DISCLAIMER: NARUTO Y SUS PERSONAJES © MASASHI KISHIMOTO
"Ventanas del alma" y "Un alma, dos corazones" © SAKURA_TRC, 2014
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UN ALMA, DOS CORAZONES
(2da Parte de "Ventanas Del Alma")
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Capítulo 25 "AMIGAS UNICAS"
Karin la tomó del brazo– ¿Conoces a estas personas? Se ven muy sospechosos. ¿Y si quieren secuestrarte?
- No seas boba, Karin. Emily es la hija del embajador de Inglaterra –la sonrisa socarrona en los labios hacia burla de su amiga en sus propias narices.
- ¡Pero no puedes irte!
- ¿Por qué no? –cuestionó la pelirrosa mirando desafiante a su amiga– ¿Vas a ir de chismosa con el estúpido detective?
- Sakura…
- Vamos –dijo Sakura tomando la delantera hacia la camioneta.
El hombre hizo una reverencia diferente a la oriental y se retiró.
Karin se quedó estupefacta del comportamiento de su amiga y la forma en la que había hablado de Sasuke. Por lo regular, aunque estuviera enojada, tenía cierto brillo de alegría en los ojos y en ese momento era más como un brillo perverso.
…
En cuanto escuchó la puerta abrirse, Sasuke, salió corriendo de la habitación– ¿Dónde estabas? –Sakura dejó caer su mochila junto al sofá y pasó de largo a Sasuke– Te pregunté: ¿Dónde estabas, Sakura? Hablé con la hija de los Izumi y me dijo que te habías ido en una camioneta con desconocidos.
- Ya lo sospechabas, ¿no? –Sakura escuchó una vocecilla en su cabeza– Ella te usa como pretexto para hablar con Sasuke.
- Como tú lo dijiste, estaba siendo sociable. Y no eran desconocidos, me fui con Emily.
- Dije que deberías salir con tus amigas de la escuela, no saltarte clases para irte de fiesta con la hija del Embajador.
- ¡Pues lo hice! ¿No era eso lo que querías que hiciera? –gritó la pelirrosa– ¿No es así como ves? ¿Cómo una herramienta? Como un medio para el fin.
- ¿De qué hablas? –Sasuke desvió la mirada de Sakura, fijándola en el suelo– ¿Sabes? Últimamente no siento que seas tú misma.
Le dolía admitirlo, pero ella sentía lo mismo– Tomaré una ducha.
…
Abrió el agua y esperó hasta que el agua saliera un poco menos fría. Entró a la regadera y recargó la frente contra el frío mosaico.
- ¿Por qué le hablé así a Sasuke-kun?
- Quiere controlar todo lo que haces, no quiere que veas a nadie más… te quiere solo para él –Suki apareció entre el vapor de la ducha y el agua cayendo.
La chica negó con la cabeza moviéndola contra la pared– Lo conozco, él no es así.
- ¿De verdad? –la chica fantasma levantó la voz exasperada. Parecía que los agravios eran contra ello y no contra su hermana– ¿Ya olvidaste cómo se comportó cuando volteaste a ver a Sasori después de que lo arrestaran? ¿O cuando lo de Zaku?
- Sasuke-kun solo intentaba protegerme –se sentó sobre sus talones abrazando las piernas contra su pecho.
- ¡Entiende! Se siente tu dueño –las cosas empezaron a tambalearse, señal que Suki estaba perdiendo el control de sus emociones– No quiere que nadie se acerque a ti, por eso casi mata a Takumi.
- No es cierto, él jamás le haría daño a Takumi ni a nadie más.
Suki se sentó frente a ella– Si Takumi no le hubiera dicho que te tenía como rehén Sasuke lo habría matado.
- ¿Por qué hablas mal de él? ¿Por qué intentas ponerme en su contra?
- ¡Despierta Sakura! ¡Abre los ojos! Él intenta alejarte de todos los que puedan robar tu atención de él y sobre todo quiere separarme de ti –Suki tomó el mentón de Sakura y la obligó a mirarla a los ojos– Y eso nunca lo voy a permitir.
…
- ¿Encontraste algo nuevo?
Al escuchar la voz de Sasuke, Ino giró sobre su silla y se quedó con las palabras atoradas en la punta de la lengua– ¿Estás bien?
- Tch, olvídate de mí y concéntrate en el caso –ordenó Sasuke poniéndose los lentes oscuros de nuevo. Tenía marcas oscuras bajo los ojos y también los tenía inflamados. Había pasado toda la noche pensando en lo extraño que se estaba comportando su novia y que tampoco estaba tranquila ni siquiera al dormir.
- Ok –la forense sacó un archivo de entre la pila de papeles en su escritorio– Tu occisa tenía todo un cóctel de medicamentos en su tracto digestivo, desde antidepresivos hasta antipsicóticos.
- ¿Estás diciendo que era una adicta?
- No lo creo porque no encontré rastros en su sangre –contestó la rubia con pesar– ¿Has hablado con el Embajador?
El detective negó con la cabeza– Quería esperar hasta tener los resultados de la autopsia. Además de que ya sabes que es un caso delicado.
- Creo que Miller-san sufría de una enfermedad psicológica que era tratada con medicamentos, lamentablemente sufrió una sobredosis.
- ¿Qué clase de enfermedad?
- Hinata logró rescatar dos fármacos específicos, los cuales se usan para controlar la esquizofrenia.
Sasuke levantó la vista alarmado– Esa enfermedad es hereditable, ¿cierto?
- Sí –el detective estaba por retirarse cuando Ino lo tomó del brazo– Una cosa más. Pude hacer un análisis de su cabello y llevaba un par de semanas sin tomar los medicamentos.
- Esa pudo haber sido la causa de una recaída ¿no?
- Eso y algo más –la rubia forense miró al suelo abatida.
