Bueno, no suelo dejar notas en los capitulos pero... para una de mis lectoras favoritas: Umizu he aqui el inicio (y solo el inicio) del tan esperado reencuentro. Tenia que ser forzosamente en el noveno circulo del infierno, a un pasito ya de enfrentarse a Hades.


Capitulo 25: Traición.

El sonido del metal de la poderosa armadura dorada de Aries que impacto de lleno el fondo del foso fue ensordecedor. La oscuridad lentamente se disipaba, los relámpagos iluminaban el tétrico panorama del infierno y la temperatura comenzaba a descender dramáticamente ante cada paso que el guerrero daba. No lo dudo ni un momento, Zion estaba en el lugar más alejado de la luz y del cielo: el noveno círculo del infierno, Hades estaba cerca al igual que Atena y el imponente lago Cositos donde los tres grandes ríos del infierno desembocaban estaba a la vista.

Su travesía por el infierno había sido muy breve, hecho que inquietaba al guerrero dorado sin mencionar que a pesar de estar en las cercanías del palacio de Hades aun no había señal de ninguno de los jueces del infierno o de un espectro siquiera que diera su vida evitando que las últimas defensas de su señor fueran traspasadas.

-Cuanto sin verte Zion…- menciono una fría y escalofriante voz cuyo origen aun era desconocido.

De las sombras dos espectros aparecieron súbitamente y se lanzaron sobre el caballero de la armadura dorada.

-Explosión de galaxias- menciono Zion mientras lanzaba el devastador ataque que no correspondía a su signo. El fuego devastador de miles de universos destrozándose al instante se concentro en un solo punto y ambos espectros fueron fulminados en el aire de donde sus cuerpos sin vida cayeron al suelo impactándose fríamente contra las rocas con muecas de terror en sus rostros… el caballero desertor era un ser abominable capaz de hacer temer a los mismos demonios de Hades.

-Sal Aiacos, déjate de tonterías se que eres tu- añadió el poderoso caballero mientras examinaba a sus alrededores.

De las sombras el poderoso juez del infierno emergió con su afilada armadura destellando con la oscuridad del lugar. Su rostro era cubierto por el casco de su protección y aun no era visible para el caballero de Aries quien observaba frio sin inmutarse ante la presencia de un oponente de semejante calibre. Zion tal vez pecaba de arrogante pero sabía que el juez que tenía enfrente no sería capaz siquiera de hacerle un rasguño a su túnica dorada.

-¿Sabes donde estas?- pregunto el juez del infierno.

-Es el inconfundible noveno circulo del infierno- respondió desafiante el caballero dorado dudando un instante mientras escuchaba la voz de su oponente.

-¿Y sabes por qué estás aquí?-

-Para asesinar a Hades- respondió desafiante nuevamente el caballero desertor.

Una potente carcajada salió de la boca del juez de Garuda quien después se dispuso a explicar al desertor los motivos de su caída directa al noveno círculo:

-Traición… tan fácil como eso Zion, aquí es donde residen las almas de los traidores, aquellos que con sus acciones les fueron infieles a los deseos o a su palabra, los traidores son los peores mentirosos de todos y aquí es donde sus almas son juzgadas para sufrir eternamente-

Zion cerró su puño cansado de las tonterías que el juez del infierno mencionaba frente a él.

-Siempre tan impaciente… sé muy bien que no puedo vencerte así que al menos escucha lo que tengo que decirte Zion: La guerra santa termino-

-¿Termino?, ¿Hades esta muerto?- pregunto intrigado el caballero dorado.

-La orden del cese de hostilidades viene de más arriba… ¿Y ahora Zion que la guerra ha terminado que es lo que un caballero sin lealtad hará? No puedes regresar al santuario, ahí no eres bienvenido. Sin embargo el señor Hades es tan generoso que desea ofrecerte un pacto a ti y a los caballeros que te siguen: Únanse a nosotros, transfórmense en espectros y juren lealtad a Hades… peleen en la siguiente guerra contra los dioses en nuestro lado y tendrán todo lo que ustedes deseen… oro, poder, vida eterna, lo que sea que deseen el gran dios del inframundo se los concederá-

-No hay nada que tu dios pueda ofrecerme para traicionar a Atena- respondió desafiante Zion.

