EL REGRESO DE GANONDORF

.-.-.-. Capítulo 24: El fin de los oscuros jinetes .-.-.-.

¿Era sólo un sueño o realmente había visto correr a la princesa?, no definitivamente debió haber estado dormida, después de todo ¿Qué haría ella a estas horas corriendo por el rancho Lon Lon, si… definitivamente debía dejar esa costumbre de levantarse a estas horas de la noche, ya estaba comenzando a alucinar…

- Ya es tarde, lo mejor será intentar conciliar el sueño – dijo caminando de vuelta a su respectivo cuarto.

Su padre como siempre no se despertaba con nada, de hecho dormía la mayor parte del día, verdaderamente era un holgazán, aunque pensar en su padre ahora no la ayudaría a conciliar el sueño, era imposible después de todo lo ocurrido durante este día.

- Al fin pude decirle que era lo que sentía – dijo sin dejar de caminar – no estoy arrepentida de haberlo hecho… no me importa no haber sido correspondida – dijo tratando de convencerse a si misma, a pesar de las lágrimas que se deslizaban libres y silenciosas por sus mejillas.

Aunque de todas maneras la respuesta de Link no la había tomado por sorpresa, ella no sabía nada acerca de los sentimientos de este por la princesa, pero si tenía muy claro que Link la consideraba una amiga, sólo una gran amiga…

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un fuerte ruido proveniente de las afueras del rancho, algo había sucedido y lo más seguro era que no era nada bueno.

- Creo que debo ir a ver que sucede – dijo cambiando drásticamente de rumbo – después de todo, dudo que esta noche pueda conciliar el sueño.


Los dos jinetes se detuvieron a unos cinco metros del lugar donde los esperaba la chica, ellos nunca esperaron encontrarse con ella antes de atravesar las puertas del rancho, por lo que la sorpresa de que se llevaron no fue menor.

- Lamento el destino de sus camaradas… - le empezó a decir sin moverse de su lugar -… pero no se preocupen, si ellos logran escapar yo les ayudare personalmente a que puedan encontrase con ustedes – les hablo de forma pausada y tranquila.

- ¿Cómo supiste que vendríamos? - le preguntó uno de los jinetes ignorando las palabras de la joven.

- Es difícil ignorar la presencia de seres que realmente no pertenecen a este mundo… - le respondía manteniendo la frialdad en sus palabras -… en especial con un aura tan oscura como la de ambos.

- Al parecer estas muy confiada – le hablo al tiempo que bajaba del corcel y desenvainado su enorme mandoble – o tal vez ya te resignaste a morir.

- Piensa lo que quieras – dijo también tomando su arma y colocándose en posición de combate.

El otro jinete imitó a su camarada, bajando de la montura y tomando con una sola mano su enorme espada, idéntica a la de su compañero.

- Escucha… te daremos una última oportunidad… - comenzó hablando uno de los jinetes al tiempo que se acercaba a pasos firmes hasta la chica – ven con nosotros… si lo haces no te haremos daño.

La chica no respondió, sólo se limitó a observar como ambos jinetes se acercaban a ella.

- Tomaré tú silencio como un no – le dijo al tiempo que comenzaba a correr, con su gran y poderosa arma en alto.

- Aquí vamos… - pensó tomando aire y preparándose para recibir el ataque de su enemigo.

El otro jinete se detuvo y se mantuvo expectante.

- Con uno de nosotros será más que suficiente… - pensó viendo a su compañero correr al encuentro de la joven.

El choque de ambas armas sumado a la gran velocidad a la que el jinete se desplazaba provocó una enorme onda de choque que se expandió a unos diez metros a la redonda, dejando luego del impacto un agujero en el piso, y en el centro de el la princesa y el jinete debatiéndose el control de la situación, ninguno pretendía retroceder. (N.A: el sonido que Malon escucho hace un rato fue justamente este n.n)

- ¿Cómo es posible que detuvieras mi ataque? – le preguntó con una voz sepulcral que helaría los huesos de cualquiera.

- Ya no estoy sola… - le respondió mientras avanzaba un paso hacia adelante.

Sobre la mano derecha de la chica dos pequeños triángulos dorados brillaban con gran intensidad, el jinete de inmediato lo notó y no pudo dejar de evidenciar su sorpresa.

- No puede ser… entonces tú… tú posees la Trifuerza del poder – dijo tratando de mantenerse firme en su posición.

A lo lejos el segundo jinete miraba atento los hechos, desde donde se encontraba no alcanza a escuchar lo que estaban hablando, pero si se había percatado que a su compañero el trabajo no le estaba resultando nada fácil, algo en la chica había cambiado desde la última vez que se habían encontrado, pero ¿Qué era?

- Veo que estas sorprendido… no te lo esperabas ¿No?... – le dijo sonriéndole segura – creo que Ganondorf los ha estado engañando todo este tiempo.

- ¡Cállate! – le gritó el jinete completamente furioso, al parecer le había dado en el cabo.

Lo que la chica había dicho era completamente cierto, los jinetes habían sido convocados por Ganondorf desde el mundo oscuro, pero él les había mentido, les había hecho creer que aún poseía en su poder la Trifuerza del Poder… pero no era así… ella la tenía.

- Hasta que al fin te das cuenta que te han estado usando… dime ¿Qué pretendías? ¿Cumplir las órdenes de Ganondorf para que se confiara y cuando el menos se lo esperara traicionarlo para poder apoderarse de su fragmento de la Trifuerza? - le dijo provocándolo.

- ¿Te crees muy lista verdad? – le preguntó él completamente fuera de si – es cierto… ese era nuestro plan original… pero veo que ahora las cosas han cambiado un poco… - repentinamente su tono de voz cambio a uno mucho más calmado.

Zelda sentía que el jinete planeaba algo y eso no le gustaba, su idea original era provocar la ira del monstruo y usar la propia fuerza de él en su contra, la verdad es que a ella también le había sorprendido que sus suposiciones fueran ciertas, pero ahora que lo pensaba… si ellos lo que buscaban era la Trifuerza y ahora el portador de dos de los tres fragmentos era ella ¿su vida no corría peligro?

- Oh no… he cometido un grave error… - pensó al tiempo que retrocedía un paso.

