¡Hola a todas! ¿Cómo han estado? Espero que muy bien, aquí estoy nuevamente para compartir un nuevo capítulo que espero sea de su agrado. Gracias por los comentarios que he recibido, en respuesta a Mayely León que me pregunta de dónde soy te comento que soy de México, desde el océano pacífico les mando estas locas ideas que salen de mi mente. Quiero agradecer profundamente a todas las Terrytanas que me han mandado su PM gracias por leer mi fic aunque sea un Anthonyfic me halagan enormemente que se hayan tomado el tiempo de leer esta historia, todas son bienvenidas. Sigue aumentando las vistas del fic! Que emoción! Lo que me llama la atención que los capítulos para mayores de edad tienen más lecturas. Los personajes de Candy Candy no me pertenecen solo los tomé un ratito prestados para jugar un poco con ellos y llevarlos a otro lugar, un lugar más tranquilo y relajado donde puedan descansar un poco del trauma vivido en la serie y alojarse en un lugar feliz, esto lo hago sin fines de lucro es solo por diversión y entretenimiento. Es una historia no apta para menores de edad así que pido por favor si eres sensible a este tipo de lectura por favor no continúes. ¡Comenzamos!
CAPITULO 25
UNA TRISTE SEPARACIÓN
El día de la despedida había llegado, Candy se encontraba en las escaleras de la entrada muy triste, sabía que era por el bien de Anthony, pero simplemente no podía evitar sentirse así. Anthony se acercó a ella besándola tiernamente y abrazándola con fuerza.
-Te veré el próximo fin de semana ¿de acuerdo?
-De acuerdo – Contestaba en automático.
-No te preocupes amor, pronto estaremos juntos y ya no nos separaremos nuevamente.
Stear y Archie subían al automóvil esperando al rubio, mientras sus novias los veían con lágrimas en los ojos, menos Candy seguía sin soltar una lágrima. Anthony no quitaba la vista de ella y así continuaron hasta que el coche se dirigía hasta el portal de las rosas.
-Vamos Candy. –Dijeron Annie y Patty abrazando a la rubia.
-Estarán bien, pronto será viernes y así podremos verlos. –Decía Patty tratando de animar a Candy. Fue en ese momento que Candy comenzó a llorar.
-¡Anthony! – Gritó con todas sus fuerzas. El automóvil se detuvo y el rubio descendía de él. Corrió al encuentro de su amada al verla correr detrás de ellos, se abrazaron desesperadamente, con los ojos llenos de lágrimas Candy lo abrazaba.
-¡Amor perdóname! Siento ser tan egoísta, mereces irte tranquilo, estaré ben te lo prometo. – Anthony sonrió feliz de escuchar aquello, la verdad es que estaba angustiado por dejarla así, pero Candy una vez más mostraba la fuerza que tenía y la cual él siempre había admirado.
-Gracias amor, estaré mucho más tranquilo al saber que tú estarás bien. – Unieron sus bocas una vez más para ahora sí despedirse. La tía abuela sonreía al observarlos desde la entrada de la mansión. Anthony regresó al coche y lentamente se fueron perdiendo en el camino.
Dos horas después de su partida, llegaba otro automóvil, Candy y las chicas se encontraban aun conversando en el jardín cuando vieron que descendían dos figuras ya conocidas para ellas. Una de ellas las ubicó rápidamente y se acercó muy galán a saludarlas.
-Muy buenos días señoritas. –Decía mientras se inclinaba como si de un caballero se tratara. Annie y Patty se escondían tras de Candy ya que conociendo a Neal tal vez sólo era una treta más de su repertorio.
-Muy buenos días Neal, Elisa. –Dijo Candy amable, pero con la mirada altiva, dándose el lugar que le correspondía. Elisa solo asintió en forma de saludo.
-¿Me extrañaste Candy? – dijo Neal.
-¿Tendría que hacerlo? – Contestó Candy despreocupadamente.
-Bueno… -No terminó de hablar cuando fue interrumpido.
-Neal, Elisa, bienvenidos. – Dijo la tía abuela. – No los esperaba hasta más tarde.
-Tía abuela llegamos hace rato, mamá se quedó en casa y nosotros venimos a avisarle.
-Muy bien, pero no era necesario, con que hubieran mandado a un mozo. - Elisa bajo la mirada un apenada. – Bien niñas – Dijo llamando a Candy y compañía. – Vamos al salón que ya empieza a hacer calor. Elisa, Neal ¿Nos acompañan?
-Tía abuela yo quería hablar con usted a solas. –Soltó Elisa de repente.
