Capítulo 25: Hablando de chicas

Observó cómo la blanca lechuza de Idhrenohtar se alejaba llevando consigo la próxima carta para él; y cuando se perdió finalmente en el horizonte ella siguió mirando al mismo punto, perdida en sus pensamientos.

Estaba recordando la historia que le había contado Idhrenohtar sobre su vida. Le daba pena lo que sufrió desde tan pequeño. Y a pesar de todo se había convertido en alguien muy agradable aunque también algo introvertido.

Suspiró y se dio la vuelta para dirigirse a casa. Quizás un rato estudiando sus libros la ayudarían a calmarse y quitarse esas preocupaciones que tenía de la cabeza.

Vio a su hermana meditando en el jardín, o al menos intentándolo; ya que eso es lo que estos días ella le estaba enseñando. Era una pena que se distrajera con tanta facilidad por cualquier cosa, pero no se lo podía reprochar ya que cuando ella era pequeña también le pasaba lo mismo.

Sonriendo entró en casa, pero fue entonces cuando lo notó. Un golpe en las barreras. Alguien estaba intentando pasar.

Corriendo cogió sus armas y salió de la casa.

- ¡Caladhiel! ¡Entra en casa! ¡Ahora! –exclamó asustada a su hermana, quien se sobresaltó por el repentino grito.

- ¿Qué pasa, hermana? –preguntó ella sabiendo que si Ithilwen le había llamado por su nombre es que pasaba algo malo.

- Alguien está intentando atravesar las barreras. ¡Entra en casa y coge la piedra para ir a Ávalon! Si en media hora no he vuelto o viene alguien más vete.

Y sin darle tiempo a replicar se marchó corriendo de allí, casi volando con sus gráciles pasos.

Sólo esperaba que no fuera quien se temía que era, porque si lo era…

Aceleró aún más sus pasos, maldiciendo mentalmente por haber sido su hermana y no ella la descendiente de los nueve. Maldiciendo por culpa de ese temor que tenía de que le pasara algo. Maldiciendo contra quién fuera que hubiera liberado a la criatura…

Y si algo le ocurría a su hermana… Pobre de aquel que le hiciera algo. Se pasaría toda la eternidad intentando vengarse si fuese necesario.

Hermione se despertó la mañana siguiente más descansada. Pasaron un par de minutos antes de que recordara todo lo que había pasado el día anterior. Aún se sentía algo mal por Gabriel, pero gracias a Harry ya se encontraba mejor. El relatarle todo lo ocurrido le ayudó a expulsar el veneno que sentía dentro, y él la había animado y habían pasado un rato agradable. De hecho ya hacía mucho tiempo que no pasaban un momento así, olvidándose de todo lo demás.

Había sido todo un espectáculo ver a Harry preparar una pizza, aunque ella notó que utilizaba mucho más su mano derecha que la izquierda. Él la tranquilizó diciendo que era porque se había dado un pequeño golpe en la mano y prefería no moverla demasiado por ahora. Aún así ella insistió en vérsela; pero como no había visto ningún moratón lo dejó estar.

Estuvieron hablando de todo un poco, incluso le comentó lo ilusionada que estaba por estar saliendo con Ron; pero no pudo evitar notar cierta tristeza en los ojos de Harry cuando había mencionado eso. Ella le había preguntado por ello, sin embargo él había respondido que no pasaba nada.

Claro está que Hermione sabía perfectamente cuando Harry le estaba mintiendo, y la verdad es que le preocupaba la posibilidad de que él no aceptara su relación con Ron. Y a pesar de que le había estado dando vueltas al asunto no encontraba ninguna razón convincente que explicara eso.

Tendría que pensarlo con calma. Harry no se hubiera entristecido (por mucho que intentara ocultarlo) de su relación con Ron si no tuviese algún motivo importante.

Se levantó y mientras se aseaba pensó en lo que tenía que hacer:

En primer lugar tenía que escribirle una carta a Gabriel tal y como Harry le había sugerido. Esperaba poder calmar su conciencia de esa manera… ¿Pero qué diablos le pasaba a ella con él? ¿Por qué al verlo le resultaba familiar? ¿Por qué se sentía algo atraída hacia él? Solamente cuando hablaba mal de Harry era capaz de no sentir esa ligera atracción… ¿Por qué?

Y Harry… tenía que sonsacarle la verdad, si de verdad le molestaba que estuviera saliendo con Ron y el motivo.

También tenía que pasar un rato con Ron. O al menos eso le decía fuertemente una parte de ella. Después de todo ahora eran novios.

Hermione sonrió un momento ante ese pensamiento, pero después se le borró la sonrisa. Aunque en parte estaba feliz por estar por fin saliendo con el chico que quería no se sentía tan contenta como pensaba que estaría…

Se sacudió la cabeza. No tenía que pensar en ello. Lo mejor sería ir a escribir esa carta y después dedicarse un rato a estudiar los libros y apuntes que la profesora McGonagall le había dado en verano para que se pudiera convertir en una animaga.