- ¿Qué es Ino? –Sasuke no estaba de humor para andar con adivinanzas o para aguantar a una chica conmovida por un caso.
- Miller-san dejó los medicamentos por una razón: estaba embarazada.
…
- ¿A dónde vamos a ir hoy? –preguntó Sakura en cuanto estuvo dentro de la camioneta diplomática.
- Hay un lugar que quiero que conozcas.
Hora y media después, la camioneta se detenía en la orilla de la playa.
Sakura vio a través de la ventanilla y tuvo un recuerdo de cuando era niña. Dos pequeñas pelirrosas corrían alegremente por la arena invitando a dos adultos a seguirlos. Sasori tomaba de la mano a una mujer cuyo rostro apenas recordaba la ojijade. Todo lo demás era claro y nítido, como si lo acabara de vivir el día anterior.
Un intenso rayo de sol interrumpió sus recuerdos y la adolescente regresó al presente.
- Descienda con cuidado, por favor –uno de los hombres de traje oscuro le tendió la mano para ayudarla a bajar.
- ¡Vamos, Sakura! –a pesar de las circunstancias, Emily se veía bastante tranquila.
La pelirrosa estaba completamente perdida ante los cambios de ánimo de la extranjera, pero para no arruinar la poca felicidad que mostraba decidió seguirla.
…
Emily y Sakura caminaban por la orilla de la playa mojándose los pies y en completo silencio.
- ¿Qué opina tu familia de que vivas con un hombre mayor que tú?
Sakura suspiró, no estaba acostumbrada a responder preguntas sobre su familia porque le resultaba bastante incómodo. Pero Emily parecía diferente, no era como si estuviera hurgando en su vida sino parecía tener genuina preocupación por ella– Hace ya diez años, mi madre me abandonó llevándose a mi hermana con ella.
Emily abrió los ojos exageradamente– ¿Qué?
- Lo que escuchaste –afirmó la ojijade levantando un caracol marino que trataba de enterrarse en la arena– Mi madre pensaba que yo atraía a la muerte porque hablaba con los muertos y como no quería exponer a mi hermana se fue con ella lejos de mí.
- ¡Que cruel!
- Eso no fue todo –Sakura no dejó que el caracol se escapara de su mano y empezó a jugar con él– Por su culpa mi hermana fue asesinada por un psicópata que la mantuvo viva mientras drenaba su sangre. Día a día Suki vio cómo su vida se escapaba gota a gota para satisfacer los experimentos de un demente –la pelirrosa cerró el puño alrededor de la caracola y lo apretó fuertemente. Su mirada cambió por una muy perturbadora, incluso Emily dio un par de pasos hacia atrás– Juré sobre su tumba que algún día lo encontraré y haré que pague mil veces el sufrimiento por el cual hizo pasar a mi hermana.
Emily sonrió torcidamente. La pelinegra se acercó a Sakura, con una mano cubrió con la que había aplastado al molusco y con la otra acarició el rostro de la pelirrosa– Algún día tu y yo tendremos nuestra venganza… pero ésta tarde vinimos a divertirnos –la chica extranjera tomó de ambas manos a Sakura y la arrastró hasta el mar.
- No Emily, no sé nadar.
- No te preocupes yo puedo enseñarte –le dijo llevándola hasta donde el agua cubría la mitad de sus muslos.
- Preferiría hacerlo en una piscina –Sakura veía como el agua iba y venía y la empujaba con fuerza.
La ojiazul sonreía demasiado divertida y no soltaba las manos de Sakura apretándolas fuertemente y arrastrándola mar adentro– Ya estamos aquí, hay que aprovecharlo.
- No creo que sea buena idea, Emily –Sakura sentía más y más miedo al ver como el agua comenzaba a llegarle a la cintura.
- Señorita Emily eso es peligroso. ¡Salga! –pidió en inglés el guardaespaldas de la hija del embajador.
- Estoy bien –contestó igualmente en inglés Emily.
Sakura veía la cara de preocupación del hombre y la sonrisa histérica de la chica.
- Relájate y olvídate de todo –le dijo una voz al oído – Hoy solo ocúpate de ti misma.
…
- Buen día –saludó Naruto en cuanto pasaron por la puerta de la oficina del Embajador– Disculpe que lo interrumpamos, pero…
- ¿Cuándo van a entregarme el cuerpo de mi esposa?
- Eso va a tardar más tiempo –intervino Sasuke en cuanto entró a la oficina.
El Embajador golpeó la mesa con ambas palmas abiertas– ¿Por qué? Fue suicidio. ¿Qué les toma tanto para regresarme a mi esposa?
Los detectives, en cambio, no perdieron la compostura ni por un segundo– Queremos dejar en claro cuáles fueron las circunstancias que desencadenaron la trágica muerte de su esposa.
- Exijo que se me trate con el respeto debido y que el cuerpo de mi esposa sea liberado inmediatamente –el Embajador apretó los dientes tratando de contener la ira– O hablaré con el Jefe de Policía y haré que los destituyan detective…
- Uchiha, Sasuke Uchiha –se aseguró de recalcar su apellido para que quedara claro con quien trataba.
- El hijo del Jefe de Policía…
- Y no olvide a mi compañero, Namikaze Naruto –el rubio frunció el ceño, a él no le gustaba usar el nombre de su padre y a pesar de que Sasuke lo sabía lo había usado.
El hombre pareció calmarse ante los prominentes apellidos de ambos, pero eso no impidió que siguiera furioso– ¿Qué es lo que necesitan saber?
- Su esposa tomaba antipsicóticos, ¿nos podría explicar por qué y desde cuándo?
- Después de que nació nuestra hija, Emily, Denisse sufrió depresión post parto –confesó el hombre apesadumbrado– Y nunca pudo salir de ella.
