Mirage
Autora:
YukaKyo
Serie:
Inuyasha
le pertenece a su Autora.
Pareja: SesshoumaruxSango, un poco de InuxKag tambien
Categoría: T. Romance, acción, aventura, drama, angst.
Sumary: Desde cuando la exterminadora se convirtió en la presa? Tal vez desde que esta le robo su corazón.
oo-o-oo-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-oo-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-oo-o-o-o-oo-o-oo
25.- Hilo Rojo
Los lentos pasos de la youkai apenas y resonaban sobre las baldosas cobrizas, los blancos ropajes que portaba resplandecieron levemente gracias a los constantes rayos dorados del sol que la bañaban y sus cabellos sueltos se agitaban con delicadeza, por sobre sus hombros hasta quedar quietos, al detenerse en la entrada al enorme y basto jardín del castillo.
No necesitaba girar el rostro o mover sus ojos para saber que él la seguía, de cerca, pero sin esa constante fascinación que en días anteriores había sentido por ella. No sonrió, pero tampoco dejo que aquella incomodidad nublara su mente. Sino muy al contrario de lo que esperaba se hallaba tranquila.
Demasiado tranquila...
El odio que había sentido minutos antes al ver a Sesshoumaru y a la mujer juntos, se había esfumado o al menos disminuido. Aunque claro no podía dejar de pensar en la constante duda que le carcomía. Sus poderes y hechizos sobre Sesshoumaru estaban dejando de responderle.
¿Acaso el final de su vida se encontraba cerca? O ¿Aquello se debía a las grietas en la joya rojiza que llevaba en el pecho?.
Sus dedos se levantaron hasta rozar la agrietada gema, palpando con sus dedos las rugosas líneas deformes que la trazaban. Y entonces la profunda rabia se volvió a apoderar de su alma. Porque Sesshoumaru únicamente le pertenecía a ella. Solo a ella.
— Lena— Escucho la fuerte voz del youkai llamándole, exigiéndole con la misma que se girara y le encarara de una buena vez.
Sus rosados ojos por primera vez le vieron con verdadero odio. Odio que fue contestado por las pupilas doradas con indiferencia. Le dolió. Como jamás pensó le dolería.
— ¿Porque?— pregunto, sin terminar de gestionar la pregunta, sujetando con furia la gema roja entre su puño.
Deseando romperla. Destruirla, acabando con su vida y de paso con la del youkai frente a ella. Se contuvo un poco alejando con su mano libre algunos de los mechones blancos que le impedían ver con facilidad al youkai.
— Nunca antes buscaste tu propia felicidad— murmuro suavemente, acercándose a él con precaución, sonriendo interiormente al notar que Sesshoumaru no tomaba precaución alguna. Su poder sobre él seguía siendo fuerte. Infinito. Como siempre lo había sido.
Los blancos dedos de Lena acariciaron con suavidad la pálida piel de la mejilla del youkai. Trazando con sus yemas las rojizas marcas con suma ternura— Siempre pensaste en los demás antes que en ti. En mi, en Mako, en todos— Sesshoumaru asintió, cerrando ligeramente los ojos.
— Me diste tu corazón, para que lo cuidara, mucho antes de que perdiera el mío— Lena sujeto varios de los cabellos celestes de Sesshoumaru, moviéndolos para después dejarlos tras la oreja puntiaguda del mismo.
— Y cuando lo perdí, me lo brindaste, para que siguiera con vida— Los labios del youkai se abrieron, mas uno de los dedos de la youkai se puso en los mismos evitándole el que hablara— Déjame terminar— Sesshoumaru asintió débilmente.
— Y hasta ahora lo que deseas es volver a tener tu corazón, solo para ti, para entregárselo a alguien más. A alguien a quien ahora amas de verdad— Los rosados ojos de la youkai, miraron con tristeza a Sesshoumaru— Y yo lo entiendo y acepto... con gusto y feliz por ti—
— Lena— la mencionada sonrió antes de dejar de acariciar a Sesshoumaru, dándose la vuelta obligándose a no voltear.