Ya estaba cansada de estar tan confusa con respecto a sus sentimientos. Había tomado una decisión y ahora no se echaría para atrás.

Pero no pudo evitar recordar aquellos momentos en los que vio como le coqueteaban Ginny, Selene y Cho a Harry. No pudo evitar volver a sentirse celosa. Tampoco pudo evitar volver a recordar a Gabriel el día anterior mientras charlaban…

- Pero también he sentido celos cuando Ron se mostraba interesado en Selene –murmuró en voz alta.

Se volvió a sacudir la cabeza. Lo mejor sería esperar. El tiempo le demostraría que los celos que había empezado a sentir cuando las chicas coqueteaban a Harry eran absurdos. Después de haber reflexionado sobre eso no había encontrado ninguna razón para ello. Sus sentimientos por Harry no habían sufrido ningún cambio repentino desde el año pasado… Después de todo era su mejor amigo y como tal le importaba mucho y se preocupaba por él.

Seguramente el motivo de esos celos que habían surgido era que simplemente no le gustaban demasiado las chicas que lo habían coqueteado. Cho le caía mal por lo ocurrido el año pasado. Ginny le parecía que cada vez se estaba haciendo más egocéntrica e interesada. Hermione creía que la atracción que ella decía tener por Harry no era más que una obsesión que aumentaba por el hecho de que él no le prestara atención. Selene… bueno, ella había sido porque no la conocía. Y otro tanto de lo mismo con esa chica con la que Harry se escribía… ¿No era normal entonces que se preocupara por su amigo? No quería que, con lo tímido que era con las chicas, éstas lo hicieran sufrir.

También había sentido esa ligera atracción por Gabriel. ¿Pero quién no se había sentido atraída alguna vez por alguien a primera vista? No era como si lo fuera a ver a menudo.

Ella mientras estaría feliz por estar saliendo con el chico que ella creía que realmente le gustaba. Ya el tiempo le demostraría que sus razonamientos eran correctos, como siempre (o eso creía ella).

Harry se despertó sobresaltado agarrándose la muñeca izquierda con la otra mano. Esa noche había decidido dormir para que su cuerpo se acostumbrara a su nueva mano, tal y como le había dicho Nestariel; pero por desgracia había tenido pesadillas.

Observó que los demás aún dormían. Normal, era domingo y todos se levantarían tarde. Miró la hora, y como observó que normalmente a esa hora iba a desayunar se levantó y fue al baño a lavarse la cara. Hacía mucho que no tenía pesadillas. Claro que hacía mucho que no dormía. Recordó lo que John le había mencionado sobre "dormir de vez en cuando".

Volvió a su cama y después de volver a cerrar las cortinas entró en su baúl, donde se dedicó a quitarse las vendas. Cuando acabó observó que su brazo aún estaba un poco rojo, pero supuso que el color se iría en cuanto se lavara; así que se dedicó los siguientes minutos a hacer pequeños movimientos con la mano. Pudo comprobar que no le dolía ni le molestaba. De hecho parecía como si nunca la hubiera perdido.

Fue a ducharse y se lavó bien el brazo, yéndose tal y como había pensado el color rojo; pero comprobó que en la muñeca había quedado una pequeña línea, justo por donde se la habían cortado.

Harry suspiró. Bueno, al menos era algo disimulable.

Siguió comparándose un rato más la mano con la otra sin darse cuenta de unas líneas doradas y brillantes pero bastante finas que habían empezado a dibujarse en su antebrazo izquierdo…

Cuando acabó se vistió y cogió el espejo. No era un mal momento para hablar con Remus…

El susodicho no tardó mucho tiempo en contestar. La verdad es que parecía estar algo ansioso.

- ¡Harry! ¡Por fin! –exclamó el licántropo-. A penas he dormido esta noche esperando a que llamaras.

- Pues mal hecho. Ya ayer comprobaste que estaba en buenas condiciones.

- Lo sé, ¿pero qué quieres que te diga? Después del relato de Hermione de que a Gabriel le cortaron la mano y cuando luego voy yo a buscar algún rastro tuyo sólo encuentro dicha mano sangrante… No es como para dormir tranquilo… ¿Qué pasó?

- ¡Ahí va! Me había olvidado de mi mano…

Remus lo miró con mala cara, por lo que Harry decidió no irse por las ramas y le empezó a relatar lo ocurrido; o más bien las partes que Remus no conocía con seguridad. Decidió callarse por ahora el detalle de que su mano era "inmune" a la magia y se centró más en el resto, dejándolo asombrado con lo de la proyección astral.

Cuando acabó le preguntó sobre lo que le había dicho a Dumbledore.

- Verás…

Flash back

Al entrar Remus al despacho de Dumbledore todos los que estaban dentro (Dumbledore, la profesora McGonagall, la señora Weasley y los gemelos; ya que el resto de los miembros de la Orden que habían acudido ya se habían marchado) se giraron hacia él.

- Remus, te estábamos esperando –dijo Dumbledore-. Cuéntame lo que averiguaste.

- ¿No te lo contaron aún Fred y George?

