Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
"Esta historia está exclusivamente publicada en "fanfiction . net" , si estás leyéndolo en otra página es porque ha sido plagiado"
25. Allanamiento.
Inuyasha estaba hecho una furia y un mar de nervios, no podía creer que volvió a bajar la guardia, se dejó convencer por esas dos mujeres de pasado turbio, eran dos semanas y no volvían. Ahora debía ver como solucionaba todo, primero era corroborar la seguridad con Kanna, mandar a todos sus agentes con Hitomiko y ver si alguno no era un doble agente, pero antes de todo, mantener a Kagome en la zona más segura.
—¿Qué pasó?— la azabache estaba preocupada, después de desayunar, Inuyasha se había ido al recibir una llamada que lo alteró, no le dijo más que un "No salgas de esta habitación".
—No encuentran a Hijiri y a Kagura.
—¿Qué tan malo es?
—Si alguna de ellas o las dos mintieron y siguen con Naraku, será muy malo, ya mandé que reforzaran la seguridad, pero... Si tienen a alguien adentro de su lado, nos traicionara.
—Siéntate, estas muy tenso— le atrajo al colchón y una vez sentado, le masajeo los hombros.
—¿Ya te aprendiste todos las ubicaciones, caminos y atajos?— le había dado a Kagome un mapa de la agencia, con la remodelación, además del pasillo principal, había otros pasillos que si no los conocías, eran como un laberinto.
—Algunos... Inu, ¿Y si las atraparon?— supuso después de un rato.
—Ya ni sé que creer... Ven— le ayudó a bajar de la cama y le mostró un ducto que estaba bajo la cama— Si algo malo llegase a pasar, quiero que vengas y salgas por aquí, hay varias direcciones, pero siempre ve a la derecha.
Había mandado hacer en secreto tres salidas, en su dormitorio, con Totosai y con Hitomiko. En su momento Miroku le dijo que estaba paranoico, pero ahora se alegraba, ningún hombre de Naraku sabía de su existencia y Kagome podría escapar.
—¿A dónde lleva?
—A la costa, vas a irte y desaparecer, no quiero que vuelvas.
—No puedo hacer eso— no quería que se volvieran a separar.
—¡Kagome! No voy a perderte, debes volver con nuestro hijo— tenía que calmarse, debía estar sereno pero al parecer esa chica no le quería ayudar.
—Si voy con él solo lo pondré en peligro, sería mejor que no volviese.
—Escúchame— le tomó de los hombros—. Sí Naraku llega a venir, no voy a dejarlo salir, el lugar se va a sellar y todos quedaremos atrapados, puedes estar segura que no les seguirá. Tienes que prometérmelo.
—Está bien— terminó por aceptar no muy convencida.
Naraku aguardaba en algún lugar del bosque a que sus hombres le diesen la confirmación de sus posiciones. Entrarían por sorpresa a la agencia, por una entrada oculta que Inuyasha aún no sabía que existía, nunca los vendrían llegar. El objetivo principal de la intromisión era Kagome y tomar la agencia. Teniendo a la chica y el control del lugar, ya nada lo detendría. Finalmente obligaría a su eterno rival a trabajar para él, lo convertiría en lo que más detestaba y luego, se desharía de él.
—Todo listo señor, mi equipo está en posición, listo para su orden— informó el líder de aquel grupo.
—Recuerden, quiero a la chica con vida.
—¿Quiere que saquemos también a Kikyou?— preguntó Byakuya.
—No, pero quiero que me consigan algo que está en el área de ese tipo Totosai.
—¿Va a confiar en los rumores?
—Si hay algo para hacer mejores guerreros, quiero tenerlo— desde que le fue dado ese interesante dato, quería corroborarlo.
—Yo me encargo de eso.
—No Byakuya, te quedas aquí.
...
En mitad del bosque, Bankotsu estaba sentado sobre una gran roca, en sus manos tenía el adorno de cabello de Jakotsu, Byakua se lo había entregado sin decir más, pero sabía que su hermano estaba muerto. Cerró los ojos e intentó meditar, pronto sería el momento en que entraría a la agencia. Abrió un ojo al percatarse que alguien se acercaba, no tardó en reconocer la silueta y al parecer, el hombre no le había notado.
