CLARY POV.

Mi teléfono sonó y no tuve que mirar la pantalla brillante para saber quién era. Era la octava vez que ignoraba el llamado de Jace esa noche, por no mencionar los numerosos mensajes de texto que me envió.

El último de ellos apareció en la pantalla y lo miré.

¡Contesta el teléfono maldita sea!

Empujé mi teléfono lejos y me acurruqué en una bola en mi cama.

Me sentía muy mal por ignorar a Jace, pero no sabía qué decirle después de lo qué pasó entre nosotros esa tarde. Todo lo que sabía era que Jace había estado enfadado y molesto y me quería cerca de él, de la forma en que había sido cuando éramos niños. Por alguna razón, mi cuerpo había querido un poco más y antes de que supiera lo que estaba pasando, había empezado a besarlo.

No podía culparlo en este momento. Todo había sido mi culpa.

La parte más humillante había sido cuando la madre de Jace había entrado. ¿Qué tal si se lo decía a mi mamá? Nunca oiría el final de ello. Mamá ya estaba un poco obsesionada con emparejarnos a Jace y a mí. Habría tenido un día de campo si se enteraba y entonces me daría conversaciones de naturaleza sexual.

Sí, realmente no quería ir allí.

Luego estaba Jace. Oh, señor, no. ¿Significaba esto que me sentía atraída por él? ¿Qué lo deseaba igual que deseaba a Sebastian? ¿Eso significa que era una puta? Si la señora Herondale no se hubiera entrado, no sabía cuándo nos habríamos detenido. ¿Nos habríamos detenido? ¿Habríamos tenido sexo?

Esta se suponía que era una relación falsa. No se suponía que realmente hiciéramos todas las cosas que un novio y una novia hacían.

Es por eso que no podía hablar con Jace. No sabía cuáles eran mis propios sentimientos por él. No quiero verlo ni estar a solas con él. Estaba preocupada de que lo mismo pudiera suceder de nuevo.

No quería que Jace tuviera una idea equivocada de nosotros. No podía haber nada entre nosotros.

El teléfono volvió a sonar y suspiré. En serio, Jace necesitaba dejar de llamarme. ¿No era obvio que no quería hablar con él?

Eché un vistazo a la pantalla y mi corazón se detuvo. No era Jace quien llamaba esta vez.

Era Sebastian.

Con un sobresalto, me senté y tomé el teléfono de la mesita. ¿Por qué me llamaba Sebastian? Sólo lo había visto un par de horas atrás. ¿Habría dejado algo en su coche sin darme cuenta?

―¿H-hola? ―Fruncí el ceño al terremoto de mi voz y me aclaré la garganta.

―Hola, ¿Clary?

Mi corazón saltó ante el sonido de su voz, y traté de recuperarme

―Sí, ¿quién habla?

Estaba tratando de actuar indiferente, de sonar calmada. Sebastian me desearía más si jugaba a la dura de conseguir.

Desearía lo que no podía tener. Pondría emoción al intentar conseguir a una chica que estaba con otro hombre. Sobre todo si ese hombre era Jace.

―Habla Sebastian. ―Sonaba como expulsando mi pregunta―. Eh... sólo quería decirte hola.

―Oh, hola, Sebastian. No reconocí tu voz. ―Mentira. Todas eran mentiras. Soñaba con esa voz―. ¿Qué puedo hacer por ti?

―¿Tú... eh... pensaste en si o no vas a venir a la fogata? ―Él sonaba nervioso lo que me sorprendió.

Normalmente Sebastian era resbaladizo y lleno de encanto. Me pregunto qué pasaba con él.

Tratando de quitar el entusiasmo de mi voz, me las arreglé para sonar indiferente.

―Hablé con Jace al respecto y probablemente vayamos si no sale nada.

―Oh. ¿Él vendrá también? ―El desprecio en su voz no fue difícil de notar. Cuando los chicos se ponían celosos, era la cosa más obvia en el mundo.

―Sí, estamos tratando de ver si tendremos una cosa seria o no. Quiero decir, es el tipo del que más se habla en este momento, así que quiero ser vista con él. Ya sabes cómo es. ―Quería que Sebastian supiera que Jace y yo teníamos algo, pero que sólo era casual. Si pensaba que las cosas eran en serio entonces existía la posibilidad de que pudiera perder el interés.

