HOOOOLAAA AMIGOS :D

Bueno, hoy no tengo mucho que decir... Solo que, como os habréis fijado, cambié la foto de la historia. No sé, me parece más indicada esta pero, si a vosotros os gusta la otra, la cambiaré, ¡no problemo!

En fin, ¡gracias por los reviews a todos!


Chapter 25: El gran invento.

Al llegar, Donnie le contó a April todo lo que había pasado. Las Pequeñas Tortugas también se enteraron, debido a que todos estaban algo raros tuvieron que preguntar el por qué. También se lo contaron a Splinter y este tuvo que tomar la medida de que Claire no podría salir sola de la guarida. Esta no protestó como April, debido a que sabía que era lo mejor.

Aunque todos estaban tristes, Donnie decidió dar la sorpresa de que la máquina estaba terminada y que podrían sacar de la mente de Splinter, al otro joven Splinter. Sacó de su laboratorio una especie de puerta conectada a un casco con muchos botones y cables. Todos, en el salón, observaban perplejos el invento.

Donnie M: Bien chicos, el Sensei se tendrá que poner el casco y dormir, y uno de nosotros tendrá que entrar por la puerta para buscar al joven Splinter.

Leo M: ¿Cómo que solo uno de nosotros?

Donnie M: La puerta no es muy potente, no aguantará meter a más de uno en la mente del Sensei, podría suceder algo terrible si vamos varios.

Leo M: ¿Y quién irá?

Mikey M: ¡Me ofrezco voluntario!

Raph M: Ni de broma, ya te pierdes suficiente en tu mente como para tener que meterte en otra.

Leo M: Está bien, iré yo. –todos le miraron. –Buscaré a su padre y lo traeré aquí.

Claire: No. –todos se llevaron sus miradas a la chica. –Tengo que hacerlo yo. Yo traje a las tortugas aquí y yo las sacaré.

Raph M: ¡Ah no! Puede ser muy peligroso.

Claire: Déjame Raphael, -el tono extrañó a la tortuga. –puedo hacerlo.

Todos miraron a Splinter para que les diera un consejo o algo por el estilo. Este, se tocó la barba reflexionando una solución.

Splinter: Claire tiene razón. –todos abrieron los ojos de par en par. –Es su responsabilidad sacar a las tortugas de aquí.

Leo M: ¡Pero Sensei…!

Splinter: Ya he tomado la decisión. –interrumpió. –Irá Claire.

Raph M: ¡No puede hacer eso!

Splinter: ¡Raphael! –la tortuga baja la cabeza indignado.

Donnie M: Bien Sensei… -se acerca a su padre. –Tome estas pastillas, le darán un sueño inmediato.

El maestro hace caso a su hijo y se las toma. Al momento, sus párpados empiezan a cerrarse y cae lentamente hasta quedar profundamente dormido en el suelo. Donnie le coloca el casco y observa a Claire. Todos le imitan.

Donnie M: Tienes muy poco tiempo antes de que la puerta se cierre… Aproximadamente unos treinta minutos. Tienes que darte prisa, si no te quedarás allí encerrada.

Raph M: ¡Eso no lo habías dicho!

Claire: Raph, ¡vale ya! –la chica se comporta de una manera extraña con él. –Lo voy a hacer y punto. –se coloca en frente de la puerta y la abre. –Desearme buena suerte… -se mete en la puerta y la cierra.

Al momento de cerrarla, Leo corre hacia esta y se queda inmóvil en frente. Siente un mal presentimiento… No quiere perder a Claire, y menos ahora, sabiendo que siente hacia ella... Un gran lazo de amistad. Si la morena se queda atrapada allí, también se quedará atrapada una parte de él. Es como… La hermana que nunca tuvo. Ni siquiera ha llegado a sentir eso por April.

Raphael, al igual que su hermano, se queda inmóvil mirando la puerta. Como pierda a su chica… Su mundo se destrozaría por completo, y nada volvería a ser lo mismo. Es la primera vez que ama tanto a alguien y no quiere dejarla ir.

Los demás de la sala se quedan un rato mirando la puerta, pero April llama a Donnie y los dos se van a laboratorio.

April: ¿Crees que todo saldrá bien?

Donnie M: April… -le agarra la mejilla. –No lo creo, lo sé.

April: ¿Y lo nuestro? –la tortuga no entiende a que se refiere. -¿Crees que lo nuestro saldrá bien?

Donnie M: -la acerca hacia él y la besa. –Creo que saldrá genial.

Allí se quedan los dos. Donnie agarra a April de la cintura y la sienta en una mesa mientras se pone entre sus piernas y la besa con pasión. La pelirroja rodea con sus brazos su cuello y lo acerca más a ella. Se nota que los dos están algo nerviosos ya que ninguno había hecho eso antes. Algo inseguro, Donnie empezó a meter su lengua en la boca de April y esta aceptó el gesto con gusto. Allí se quedaron los dos solos durante un largo rato.

"Este sitio es el mismo que el otro… Solo que aquí no se oye absolutamente nada. Ni pájaros, ni el viento… Nada. Claire camina hacia el lago y, debajo del árbol ahí está, Splinter de hace diez años, tan sereno como siempre. Parecía estar meditando. La chica empieza a correr para llegar lo más pronto a él.

Claire: ¡Maestro Splinter! ¡Maestro Splinter!

El Sensei sale de su trance y observa a la chica que viene corriendo. Se levanta sin hacer un mínimo gesto, aunque sea la única persona que ha visto en años. Claire llega a él muy cansada y respirando costosamente.