- No. Llegaron momentos antes que tú. ¿Qué ocurrió? ¿Encontraste a la señorita Granger?

- Sí, la encontramos llorando por lo que había presenciado. Después de que nos contara lo que le había ocurrido Fred la acompañó a la enfermería dónde la enfermera le dio poción calmante. Ahora está Harry con ella.

- ¿Qué ocurrió? –preguntó la profesora McGonagall preocupada.

- Gabriel y el desconocido estaban luchando, y según Hermione parecía que Gabriel llevaba las de ganar; pero en un momento de distracción le dieron una patada en la entrepierna. Hermione no pudo evitar ir a comprobar como estaba, pero al verla el otro intentó atacarla. Gabriel se dio cuenta en el último instante y consiguió apartarla y salvarle la vida. Pero…

- ¿Pero qué? ¿Está bien el muchacho?

Remus, por toda respuesta destapó la mano ensangrentada; lo que empalideció a todos los presentes.

- ¿Qué… qué fue de Gabriel? –preguntó la profesora McGonagall con un hilo de voz.

- Según Hermione consiguió clavarle al otro una de sus propias dagas, provocando su huída. Entonces Gabriel le dijo a Hermione que se fuera y lo dejara en paz, razón por la que ella se siente tan culpable y mal. Cuando llegamos al lugar de los hechos sólo encontramos un pequeño rastro de sangre y la mano. También noté un pequeño rastro de magia, lo que me hace suponer que se fue de allí mágicamente.

- ¿A dónde? –preguntó Dumbledore-. Debemos encontrarlo y ayudarle.

- Ojalá lo supiera. Supongo que a algún lugar donde pudiera ser curado.

Dumbledore asintió mientras pensaba en algo.

- Molly, Fred, George; id a San Mungo y buscadlo allí. Si alguien os pregunta decid que buscáis a un primo vuestro, como también es pelirrojo no resultara difícil de creer.

Fin Flash back

- Después de eso no pasó mucho más –dijo Remus-. Dumbledore me preguntó por mi encuentro con Gabriel y si me había contado algo importante.

- ¿Qué le respondiste?

- Que ibas a hacerlo, pero entonces llegaron Ron y Hermione y no los conocías lo suficiente como para hablar delante de ellos de cosas importantes.

Harry sonrió.

- Bien, eso hará que Dumbledore sienta más curiosidad.

- ¿Qué harás ahora?

- Realmente no puedo hacer mucho más. Gabriel debe seguir desaparecido un tiempo y no hay nada que pueda hacer que ayude de alguna manera, excepto que a ti se te ocurra algo. ¿Hay algo que pueda hacer para ayudar a la Orden con Voldemort?

Remus negó.

- Voldemort está mucho más quieto de lo habitual. Sólo se producen ciertos ataques bastante aislados que sospechamos son para que el Ministerio se confíe. Por el resto sólo parece estar intentando encontrar a Gabriel y lo que posee.

- Debe estar entonces ocupado con lo que sea que le haya hecho ir a Exmoor personalmente.

Remus se sorprendió.

- ¿Cómo sabes que fue Voldemort en persona?

- Me lo dijo Dumbledore "para mantenerme contento con algo de información". ¿Qué tal está Bill?

- Algo mejor, pero parece no recuperarse. Los medimagos no saben lo que le pasa. Su núcleo mágico parece estar en perfectas condiciones, pero débil por algún motivo; al igual que el resto de su cuerpo.

- Sin saber lo que ha pasado no van a poder ayudarle. ¿Fue algún miembro de la Orden a averiguarlo?

- No. Dumbledore considera que es demasiado peligroso. Lo único que hace la Orden es vigilar la entrada, pero hasta ahora no ha pasado nada. Nadie más ha ido por allí.

Harry suspiró.

- ¿Me avisarás si pasa algo?

- Sabes que Dumbledore no quiere que vosotros sepáis nada… Pero intentaré mantener a Gabriel informado –añadió con un guiño.

- Vale. Yo seguiré entrenando… Según lo que me había dicho al principio Berengar una vez que consiguiera realizar la proyección el resto sería más fácil. También iré a la biblioteca e intentaré consultar algún libro de viejas pociones para intentar saber las equivalencias actuales de los ingredientes de la receta de la poción del lobisome.

- ¿Los in…? ¿Ya encontraste la receta?

- Luna la encontró y la tradujo –afirmó Harry-. El problema es que los ingredientes no tienen traducción.

- ¿Quieres que te ayude con eso?

- No. Yo buscaré hoy a ver si encuentro algo. En todo caso le preguntaré mañana a Berengar. Supongo que él incluso sabrá dónde encontrar los ingredientes más rápidamente que nosotros.

- De acuerdo. Avísame si necesitas ayuda con ello.

Harry se despidió y volvió a guardar el espejo.

Bajó al Gran Comedor y para alivio suyo no se encontró a nadie conocido, así que se sentó a desayunar tranquilamente. Cuando estaba acabando apareció Hermione, quién no se sorprendió de verlo allí.

- Hola Harry. ¿Otra vez dormiste poco? –preguntó preocupada.

