Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Como siempre antes que nada me doy el lujo de recordar lo siguiente:
Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en "cursiva y con comillas". Los recuerdos siempre estarán en cursiva y pueden aparecen en cualquier punto del texto sin previo aviso.
Comentarios sobre el capítulo al final porque así es más cómodo xD
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Capítulo 22: La Impostora.
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Una madrugada lluviosa a finales de Verano. Entramos en la villa Kakariko mientras nuestros pasos hacían eco en la desolada calle, la oscuridad se cernía por completo dándonos a entender que el sol tardaría en salir un buen rato.
Poco a poco las calles se aglomeraron y la muchedumbre marcho en silencio hasta que llegó a las afueras de la ciudadela, el ambiente se sentía cargado de una energía insana y bajo mi capucha la mano de Link se encontró con la mía.
Estaba por descubrir la causa de uno de mis peores males, la razón por la que mi persona no podía pisar la villa. Días atrás cuando Link me había revelado la causa de nuestro verdadero retraso me negaba a creer que fuera cierto.
Pero ahora estábamos ahí, casi a puertas del castillo mientras nuestro semblante se desdibujaba entre la muchedumbre y nuestro aliento se volvía gélido al contacto con el ambiente, estábamos tan bien camuflados entre aquel escenario que era poco probable que alguien se diera cuanta de nuestra presencia.
Entonces ciertos cuchicheos comenzaron a ser audibles, dentro del castillo se notaba movimiento y muchos ojos se clavaron en el balcón real en el que antaño mi padre solía pararse para dar anuncios importantes a su pueblo.
Fue entonces cuando mis ojos la vieron, cuando su silueta tomó forma ante mis pupilas, se posó de forma firme delante del pueblo con esa actitud engreída y altanera.
Ahí estaba "la princesa Zelda" actual soberana de Hyrule, nos miró con repugnancia como si fuéramos poca cosa y al poco tiempo lanzó un decreto con el que sentí que se me helo la sangre, con palabras bárbaras y sin sentid, la soberana demandó el despoje de tierras y la reclusión de los menores para los bienes del castillos, pequeños reclutas de los que se adueñaría como sirvientes y futuros soldados.
Ante semejante salvajada avance sin consideración entre la gente, empujando y casi gruñendo a blasfemias, casi al borde, una mano amiga me detuvo, el joven dragón me había tomado por la cintura y después mis otros caballeros quedaron justo a mi lado impidiendo que siguiera mi alocada marcha.
Cierta risa burlona se escuchó desde nuestras cabeza, y entonces nuevamente vimos a la soberana volverse una sombra y recluirse dentro de su castillo.
Los murmullos de disgusto y de rabia se expandieron como una ola bramando sentencias peligrosas y fue hasta entonces que me percate en qué lugar había quedado, ahí justo a mi lado el consejo de ancianos de la villa Kakarico junto con el alcalde a cargo murmuraban en un idioma casi desdenico.
-¡No estoy dispuesto a tolerar esto!
-Se ha vuelto loca, ¡El Rey seguro que se revuelca desde su tumba!
-Esta por llevarse a nuestros hijos y quitarnos nuestros hogares ¡No podemos permitirlo!
-¡Esto es guerra!, ¡si lo que desea es un levantamiento armado, se lo ha ganado!- bramó un joven que había salido casi de la nada.
-¡Pero es que estás loco!, ¡Ellos son soldados diestros, moriremos si los enfrentamos!
-¡Entonces he de matar a la princesa!- gruñó con severo enfado.
El comentario se difuminó sobre los presentes, como si pensaran de verdad en esa alternativa, incluso sobre los rostros tristes podía notarse la determinación y la influencia que habían causado sobre ellos aquellas palabras.
Un bufido ronco y gutural sonó como un tronido llamando la atención de la gente que estaba cercana y entonces el alcalde y los demás retrocedieron.
-Por mis Diosas… eres tú, eres Link- clamó un hombre al reconócelo, incluso bajo su camuflaje.