—¿Dónde estabas Renkotsu?
—Hermano, buscaba al niño de Inuyasha, supe lo dieron por muerto, pero yo no me lo creo— estaba sorprendido, no se percató de su presencia.
—¿Hacías eso cuando Jakotsu murió?— preguntó logrando sorprenderle más—. Lo sé, mataste a Jakotsu— le mostró el adorno.
—No, lo hizo Inuyasha.
—Renkotsu, no mientas, te advertí que no soportaría otra traición.
—Escúchame, Jakotsu ya estaba muy herido, yo solo le di una muerte digna— intentó excusarse, salvar su cuello.
—No te creo, ¿Te digo lo que pienso? Que Jakotsu peleaba con Inuyasha y tú los interrumpiste, sabes que jamás interferimos en la pelea de otro.
—Yo quería llegar a tiempo para salvarlo.
—La manera en la que Jakotsu debía morir era a manos de su oponente, era lo que él quería, debiste alejarte e irte— se bajó de la roca y encaró a Renkotsu—. Le diste una muerte humillante.
—Hermano por favor...— llevó su mano a su arma, si era rápido podía acabar con Bankotsu de un solo tiro.
—No eres rival para mí, Renkotsu, tu cabeza rodará antes de que llegues a sacar esa arma.
Ambos hombres se miraron, al mínimo movimiento del otro harían su jugada, era el todo o nada. Pero lamentablemente para los dos, fueron interrumpidos por un tercero.
—No quisiera impedir su pelea, pero es hora de irse— Byakuya llegó en el momento oportuno—. Renkotsu, Naraku quiere que destruyas el armamento y Bankotsu, sabes que buscar. Una vez que vuelvan, pueden seguir con sus asuntos.
Inuyasha cenaba con Kagome en el comedor, ya casi no había agentes en el lugar. Algunos ya estaban dormidos y otros tomando la guardia nocturna. Por su parte, Inuyasha estaba cansado, no había dormido muy bien el últimos cinco días, siempre se acostaba con su arma lista y a la mano, al mínimo ruido se ponía en alerta. Toda esa situación lo tenía al borde de la desesperación, sin olvidar sus nuevas asignaciones, debía investigar a una nueva secta religiosa y buscar el origen de una droga modificada que estaba de moda entre los jóvenes.
—Deberíamos ir a dormir— sugirió Kagome, estaba preocupada por el chico.
—No has terminado— ella aún tenía un hot cake.
—Y tú no has tocado tu huevo.
—Está bien, tú ganas.
Dejaron el comedor, iban rumbo a los dormitorios cuando la alarma sonó, inmediatamente Inuyasha se puso en contacto por radio con su jefe de seguridad.
—Akon ¿Qué está pasando?
—¡Director! Tenemos una alerta del sector 17, fueron atacados.
—No hay entrada allí ¿Cómo pasó?— era un sector aislado, donde estaban los generadores y suministros de comida, la única manera de entrar era su puerta principal y la de emergencia que estaba en el área principal.
—No lo sabemos.
—Bloqueen los accesos, que no avancen más, protejan el área donde esta Kanna, si logran entrar a nuestro sistema estamos perdidos.
—¿Es Naraku?— preguntó Kagome.
—Tal vez, debo llevarte a mi dormitorio.
La pareja corría lo más rápido que Kagome podía ir, los dormitorios estaban en el sector 7 y estaban en el 4. Solo un poco más e Inuyasha podría poner en un lugar seguro a la chica.
—¡Inuyasha! ¿Es Naraku?— preguntó Kouga al toparse con sus amigos, estaba entrenando cuando sonó la alarma.
—Seguramente.
—¿A dónde van?— les siguió corriendo.
—La llevo a mi...— el fuerte estallido de una explosión cimbró el lugar— ¡Akon! ¿Dónde fue la explosión?— las cosas se estaban complicando, y no podía ir personalmente a encargarse del ataque hasta poner a salvo a Kagome, miró a Kouga, aunque le desagradara podría mandarla con él.