- Así es preciosa… se acabo el juego… lamentablemente los papeles se han cambiado, ya no me interesa en lo más mínimo Ganondorf… tú eres la portadora no sólo de la Trifuerza del poder sino también del fragmento de la sabiduría, pero no te preocupes nosotros nos encargaremos de quitarte esa enorme carga de encima – le dijo avanzando a medida que ella retrocedía.

¿Cómo era posible que unas pocas palabras tuvieran ese efecto en ella? No… no sólo eran sus palabras, sino su aterradora manera de decir las cosas, la forma en que sentía que la miraba sin siquiera poder verla, su fantasmagórica e impotente armadura negra en la noche… todo, absolutamente todo la aterraba, por más que había intentado ocultar ese miedo este volvía a vencerla.

- Pero ya es demasiado tarde… ahora no puedo dar marcha atrás… no puedo rendirme… - pensó al tiempo que se alejaba lo más rápido que sus piernas le permitían.

- No conseguirás nada huyendo, sabes que tarde o temprano tendrás que enfrentarme… si no te resistes tu muerte será rápida y sin dolor.

No… no estaba huyendo, sólo necesita algo de espacio, un momento para pensar, para poder respirar.


Malon había llegado hasta la entrada del rancho y lo que sus ojos alcanzaron a divisar desde donde se encontraba no la tranquilizaron en ningún sentido.

Un extraño sujeto de armadura oscura atacaba incansablemente a una joven de cabellos largos y rubios, y a una distancia bastante considerable otro sujeto igual al primero observaba toda la escena sin intervenir y a su lado dos monstruos corceles negros lo acompañaban.

- ¿Qué… que… que es todo esto? – preguntó sosteniéndose del marco de la entrada del rancho.

Sentía como sus piernas comenzaban a templar, el sólo hecho de mirar a los desconocidos sujetos le provocaba un enorme terror.

Observó como la chica no logró esquivar a tiempo el ataque del sujeto de armadura con el que estaba luchando, viendo con claridad como la blanca hoja de la enorme espada de él se teñía con un oscuro líquido, mientras ella llevaba la mano que tenía libre y la ponía sobre la reciente herida en su brazo derecho, seguramente intentando detener la hemorragia.

- ¿Por las Diosas… quién es ella? – se preguntó mirando aún horrorizada, como la chica a pesar de su herida seguía combatiendo.

El sujeto volvió a atacarla aprovechando su ya notable desventaja, y cuando la enorme espada estaba por chocar contra su objetivo la chica gritó algo que Malon no alcanzó a entender, de pronto de la nada un enorme torbellino aparecía, levantando una nube de polvo.

- No puedo ver nada – dijo mirando aún sin hacer ningún movimiento, seguramente si descubrían que ella se encontraba ahí la matarían.

Cuando la nube de polvo se disipó pudo ver que ambos contrincantes se mantenían a una prudente distancia, al parecer el torbellino había chocado contra el oscuro sujeto y había logrado hacerle algo de daño, o por lo menos eso fue lo que creyó.

Pero había algo que no andaba bien, algo faltaba… observó con más detenimiento la situación y de inmediato se percato de la ausencia de dos objetos muy importantes… ambos contrincantes habían perdido sus armas.

- Por favor Diosas… quien sea la chica que este luchando… protéjanla – dijo juntando sus manos en forma de rezo.

La verdad es que sentía una enorme angustia por la joven que estaba arriesgando su vida en ese combate, independiente de cual fuera su identidad, definitivamente había que tener un gran valor para sólo pararse frente a esos sujetos.

El viento agitó los largos cabellos de ella junto con el vestido que portaba, estaba segura que había visto en alguna parte esa ropa…

- Ese es el traje que le di a la princesa – dijo sorprendida al darse cuenta.

Justo en ese momento la chica mira hacia el lugar donde Malon se encontraba.

- Ella… ella es la… princesa – dijo aún sin poder creer lo que estaba viendo.

Pero... ¿Por qué?... ¿Por qué la princesa estaba luchando?, Link la estaba acompañando, lo más seguro es que ella le hubiera ordenado que combatiera, después de todo para eso ella lo necesitaba, o por lo menos eso siempre fue lo que creyó…

- Tal vez ella no sabía que estos monstruos estaban acá afuera… si… eso debe ser… ella es la princesa y como tal no necesita combatir, para eso tiene a Link – dijo serrando los puños con coraje.

Ella era partidaria de que Link se había enamorado de la persona equivocada ¿cómo era posible que no se diera cuenta que la princesa sólo lo estaba usando?

Se alarmó al sentir el sonido metálico avanzando y mirando hacia el frente se percató que el segundo jinete comenzaba a avanzar, no estaba segura hacia donde se dirigía, pero si la princesa se había percatado de su presencia ¿por qué esos monstruos no lo harían?

- Tengo… tengo que irme – dijo apartándose del marco de la entrada del rancho.

De inmediato comenzó a correr, no sabía exactamente hacia donde se dirigía, sólo sabía que debía apartarse lo máximo posible de las afueras del rancho…


Zelda observó como la chica se apartaba aterrada del lugar, lo más seguro es que ya la había reconocido y si eso era cierto debía terminar lo más pronto posible con este combate.

- Espero que Malon no haya ido a buscar a Link… - pensó volviendo a dirigir su mirada hacia su oponente.

Su última técnica había logrado salvarle la vida, pero también había ocasionado la perdida de su espada, ahora esta y la del jinete debían encontrarse tiradas en alguna parte no muy lejos de donde ellos se encontraban, el problema era saber donde, lo oscuro de la noche no le ayudaba en ningún sentido a determinar su paradero.

- Se acabo el juego – dijo el jinete con su ya conocida voz sepulcral mientras comenzaba a avanzar lentamente hacía la chica.

- La Trifuerza nunca les pertenecerá - dijo ella colocándose en posición de combate.

No estaba dispuesta a rendirse, ya era demasiado tarde para dar vuelta atrás... llevaría esta pelea hasta el final, ya no le importaban las consecuencias, esos monstruos no pertenecían a esta dimensión por lo que debían desaparecer y ella se encargaría de eso.

- Eso es lo que tu crees pequeña...- dijo el jinete que acababa de aparecer a unos metros de distancia del primero.