Había hecho incluso más escándalo que yo, por lo que no me extrañaba que la situación terminara en algo como esto.
-Muchacho volviste en el peor momento.- clamó tratando de apaciguarlo.
Pero su semblante no desaparecía.
-Has de entender que ya no es la chiquilla que conociste, la princesa Zelda ya no es tu amiga, ¡Ya no es amiga de nadie!
Nuevamente sonó como si le hubieran dado un latigazo a una fiera.
-Un guardaespaldas..- musitó con ira el muchacho que antes había clamado la sentencia- si has venido para detenernos no te servirá de nada, aunque en los últimos días esa malvada se haya llenado de caballeros encontrare la forma de escabullirme al castillo para matarla.
-No vas a tocarle ni un solo cabello a Zelda- rugió con ojos fieros.
Entonces me interpuse entre ambos sin evitar dejar que Link se preocupara. Nuevamente a nuestras cabezas asomó la sombra y la "Princesa Zelda" dictó a sus guardias que poco a poco desalojaran a la muchedumbre que hasta entonces no se había movido.
-¿Te impondrás ante todo Hyrule?- bufó aquel joven
-Contra todo el mundo con tal de defenderla.
-Contra todo el mundo- clame, y mi voz captó la atención de todo aquel que la conocía y que estaba lo suficientemente cerca como para escucharla.- ¡Cual es tu nombre!- le brame sintiéndome un poco herida.
-Yato…- respondió con nervios, no sabía porque pero creo que termine intimidándolo incluso más que Link.
-Escúchame bien Yato, no vas a matar a la princesa… porque seré yo quien le arranque la cabeza con mis propias manos- sentencie- a esa impostora- brame con rabia mientras mis ojos se clavaban en la falsa Zelda…
La neblina se esparció sobre la ciudadela dejándolos a todos sumidos en un ambiente de desconcierto y caos.
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Desperté de forma cómoda como no había hecho desde hace semanas, era grato volver a dormir en una cama aunque fuera sólo por una noche. El día anterior había sido un caos, no podía creer lo que me había encontrado nada mas con pisar Kakariko, cuando Mugetsu me dijo "No puedes pisar la villa" nunca me imagine que fuera porque querían matarme a pesar de que esa misma tarde Link me había confesado los motivos que arrastraban al odio de toda la villa, yo seguía reacia a querer aceptar esa realidad tan desagradable.
Tal y como esperaba el asalto al castillo de Hyrule había pasado desapercibido, tan desapercibido que ninguno de los habitantes de mi pueblo se había dado cuanta en que momento terminaron por suplantarme, la gran barrera ambarina parecía no ser visible para todo el mundo y habíamos estado tan al filo que de seguro si la hubiera tocado la falsa Zelda habría terminado por darse cuenta de que estaba justo ahí en sus narices, menos mal que me cargaba a todos lados con mis caballeros porque de lo contrario estoy segura de que no me hubiera contenido.
Suspire casi de forma agobiante ente el recuerdo mientras escuchaba como me llamaban desde la puerta, el sol parecía salir de forma agonizante como si de alguna forma no quisiera anunciarme su llegada.
-Alteza- la voz del alcalde… hacia tanto tiempo que no lo veía y ahora…
En fin, de alguna manera tendría que apaciguar mi corazón para poder perdonarlo, después de todo fue él quien al final me había reconocido entre toda esa muchedumbre y también quien me había dado protección a la hora de volver a Kakariko.
-¿Está bien?
-Estoy bien, en cuanto me aliste saldré enseguida.
-Sir Raven también manda a buscar a su discípulo.
-Dígale que lo necesito y que más tarde se lo devuelvo.
-Muy bien- contesto detrás de la puerta de la estancia, sus pasos se perdieron hasta volverse sólo un murmullo.
