Notas de la Autora: Chapter 25! We're on fire!
Agradezco muchísimo el review al capítulo anterior (no puedo llamarte por nombre porque no pusiste :c), me alegra que el TsunamixAphrodi te esté gustando, y sobre el BurnxShindou xD sí, creo que este fic será probablemente el único de la historia en el que veamos semejante pareja hahaha.
Les dejo con el capítulo:
Disclaimer: Ni Inazuma Eleven ni las canciones me pertenecen.
Advertencias: Lovelovelove.
TASTE THE FLESH
Song 25. Light
(/watch?v=lrhpfoZq1Vo)
El edificio en el que vivía Aphrodi era elegante y ostentoso, algo digno de una chica como ella. Después de que el encargado de recepción confirmara a Tsunami como un visitante aprobado, el moreno se dirigió al elevador y presionó el botón 6. Las puertas metálicas se cerraron y entonces el australiano se quedó solo con sus pensamientos. Aquella era la primera vez que venía al departamento de Aphrodi. Después de aquella llamada telefónica, habían acordado que él iría a verla y ella le había dado su dirección. No había sido demasiado difícil encontrar el lugar después de que ella le dijera que vivía en el edificio Lunare. Todos sabían cuál era el edificio Lunare, incluso alguien que llevaba apenas semana y media viviendo en la ciudad como él.
El panel del elevador marcó el piso seis y las puertas se abrieron. Tsunami salió y se encontró con un pasillo largo alfombrado con tapiz de color gris oscuro y paredes negras. Caminó por el pasillo hasta llegar a la puerta del departamento de Aphrodi, que era púrpura con detalles en negro, y tocó.
Antes de que la puerta se abriera, empezó a sentirse infinitamente nervioso. Aphrodi abriría la puerta, y entonces serían tan solo ellos dos. Ellos dos en la habitación silenciosa de un pasillo silencioso dentro de un edificio silencioso. De pronto sintió que no estaba lo suficientemente arreglado, o perfumado, o peinado, o cualquier otra cosa. ¿Cómo podría haberse preparado lo suficiente como para verla a ella?
La puerta se abrió. Aphrodi lucía apagada, deshecha. Su piel estaba seca, su cabello despeinado, sus ojos estaban hinchados. Tenía el pijama puesto y lucía como si hubiese estado todo el día acostada –cosa que, probablemente, había hecho-. Tsunami se sintió destrozado. Temiendo sobrepasar los límites, pero temiendo también que no podía hacer nada para evitarlo, la abrazó inmediatamente, queriendo borrar todo mal recuerdo que hubiera sobre su piel. La abrazó con cuidado, porque no sabía lo que le dolía. No sabía si él la había lastimado por fuera, o tal sólo por dentro. Aspiró su aroma a flor, a mujer perfecta. Sin importar todas las carencias en su aspecto, Tsunami seguía viéndola como una diosa de belleza inacabable. Se separó suavemente de ella y la miró a los ojos. Aphrodi tenía la mirada de un niño perdido, vulnerable. Vio a sus ojos viajar hasta su cuello, donde se detuvieron sobre los vendajes. Ella volvió a mirarle y luego, separándose de él, lo invitó a pasar. Tsunami entró y esperó a que ella cerrara la puerta y le mostrara hacia dónde ir. Caminaron hacia la pequeña sala donde ella le indicó sentarse. La sala consistía en una chimenea falsa de color gris, una mesita de madera en forma de baúl y cuatro almohadas grandes alrededor que servían como asientos. Todo el piso tenía una alfombra de color grafito, y el departamento olía un poco a pino y a bosque. La luz era escasa, la mayoría proviniendo de los calores falsos de la chimenea. Tsunami se sentó sobre una de las almohadas, admirando el color morado de sus telas y sus bordados del color del oro. Miró a Aphrodi, que se había sentado frente a él, de modo que el baúl quedaba entre los dos, y sintió como si tuviera que decir algo, pero no se le ocurrió qué sería ese algo.
Aphrodi miró a una de las almohadas vacías y retorció un poco una de sus orillas entre sus dedos.
-Me gusta mucho el color morado, ¿alguna vez te lo había dicho?
Tsunami la miró con ternura. La mitad del departamento era morado, igual que el resto del edificio.
-No, no creo que lo hayas hecho.
Ella asintió.
-Tenía muchas expectativas sobre lo que mi vida aquí sería cuando elegí este departamento –dijo. Dejó en paz el bordado de la almohada y llevó sus manos sobre la mesa.
-Aphrodi, ¿él te…?
No se atrevía a decir esa palabra. Era demasiado tenebrosa, demasiado maligna. Cuando Aphrodi se había echado a llorar en el teléfono, Tsunami no había sido capaz de sacarle muchos detalles sobre el porqué de su tristeza.
-¿Se le puede llamar así si yo me dejé?
Tsunami sentía algo dentro de sí hervir. No sabía si era el enojo, o los celos, o la sed de venganza o todo junto. Aphrodi seguía repitiendo que ella "se había dejado", pero la cuestión estaba en bajo que términos lo había hecho.
-¿Qué fue lo que él hizo? ¿Te amenazó? ¿Te lastimó? –preguntó, porque no podía creer que aquello simplemente hubiese pasado de una manera normal y consentida. Algo tenía que haber hecho ese desgraciado. Aphrodi no se movió-. Aphrodi…
-No quiero hablar de eso, Tsunami. Sólo quiero… hablar. Y que estés aquí.
Reprimiendo su hambre de respuestas, Tsunami asintió, aceptando darle a Aphrodi lo que necesitara y nada más, ni nada menos.
-Está bien, hablemos entonces. ¿No te cansas de todo este morado?
Aphrodi sonrió y por fin levantó el rostro para mirarlo.
No importaba que cualquiera hubiese dicho que Aphrodi lucía descuidada, desarreglada, sucia y poco atractiva. A los ojos de Tsunami, esa diminuta sonrisa había producido más luz que mil lunas juntas.
…
Notas de la Autora: Poquito a poco, pasito a paso, Tsunami está tirándose al precipicio, y sin paracaídas.
El título real de esta canción es "Light's Theme" y es del Soundtrack de Death Note. Espero que hayan notado el tema de la luz en el capítulo.
En el próximo capítulo: Las mentiras de Goenji se van haciendo cada vez más evidentes.
Y ya sabremos por qué "Sagi Roto" xD
See you next time!