- Veo que en verdad desean apoderarse del triangulo sagrado – les dijo sin retroceder.

- No podrá vencernos a los dos juntos princesa – dijo el jinete que acababa de llegar.

Ahora la situación había empeorado, no sólo tendría que pelear contra una monstruosa sombra sin cuerpo propio, sino que tendría que hacerlo con dos y lo peor de todo es que la segunda aún poseía su gigantesca espada.


Ganondorf comenzó a caminar seguido del encapuchado sujeto, siguieron avanzando sin percatarse de la presencia de la gente que los observaba desde las otras celdas, desde una de ella una mujer albina permanecía en silencio, había estado muy atenta a la conversación que habían tenido Ganondorf con el misterioso hombre y al verlos pasar no pudo evitar sentir una enorme preocupación por la joven princesa.

- Maldición... soy completamente inútil aquí dentro... – dijo golpeando con fuerza la pared más cercana con su puño.

Pudo sentir el dolor provocado por el golpe en su mano, pero no le importó, ya que ese dolor no podía ser comparable al que su espíritu sentía, había hecho la promesa de proteger a la familia real, le había prometido al rey de Hyrule que protegería a su hija. Pero hasta ahora no había podido hacer nada, ni siquiera tenía idea del paradero de la princesa y aún más, se acababa de enterar que ella había escapado.

- No se como lo habrás logrado Zelda... se ve que ya no eres la misma pequeña niña de hace cinco años... has crecido mucho y no sabes cuan orgullosa estoy de la fuerza que has adquirido, me alegra saber que aún no te has dado por vencida – dijo con un tono melancólico en la voz.

Desde hace años que ella era la tutora de la princesa, la conocía desde muy pequeña y le había tomado un gran cariño... siempre considero que esa chica era especial, algo en ella la hacía diferente, aún recordaba la petición que ella misma le había hecho hace cinco años.

FLASH BACK

Ganondorf se había apoderado del castillo, y ella junto a la princesa habían tenido que hacer una apresurada huida, ahora vivían ocultas, como si fueran unas delincuentes, eran seguidas desde cerca por los hombres del maligno Ganondorf y ya no tenían escapatoria, si no hacían algo terminarían por ser capturarlas.

- ¡Princesa que esta diciendo! – dijo la mujer mirando con sorpresa a la joven junto a ella.

- Impa... si seguimos huyendo nos atraparan tarde o temprano – dijo la pequeña niña sin mirar a la mujer – creo que sería mejor que me convirtiera en uno de los hombres de Ganondorf – continuo hablando.

Parecía que la niña sentía enormes deseos de llorar, pero se contuvo, no era el momento ni el lugar para demostrar lo asustada que estaba.

- ¡Pero princesa... eso es muy peligroso!... ¿Cómo se supone que...? – comenzó a decir pero fue interrumpida por la princesa.

- Seré un muchacho – le respondió levantando la mirada.

- ¿Qué? – preguntó la mujer confundida ante las palabras de la niña.

- Escúchame Impa, no sabes como me siento en estos momentos... fui capaz de prevenir el ataque de Ganondorf, pero fui incapaz de hacer algo al respecto... es frustrante el sólo pensarlo, estoy cansada de tener que huir, estoy cansada de ser débil, quiero ser lo suficientemente fuerte para poder defenderme a mi misma... – le dijo levantándose del lugar donde anteriormente se había encontrado sentada.

La niña se acercó hasta la mujer y mirándola a los ojos continuó hablando.

- En este momento Link se encuentra sellado en el Reino Sagrado gracias al poder de la espada Maestra, pero estoy segura que él se convertirá en el héroe del tiempo y volverá... – le dijo segura y sonriente a la mujer -... y es por eso... que yo sellare a la princesa Zelda hasta su regreso – dijo juntando sus manos sobre su pecho y cerrando los parpados.

La mujer miraba sorprendida a la pequeña niña, nunca se imagino que ella tuviera esa gran determinación, en estos momentos estaba viendo la situación en la que se encontraban desde otro punto de vista y estaba dispuesta a sacrificarse con la esperanza de que el joven Hylian regresaría para ayudarnos algún día.

- Muy bien – dijo la Sheikah suspirando – creo que esconderte donde esta el enemigo bien podría ser la opción más segura... – le dijo mirándola con ternura – enmascararte como un Sheika funcionará bien.

La mujer levantó su mano y la colocó sobre la frente de la princesa.

- Nadie sospechará de ti si les dices que eres un descendiente de los Sheikah que fue traicionado por la familia real hace mucho tiempo... entonces te fuiste de Hyrule, pero al oír de su colapso has regresado – le dijo sin dejar de observar a la niña que la miraba con tal determinación que no se vio capaz de detenerse – Perfecto... mientras tanto pondré la conciencia de la princesa Zelda a dormir – su mano comenzaba a temblar levemente pero aún así continuo - ¡Vive ahora como un joven Sheika! – terminó de decir.

- Gracias Impa... – comenzó a decir la pequeña niña mientras cerraba los parpados – muchas gracias... por escuchar mi deseo... – le dijo ya apenas en un susurro.

- Como su tutora me enorgullezco de su sabiduría y carácter – le dijo apartándose un poco de la niña mientras observaba como una gran luz envolvía su cuerpo.

Cuando el brillo desapareció la princesa lo había hecho junto con el, ahora en su lugar se encontraba un joven chico Sheika.

- Querida princesa Zelda... por favor cuídese – dijo observando como el joven sin siquiera mirarla pasaba junto a ella y se alejaba.

.-.-.-. FIN FLASH BACK .-.-.-.

Aún recordaba a la perfección ese momento, nunca en su vida se había sentido tan preocupada, y ahora volvía a invadirla esa misma preocupación que hace cinco años se había apoderado de ella.

- Princesa... por favor tenga cuidado – dijo cerrando los parpados intentando descansar.


Malon se detuvo exhausta justo delante de la puerta de la pequeña casa en donde Link descansaba, desesperada comenzó a golpear la puerta intentando despertar al chico.

- ¡Link!... ¡Link!... por favor Link…- dijo con la voz quebrada - ¡Link!