Entonces me vire con desgana, sabía perfectamente que solo podríamos estar ahí hasta el atardecer pero aun así anhelaba disfrutar de una buena cama, cuando por fin logre reacomodarme me escabullí hasta sus brazos para que me rodearan de forma tierna. Al menos había disfrutado a mi Link toda la noche, incluso cuando ya todos se habían dado cuanta era un poco incómodo que se nos quedaran viendo.
Después del pequeño espectáculo que había montado para defenderme, nadie se atrevió a rechistarle el hecho de que durante la noche quisiera dormir conmigo… bueno, casi conmigo, sus palabras exactas habían sido "Dormiré en la habitación de la princesa, por si algún bárbaro sigue con ideas suicidas", suicidas… definitivamente era un suicidio acercársele con la actitud que se cargaba, y después cuando me caía de sueño no se ni como rayos me las arregle para arrástralo conmigo hasta la cama, a pesar de que me había insistido en que podía dormir en el sofá o en el piso.
Nuevamente escuche que tocaban la puerta y conteste con más desgana que nada..
-Zelda necesito hablar contigo… ¿se puede?
-Pasa Mugetsu- susurre de forma cansada.
Abrió la puerta y se coló con sigilo como si no quisiera despertar a mi "bello durmiente"
-Menudo Link, sí que tiene el sueño pesado- gruño de forma bajita y graciosa.
-¿Qué pasa?
-Nos alistamos, y concluimos que hay que estar cerca.
-¿Qué tan cerca?
-En los bosques aledaños al castillo.
-¡Querrás que los monstruos no coman!, ¿acamparemos justo en su narices?
-justo en las narices, en donde la mayoría de la gente tiene su punto ciego alteza.
-Vaya, ¡pero si es que son bestias!
-Lo sé- clamó en tono risueño mientras se sentaba a mi lado en la cama.
-¿Quién ha decidido?- pregunte con curiosidad.
-Los guardianes del espíritu
-¿Los guardianes del espíritu?
-Tendremos a seis en pleno campo de batalla, sin contarnos a mí y a Raven, en total somos ocho y por ende la mayoría de los líderes de La orden delos Caballeros de Hyrule, usted sabe que Tesshin no puede abandonar su lugar de reposo y por otro lado nos queda el décimo guardián al que tuvimos que dejar a cargo y al cuidado de Holodrum y del consejo de ancianos.
-Entiendo. ¿Pero, no es peligroso ese sitio?
-No parecen haberse dado cuenta de que les estamos rondando en las narices, venir en pequeños grupos ha dado buenos resultados, no tendremos al enemigo de frente aunque de seguro que si nos toparemos con una que otra fiera salvaje, es por eso que de ahora en adelante estaré a tu lado igual que una sombra.
Asentí mientras trataba de levantarme, los brazos de Link se habían enroscado en mi cintura y fue un poco difícil decirles "no" cuando mi ser entero se moría por quedarse ahí a su lado.
-Raven le ha preparado una misión especial- habló mi acompañante seguramente al notar que mis ojos no miraba otra cosa que no fuera a mi enamorado.
-¿Misión especial?
-Me ha dicho que es el único que puede con esto.
-Es por eso que serás tu quien se quede a mi lado.
-Exactamente.
-¿Sera peligroso?
-No lo sé con certeza, pero ha estado a punto de convertirse en caballero Real de un solo jalón en un periodo mínimo de tres años, es fuerte y más hábil de lo que creemos, además su maestro estará con él a cada instante, no debes preocuparte.
Baje la mirada de forma triste.
-"Estamos en plena guerra"- me repetí a mí misma.- ¿Qué clase de misión es esa?
-Por ahora no puedo contarte.
-¿Aun cuando sea una orden?- pregunte haciendo valer mis derechos.
-Aun si lo es… recuerda, yo no soy plenamente tu caballero.
-Ya te veré haciendo berrinche, ¡Anda!