-Creo que entiendo porque estas en este círculo Zion, el de la mentira no encaja contigo eres un pésimo mentiroso. Tu ya traicionaste a Atena, no intentes engañarme ni darme lecciones de moralidad como en el pasado… aun así déjame mostrarte que estas en un error Zion, Hades si puede ofrecerte todo lo que desees… ¿O es que acaso vas a negar también a tus seres amados?-

Zion observo horrorizado como el juez del infierno colocaba sus manos sobre los dos cadáveres de los espectros que estaban sin vida en el suelo. Simplemente con que sus rostros fueron tocados por el demonio ambos se levantaron… sin embargo sus formas comenzaron a cambiar drásticamente conforme se levantaban de la muerte.

-Hades me ha dado el poder sobre las almas de los caídos y si así lo deseas yo puedo hacer que ellos vuelvan a ti-

Zion observaba con una mezcla de incredulidad y alegría como la primera de las formas se había completado… sus ojos se abrieron y el juez retiro su mano izquierda del rostro del espectro… como su armadura lo indicaba no era un espectro… ya no.

-…Maestro- menciono Zion al verlo nuevamente tomar forma frente a él con una armadura de Aries en color negro, sus cuernos eran afilados y su porte era imponente. La figura de todo un guerrero y su mirada era la misma de un viejo agradable, pero en esta ocasión su cuerpo era joven como el de su aprendiz… Barroco de Aries había despertado de entre los muertos.

-Y no solo él, también te la regresare a ella- menciono el juez mientras retiraba su mano derecha del rostro de la segunda figura que tomaba forma. Dos prominentes escudos negros como el resto de la armadura oscura indicaban esa presencia inconfundible. El aire a su alrededor era dulzura y su cabello largo y quebrado ondeaba con el viento. Su armadura era negra e inconfundible… la antigua portadora de esa armadura, Marín de Libra abrió sus ojos azules nuevamente y miraba fijamente a Zion.

-Tu maestro y tu amada fallecida, ¿Entonces qué dices Zion?, es un muy buen trato- añadió el juez del infierno con una sonrisa macabra en su rostro.

El silencio se apodero de la escena, los dos caballeros revividos frente al caballero dorado quien después de unos instantes ya no apretaba sus puños con la misma intensidad que antes. Zion recordó varios momentos del pasado, momentos que estaban en lo más profundo de su memoria donde eran tesoros escondidos de todos los demás… ese recuerdo cuando reía con su maestro después de haber sido elogiado por el patriarca por una misión extremadamente bien hecha en la que le salvo la vida a dos caballeros dorados, como en ese momento Barroco le menciono que estaba agradecido de haberlo conocido. Recuerdos de esos distantes tiempos antes de llegar al santuario cuando Marín corría por las calles del puerto para llegar hasta su casa y darle los buenos días con una cálida sonrisa… como el consoló a la chica en varias ocasiones, como se reencontró con ella en el santuario de Atena…

Los puños del guerrero se cerraron súbitamente de nuevo, la mirada del guerrero se levanto nuevamente y Zion respondió con tono molesto:

-No traicionare a Atena… aunque tenga que matar lo que más amo-

-Siempre has sido el mismo Zion… un tonto- respondió el juez del infierno ante la negativa del caballero dorado. –En ese caso, así será… aquello que mas amas te destruirá- añadió el juez mientras susurraba al oído de Barroco:

-Zion traiciono al santuario y robo la armadura de Aries- al instante la furia del caballero de Aires negro se apodero de él y miraba a su antiguo discípulo con odio.