―Correcto. Eso... está bien. ―Su voz fue tensa―. Así que tú... ¿Necesitas que te lleven a la escuela mañana debido a que te abandono totalmente esta tarde?

Mi pulso se aceleró y traté más fuerte de no romper a chillidos. ¡Sebastian Carson me preguntaba si podía llevarme a escuela! ¡Esto no estaba sucediendo!

Tomé una respiración profunda, tratando de recuperar algún tipo de compostura.

―Bien, si es lo que deseas. Quiero decir, por lo general Jace me lleva, pero si vas en la misma dirección...

―Sí, sí, genial. Puedo hacer eso ―dijo Sebastian rápidamente. Un poco demasiado rápido.

Sonreí.

―Entonces, ¿qué pasa contigo y Aline? ¿No estará molesta si me llevas a la escuela?

―Peleamos esta tarde. Terminé con ella.

El placer burbujeó dentro de mí, amenazando con derramarse. Intentaba no parecer demasiado contenta, pero se estaba haciendo muy difícil suprimir mis sentimientos.

―Es una pena, pero si ustedes dos no están saliendo más entonces supongo que está bien si me recoges.

―Está bien, genial. ―Sebastian parecía aliviado de que no lo hubiera rechazado―. Te recogeré a las ocho.

Colgamos y me apoyé en mi cabecera, sosteniendo el teléfono contra mi pecho. Los últimos minutos parecían haber sido un sueño. Sebastian estaba interesado en mí y en realidad quería ser visto conmigo, a pesar de los intentos de Aline de condenarme al ostracismo.

Las cosas estaban cambiando más rápido de lo que esperaba y todo era debido a Jace.

Con un suspiro, me asomé a través de un hueco en mis persianas a la ventana de Jace. Él no estaba en ninguna parte a la vista, así que dejé caer las persianas en su lugar. No podía hablar con él. No podía enfrentarme a lo que había sucedido entre nosotros porque estaba demasiado asustada de que fuera a suceder de nuevo.

De alguna manera me las arreglé para evitar a Jace el resto de la semana. Lo que no fue tan fácil como parecía. En historia, él había tratado de arrinconarme después de clase, pero me las había arreglado para deslizarme fuera de la habitación y unirme a Raphael, que pasaba por delante en ese momento. Raphael había comenzado a hablar conmigo otra vez, pero todavía no había superado lo que me había hecho. Era algo que no podía perdonarle.

En cuanto a Aline, seguía manteniendo su distancia de mí.

No había malicia en sus ojos cada vez que hacía contacto visual, lo que enviaba un escalofrío por mi columna vertebral. No era el tipo de chica que tomaba las cosas

con calma y parecía como si estuviera esperando su momento, como una serpiente enroscada a la espera de atacar. Había empezado a salir con Yuki y Kendall quienes estaban interesadas en Jace, y estuvieron felices de saber que mi relación con él no había ido a ningún lugar. Le había dado a Yuki su dirección y las dos habían pasado por la casa de Jace el jueves después de la escuela para verlo ensayar con su banda.

Jace no había tratado de llamarme ni de mandarme un texto de nuevo.

El viernes fue la fogata y el día en que no podía ignorar a Jace. Después de que Sebastian me dejó en casa con la promesa de recogerme para que pudiéramos ir a la fogata juntos, me dirigí a la casa de Jace en torno a las cinco. Su coche estaba en el camino de entrada, pero su mamá no estaba a la vista. La había visto, presumiblemente, irse a trabajar hace unos veinte minutos y decidí que este era el mejor momento para ir allí y enfrentarme a Jace.

Iba a decirle que esta noche sería la última vez que necesitaba fingir que había algo entre nosotros. Tenía que ser lo suficientemente convincente como para empujar a Sebastian a mis brazos. Durante toda la semana Sebastian me había llevado a la escuela, pero aparte de algunos inocentes coqueteos, no había habido ninguna novedad importante. Necesitaba golpearlo con el pie una muesca más.

Dudando en el porche delantero de Jace, finalmente tomé el valor para tocar el timbre. Transcurrieron cinco minutos antes de escuchar un ruido al otro lado, y Jace finalmente abrió la puerta.

―¿Qué? ―Me miró con una mirada fría mientras salía.

Esto no iba a ser fácil.

―Necesito hablar contigo.

―Así que, cuando quieres hablar tengo que escuchar, pero cuando quiero hablar, ¿me ignoras durante días?