-Muy bien Elisa, vamos al despacho. – En ese momento escucharon el galope de un caballo que entraba a la mansión. Era Tom que llegaba a recibir a su novia.
-Buenos días tía abuela, amor, cuñado, hermanitas, Patty – Estaba tan nervioso que solo le faltaba saludar al mayordomo.
-Tom, muy buenos días. – Decía extrañada la tía abuela, pero al ver la mirada y el rostro sonrojado de Elisa combinado con los nervios de Tom no le quedó de otra que sospechar el motivo, más sabía el diablo por viejo… ese era su dicho favorito. – Pasen los dos al despacho. Neal tu ve a decirle a Sara que yo me encargaré de todo. El moreno sabía a qué habían ido y porque su madre no los había acompañado, la verdad era que Sara estaba a medio infarto con la noticia que acababa de recibir.
Candy y las chicas se preguntaban qué había pasado.
-Candy ¿Qué crees que haya pasado? – Preguntó Annie al ver a su hermano de crianza entrar tan nervioso de la mano de Elisa.
-No lo sé Annie, pero hay que averiguarlo. – Dijo curiosa como siempre, no podía quedarse con la duda.
-No Candy, no seas curiosa la tía abuela nos informará más tarde. –Dijo Patty.
-No lo creo Patty, la tía abuela está muy seria, creo que algo intuye.
-Será que… - Dijo Annie un poco insegura.
-¿Qué, qué? Annie. – Annie solo se limitó a hacer el ademán de un vientre abultado señalando un posible embarazo. Todas se quedaron calladas llegando a la misma conclusión.
Después de haber hablado con los dos jóvenes la tía abuela hizo algunas llamadas. Se había comunicado con Albert hasta Escocia para informarle de lo sucedido, y para que diera la autorización para adelantar la boda de Tom y Elisa. Era necesario hacerlo cuanto antes si no querían tener un sobrino-nieto de siete meses y el tiempo apremiaba. Albert dio la autorización ya que era bien sabido que la boda se realizaría cuando él regresara a Lakewood, pero había otro problema, la presentación de Anthony, él tendría que ir a la boda porque Candy tenía que asistir como representante de su padre y lo más seguro era que el rubio no iba a querer que Candy estuviera sola y se prestara a que creyeran que no tenía compromiso y como resultado recibiera propuestas para cortejarla, ambos sabían que con el temperamento de Anthony no lo permitiría. Ambos acordaron resolverlo antes de la boda, pero eso implicaba revelar a los Leagan la verdad sobre el rubio heredero.
Elroy pasó varias horas en el despacho, ya todos se habían marchado y Candy estaba preocupada por la anciana, así que se animó a tocar la puerta del despacho.
-Adelante – respondió escuetamente.
-Tía abuela ¿Puedo pasar? – Preguntó Candy con algo de duda.
-Adelante Candy. – era la primera vez que se enfrentaba a solas a ella, pero no quería dejarla sola esta vez, quería conocerla más.
-Tía abuela ¿Está usted bien? – Preguntaba con real preocupación.
-Si Candy, estoy bien, un poco alterada pero bien.
-¿Hay algo en lo que yo puedo ayudar?
-Candy ¿Sabes por qué mandé a los muchachos a Chicago?
-Para que se hicieran cargo de los negocios en ausencia de Albert.
-En realidad, fue para evitar que sus hormonas los traicionaran. –Soltó de golpe la tía abuela. – Candy bajo sonrojada la mirada, sabía muy bien de que hablaba y le daba vergüenza que la tía abuela hubiera sospechado.
-Conozco a mis nietos Candy, los tres son muy buenos y sé que son unos caballeros, pero también sé que a los tres les faltó la figura paterna. Albert no estuvo cerca de ellos, sus padres fallecieron siendo muy jóvenes y lo poco que saben sobre el tema son los libros y me imagino que las conversaciones mal interpretadas por terceros, vivimos en una sociedad muy estricta y al ser mujeres somos más vulnerables a las palabras. A un hombre se le perdonan más cosas, pero a una mujer… - Decía Elroy con la mirada puesta en la ventana. – Anthony es el más inocente de los tres por obvias razones, pero lleva la pasión en la sangre se nota que es un Andrew - Decía orgullosa. – Y aunque sé que me prometió comportarse, entiendo que será muy difícil para él hacerlo.
-Tía abuela yo… - Decía Candy apenada.
