan en serio como era el asunto.

-No estoy interfiriendo ni pienso interferir en lo que puede o no pasar entre ustedes, no pienso hacerlo en ningún momento, sé que eres un buen hombre Booth, íntegro, leal e intachable – expresó Jack, sin quitar la expresión seria y determinada de su rostro – pero créeme cuando te digo que no voy a permitir que mi hermanita vuelva a sufrir a causa de un desamor, ahora nos tiene a todos nosotros a su lado para cuidarla, para protegerla.

-Nunca haría sufrir a Bella – contestó Seeley de inmediato, no dando lugar a dudas de lo que sus palabras expresaban – la quiero demasiado como para herirla de algún modo deliberadamente, ella lo sabe, se lo he dicho.

Jack asintió ante las palabras de él, sin embargo estaba más que dispuesto a dejarle su posición muy en claro.

-Espero que así sea, porque… – se acercó más al cuerpo del agente, aun cuando éste lo superara un poco en tamaño, mirándolo fija y determinadamente a los ojos – no dudaré en proteger y cuidar a mi hermana si llegas a herirla de algún modo; y creo también que tienes muy en claro que poseo los conocimientos y los recursos suficientes como para hacerte pagar por ello si fuera necesario… - le advirtió.

-La advertencia está demás, créeme, porque lo tengo muy en claro – fue la respuesta de Seeley – además de que vuelvo y reitero que jamás la lastimaría.

-Nunca está de más hacerlo – una sonrisa burlesca empezó a bailar en el rostro de Jack – además, digamos que esto sería como una preparación...

-¿Preparación para qué...? – lo interrogó con el ceño fruncido.

La sonrisa se hizo aún más amplia ante la pregunta del agente.

-Para cuando sea nuestro padre quien te enfrente – y dicho eso se dio media vuelta con dirección al interior de la casa, dejando a Booth nerviosamente sorprendido con sus palabras, logrando que la ansiedad empezara a crecer dentro de él ante la idea de enfrentarse a Jonathan Hodgins…

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Sentadas en la sala de aquella casa estaban las tres mujeres dándose ideas para la nueva decoración de la habitación del pequeño. Las sugerencias fluían por doquier, mientras la decoración iba empezando a tomar forma en sus mentes.

Tan absortas se encontraban que no se fijaron en el niño que con el afán de encontrar con qué entretenerse tomó una carpeta que Angie había llevado desde el laboratorio y que se encontraba sobre una de las mesillas laterales de la sala.

No fue sino hasta que estuvieron dispersos en el piso todos los papeles que se encontraban en el interior de la misma, que no se percataron de la pequeña travesura.

-Michael Vincent ¡NO! – regañó su madre tomando al pequeño y alejándolo de los papeles que ya se aprestaba a arrugar.

Anne tomó a su nieto entre sus brazos mientras Angie y Bella empezaban a recoger los documentos.

-¡Qué descuidada que fui! – se auto reprendió Angie – éstos documentos no debí de dejarlos aquí.

-Tranquila Angie, nadie ha visto nada, no te preocupes – Anne intentó restarle importancia a lo sucedido – ¿verdad hija? – preguntó a Bella. Percatándose en ese entonces de que todo el color del rostro de la aludida había desaparecido, mientras sostenía con fuerza una de las hojas - ¿Bella?

Ignorando a Anne, Bella se acercó rápidamente hasta su cuñada, ondeando la hoja que mantenía fuertemente entre sus manos.

-¿¡De dónde has sacado esto!? – señaló desesperadamente la hoja.

-¿Qué sucede Bella? – preguntó su cuñada, extrañada por la inesperada e inexplicable actitud de Bella.

-¡DIME! – Insistió la castaña - ¿DE DÓNDE HAS SACADO ESTO?

Mostrándole el papel pudo apreciar exactamente a qué se refería, era la impresión que había hecho de la marca que habían hallado en el cuerpo de todas las víctimas: el contorno de la misma daba la forma a una pieza de rompecabezas en cuyo lado derecho se podía observar un corte curveado que se reducía a medida que bajaba, como cerrándose.

Ángela había buscado en todos los sistemas habidos y por haber pero no había encontrado ninguna coincidencia para tal figura, ningún indicio que le encaminara hacia algo más.

Por esa razón había llevado a casa más del material que estaba investigando, impreso en esas hojas para analizarlo, no solo por medio de su computador sino para mirarlo cuando no estuviera en ella.

-¡ÁNGELA! – gritó Bella al ver que su cuñada no le contestaba.