—En el sector 8 y 15, el primero fue para bloquear el acceso principal y el otro para entrar donde Totosai.
—Bloquea el pasillo principal desde el sector 6 y escaneen el territorio afuera, averigüen si estamos rodeados.
Inuyasha se debatía en qué hacer, había bloqueado la ruta principal a los dormitorios, tenía que llevar a Kagome a la salida segura, debía ir donde Totosai, no podía deje que Naraku obtuviese algo de ese lugar, sobre todo el suero. Miro a Kagome y a Kouga, ese plan no le gustaba pero era lo que tenía.
—¿Te enseñó a disparar?— preguntó a Kagome al mirar a Kouga.
—Sí.
—Irrumpieron con Totosai— les informó—. Iremos por el camino largo, yo voy a detener al intruso, Kouga vas a tener que hacer algo con los desconocidos que vengan del sector 16 y Kagome, vigilaras el sector 14, de esa dirección deben demorar más en llegar, te quedaras en la entrada, pero si llegan a pasar al lobo debes irte, busca la manera de llegar a mi dormitorio, no uses el camino directo.
—Pasaremos por una de las armerías, sería buena idea tomar municiones— dijo Kouga, ya iba entendiendo la gravedad del ataque.
—Vas a tener menos de un minuto.
—Sé que tomar.
...
Kouga ya se había dirigido a su objetivo, Kagome esperaba junto a la entrada del laboratorio de Totosai e Inuyasha ya caminaba adentro, mucho del equipo estaba dañado, había cristales rotos en el suelo y los cadáveres de dos ayudantes.
—Viejo Totosai— le llamó, con suerte no estaba allí a la hora del ataque, aun así, debía verificar que no se llevasen el suero.
—Tu eres aquel por quien hacen tanto alboroto, el famoso Inuyasha— habló un hombre desde las sombras.
—¿Quién eres?— apuntó su arma a la silueta.
—Dime Bankotsu— se dejó ver—. Me dijeron que en este lugar tienen experimentos interesantes.
—No vas a salir de aquí.
—¿Un arma de fuego? Eres tan predecible— Inuyasha no entendía de que hablaba—. Toma algo de allí— señaló un armario de armas—. Las armas de fuego no son lo mío, no hay una verdadera destreza en eso— desenfundó una espada que colgaba en su espalda—. Sé que eres experto con la espada, veo dos allí, toma una o las dos y terminemos con esto.
—No hablas enserio— ¿Ese tipo era muy confiado e idiota, o en verdad era alguien de temer?
—Como ves no traigo más que mi Banryu, nunca bromeo si se trata de mi Banryu, ha matado a 999 personas y quiero que tú seas la mil. ¿Acaso no tienes la suficiente confianza en ti como para ganarme con una espada?
—Si es lo que quieres.
...
Kanna estaba de pie mirando fijamente a los dos hombres que tenía frente a ella, los agentes que la custodiaban yacían en el suelo, muertos. Por suerte había logrado implementar un nuevo escudo de seguridad en el sistema, esperaba que eso le diese tiempo suficiente a su jefe para detener a los invasores.
—La pequeña hacker que le dio problemas a nuestro líder, se pondrá feliz cuando sepa que nos deshicimos de ella.
—Vas a dejarnos entrar a tu sistema y tendrás una muerte rápida.
—No haré eso— dijo sin el menor temor.
—En ese caso, será por las malas.
Todo su cuerpo le dolía, pero también había partes donde ya no sentía dolor, sabía que era su final, no suplicaría por su vida, no les daría ese gusto. Su cuerpo recibió una fuerte patada, mandándola a la pared, vio el cañón de la pistola apuntar a su cabeza, todo estaba por terminar.
El hombre que sostenía el arma se volteó a la entrada al escuchar que algo caía, su compañero estaba muerto y junto a él, estaba Hakudoshi, el hacker del jefe. ¿Qué hacía ese muchacho de personalidad relajada, infantil y algo perturbada allí? Se suponía que no estaba llamado para esa misión.
—¿Qué haces? Si la querías matar tú, solo debiste decirlo.
—Es verdad, pero no es eso lo que quiero.
