Cap.25

Nick sonrió, también sabía que la sala común estaba cerca, así que brincó para acomodarse mejor a Kailen y empezó a correr. Lo miré con media sonrisa.

- Tú no tienes la culpa, niño que habla pársel.

Me abracé a él cuando empezó a correr, me daba cosa que me fuera a caer. -Deja que tenga la culpa o no, me preocupa si estás bien o no. -dijo combinando el pársel con su idioma original, pues aún había vocabulario que desconocía.

Se empezó a reír mientras corría.- No los combines, se oye extraño -meneé la cabeza.- Bien, no estoy. Más que nada me siento algo enojada, pero ya se pasará... supongo.

Llegamos a escaleras y me abracé más a él.

-Toma.-sacó de su bolsillo lunetas que aún tenía y se las dio.

No eran muchas escaleras así que las brincó de un sólo salto, riéndose más.

- No, gracias. No quiero dulces.

Grité un poco cuando saltó las escaleras.

-Bueno. Igual tómalas. -le sonrió.- ¿Quieres que te deje sola un rato?

- Es divertido, ¿no? -le dijo al escucharla gritar, no se detuvo. Las tomé mientras pensaba que podía ser adecuado que me dejara sola, pero si Gabor se acercaba a disculparse, si es que planeaba hacerlo... no, no quería estar sola si él aparecía, no estaba de humor para verlo en ese momento. Sólo negué con la cabeza.

No dije nada, solo seguí abrazada a él. Henry asintió y caminó a su lado en silencio, aunque la verdad estaba feliz por dentro.

Llegaron en poco tiempo a la entrada de la casa de Hufflepuff, frenó de repente y rió. Seguí caminando, sintiéndome mal de repente, porque de cierta manera, Gabor tenía razón pero era Henry con quien estaba, era mi mejor amigo... Suspiré.

Había cerrado los ojos en algún momento, los abrí cuando frenó, soplé en su oído como protesta. Henry la miró cuando la escuchó suspirar.

Se estremeció y la bajó con cuidado.- Divertido -la miró y sonrió como niño con juguete nuevo. Volví a suspirar y meneé la cabeza, si otra persona nos hubiera visto, seguramente pensaría lo mismo que Gabor, pero...

- Me sentía feliz estando con él -susurré en pársel.

Negué y sonreí un poco, abrí la entrada. Henry no entendió bien qué había dicho, así que se quedó pensando un poco tratando de encontrarle sentido a las palabras.

Nick se recargó en la pared para esperarla.- Creo que Gabor tiene razón -le dije en voz baja, pero no en pársel.- Se vio mal que estuviéramos ahí...

Fui por mi escoba y tomé la de Henry, supuse no se daría cuenta, luego salí. Henry la vio.- Depende desde qué perspectiva lo quieras ver, desde la que él la vio o desde la que tiene que ver más con amistad - él estaba del lado de la perspectiva de Gabor pero estaba bien para él lo que hiciera sentir más tranquila a Clary

- Es como cuando viste a tu novia de Gryffindor el año pasado con otro chico... bueno, más o menos -fruncí el ceño.- Pero él también me irrita...

Sonrió un poco triste, esa niña sí le había gustado, miró al techo y metió las manos a los bolsillos.- Eso fue diferente, ella lo acababa de conocer, él era mayor y los dos tenían una relación mientras estaba conmigo y los dos lo sabían. Había decidido engañarme con un prácticamente desconocido cuando si me hubiera dicho simplemente que estaba enamorada de otro la habría dejado ir sin problema. Tú y yo somos diferentes, tenemos historia detrás y él debería entender eso. Debería saber que tiene suerte de tenerte con él y que no estarías ahí solo porque sí.

Lo miré.- Genial. Ahora hice que pensaras en recuerdos tristes. Pff... -me acerqué un poco para despeinarlo.- Esa niña no te merecía. Llegará alguien que sepa valorarte y ella se va a arrepentir de haberte dejado ir -le dije con media sonrisa.

Sonrió otro poco y quiso abrazarla pero pensó que lo mejor en ese momento sería no hacer lo que sus impulsos le pedían. Le pasó un brazo por los hombros.- Algún día y un día tú encontrarás un chico que sepa hacerte feliz como mereces - le sonrió.