— Tienes de vuelta tu corazón Sesshoumaru— termino, haciéndole entender a Sesshoumaru que la conversación entre ambos había terminado. El youkai le brindo una muda reverencia antes de girarse también y empezar a alejarse de la youkai.
Satisfecho. ..
Y fue por lo mismo que no se percato de cómo Lena se giraba y le miraba con odio, sonriendo con sarna en sus labios. Casi sintiendo compasión por Sesshoumaru.
— Si Sesshoumaru, te devolveré tu corazón... - Lena cerro los ojos un momento, retirando sus dedos de la piel de Sesshoumaru— Pero... Jamás aceptare el dejarte ir de mi lado para estar con esa humana. No, mas bien, con esa exterminadora—
Lena camino despacio, sus cabellos blancos levemente se agitaron con sus movimientos. Una de sus manos se dirigió hacia su pecho, donde aquella rojiza joya colgaba de una delicada y dorada cadena. Sonrió complacida al notar el intenso brillo carmesí que despedía e incluso podía sentir como segundo a segundo un débil pero constante latido emitía.
— Me desharé de ella— Giro un poco el rostro, sus rosados ojos se dirigieron hacia el castillo, perdiéndose en las habitaciones del mismo— Y después de eso, volveré— La youkai de cabellera blanca detuvo sus palabras, recorriendo con la yema de sus dedos la longitud de aquella joya.
— No... Mas bien, te devolveré finalmente tu corazón... Un corazón que vivirá destruido por la perdida de esa mujer—
Los ojos de Lena se nublaron levemente, como si dentro de sus pensamientos se perdiera. Recuerdos confusos, imágenes borrosas e insignificantes, a excepción de ese rostro que siempre recordaba. El cabello oscuro, los ojos castaños, la cicatriz de su cara. Lena negó fuertemente con su cabeza, ahuyentado a esa imagen que le atormentaba.
El cuerpo de Lena comenzó a disolverse en pequeñas luces. Desapareciendo de la vista de cualquiera. Alejándose por algunas horas del castillo. Necesitaba pensar bien lo que a continuación haría.
Porque solo hasta que ella expire su ultimo suspiro, podré sentirme viva nuevamente
¤.¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.
Sesshoumaru miraba contento como las mujeres jugaban entre sí y la pequeña Lin intentaba acercarse a ellas, jugueteando también, antes de que Sango la atrapara entre sus brazos y entre ella y Mako la hicieran retorcerse de cosquillas. Kamui quien también se encontraba ahí, había desviado la mirada hacia el lugar que era ocupado por Lena pero que ahora se encontraba completamente vació.
Curioso se acerco hasta Sesshoumaru sentándose a un lado suyo. Acompañándolo en sus carcajadas cuando Lin desperada llamaba a Kohaku para que la socorriera, pero el niño había terminado también en el suelo, atacado por las manos de las mujeres y la niña, torturándolo con mas cosquillas y que decir cuando Kirara se acerco también y empezó a lamerle los pies descalzos al pequeño exterminador.
— Sesshoumaru ¿Dónde esta Lena?. Supe que ambos hablaron en la mañana— Kamui trataba de ser sutil con las palabras, pero en raras ocasiones lo lograba y esta no era una de ellas.
— Lo acepto— siseo Sesshoumaru, llevando hasta sus labios un pequeño posillo lleno de sake dulce.
— ¿Acepto?— pregunto desconcertado el youkai de rojiza cabellera, tomando la botella de sake con sus manos.
— Lo de Sango y yo, el que la haya elegido a ella como mi pareja—
— Ya veo— Kamui se obligo a contestar sereno y amable, tomando el sake con suavidad en sus labios.
Aunque en realidad estuviera nervioso y preocupado. Sesshoumaru estaba demasiado tranquilo y seguro con algunas palabras que la youkai le había dicho. Pero él no se lo creía del todo. Fijo sus ojos en las mujeres, encontrándose con rapidez con los orbes verdes de la youkai de corta cabellera. Transmitiéndole a ella sus preocupaciones y dudas.
