25. Fiscal vs fiscal

El timbre volvió a sonar, y Shura se resignó a sucumbir a su llamado, no sin antes acceder a su dormitorio y enfundarse una de sus fieles camisas blancas. El oscuro pantalón de fino corte ya vestía sus piernas desde el momento de salir de la ducha, y abotonándose la camisa a medias espió por la mirilla la intrusa presencia que volvía a presionar el timbre. Saga aguardaba tras la puerta. Y en ese momento Shura aceptó que el gemelo mayor no se iba a ir.

Suspiró sonoramente, se pasó una mano por sus húmedos cabellos con la torpe intención de domarlos mínimamente y abrió la puerta.- Saga...

- Estás vivo, Shura. Comencé a sospechar que la imagen que vi de ti ayer en todas las televisiones era un holograma.- Soltó Saga con sarcasmo a modo de inapropiado saludo.

- ¿Qué quieres? - Shura mantenía una mano sobre el marco de la puerta y la otra sujetando la misma, entreabierta lo justo para poder divisar al fiscal en receso ataviado con una ecléctica deportividad inusual en él.

- ¿Me permites pasar o me seguirás acuchillando con la mirada desde aquí? - Insistió Saga, más molesto por la falta de disposición que le mostraba su amigo que por el motivo real que le había conducido a sus dominios.- Si es que estás solo, claro...- Añadió sopesando la probabilidad de haberle hallado en femenina compañía.

Shura no respondió, pero bajó la mirada y se apartó, dilatando el paso al interior de una morada que Saga conocía a la perfección.

- ¿Por qué has venido, Saga? - Volvió a preguntar el español, terminando de abotonar la camisa, aunque olvidándose de los botones superiores, los cuales aún dejaban apreciar la sensual sombra de oscuro vello que adornaba su pecho.

- ¿Tan raro te parece que me apetezca hablar con un amigo que hace días que me rehuye?

Saga derrochaba una acidez de tono que delataba la contrariedad despertada por el trato que Shura le despachaba últimamente. Tomando las libertades que le ofrecía la confianza asentada entre ambos, el fiscal alcanzó el salón, se desenvolvió el pañuelo que cada día pertenecía menos Shaka y más a su cuello, y se despojó del abrigo, colgándolo en el respaldo de una silla. Shura le siguió a la vez que sus manos iban introduciendo la camisa dentro de los pantalones, adquiriendo al fin un aspecto más o menos arreglado.

- He estado ocupado, ésto es todo.

- En algo que a mí sigue incumbiéndome, aunque todavía esté de baja médica.- Le recordó Saga - Una baja que por si te interesa, y estoy convencido que así es, aún se dilatará bastante.

Saga le observaba fijamente y sin disimulo, y Shura apenas le afrontó la mirada cuando tuvo que formular la pregunta de rigor.- ¿Fuiste a la revisión post-operación?

- Hace un par de días. El corazón está bien, la cicatrización evoluciona correctamente pero aún me confinan a casa durante un largo tiempo, hecho que me aparta de la adrenalina de los tribunales muy a mi pesar, pero que no anula mi capacidad de razonar, muy a tu pesar intuyo.

Shura recibió el derroche de sarcasmo con sobrio estoicismo, necesitando rebajar la tensión que la inesperada presencia de su amigo iba aumentando a momentos.- ¿Te apetece un café?

Saga arrugó el ceño repasando mentalmente la inacabable sarta de prohibiciones que ahora regían su rutina, pero dado que se encontraba bien, que la temporal abstinencia sexual decretada por el cardiólogo ya la había violado un par de veces sin consecuencias negativas, y que ahora Shaka no estaba para arrebatarle el reconfortante sabor de la cafeína, Saga no pudo hacer otra cosa que sonreír y aceptar con gratitud y cierto frenesí.

El asistente se internó en la cocina y Saga no dudó en seguirle, deteniéndose cerca de su área de acción.

- Saga, únicamente estoy trabajando lo mejor que sé.- Se justificó Shura sin mirar a su amigo y superior, mientras el café iba llenando la primera de las dos tacitas.

- Y no lo dudo en absoluto, pero no me agrada que me hayas apartado tan bruscamente de todas tus decisiones. Sólo estoy de baja, Shura. No morí como hizo mi padre...