La verdad es que no estaba muy segura como era que había llegado hasta ahí, mientras corría no se había puesto pensar hacia donde se dirigía, sólo tenía claro que debía huir. Pero en estos momentos no importaba cuales habían sido los motivos que la habían llevado a dar hasta ahí, ahora lo único que le importaba era que el chico le respondiera.


Link se movió de un lado a otro en la cama, estaba cansado y no quería despertar aún.

- ¿Quién puede estar gritando a estas horas? – dijo medió adormilado cubriéndose con la mantas.

Su intento de no prestar atención al ruido fue en vano, Malon seguía golpeando y gritando fuera de la puerta. Link se incorporó con pereza y observó a su alrededor.

- ¿Qué hora es? – se preguntó un tanto confundido.

- ¡Link! – la chica volvía a llamarlo.

- ¿Qué sucede? ¿Malon? – de inmediato se levantó de la cama y se dirigió hacia la puerta aún confundido.

Al abrirla no alcanzó a preguntar nada, ya que la chica de inmediato se abalanzó contra él, abrazándolo con fuerza mientras lloraba.

- ¿Malon? ¿Qué sucede? – preguntó aún más confundido de lo que ya se encontraba.

- Tengo miedo Link... tengo mucho miedo – le dijo entre sollozos sin dejar de abrazar al joven.

- Debes calmarte Malon – dijo separando un poco a la joven de él – dime ¿Qué es lo que sucede?... si no me lo dices no podré ayudarte – le dijo mientras le ponía ambas manos sobre sus hombros.

- Hay... hay... hay dos sujetos extraños fuera del rancho... – le dijo aún sin poder hablar con claridad.

- ¿Fuera del rancho? ¿Qué buscan? – le preguntó más confundido de lo que estaba.

- No lo se... no se que es lo que buscan... yo sólo escuche un gran ruido y fui a ver que era lo que sucedía... y... y entonces los vi... eran dos hombres que usaban armaduras oscuras... – le dijo limpiándose las lágrimas con una mano.

- ¿Qué dijiste? – Le preguntó alarmándose - Oh no, Zelda... ¿Dónde esta Zelda? – dijo buscando con la mirada a la chica.

Link se alejó de Malon para poder buscar a la princesa dentro del lugar, pero se detuvo al escuchar las palabras de la joven.

- No se encuentra aquí dentro – dijo mirando con tristeza como Link había actuado hace unos momentos, se notaba que se preocupaba demasiado por la princesa.

- ¿Tú sabes donde esta, verdad? – Le preguntó acercándose nuevamente hasta ella – ¡¿Dime donde esta Zelda?! – le dijo casi gritándole.

- Cálmate Link... la princesa se encuentra luchando contra esos sujetos... yo la vi hace unos momentos – le respondió.

- ¿Por qué no me lo dijiste antes?... Zelda corre un grave peligro – le dijo mientras volvía a entrar y sin perder ni un minuto se colocaba su traje de combate tomaba su escudo y su espada, para luego salir nuevamente.

El chico paso junto a Malon y esta al verlo alejarse decidió detenerlo.

- Link espera – le dijo tomándolo de un brazo.

- Malon ahora no hay tiempo, debo ir a ayudar a Zelda – le dijo mirando a la chica con reproche.

- Pero es muy peligroso... no deberías ir... no tienes porque siempre seguir las ordenes de la princesa – le dijo mirándolo angustiada.

- ¿Qué? ¿Sus ordenes?... Malon, ella nunca me ha ordenado nada, es cierto que lucho en su honor, pero no es porque ella me lo haya pedido, yo he decido personalmente luchar y protegerla, no puedo permitir que la mujer que amo muera... – le respondió liberándose de la chica para volver a alejarse, esta vez corriendo.

Malon observó como Link desaparecía en la oscuridad de la noche, aún no podía creer lo que él le había dicho, no podía ser cierto...

- Ella nunca le pidió que luchara... entonces... ¿Por qué? ¿Por qué continúa peleando? – Se pregunto aún sin comprender lo que pasaba – Él volvió a repetirme que la amaba.

Sin saber que hacia con exactitud entro en el cuarto donde Link había estado descansando, y comenzó a buscar algo que ni ella sabía lo que era.

- Tengo que ayudar a Link de alguna forma... por aquí tiene que haber algo que me sirva... – dijo mientras seguía recorriendo el lugar, hasta que al fin dio con algo que le pareció interesante – esto me será de utilidad – dijo mirando el arco que tenía entre sus manos.

Y tomando algunas flechas salió corriendo del lugar.

- Con esto podré hacer algo por ti – dijo corriendo en la dirección en la que el chico se había marchado.


Zelda esquivaba los ataques de ambos jinetes, le era imposible pelear o realizar un contraataque mientras los dos la estuvieran atacando, debía esquivar la mortal y gigantesca espada de uno y los continuos ataques del otro.

- ¿Cuánto tiempo más podrás seguir escapando? – le preguntó uno de los dos jinetes.

- El tiempo que sea necesario para descubrir como acabar con ustedes – les respondió.

- Lamentablemente creo que ese tiempo se ha acabado.

La chica no fue capaz de esquivar el golpe de uno de los jinetes, cayó de rodillas al suelo tratando de recuperar el aire que había perdido a causa de su golpe. Trató de ignorar el dolor que le había producido, sabía que debía moverse o la matarían.

- Que lastima... lo estábamos pasando tan bien – le dijo burlón el jinete que sostenía el arma – no te preocupes... esto no te dolerá demasiado – volvió a hablar elevando su arma.

- Debo... debo hacer algo... vamos... piensa en algo rápido – pensó intentando encontrar alguna solución – ya se... aún tengo una oportunidad... sólo espero que esto resulte.

Se sentó sobre el suelo y junto a ambas manos, como rezando, ambos jinetes la miraron desconcertados creyendo que la chica se había rendido.

- Mátala de una vez.

El otro jinete entendiendo el pedido soltó su arma justo en el momento en que Link atravesaba el umbral que separaba el rancho del campo de Hyrule.

- ¡Zelda! – Gritó corriendo lo más rápido que podía – no llegaré a tiempo – pensó observando horrorizado como la enorme hoja de la espada seguía su implacable curso.

- Ustedes no podrán derrotarme... – les dijo elevando su mirada y observando a sus atacantes – Nayru... por favor... otórgame tus poderes... – pensó volviendo a cerrar sus parpados.