—¡A todo esto! ¡¿Qué haces aquí?!
—Cierra la boca— le disparó justo entre los ojos y caminó hasta la muchacha que luchaba por su vida—. Hola Kanna.
—Creí que estabas muerto— dijo con dificultad.
—A Naraku le gusta mucho ese truco— le apartó los cabellos que tenía sobre su cara, ella le sonrió—. También te extrañé, hermana.
...
El chocar de las espadas era lo que más se escuchaba, Inuyasha no podía creer que ese tipo estuviese a su nivel, no solo con la espada, también en pelea y ninguno de los dos se rendiría. ¿Sería posible que encontrase el suero de Totosai y lo usara en él? Eso no era posible, llegar a ese nivel de combate tardaba tiempo.
—Eres bueno.
—Digo lo mismo— gruñó Inuyasha.
—Hace mucho tiempo que no encuentro un oponente digno.
Director— Akon se estaba comunicando—. El sector 13 fue invadido, los intrusos van a usted y alguien está en la principal armería.
Inuyasha se alarmó, los intrusos en el sector 13 no tardarían en llegar hasta allí y Kagome estaría en problemas. Estaban rodeados, Kouga debía estar resistiendo ya que nadie del sector 15 les había atacado. Tal vez pudiese sacar a Kagome por la salida de emergencia que estaba allí, primero tenía que encargarse de Bankotsu, para poder meter a Kagome.
—No te distraigas— dijo Bankotsu al ver como su contrincante desviaba por un segundo su mirada a la entrada, Inuyasha apenas esquivó el filo de la espada—. Tu mujer, por eso tanta preocupación— se burló—. Sé que está afuera, ya la vi cuando se asomó hace un rato.
...
Kagome observaba a su derecha, a su izquierda y prestaba atención a los ruidos dentro del laboratorio. El tiempo le parecía eterno, Kouga no volvía y sabía que en el momento que viese a un desconocido acercarse, debía matarlo, la pregunta era ¿Ella podía hacerlo? ¿Y si el infiltrado usaba el uniforme de un agente y la engañaba? ¿Cómo lo reconocería? ¿Y si mataba a un inocente?
De pronto, una nube muy densa fue avanzando por el pasillo, ¿Gas? ¿Qué hacía? ¿Sería venenoso? Por instinto Kagome retrocedió, echó una mirada dentro del laboratorio, Inuyasha seguía peleando con el hombre de larga trenza, estaban a buena distancia de ella, podría entrar y esconderse tras una mesa metálica. Dirigió su vista de nuevo al pasillo, unas luces rojas y las siluetas de personas ya se veían.
No era tiempo de dudar, entró rápidamente al laboratorio, manteniéndose casi al ras del suelo. Se refugió atrás de una maquina, allí no la verían tan fácilmente y tenía una vista de la entrada.
—Señorita, aquí— le llamarón de la parte trasera de un anaquel.
—Totosai.
—Debemos sacarla y ponerla a salvo, venga— le indicó con una mano.
La chica se dirigía a gatas hasta Totosai, cuando sintió que uno de sus pies era apresado, un hombre la jalaba con una cadena y llevaba máscara antigás. Al ser jalada, se aferró de un tubo que iba por la pared, luchó para liberarse, Inuyasha no podía ayudarla, tenía su propia pelea. Con horror vio a otro hombre acercarse, este llevaba unas cuchillas ¡La mataría! Tomó su arma y la disparó, el hombre de las cuchillas cayó al suelo y la cadena fue tirada con más fuerza. Se dieron dos disparos más, era Inuyasha, la tomó del brazo y la alzó sin delicadeza, la dejó a su espalda, cubriéndola de Bankotsu y cualquier otra persona que intensase lastimarla.
—Así que por esa mujer te dejaste herir, interesante— Bankotsu sonrió, fue cuando Kagome lo notó, Inuyasha tenía una cortada en su mejilla y hombro izquierdo.