- Según nuestros informes, los antipsicóticos son usados para personas con enfermedades mentales como la esquizofrenia –intervino el hijo del gobernador.
- Desgraciadamente la depresión fue uno de los síntomas de la enfermedad. Aunque fue demasiado tarde. Los medicamentos no surtieron efecto y la salud mental de Denisse cada vez era peor –Sasuke y Naruto prestaron mucha atención– Una vez, incluso, trató de matar a Emily.
Sasuke se cruzó de brazos mientras observaba atentamente al Embajador– ¿Y porque estaban esperando otro bebé, si su esposa era inestable sin medicación?
El Embajador se puso de pie rápidamente. Su rostro se asemejaba a las hojas blancas sobre su escritorio– ¿Qué dice?
…
- Entiendo que mi madre no estaba completamente bien, pero a pesar de todo sé que me amaba –Sakura escuchaba atenta a Emily y cada vez se sentía más identificada con ella– Una vez me cortó el cabello tan cortito que parecía un niño. Mi padre enfureció y le ordenó a la gente de servicio no volverme a dejar sola con ella.
- Pudo haberte lastimado.
- Mi madre nunca me haría daño.
Sakura bufó burlona y una sonrisa triste se dibujó en sus labios– Se supone que las madres deben cuidarnos y protegernos, pero no siempre es así. A veces son los seres que más nos hacen daño y nos hieren de maneras inimaginables.
- Debiste sufrir mucho cuando vivías con tu familia.
- Los recuerdos de mi vida en familia son muy borrosos, yo estaba muy pequeña y lo poco que conservó en mi memoria es el sufrimiento que mi madre me hizo pasar.
- ¿Y tu hermana? ¿Qué me dices de ella? ¿Cómo era?
Ésta vez la pelirrosa sonrió auténticamente– Ella era fabulosa. Siempre me cuidaba y se enfrentaba a todos los que se burlaban de mí.
- Ojala yo hubiera tenido una hermana.
- Emily, espero no importunarte con esto, pero… –Sakura no quería abordar el tema, pero era necesario si quería averiguar un poco más de lo sucedido. Denisse, la madre de Emily, no se había presentado desde la ocasión del puente y no estaba segura si la voz que había escuchado era la de la mujer– ¿Imaginas porque se suicidio tu madre?
- ¡Vaya que sí! –gruñó la ojiazul lanzando una piedra al agua– Mi padre abusaba de ella física y psicológicamente.
- ¿Lo has denunciado?
- ¡Claro que lo he denunciado! –Emily apretó los puños, frustrada y furiosa hacer rechinar los dientes– Pero es un político influyente, nadie se atreve a ponerle un dedo encima.
Sakura asintió y se levantó sacudiendo la arena de sus piernas y ropa– Aquí no es así. Hablaré con Sasuke-kun y le diré lo que tú me has dicho.
- Te confié esto a ti porque eres mi amiga –la pelinegra se levantó con una fría mirada en sus ojos, pero eso no intimidó a la ojijade– Ni se te ocurra decirle algo.
- Alguien tiene que hacer algo –rebatió Sakura tomando a la chica por los hombros– Si antes abusaba de tu madre, ahora que ella no está… ¿quién crees que será su víctima?
- Nunca se atrevería a tocarme –la sonrisa arrogante en los labios de Emily alertó los sentidos de la pelirrosa– Si me hace algo no sabe de lo que soy capaz. Además, no es como si fuera una indefensa palomita.
Las últimas palabras de Emily dejaron una inquietud viva en el corazón de Sakura.
…
- ¿Pudieron encontrar a su familia? –preguntó Sasuke en cuanto tuvo a Shino y a Kiba a la vista.
- Sus padres viven en Londres y su hermana menor vive en la frontera con Escocia –Shino podía obtener cualquier clase de información, incluso cuando era en el extranjero– Hablé con la hermana, Diane, y me dijo que la esposa del Embajador jamás había sufrido ninguna enfermedad mental. Siempre fue una chica alegre y optimista, ayudaba a la gente y se preocupaba por los más necesitados.
- ¿Cómo se conocieron el Embajador y su esposa?
Kiba buscó un par de fotografías y las proyectó en las pantallas– Ella trabajaba como voluntaria en las zonas afectadas por las lluvias donde el Embajador, que en ese entonces era Miembro del Parlamento, representaba. Un evento natural devastó un poblado y ambos coincidieron durante la emergencia llevando víveres y ayudando en la reconstrucción –las fotografías de la vida política del Embajador desfilaban en las pantallas y en muchas de ellas aparecía la mamá de Emily con un aspecto juvenil y trabajador– Después de un par de meses se casaron y al final de su segundo año de matrimonio nace su hija Emily.
- Eso no ayuda –interrumpió Sasuke– Quiero saber más de su vida personal. ¿Qué piensan los amigos? ¿Qué percibía la familia? ¿Existe alguna denuncia por abuso? Quiero que hablen con los empleados de la Embajada.
- Sabes que esto puede desatar un problema político, ¿verdad? –Kakashi apareció tras los detectives encargados del caso.
- No sabía que hacer mi trabajo fuera algo malo.
El capitán hizo ápice de toda su paciencia– ¿Qué han encontrado? ¿Tienen pruebas de que no fue suicidio?
- Si, si las tenemos –dijo Ino mostrando un informe en alto– Alguien la obligó a tomar los medicamentos a la fuerza. Cuando el cuerpo mostró rigor mortis, salieron a la luz marcas en sus muñecas que no había visto. Alguien forcejeó con ella y la tiró al suelo –miró a Sasuke con una sonrisa de victoria– Esa es la causa del traumatismo en el cráneo. Cuando quedó inconsciente alguien metió las pastillas en su boca y la obligó a tomarlas, pero exageró la dosis y provocó un paro respiratorio.
- ¿Qué te indicó que la obligaron a tomar los medicamentos? –preguntó Kakashi antes de que sus jóvenes detectives empezaran a echar a volar su imaginación.