Igualmente se acerco a la guerrera negra de Libra y le susurro al oído:

-Marín… mi pobre y bella Marín… ¿Sabes porque Zion no acepto el trato? Muy fácil, porque el ya te olvido… pero eso no es lo peor de todo ¿sabes de quien está enamorado el muy infeliz?... de aquella que te mato y robo tu armadura.

La mirada dulce de la joven se extinguió por completo y se lleno de odio y celos. El escenario estaba colocado y el juez del infierno dio la orden… ambos guerreros negros se lanzaron en contra del caballero dorado.

Zion esquivaba los ataques de sus antiguos seres queridos, sin embargo las embestidas de su maestro combinadas con las de su antigua amada eran feroces. Ambos eran guerreros experimentado, muy fuertes y rápidos y aunque Zion era el mejor caballero dorado que jamás hubiera existido se estaba enfrentando a dos guerreros dorados, los mejores de la pasada generación al mismo tiempo.

El muro de cristal del guerrero de Aries era destrozado por los mil dragones de Marín quien no se tentaba el corazón y cada uno de sus ataques era letal. Barroco intentaba alcanzar a su antiguo discípulo con una de sus extinciones estelares, pero la velocidad de Zion era mucho más elevada que antes… aun así la desventaja del guerrero era clara en especial por que el no deseaba contraatacar…

La iluminación llego a la mente del guerrero y se comenzó a mover de manera diferente. Ahora parecía dispuesto a responder las hostilidades y aunque una variedad de movimientos interceptaban su camino y destrozaban el paisaje a su alrededor el guerrero fue capaz de llegar hasta donde se lo propuso. Marín lanzo nuevamente sus poderosos mil dragones que fueron repelidos por una devastadora revolución estelar, mientras su maestro lanzaba una extinción estelar hacia el Zion respondió utilizando a Excalibur al mismo nivel que el caballero de Capricornio lo haría. Lanzando una poderosa descarga de energía Zion consiguió lo que deseaba… Barroco naturalmente esquivo el ataque, sin embargo el juez de Garuda que estaba detrás no pudo observar el ataque hasta que estaba muy cerca de él. La devastadora cuchilla fue apenas esquivada… sin embargo finalmente el casco del juez había sido dañado y cayó al suelo dividido en dos partes idénticas.

Su cabello rebelde ondeaba con el viento del lugar, su mirada estaba llena de desprecio y su rostro de cicatrices. Zion se quedo perplejo un instante hasta que Marín le recordó súbitamente que estaban en medio de una pelea con un poderoso golpe directo en el rostro de desprevenido caballero. Cuando este fue capaz de observar claramente el rostro del juez del infierno el desertor se quedo completamente atónito…

-Así es Zion, soy yo… estamos todos reunidos aquí, ¿Cómo en los viejos tiempos no?- menciono el juez del infierno burlándose de Zion, sin embargo en esta ocasión el demonio se lanzo al ataque junto con los dos guerreros quienes estaban haciendo el trabajo por el hasta ese momento.

Zion lo recordaba todo mientras recibía golpes de su amada, de su maestro y de aquel quien alguna vez en la infancia fue su amigo…

El puerto estaba consumido por la neblina ese día, las lluvias eran habituales al igual que el frio… pero a pesar de todo ella siempre estaba ahí para darle los buenos días. La claridad del día entro de golpe cuando ella abrió las cortinas de la habitación donde el pequeño Zion dormía apaciblemente.

-¡Buenos días Zion, despierta ya!- menciono alegremente la pequeña Marín mientras abría las ventanas dejando entrar el frio del puerto al lugar.

-Déjame dormir…- respondía un malhumorado niño quien se cubría el rostro de la claridad.

-Despierta Zion, recuerda que me prometiste ayudarme con mi problema… antes de que me vaya…- menciono tristemente la niña. Ante estas palabras de la pequeña, el joven arroja las cobijas y se levanta súbitamente de la cama demostrando lo importante que es una promesa para él.