Pero simplemente negó con la cabeza de forma graciosa, no entendía lo que me había dicho antes, hasta que una tarde Link me aclaro la posición en la que se encontraba Mugetsu, "Es maestro y caballero de una academia entre reinos, la más grande que alguna vez haya existido, Holodrum y Labrynna también tienen ahí sus órdenes. En resumen su lealtad esta con la justicia y con la gente que ama, por eso va de un lado a otro siguiéndonos a mí y a Raven, y ahora, a la princesa de la que se ha encariñado", y ahí terminaban las complejidades porque también entendía por qué había más caballeros de los que un primer momento hubiera creído, si había alguien que siguiera a Mugetsu seguro que también lo tendría ahí a mi lado.
-Entonces, ¡fuera!- gruñí con enfado fingido.
-Bien, de acuerdo, pero te recuerdo que estamos por irnos y sería mejor que ustedes dos avanzaran con el estómago lleno.- me dijo mientras me lanzaba miradas traviesas.
A veces también tenía ganas de patearlo pero al momento siguiente simplemente terminaba por erguir una sonrisa, era bueno tener a más de una persona tratándome como ser humano, extrañaba tanto a Impa y por momentos no podía evitar ponerme triste preguntándome si acaso seguiría con vida…
Había pasado mucho tiempo y eso me preocupaba.
-Link- lo llame sin poder disimular mi estado de ánimo.
Simplemente se removió entre sueños y me acurruque junto él otro rato, nuevamente sus manos encontraron mi cintura y la acariciaron de forma suave y firme.
-Ay, ¿Pero que estarás soñando?- le pregunte de forma bajita mientras la sangre se me iba a la cabeza,lo escuché musitar por lo bajo mi nombre y eso hizo que se me excitara por completo el cuerpo, fuera lo que fuera, ahora estaba segura de que esas manos ansiosas algo tenían que ver conmigo- Diosas masculle al tiempo que lo abrazaba.
Por tercera vez se escucharon nuevos pasos detrás de la puerta, los ignore por completo poniendo mi actitud de fastidio, pero Link abrió los ojos y como si lo hubieran apuñalado se levantó de un solo salto desenfundado su espada.
-¡Que buscas Yato!- bramo de forma casi colérica. A pesar de que sabía que el muchacho se había confundido, él aun le guardaba rencor por las palabras que me había dedicado la madrugada pasada.
-El maestro de cabello zafiro me manda con un recado "Son las diez de la mañana" ha dicho simplemente.
Link envainó la espada y gruñó mientras abría la puerta.
-Recibido- habló con voz seca mientras le dedicaba una mirada acusadora- retírate que no te quiero cerca.
-Entiendo- atinó a decir con bastante vergüenza.
Nuevamente cerró la puerta y se viró para encontrarme.
-Vaya Link, te hable al oído varias veces, el alcalde y Mugetsu estuvieron por aquí cuchicheando de una forma no muy baja y tú… ¡como piedra!, ¿Por qué ahora te levantas como un resorte?
-Oh, ¿de veras?- preguntó mientras el rubor se le subía al rostro, después miró a la puerta y soltó un pequeño bufido- he grabado en mi memoria sus presencias, Mugetsu podría patearme y no me daría cuanta porque mi cuerpo no percibe con él el peligro y del alcalde tengo recuerdos en mi memoria primaria, desde antes cuando éramos solo niños. Pero ese crío me da mala espina…
-Parece estar arrepentido.
-Si pero yo nunca voy a perdonarlo, nadie te habla de esa forma y menos delante de mí.
Finalmente me libre de la pereza y me acomode a su lado.
-Pero él tenía razón..- musite mientras lo abrazaba por la cintura.
-¿Qué?
-Eres un verdadero guardaespaldas- le dije en tono travieso- en fin mejor me cambio y salimos de este sitio.
-Si- suspiró de forma atolondrada, no parecía tener vergüenza cuando soñaba conmigo pero si cuando le demostraba mi amor de una forma demasiado abierta.