- Dormí un poco más que de costumbre.

- Pero no es bueno que duermas tan poco…

- Mas o menos duermo el mismo tiempo que tú.

Antes de que Hermione dijera algo más Harry le dio un último bocado a lo suyo y se levantó. No quería seguir hablando del tema. No sabía que más excusas darle.

- ¿Ya te vas?

- Sí. Quiero ir a la sala de Menesteres a practicar un par de cosas sobre los trabajos y deberes extra que me puso B… el profesor Wermint.

Hermione asintió. Sabía que Harry estaba un poco cansado de ese tema y prefirió no insistirle más.

- De acuerdo. Cuando acabe y si Ron aún no se levantó para entonces iré a acompañarte –respondió sin pensar mucho en sus palabras y preguntándose qué iba a practicar Harry.

Esa frase le sentó a Harry como una patada en el culo; pero se fue antes de exteriorizar emoción alguna. "Si Ron aún no se levantó para entonces". ¿Acaso él era carne de segundo plato? Suspiró.

Llegó al séptimo piso casi mecánicamente y entró en la recién aparecida sala sin casi darse cuenta de ello; pero al entrar le llamó la atención un espejo que había en el medio del cuarto. O más bien un doble espejo del tamaño de Harry abierto en forma de V. ¿En qué habría estado pensando para que apareciese eso?

Se aproximó con curiosidad, y al estar lo suficientemente cerca se vio reflejado en ambos espejos…

Dos Harrys le devolvieron la mirada.

- No me gusta tu actitud, Potter –respondió el de la izquierda.

Harry simplemente alzó una ceja entre sorprendido y curioso.

- A mí tampoco me gusta, pero es comprensible, Saklas –respondió el de la derecha.

Al escuchar ese nombre Harry empezó a caer en la cuenta. Esos espejos estaban reflejando a aquellas partes de sí mismo que conoció en el verano. Gabriel y Samael, Yibril y Saklas.

- ¡¿Comprensible, Yibril? –exclamó Saklas mirándole un segundo antes de girarse de nuevo hacia Harry-. ¡Es estúpido! Entiendo que te comportes normal con tus "amigos", sobre todo con Hermione que es la más intuitiva de todos; pero es que tú te estás pasando.

- ¿A qué te refieres?

- ¿A qué viene ese coqueteo con ella? ¿A qué viene consolarla de esa manera? ¡Es culpa suya lo que le ocurre!

- Sabes que no puede evitarlo –respondió Yibril-. Después de todo la quiere.

- ¡Eso ya lo sé! Tengo ese sentimiento bien adentro. ¡Pero ahora eso es estúpido! ¿Acaso no recuerdas que ella te traicionó al igual que los demás? ¡Prefirió el poder a tu amistad!

- ¡¿Y qué diablos quieres que haga, Saklas? –gritó Harry frustrado al escuchar lo que ya sabía y le hacía sentir peor-. ¡¿Cómo puedo evitar sentirme mal cuando ella llora, encima sabiendo que es por mi culpa? ¡Dime cómo! ¡Ella ha sido siempre mi mejor amiga! ¡No puedo dejar de verla así de la noche a la mañana! ¡¿Cómo puedo dejar de sentir lo que siento por ella? Fue algo que creció poco a poco y por eso no me percaté de ello hasta que Sirius me lo dijo.

- Ella es igual que Pettigrew –respondió Saklas con una voz mucho más calmada y fría-. ¡Buscando el poder y traicionando si hace falta a sus amigos para ello!

Harry se quedó congelado ante esas palabras. Nunca se le había ocurrido esa comparación. Se sintió como si se hubiera quedado sin aire en los pulmones.

- ¡No te pases! –exclamó Yibril enfadándose por lo dicho por Saklas-. ¡No puedes compararlos!

- ¿Y por qué no? ¿Acaso no tengo razón? James fue traicionado por uno de sus amigos más cercanos: Peter. Ahora la historia se repite con Harry. Hermione es o era su amiga, pero a cambio del poder no le importa sacrificar esa amistad y mantenerlo vigilado y controlado. ¿No ves algunas similitudes?

- No hay punto de comparación –murmuró Harry con voz sombría-. Dumbledore es "líder" de la lucha contra Voldemort. El "líder de la luz". Yo hasta el año pasado confiaba ciegamente en su juicio. ¿Cómo Hermione no va a confiar también en él? Y si él le dice que es por el bien común y para protegerme seguramente ella creerá que es lo correcto. Añádele a eso que las personas que ella más admira le ofrecen conocimiento, que es lo que más le gusta y ansía.

- Esa es una posible explicación. Una en la que ella no está en tu contra. ¿De verdad quieres creer eso? –respondió Yibril en un intento de ser más razonable que su contraparte-. A lo mejor te sientes mejor al pensar así, ¿pero y si te equivocas? Por desgracia ya no te puedes permitir el lujo de confiar en ella hasta que tengas respuestas. Tu vida, tu futuro y tu libertad dependen de ello.

- ¿Por qué todo me tiene que pasar a mí? –se quejó Harry.