Los dos pequeños bajan las escaleras de la humilde casa en la que solo los dos hermanos viven y predomina el desorden. Mientras ambos bajan Zilos, el hermano pequeño de Zion observa a los dos bajar mientras el come una hogaza de pan.

-¿Saldrás hermano?-

-Sí, seguramente estaré fuera todo el día y espero traer algo para que los dos podamos cenar al anochecer- respondió el joven ante la interrogante de su hermano.

-Cuídense- menciono Zilos mientras Zion y Marín salían de la pequeña casa.

Los dos jóvenes caminaban en silencio por las calles del puerto en dirección hacia el mercado del lugar. Manchester era un lugar frio pero a la vez las personas lo hacían cálido… aunque parecía no haber calidez en la mirada de esa pequeña que caminaba al lado de su mejor amigo.

-Aun no entiendo por qué necesitas mi ayuda Marín- menciono Zion a la niña que caminaba a su lado.

-Mi abuelo murió… y yo he heredado la armadura dorada de Libra, muy pronto me iré al santuario de Atena en Grecia y…-

-¿Y?-

-Solo quiero salir con alguien, que me abracen, tal vez que me dé un beso… eso es todo Zion. Quiero sentirme como una mujer al menos una vez en mi vida antes de ir a ese mundo donde tal vez no pueda volver a sentir eso…- respondió tímidamente la chica.

-¿Y por qué me necesitas a mí?- respondió Zion como siempre incapaz de contener su lengua y arruinar un momento enternecedor en que la chica intentaba abrir sus sentimientos a él.

-Porque elegí a tu amigo John… solo quiero que nos presentes y después de eso puedes volver a tu amada cama Zion- respondió molesta la chica, consciente de que su amigo a pesar de apoyarla por momentos era completamente incapaz de entender sus sentimientos.

Los dos se dirigieron a los callejones que se encontraban en las zonas aledañas al mercado, lugares oscuros llenos de pestes y demás alimañas… en este lugar es donde esa figura apareció frente a ellos, un joven de rostro atractivo y actitud agresiva que de inmediato se dirigió a los dos jóvenes que entraban es sus territorios.

-Zion que sorpresa… creí que habías dicho que no querías volver a verme después de lo de la última vez, ¿Qué quieres?-

-No vengo a verte por gusto… solo que quería que conocieras a alguien- menciono lago molesto el joven de melena alborotada. –Ella es Marín y muy pronto se ira de aquí, recientemente se quedo huérfana como nosotros- añadió Zion mientras presentaba a la ilusionada niña con el rufián.

-Tu amiga es muy linda debo admitir Zion… respondió el rufián quien saludaba y halagaba a la joven quien se ruborizaba ante las palabras del chico.

La mirada del joven huérfano se llenaba de furia al ver como su mejor amiga parecía sentirse muy cómoda con los comentarios llenos de romanticismo que John le susurraba al oído. Zion estaba lleno de celos pero era incapaz de tomar las riendas de la situación como hubiera deseado, en especial porque fue la misma Marín la que le dijo que pasara lo que pasara no interfiriera. Como si hubiera perdido una parte importante de sí mismo al ayudar a su amiga el joven de melena corta y oscura se dio media vuelta y comenzó a alejarse de la pareja.

-¿A dónde crees que vas Zion?- pregunto el atractivo rufián.

-No quiero molestarlos…- respondió el huérfano.

-No, Zion no nos molestas, además ya que por tu culpa todos creen que soy un ladrón y ahora si tú no vas con nosotros entonces puedes decirle a tu amiguita que no habrá cita-

-¿Por qué es tan importante que yo vaya con ustedes?- pregunto Zion intrigado.