—¿Estás bien?— exigió saber Inuyasha, cuando escuchó el primer disparo y vio a su novia en peligro, dejó su pelea con Bankotsu, aunque para ello debía bajar un poco su defensa, siendo herido, pero no le importó—. ¡Kagome!— le gritó, no podía voltear a verla, en un pequeño descuido Bankotsu atacaría, su alma descansó un poco al escucharla murmurar un "Sí"—. Ve a esconderte.
—Mi objetivo es este lugar, pero si puedo llevarle esa mujer a Naraku, lo haré.
—¿Por qué tanto respeto a ese bastardo? ¿Qué te ofreció?
—En realidad, es lo que tiene.
Las espadas volvieron a chocar, esta vez con más furia. Inuyasha podía sentir su fuerza incrementarse, los movimientos de Bankotsu le eran predecibles, logró herirlo en un brazo, ver la sangre fue otro detonante, le agradó. Buscó herir a Bankotsu en más lugares, todavía no quería matarlo, quería verlo sufrir.
—Totosai ¿Qué le sucede a Inuyasha? — verlo luchar de esa manera le preocupaba, el hombre que amaba se había vuelto violento, su mirada estaba perdida, sus ojos se ponían rojos y al parecer le gustaba estar peleando.
—Es nuevo, nunca lo había visto.
—¿Va a estar bien?— se preocupó más cuando no tuvo repuesta.
El sonido de un metal cayendo fue lo que dio por terminada la pelea, Inuyasha y Bankotsu se desafiaban con la mirada.
—¿Cómo es posible?— vio su Banryu lejos de él.
—Yo no puedo perder, tengo alguien muy importante que proteger— habló con una voz que apenas reconoció como suya.
Kagome no quería seguir viendo, Inuyasha golpeaba a su oponente sin piedad, ya no se movía, no había forma que se levantase, ya no tenía su espada con él y aun así, Inuyasha no paraba. Decidió ir a detenerlo, Totosai intentó detenerla pero ella fue más rápida.
—¡Inuyasha! ¡Basta!— le gritó para que dejase de golpear a Bankotsu—. Ya no se mueve ¡Terminó!— parecía que no le escuchaba, sus ojos ya se veían completamente rojos—. ¡Inuyasha! ¡Detente!— ese no era el hombre que amaba, estaba disfrutando el matar a alguien—. ¡Por favor detente!— finalmente la vio y corrió a abrazarlo.
El aroma de Kagome fue tranquilizando de apoco a Inuyasha, hasta que su cuerpo se relajó lo suficiente para abrazarla. No entendía qué fue lo que le pasó, estaba disfrutando matar a alguien y eso no le agradaba.
—¿Todos están bien?— preguntó Kouga que llegaba con refuerzos, al sujeto que le tocó enfrentar era un cobarde, en el momento que se vio en desventaja, abandonó a sus acompañantes y huyó.
—Sí— contestó Inuyasha, observó a Kouga sin soltar a Kagome, sentía que si lo hacía volvería a perder el control de su cuerpo.
—Director, controlamos la invasión— avisó uno de los agentes que iba con Kouga.
—¿Ya se reportaron todos los sectores?
—Sí, estamos verificamos los daños, hasta ahora no hay daños graves. Tenemos varios sectores sin invadir. Al parecer tomaron caminos alternos para llegar al sector de la armería, al de Kanna y aquí. Kanna está siendo atendida, la hirieron.
—¿Va a estar bien?
—Eso se espera.
—¿Saben cómo entraron?
—Un acceso que no estaba en los planos, se construyó en secreto. Ya lo estamos clausurando.
—Quiero que revisen cada parte de este lugar, no quiero otra sorpresa.
—Señor— le llamó alguien más—. Tenemos a dos hombres, uno estaba con Kanna, se entregó por voluntad y el otro fue detenido por el médico en jefe Jinenji.
—No dejen de vigilar a ese— señaló a Bankotsu—. Sigue vivo, él debe saber dónde está Naraku. ¿Qué pasó con los que atacaron la armería?
—Se destruyó gran parte, uno escapó, los otros están muertos— respondió Kouga, había estado viendo a Inuyasha y Kagome, intuía que algo grave había pasado, Kagome no se soltaba de Inuyasha y él, no dejaba de abrazarla.