- Por mucho que te quejes no va a cambiar nada. Lo único que se te pide es que lo hagas lo mejor que puedas con lo que se te ha dado. Recuerda las palabras de John, Harry. Haz siempre lo que creas correcto.

Harry quedó en silencio unos instantes, recordando. Cerró los ojos y cuando más tarde los volvió a abrir dijo:

- Intentaré descubrir la verdad de su comportamiento. Si no seguiré albergando alguna esperanza de que todo sea una broma.

- ¿Ah sí? –preguntó Saklas-. ¿Después de lo que escuchaste aún vas a intentar descubrir sus motivos para hacerlo? ¡No se lo merece! Sus palabras y actos la condenan.

- ¡Cuantas veces un inocente fue culpado por no ser las cosas lo que parecen! –exclamó Yibril-. Fíjate en Sirius. ¡Ni siquiera tuvo un juicio! ¿No merece todo el mundo una oportunidad para defenderse y hallar la verdad?

- … -Saklas se quedó callado ante esa respuesta-. ¿Y qué hay de los demás? ¿No merecen entonces ellos una oportunidad tal y como dices?

- Por ahora el resto ha dejado bastante claro sus intenciones –respondió ahora Harry-. Ron siempre ha envidiado mi fama y lo que dijo cuadra con lo que sé de él. Luna me defendió desde que se enteró de la verdad y veo la sinceridad en sus ojos cuando hablamos de ello. De Neville sé que siempre le ha faltado autoconfianza y hará lo que sus amigos hagan. A Ginny no la conocía demasiado, así que sus palabras no me chocan tanto. El resto… nunca he podido conocerlos muy bien. Siempre hubo algo que me mantuvo alejado. Así que sólo me molesta de ellos que me hagan esto después de que yo les enseñé lo que sabía. Pero Hermione… es la que más me confunde. No me cuadran sus acciones ni sus palabras. Realmente nunca dijo nada en mi contra. Sólo defendió a Ron de Luna.

- Pero escuchó las razones de los demás y tampoco te defendió.

- Por eso me confunde. Y ahora en Hogwarts diría que está actuando como siempre, excepto en lo de salir con Ron y lo de informar al director a mis espaldas de lo que hago… Por el resto su preocupación por mí parece la de siempre… ¿O acaso siempre ha estado actuando? Pero parece tan natural… Creía que de verdad había alguien que se preocupaba por mí.

Harry bajó la mirada entristecido.

- La gente cambia, y nada permanece para siempre. De todos modos ella se alejará en algún momento.

Harry levantó la vista intentando ocultar cualquier emoción.

- Ahora que está empezando a salir con Ron es lo que hará, me dejará de lado y volveré a estar solo –suspiró antes de seguir-. Estoy cansado de esto. No quiero hablar de ello, ni siquiera con mi reflejo –hizo otra pausa-. Cada día parece que la locura aumenta en el mundo mágico y en mi vida. ¡Hablando conmigo mismo a través de un espejo! Si no tuviera otras cosas de las que preocuparme iría a un psicólogo.

- No es mala idea –respondió Saklas con una sonrisa maliciosa.

- Evanesco –pronunció Harry después de coger la varita y haciendo desaparecer el doble espejo.

Respiró hondo un par de veces y pensó que antes de practicar sería mejor que hiciera un poco de ejercicio… para no pensar en nada durante un rato.

Hermione terminó pronto de desayunar, y como Ron no se había levantado aún se dispuso a ir a la Sala de Menesteres, tal y como le había dicho antes a Harry. Sus ansias de aprender todo lo posible la hacían tener curiosidad sobre cuál era el tema que Harry estaba escribiendo en sus redacciones de DCAO en un intento de aprenderlo, estudiarlo y practicarlo por su cuenta. Ella nunca se había acordado de preguntárselo, pero como había quedado tan satisfecha con las explicaciones que el profesor Wermint le había dado en privado sobre el tema que ella había escogido, se moría por aprender más cosas.

Cada semana en DCAO el profesor Wermint les mandaba hacer como mínimo dos redacciones. Una sobre el tema que estuvieran dando (ahora mismo por ejemplo estaban viendo los efectos de algunas maldiciones oscuras, aunque no les explicaba cómo realizarlas, sólo cómo reconocerlas y alguna que otra contramaldición). La otra era sobre otro tema que ellos quisieran, o más bien el que ya habían escogido al principio de curso; pues en las primeras redacciones tenían que relacionar lo que estaban dando con lo que se les ocurriera, y a partir de ahí fueron ampliando.

Ella se había dado cuenta de que el profesor lo que quería era que aprendieran a estudiar por sí mismos buscando y comparando información; y no sólo estudiando lo dado en un único libro al pie de la letra. Luego él les aclaraba cualquier duda que tuvieran o si no entendían algo lo explicaba mucho mejor que los libros.

Hermione tenía que reconocer que Bergan de Wermint era uno de los mejores profesores que habían tenido, y no sólo comparándolo con los anteriores profesores de DCAO. Parecía tener un don para que sus explicaciones fueran amenas y que cualquiera que estuviera atendiendo no tuviera ninguna duda.