Lo vi salir abanicándose un poco y no puede evitar soltar una pequeña risita, después de un rato ambos nos reunimos en el pasillo de la casa del alcalde, nuestras siluetas monocromas avanzaron con ligereza hasta llegar a las plantas bajas.
-¡Buenas Noches!- dijo el joven dragón a modo de broma.
-Sí creo que ya está amaneciendo de nuevo- Clamó Ralph dedicándole una mirada traviesa a su amigo.
Link simplemente hizo un mohín gracioso.
-¿Esta bien Alteza?- preguntó Sir Raven, como siempre en su tono caballeresco y moderado, y con ese perfil sereno que lo caracterizaba dentro de nuestro grupo.
-Estoy bien- Asentí.- estaba cómoda ahí arriba eso es todo- terminé con algo de tristeza.
-Ya volverá a su palacio, lo prometo- me dijo con una sonrisa.
-Gracias, mientras tanto creo que seguiré usando a Link de almohada.- le dije en tono inocente
-Sin duda alguna, después de todo él es suyo puede usarlo como le plazca- estuve a punto de soltar un bufido como carcajada, solo a él se le podría haber salido eso de forma tan natural sin pensar en que sus palabras podían leerse en más de un sentido. El pobre Link se abanicó de nuevo causando que los otros dos se rieran.
-¿¡Qué!?- pregunto sin entender el chiste
-Nada- canturreó Ralph dándoselas de santo. Atinó a dar un brinco y notó de forma hábil.
Mugetsu también se acopló a su garañón enseguida y Sir Raven sin más remedio se resignó a seguir excluido de aquello que les hacía gracia.
-Que las Diosas guíen su camino Alteza- me dijo el alcalde al tiempo que se despedía, yo asentí con la cabeza, desde lo alto de la montura de Epona le di una última mirada a Kakariko, el recuerdo de Impa se quedó aún más grabado en mi memoria y aun así me trague mis suspiros para cuando de verdad los necesitara.
Cuando Link rehízo nuestro camuflaje aun con más fuerzas, supe entonces, que estábamos por comenzar uno de los periplos más peligrosos de nuestras vidas. Azuzó a Epona quien de un momento a otro comenzó a andar con paso firme. Y de esa forma mis caballeros y yo nos perdimos bajo el horizonte, con el único objetivo de no volver hasta recuperar el reino.
Tal y como Mugetsu me lo había dicho, nos adentramos en el bosque profundo, a menos de un kilómetro se alcanzaba a visualizar la silueta del castillo, la espesura de los arboles nos dio un agraciado cobijo, lo cual de cierta forma me hizo sentir mucho más segura.
La calma total del ambiente solamente era interrumpida por el trote de los caballos, incluso antes de saberlo o de sentirlo, Link advirtió mis nervios, me abrazó de forma tierna y me llevó hasta el frente de la montura.
-Vamos…- susurró de forma bajita.
-Tranquilo, no tengo miedo, al menos no por mi… pero.
-Las rescataremos, Nayru e Impa seguro nos esperan.
Asentí con una sonrisa.
Después de algunas horas descendimos en las profundidades, no había señales de monstruos ni nada por el estilo, Horus sobrevoló varias veces el terreno y después de unos cuantos chillidos algo se movió entre los arbustos, era una esencia cálida, y cuando por fin se dejó ver, no pude evitar sonreírle, era uno de los caballeros de la orden de Hyrule.
-Maestros- saludo con una sonrisa al tiempo que Mugetsu y Sir Raven lo saludaban. Nos guió de forma lenta a través de los números arboles hasta que por fin llegamos al campamento que previamente habían instalado.
Había una elevación sinuosa que servía para los vigías del campamento, rodeada de un terreno plano pero exuberante, por lo que fácilmente podían espiar sin riesgo a ser vistos. Me posé en la parte más alta de la colinilla, uno de los vigías se inclinó para saludarme, me ofreció un catalejos y yo lo acepte con gusto, al observar por la mirilla ante mis ojos apareció un sendero de monstruos, parecían soldaditos apilados en las almenas y torres del castillo, algunos simplemente permanecían echados, dormitaban y bostezaban como si no existiera preocupación alguna en sus vidas, algunos otros simplemente parecían vagabundear de un lado a otro.