Jack y Booth, quienes se encontraban en la cocina, preparando unos aperitivos para todos, aparecieron en la sala, alertados y extrañados por el grito desesperado de la castaña.

-Bella, sabes que no puedo revelarte información del caso, simplemente no debí de dejar esos papeles a la vista de todos, fue un error mío, lo siento chicos – se disculpó, pero los aludidos mantenían su atención en Bella.

Anne al ver que el pequeño empezaba a llorar, asustado por los gritos, optó por sacarlo del lugar, debiendo así, esperar a que estuvieran en condiciones de explicarle qué era lo que había pasado con su hija.

-¡MALDITA SEA! ¡DIME! – volvió a urgir la castaña.

Booth se acercó a Bella, tomándola por los hombros, y en un acto que muy pocas veces realizaba, siguiendo sus instintos, le respondió.

-Son marcas, evidencias, pruebas, o como quieras llamarles, que hemos encontrado en cada una de las víctimas – la miró fijamente, y pudo ver en sus ojos el horror que empezaba a embargarla por dentro – ¿Qué pasa pequeña? ¿Has visto antes ésa marca? – preguntó, intuyendo que la respuesta sería afirmativa.

Bella empezó a negar fervientemente, no a la pregunta que le había formulado el hombre que tenía frente a sí, sino más bien a lo que su cabeza empezaba a pensar.

Inconscientemente se separó de Booth y corrió escaleras arriba, hacia su cuarto, siendo seguida inmediatamente por sus tres acompañantes.

Revolviendo todos sus cajones, sacando a diestra y siniestra toda la ropa que tenía acomodada, buscaba sin parar, hasta que en el tercer cajón de su armario encontró lo que buscaba.

Cuando hizo sus maletas, tiempo atrás, para abandonar la ciudad que la vio crecer, con el corazón destrozado, inconscientemente había guardado aquel dije; no se había fijado de que lo había hecho sino hasta cuando acomodó todas sus pertenencias en la que ahora era su habitación.

Miró el objeto en su mano por unos instantes, para luego, suspirando profunda y nerviosamente, darse vuelta y enfrentar a su familia que la miraban con una mezcla de preocupación, incertidumbre e intriga.

Se acercó hasta su cuñada y le extendió su temblorosa mano. Tragó fuerte para poder hablar

-Si reduces el tamaño del dibujo – empezó a explicarle lentamente, sin parpadear, mirándola fijamente a los ojos – verás que empata a la perfección con este – le entregó el dije que tenía en su poder – dos únicas piezas de un rompecabezas, que al unirse representarán a un solo corazón, fuerte y lleno de amor – recitó las mismas palabras que había escuchado cuando aquel símbolo les fue entregado a ambos.

-¿Dónde obtuviste esto? – interrogó su hermano, tomando entre sus manos la temblorosa mano que tenía libre la castaña.

Ella únicamente miró al hombre que tenía frente a sí, y que por la expresión en su rostro, dedujo que se encontraba en modo: Agente del FBI.

-Victoria Masen – empezó a explicar – una prima de… Edward… ella es aficionada a la orfebrería, es uno de sus hobbies, del cual disfruta mucho. Ella hizo ambas piezas, una para él y la otra para mí – levantó la mano y mostró el dije que ella tenía – ésta es la mía – susurró, señalando lo obvio – en la parte de atrás – volteó el dije para que ellos apreciaran a lo que ella se refería – tiene grabado el nombre de él – tomó la hoja con la impresión – ésta, y sin temor a equivocarme, es la figura exacta del dije que le entregó a él, en cuyo reverso tiene mi nombre grabado.

-No encontré ninguna coincidencia al momento de buscar en… - empezó a decir Angie, pero Bella la interrumpió.

-No era algo que Vicky hiciera por trabajo, como para tener que registrar sus diseños – explicó – solamente surgían sus ideas y las plasmaba – nuevamente levantó el dije en su mano – tal como lo hizo con éstos.

El silencio reinó entre los cuatro presentes en esa habitación. Bella intentaba darle sentido a todo aquello, era tanto lo que su cabeza estaba procesando que ya no sabía ni qué pensar, más aún cuando aquel objeto empezaba a quemar su mano, literalmente, trayendo a su cabeza más de un recuerdo del pasado.

Mientras que los demás por su parte empezaban a enrumbar y dirigir sus investigaciones, incluyendo un nuevo nombre a la lista para interrogar.

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-Sin duda alguna… un excelente ejercicio para quitarle a una el estrés de encima – dijo seductoramente la mujer, mientras se acercaba al cobrizo para estrellar sus labios contra los de él, beso al cual correspondió más que encantado.