Cuando la espada estaba a punto de alcanzar el cuerpo de la chica un brillo rosa resplandeció entre las manos unidas de ella y con una rapidez increíble se extendió cubriendo su cuerpo y rechazando el ataque del jinete, partiendo la hoja de la espada en dos.

- Lo logró... – dijo Link deteniéndose a unos metros del lugar donde se encontraban.

Zelda abrió lentamente sus parpados, percatándose de que aún estaba viva, había logrado repeler el ataque del jinete.

- Lo conseguí... pude invocar el amor de Nayru... – pensó al tiempo que se incorporaba aún con el campo de fuerza rosa cubriendo su cuerpo.

- ¿Qué fue lo que hizo? – preguntó el jinete observando el arma destruida.

- ¿Qué importa lo que haya hecho?, debemos acabar con ella – le respondió el otro preparándose para atacarla nuevamente.

- No puedo... no puedo mantener por más tiempo este hechizo – pensó la chica intentando no perder la concentración.

Pero a pesar de su esfuerzo, no lo logró, el campo de fuerza desapareció y ella volvió a caer de rodillas al suelo respirando agitadamente.

El jinete pensaba aprovechar esta oportunidad, atacando a la joven, pero justo cuando su puño iba a chocar con ella la armadura que formaba su brazo cayó al suelo, había sido cortado por alguien.

Link había llegado en el momento preciso y aprovechando la concentración del jinete había atacado con todas sus fuerzas, logrando cortar su armadura.

- Link... – dijo la joven mirando al chico con una sutil sonrisa.

- Zelda... ¿Estas bien? – le preguntó hincándose junto a ella mientras apartaba algunos mechones de cabello de su rostro.

- Yo... yo... te lo agradezco – le dijo bajando la mirada.

- Valla, valla, valla... pero ¿Qué tenemos aquí?... dos lindos tortolitos disfrutando de sus últimos momentos de vida – dijo el segundo jinete acercándose a ellos.

- Creo que debemos dejar las preguntas para más tarde – le dijo Link a la chica mientras la ayudaba a incorporarse – aléjate... yo me encargare de ellos.

- No, no lo haré... yo no quería que tú te vieras involucrado en este combate, pero si las cosas se han dado de esta forma no te dejaré sólo... tú mejor que nadie conoces su poder – le respondió mirándolo a los ojos, estaba determinada.

- Ya me hartaron, ahora mismo acabaremos con ustedes.

Los dos jinetes se preparaban para atacar a los jóvenes.

- Basta de charlas – dijo ella poniéndose delante de Link – invoco el poder del viento de Farore.

Luego de las palabras de la princesa un nuevo tornado hizo su aparición, chocando contra el cuerpo de ambos jinetes, levantándose una inmensa nube de polvo.

- Debemos alejarnos de este lugar o el tornado nos atrapara también – le advirtió la joven tomando del brazo a al Hylian y comenzando a correr.

El tornado fue perdiendo fuerza poco a poco, y cuando este desapareció por completo ellos ya se encontraban a una prudente distancia.

- Eres una gran hechicera Zelda – halagó a la princesa sonriéndole – pero no deberías confiarte al combatir – le dice al tiempo que rasgaba parte de la tela verde que formaba parte de su traje.

- ¿Qué haces? – le preguntó la chica mirándolo confundida.

- Déjame ver eso – dijo tomando su brazo derecho y examinando su herida – a sí estará mejor – agregó mientras envolvía con cuidado la herida en la tela - esto servirá para detener momentáneamente la hemorragia – le explicó.

- Gracias – le dijo desviando la mirada avergonzada.

- ¡Link!

El grito de una chica llamo la atención de ambos jóvenes.

- ¿Malon? – se preguntó el rubio al ver que ella se acercaba hasta el lugar donde se encontraban.

Pero la chica no alcanzó a llegar hasta el lugar, ambos jinetes se habían interpuesto en su camino, uno de ellos la atrapó con uno de sus brazos, ella intentó inútilmente liberarse, pero no tenía nada en sus manos con lo que pudiera ayudarse, en el momento en que la habían capturado había soltado el arco y las flechas que traía consigo.

- ¡Malon! – gritó el chico viendo como ella forcejeaba inútilmente.

- ¿No piensan venir a ayudar a su linda amiguita? – Les dijo el jinete que acompañaba al que tenía a la chica – les proponemos un cambio... usted princesita por ella... ¿Qué nos dicen?

Link pensaba ir a rescatar a la chica, pero antes de que pudiera moverse la princesa lo detuvo.

- Espera Link... si vas por ella caerás en su trampa – le dijo sosteniéndolo de un brazo para que no se marchara.

-Pero si no hacemos algo ellos van a matar a Malon – le dijo mirando a la princesa.

- Escucha... vez eso – dijo apuntando el arco y las flechas que se encontraban junto a los jinetes – yo me encargare de distraerlos, si creen que tienen el control de la situación posiblemente suelten a Malon y en ese momento tú debes atacarlos...

- Pero eso es muy peligroso – le dijo inseguro del plan de la chica.

- No tenemos alternativa – agregó ella mirándolo con seguridad – confía en mi... tengo una idea.

Con estas últimas palabras la princesa comenzó a caminar hacía el encuentro con los jinetes y cuando se encontraba a unos tres metros de distancia se detuvo.

- Está bien... lo acepto. Dejen libre a la chica y me entregaré – les dijo tratando de mantenerse lo más calmada posible.

Malon había dejado de forcejear, ahora escuchaba atenta las palabras de la princesa.

- No lo puedo creer... ¿Ella va ha sacrificarse por mi? – pensó mientras miraba a la joven – he juzgado muy mal a la princesa... ella es muy diferente a lo que yo creí.

- No creas que vamos a caer en tus trampas – le respondió uno de ellos.

- Creo que a ustedes no puedo engañarlos... – dijo avanzando nuevamente – ustedes desean la Trifuerza ¿no es así?... la verdad es que yo no quiero morir en este lugar, y ahora que lo pienso el triangulo sagrado sólo me ha traído problemas...