-Vaya- bufe con cierto recelo.
-Son muchos alteza,- escuche que me decía el muchacho -no tienen de que preocuparse lo que vea uno lo verán todos.
-simplemente, una emboscada no es opción verdad.
-No, mi alteza. Parece ser que la mejor manera es ir de frente y sin rodeos, aun así el maestro Raven nos ha pedido que esperemos, parece ser que antes del todo quiere intentar algo.
-¿Algo?
No debería de haberlo sido, pero al parecer, sin querer soltó algo impropio, porque así de la nada apareció el susodicho y le lanzó una mirada severa. ¿Era mi imaginación? Si, seguramente eso era, porque Sir Raven jamás me ocultaría cosas importantes y mucho menos de esta naturaleza.
-Ajustaremos estrategias- habló con esa naturalidad característica de él mismo.
-Pero será luego- espetó Link poniéndose en mi retaguardia, respingué de forma graciosa al sentir su respiración sobre mi cuello, él también soltó un risita, aunque a los pocos segundos se retrajo, al parecer no se sentía cómodo teniendo la mirada de todos encima, después de todo, solo a él se le hubiera ocurrido acercarse de esa forma a una princesa.
Menudo lio, y con el trabajo que me había estado costando ablandarlo, adiós a todos mis logros con semejante cotilleo corriendo entre los caballeros, no me imaginaba que fueran más sensibles al chisme que las damiselas de la corte.
-"En fin"- susurre mentalmente mientras le hacía señas discretas- joven guardián, necesito un poco de aire- y eso fue suficiente para que me ofreciera su brazo, me colgué de ahí alegremente mientras me guiaba camino abajo de la colinilla.
Lo vi poner una carita un poco triste.
-¿Qué pasa Link?
Sin contestación alguna se viro a nuestras espaldas, pareció intercalar una mirada con su maestro y después de unos segundos reanudó nuestros pasos, siguió en el silencio hasta que llegamos a la protección de la espesura de los árboles.
-Link- volví a musitarle.
-Quería decirle algo mi princesa… eso es todo.
-Pues, anda- le refunfuñe de forma bajita. Pero él negó con la cabeza.
-Creo que no está bien.
-¿Qué cosa no está bien?
-Lo que mi corazón quiere decirte.
-No seas bobo.
Simplemente irguió una sonrisa, tan linda y tan dulce que casi me derrito, automáticamente mis manos buscaron a las suyas, y después de juguetear un rato de forma tonta, decidimos que mejor sería dormir temprano.
Al caer la noche, simplemente no puede evitar estar inquieta, me revolví un poco en mi pequeño saco de dormir, y al final, termine boca arriba mirando las estrellas, se filtraban de forma sigilosa entre la espesura del bosque, era un paisaje tan bonito y casi mágico, el viento silbando de forma cálida y el crepitar de las hogueras difuminadas a lo largo del campamento. No podía creer que detrás de aquellas cosas tan lindas, asechando a la sombra de lo impensable, a tan pocos kilómetros de nosotros, se estuviera engendrando nuevamente una oscuridad terrible.
Cerré los ojos tratando de conciliar el sueño, el repiqueteo de unos pasos casi inaudibles se cernió a mi izquierda, por unos segundos llegué a creer que alguno de los vigías se había puesto a rondar demasiado cerca, aunque era sumamente extraño, dado que "La princesa" estaba presente entre tantos hombres, se había acordado que mi privacidad constaría de más o menos unos diez metros a la redonda, mi pequeño grupo estaba sumamente cerca, así que podría decirse que aunque hubiéramos ocultado gran parte de nuestra magia, el sentido de protección que tenían mis chicos no dejaría que me ocurriera nada.