-Porque tu Zion el amado huérfano del puerto es el ejemplo de la honestidad, la verdad y la justicia en esta ciudad y si tú vas con nosotros incluso alguien como yo que es tachado de ladrón puede redimir un poco su honor. Si los comerciantes me ven contigo no pondrán objeción en que me acerque a sus puestos y podremos disfrutar de una sencilla cita normal tu amiguita y yo- respondió el chico en tono sarcástico molestando al joven de cabello oscuro con cada una de sus palabras… Zion estaba en completo desacuerdo con la idea de Marín pero ya que era una petición especial de su amiga, el no se podía negar.

Los tres jóvenes se dirigieron hacia el mercado del puerto, Marín tomo el brazo de John mientras que Zion los seguía a la distancia. El lugar estaba lleno de personas atendiendo sus propios asuntos, sin embargo cuando observaron el rostro del joven que iba a acompañado de Marín de inmediato todos los comerciantes se colocaron frente a ellos armados y furiosos con la simple presencia del atractivo chico.

-Creímos haberte dicho que la próxima vez que vinieras aquí te mataríamos- menciono uno de los comerciantes quienes se mostraban molestos al recordar que el era quien les había estado robando mercancías durante un largo tiempo y fue gracias a Zion que pudieron descubrirlo. Aunque nunca recuperaron el botín los comerciantes expulsaron al chico del mercado amenazándolo de muerte si volvía.

-Alto… ellos vienen conmigo- menciono Zion colocándose entre los comerciantes furiosos y la pareja.

Al ver frente a ellos al chico que tanto apreciaban aunque la idea no les agradaba y tal y como el mismo John había predicho los comerciantes no tuvieron otra opción mas que dejarlos pasar.

John y Marín se adelantaron mientras que uno de los comerciantes se acerco a Zion y le menciono:

-Confiamos en ti, no en él… mantenlo vigilado-

Al igual que él mismo, los comerciantes sabían que la idea de Marín no terminaría bien.

El joven atractivo guiaba a la chica a través de los comercios, siendo vigilado por todos a su paso, sin embargo a pesar de tanta vigilancia nadie fue capaz de notar nada en él, no tuvo ningún descuido y Zion tampoco pudo notar nada.

Los dos entraron en una joyería donde el joven compro unos pendientes especiales a la chica que aun se veía completamente atraída por el atractivo natural del chico mientras que ella por primera vez en su vida se sentía como toda una mujer.

La hora de comer algo llego y a pesar del disgusto de los comerciantes todos veían con recelo como el chico comía alegremente con Marín, aun sin hacer nada aparentemente ilegal. Zion continuaba desconfiando y estaba harto de la actitud de inocencia que su "amigo" demostraba pero no podía hacer nada hasta no tener pruebas de lo contrario.

-Discúlpame un momento Marín- menciono el joven mientras dejaba a la chica completamente perdida en su mirada.

-¿Todo está bien?- pregunto Zion a Marín acercándose a ella una vez que su acompañante se había ido.

-Claro que todo está bien Zion, al contrario todos están siendo muy groseros con John, el no ha hecho nada malo y todos lo miran como si les estuviera robando o algo así- menciono Marín consternada intentando comprender lo que ocurría en el puerto.

-… Tal vez tengas razón Marín- menciono intrigado Zion al ver que la chica había tenido razón hasta ese momento.

El joven comenzaba a dudar seriamente acerca de todo creyendo que tal vez en el pasado había cometido un error al acusar a John de haber robado a los comerciantes por tanto tiempo, en especial después de que no se encontró ninguna prueba concluyente. Zion decidió alejarse un instante mientras John volvía y Marín continuaba ilusionada con lo que ocurriría después en la cita.

Los pasos del chico por el mercado eran extraños, sentía como si una parte de él siempre hubiese estado equivocada… Marín estaba a punto de irse y en verdad era eso lo que le molestaba, perder a esa amiga que tanto apreciaba…

-¡Zion ahí estas!- grito una voz desconocida.

El joven volteo y observo como varios de los comerciantes del mercado se acercaban muy molestos y armados a él.

-¿Qué es lo que ocurre?- pregunto intrigado Zion.