- La parte trasera del paladar demuestra abrasiones. Señas de uñas que rasparon el paladar al empujar las pastillas hasta la garganta de Miller-san.
Naruto se levantó analizando la información proporcionada por todo su equipo– El Embajador no sabía que su esposa estaba embarazada, eso quiere decir que no había confianza en el matrimonio.
- O tal vez quería estar 100 por ciento segura de estarlo –todos voltearon a ver a Ino– Tenía 10 semanas de embarazo, eso es pronto para asegurar que el producto era viable. Además, pude descubrir evidencias de abortos previos.
- Si ella se negaba a tomar las pastillas y el Embajador no sabía que su esposa estaba embarazada, posiblemente el trató de obligarla a volver a tomarlas.
- También debes tomar en cuenta que él debía saber cuál era la dosis que su esposa tomaba.
Sasuke se sentó en la orilla de su escritorio con la mirada entrecerrada– Algo no encaja aquí.
Kiba se paró y miró fijamente las fotos de la escena del crimen– No te parece que la posición en la que está el cuerpo y la posición de la ropa no corresponden –Shino hizo un acercamiento a las fotos para apreciar mejor los detalles señalados por su compañero– Mira la bata, está arreglada sobre la pierna tapando la ropa interior de la mujer.
El capitán asintió confiando en los instintos de su equipo– Hoy ya no podemos hacer nada. Vayan a casa y descansen. Mañana temprano vayan a hablar con el Embajador e interroguen a su hija.
Al recordar a Emily, inmediatamente Sasuke tuvo presente a Sakura.
- Llamaré al Embajador para avisarle que mañana los visitaremos –avisó el rubio tomando el teléfono y marcando el número privado del Embajador.
En cuanto el resto del grupo se dispersó para ir a sus hogares, Sasuke interceptó a Ino– ¿Podemos hablar un momento?
- Claro –aceptó un tanto confundida la rubia y siguió al detective a un pasillo alejado del ajetreo de la oficina– ¿Qué sucede?
- Sabes que no soy bueno tratando con adolescentes…
Una risilla se le escapó a Ino– Ni con adolescentes, ni con niños, ni con adultos.
- Bueno, sí, me conoces –dijo el pelinegro rodando los ojos– Pero no creo que Naruto o yo podamos sacarle algo a la chica. ¿Qué me recomiendas hacer?
- Puedes llevar contigo el poder femenino –terminó la frase con un guiño coqueto que provocó una ligera exasperación en Sasuke.
- Bien, llamaré a Sakura y le preguntaré si puede acompañarme mañana.
- No, definitivamente no –Ino negó desaprobando la idea– Sakura debe estar próxima a tener exámenes y no puedes ser tan egoísta pidiendo su ayuda solo porque no puedes resolver tu caso.
- ¿Exámenes? Sakura no me ha dicho nada –el detective se perdió en sus pensamientos un segundo y regresó en cuanto la sorpresa se desvaneció– Tienes razón, no he hablado con ella y creo que sería mucho mejor llevar a una persona entrenada.
La forense sonrió ampliamente y Sasuke pudo notarlo– ¿Podrías acompañarnos mañana a la embajada?
- ¿Pasas por mí?
El pelinegro suspiró cansado– Nos vemos en el lugar. Antes tengo algunas cosas que hacer.
…
Estaba tan sumida en sus pensamientos que no escuchó la puerta abrirse hasta que sintió a alguien recargarse en el respaldo del sofá, sorprendiéndola de muerte– ¡Sasuke-kun! –gritó sin saber que era él quien estaba tras ella y cayendo al suelo.
- ¿Qué? –gritó también el nombrado dando un paso atrás asustado por el grito de su novia.
- Me asustaste.
- Y tú a mí –dijo a la defensiva rodeando el sofá para ayudar a la pelirrosa a levantarse– ¿Qué te tenía tan pensativa?
La pelirrosa tomó la mano de Sasuke y se levantó, pero él no la dejó ir y se tiró en el sofá con ella sobre sus piernas– ¿Qué haces? Aún estoy molesta contigo.
- Y yo también lo estoy –advirtió apretando el agarre a la cintura de Sakura– Volvieron a llamarme de la escuela para decirme que no fuiste. ¿Volviste a salir con esa chica?
- Esa chica se llama Emily –Sakura sentía que habían pasado años sin sentir el calor de Sasuke tan cerca– Y si, fui con ella a dar una vuelta a la playa.
- A ti no te gusta la playa –el moreno vio con cierto escepticismo a la chica entre sus brazos– Además, tú no sabes nadar.
- Emily trató de enseñarme.
- ¿En que estaba pensando? Pudiste haberte ahogado.
Sakura negó con la cabeza– Sabía que te enfadarías en cuanto te lo dijera.
- Pues claro que me enfada –en cuanto Sasuke puso a la pelirrosa sobre el sofá y se alejó, ella pudo sentir el frío abrazándola– Todo el tiempo me estás diciendo que te asusta que ponga en peligro mi vida y tú vas y te metes al mar con la hija de una lunática. ¿Y me acusas de enfadarme? Claro que voy a enfadarme. Imagínate lo que yo sentiría si te perdiera. No quiero que mañana veas a esa chica.
- ¿Por qué no? Mañana es sábado y no hay escuela.
- Tenemos algunas preguntas que hacerle.
Inmediatamente la pelirrosa se puso a la defensiva– ¿Preguntas? ¿Sobre qué?
- Relacionadas a la muerte de su madre.
- Ya me lo dijo Emily. Fue culpa de su padre –gritó Sakura fuera de si– Su madre se quitó la vida porque el Embajador la maltrataba. ¿Vas a hacerle preguntas sobre eso?
- Solo hazme caso y no vayas a buscarla. Por favor.