Me reí y meneé la cabeza.- Algún día -le sonreí.- O tal vez ya lo encontré -dije en pársel mientras lo miraba.

-No es justo aun no entiendo mucho vocabulario en pársel- sonrió.

- Que bueno -me reí.- Es la única manera en la que puedo decir lo que quiero sin que los demás entiendan... excepto cuando Kailen está cerca -entrecerré los ojos.

-Inventaré mi propio lenguaje y se llamará... mmm Henrish -rió.

Me reí a carcajadas.- Tonto... sólo me avisas cuando aprendas bien pársel, para dejarlo todo en mi cabeza... o cambiar de idioma -sonreí.

Sonrió, le alegraba haberla hecho reír después de que se había enojado.- Ya pensaré si decirte o no.-rió.- No creo aprenderlo bien, es complicado pronunciarlo.

- ¿En serio es complicado? -dije en pársel y volví a reír.- Honestamente, prefiero que no lo entiendas. Ya tengo suficiente con la niña que también lo habla y un primo que puede ver cosas en mi cabeza. Ya ni mi propia cabeza es segura -sonreí.- Además, ¿para qué quieres hablar con serpientes? Como si las viéramos a diario...

-Pero entendería qué tanto se secretean y podría secretear con ustedes.- rió.- Y nunca está de más saber cosas ¿no?

- Es cierto, nunca está de más -sonreí y me puse un dedo sobre los labios.- Secretos de mujeres.

Se encogió de hombros.- Todos tenemos secretos.-sonrió.

-Exacto, todos tenemos secretos -le guiñe un ojo y le revolví el cabello de nuevo.- Eres un buen... amigo, Henry -estuve a punto de decir hermano, pero ahora esa palabra se me hacía algo extraña cuando se trataba de él.

Sonrió y no dijo nada, la palabra amigo no le gustaba mucho cuando se trataba de ella.

A los pocos días Gabor vino a disculparse y decidí darle una última oportunidad, porque había estado pensando que realmente había hecho algo malo. Pero no fue lo mismo, no me sentía cómoda cuando me abrazaba y siempre evitaba que me besara, porque no podía evitar compararlo con cierto amigo mío. Por otro lado, me alegraba ver a Nick y Kailen juntos cada vez que tenían la oportunidad.

Henry se la pasaba con Clary cuando Gabor no estaba y él no estaba practicando con Nick, parecía que nunca se hubiera enojado, aunque había veces que parecía molesto. Cada que tenía un espacio libre lo pasaba con Nick o él estaba con nosotros cuando estábamos haciendo tareas o practicando algunos hechizos. Gabor me hablaba más y fingía que me agradaba pero en realidad cada vez que lo veía pensaba en Collins.

Nick había estado averiguando un poco más sobre la vida de Gabor, a mis espaldas, claro. Y juntó su información con la que Kailen extraía de sus pláticas y de su mente. Durante las vacaciones de Pascua, decidió que ya era hora de decirme todo lo que sabían, pero antes le preguntó a Kailen durante la cena.

-Pues lleva tiempo portándose rara con él, creo que sería un buen momento decirle - comí y lo pensé un poco, asentí.- Es un buen momento para contarle.

- ¿Después de la cena? -le preguntó después de tomar un poco de jugo. Violette estaba entre él y yo, así que no escuchaba lo que hablaban, además de que Vi me estaba diciendo un par de chismes. Del otro lado tenía a Gabor, callado y apenas le prestaba atención.

Asentí y comí, me recargué en él.- Ya le conté a Henry ¿crees que sería conveniente que esté allí?

- Hmmm... Puede que sí -se quedó pensando mientras terminaba de comer.- Si su presencia influye para que ella lo corte, entonces sí... pero no estoy seguro. ¿Qué piensas?

-Henry ha estado últimamente mucho con ella y no la ha hecho enojar, tal vez ayude que esté ahí...-tomé un trozo de pastel.- Le diré.

- Está bien -asintió y le sonrió.

Sonreí.- ¡Stuart!- grité a la mesa de Hufflepuff, me miró y le dije mentalmente, asintió y siguió comiendo.- Que cuando queramos.

- Clarissa -me llamó Nick, lo miré por encima del hombro de Vi.