—¿Y Hitomiko?
—A salvo, estaba en un sector seguro.
Inuyasha bajó su mirada a Kagome, finalmente se sentía seguro de verla, de separarse un poco. Cuando la vio, ella lloraba y temblaba.
—Tranquila, estoy bien.
—Yo... Creí que...
—Lo hiciste bien— la abrazó y besó su frente.
—No, yo maté...
Así que era eso, pensó Inuyasha, Kagome se estaba mortificando por quitarle la vida a alguien, no era fácil, debías ser de carácter muy fuerte para hacer algo así y no sentir remordimientos.
—Tenías que hacerlo— la vio a los ojos—. Era él o tú.
—Necesito descansar— su cabeza daba vueltas y su estómago estaba revuelto, ahora que se comenzaba a relajar, la imagen de haber matado a un hombre la atormentaba.
—Vamos con Jinenji... Lobo, quedas a cargo, me informan de alguna otra novedad.
Kouga asintió, lo mejor era llamar a Miroku, si su intuición no le fallaba, Inuyasha iba a necesitar a su mejor amigo.
...
Inuyasha veía dormir a Kagome en una cama, le alegraba que todo acabaste por ahora. ¿Hasta cuando la dejaría de poner en peligro?
—Fue mucho para ella, pero estará bien— dijo Jinenji.
—¿Sabías qué querían aquí? — se refería a los hombres que le atacaron.
—No, supongo que solo entraron al azar, se veían perdidos— le hizo una señal para que se sentara en otra cama.
—Debieron estar buscando otro lugar, mandaré reubicar algunos lugares— decía al quitarse la ropa superior.
—Va ser una larga noche.
—Hay algo que he querido preguntarte.
—¿Qué es?— preguntó al limpiar las heridas en Inuyasha.
—Quería... No estoy seguro de salir con vida cuando enfrente a Naraku, mi hijo está creciendo solo y...
—Quieres darle un hermanito.
—Sí llego a tener otro hijo con Kagome, ¿Es seguro?
—¿A qué te refieres con "seguro"?
—Cuando peleaba con Bankotsu me volví violento, todo es tan borroso— intentaba tener un recuerdo claro, lo único que recordaba era: Sangre—. No recuerdo mucho, pero en medio de todo el caos solo logré distinguir la voz de Kagome.
—Deberías hablarlo con Totosai, pero me sorprende que apenas me preguntaras— se levantó y le pasó una playera limpia—. No has perdido tiempo con ella y en ningún momento me pediste preservativos.
—No había pensado bien en ello— desvió la mirada, ¿Tan obvio era lo que hacía con Kagome? ¡Claro que sí! ¿Qué más harían? ¿Jugar monopolio?—. Ayer, ella inicio su periodo y... ¿Seguro que no quede infértil o algo así?
—Todos tus análisis son normales, puedes tenerlos, debe ser por el estrés que ella no ha quedado embarazada.
—Entonces es una suerte, voy con Totosai y luego a atender otros asuntos, cuídala.
—Te aviso cuando despierte.
Tadashi como de costumbre estaba en la oficina de su tío, y a diferencia de otras ocasiones, en lugar de ver algún libro, jugaba con una pelota, la rodaba a la pared una y otra vez, su semblante era serio, como si pensase en algo importante.
—Ve a jugar con Ryusei— sugirió Sesshoumaru, no es que el niño le molestase, pero por consejo de los especialistas que lo valoraron, Tadashi debía aprender a divertirse más como un niño y no aislarse.
—Mamá, papá y Koda no volverán.
—Tu padre es una persona terca, hará todo lo posible por volver a verte.
—¿Y si no?— miró a su tío.
—¿Tú crees eso?— observó al niño por arriba del monitor, esperó una respuesta que no llegó—. Ya deja de pensar en eso y ve a jugar con tus primos.
—Hacen tarea.
—Ve a ver como la hacen, pronto vas a ir con ellos.
Sesshoumaru vio a Tadashi subir a un sillón, se acomodó abrazando un peluche y se quedó dormido en poco tiempo. Lo dejaría descansar, dentro de poco llegarían sus abuelos con Jaken e iba a necesitar estar descansado. Minutos más tarde la puerta se abrió y una Rin con la emoción a flor de piel entró.