-Totalmente de acuerdo contigo, nena – contestó separándose de la mujer, para empezar a recoger su ropa y empezar a vestirse, cubriendo su desnudez, su acompañante hizo lo mismo, colocándose su indumentaria de enfermera.

-Mañana no tengo turno, así que si quieres un poco más de diversión, pues te tocará buscar por otros lares bebé – le informó la mujer una vez que se hubo vestido por completo, ambos sabían el tipo de relación que mantenían, ninguno queriendo mayor compromiso que el de tener unos cuantos encuentros cada que pudieran, por eso no les molestaba a ninguno de los dos cuando el otro mantenía encuentros físicos con alguien más.

-Gracias por el dato querida Louise – le guiñó un ojo, terminando de calzarse sus zapatos y poniéndose de pie.

Un fogoso y largo beso y una fuerte nalgada en el trasero de la chica dieron por terminado el momento de placer que acaban de mantener en aquel cuarto de descanso del hospital, saliendo la mujer primero.

Edward terminaba de cerrar la puerta del cuarto de descanso, mientras se terminaba de acomodar su camisa, cuando escuchó una voz, destilando ironía a sus espaldas.

Se volteó inmediatamente para ver el enojado rostro de su padre mientras éste le hablaba.

-¿Será que en este hospital también tendrán que instaurar una política en la cual se prohíban las relaciones íntimas entre sus empleados? – Inquirió molesto el rubio doctor – digo… para así evitar que te revuelques con todo el personal femenino que aquí trabaja…

Las manos del cobrizo se cerraron en fuertes puños ante las crueles y exageradas palabras de su progenitor, volteándose para responder a su alegato, pero callándose de inmediato al toparse con los ojos de su madre, mirada que expresaba dolor puro, al ver en lo que su adorado hijo había hecho de su propia vida.

Por lo que le comentaba su esposo estaba al tanto de las andanzas de su hijo, pero una cosa era escucharlo y otra muy distinta era presenciarlo.

Los tres se quedaron en silencio, hasta que el ruido de los altoparlantes cortó cualquier cosa que se fuese a decir, solicitando la presencia de Edward en la oficina del Director del Hospital.

-Nos vemos luego – fue lo único que dijo el cobrizo, mirando solo a su madre, a manera de despedida, girando sobre sus talones y bajando un poco su cabeza, negando y no queriendo darle mayor importancia al dolor que había podido palpar en la mirada de su adorada madre.

-¿En qué fallamos con él Carlisle? – Susurró Esme, no pudiendo detener un par de lágrimas - ¿Cómo es que ha llegado a esto?

Carlisle la envolvió entre sus brazos, acercándola a su cuerpo.

-Nosotros no hemos fallado en nada querida – empleó su firme voz, intentando que ella se convenciera de lo que decía, aun cuando sabía que aquello no sucedería por más que lo quisiera – no somos los culpables de las decisiones que nuestro hijo ha tomado – abrazó más fuerte a su mujer – él y solamente él es el único responsable de sus acciones, por favor cariño, eso grábatelo en tu hermosa cabecita – besó los cabellos de Esme mientras continuaba – y aunque lamento profundamente que las cosas se hayan dado y se continúen dando de esta forma, creo que solamente cuando Edward realmente toque fondo en todo este asunto es cuando se dará cuenta y reaccionará – la voz de Carlisle se impregnó de un tono esperanzador – sé que nuestro hijo, nuestro verdadero hijo, el niño que con tanto amor criamos y educamos, está ahí, dentro de él, esperando por salir cuando sea el momento.

Esme asintió, esperanzada en lo mismo que su esposo le decía.

-Y nosotros estaremos ahí para ayudarlo cuando realmente tome conciencia las consecuencias de sus actos y se dé cuenta de todo lo que ha perdido – Aseveró la mujer, a quien no le quedaba de otra que esperar hasta que su hijo fuera hacia ellos total y verdaderamente arrepentido.

Porque los padres siempre están ahí para cuando más los necesitan incluso cuando no han recibido más que desprecio por parte del ser que más aman, siempre están ahí para convertirse en la fortaleza de sus hijos cuando todo alrededor de ellos se ha derrumbado, demostrando el amor incondicional con el que han sido bendecidos.


BUENO, BUENO, BUENO, A HACER SUS APUESTAS SEÑORAS Y SEÑORITAS… ¿QUÉ CREEN QUE VA A PASAR?

ESPERO ANSIOSA SUS HIPÓTESIS…

¿MERECE ESTE CAPÍTULO UN REVIEW? PUES ESPERO QUE SÍ…

BESOS Y NOS LEEMOS EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO…