Entre dos "misiles"
Era otro día en ese mundo extraño. Zafira se despertaba algo adolorida del estómago.
— ¿Q-Que pasó?— preguntaba adolorida y se sentaba mientras se sobaba el estómago. Miraba alrededor aturdida y veía a Creepy que estaba sentado en la cama leyendo otro libro —Creepy ¿Qué pasó? ¿Por qué me duele el estómago?
—No lo sé. Será que te cayó algo mal o yo que sé— decía el oso sin importancia.
—Ya veo…— la dragona se levantaba, pero en eso, su estómago sonaba haciéndola sonrojar, aunque estaba entre dolor y hambre —Emmmm. Creepy.
—Sí, sí, ya lo sé— decía el peluche de mala gana. Dejaba el libro en su cama y se bajaba de un salto de la cama para ir a la puerta.
— ¿No quieres que te acompañe? Para que no traigas el plato hacia aquí— sugería la aludida tímida.
—… Nop. Te quedas aquí hasta que yo diga lo contrario— decía abriendo la puerta. Suspiraba deprimida Zafira.
—Entendido, Creepy.
—Así que espera aquí y no te sientes en mi cama ni leas nada ¿oíste?— mencionó Creepy mirándola con seriedad.
—Ok Creepy. No haré nada de eso— decía para luego ir y se sentaba en la mesa.
—Muy bien. Ahorita regreso— salía del cuarto para ir a buscar más comida, pero al llegar al comedor, se encontraba con Zafire que estaba desayunando. El oso pasaba a un lado de ella, aunque la alicornio lo saludaba.
—Buenos días… amo Creepy— decía con su típica sonrisa mientras masticaba la comida.
—Sí, sí. Buenos días— Creepy entraba a la cocina para que en cinco segundos, salía con un sándwich en un plato. Pasaba de nuevo al lado de la yegua.
—Hasta luego… amo Creepy.
—Sí, sí. Hasta luego o lo que sea— se despedía de mala gana yendo de nuevo a su cuarto.
Por el resto del día, no pasó nada de otro mundo. La dragona desayunó, almorzó y cenó con normalidad. No había incidentes. Cada vez que iba por comida, se encontraba con Zafire por casualidad y siempre lo saludaba. Bueno, en la noche, Zafira se quejaba de no poder dormir bien en el suelo y fue recibida otra vez por un golpe en el estómago para mandarla a dormir… literalmente.
Otro día había llegado, para ser lo mismo. Esto era como cuidar a tu mascota, digo dragona. La alimentas para que crezca grande y fuerte… no me refiero a sus pechos, y como siempre se encontraba con Zafire. Era como si tuviera un reloj de cuando Creepy iba por comida.
Fue un día normal y aburrido para la dragona por no hacer nada, aunque en ese día, el oso le daba un libro para que lea y dejara de fastidiar. El libro que le dio, era uno de romance entre dragones haciendo que tuviera melancolía y un sonrojo.
Otro día llegó y pasaba lo mismo, comida, Zafire, baño y un golpe en el estómago.
Hasta que el otro día en la noche, Zafira intentaba dormir, pero frustrada, cansada de estar en el suelo, se sentaba para ver a Creepy.
—Creepy, por favor. Déjame dormir en tu cama. No soy una animal para que duerma en el suelo— se quejaba la dragona.
—Pues, se aguanta— decía sin apartar la mirada del libro.
—Awww. Por favor, déjame dormir en tu cama— suplicaba Zafira.
— ¿No quieres que te duerma yo?— preguntaba mirándola con una sonrisa burlona.
—… No gracias. Si me sigues golpeando el estómago, ya no pediré comida— comentó mientras pasaba una garra en su estómago.
—Pues, entonces acuéstate y no digas nada— decía con seriedad.