-Tu amigo, eso es lo que pasa. Lo expulsamos del mercado y ahora que lo dejamos entrar nuevamente las cosas de nuevo comenzaron a desaparecer. ¿Dónde está Zion?- mencionaban los comerciantes.

-No lo sé… quería hablar con él y lo estay buscando-

-Zion confiábamos en ti-

-Lo lamento… yo aclarare todo esto- respondió el joven mientras su rostro se llenaba de furia. Sus sospechas estaban en lo correcto desde el principio, John solo estaba usando a Marín como pretexto para volver al mercado.

Zion comenzó a buscar frenéticamente a través de los callejones del puerto al que se hacía llamar su amigo, sin embargo su búsqueda resultaba inútil y el rufián parecía no estar en ningún lugar. Al final solo había un lugar donde el futuro caballero no había buscado: el mismo mercado.

En la zona más profunda del mercado había un viejo edificio abandonado el cual solía ser el depósito de todas las mercancías del puerto hasta el momento en que fue consumido por un feroz incendio y nadie mas había entrado en el lugar desde entonces, este era el único lugar que restaba de todo el puerto y el lugar donde seguramente John estaría.

Los pasos de Zion hacían que la madera del lugar se retoricara y crujiera mientras que el techo parecía colapsaría en cualquier instante. Fue en este oscuro lugar alejado de toda la luz y el bullicio del mercado donde el futuro caballero encontró al futuro juez del infierno.

-Zion… no esperaba que me encontraras aquí…- menciono el joven atractivo nervioso ante la presencia imponente del huérfano. John de inmediato saco de entre sus ropas un cuchillo que intento clavar en el pecho de Zion, sin embargo la fuerza del joven de melena oscura era muy superior y el ataque del rufián termino fallando miserablemente.

Con muy poco esfuerzo Zion derribo a John y comenzó a golpearlo en el rostro con toda su furia concentrada en él.

-¡Hiciste todo para continuar robando verdad miserable!-

-¿Y si así fuera qué?, tu amiguita es muy ingenua y yo no tuve oportunidad de recuperar mi botín de la vez pasada…- respondió de manera sínica el futuro juez del infierno.

Zion con una furia incomparable le destrozo la cara al joven y justo cuando se proponía a matarlo con su propia daga, el futuro caballero se detuvo.

-¿Qué te pasa Zion?, eres un cobarde…- menciono desafiante el rufan.

-Yo no tengo motivos ni intención de matarte… pero no puedo decir lo mismo de los comerciantes- respondió Zion pensando en que era el último día en que vería a Marín y no deseaba pasarlo así.

John había sido muy astuto al esconder las mercancías robadas dentro del mismo mercado, sin embargo el momento llego en que Zion entrego al ladrón al los comerciantes quienes recuperaron todo lo que les había sido robado. A pesar de todo a Zion aun le quedaba una última misión, explicarle todo lo que había ocurrido a Marín quien seguramente no tomaría las cosas de buena manera.

Marín se encontraba observando el océano a la distancia afuera de la casa de Zion, quien al volver con algunas cosas que los mercaderes le obsequiaron para él y su hermano se sorprendió al ver a la chica de cabellera oscura y quebrada en su puerta. El chico se disponía a explicar todo a la decepcionada joven quien sin decir ni una palabra abrazo a Zion.

Al día siguiente Marín partió al santuario de Atena en Grecia al haber heredado la armadura de Libra… Zion y Zilos decidieron seguirla tiempo después…

Zion recordaba todo mientras Marín le propinaba una ráfaga de golpes certeros y su maestro lo atacaba con su extinción estelar a la distancia al igual que John con su Cosmic Ilucion. El caballero de Aries a pesar de su poder y su determinación para el combate estaba siendo sobrepasado de manera tremenda y sin que este pudiera hacer nada para defenderse de los poderosos ataques de dos caballeros dorados y uno de los jueces del infierno, que además de todo lo odiaban como a ninguna otra cosa.