Mientras tanto Link había comenzado a avanzar cautelosamente, ya se encontraba a una prudente distancia a espaldas de los jinetes y ahora óolo espera el momento indicado para contraatacar.

- Sabes, se me acaba de ocurrir una mejor idea, toma a la chica – le dijo liberando y empujando a Malon hasta Zelda que ya se encontraba junto a la princesa a menos de un metro de ellos – podemos acabar con la dos al mismo tiempo.

- Ahora – pensó el joven listo para atacar.

Zelda alcanzó a sostener a Malon antes de que cayera, la chica se encontraba confundida y asustada, pero la princesa se paró delante de ella para cubrirla y protegerla.

- Escúchame Malon, pase lo que pase, no te separes de mi – le dijo mientras le tomaba una de sus manos – esto va ha ser muy peligroso...

Los jinetes se dirigieron hacia ambas jóvenes, Link comenzó a avanzar pero se detuvo unos metros más adelante y para sorpresa de Malon la princesa también comenzó a correr, aunque no entendía cual era su real objetivo, por más rápido que ellas corrieran eso sujetos les darían alcance.

- Malon no te detengas... ¿Me oyes? – le preguntó la princesa sin dejar de correr.

Ella no respondió, pero siguió corriendo.

- No lograrán escapar – dijo uno de los jinetes siguiendo de cerca de las chicas.

Las monstruosas figuras de los jinetes les estaban dando alcance a cada paso que daban, aunque no se percataron que estaban corriendo describiendo una semicircunferencia, Zelda se detuvo de pronto.

- ¿Que hace?... ellos van a alcanzarnos – le dijo alarmada Malon a la princesa.

- No te preocupes, todo saldrá bien – le dijo al tiempo que se inclinaba para recoger los objetos que se encontraban en el suelo.

Malon observó el lugar donde se encontraban descubriendo que se trataba del mismo sitio en donde antes habían estado los jinetes, luego observó como la princesa que sin ningún esfuerzo y con una habilidad sorprendente colocaba una flecha en posición y apuntaba a uno de los jinetes, ambos detenidos a unos metros de ellas.

- Princesa... ¿Qué pretende hacer?... con una flecha no logrará derribarlos a ambos – le dijo analizando la situación.

- Confía en mi... sólo debemos esperar un momento más – le respondió muy segura de lo que hacia.

- ¿Esperar? – Se preguntó confundida - ¿Qué debía esperar exactamente?

La verdad es que ella no tenía ni la menor idea de lo que la princesa tenía planeado, pero al parecer hasta el momento todo había salido según lo que ella había predicho.

- ¿No me digas que pretendes derrotarnos a ambos con una inofensiva flecha? – le preguntó uno de los jinetes de manera irónica, ante la situación en la que se encontraban.

- ¿Quién sabe? – fue la simple respuesta de la joven.

Luego cerró los parpados y comenzó a concentrar energía en la pequeña punta de la flecha, que al poco tiempo comenzó a brillar de una manera sorprendente.

- ¡Ahora Link! – gritó antes de soltar la flecha que se dirigió hacía uno de los jinetes.

La flecha atravesó una de las pequeñas rendijas del casto del monstruo, y la energía contenida en esta comenzó a hacer su efecto, de las muchas fisuras y espacios de la armadura una intensa luz comenzó a salir y el grito de aparente dolor del jinete se hizo presente al tiempo que Link lograba acertarle un fuerte golpe con su espada por la espalda.

El otro jinete en medio de la confusión no alcanzó a retroceder cuando una nueva flecha de luz lo atravesó a él y Link de la misma manera que con el jinete anterior lo atravesó con su espada. Esta vez la energía oscura no salió de las armaduras de los jinetes como en la primera ocasión, al parecer la energía de la flecha había destruido sus esencias por completo.

Malon aún muy sorprendida por lo que sus ojos acababan de presenciar cayó de rodillas al suelo... luego el silencio de la noche se volvió a apoderar del lugar, ninguno de los tres se había movido de su lugar ni mucho menos había articulado palabra.

- ¿Te encuentras bien? – dijo rompiendo el silencio la princesa al tiempo que se inclinaba junto a la chica para mirarle el rostro.

- Si... muchas gracias princesa – le respondió bajando la mirada apenada – no debió molestarse en protegerme.

- No me trates de usted, Malon – le dijo tomando una de sus manos entre las suyas – me gustaría que me consideraras tu amiga – dijo sonriéndole a la chica.

- Me alegra que estés bien Malon – dijo el chico acercándose al lugar donde se encontraban las jóvenes.

- Link... yo – comenzó a decir la chica intentando ordenar sus ideas.

- No te preocupes, ya no te molestaremos más... creo que es hora de que nosotros nos marchemos – dijo el chico cuando ya se encontraba junto a ellas.

- ¿Qué?... pero ¿Por qué no se quedan hasta mañana? – les preguntó sabiendo de antemano su respuesta.

- Ya hemos causado demasiados problemas... muchas gracias por tu hospitalidad, te prometo que cuando todo esto termine vendré a visitarte – le respondió el chico.

- Te estaré esperando – le dijo como respuesta la joven.

Luego de eso Zelda, aún con el arco en su mano, ayudó a que Malon se incorporara y los tres comenzaron a caminar juntos hacia el rancho.

- Zelda – la llamó Link – creo que esto es tuyo – le dijo mostrándole una espada con hoja delgada y un mango color rosa pálido – la encontré cuando me dirigía a atacar a esos monstruos – le explicó al notar la cara de duda que la chica ponía.

- Me alegra que la hayas encontrado... pensé que no volvería a verla – le dijo tomándola entre sus manos.

Link observó como una sonrisa aparecía en el rostro de la chica, al parecer esa espada era algo muy preciado para ella y haberla recuperado la alegraba. Malon observó como ahora Link y la princesa caminaban muy juntos, el no dejaba de mirarla y ella sólo intercambiaba una que otra mirada con el chico.

- Hacen una linda pareja – pensó observándolos sonriente.

Ahora los celos y la rabia habían desaparecido, incluso ya no le dolía pensar que Link no la amaba, se notaba que era muy feliz estando junto a la princesa y que ella le correspondía y eso la hacía feliz... además debía reconocer que se había equivocado al juzgar a Zelda sin conocerla, en definitiva la princesa era muy diferente a lo que ella había pensado, ahora podía entender el porque Link se había enamorado de ella.