—…— la dragona quería decir algo, pero no sabía que decir, aunque luego se le vino algo en la mente. Después de tantos días de ver el comportamiento de Creepy sobre algo que se dio cuenta. Así que se levantaba mientras respiraba profundamente. Ponía una sonrisa seductora mientras caminaba hacia el oso moviendo su cadera igual que sus pechos que no paraban de rebotar. El peluche se daba cuenta de eso.
— ¿Pero qué carajo está haciendo?— pensaba muy sonrojado, pero ocultaba su rostro en el libro. La dragona llegaba y se arrodillaba poniendo su busto aplastándose un poco con la cama y dejaba ver mucho la parte de arriba por el escote que tenía el vestido.
—Por favor, Creepy. Quiero dormir cómoda en tu cama. El suelo no es bueno para mí ni… para estos— decía Zafira señalando su enorme busto. Creepy intentaba ignorarla —Así que por favor, te lo suplico, déjame dormir en tu cama, porfis— la dragona se acercaba un poco más al oso teniendo su busto casi tocándolo y pestañeaba seductora haciendo que se ponga muy nervioso —Por favor, deja que esta hermosa dragona duerma en tu cama ¿sí?— agregaba con una voz sensual.
—… Si crees que con eso me convences, estás muy equivocada. A mí no me convence nadie ni una dragona sexy… DIGO una dragona pechugona— miraba a otro lado sonrojado.
—Oh vamos. Sé que quieres que duerma contigo una hermosa modelo… Por favor, haré todo lo que tú digas sin rechistar, si me dejas dormir en tu cama— pestañeaba muy coqueta. Creepy suspiraba fastidiado.
—Ok, ok. Puedes dormir en mi cama.
—Yay. Gracias Creepy. Gracias, gracias— agradecía Zafira alegre mientras lo abrazaba contra sus pechos haciendo que se pusiera muy rojo.
—O-ok, pero c-con una c-condición— tartamudeaba el oso.
— ¿Ah sí? ¿Y cuál es esa condición?— preguntaba la dragona rompiendo el abrazo y lo miraba fijamente con curiosidad.
—…— el peluche no podía creer lo que iba a pedir.
Unos minutos después
— ¿Así estas cómodo, Creepy?— preguntaba Zafira sonrojada. Estaba acostada en la cama del peluche de lado mientras Creepy estaba recostado en el enorme busto de la dragona y sostenía un libro en sus patas.
—Sí. Así estoy muy cómodo, pechugona…— decía sonrojado, pero leía mejor el libro.
—… ¿Cuándo me dirás mi nombre real?— preguntaba muy sonrojada.
—… Muy pronto… quizás.
—Ya veo… Bueno. Emmm. Buenas noches…— decía la aludida con una pequeña sonrisa.
—Buenas noches…— la dragona se dormía. El oso la veía de reojo un momento para luego ver su libro.
—Je. La verdad, leer así, es mejor— decía con seriedad y seguía leyendo su libro.
Ya llegaba otra mañana. La dragona estaba durmiendo cómodamente en la cama, estaba boca abajo aplastando su enorme busto. Ella dormía plácidamente hasta que en un momento, empezaba a despertarse. Abría los ojos lentamente y se sentaba para dar un gran bostezo.
—Que bien dormí— se restregaba un ojo —Nunca me había sentido tan bien. Je, je, je… Buenos días, Cree…— miraba por la cama para ver al oso de peluche, pero no lo encontraba. Estaba extrañada ya que siempre estaba sentado leyendo algo — ¿Creepy, donde estás?— lo llamaba. Se levantaba de la cama para ver alrededor —Mmmmmm. Que extraño. Yo siempre veo a Creepy en la cama ¿Dónde estará?— se preguntaba al no verlo, pero en eso, sentía algo extraño en sus pechos. Bajaba la mirada y observaba dos orejas que le parecía muy familiar — ¿Creepy?
— ¡Pechugona! ¡Sácame de aquí!— exclamaba molesto mientras sacaba su cabeza de entre los pechos de la dragona.
— ¿C-como terminaste ahí metido?— preguntaba muy sonrojada.