A pesar de que su cuerpo comenzaba a verse seriamente afectado por el castigo que le estaba propinando Zion aun se levantaba desafiante, aunque solo para ser más golpeado por aquello que tanto amo.

La imponente armadura de Aries estaba destrozada y bañada en la sangre de Zion, su brazo derecho orgulloso portador de Excalibur estaba roto y una profunda herida en el costado izquierdo del guerrero le impedía moverse con la misma agilidad de siempre. Los hermosos cuernos dorados prominentes y emblemáticos estaban rotos y esparcidos en pedazos por el suelo al igual que el desertor quien observaba a las tres figuras imponentes frente a él.

Cuando finalmente podía comenzar a levantarse Zion sintió el último golpe proveniente de la misma Marín. El pecho del guerrero fue atravesado súbitamente por una negra espada al igual que la armadura de la chica que la había arrojado… la sangre comenzó a fluir nuevamente y cada aliento se hacía mucho más complicado que el anterior. La vida se le comenzaba a escapar.

-Marín es hora ¡termina con él!- menciono John, el ahora juez del infierno Aiacos.

La joven despechada de la armadura negra de libra saco de entre su armadura la segunda de las espadas de Libra mientras que Zion bañado en su propia sangre difícilmente podía observar como lentamente la mujer que amo tanto se acercaba con la espada en mano y la más firme intención de asesinarlo. Todo se había terminado… Zion había sido un guerrero prominente en toda su vida, nunca tomo importancia de otra cosa que no fuera la batalla en sí pero ahora en el momento en que mas necesitaba de su desinterés en lo que destruía, fue incapaz de destruir lo que tanto amo en el pasado.

Resignado Zion acepto su muerte y cerró los ojos para evitar ver como su amada seria la que al final le arrancaría la cabeza.

Los pasos lentos de Marín se detuvieron frente al guerrero dorado maltrecho, esta levanto su arma y miro sin piedad alguna al caballero… la hora de la muerte de Zion había llegado.

Zion al ver que su final había llegado sintió una enorme frustración… pero después de un instante todo comenzó a desvanecerse, todo el odio y la tristeza, todo lo que había hecho y lo que no había conseguido lograr en su breve vida… a pesar de todo el joven sonreía…

-Me alegra que de todo lo que pudo haberme ocurrido aquí… seas tú la que me mate Marín- menciono Zion antes de bajar la cabeza y aceptar resignado su muerte.

Marín con todo su cosmos oscuro reunido en la espada impacto de lleno contra el guerrero, sin embargo un poderoso destello dorado freno por completo el filo de la espada ante la sorpresa de la chica… era un escudo dorado lo que impedía que su espada terminara el trabajo.

-Lo lamento pero si quieres matarlo primero tendrás que pasar encima de mi- Sofía de Libra con dificultad resaltando lo difícil que se le hacía contener el golpe dado por Marín.

La guerrera oscura se alejo de inmediato al ver que una nueva guerrera había aparecido en el campo de batalla y no era cualquiera, las dos guerreras de Libra se habían encontrado en el infierno.

-¡Zion levántate, actúa como un hombre!- menciono Sofía mientras observaba al guerrero que amaba ensangrentado y deshecho.

-Así que aprendiste esa mala costumbre de mi… no te ves sorprendida de verme vivo así que deduzco siempre supiste que estaba vivo… además ahora llegas en el momento menos oportuno… estaba a punto de matarlos a todos…- menciono sonriente el caballero desertor.

-¿Matarnos?- pregunto burlándose el juez del infierno.

-Esta batalla ya está decidida Sofía… es mi batalla…- respondió el caballero dorado apenas capaz de ponerse de pie nuevamente, arrancando la espada negra súbitamente de su pecho ante la mirada vigilante de la Amazona dorada que observaba fijamente a la mujer que había asesinado y que ahora se encontraba frente a ella.

-Zion… hay muchas cosas que debes saber…- menciono Sofía ayudando al caballero a mantenerse de pie…