- ¿Qué pasó? -miró hacia donde estaba Gabor.

- Necesitamos hablar un momento -bajó un poco la voz. Fruncí el ceño.

- ¿Ahorita? -ya había terminado de comer. Él asintió.

No dije nada y esperé a que se levantaran, entonces le hice una seña a Henry y nos alcanzó.- ¿A dónde vamos?

Me disculpé con Vi y con Gabor. Los seguí y fruncí el ceño cuando Henry se nos unió. ¿Qué traman ahora?- Busquemos un aula vacía -dijo Nick mientras caminábamos.

Caminé tranquilamente hasta el primer salón vacío que encontramos, entramos y cerré la puerta tras el último en entrar, me senté sobre una mesa. - ¿Quién empieza? -no sabía que decirle así que esperaba que Nick tomara la palabra, Herny estaba como apoyo más que nada.

- No entiendo, ¿qué se traen? -los miré confundida.

- Es sobre Gabor, Clarissa -dijo Nick, recargado en la mesa donde Kailen estaba sentada.- Hay varias cosas sobre él que no te van a gustar...

- ¿Cosas? -me crucé de brazos.- ¿De qué hablas?

- Primero, es un mentiroso... ¿recuerdas que nos dijo que sus padres habían muerto en un accidente? -asentí.- Realmente es hijo de mortífagos... y ha seguido sus pasos también.

Henry se sentó en una silla cerca de Clary, solamente a ver y escuchar, intervendría sólo si era necesario.- Ha utilizado varias veces las maldiciones imperdonables y otras tantas sobre varias personas diferentes, sobre todo muggles...-dije.

- No están bromeando conmigo, ¿verdad? -los miré sorprendida. Nick negó.- ¿Cómo están tan seguros?

- Yo me puse a averiguar con algunos chicos del colegio -miró a Kailen.

-Yo hablé con él y mientras lo hacíamos leía su mente para saber si mentía u ocultaba información. Hemos hablado de cosas relacionadas a magia oscura.

-Ellos me contaron.-dijo Henry.

- ¿Por qué no me habían dicho antes? -sentí un escalofrío al pensar que había estado compartiendo mi tiempo con un mortífago. Nick se encogió de hombros.

- Creí que sería bueno asegurarnos de que estábamos en lo correcto...

-Y no pasaría nada si no te decíamos hasta ahora.

Asentí y otro escalofrío recorrió mi espalda.- ¿Algo más que deba saber? -Nick miró a Kailen de nuevo.

-Ah... pues...-miré por unos segundos a Henry, sabía que él había pensado muchas veces en maneras crueles de fastidiarlo pero no supe si era buena idea decirlo.- Es... cruel... en sus pensamientos -empecé a recordar las cosas que sabía de él, me dio un escalofrío recordarlas pero no sabía si decirlas, ni a Nick o Henry les había contado todo.- Es cruel en persona también. Es bueno fingiendo también...

- Fingiendo ya lo noté -fruncí el ceño y suspiré.- ¿Qué descubriste en su cabeza?

- Pues... -volví a mirar a Henry.- digamos que... se ha limitado en los duelos que ha tenido con Henry... y mucho - frunció el ceño.- Y... ha usado todas las maldiciones imperdonables, todas.

Nick le pasó un brazo por los hombros a Kailen. Abrí los ojos sorprendida y algo asustada.- ¿Todas? -mi primo asintió y miré a Henry, aún más asustada. Sentí más escalofríos.- Tengo que hablar con él... -susurré más para mí.

Henry la notó asustada así que la abrazó por los hombros, queriendo tranquilizarla y hacerla sentir segura.- Teníamos que decírtelo.- dije.

Asentí.- Gracias por decírmelo -me sentía confundida. No desilusionada, porque ya había perdido el interés en Gabor desde hace poco, pero tampoco creí que fuera ese... tipo de persona, además de que sentía cierto alivio porque tenía bases para terminar con él cuanto antes.- No tiene ni idea que saben eso de él, ¿verdad? -los miré.

-Pues... ha sospechado de mí -reí un poco.- Pero cuando eso pasa le he metido la idea de que nos parecemos y no tiene nada que desconfiar. De que Nick lo ha investigado no sabe nada y de que le hemos contado a Henry tampoco.

Nick frunció el ceño y la acercó más a él. Volví a asentir, mirando el suelo.- Entonces... no hay que ponerlos en peligro. Terminaré con él cuando sea conveniente e inventarme una manera de que no sepa que ustedes lo han estado vigilando...

-Simplemente no le menciones nada de nosotros y no pensará en ello, su manera de pensar es de cierta forma sencilla.-sonreí un poco. - Poco a poco se le olvidará que me ha contado cosas de más y no sabe nada de los otros dos.

- Está bien, terminare con él en cuanto pueda y de manera sutil.

- ¿Y después podemos amarrarlo al mástil del barco? -dijo Nick para relajar el ambiente.

- ¡Sí! Hay que amarrarlo de cabeza y hacerle cosquillas en los pies.- sonreí y oí a Henry reír, él seguía abrazando a Clary.

- No es mala idea -dijo Nick con una sonrisa. Los miré y traté de sonreír, mi cabeza estaba en otro lado... de repente sentí algo de náuseas.

- En verdad les agradezco que me hayan dicho esto, pero creo que me iré a mi habitación de una vez... es como mucha información para un rato...

Asentí.- Descansa -sonreí un poco, miré a Henry y asintió.

-Te acompaño a la entrada a tu sala común.-le dijo con una sonrisa.

- Gracias -Nick se despidió con una mano y salí del aula con Henry detrás de mí. Mi primo nos vio salir y suspiró.

- Creo que fue adecuado esperar -le dijo a Kailen y la abrazó más.- Habría sido medio desastroso hacerlo cuando estaba más ilusionada con él.

Henry caminó a su lado, sin decir nada y mirándola de vez en cuando, tras un buen tramo decidió romper el silencio.- ¿Te gustan los acertijos?

Asentí y me recargué en él.- Si le hubiéramos dicho antes, cuando él le importaba, la habríamos lastimado, confundido y tal vez lo negaría. Aunque realmente nunca estuvo muy ilusionada de él.

- Pero lo poco que estuvo supongo que habría bastado -se rió.- Ya no tendré que darle pociones para retenerlo en el barco.

- ¿Acertijos? -lo miré extrañada y después reaccioné.- ¡Ah! Acertijos... pues sí.

Reí.- Ya no, a menos que sea necesaria una para poder colgarlo de cabeza.-sonreí.

-"Las raíces no se ven y es más alta que un árbol. Arriba y arriba sube, y sin embargo no crece."-sonrió.

- Cierto... -volvió a reír.- Bueno, sí es para eso, no me importaría.

Fruncí el ceño sin dejar de mirarlo. Me quedé pensando un buen rato y negué.- No sé.

-Se me ocurren muchas cosas que hacerle -reí y lo miré.- ¿A ti no?

-La montaña -se estiró.- Te toca decirme uno.

- No negaré que también -le revolvió el cabello.- Pero pienso que quien debería hacerlo en lugar de nosotros, es Henry. Se la debe.

- Guau... -dije con media sonrisa y me puse a pensar en uno. Me reí.- Está bien cursi el que se me ocurrió...

Asentí.- Hablando de Henry... ¿qué es lo que hacen exactamente en la Sala de Menesteres?

-¿Ah sí? dímelo -sonrió.

Se encogió de hombros.- Nada interesante -le sonrió.

- Creo que va así: "Si el mundo me quieres regalar, el mar dentro debe guardar" -me reí.- No lo recuerdo bien, pero éste también tiene la misma respuesta: "Arriba cielo, abajo cielo, en medio agua"

-Si no fuese interesante no lo ocultarían ¿no crees?

- ¿Arriba cielo, abajo cielo, en medio agua? - se puso a pensar la respuesta, tenía un gesto de concentración.- ¿La nube? -la miró.

- Posiblemente... pero lo siento, no puedo decir nada.

Negué mientras reía, señalé su rostro.- Eso es lo más cercano que he visto de seriedad en ti -sonreí.- Es el coco.

-Bueno, supongo algún día lo sabré -me encogí de hombros.

-¿El coco? La nube también podría serlo, están hechas de agua y hay cielo alrededor de ellas ¿no?-sonrió.- Treinta caballos blancos en una sierra colorada. Primero mordisquean, luego machacan y luego descansan.