Mako sonrió comprensiva, aceptando las mudas peticiones de Kamui. Ambos interferirían en los planes de Lena, si es que tenia alguno de ellos en mente. Actuarían para proteger a Sesshoumaru y a Sango.
Después de todo...
Lena no era de esas youkais que aceptaran su derrota de buenas a primera y eso era algo que Makoto y él sabían demasiado bien.
¤.¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.
Los anaranjados rayos del día que morían entraban escurriéndose por las hendiduras de las puertas de papel que la resguardaban de los mismos. La fresca brisa lentamente se enfriaba, haciéndole recordar por demás, que la noche se encontraba próxima. Tan próxima como el ocaso que en esos instantes moría.
Se encontraba sola, acomodando sobre su cuerpo el kimono ceremonial que debía utilizar para la cena. La hermosa prenda era de rojizos hilos, adornado con otros blancos y dorados que semejaban los cerezos blancos. Los últimos nudos fueron sujetos y sus cabellos castaños quedaron tendidos sobre sus hombros sueltos. Aun no decidía que clase de peinado para aquella noche usaría.
Una fuerte y fría ráfaga de viento movió los mismos, serpenteando violentamente las castañas hebras. Sujeto con sus manos sus cabellos antes de girarse encarando a la que había hecho aquello. Los rosados ojos se enfrentaron contra los castaños que la observaban sin miedo.
Lena sonrió despectiva recorriendo con la mirada a la joven, pareciéndole demasiado fino el kimono para tan despreciable humana. Camino despacio por la habitación hasta quedar a un lado de la mujer, tomando entre sus manos uno de los pequeños espejos redondos, mirando su reflejo en el mismo. Una sonrisa complacida apareció en sus labios al notar que Sango le miraba confundida.
— Pronto cenaran y nadie me había avisado— susurro Lena, dejando el pequeño espejo nuevamente sobre el tocador.
Paso sus manos por sus vestidos, las faldas eran negras con trazas blancas, aunque en si toda su vestimenta era de color oscuro. Una diadema del mismo color adornaba su cabeza y en medio de esta se alcanzaba a apreciar una ligera rosa de color pálido.
— Estoy segura que pronto iba a avisarte era solo cuestión de... -
— Silencio— Le corto Lena alejándose de la mujer.
— Tu exterminadora. Sabes mejor que nadie que no lo harán— sus rosados ojos la vieron con odio y una violenta energía se desprendió del cuerpo de la youkai.
Sango no pudo evitar dar algunos pasos hacia atrás, mas no por miedo. Sino por la fuerza sobrenatural que Lena emitía y que le había golpeado despacio, como si evitara el querer dañarla, o al menos que se notara algún daño.
— ¿Qué es lo que quieres?— Demando Sango colocándose en pose de combate frente a ella, seria una lastima, pero si debía rompería el vestido para enfrentarse a la youkai.
Lena le miro y sonrió complacida, antes de cruzarse de brazos, llevando una de sus manos a la barbilla. Sus ojos recorrieron a la exterminadora, justo como lo pensaba aun en ese momento bajo sus ropas llevaba armas para defenderse. No confiaba aun en los demonios en la casa.
— Simple exterminadora— Lena dejo de mirarla, llevando una de sus manos a la rojiza joya en su pecho— No te dejare a Sesshoumaru, no te dejare estar a su lado—
Sango la miro atónita, pero inmediatamente la miro con odio al comprender a que se refería. Lena sonrió también, acercándose hasta la puerta de papel, tocándola con sus manos, sin dejar de mirar a la mujer. Sus cabellos blancos se agitaron levemente cuando dejo escapar una delicada pero sonora carcajada.
— A media noche, en la profundidad de los bosques del castillo, ahí te esperare exterminadora— Sin darle tiempo de replicar, desapareció de su vista.