Y Harry era Harry. Al igual que ella, él cuando tenía un enigma entre manos no paraba hasta resolverlo. Seguro que estaba estudiando algún tema interesante. Por alguna razón habría tenido que ir en varias ocasiones al despacho del profesor.

En cambio Ron la decepcionaba en ese sentido. Él estaba haciendo sus redacciones a correr en el último segundo copiándole a ella o escribía sobre quidditch. Aunque le había intentado explicar que no debía hacer eso él la ignoraba y respondía que "el tema es libre ". Sólo esperaba que ahora que empezaban a salir juntos le hiciera más caso… o que al menos pasara más tiempo estudiando con ella.

Hasta el año pasado aunque había momentos en los que estudiaban los tres juntos, éstos eran más escasos. Normalmente era Harry el que más tiempo había pasado estudiando con ella para los exámenes; Ron se iba mucho antes. Cuando tenían que hacer sus deberes normalmente Harry y Ron (cuando no estaban enfadados el uno con el otro) los hacían juntos.

El problema era este año. Harry había empezado a cambiar un poco su rutina (normal ahora que tenía tanto tiempo libre). Ahora pasaba mucho más tiempo que antes haciendo sus deberes con ella en la biblioteca, pero en un inusitado silencio que a ella no le gustaba. También había empezado a pasar más tiempo a solas y aunque él dijera que simplemente necesitaba estar solo ella podía ver la tristeza en sus ojos.

Se notaba que aún estaba mal por la muerte de Sirius. Pero por desgracia eso era algo que el tiempo tenía que curar. Le alegraba que Harry no se estuviera aislando completamente del mundo, pero sabía que necesitaba tiempo para asimilar las cosas.

Pero a ella le preocupaba esa carga que según Harry el profesor Dumbledore le había puesto. ¿Qué sería? Si no tuviera el profesor Dumbledore que ver en ello intentaría averiguarlo…

Llegó al pasillo del séptimo piso e intentó invocar la Sala de Menesteres. Si Harry hubiera pedido una sala en la que pudiera entrenar sin que nadie pudiera entrar a molestarlo se hubiera producido un conflicto con la petición de Hermione (que era "quiero ir a la sala donde está Harry") y sólo tendría validez la primera petición creada, es decir la de Harry. Pero como no fue así apareció la puerta delante de Hermione. Ella la abrió y se encontró una sala muy parecida a la que habían utilizado el año anterior para entrenar los del ED, con la diferencia de que los muñecos de entrenamiento eran algo distintos y más sofisticados y de que en las paredes había pósters con imágenes que explicaban cómo realizar unas determinadas posturas y ejercicios.

En un lado de la sala observó a Harry, que se había quitado el uniforme y ahora tenía puesto una camiseta (que afortunadamente para él le tapaba las líneas que le habían empezado a salir en el antebrazo izquierdo) y un pantalón corto de deporte.

Hermione no pudo evitar quedarse un poco embobada observándolo. No lo había visto con ropas tan veraniegas desde finales del año pasado… y la verdad es que estas le quedaban mucho mejor que las holgadas que solía llevar de su primo.

El cuerpo de Harry parecía haber cambiado bastante desde entonces, como si hubiera hecho mucho ejercicio. Le recordaba al de algunos famosos deportistas que tenían unos cuerpos…

Un repentino calor invadió el suyo propio, lo que la hizo ruborizarse un poco. Pero siguió observando más detenidamente a Harry, que estaba de espaldas estirándose. ¿Qué había de malo en eso? Hermione se quedó admirando su trasero. Le estaban dando ganas de acercarse a él y…

Se sacudió rápidamente la cabeza mientras se sonrojaba aún más. ¿En qué diablos estaba pensando? ¿Ir a tocarle y pellizcarle el culo a su amigo? Dichosas hormonas adolescentes…

Fue entonces cuando Harry se dio la vuelta y la vio allí.

- ¿Viniste al final? –preguntó acercándose a ella un poco, pero entonces notó la extraña mirada de Hermione-. ¿Estás bien?

- ¿Eh? ¡Ah! ¡Sí claro! –contestó ella repentinamente y saliendo de su ensoñación. Estaba toda sonrojada y prefirió cambiar de tema lo antes posible-. ¿De dónde sacaste esa ropa?

- Se la pedí a la habitación. ¿Por?

- Curiosidad. Siempre te había visto llevar la ropa de tu primo y me llamó la atención… ¿Para qué te la pusiste?

- Para hacer ejercicio. Es bueno calentar un poco y de paso mejorar mi resistencia física.

- ¿Qué vas a hacer?

- Ven.

Harry fue hacia uno de los de los pósters y quitándolo quedó al descubierto una puerta.

- ¿De dónde salió esa puerta?

- Siempre estuvo ahí. Cada vez que pedíamos un sitio donde entrenar también aparecía una habitación anexa donde entrenar físicamente. Yo la encontré por casualidad –explicó Harry mientras abría la puerta.