—¡Dashi! Tus abuelos... Está dormido— dijo con algo de desilusión—. Sus abuelos ya llegaron.
—Que coman primero, necesita dormir.
—Podrían verlo dormir.
—Rin, ya esperaron casi tres años, que esperen dos horas más— se levantó y cargó al pequeño, dispuesto a llevarlo a su cama.
—Creo tienes razón.
—Papá...— Ryusei que entró corriendo se detuvo abruptamente y se quedó viendo a su padre.
—Vamos a llevarlo a su cama y te ayudo con lo que querías— desde el día anterior su hijo le pidió ayuda con su caligrafía en pincel, le ofreció su mano, pero el niño no la cogió.
—¿Dashi se va ir?— preguntó con seriedad.
Rin miró a su esposo, quien no le apartó la mirada a su hijo. Tal vez Ryusei estaba esperando que los abuelos de Tadashi se lo llevaran y así, él volvería a tener a su padre por completo. La chica suspiró, ella pensó que ya las cosas iban a estar bien, que su pequeño ya no sentiría celos de su primo.
—¿A dónde?— preguntó Sesshoumaru.
—Con sus abuelos.
—Ryu ¿Tú quieres que se vaya?— se aventuró a preguntar Rin, temía la respuesta que pudiese dar.
—No, quiero que se quede, venía a decirle a papá que no se lo dé— ya quería a su primo como un hermano, era divertido jugar con él y pronto lo llevarían a la misma escuela que él, además, jugar con su hermana no era lo mismo.
—Quédate tranquilo, se va seguir quedando un tiempo más— le hizo saber Sesshoumaru.
—¿Lo prometes?
—Sí, llevémoslo a su cama.
En esta ocasión Ryusei cogió la mano de su padre, Rin les vio subir al segundo piso, se sentía tan feliz por su hijo, pero ahora debía ir a la sala y explicarle a sus invitados que Tadashi dormía.
Totosai le había prometido a Inuyasha investigar sobre la nueva "reacción" que tuvo hace una semana y sobre todo el riesgo en un bebé. Por ello le fue a ver en cuanto recibió su mensaje, pero ese viejo solo ojeaba un documento que tenía y no le decía nada.
—¿Y bien?
—¡Ah sí! Perdón, estoy terminando la lista del equipo dañado... Tu nuevo hijo no tendría el total de tus habilidades, tal vez un 50% de tu capacidad.
—¿Hay algo para que sea normal?
—Eso sería una cura que tu deberías tomar, pero te mataría, la cura que creé sirve sí se administra antes de que el organismo asimile el suero, tú ya no estás en esa etapa, tu ADN ya mutó. Ahora, lo que me pides es peligroso para tu hijo— le hizo saber al rascarse la cabeza y tomar otro archivo.
—¿Kagome corre algún riesgo?
—¿Por el embarazo o por el parto?
—¡Por todo!— gritó, logrando que volteasen a verle algunos asistentes.
—No lo creo.
—Si o no— quería una respuesta segura, un 100%.
—No.
—¿Qué hay conmigo?
—Lo que te pasó fue porque estuviste en una situación complicada, y viste a tu novia en peligro. Mi teoría es que cuando tu adrenalina aumenta, tiene ese efecto en ti.
—Ya antes me había enfrentado a situaciones similares.
—Por eso mencioné el factor que es tu novia, ella te crea otro tipo de estrés.
—¿Ahora me dices que soy Hulk?
—A escala pequeña y sin la radiación gama.
—¿Cómo lo controlo?
—Controlándote.
—No ayudas— quería golpearlo, no estaba para sus acertijos.
—Es la verdad, no hay más, eres el primero y el único que pasará por esto, he decidido destruir la formula, demasiado riesgo, la humanidad nunca estará lista para algo como eso.
Inuyasha no dijo nada, no intentaría detenerlo, esa decisión era la mejor. Y qué bueno que Totosai lo decidió por el solo, porque si no, le obligaría a hacerlo.