- Sí, algún día lo sabrás -la despeinó.

- Sí, también podría serlo... pero el coco tiene la forma del planeta -sonreí y pensé en la respuesta de su acertijo.- Eres bueno en esto, no se me ocurre nada.

Sonreí, besé su mejilla y bajé de la mesa.- Tengo tarea que hacer -me estiré, no quería hacerla.

-Mi papá me contaba acertijos para distraerme cuando lo de la quemadura y se nos quedó la costumbre de retarnos -sonrió.- Son los dientes.

- ¿Y me vas a dejar solo aquí? -la miró con fingida tristeza, sólo para que se quedara más tiempo con él.

- Que tonta -me reí.- Eran dientes -bostecé.- Es una buena manera de convivir entre familia.

-No aquí pero sí en la salida del castillo al lago -le sonreí y reí.- Puedo hacerla en la sala de estudio.

-Actualmente usamos eso para los permisos -rió.- Si mi papá no me quiere dejar hacer algo o ir a algún lugar nos retamos, también cuando mamá quiere que arreglemos algo de la casa, saquemos la basura o los gnomos del jardín nos retamos entre nosotros y con Abie, quien pierda le toca hacerlo -la vio bostezar, sonrió y la cargó.

- Kailen mala -entrecerró los ojos y empezó a sonreír.- Te acompaño a que hagas tu tarea...

- Al oír eso me haces sentir una niña mimada que sus padres le dan todo -volví a bostezar.- No tienes que cargarme...

-O podría no hacerla sino hasta al rato...-lo pensé, últimamente me desvelaba por posponer mis tareas.

Henry se encogió de hombros y caminó.- Disfruta el paseo, ya no falta mucho para que lleguemos.

Negó.- Te acompaño -la abrazó por los hombros y empezó a caminar.- Y te puedo ayudar para que termines rápido.

- ¿Y si tomas el camino largo? -me recargué en él y cerré los ojos.- Mejor no, debo pesar mucho...

-Tengo tarea de Historia de la Magia -tomé su mano y caminé a su lado.

-No pesas -sonrió y tomó camino largo.

- Está bien, puedo soportarlo -se rió.- Y si me aburro, me distraigo en algo...

- Ya quiero salir de clases -susurré y me agarré de su espalda, pasando mi brazo por debajo del suyo.

-Está bien.- sonreí, balanceé nuestras manos mientras caminábamos y empecé a tararear.

-Aún falta para eso -sonrió otro poco, quería que eso se repitiera.- Pero ya falta cada vez menos.

Nick no dijo nada y sonrió mientras la miraba de reojo. O en alguien...

- Quisiera que faltara todavía menos -bostecé de nuevo.- ¿Te puedo pedir un favor?

Vi nuestras manos, reí y empecé a cantar quedito -Yeah I´ll tell you something, I think you´ll understand, when I´ll say that something, I wanna hold your hand.

- Dime -bajó escaleras con cuidado.

Nick sonrió más y la siguió con la canción.- Oh please, say to me, you'll let me be your man. And please, say to me, you'll let me hold your hand...

- No es exactamente un favor -abrí los ojos y lo miré.- ¿Recuerdas que te pedí dos cosas cuando nos enojamos antes del baile?

Reí.-Now let me hold your hand, I wanna hold your hand -reí y lo miré con una sonrisa. - Así que sabes de música muggle.

-Ajap -siguió caminando y dejó que prosiguiera.

- Al tío de Clary le gusta mucho The Beatles -sonrió y se encogió de hombros.- Desde pequeño los he escuchado y me empezaron a gustar.

- Sobre los duelos, no he cambiado de opinión y menos ahora -cerré los ojos de nuevo y escondí mi rostro un poco.- En cuanto a lo otro... puedes olvidarlo.

-Genial -sonreí.- Tengo casetes de ellos y discos de los grandes pero esos ya no se oyen. Bueno, los discos supongo ya no son míos míos, se quedaron en casa de mis padres adoptivos.

Sonrió.- ¿En serio?

- Yo sólo puedo escucharlos cuando voy a su casa, aunque siempre tengo las canciones en mi cabeza -le sonrió.- Pero varias veces Clary me prestó los walkman para escucharlos cuando me aburría.