Entraron en una nueva sala. Era mucho más grande y estaba casi vacía.

- ¿Y qué vas a hacer aquí? ¿Correr? –preguntó Hermione.

- Algo así. ¿Ves aquella pelota? –le cuestionó Harry señalando al otro extremo de la habitación donde había varios objetos-. El objetivo es cogerla y traerla lo más rápido posible.

- No parece muy difícil… ¿Cuál es tu record?

- Sobre diez minutos –respondió él provocando que ella lo mirara asombrada y después se echase a reír. Harry tenía que estar bromeando, no debía de haber más de 50 metros de un extremo a otro.

- Debes estar bromeando. Incluso yo tardaría menos.

- Apuesto lo que quieras a que no –respondió él divertido, aunque escondiendo cierta extrañeza.

- De acuerdo –Hermione empezó a pensar y se le ocurrió que podía aprovechar para saber si Harry estaba o no en contra de su relación con Ron-, acepto la apuesta. Si gano podré hacerte una pregunta y me tendrás que decir la verdad, y también tendrás que explicarme tu respuesta.

Harry se puso serio un momento, pero luego volvió a sonreír.

- ¿Una pregunta? Entonces si gano también quiero tener ese mismo premio.

- Me parece justo. ¿Cómo sabremos si he superado tus 10 minutos?

Harry señaló hacia la puerta, donde había una pizarra encima.

- Ahí aparecen mágicamente los tiempos. Como puedes ver la primera marca es la última que hice yo hace unos días.

Hermione se fijó en que ponía 9' 42''.

- ¿Quieres darme algún consejo?

- Eh… sí. Yo que tú me quitaba el uniforme, o al menos la túnica. Te será difícil correr con ella puesta.

- Cierto. ¿Para que aparezca otra ropa que pueda usar sólo tengo que salir de la Sala de Menesteres?

- No. Sólo concéntrate en lo que quieres, como si estuvieras fuera. No necesitas que la sala cambie, sólo quieres un objeto para usar durante tu estancia, nada más.

Hermione cerró los ojos. Segundos más tarde apareció de la nada una bolsa que cayó al suelo haciendo ruido y haciendo que ella volviera a abrir los ojos.

- Espera aquí, voy a cambiarme en la otra sala –abrió la puerta y cuando estaba a punto de salir se giró hacia Harry y dijo-. Ni se te ocurra mirar.

- No te preocupes.

Harry esperó unos minutos hasta que volvió a entrar cambiada. Ahora estaba vestida de forma similar a la suya; un pantalón cortito y una camiseta azul que dejaron a Harry admirar la figura de su "mejor amiga"…

- Bueno, ¿cuál es la línea de salida? –pregunto ella ignorando cómo había llamado la atención de Harry.

- Eh… Ah, sí. ¡Carrera pelota! –exclamó él saliendo de su ensimismamiento.

Al decir esas palabras en el suelo apareció una marca en la que Hermione se colocó. Entonces una voz se escuchó por toda la sala.

- ¡Tres, dos, uno, YA!

Hermione empezó a correr, y como suponía no tardó mucho en llegar al otro extremo. Lanzando una carcajada triunfal cogió la pelota e hizo el camino inverso. O al menos lo intentó, pues a mitad de camino un repentino chorro de agua la empapó y le hizo soltar la pelota, la cual al verse libre volvió mágicamente a su lugar original. Miró a Harry, quién únicamente le dijo:

- No creerías realmente que era tan fácil. ¿Verdad?

Hermione por toda respuesta se enfurruñó y buscó con la vista la pelota. Al encontrarla volvió a por ella…

Media hora más tarde Harry no podía evitar seguir embobado viendo el cuerpo de Hermione. Ahora que estaba completamente empapada…

Puede que fuera porque era muy tímido con las chicas, o puede que fuera el hecho de haber tenido tantas preocupaciones en su vida que apenas le dejaban pensar en otra cosa; pero por primera vez se encontró a sí mismo mirando a una chica con algo más que la atracción que surge entre dos personas, la estaba mirando con deseo, puro y duro. Ahora que tenía la camiseta estaba mojada podía apreciar claramente sus pechos… Y cuando se caía no podía evitar fijarse en ese culito…

Vamos, que Harry no pudo evitar tener una erección. Y sus instintos y deseos más primitivos empezaron a tomar el control. Comenzó a caminar hacia ella, quién aún seguía intentando esquivar todos los malditos chorros de agua que aparecían casi de improviso y le hacían perder la pelota y retroceder.

Es increíble lo que hace uno inconscientemente, pues Harry empezó a esquivar todo chorro que se interponía en su camino sin apenas darse cuenta de ello. Nunca había sido capaz de hacer algo así. Normalmente le costaba mucho esquivar esos chorros de agua… Pero claro está, ahora él sólo tenía un pensamiento en mente: Hermione. Ansiaba tenerla lo más cerca posible de su propio cuerpo y que no hubiera espacio ni siquiera para un soplo de aire; agarrarla bien agarrada y besarla como si no hubiese un mañana.