Una misteriosa sombra se desplazaba por el campo de Hyrule a gran velocidad, casi parecía que no llegaba a tocar el suelo, su objetivo estaba muy claro al igual que el lugar hacia donde se dirigía.

- Los esperaré en el bosque – pensó sin detenerse.

La misión que Ganondorf le había encomendado era a su parecer, muy sencilla, para cumplir con su petición ni siquiera tendría que utilizar sus manos, sólo debía hacer que sus marionetas entraran a escena.

- Este encuentro acabara en el primer acto – dijo seguido de una macabra carcajada que se extinguió en la oscuridad de la noche.

Se detuvo a la entrada del bosque, analizando con sus desorbitados ojos el lugar.

- Esperé ansioso nuestro encuentro jovencitos – fue lo último que dijo antes de internarse en la oscuridad aún más profunda que provocaban los árboles en la noche.


Epona avanzaba con una rapidez increíble, su objetivo, el bosque de las ilusiones (N.A: n.n si tiene el mismo nombre que le desierto, para variar no se me ocurrió otro nombre XDD), un bosque que se había descubierto recientemente y que tampoco era muy visitado, se ubicaba justamente debajo de la montaña de la muerte, en una especie de agujero que habían formado las mismas montañas.

- ¿Por qué no vamos directamente al siguiente calabozo? – le preguntó el chico a la princesa que iba sentada justo delante de él.

- Recuerda que Nayru dijo que dentro de ese bosque vivía una amiga, que podría ayudarnos – le respondió.

Hace menos de una hora que habían partido del rancho, la despedida había sido breve, sólo habían regresado a buscar el escaso equipaje que llevaban y luego se habían marchado.

- Hay algo que quedó pendiente – dijo Link abrazando con una sola mano el cuerpo de la chica – no entiendo porque decidiste enfrentarte sola a los jinetes...

Ella sabía que tarde o temprano Link retomaría ese tema, suspiró resignada a hablar.

- Yo había sentido desde mucho antes que te durmieras la maligna presencia de ellos acercarse, en ese momento creía que deberíamos escapar, pero ambos estábamos tan cansado que no quise siquiera decírtelo, y cuando ellos al fin habían logrado darnos alcance era demasiado tarde para huir, sabía que me estaban buscando a mi y por eso no quise involúcrate en esa pelea, creí que yo sola sería capaz de acabar con ellos... lamento mucho habértelo ocultado, pero no quería preocuparte para que pudieras descansar.

- Zelda... sabes perfectamente que no me gusta que luches sola – le dijo apoyando su mentón en el hombro de ella.

- Lo siento, mi intensión nunca fue preocuparte – le respondió cerrando los parpados al sentir la suave respiración de Link muy cerca de su cuello.

- Quiero que me prometas que no volverás a hacerlo – le susurró junto a su oído.

La chica no alcanzó a responderle, Epona se había detenido justo delante de un denso bosque, al fin habían llegado. Ambos bajaron del lomo de la yegua.

- Deberemos seguir a pie – dijo la chica tomando su espada el arco y las flechas y dirigiéndose hacia el bosque.

- Espera... – Link la detuvo antes de que esta entrara – no seguiremos avanzando si no me prometes que serás sincera conmigo, sin importar la situación.

- Link... ahora no hay tiempo para esto – le dijo intentando apartarse.

- No continuaremos hasta que me prometas que confiaras en mi, pase lo que pase – le dijo poniéndose frente a ella y mirándola a los ojos.

- Link... yo confió en ti y tú lo sabes – le dijo como respuesta.

- Quiero que no me ocultes lo que sabes, estoy seguro que hay algo que no me has dicho, es por eso que no quieres prometerlo – le dijo de manera muy seria.

- No puedo... aún no puedo revelarte todo lo que se – le respondió bajando la mirada.

- En ese caso prométeme que cuando llegue el momento me lo dirás... y también que no volverás a poner tu vida en riesgo sin decírmelo – le dijo levantando su rostro para que ella lo mirara a los ojos.

- Lo prometo... – dijo después de un momento de silencio – juro revelarte todo lo que en estos momentos no puedo y también te prometo no volver a actuar por mi cuenta sin decírtelo – le termino de responder.

Link acercó su rostro hasta el de ella y junto sus labios con los de la joven.

- Con este beso he sellado tu promesa – le dijo luego de separarse de ella, manteniendo sus frentes juntas.

- Link... – Susurró sonriéndole. El chico era muy tierno y comprensivo con ella y eso la enternecía.

- Debemos continuar – le dijo y tomándole su mano se dirigió hacia la espesura del bosque.


El hombre se encontraba sentado en uno de los troncos caídos del lugar, esperando paciente la llegada de sus invitados.

- Al fin están aquí... muy pronto comenzará la obra... – dijo tomando la flauta entre sus huesudas manos.

La sonrisa macabra en su rostro no se había borrado y sus ojos sin parpados seguían analizando la oscuridad a la espera de los chicos que se acercaban, sin saberlo, hasta sus redes.


Link caminaba delante de Zelda, apartando el gran número de ramas que se interponía en su camino, había algo en este bosque que no le gustaba.

- No estoy muy seguro que este bosque sea habitado por alguien, la verdad es que me parece demasiado silencioso – comentó el chico sin detenerse y aún sosteniendo la mano de la joven princesa.

- Tienes razón... hay algo muy extraño en este bosque...- concordó la chica buscando algún indicio de vida con la mirada.

De pronto una melodía muy particular comenzó a escucharse no muy lejana del lugar donde se encontraban, de inmediato la chica se detuvo, en su mente la horrenda imagen del rostro del titiritero volvió ha hacerse presente y un inevitable escalofrió recorrió su cuerpo.

- ¿Zelda, estas bien? – le preguntó preocupado al ver el trance en el que ella había entrado.