- Por fin hago una amiga y me prohíbes verla –gruñó la chica golpeando el suelo con la planta del pie– Eres demasiado injusto.
Sasuke rodó los ojos. Él odiaba cuando las personas hacían rabietas y Sakura estaba haciendo una– Por la mañana te iré a dejar a la casa de los Izumi para que pases el día estudiando con su hija.
- ¡No eres mi padre para decirme lo que puedo o no hacer!
- Tienes razón, porque si fuera él ya te habría encerrado en tu cuarto bajo llave.
Sakura de pronto sintió un enorme deseo de gritarle a Sasuke en la cara quien era su padre.
- Anda, díselo. Dile que Sasori es tu padre –escuchó en su cabeza– Veamos cómo reacciona. Ya verás cómo su amor por ti es una farsa.
La pelirrosa negó con la cabeza alejando las ideas de su mente. Se dio la vuelta y caminó directo a la habitación que antes compartía con su novio. Y Sasuke simplemente se dejó caer derrotado en el sofá que usaba desde hacía un par de días.
…
A la mañana siguiente Sasuke fue a dejar a Sakura a la casa de Karin, quien ya la esperaba impacientemente en la entrada.
- El detective Uchiha habló con mis padres, les preguntó si podrían cuidarte solo por hoy.
- Ella solo quería ver a Sasuke, tú no le importas –esa voz en su cabeza intervenía en momentos críticos.
- No le digas a tus padres que vine, diles que el estúpido detective vino para avisarte que me quedaré en casa.
Karin abrió la boca sorprendida con la petición de Sakura– ¿Qué? ¡No! Yo no voy a mentirles a mis padres porque tú me lo pides.
Sakura se acercó a Karin y la miró con ojos fríos y vacíos– Gracias a-mi-ga, desde el principio supe que solo me buscabas porque querías acercarte a Sasuke.
- ¿De verdad piensas eso de mí? Yo creí que éramos amigas.
- Yo también, pero me equivoqué –Sakura se dio la vuelta y se alejó de la casa de los Izumi sin mirar atrás.
…
Cuando Sasuke llegó a la casa del Embajador se llevó una gran sorpresa. Patrullas rodeaban desde dos cuadras antes la zona. Un oficial uniformado le cortó el paso, pero en cuanto el detective mostró su placa le fue permitido el acceso. Al alcanzar la puerta de entrada se encontró con Naruto hablando con un oficial de SWAT.
- ¿Qué sucede? –preguntó esperando hasta que el rubio terminó de hablar con el hombre.
El detective Uzumaki se alborotó el cabello nervioso y sorprendido– Es Emily-chan, le robó el arma a uno de sus guardaespaldas y tiene al Embajador como rehén en una habitación. Las cortinas están cerradas y solo tiene una puerta de entrada.
- ¿Y llamaron a SWAT? Por favor, no es una terrorista, es solo una chica.
- Una chica que tiene un arma y que es inestable psicológicamente –agregó el hombre con el que encontró hablando a su amigo.
Sasuke frunció el ceño confundido– ¿A qué se refiere?
Y cuando el moreno escuchó un suspiro de derrota supo de donde venía esa idea. Naruto– Tuve que hablarles de nuestra investigación y el capitán de SWAT cree que Emily-chan pueda ser también esquizofrénica.
El ruido de más autos llegando llamó la atención de todos. El capitán se acercó a un uniformado y señaló el perímetro alrededor de la casa– No permitan que los noticieros se acerquen. Debemos mantener las cosas lo más tranquilas, no podemos permitir que la chica se altere y que esto escale.
- Esto no es un espectáculo –gruñó Sasuke tomando un chaleco de SWAT para ponérselo él.
- ¿Qué crees que haces? –Naruto veía como su compañero se abrochaba el chaleco y lo imitó.
- Entraré a hablar con Emily.
- No. Esto no es asunto de su equipo, ahora SWAT se hará cargo de manejar la situación –el capitán de SWAT detuvo a Sasuke con un firme agarre a su brazo. Una pelea de miradas inicio donde Naruto temía que iniciaran también los golpes.
- Esa chica está deprimida, asustada y quien sabe de lo que sea capaz de hacer –el detective habló firme y claramente, con genuina preocupación en su voz– Yo perdí a mi madre cuando tenía doce años, sé cómo debe sentirse. Además, es amiga de mi novia.
El capitán lo pensó un poco– Le permitiré entrar, pero llevará un equipo de apoyo con usted –llamó con la mano a un grupo de hombres y mujeres que se acercó inmediatamente.
- No lo necesito.
- Le estoy permitiendo entrar, pero con la condición de que no vaya solo.
Sasuke sonrió de lado– No voy a entrar solo –y con la mirada señaló al joven a su lado– Él es el único en quien confío y vendrá conmigo.
- ¡Ah! Si tan solo hubiera grabado este momento –se lamentó "tristemente" el rubio detective.
- Cállate, dobe, o llevo a uno de esos gorilas conmigo.
- No lo harías –jugueteó Naruto restregándose como un gatito contra el brazo del Uchiha– Porque solo confías en mí.
- ¿Qué están haciendo? –Ino llegó y se encontró con todo el caso y a Naruto y Sasuke preparándose para entrar a la casa del Embajador.
El Uzumaki abrió los ojos sorprendido y esperó a que su amigo fuera el que contestara– Emily está atrincherada con un arma amenazando la vida del Embajador.
- ¿La hija de la víctima? –el moreno asintió acomodando por último su arma en el cinturón– Pero, ¿por qué van a entrar ustedes? Ese es trabajo de SWAT.
- Es la mejor opción –Naruto trató de tranquilizar los nervios de Ino hablando confiadamente– El teme y yo sabemos todos los detalles del caso. Además, Sasuke está más preparado para lidiar con pérdidas personales.