-"Menudo retardo"- sí, estaba un poco peor que dormida. Después de que el indeciso dio muchas vueltas me di cuenta de que era nada más y nada menos que Link. – "Vaya"- sólo entonces de verdad entendí que estaba agotada, hasta mi percepción se había vuelto burda.
Pero pasando de eso, me seguía preguntando, cuando dejaría de dar vueltas. Simplemente lo deje ahí a su juicio, los minutos pasaron, y aunque su marcha se detuvo, aún podía sentir su presencia cerca de unos cinco metros, se había quedado quieto…
Y eso me recordó.
Lo paciente que podía llegar a ser cuando se lo proponía, mi cabeza se llenó de algunos recuerdos, me vi a mi misma estudiando horas y horas bajo la tutela de Impa, en el ambiente ahogado de la biblioteca, y a Link simplemente viendo el cielo a través de una de las ventanillas. Siempre me pregunte ¿Por qué era de esa manera?, siendo tan sencillo escabullirse o decir "nos vemos más tarde". Pero siempre se quedaba, mirando de vez en cuando de reojo, esperando de forma paciente a que yo terminara, únicamente para decirme "¿Qué quieres hacer ahora Zelda?" con esa sonrisa enorme y cálida.
De cierta forma entiendo, porque durante tanto tiempo me sentí su cómo su dueña, porque siempre había estado ahí por mí y solamente para mí. Era su propia culpa que me hubiera vuelto egoísta cómo para compartirlo. Y simplemente de esa manera, una vez más, me alegre aunque fuera solo un poco, de que se me hubiera escapado estos tres años, realmente necesitaba hacer su propia vida, tener amigos y viajar de forma constante, tal y como lo había hecho en antaño.
-"Tengo que recordarlo,"- marque una nota mentalmente- "decirle que lo amo… pero dejar que sea libre"
Después de mucho rato, lo escuche suspirar de forma vencida, esperaba que me llamara de forma suave como solía hacerlo usualmente. Algo le inquietaba y estaba casi segura de que tenía que ver con eso que me quería decir pero que no era correcto decirme.
Me equivoque rotundamente.
Una corriente eléctrica me recorrió por completo el cuerpo cuando de la nada se dejó caer ahí cerca, se acurrucó de forma lenta y me abrazó por la cintura con ciertas ansias desmedidas. Entonces, suspiró de forma honda, su aliento me acarició en cuello y casi enseguida sentí su nariz restregándose en el mismo sitio.
La pregunta más boba que hubiera formulado en mi vida se me vino a la cabeza, "¿Qué te pasa?", menos mal que nunca se me llagó a escapar de los labios, la curiosidad me mataba, pero sabía que si daba señales de estar despierta o consiente, seguro que se espantaría y dejaría su sitio. No quería. Me quede ahí quieta saboreando sus caricias, sus manos y sus labios sobre mi cuello.
Y entonces, realmente me pregunte algo que sí debería preguntarme, "¿desde cuándo hacia eso?", estaba consciente de lo cerca que habíamos dormido uno del otro en los últimos días, aunque al igual que ahora, había un punto en el que yo me dejaba vencer por el cansancio y me desconectaba por completo del mundo, ¿había hecho algo semejante en otras ocasiones?
-Te amo con toda mi alma Zelda…-musitó de forma casi inaudible, mi corazón latió como loco, aunque seguí fingiéndome dormida, de alguna forma su voz había sonado nostálgica y cargada de sentimiento, finalmente me había dicho "te amo", pero lo había hecho de una forma sumamente triste, como si le doliera cargar con sus sentimientos.
Recordé los cotilleos de esa tarde y sentí ganas de vírame y besarlo con todas mis fuerzas, de decirle "no me importan esos chismes ni lo que diga la demás realeza", pero me quede ahí atrapada, sus brazos me aprisionaron de forma firme, y volvió a susurrarme "te quiero" de forma bajita.