-Vamos Candy, no tienes por qué apenarte, yo también fui joven y me enamoré también profundamente de un muchacho, yo también soñé en casarme con él y vivir ese sueño de amor y pasión entre ambos, pero él se fue de Lakewood y nunca más supe de él. Aunque nunca pasó nada entre nosotros, en ese tiempo los jóvenes ya no veían con buenos ojos a las jóvenes que habían tenido novio, así que las propuestas de matrimonio nunca llegaron. Hasta que un viudo puso su mirada en mí y me ofreció matrimonio, mis padres lo aceptaron, pero yo no lo amé como a aquel joven del cual nunca volví a saber.
-¿El padre de la Sra. Sara?
-Así es Candy, el padre de Sara, mi esposo fue el único que se atrevió a pedir mi mano en aquella época.
-Tía abuela, yo no sabía nada…
-No te preocupes Candy, es un pasaje de mi vida que sólo sabían mis padres y ahora tú…
-Gracias por la confianza tía abuela.
-Candy, la boda de Elisa y Tom tendrá que adelantarse. –Candy se sorprendió por lo dicho por la tía abuela.
-¿Adelantarse? ¡Pero Albert no está!
-Así es, es por eso que tú serás la representante de él como su hija es tu deber hacerlo. – Candy no sabía que decir, era algo que no esperaba, ella no sabía nada de eso. Elroy vio la inseguridad en su mirada. – Descuida tienes el valor y la fuerza de una Andrew, sabrás hacerlo bien. – Candy asintió tímidamente.
-Tía abuela ¿Y Anthony? Él querrá estar conmigo.
-Lo sé, es por eso que tendremos que hablar con los Leagan acerca de él, lo que no sé, es como le vamos a hacer con la prensa.
-¿Por qué aún no quieren presentarlo?
-Aún no es tiempo Candy. – La verdad era que Elroy no se sentía capaz de enfrentar sola las críticas de la sociedad.
-¿Por qué no limita la entrada a la prensa?
-¿Limitarla? – Preguntó Elroy no muy convencida de haberlo entendido.
-Sí, se puede citar a la prensa después de la ceremonia religiosa y antes de la fiesta y a los demás basta con decirles que Anthony es mi prometido, sin dar más explicaciones.
-A Elisa y Sara no les gustará.
-Puede contratar a un fotógrafo particular y después mandar las fotografías a la prensa y así todo Chicago sabrá de la elegante boda de los Stevens-Leagan.
-Tienes razón Candy, eso sí podría funcionar. – Decía la tía abuela un poco más tranquila al haber compartido esa información con Candy, por una extraña razón haber hablado un poco más de su vida le había sanado un poco el alma, siempre lo había guardado para ella sola y nadie más salvo su hermano y sus padres sabían lo que había sucedido. Lo que nunca supo fue lo que había pasado con aquel joven que tanto amó, el cual partió de Lakewood para informar a su familia que había encontrado a la mujer con la cual le gustaría casarse, partió muy feliz e ilusionado dejando a una Elroy igual de feliz, esperando su regreso el cual nunca llegó. Elroy nunca se enteró que el joven que había amado en su juventud había perdido la vida a manos de unos malhechores que asaltaban la diligencia en la cual viajaba al dirigirse al puerto de Nueva York en donde tomaría un barco que lo llevaría a Inglaterra para tener la autorización de sus padres. Así se pasó la juventud de Elroy quien nunca obtuvo una propuesta de matrimonio ya que todos sabían de su noviazgo con el joven James Swcharzbeck. Hasta que un hombre viudo ya entrado en años puso sus ojos en ella convencido de que sería una buena madre para su berrinchuda hija Sara, desposándola al poco tiempo de haber pedido su mano, sus padres habían aceptado ese matrimonio porque no querían dejarla sola cuando ellos ya no estuvieran en este mundo.
Continuará…
Bueno, este quedó un poco más cortito que los demás, pero igual espero que lo disfruten. No se preocupen por los rubios no habrá mucho sufrimiento, nomás mucho aguante jajajaja espero que ustedes aguanten igual hasta que este parecito nuevamente estén juntos ahora si para no separarse más y por fin puedan unir sus vidas. ¿Cómo ven con Elisa? Salieron ciertas sus sospechas, vendrá pronto un Tomcito a dar lata a sus padres. Candy estaba un poco reacia a dejar ir a su amado, pero recapacitó a tiempo y se despidió con la fortaleza que siempre la ha caracterizado y la tía abuela se llenó de recuerdos al enfrentarse a la apresurada boda de Elisa y Tom, y pudimos ver porque se había quedado sin propuestas de matrimonio, en realidad yo siempre creí que por fea y testaruda jajaja en fin espero que disfruten el capítulo y espero sus comentarios! Un saludo a todas!
06/07/19