- Sí... no debí pedírtelo pues tú tiene derecho sobre ese apodo porque tú fuiste quien empezó a llamarme así, ¿no? -no abrí los ojos.

-Ahora se está haciendo popular algo que se llama discman, pero se me hace menos práctico que el walkman, sirve para oír música pero es más sensible.- bostecé.

-Sí, supongo, además extraño decirte así.

- Interesante... -se encogió de hombros y la miró.- Mejor haz la tarea después, ya debes tener sueño...

- Tonto... -puse una mano sobre su pecho y lo golpeé despacio varias veces.- Pues ya me puedes decir así.

-Aún no tengo ojeras y no tengo mucho sueño -señalé donde deberían estar las ojeras y sonreí.

-Genial -estaba feliz de poder volverle decir así sin problemas.- Princesa Clarissa.

- Aún no, pero ya casi -entrecerró los ojos.- ¿Y qué les dejó el profesor Binns?

- Stuart tonto -sonreí y dejé de golpearlo pero mi mano ahí se quedó.- Creo que el sueño me está venciendo...

-Una investigación sobre los magos hindú más famosos del siglo pasado -me estiré, tratando de despertarme.

-Ya casi llegamos -la acomodó bien.

- Recuerdo algo de ese trabajo -sonrió y llegaron a la sala de estudio.- Vamos a hacer tu tarea entonces.

- Es tu culpa que me esté durmiendo -me abracé más a él.

Asentí, saqué pergamino y escribí el título, me di cuenta de que ya tenía mucho sueño, busqué algo dulce en mi mochila.

-¿Mi culpa?-no podía dejar de sonreír.

- Si quieres te ayudo a quedarte despierta -le dijo mientras la veía buscar dulces en su mochila, aunque su plan era que ella descansara y él pudiera hacer la tarea en su lugar. No quería ver a su pequeña Kailen con ojeras y cansada.

- Ajá -volví a bostezar.- Por ser tan cómodo -dije en parsel.

-¿Cómo? -saqué unas galletas y comí una.

-¿Por ser tan qué?- no había entendido la última palabra.

- Jugando con tu cabello, soplando en tu oído... cosas así -sonrió.

- Olvídalo -me relajé un poco.

Reí.- Si quieres -sonreí y saqué el libro que necesitaba, comí otra galleta.

-Ya casi llegamos -dijo al notar que se estaba quedando dormida y en efecto, ya casi llegaban.

Empezó a acariciar su cabello y miraba cómo hacía su tarea. Apenas escuché lo que dijo, ya estaba más dormida que despierta.

Traté de concentrarme en la tarea pero que Nick acariciara mi cabello me daba más sueño, sin darme cuenta empecé a cabecear.

-Clary, ya llegamos.

Recargó lentamente la cabeza de Kailen en su hombro y siguió acariciando su cabello hasta que se quedara dormida. Me quejé pero no desperté, el brazo con el que lo estaba agarrando quedó colgando.

No me di cuenta en qué momento me quedé dormida, estaba pensando en la tarea y en otro momento ya estaba soñando. Henry notó que no despertaba.

-¿Cuál es la contraseña de tu casa?-preguntó sin pensar que realmente recibiría una contestación.

Ya que estuvo dormida, tomó la pluma y empezó a hacer su tarea, recordando algunas cosas y copiando otras del libro, pero lo hizo sin descuidarla. La miraba cada minuto para verificar que siguiera durmiendo y descansara.- Emblema esmeralda -contesté en voz baja mientras me acomodaba bien en sus brazos.

Henry repitió en voz alta la contraseña y entró en cuanto se abrió el acceso a la sala común. Recordó cuando entró allí y caminó a la entrada al dormitorio de las chicas. -Clary, ya no puedo llevarte más lejos.-la movió con cuidado para que despertara. Llevaba varias noches sin dormir bien, así que dormí profundamente, teniendo muchos sueños tras sueños.

Nick se apresuró para no ser castigados por estar ahí tan tarde. Kailen aún dormía, enrolló el pergamino y guardó todo en la mochila.- ¿Ahora qué hago contigo? -la miró con una sonrisa. Me removí de nuevo.

- Hay sillones... allá... -me aferré con la mano a su suéter.