De pronto millones de imágenes se agolparon en su cabeza al mirar la extraña y brillante marca que había aparecido en la frente del chico, un mundo completamente oscuro y congelado por la nieve se presentaba ante ella, oscuras criaturas con marcas extrañas comenzaron a rodearla, sus movimientos lentos y seguros la confundían, luego las criaturas desaparecieron y en su lugar la enorme figura de un ojo metálico apareció, la lava brillante y burbujeante salpicó cuando la enorme estructura metálica cayó sobre ella, luego las imágenes volvieron a reemplazarse ahora la figura de una bestia que aullaba sobre una elevada colina completamente desolada alumbrada por la luna y más tarde fue atrapada en la oscuridad, una oscuridad impenetrable.

- Zelda, por favor... respóndeme – le insistió el chico.

Pero era imposible que ella lo oyera en la oscuridad en la que ahora se encontraba envuelta, en medio de esa oscuridad la blanca figura de otra criatura había aparecido, ella la miraba como pidiéndole algo, su mirada se le hacía familiar, muy familiar... luego el piso desapareció y ella comenzaba a caer dejando atrás a misteriosa criatura. Al abrir nuevamente los ojos se encontró delante de un enorme castillo inundado por las tinieblas sintió los pasos de alguien acercarse tras ella y al voltear se encontró de frente con Link, luego la imagen del chico desapareció como si se tratara de un espejismo y en su lugar la figura de un lobo lo había reemplazado...

- Zelda... – volvió a llamarla una vez más.

- Link... eres tú... – dijo hablando más para ella misma que dirigiéndose al joven.

La chica había vuelto a la realidad, y al mirar al rubio se había percatado que la marca en su frente no había desaparecido, ahora está brillaba con más intensidad. Miró a su alrededor y se percató que las tinieblas comenzaban a avanzar a su encuentro.

- Link... tú eres el elegido... - su voz era opacada por las tinieblas que se cernían con una enorme rapidez sobre ellos.

- ¿El elegido? – preguntó el chico muy confundido.

El sonido la música producida por una flauta en la lejanía seguía presente en el ambiente, pero ninguno de los dos le tomó la mayor importancia.

- Han venido por ti Link... ve y busca un gran castillo envuelto en las tinieblas, es ahí donde están las respuestas... deja... que la criatura vestida de blanco te guíe... – le dijo separándose del chico retrocediendo.

- No entiendo lo que dices... ¿De qué me estas hablando? – le preguntó muy confundido por las palabras de la chica.

- Debemos separarnos, al lugar que tú te diriges no puedo acompañarte... por favor ten cuidado – le dijo con los ojos vidriosos por la lágrimas que amenazaban por salir – lamento no poder ayudarte... no sabes como lamento que el destino haya vuelto a elegirte... – terminó de decirle para luego alejarse corriendo en medio de la espesura del bosque.

- Zelda, espera – dijo Link dispuesto a seguirla.

Su intento se vio impedido, algo lo tenía firmemente sujeto.

-Pero que... – voltio para observar que era lo que le impedía seguir adelante.

Se sorprendió al ver la impenetrable oscuridad que avanzaba lentamente, una de sus piernas había sido atrapada entre esta oscuridad y era ese el motivo por el cual no podía avanzar... intento retroceder, pero le fue imposible, y fue entonces cuando una extraña voz que lo llamaba se oyó al interior de las sombras y luego una gigantesca mano de alguna bestia desconocida lo atrapó, llevándolo junto con ella al interior del portal.


Zelda seguía corriendo, deseaba alejarse del lugar donde sabía que Link ya había desaparecido, las imágenes que acaba de ver habían sido muy confusas, pero cada una de ellas le hablaban por separado de una realidad misteriosa y de un secreto que debía ser revelado...

- Link... – dijo al detenerse al fin, respirando de manera agitada por el repentino esfuerzo -... por favor Link... ten mucho cuidado...

Cerró los parpados para intentar pensar mejor en la situación y fue en ese momento que se percató nuevamente de la melodiosa canción producida por la flauta muy cercana, sin saber lo que realmente encontraría decidió seguir el sonido.

- ¿De donde proviene esa melodía? – se preguntó mientras avanzaba. El sonido le parecía cautivante.

Paso a paso la melodía se escuchaba más cercana, pasó entre unos densos arbustos que le impedían seguir y se detuvo al ver al hombre encapuchado sentado sobre un tronco que se encontraba tirado en el suelo. El hombre mantenía los ojos abiertos fijos ahora en ella, sin detener el movimiento de sus dedos... cuando la canción había finalizado el hombre apartó la flauta de sus labios y con una macabra sonrisa decidió saludar a la joven.

- Ha llegado justo a tiempo para el primer acto mi princesa – le dijo al tiempo que se ponía de pie.

- Usted... usted es el titiritero... – dijo viendo con pánico al hombre que aún mantenía sus ojos fijos en ella.

- Si... a si es... yo soy el titiritero y usted bella jovencita, debe ser la princesa Zelda... es un honor estar bajo su presencia – le dijo al tiempo que hacia una pronunciada inclinación – pero ya basta de presentaciones, la función debe continuar.

Con estas últimas palabras volvió a llevar el delgado instrumento hasta sus labios y sin dejar de observar a la chica comenzó a tocar una nueva, pero esta vez espeluznante melodía y al poco tiempo innumerables risas comenzaron escucharse junto a la canción...


Link despertó con una fuerte punzada en la cabeza, sentía como si algo lo hubiera azotado con gran fuerza, abrió lentamente los parpados y de inmediato se percató de que ya no se encontraba en Hyrule, se levantó de un salto notando que su cuerpo ya no era el mismo, nuevamente había vuelto a convertirse en lobo.

- ¿Qué fue lo pasó? – se preguntó analizando a su alrededor.

Algo en Twilight Realm había cambiado, el mundo seguía tan muerto como antes, el cielo tan oscuro como la última vez, pero ahora el piso estaba cubierto de una gruesa capa de nieve...

- ¿Qué fue lo que pasó en este lugar?

Continuará...

Uff, al fin e acabado con este capi, lamento mucho haberlo hecho tannnn largo.

Y como siempre antes de despedirme deseo agradecer los review que han dejado, en verdad muchas gracias n.n esta vez si que no tarde tanto en actualizar XDD… gracias a Dialirvi, Itxier, MEREDY, lagenerala, Miko Farore Tonks y a phamtomgirl, muchas gracias por su apoyo n.n, espero que el capi no se les haga muy largo, porque según mi parecer si lo es XDD.

Hasta la próxima! non