Ino miró preocupada al detective Uchiha– Tengan cuidado.
- Hn.
…
Tres golpes sorpresivos en la puerta, pero su pasividad no se vio alterada, simplemente giró el rostro levemente y respondió con mofa– Si vienen a buscar al Embajador temo decirles que en este momento no puede atenderlos. Papá y yo estamos ocupados, pueden volver más tarde.
El Embajador miró a su hija ligeramente asustado. Emily jugaba con un pistola golpeando sutilmente su frente, le preocupaba que el arma su dispara y la chica resultara lesionada.
- Emily –se escuchó al otro lado de la puerta– Soy el detective Uchiha Sasuke, ¿me recuerdas? Fui a recogerte cuando Sakura te encontró en el puente.
- Mmm, el hombre que se coge Sakura, querrás decir.
Sasuke se molestó, no por la ofensa contra él, sino porque la chica a quien la ojijade llamaba amiga hablara así de ella. Respiró hondo para no contestarle y empeorar la situación– Soy el novio de Sakura y vengo porque si ella se entera de lo que está pasando va a lamentarse no estar aquí.
- Aprecio tus palabras, pero ayer estuvimos hablando y posiblemente ella ya sabía que esto sucedería –Emily miró fijamente a su padre y reveló una verdad que Sasuke no alcanzó a escuchar– Ella también tiene una venganza pendiente y sé que en cuanto tenga la oportunidad la tomará.
- ¿Sakura-chan te dijo algo? –preguntó en voz baja Naruto para evitar que la chica lo escuchara.
- No, ayer discutimos y hoy por la mañana la lleve a casa de los Izumi, pero no dijo nada en todo el camino.
- Hay veces que no comprendo que clase de relación tienen ustedes.
El Uchiha dejó salir un suspiro– Dímelo a mí. Por lo regular sé lo que las mujeres quieren, pero con ella todo es un misterio envuelto en una incógnita.
- ¿Detective Uchiha? –la voz tranquila y mesurada de Emily les dio a ambos detectives una esperanza de que habían llegado a la chica.
- Si, Emily.
- Si no se retira, le volaré los sesos a mi padre en este instante –el tono frío y sin emociones alteró los nervios de ambos detectives. Ellos conocían a muchos asesinos y delincuentes y cuando mostraban esa falta de emociones eran capaces de cualquier cosa– Y luego será su turno.
- ¿Qué demonios?
Naruto tomó del brazo a su amigo y lo alejó de la puerta– Debemos irnos.
- ¡No voy a irme sin arreglar éste caos!
- Si quieres sacar el cuerpo sin cabeza del Embajador: adelante, quédate.
- Tch –chasqueó la lengua Sasuke comprendiendo que su amigo tenía toda la razón– Nos retiraremos, pero si necesitas algo…
- Lo único que necesito es que se vayan.
- Ok, ya entendí –el detective caminó hacia atrás cuidando de que Emily no fuera a abrir la puerta y les dispara por la espalda.
…
- ¡Ino! ¡Ino! –escuchó la rubia a sus espaldas por sobre todo el alboroto. Inmediatamente la forense se acercó a la valla de policías en busca de su joven amiga.
- ¿Qué haces aquí, Sakura?
- ¿Yo? ¿Tú que haces aquí? ¿Y que es toda ésta gente? –preguntó alterada la pelirrosa al ver toda la multitud de gente frente a la casa de su amiga.
- No me respondas con más preguntas. ¿Qué haces aquí?
- Vine a ver a mi amiga Emily. Ella es la hija del Embajador –la chica cayó en cuenta que su amiga había hecho algo muy malo– ¿Es Emily? Ella se metió en problemas, ¿verdad?
Antes de que Ino pudiera responderle sintió un fuerte jalón en el brazo– Te dije específicamente que no vinieras –siseó entre dientes Sasuke. Sakura forcejeó, pero la fuerza del detective sobrepasaba la suya– Ino, llévatela de aquí.
- Sasuke…kun –tartamudeó la forense, pero la mirada iracunda de Sakura evitó que se le acercara.
- ¡No! ¡Exijo saber qué es lo que está pasando!
- ¡Todos a sus posiciones! –el grito del capitán de SWAT alertó al grupo de Delitos Mayores– Quiero total cobertura.
- Capitán –otro hombre se acercó al capitán– No tenemos acceso al techo de la casa, nuestra visión periférica está disminuida en un 50 por ciento.
- Busquen la manera de enfocar la espalda de la sospechosa.
Sakura trató de acercarse para poder, pero Sasuke la empujó a los brazos de Ino– Si la dejas acercarse te juro que las pagarás caro –amenazó seriamente a la rubia.
- Déjame ir Ino. Tengo que ver si Emily está bien.
Ino giró a la pelirrosa para verla de frente– Sakura, Emily es la amenaza. Tiene como rehén a su padre.
- ¿Emily? ¿Su padre?
- Deberías tomar el ejemplo y seguir buscando tu venganza.
- Ino, dime lo que está pasando; tal vez yo pueda ayudar.
…
- No comprendo porque siguen aquí, no pudieron ayudar en nada y ahora solo estorban.
- ¿Qué piensa hacer apostando francotiradores en los techos? ¿Matar a la chica?
El capitán empujó a Sasuke por el pecho con un solo dedo– Mi trabajo es rescatar al Embajador. No importa si la amenaza es una chica o un perro. Debo entregar cuentas al Gobernador, al Jefe de Policía y al Ministro, y no pienso poner en riesgo mi trabajo.
- ¿Va a acabar con la vida de una chica para salvar la de un hombre? Su trabajo es proteger a los ciudadanos, no matar a quien ponga en riesgo su trabajo –gritó fuera de si Sasuke.
- Mira niño, no sé cómo se trabajan las cosas en tu oficina, pero así es como los de SWAT arreglamos las dificultades.