—No lo sé. Dímelo tú. Yo estaba leyendo tranquilamente hasta que me atacó unos "misiles" nucleares— decía con sarcasmo.
—Je, je, je. Lo siento. Creo que me voltee en la cama de forma inconsciente, supongo— estaba apenada.
—Sí, sí, pero ahora ¡sácame de aquí!— exclamaba enojado.
—Ok, ok. Te voy a sacar…— en eso, Zafira se detenía para luego sonreír de forma maliciosa —Te voy a sacar después de comer.
— ¿¡Que!? ¿Es una broma?— estaba muy enfadado.
—No, no es broma. Así que guíame hasta donde está la comida— decía la dragona con una sonrisa traviesa.
—No, no pienso guiarte— se negaba para mirar a otro lado.
—Ok. Si no me lo quieres decir, entonces caminaré en círculo hasta encontrarlo. Que eso se tardaría como unos treinta minutos o dos horas. Je, je— se reía maliciosa. El oso suspiraba fastidiado.
—No puedo creer que me esté pasando esto a mi… hija de…— pensaba frustrado —Ok, ok. Te guiaré al comedor— decía resignado al no poder hacer nada.
— ¡Genial! Pues guíame, osito— mencionaba muy alegre.
—Cuando salga de aquí, la que te espera estúpida y sensual pechugona dragona— pensaba muy fastidiado.
Dicho eso, Zafira salía de la habitación para caminar en uno de los pasillos. Al caminar, sus pechos rebotaban sin parar y con Creepy entre ellos haciendo que se frustre más. Guiaba a la dragona por los pasillos mientras ella saludaba a cualquier muñeco o muñeca que pasaba en su camino, pero el peluche se escondía como podía para que no lo vieran.
Después de unos minutos, ya llegaban al comedor y Zafire… como siempre, estaba sentada frente a la mesa comiendo.
—Solo ve a la siguiente puerta para ir a la cocina— decía Creepy atrapado en el busto.
—Ok osito— la dragona caminaba pasando a un lado de la alicornio zafiro —Buenos días— la saludaba. Zafire giraba su cabeza al escuchar el saludo y veía a Zafira, pero no le devolvió el saludo. Solo la observaba.
—… Será una peluche… nueva— pensaba la yegua. La dragona entraba en la cocina. Estaba ahí dentro por unos minutos ya que no sabía que desayunar hasta que salió por la puerta con una bandeja llena de gemas. Iba a la mesa y se sentaba del otro lado para comerse las gemas. La alicornio la miraba curiosa, estaba cerca de ella, pero desde el otro lado. La observaba, aunque veía ese busto que tenía —Wow… Que enormes… igual que mis flancos…— sus pensamientos fueron interrumpidos por Zafira que la llamaba.
—Oye, no sabía que aquí había alguien que no es un muñeco. Dime ¿Cómo te llamas?— preguntaba la dragona mientras comía una gema.
—… Me llamo Zafire ¿y tú?— preguntaba ahora el nombre de la aludida.
—… Me llamo… pechugona— decía bajando la mirada apenada de tener ese nombre por mientras.
— ¿Pechugona?... Ese nombre es perfecto… Si lo tienes enormes. Ji, ji— mencionaba Zafire con una risita.
—Sí, lo se…— comía otra gema y tenía un rubor en sus mejillas. Las dos no decían nada, comían en silencio.
—… Oye… ¿De dónde eres?— preguntaba la yegua curiosa.
—De… del cuarto de Creepy— decía apenada.
— ¿Del amo Creepy?… Eres su ¿pareja?— esa pregunta hacía que escupiera lo que comía y se impactara la dragona por lo que dijo. Se sonrojaba un poco.
— ¿Qué?... N-no. Solo vivo con él… soy… una inquilina o algo así— decía comiéndose otra gema y miraba a otro lado apenada.
—Ya veo…— la alicornio terminaba de comer y se levantaba dejando resaltar sus flancos haciendo que Zafira se impresionara al ver esos flancos.