Suspiré e intenté dar mi mejor expresión de cachorro de perro hacia él. Su frío exterior no se derrumbó ni un poco.

―Siento eso, ¿de acuerdo? Es que... no sabía cómo actuar a tu alrededor.

―Lo que sea. ―Él cruzó los brazos sobre el pecho―. Ya lo superé. ―Sabía que estaba mintiendo, pero no insistí en el asunto más lejos―. ¿Qué quieres ahora?

―La fogata de esta noche ―comencé―. Necesito que estés ahí. Sebastian parece querer hacer un movimiento, pero está frenándose por alguna razón. Quiero darle celos sin ir al agua.

―Ah, entonces encontraste otra manera de usarme. Supongo que debería simplemente dejar todo y venir a hacer tu voluntad, oh, grandioso.

―Jace, tienes que hacer esto por mí. ―No quería rogar, pero si eso era lo que me tomaría, entonces lo haría.

―No tengo que hacer nada. Los amigos no se utilizan mutuamente de la forma en que me utilizas tú. Ya he terminado con todo esto. He terminado de jugar y mentirle a mis amigos sobre nosotros. ―El borde de acero en su voz debilitó mi decisión y di un paso atrás.

―Está bien. ―Miré hacia él con ojos determinados―. Si no puedes hacer esto por mí, entonces terminamos. Me importa poco lo que... ―Mi voz se apagó y lo miré con sorpresa.

―Hola, Clary ―dijo Yuki con una sonrisa brillante, colocando una mano en el hombro de Jace. ―¿Regresarás, Jace? Se siente solitario sin ti. ―Se rió y volteó sus ojos hacia él.

―Sí, estaré allí en un segundo ―dijo Jace, su cara se relajó un poco mientras le daba una sonrisa.

Mis entrañas se congelaron mientras observaba su intercambio. Solamente habían pasado tres días desde que Jace y yo casi habíamos tenido sexo en el mostrador de su cocina y él ya me había cambiado. ¡Con Yuki de todas las personas!

Esa cabeza hueca no sabía la diferencia entre la izquierda y la derecha.

Yuki sonrió y me guiñó un ojo.

―Te veré en la fogata, Clary. ―Se volvió y regresó al interior de la casa.

―Así que tú y Yuki, ¿eh? ―No controlé la furia de mi voz. No sabía por qué estaba tan enfadada. Quiero decir, no me importa con quién se acostaba Jace. No era como que significara algo para mí. Sin embargo, era un dolor sordo en mi pecho que me daba náuseas―. No pierdes el tiempo, ¿verdad?

Las cejas de Jace se alzaron y dio un paso hacia mí, su expresión era de dolor.

―Clary, espera...

―¡No! ―Di un paso fuera de su alcance y retrocedí en el porche―. Estoy muy feliz por ti, Jace. En serio, lo estoy. Espero que ustedes dos tengan una gran vida juntos.

Con eso, empecé a saltar a través de su jardín y a ir hacia el camino de entrada. Mi visión era borrosa y me tomó un segundo darme cuenta de que las lágrimas nublaban mi vista. ¿Por qué estaba llorando? ¿Por qué era importante? No me importaba lo que él hiciera, o con quién lo hacía.

Yo no...

Tropecé al final del camino de entrada y vi el suelo venir hacia mí. Antes de que pudiera prepararme para el impacto, un par de brazos fueron alrededor de mi cintura y me enderezaron.

―¡Jace, quítate de encima! ―Me moví salvajemente en sus brazos, queriendo llegar lo más lejos que podía.

No quería su simpatía. No quería que me infundiera aliento. Sólo quería distancia.

―Clary, cálmate. Soy yo. ―La voz no era la de Jace, pero pertenecía a alguien familiar.

Mis ojos se aclararon y vi a Alec delante de mí, su rostro estaba lleno de preocupación. Me apresuré a pasar una mano por mis ojos en un patético intento de ocultar mis lágrimas. Estaba bastante segura de que parecía como un mapache feo.

―Siento mucho haberte golpeado. Pensé que eras...

―Pensaste que era Jace ―Alec revolvió en sus bolsillos y sacó un pañuelo de papel que me entregó. Examinándolo y al ver que parecía relativamente limpio, murmuré un agradecimiento y me sequé los ojos con él.