Claire: ¡Maestro Splinter tiene que venir conmigo! –lo agarra del brazo. -¡Sus hijos le esperan!

Splinter: ¿M-mis hijos? –casi no podía creerlo. –Llevo cinco años sin verlos.

Claire: Lo sé Sensei, por eso tiene que seguirme. –intenta empujarlo hacia ella pero este se opone.

Splinter: Un momento, ¿quién se supone que eres?

Claire: No hay tiempo para explicaciones. Se lo contaré todo cuando salgamos de este lugar. Me da muchos escalofríos.

Splinter: No me moveré de aquí hasta que no me digas quien eres. Ya he sufrido bastante en mi pasado con recuerdos e imaginaciones que creía reales.

Claire: Pero Sensei… -observó la cara seria del maestro y suspiró. –Está bien, se lo explicaré todo, ¡pero será rápido! –el Sensei asintió. –Verá, lo que ocurrió…"

Los dos hermanos, el de azul y rojo, no se separaban de la puerta. Quedaban unos quince minutos para que esta se cerrara, había tiempo de sobra pero estaban deseando ver como Claire aparecía por ella. En ese momento los dos tenían los mismos sentimientos. No dejaban de pensar en el que caso de que la morena no apareciera pasada la media hora.

Leonardo era el que más cerca estaba de la puerta, sentado justo frente a ella sin apenas pestañear. Por el contrario, Raphael se encontraba detrás de él, de pie y observando esta, al igual, sin pestañear.

Este último notó que sus manos le dolían. Al mirárselas no puedo evitar poner un gesto de dolor. Las tenía con heridas. Le vino el recuerdo de cómo había pegado a Javier y la cara de cómo su querida chica le miraba aterrorizada. Ahora nunca podrá olvidar ese gesto de temor en sus ojos y el horrible pinchazo que sintió él al verla. Se agarró la cabeza fuertemente y volvió a mirar a la puerta, intentando pensar en otra cosa.

Las Pequeñas Tortugas no se alejaban mucho de la puerta, las cuatro, junto al Mikey adolescente, se encontraban en frente del televisor intentando no perder los nervios al esperar que su padre apareciera por el invento de Donnie.

Mientras tanto, en el laboratorio…

April: Donnie…

Los dos adolescentes habían cambiado de sitio. Ahora se encontraban en una hamaca que tenía ahí Donnie para casos de emergencia. April se encontraba encima de este sin camiseta, dejando ver su sujetador de encaje negro. Los dos seguían unidos por un apasionante beso.

Donnie M: ¿Sí, April? –preguntó sin contar el beso.

April: Tengo miedo… -se separó de él mirándole a los ojos. –De Claire…

Donnie M: Estará bien April, sabes cómo es ella y sabes que puede cuidarse sola.

April: Pero, ¿y si se queda ahí para siempre?

Donnie M: Eso no sucederá. –la agarra por las mejillas obligándola a mirarle a los ojos. –Te lo prometo.

La pelirroja volvió a unir sus labios a los de la tortuga. Después, bajó a su cuello, empezando a besarlo con ternura y haciendo que Donnie soltara algún gemido. La chica sonrió al oírlo y dado por entendido de que lo estaba haciendo bien. El de morado, sin poder evitarlo, le quitó la coleta a April dejando que su pelo cayera de una forma sensual por su cuello, y haciéndole cosquillas.

Donnie M: Te quiero April…

April: Y yo… Donnie…

Solo quedaban diez minutos para que la puerta se cerrara.

Raph M: ¡¿Cuándo se supone que va a salir?!

Leo M: Ten paciencia Raph… Confía en ella… Lo conseguirá…

El líder no quería parecer preocupado, por mucho que lo estaba. No para de imaginarse cómo sería que la chica no volviera a tiempo. Solo podía estar callado esperando a que ese pensamiento jamás se cumpliera.

Raph M: Quedan solo siete minutos… No puede…

Leo M: ¡Raph! –interrumpió. –Lo va a conseguir. –su hermano no dijo más ante esas palabras.

"Claire: ¿Me cree ahora?

Splinter: Es difícil de creer. -se atusó la barba.

Claire: Por favor, Sensei. –le miró a los ojos muy decidida. –Necesito que confíe en mí.

La rata vio algo en esos ojos, no sabía expresar muy bien lo que era, pero sí que lo convencieron para hacer lo que la chica le pedía.
Empezaron a camina muy deprisa, era como si la puerta se hubiera alejado más. Splinter no podía correr mucho, debido a que ya no era tan joven. Por eso estaban apurados."

Raph M: Un minuto…

"Claire: Un minuto… -miró a su reloj mientras ayudaba al Sensei a caminar más deprisa.

Ya veían la puerta a lo lejos y la morena se sentía más aliviada. Unos metros más y ya la podrían tocar."

Las Pequeñas Tortugas habían oído al de rojo y, al igual que todos en la sala, estaban mirando la puerta sin crédito en sus ojos. No quedaba nada. Unos segundos y esa puerta se cerraría por completo.

Leo M: Vamos Claire… Yo sé que lo vas a conseguir…

Un fuerte sentimiento de angustia volaba por toda la guarida.

Mikey M: ¡Todos te apoyamos Claire! –gritó.

Raph M: Tienes que conseguirlo… -susurró. –Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos…


¡HASTA AQUÍ EL CAPÍTULO!
¿Qué pasará con Claire y Splinter? ¿Conseguirán atravesar la puerta? ¿Volverán a su hogar las Pequeñas Tortugas? ¿Que pasará entre April y Donnie?

Todas estas preguntas y muchas más, se sabrán en el siguiente episodio.

¡Un saludo a todos! :D