—… Wow… Por lo visto, ésta alicornio tiene unos flancos enormes… Es muy nalgona— pensaba la dragona sin perder de vista de sus flancos. La alicornio levitaba su plato sucio para llevarlo a la cocina y al regreso, se despedía de la aludida.
—Hasta luego, pechugona… Nos vemos pronto— decía Zafire con su típica sonrisa y se retiraba del comedor.
—… Vaya, esa alicornio es muy simpática. Je, je— mencionaba Zafira mientras seguía comiendo hasta que terminó.
—Sí, sí, sí. Me alegro que la conocieras. Bueno, comiste y todo eso. Ahora… ¡sácame de aquí!— exclamaba enojado Creepy. Los pechos de la dragona se movía mucho haciendo que se sonrojara la susodicha.
—Mmmmmmm. No lo sé. Creo que debería pasear por ahí— se quedaba pensativa y tenía una sonrisa traviesa.
—… Ok... ok ¿Qué es lo que quieres?— preguntaba el oso sacando su cabeza de sus pechos para mirarla molesto.
— ¿Cómo crees? No quiero nada. Ji, ji, ji— daba una risita traviesa. Creepy la miraba con seriedad —Ok, ok. Lo que quiero es… que me digas mi nombre real— agregaba mirándolo con una sonrisa maliciosa.
—…— el peluche suspiraba resignado —Ok. Te lo diré, pero con una condición.
—Mmmmm ¿Cuál es esa condición?— preguntaba curiosa.
—Que me saques de aquí y te digo tu nombre— decía Creepy inexpresivo.
—Mmmmm ¿Y cómo sabré que me lo dirás cuando te saque?— preguntaba algo desconfiada.
—Es eso o ¿quieres que te deje inconsciente otra vez?— la miraba con seriedad.
—Ok, ok, pero por favor, no me golpees mi estómago de nuevo— se cubría su vientre por defensa.
—Ok. Vamos a mi cuarto y me sacas ahí ¿ok?
—Ok, pero ¿Por qué no quieres que te saque aquí de una vez?— preguntaba con una ceja alzada.
—… Emmmm. Porque puede ser que nos vea alguien y sería incomodo… y todo eso— el oso miraba a otro lado sonrojado. Se notaba que estaba mintiendo —Así que rápido. Levanta tu enorme trasero y vamos a mi cuarto— dicho eso, ocultaba su cabeza entre sus pechos.
—Ok, ok, osito— la dragona se levantaba. Antes de irse, se llevó el plato a la cocina para luego dirigirse al cuarto del gruñoncito, pero en eso, pasaba por una ventana que se veía el exterior. Se detenía para ver afuera y se impresionaba lo que observaba —Wow. Que hermoso— se quedaba maravillada. El cielo era morado y estaba muy estrellado.
— ¿Qué haces?— preguntaba molesto.
—Oh… L-Lo siento. Es que me distraje al ver el cielo— decía tímida.
—Ok. Pues, muévete a mi habitación.
—Ok, ok. Allá voy— reanudaba su caminata. Después de un rato caminando por pasillos y pasillos, que parecía que se había perdido ya que miraba alrededor confundida —Emmmmm ¿Por dónde era?— pensaba mientras se rascaba la cabeza, pero en eso, veía a alguien muy familiar caminando por un pasillo — ¡Zafire!— exclamaba e iba caminando hacia la alicornio que estaba caminando moviendo su cadera sensualmente, aunque al escuchar la voz de la dragona, se detenía para verla.
—Oh… hola pechugona— saludaba con su típica sonrisa.
—Disculpa si te molesto, pero… sabes ¿Dónde está la habitación de Creepy?— preguntaba educada.
—Claro… ¿el amo Creepy… te necesita?— preguntaba Zafire curiosa.
—Emmmmm. Sí. Me necesita… y mucho— decía con una pequeña sonrisa traviesa.