Inuyasha ya estaba fastidiado, sentía que en los últimos días había envejecido varios años, el trabajo se le había juntado y para empeorar las cosas, reos de varias cárceles del país y del mundo, escaparon. Era primordial apresarlos de nuevo, muchos de ellos eran de alta peligrosidad.
Kanna estaba fuera de peligro por sus lesiones, pero debía estar hospitalizada unos días más. El joven que apresaron donde ella, no hablaba y no diría nada sin Kanna presente, debió hacer su propia investigación para saber que era el hacker de Naraku y Jinenji descubrió que era hermano de Kanna, eso si que fue nuevo y no lo esperaba.
Bankotsu era un tipo fuerte, resistió muy bien la paliza que le dio y ya estaba en una celda, ese era otro que se negaba a cooperar. Al menos sabía por los archivos de Suikotsu, que solo quedaban dos de los siete mercenarios, Bankotsu y Renkotsu, ese último era un maniaco de las explosiones, Kouga lo identificó como el que atacó la armería principal.
Dadas las circunstancias, Miroku les estaba apoyando y en ese momento, estaba en una reunión con Kouga, Hitomiko, Miroku y Totosai. Analizaban cuáles eran sus opciones, sus alternativas a seguir contra Naraku y cómo se organizarían para las asignaciones pendientes.
—Director— interrumpió Ginta—. La señorita Hijiri y Kagura han vuelto— avisó al dejarlas pasar.
—¿Dónde estaban?— preguntó Inuyasha con enfado y sospecha.
—Debimos ir al norte— Hijiri fue quien respondió —. Por lo que veo tuvieron problemas— la agencia estaba en reparaciones, no debía ser muy listo para saber que el responsable fue Naraku—. ¿Desconfías de nosotras?— por la mirada de él, era un claro "Sí".
—No me sorprende— soltó Kagura al ir por un café a la mesa.
—Ustedes se van y somos atacados.
—Casualidad.
—¡Desaparecieron tres semanas!
La mirada de Inuyasha desafío a la de Hijiri, esa mujer estaba tan tranquila y segura que lo enfadaba más, no tenía pruebas en su contra, lo que le quedaba era vigilar a las dos mujeres, les pondría un chip rastreador bajo la piel, ellas se lo buscaron.
—¿Qué encontraron?— preguntó Miroku.
—El lugar donde esta Naraku.
—Perfecto, iremos cuanto antes— dijo Inuyasha, si podía acabar con todo ese maldito caos de una vez, lo haría.
—Espera un momento, hay una gran seguridad, Naraku se ha hecho de nuevos hombres. ¿Supiste de las fugas de prisión que hubo? Fue Naraku.
Inuyasha se maldijo internamente, ¡Claro que fue él! Se sentía tan estúpido al no pensarlo, más bien, no quería pensarlo.
—¿Y qué sugieres?
—Una carnada, volveré y fingiré estar de su lado, le diré que ahora confías es mi y que puedo tenderte una trampa, a ti y a tu novia.
—¿Crees que va a creerte? ¿Después de todo este tiempo?
—Lo hará si le digo que deseo acabar con Kagome.
—No— dijo tajante.
—Ella va a estar bien.
—Es un buen plan, estaremos preparados y los acabaremos rápido— intervino Hitomiko.
—Buscaremos otra manera, no voy a ponerla en peligro.
—Estoy del lado del perro— secundó Kouga, él prometió a Kagome que volvería con Tadashi y si algo salía mal, no podía cumplir con su palabra.
—No lo entienden, nunca estará en peligro— intentó convencerlos Hijiri.
—No, piensen en otra cosa, cuando vuelva ya debieron hacerlo.
Todos los presentes se miraron, si no llegaban a un plan rápido, Naraku se les escabulliría.
16/08/2017
¡Lo sé! Sufren por Tadashi ¡Yo también sufro por él! Ya lo quiero con su familia completa pero por ahora, no se puede.
Y esperemos que su reencuentro sea algo memorable.
Ahora espero que este les gustase, hubo tantas cosas que espero haberlas sabido llevar.
Muchas gracias por sus mensajes y no estamos leyendo :D