- ¡Están saliendo! –gritó un hombre al frente de la cubriéndose con la patrulla.
El Embajador mostró un celular en su mano e indicó que le llamaran. Seguramente para no estar gritando– Consíganme ese número.
- Me parece que yo lo tengo –inmediatamente Naruto se acercó al capitán de SWAT y le dictó el número personal del Embajador.
El rubio marcó el número y vio que el Embajador se acercaba el aparato al oído– Detective Uzumaki.
- Embajador, ¿podría hablar con su hija? –pidió el capitán poniendo el móvil en altavoz.
- Emily dice que solo tiene una petición para que todo esto termine.
- Lo que sea con tal de que ninguno salga herido –Naruto estaba preocupado, no sabía contra que se enfrentaban y eso lo ponía nervioso.
- Traiga un altoparlante y ponga ésta llamada para que todos puedan escucharla.
Uno de los hombres de SWAT fue a un camión a buscar el aparato. Pero Naruto se dio cuenta que su amigo estaba mucho más nervioso que él. En cuanto estuvo a su lado, Sasuke le comentó lo que pensaba– Algo no está bien aquí. Tengo el presentimiento que no estamos viendo algo importante –la sedosa cabellera rubia de la forense resaltó entre los innumerables uniformes azules de la policía– Ino me dijo que la esquizofrenia es hereditaria. ¿Y si Emily sufrió un brote psicótico y mató a su madre?
- Si eso es cierto también es capaz de matar a su padre.
Sasuke tomó por el hombro al capitán de SWAT y lo obligó a girar– Présteme el rifle de uno de sus francotiradores.
- ¿Qué?
- Necesito un rifle para poder neutralizar a la chica y que no haya daños innecesarios.
- Mis hombre están mucho más capacitados que tú, detective –escupió ofensivamente mirando de pies a cabeza al Uchiha.
- ¡Olvide que solo soy un detective…! –gritó Sasuke tomando por el cuello del uniforme al capitán.
- Lo que quiero decirles es una verdad que no puedo seguir escondiendo –la voz del Embajador atrajo la atención de todo el cuerpo policiaco, incluidos el capitán de SWAT y los detectives– Yo abusaba de Dennise, mi esposa; es por eso que ella se quitó la vida. Durante el tiempo de nuestro matrimonio fue víctima de mis maltratos e injusticias, siempre ridiculizaba su manera de vestir y criticaba su falta de educación durante los eventos sociales –las lágrimas fluyeron empapando el rostro del Embajador y endureciendo el de Emily.
- No te hagas la víctima ahora. Mi madre sufrió cada minuto de su vida a tu lado –todos pudieron escuchar lo que Emily le decía a su padre mientras lo mantenía encañonado con el arma en su espalda– Esto va a acabarse muy pronto.
- ¡Demonios! –gruñó Sasuke mirando al capitán de SWAT.
Las cosas sucedieron en segundos, pero para algunos duró una eternidad.
Emily deslizó el arma desde la espalda de su padre hasta su nuca– Volveremos a ser una familia –fueron las últimas palabras de la chica antes de jalar el gatillo.
Sakura se deshizo del agarre de Ino con un sencillo codazo a las costillas de la rubia. Corrió rodeada de un silencio imposible de existir, tal vez fue su imaginación o el terror que tapaba sus oídos, pero no escuchaba nada. Sus ojos solo podían ver a su amiga dejando caer el cuerpo de su padre, que se estrelló contra el suelo sin oponer resistencia. Estaba muerto y Emily lo había matado.
El eco del disparo resonó en los oídos del escuadrón de policía que rodeaba la embajada. Como un detonante altamente eficaz y preciso, los oficiales dispararon para neutralizar la amenaza. La amenaza era Emily.
- ¡No! –gritó Sasuke atrapando a Sakura por cintura y evitando que fuera una víctima del fuego amigo.
- ¡Emily! ¡Emily! ¡Emily! –gritaba Sakura llorando a mares al ser testigo de cómo más de una docena de armas de todos tamaños disparaban al pequeño cuerpo de Emily, destrozándolo sin piedad– ¡Deténganse! –imploraba la pelirrosa desesperadamente– ¡Alto! ¡Deténganse! ¡Ella es mi amiga! ¡Emily!
Emily se convulsionaba con cada disparo que golpeaba su delgado cuerpo y de cada agujero, producto de las balas, nacía una mancha rojo escarlata. El color de la sangre. Color que la ojijade asociaba con la vida y que poco a poco salía del cuerpo de su amiga dejándola sin gota de vida.
Sasuke sentía que las lágrimas le quemaban los ojos y apretó fuertemente los parpados impidiendo la salida de las gotas saladas. Tan fuerte como abrazaba contra su pecho a una aturdida adolescente que acaba de presenciar el asesinato de su amiga.
Sakura seguía gritando y llorando mientras golpeaba el torso de Sasuke, hasta que las fuerzas ya no dieron para más y todo se volvió negro.
El detective sintió como el cuerpo de su novia cedía ante la gravedad y se doblaba como el de una muñeca de trapo– ¿Sakura? –la chica había perdido totalmente la consciencia– ¡Ino! ¡Ino! –gritó en cuanto se percató que la pelirrosa no reaccionaba.
…
Todo a su alrededor era oscuridad y frío que le calaba hasta los huesos. No era la primera vez que se sentí así, pero era la primera vez que sentía merecer un castigo peor que la muerte.
Lo había visto. Sabía que su amiga no estaba bien, pero se engañaba diciéndose que Emily no cometería una tontería y que la locura que había visto en sus ojos era solo pasajera y que pronto encontraría el consuelo a la pérdida de su madre.
¡Oh, cuan equivocada estaba y lo sabía! Sabía que el deseo de venganza consumía todo organismo que infectaba. Era un veneno imposible de erradicar.