—Ok… Sígueme… Yo te guiaré— mencionaba la alicornio para luego empezar a caminar por una dirección.
—Ok Zafire— decía alegre y la seguía por detrás.
Seguían caminando por un pasillo y Zafira no podía evitar mirar como movía la cadera Zafire de un lado a otro.
—… ¿Por qué haces eso?— preguntaba ruborizada.
—… ¿Hacer… que?...— la yegua seguía caminando sin mirarla.
—O sea... mover tu cadera. Como si estuvieras intentando conquistar a tu macho.
—Ah… eso… Pues, mi amo Soul… me ordenó que siempre lo… moviera… porque así le gusta… y además que… me veo más sexy…— decía con una sonrisa seductora.
—… Ya veo— la dragona estaba extrañada.
Después de un rato, ya habían llegado al cuarto de Creepy y las dos entraban.
—Aquí es— decía la alicornio con su típica sonrisa.
—Oh gracias. Te lo agradezco mucho— agradecía Zafira alegre de estar en la habitación y le daba un abrazo, pero Zafire no le correspondía el abrazo.
—Bueno, si eso es todo… entonces…— la yegua ya se iba hasta que escuchó la voz de Creepy.
— ¡Dale una patada en el estómago a la pechugona, Zafire!— exclamaba enojado el oso de estar en esa situación.
—Como ordenes, amo Creepy— y antes de que la dragona reaccionara, la alicornio le daba una patada con su casco trasero derecho en todo su estómago sacándole todo el aire.
—… No… otra…vez…— Zafira caía al suelo boca abajo inconsciente.
— ¿Algo más… amo Creepy?— preguntaba Zafire estando firme y con los flancos en alto.
—Sí. Voltéala y ¡sácame de sus pechos!— exclamaba molesto.
—Ok… amo Creepy— la yegua volteaba a la dragona poniéndola de espalda y sus pechos rebotaban al estar arriba. Metía una pezuña entre los pechos de la dragona y sacaba de golpe al peluche que tenía una expresión de enojo. La alicornio lo dejaba en el suelo.
—Buf. Gracias nalgona— decía Creepy con mal humor.
—De nada, amo Creepy… Si me necesitas algo de mí… o de mis flancos… siempre estaré… a tus servicios…— mencionó mirándolo con su típica sonrisa.
—Sí, sí. Solo acuesta a la pechugona en la cama.
—Como ordenes, amo Creepy— con su magia, levitaba a la dragona y la acostaba en la cama boca arriba.
—Mmmmmmm. Espera un momento— el oso se subía a su cama para estar a un lado de Zafira y empezaba a quitarle el vestido dejándola con su busto al aire, o sea la dejaba desnuda y tiraba su vestido a la cara de la alicornio zafiro —Llévate ese vestido a la costurera que tenemos y dile que haga vestidos o ropa para ésta dragona— señalaba a la dragona —Para no verla con el mismo vestido todos los días— agregaba fastidiado.
—Ok, amo Creepy… ¿Eso es todo?
—Pues, dile a la costurera que el vestido son más o menos la medida de la dragona, supongo y también dile que le haga ropa interior o yo que sé.
—Como ordenes, amo Creepy— dicho eso, se retiraba Zafire con su típico movimiento de cadera y al cerrar la puerta, el peluche se quedaba parado un momento al lado de Zafira.
—Eso te pasa… por llamarme osito— decía sonrojado —…— miraba un momento al busto de la dragona —… Bueno, ya que.
Unos minutos después
Estaba recostado en el busto enorme de la susodicha, o sea estaba sentado encima de su vientre mientras leía un libro.
—… Creo que así es más cómodo para leer un buen libro— decía con seriedad —... Tal vez te diga tu nombre mañana... quizás— dicho eso, seguía leyendo su libro tranquilamente.
Continuará.
Espero que les haya gustado.
En serio, Zafira ha recibido más golpes en el estómago de Creepy y una de Zafire XDDD
Eso es todo.
Nos leemos.