―¿Qué pasó entre ustedes dos? ¿Qué está pasando? ―No sabía por qué Alec estaba siendo tan amable conmigo debido a que había sido nada más que mala con él durante los últimos años.

Aspire, y arrugué el pañuelo en mi mano.

―Acabo de ir a ver a Jace y estaba con Yuki. ―No podía creer lo que acababa de admitir con Alec, pero lo que me sorprendió más fue que, por una vez, estaba realmente siendo honesta en lugar de enfrentarlo.

Si Alec se sorprendió no lo demostró.

―Así que, ¿estás molesta porque ignoraste a Jace y él se fue con otra persona durante ese tiempo?

Una vez más, me encontré derramando todos mis sentimientos más profundos con Alec. Era mucho más fácil hablar con alguien que no conocía tan bien.

―Sí, pero no sé por qué. Quiero decir, lo que hay entre Jace y yo, no sé qué tan real es. No sé por qué me afecta tanto. Debo seguir adelante y no pensar en él.

Alec se quedó pensativo mientras yo terminaba de hablar.

―Tú y Jace pertenecen a mundos completamente diferentes. Tendría sentido que siguieras adelante con alguien de tu círculo, ahora que estás con las porristas y los deportistas de nuevo. ―Alec hizo una pausa y luego dejó escapar un suspiro antes de continuar―. Tú y Jace totalmente rozan uno con otro el camino equivocado. Al principio, cuando anunció que ustedes dos estaban saliendo, pensé que no había manera de que fuera a funcionar. Pero cuanto más los veía juntos, más parecía tener sentido. Cuando Izz empezó a enojarse por eso, pensé que era porque te odiaba. Entonces me di cuenta que era porque lo veía también. Realmente había algo entre tú y Jace que no tenía con él.

Contuve la respiración mientras Alec hablaba, sin atreverme a creerle. Era un buen tipo y tenía tanta fe en Jace que no podía soportar la idea de llevar esto

adelante. Les había mentido a tantas personas y creo que una parte de mí quería limpiar mi alma.

―Alec, tengo algo que decirte. ―Tomé una respiración profunda―. Jace y yo, realmente no estuvimos saliendo. Sólo estábamos...

―¿Fingiendo? ―terminó Alec sin pestañear.

Mi boca se abrió y lo miré fijamente.

―¿Cómo lo sabes? ¿Jace te lo dijo?

Alec negó.

―No, sólo lo conozco lo suficientemente bien como para saber cuándo está mintiendo sobre algo. Simon sospechaba también, pero traté de quitárselo de encima.

―Tú... ¿qué? ¿Por qué hiciste eso? ―Todavía estaba tratando de envolver mi cabeza en torno al hecho de que Alec se había dado cuenta de la farsa.

Si con tanta facilidad se había dado cuenta de que estábamos fingiendo entonces, ¿cuántas otras personas habían hecho lo mismo?

Alec se encogió de hombros y dio patadas en el suelo.

―Me di cuenta de que tenías tus razones, y que no tenía nada que ver conmigo. Sin embargo, los dos realmente tienen sentimientos el uno por el otro, ¿verdad? Es por eso que tanto te molesta lo de Jace y Yuki. Te enamoraste de él sin ni siquiera darte cuenta de que era posible.

Para ser un chico, Alec tenía una visión increíble. Era gracioso que lo hubiera escogido y juzgado desde lejos sin saber lo que era realmente. Nunca lo había visto como una persona con sentimientos. Siempre lo había visto como un objeto de burla. Por primera vez en mi vida, estaba disgustada conmigo misma realmente. Era una persona terrible y no merecía su amabilidad.

Me mordí el labio, tratando de no llorar de nuevo. Las últimas dos semanas todo lo que había hecho era llorar, nada más. No había estado tan emocional en un largo tiempo, tal vez fue hace mucho tiempo.

―Cuando está conmigo, me recuerda la persona que solía ser. Nunca tengo que impresionarlo, sólo me acepta por lo que soy. No sé lo que siente por mí, pero es bastante obvio que no es de la manera en que me siento por él, y eso está bien. Sólo quiero terminar con todo esto.

Los profundos ojos azules de Alec estaban analizándome mientras me miraba en silencio. El silencio no era incómodo, aunque me pareció reconfortante.

Nunca hubiera pensado que podría sentirme tan a gusto con alguien como él.

―Eh ―dijo Alec finalmente―. Creo que todavía no lo conoces tan bien como creías que lo haces.