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Título: Ante la mirada de Madame Pomfrey

Fandom: Harry Potter
Ship: H/H, La pareja del Fénix
Palabras: 1106
Resumen: Harry tuvo un accidente mientras practicaba Quidditch, Hermione lo lleva a la enfermería y ahí el abre su corazón, aunque Madame Pomfrey los descubre…


Era una tarde bastante ventosa. Demasiado, en opinión de Hermione. Era un tanto raro en aquella época del año, más cuando unas nubes grises, casi negras se asomaban por todo el cielo, reduciendo la visibilidad en el campo de Quidditch en Hogwarts. Los pergaminos de Hermione trataban una y otra vez volar de sus manos, pero ella no se los permitía, sujetándolos fuertemente. Ella sabía bien que podría estar en ese momento en la sala común de Gryffindor haciendo sus deberes, pero ver unos ojos verdes de cordero suplicantes al tiempo que suplican no son algo fácil de ignorar.

Harry había estado entrenando muy duro para esta temporada de Quidditch, que sería la ultima que jugaría en Hogwarts y le había rogado por días a Hermione que lo acompañara. Era un poco tonto que el quisiera que ella estuviera ahí, después de todo, Hermione no tenía ni idea de cómo rayos ayudarlo, más que sin molestarlo. La castaña ya estaba un poco harta de pelear con los pergaminos cuando Harry se estrello contra el pasto del campo. Ella saltó, dejando volar por fin a los pergaminos, y en un instante estaba al lado de Harry, muy asustada.

-¡Por las barbas de Merlín! ¿Te encuentras bien, Harry? – Pregunto Hermione tratando de ayudarlo para que se incorporara.

-Yo… ¡ouch! – Harry se quejó con el contacto de Hermione – si…

-No tu no estas bien. Te llevaré a la enfermería.

Contra la voluntad del moreno, Hermione lo levitó y lo llevo a la enfermería. El camino por el castillo fue bastante bochornoso para Harry: lleno de fango, con la túnica rasgada, un par de hilillos de sangre en la cara y siendo llevado por una chica. Al entrar, madame Pomfrey hizo cara de pocos amigos, era como la tercera vez que Harry iba a la enfermería en el mes por lastimarse al estar entrenando.

-¿Hasta cuando aprenderá, señor Potter…? – Le pregunto sin esperar una respuesta – póngalo en aquella camilla, señorita Granger. En seguida vuelvo, voy con la profesora McGonagall para ver si ya llego mi pedido de Londres, para curar a Potter –. Y madame Pomfrey salió de la habitación.

Hermione colocó el cuerpo inerte de Harry sobre la última camilla de la enfermería, una que tenia un ventanal en frente y que hacía acogedora aquella camilla. Era la preferida de Harry y la enfermera lo sabía: después de todo lo había atendido por ya casi siete años.

El chico notó como ella lo puso en la camilla con delicadeza y el le sonrió, a lo que ella correspondió con otra sonrisa. Ella arrastró una silla y se sentó junto a el. Harry la observó. Se veía preciosa aquel día, con sus rizos dorados por el sol cayendo suavemente por sus mejillas, y sus ojos avellana. Esos ojos…

-¡Harry! ¡¿Estas bien?! – Entró Ginny como un vendaval – Me acaban de decir que te trajeron a la enfermería y vine lo más rápido que pude.

-Estoy bien Ginny, no te preocupes – contestó Harry.

-¡¿Pero cómo vas a estar bien?! ¡Ve nada más como estas!

-En serio Ginny, te agradezco que te preocupes por mi, pero estoy bien, puedes irte, si gustas claro esta.

-¿O sea que no me quieres aquí? – pregunto Ginny, ofendida

-No, no Ginny – trato de remediar el error – Hermione esta aquí y ella siempre cuida de mi, si no hubiera estado en el campo con migo, aun seguiría tirado haya. Así que no te preocupes, estoy bien, en seguida vendrá Madame Pomfrey y me atenderá…

-Pero… - Ginny miró los ojos de Harry – Esta bien… te veo luego.

Y así como entro, Ginny se marchó.

-¿No crees que no fuiste nada sutil? – le cuestión Hermione, medio enojada, medio divertida.

-No lo se… yo no pienso estas cosas y lo sabes… además, quería hablar contigo

-¿ah, si?

-Si. Y a solas.

Hermione se reacomodo en la silla y miro a Harry, a la espera de lo que el pudiera decirle.

-Yo… - trato de comenzar Harry – no se por donde empezar… solo un favor, ¿si? No me interrumpas hasta que termine… - Hermione lo miro fijamente y el comenzó una especie de monologo – No me mires feo… esto es difícil para mi. Quiero agradecerte por todas las veces que has estado a mi lado, que me has ayudado, que me has apoyado e impulsado para seguir adelante. No tienes ni idea de cuanto me ayudado tu presencia aquí en Hogwarts y aun cuando estoy en Privet Drive. Eres maravillosa, sinceramente no se que hubiera hecho sin ti. También quiero pedirte perdón… por ser un idiota contigo, por no portarme a la altura de las situaciones y por no haberte sabido valorar como es debido ante una mujer excepcional, la cual rebasas con facilidad. Yo siempre te he querido como una hermana, como mi mejor amiga… pero ya no es así y la verdad es que no lamento esto. Hace un tiempo que llevo perdiendo el tiempo por nervios y miedo. Hermione… yo te amo…

Harry finalizó, esperando toda clase de respuestas. Había estado ensayando frente al espejo y en su mente una cantidad exuberante de veces y todo lo que le había dicho a Hermione no parecía ni tantito a lo que se suponía que iba a decirle. Harry estaba sudando y Hermione parecía negarse a devolverle el aire a los pulmones por que se quedo callada por unos segundos que para Harry se sintieron eternos.

-Oh Harry – Fue lo único que el escucho antes de sentir a Hermione abalanzarse en sus brazos y besarlo tiernamente.

Las palabras me faltan para describir las sensaciones eléctricas que recorrieron sus cuerpos, el salto en el estomago seguido del revoloteo de las "mariposas", la sensación de quedarse sin aire y que el cuerpo se parte en dos… Fue perfecto hasta que a Harry se le escapo un pequeño pero perceptible quejito.

-¡oh, Merlin! ¿Te lastime? ¡Lo siento tanto! – Exclamo Hermione, separando sus labios de los de el.

"No te preocupes, no pasa nada", es lo que Harry estaba a punto de decir cuando Madame Pomfrey entró en la enfermería y encontró a Hermione sobre Harry, a tan solo unos centímetros y con la cara manchada de la sangre de Harry. A Hermione se le subieron los colores al rostro y Harry no supo que hacer.

-Voy a preparar la medicina de Potter, ahora vuelvo – Dijo seriamente y caminó a su despacho. Después se paro súbitamente. –Señorita Granger…

-¿Si, Madame Pomfrey? – Pregunto tímidamente.

-Colóquele la pijama a Potter – Dijo, sin mas y se retiro a su despacho con una pequeña pero maliciosa sonrisa, sabiendo que Harry y Hermione se estaban mirando sin comprender mucho.


Hola!!! andreapotter96 aqui esta lo que pediste, disculpa mi tardanza, tuve un trabajo fuerte y pesado en la universidad de investigación y apenas y comí y dormí en esos días... pero hoy entregue ya todo, solo me queda un examen por hacer... este drabble me salió más corto de lo normal... espero que les guste... nos leemos en el prox drabble!

o0oshero0o