- Estás favoreciendo a tu hermano en un caso que si estuvieras a mi lado verías perdido para la defensa.- Dijo Shura con frialdad, cambiando la carga de la cafetera.

- Y sigo estando a tu lado...

- Perdona que dude de ello.- Espetó el español, esperando que se completara el segundo café para seguidamente entregarlo a Saga, al fin mirándole a los ojos.- En el anterior juicio estabas dispuesto a poner en juego hasta tu honor para ganar algo que no estaba claro, y ahora que ha aparecido un potencial culpable, el cuál está amparado por toda una sarta de pruebas irrefutables y directamente inculpatorias, a ti no se te ocurre otra cosa que aconsejar a tu hermano en una defensa que hace aguas por doquier a los ojos de la justicia. Y encima pretendes que confíe en ti. Por una vez que puedo ganar por méritos propios un juicio, apareces tú, quién jamás ha aceptado una derrota sobre sus hombros, y osas persuadirme para que deje ganar a tu hermano.

Shura lo soltó con calma pero con dureza, enfrentando la seria mirada que Saga no desvió en ningún momento. El fiscal saboreó el primer sorbo de café tratando de reconocer a su asistente y amigo bajo una red de palabras que no le favorecían en absoluto.

- ¿Qué te ocurre, Shura? ¿Desde cuándo te dejas dominar por semejante ego, que por cierto, no te sienta nada bien?

- Tú me lo enseñaste, Saga.

- Y mira dónde me condujo mi exceso de egocentrismo. A tantear las puertas de la muerte...

- No me hagas reír. Tu afección no tiene nada que ver con el ego. Tu corazón podría haberte fallado en cualquier momento.

Shura también optó por catar su café, callando y dejando que la tensión regresara entre ellos. Saga depositó la tacita sobre la mesada una vez la hubo saboreado con verdadero placer, y cruzándose de brazos mientras hinchaba sus pulmones con una intensa inspiración, se dedicó a analizar la nueva coraza que cubría a Shura. La misma que parecía haber aplastado bajo su peso la necesaria humildad que siempre mantuvo a su asistente más cuerdo y estable que él.

- ¿Tanto has estado ambicionando mi cargo?

- No le he ambicionado, pero ahora que tengo la ocasión de brillar pienso demostrar que sirvo para algo más que asistirte a ti.- Dijo el español, deslizando de refilón su rasgada mirada hacia el calmado aspecto que mantenía Saga.

- Por supuesto que puedes llegar mucho más allá que asistir a cualquier fiscal. Siempre lo he creído firmemente. Pero te negaste a presentar candidatura en tu país cuando pudiste. Te conformaste con seguir estando aquí, a mi lado. En ese momento, tú mismo menospreciaste tus capacidades.- Le recordó Saga, intuyendo que por la amargura que ensombreció la tez de Shura estaba tanteando el espinoso camino responsable de ese repentino cambio de actitud.

- En ese momento no me sentía bien conmigo mismo...- La voz con la que Shura pronunció esta sabida confesión emergió pesada y oscura.- No hubiera sido capaz de ganar el puesto que salió a concurso esa vez. Pero ahora estoy preparado. Ahora alguien confía en mí de verdad.

- Nunca has poseído motivos de peso que hicieran que tuvieras este bajo concepto sobre ti mismo. Y yo siempre he confiado en ti. Pero ya veo que es más importante la opinión de una mujer con la que intimas desde hace poco que la mía, profesional y de amigo incondicional tuyo que soy.- La mirada que dichas palabras arrancaron en Shura heló la sangre de Saga, pero el fiscal no pensaba arrepentirse de haber compartido sus pensamientos más sinceros.- Y no me mires así, Shura. Sabes que en el fondo tengo razón.

- Si has venido sólo para malmeter contra una mujer de quién únicamente conoces la fachada, ya puedes irte.- Le amenazó Shura, señalándole la dirección de la puerta sin vacilación alguna.

- Tienes razón...quizás no tengo ningún derecho a hablar de Phantasos, pero sí que lo tengo para hablar de Rosa.

- Ni se te ocurra, Saga...

- No te merecía. Asúmelo de una vez. No tuviste la culpa de lo que te pasó.