Dejó que sus pensamientos flotarán llenando el vacío a su alrededor. No podía enfrentarse a la realidad. Ya no.
Me siento cansada,
por más que duermo
me levanto sin ganas de hacer nada.
La tristeza se apodera de mi mente
llenándome de dudas,
la soledad camina a mi lado tomada de mi mano.
Las palabras se quedan atrapadas en mi corazón,
las lágrimas se amontonan atragantándome,
haciendo un nudo en mi garganta.
La oscuridad no se satisface con mi mundo,
me sumerge y me pierdo en un lugar que no conozco,
un laberinto lleno de dolor y ansiedad,
un lugar del que no puedo escapar.
- Ya no más… –pidió dejándose envolver por una bruma negra. Las fuerzas abandonaron su cuerpo y se fue perdiendo en la desesperación.
Unos brazos salieron de la bruma y la envolvieron, amorosa y protectoramente, hundiéndola profundamente en la negrura– No te preocupes… todo estará bien. Yo me haré cargo.
…
Naruto tenía la frente pegada al cristal de la ventana viendo a la gente transitar tranquilamente y sin conocimiento de lo sucedido. Una chica ultimada por la policía, un hombre asesinado a manos de su hija y dos de sus más queridos amigos lastimados en lo profundo de su alma. Una herida difícil de sanar.
- Fugaku me informó de lo sucedido –dijo un hombre rubio de ojos azules, extremadamente parecido al detective.
- Te informó, pero no estuvo ahí y no vio lo que yo vi.
- ¿A qué te refieres? –preguntó preocupado el hombre al sentirse mal informado.
El joven apretó los dientes hasta que los hizo rechinar y su puño golpeó fuertemente el cristal– Sasuke les pidió que cooperaran con nosotros. Les pidió un rifle para él hacerse cargo y prevenir una tragedia, pero el capitán de SWAT despreció nuestra ayuda porque SOLO somos detectives.
- Tendré que hablar con Fugaku sobre lo que me acabas de decir –el hombre, claramente el padre de Naruto, palmeó el hombro de su abatido hijo– ¿Cómo está Sasuke?
- No lo sé, se fue con Sakura-chan al hospital.
- ¿Sakura-chan?
En ese momento, el bocón de Naruto recordó que nadie sabía de la secreta relación entre Sasuke y la adolescente– Una colaboradora de la oficina que presenció el incidente y que, por desgracia, era amiga de la hija del Embajador.
- Eso es una terrible noticia. Debió ser una experiencia traumática –lamentó Minato olvidando el hecho que Sasuke se había ido con ella.
- Perdió el conocimiento y fue llevada al hospital.
- Hazme saber si necesita algo, por favor.
…
Ino y Sasuke esperaba fuera de una habitación en el hospital. La rubia miraba de reojo el rostro impaciente de Sasuke. Era la primera vez que veía tanta ansiedad en sus ojos, en esos pozos negros que, la mayor parte del tiempo, destellaban con orgullo y arrogancia.
- ¿Cómo está? –preguntó Sasuke en cuanto la doctora salió de la habitación. El moreno había ordenado a la ambulancia llevar a Sakura al hospital donde Tsunade era la directora.
Tsunade suspiró– Sufrió una crisis y tuvimos que sedarla.
- Era de esperarse, presenció la muerte de su amiga.
- No solo es eso –Tsunade era una mujer de gran presencia y se imponía ante cualquiera, incluso con Sasuke a quien no dudó en cuestionar– Ésta chica está más de 10 kilos por debajo de su peso, tiene deficiencias en múltiples compuestos orgánicos y claramente es porque ha estado extremadamente estresada y mal alimentada.
¿Qué si lo había notado? Claro que había notado como Sakura se estaba consumiendo lentamente, pero no había sido negligencia de su parte. La chica comía lo más saludable que podía, incluso comía mejor que cualquier adolescente de su edad. Ella jamás escatimaba en sus alimentos, el peso no era algo que le preocupara.
La deficiencia en la salud de su novia se debía a algo que Tsunade no podría entender.
- ¿Podemos entrar a verla?
- Adelante, pero estará dormida por un rato más –accedió la doctora e Ino pasó para ver a su amiga.
Sasuke no entró, no solo para evitar darle explicaciones a Ino, sino para poder salir del hospital y tomar el aire que necesitaba y liberarse de la angustia que había pasado.
…
Pasaron un par de horas, como había dicho la doctora, pero eso no le había importado y se quedó al lado de la cama de su joven amiga. Sabía que Sakura no tenía familia y que actualmente vivía con los Izumi. O eso era lo que creía que sucedía. Pero llevaba dos horas pensando en el por qué Sasuke estaba tan preocupado por una chica que solo trabajaba para el departamento como una asistente de oficina. Solo los había visto juntos un par de ocasiones y todas fueron porque Sakura iba a recoger informes para los casos que trabajaba Sasuke.
- ¿Ino? –Sakura habló con la voz ronca típica de la gente que recién despierta.
- No te levantes –Ino se acercó y le dio un poco de agua cuando notó que los labios de su amiga estaban resecos y partidos. ¿Cómo era posible que ese pequeño capullo de flor se marchitara en tan corto periodo de tiempo? Con mucho cariño y ternura acarició el cabello de la pelirrosa esperando que terminara de beber el refrescante líquido.
- Gracias –agradeció devolviendo el vaso a las finas manos de la forense.
- ¿Hay algo de lo que quieras hablar? ¿Tienes problemas en la escuela? ¿Con los Izumi?
Sakura se recostó en la cama con un gesto de total pasividad– No te preocupes. Todo va a estar bien –los ojos turquesa de la pelirrosa brillaron demostrando la seguridad de sus palabras.
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Se puede encontrar el consuela a la pérdida, pero el vacío que deja jamás podrá ser llenado.
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