Poco a poco de verdad fui perdiendo la conciencia, mientras me arrullaba con su voz cálida y protectora…
…
Esa mañana lo primero que extrañe fue su rostro acurrucado contra mi cuello, antes de despertarme había tenido un sueño extraño.
-Adiós Zel…- me musite a mí misma, la frase estaba tan pegada a mi cabeza, que automáticamente me la repetí como si fuera un instinto, ¿alguien me la había dicho?, Link no estaba, debía de haberse levantado temprano sin que me diera cuanta. Debo admitir que me sentí desilusionada, tenía ganas de pillarlo desprevenido y decirle "buenos días, ¿Cómo te has colado aquí en mi cama?"- Rayos, tenía que quedarme como tronco- me sentencie a mí misma de forma irritada.
Después de que me desperece, vagabundeé un rato para buscarlo, pregunte varias veces entre la multitud de caballeros, todos acertaron a decir que no lo habían visto, pero había algo extraño, sus miradas nerviosas y evadizas.
-Alteza- respigue con un pequeño sobresalto, Mugetsu había salido de la nada y me había pegado un buen susto, lo escuche reírse de forma burlona y sin pensarlo dos veces le tire un zape bien tronado, no me gustaba que apareciera así como así a mis espaldas.
-¿Qué paso?- bufe con cierto enfado.
Nuevamente lo escuche soltar una risilla, aunque a los pocos segundos se deshizo de ella y puso un semblante sumamente serio, me dio una palmadita en la cabeza y sentí algo extraño…
-Claro…- se me había caído el camuflaje, pero, ¿Por qué?
Después de mi búsqueda fallida por la mañana, mis sospechas dieron paso a cierto pensamiento que había permanecido relegado por voluntad propia.
-¿En dónde está?
-¿Quién?
-Tu sabes que Link, ¿en dónde está?- y al igual que los otros, terminó por evadirme, sus ojos se desvanecieron de forma huidiza.
-Sabes que se fue… te dije que se iría.- levantó un brazo en señal de no haber terminado, parecía haber previsto que me pondría un poco loca después de que me dijera eso- Raven se ha ido con él, no tengas miedo.
-Ahora me dirás que clase de misión era.
-Creo que no, pero si ambos tienen suerte, te abre ahorrado un mal trago.
-¿Y si no?.
-Podrás romperme la cara o lo que se te antoje.
-¿No era el plan del maestro Raven?
-Si….
-….
-Es mi protegido, Alteza. Ya debería de haberlo entendido, cualquier cosa en la que falle, también es mi propio fallo, y si Link falla, de igual forma será mi fallo. Aquello que has cuidado es tu responsabilidad propia, siempre.
Baje la mirada sintiendo que se me iba el aire… "Adiós Zel", la frase retumbando en mi cabeza, las inesperadas y atrevidas acciones de Link la noche pasada, y las miradas tristes que me había dedicado en la última tarde. Algo dentro de mi rompecabezas mental no encajaba de buena manera, era como si la pieza perdida completara frases, diciéndome cosas nada gratas.
Aspire tan profundo como pude, y después de eso, fui directo a la colinilla, mire hacia todos lados esperando respuesta alguna. Mugetsu simplemente negó con la cabeza.
-Es posible que no vuelvan- espetó en un tono seco cargado de emociones suprimidas, con la voz perdiéndose entre el escenario, dejándome con un sentimiento vacío en lo profundo de mi alma.
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Continuara...
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Comentarios del Capitulo:
¡Oh, Las Diosas! ¿Y ahora que ira a pasar con esa horrible Zelda falsa?, bueno tendremos que entrar a fuerzas al castillo para descubrirlo.
Jeje ¬¬ lo ven... les dije que Link se pondría posesivo jajaja y eso que aun no llegamos a las partes de tensión absoluta, ¿Qué extraña misión habrá ideado Raven, y por qué oculta tanto misterio?...
xD