- Me abandonó. Lo sabes...¡Lo viste con tus propios ojos, joder! ¡Estabas allí para ser testigo de mi boda y fuiste testigo de mi humillación! - Exclamó Shura, regurgitando unos recuerdos que casi cuatro años después aún no había podido dejar atrás.- Encontró a alguien mejor que yo...más divertido, más soñador...¡menos austero y aburrido! ¡Y tuvo razón! ¡Yo habría hecho lo mismo! - Prosiguió el abogado, andando en rodeos frente a un dolorido Saga, que le observaba con sincera tristeza.- Pero cambiaré. Ahora sé que puedo hacerlo...Phansy confía en mí...Ve en mí lo que durante años Rosa fingió ver...pero ella lo ve de verdad. Y llevaré el juicio hacia adelante...y ganaré. ¡Lo haré para demostrarte que soy capaz de ello sin estar a la sombra de nadie!

Shura se detuvo apenas a un palmo del compungido rostro de Saga, cuyos recuerdos también regresaron hacia ese fatídico 30 de Marzo, en la Basílica del Pilar de Zaragoza, donde únicamente firmó el público y vergonzoso hundimiento de su amigo.- A mí no me tienes que demostrar nada, Shura...- Dijo con fingida calma, clavando su mirada dentro del profundo pesar instalado perpetuo tras los rasgados ojos del español.- Y al recuerdo de Rosa menos.- Shura iba a protestar, a lanzar cualquier improperio inaudito en él, pero la mano alzada de Saga reclamándole silencio logró contenerle.- Y si para superar ese desgraciado eslabón que te hundió en una insalubre inseguridad necesitas demostrarte a ti mismo que brillas con luz propia, hazlo. Pero con razón. Piensa en lo que yo era...y verás en lo que no debes convertirte jamás.

- Ganaré el juicio, Saga. Aunque tú ayudes a Kanon a armar la defensa, en algo tienes razón; te conozco, y sé como eres. No conseguiréis tenderme ninguna trampa que vuelva a humillarme en público.

- ¡No se trata de un duelo entre Kanon y tú o entre tú y yo! - Gritó, Saga desesperándose de verdad ante la ofuscación que asfixiaba a su amigo.- ¡Se trata de que hagamos justicia!

- ¡No creo que tú seas el más indicado para hablar de hacer justicia! - Se rió Shura sarcásticamente.

- ¡Por eso mismo siento que eres tú el más apropiado para hacerlo! ¡Pero no cegándote con unas pruebas que inculpan a alguien que ya fue sometido a una caza de brujas en el pasado!

- Thane Sifakis es culpable y lo demostraré.

- Thane Sifakis es inocente, y Kanon lo demostrará. Y sí, quizás le ayude a armar la defensa, pero también te puedo ayudar a ti, Shura. Es más, deseo hacerlo...

Shura comenzó a reírse con intensa acritud mientras alzaba las manos y la vista a un imaginario cielo, exclamando palabras pensadas, calculadas...hirientes.- ¡Y Damas y Caballeros, he aquí al onmipotente y omnipresente fiscal! ¡¿Y dices que quieres cambiar?! ¡Relájate, amigo! - Añadió, mirando de nuevo a Saga.

- ¡Por favor! ¡Reacciona, Shura! ¡Y piensa como sé que sabes hacerlo! ¡El juicio no tiene que terminar condenando a un inocente! ¡Puedes revertirlo para hallar al verdadero culpable!

- ¡Y ahora me dirás que tú ya tienes un nombre, ¿me equivoco?!

- Tengo una sospecha. Y con trabajo podemos obtener pruebas...DeathMask también esta ayudando en ello.

- ¡¿DeathMask?! - Exclamó Shura abriendo unos enormes ojos de sorpresa.

- Sí...DeathMask.

- Ni más ni menos que tu cómplice en todas tus corruptelas.- Concluyó, todavía riéndose con lacerante acidez.

- Ha cambiado. Y le creo.

- La gente no cambia, Saga. DM no lo hará...y tú tampoco. Me lo estás demostrando con cada sandez que sueltas por la boca.- Rebatió el asistente apoyando una mano sobre la cadera mientras la otra caía sobre la mesada, medio apresando al fiscal entre sus envenenados aires de nueva soberbia.