Sango se quedo viendo aquella puerta de papel, notando que en la misma los dedos de Lena habían quedado impresos, dibujados con un rojizo liquido, que tal vez era sangre. Aquella joya, la que representaba el corazón de Sesshoumaru, sangraba.
¤.¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.
Simplemente tenia los ojos cerrados, aparentando estar dormida. Se movió despacio, tomando entre sus dedos la mano que sujetaba su cintura alejándola de ella hasta dejarla contra las cálidas mantas del futon que compartían.
Se vistió en silencio colocando sobre la piel de su cuerpo la negra tela y los demás implementos de su traje de exterminadora. Sus armas se encontraba afuera, durante lo que había quedado de tarde, se había dedicado a llevárselas en secreto, para que nadie lo viera.
Ni siquiera Kirara llego a sospecharlo siquiera e incluso había burlado la estricta vigilancia que Kamui sobre ella aquel día tenia. Sonrió al recordarlo, el y Makoto lo sabían, de alguna forma se habían enterado de lo que entre ella y Lena aquella media noche sucedería.
No le extraño el que Sesshoumaru no intuyera nada, después de todo, aun confiaba en la youkai. Por la hermandad y amistad que los unía desde la infancia, mas ya no mas por el amor que alguna vez el youkai celosamente le había proferido a la mujer de cabellos blancos.
Giro el rostro con suavidad, encontrándose con el tranquilo semblante apenas iluminado del youkai, acercándose al mismo evitando cualquier movimiento que le advirtiera que se encontraba despierta y por consiguiente despertarlo a él también. Realmente ni siquiera ella quería enfrentarse a Lena, porque al enfrentarse a ella lastimaría a Sesshoumaru quien aun la apreciaba.
Pero si no lo hacia Lena no dejaría de molestarle, de interferir.
No lo haría.
Se acerco despacio, depositando un suave beso sobre la mejilla de Sesshoumaru, sin poder evitarlo. Sonrió al ver que este susurraba su nombre y seguía en la inconsciencia, levantándose para irse no sin antes pronunciar un hasta luego. La frágil puerta de papel fue abierta, permitiéndole a la exterminadora salir al jardín del castillo.
Corrió cubierta por la oscuridad de la noche ya que afortunadamente varias nubes negras habían cubierto la brillante luna llena que se había dejado mirar horas después del ocaso. Llego hasta donde había dejado sus armas, pasándose algunas de las bombas de veneno en los compartimientos secretos en sus ropajes.
La espada fue sujetada a la cintura y el hiraikotsu volvió a posarse una vez mas después de tanto tiempo tras su espalda.
Volvió a emprender la carrera siguiendo derecho por los jardines para llegar al lugar de encuentro donde Lena le esperaría. Sin percatarse de que unos ojos azules le veían y comenzó a seguirle guardando distancia. Después de todo lograría saber lo que la exterminadora se proponía.
A Kamui por muy buena que fuera la técnica de escape de los humanos o youkais. Jamás lo perdía de vista.
Y esta mujer no seria la excepción.
¤.¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.
Los largos mechones plateados se agitaron suavemente con el viento, en un delicado vaivén casi perfecto, evitando llegar hasta el suelo empolvándose con la impura tierra.
Una sonrisa despectiva se formo en sus delgados labios apenas pintados de rosa al darse cuenta del aroma en el ambiente. Aquella mujer finalmente había llegado. Después de todo era valiente, tenia que aceptarlo.
Se giro con lentitud dejando de darle la espalda posando sus rosados ojos sobre ella aun con aquella sonrisa en los labios.
La brisa que hasta aquellos momentos había sido calmada, se descontrolo haciendo que las ropas y cabellos de la youkai se agitaran con violencia. Las nubes se alejaron dejando traspasar por etéreo cuerpo, la brillante luz de luna plateada. Mostrando el perfil de aquella mujer y de la demonio bajo la misma. Dispuestas y preparadas para enfrentarse en lo que seria una cruel batalla.
¤.¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.