- Ah, claro. Comprendo. Aquí el único que puede cambiar vas a resultar tú, ¿no?. Pues déjame decirte que no puedo felicitarte por ello. Porqué lo estás haciendo para mal.- Saga hablaba sin ocultar el dolor que le generaba esa situación, y Shura seguía acuchillándole con una amargura contenida que al fin veía la luz, resultando corrosiva a cada paso ganado a su tomada voluntad.- Rosa te hundió y Phantasos está cegándote. Te vi sufrir mucho por una mujer, pero ahora ya no te estoy ni reconociendo gracias a otra mujer, y no sé qué es peor, Shura.

- No voy a seguir hablando contigo, Saga. No si solamente has venido para recordarme a quién necesito olvidar y para criticar a quién deseo amar.

Shura no añadió nada más. Su mirada hablaba por él, y Saga suspiró con resignación. Lo había intentado. Pero tampoco podía forzar nada más, aunque mientras se dirigía en silencio hacia el salón y volvía a cubrirse hasta las orejas dejó caer su última carta sobre el tapiz.- Hyppolitos Sifakis...- Dijo a la vez que se envolvía el cuello con el exótico pañuelo hindú.- Investígale, y súbelo al estrado. Si no lo haces tú aconsejaré a Kanon que lo haga en tu lugar.

- ¿Por qué él? - Inquirió Shura, que le había seguido los pasos.

- Algo tiene que ver con la condena de Thane Sifakis en el pasado. Y algo me dice que este hombre no es claro ahora.- Se explicó Saga, luchando para armarse de una calma que ya no poseía.- Yo seguiré investigando por mi cuenta, y sí, compartiré todo lo que halle con Kanon, pero contigo también si cambias de estrategia. Sabes dónde encontrarme, Shura. Y créeme cuando te digo que ésto no es ninguna trampa para favorecer a mi hermano. Tú eres mi amigo, y durante años has sido como otro hermano para mí. No te voy a traicionar.- Concluyó, volviéndose hacia su colega.

- Tu padre llevó ese caso en el pasado. Ahora no me digas que estás dispuesto a ensuciar su honor...- Dijo Shura aún con tono despectivo.

- Por eso te ofrezco la posibilidad de compartir todo lo que pueda descubrir. Egoístamente no desearía que el honor que mi padre se forjó, vete a saber con qué armas, cayera por obra de mis manos o las de Kanon. Prefiero que si su memoria tiene que descender al barro de la corrupción sea a través de unas manos que siempre han estado limpias de ella. Al fin y al cabo era mi padre...y en cierto modo yo aún le amo.- Saga enfiló el camino hacia la puerta, no sin intentar ofrecer a su paso un gesto de sincero cariño sobre el hombro de Shura. Un gesto que el español rechazó, coartando con descaro la buena intención del fiscal, aunque devolviéndole una mirada más lúcida que la exhibida momentos atrás.- Shura...de corazón te deseo toda la felicidad del mundo al lado de Phansy si tú así lo sientes...pero no dependas de su opinión para valorarte de una jodida vez. Mírate al espejo...y hazlo con tus ojos. No con miradas que quizás nunca te supieron amar y corresponder.

Saga esperó inútilmente una respuesta que no llegó, y cerrando la puerta con delicadeza dejó a Shura en una necesaria soledad.

El nudo que hacía rato ataba la garganta de Shura finalmente se estrechó con libertad, y una impostora lágrima tanteó la atractiva tez donde todavía escocía la bofetada de la humillación.

#Continuará#


Aclaraciones al capítulo: Debido a lo poco que he podido averiguar de los orígenes de Shura, me permito el atrevimiento de imaginármelo nacido en el seno de los Pirineos Aragoneses, y llevando a cabo su truncada boda en la Basílica más importante de Aragón. Espero que me perdonéis esta licencia que me he otorgado yo misma ^^.

¡Gracias Krista e Inia! Me reconforta mucho saber que seguís con "nosotros".

Victoria Nike, espero haber sabido reflejar el cable que me tendiste en un review tal y como lo comprendí. ¡Mil gracias por tu asesoramiento, apoyo y ayuda! Sin ti este fic no sería posible :).

¡Un abrazo a todos los que lleguéis hasta aquí!