Pero la sala parecía estar adivinando sus pensamientos e interpuso en su camino un enorme muro de agua bastante fría. Harry no pudo detenerse a tiempo y lo atravesó. El frío consiguió calmarlo lo suficiente como para que volviera a pensar con la cabeza (la de arriba). Se sonrojó violentamente y empezó a regañarse mentalmente por lo que había estado a punto de hacer.

Se dio la vuelta y volvió a su sitio. Cogió su varita y conjuró un "exhalo" que le permitió secarse rápidamente. Pero aún seguía sintiendo algo de frío por el baño. Mejor, así podría contenerse el resto del tiempo.

Para alivio de su autocontrol y pesar de sus hormonas Hermione consiguió finalmente acabar diez minutos más tarde.

- Ni se te ocurra reírte –replicó Hermione enfurruñada y toda mojada cuando estaba delante de un Harry que encontraba sumamente gracioso su cara-. ¡¿Por qué diablos no me avisaste de los chorros de agua?

- Para que hagas caso de lo que siempre dice Ojoloco: ¡Alerta permanente! –respondió él aunque bastante extrañado de un pequeño detalle.

No era normal en Hermione que en ningún momento hubiese sospechado sobre algún obstáculo o impedimento en la prueba que fuera el motivo de que su tiempo récord fuese de diez minutos. ¿Cómo pudo confiarse de esa manera? Ella era la lista, la primera en pensar en todas las posibilidades, la sensata que nunca se lanzaba.

Esto era raro, y no era la primera vez que ocurría. Desde que había empezado el curso en más de una ocasión había notado ciertos cambios. Detalles que alguien que no la conociera lo suficiente jamás notaría. No habían sido cosas muy importantes, sólo simples comentarios, razonamientos o incluso la falta de éstos.

- Es mejor que te seques antes de que te coja el frío.

- Tienes razón –afirmó ella-. Pero antes cumpliré la apuesta que hicimos. Pregúntame lo que quieras y yo responderé.

- No hay prisa. Me guardaré la pregunta para otra ocasión. Ahora sécate y cámbiate de ropa lo más rápido que puedas, por favor.

- ¿Por favor? ¿Por qué? –preguntó ella confusa sin aún darse cuenta de las turbaciones que estaba causando al estar tan mojadita y tan cerca del pelinegro.

- Porque me estás poniendo demasiado nervioso –murmuró sonrojándose y mirando para otro lado.

Hermione se miró a sí misma y se dio cuenta de la visión que estaba turbando a su amigo. Se sonrojó ella también y rápidamente se dirigió de nuevo hacia la otra sala. Aunque eso sí, no pudo evitar sonreír y sentirse halagada al ver el sonrojo y los nervios del pelinegro. Se veía tan tierno e inocente así…

Ahora que había salido Harry volvió a sus cavilaciones sobre ella. ¿Había alguna razón que explicara esos detalles que sólo él había notado? Porque la impresión que ella le estaba dando era que se estaba volviendo más tonta. Pero eso era imposible… ¿o no?

Berengar llegó por la noche cansado a su habitación. No es que estuviera agotado físicamente; más bien lo estaba mentalmente.

Las cosas estaban sucediendo demasiado rápido. Esperaba que al menos ahora que había conseguido convencer y llevar a dos de los nueve a Ávalon eso les proporcionara ese preciado recurso que tan rápidamente se estaba agotando: tiempo.

En ocasiones como esa odiaba no poder hacer demasiado. A pesar de todo el poder que había adquirido a lo largo de los siglos no podía hacer nada que implicase intervención directa. Sólo podía ayudar indirectamente.

La verdad es que a pesar de su edad no sabía si se encontraba preparado para esta tarea. Las mismas dudas que lo habían asaltado cuando le encomendaron su tarea volvían a él ahora que parecía que su momento se acercaba. ¿Lo estaba haciendo bien? ¿Debería hacer las cosas de otra manera? ¿Debería alejarse y dejar que las cosas siguieran su curso habitual y aparecer solamente al final?

Con un movimiento de la mano hizo aparecer una botella de licor y un vaso. Lo llenó y lo vació de un trago.

No, no podía alejarse. No podía dejar a Harry solo en esto. Lo que enseñaban actualmente a los jóvenes magos y a los aurores era muy poco y demasiado fácil comparado con su época, y eso sin contar que por aquel entonces la magia no estaba tan desarrollada como lo está ahora. El muchacho necesitaba estar preparado para lo que estaba ocurriendo.

¿Cómo podría ayudarlo más? Si ni siquiera tenía pistas de dónde estaban ocultos los otros cristales. Uno lo guardaba el descendiente de Lylian, pero el otro… Lo debería de tener algún descendiente de…

Se levantó un momento, cerró los ojos y una copia suya apareció en la habitación.

- Busca pistas del último paradero conocido de Idhrenion. Sus descendientes pueden ser la clave para ese cristal.

Su copia sólo asintió y empezó a disolverse en el aire como si estuviera formado de arena que se iba llevando el viento poco a poco, dejándolo a él pensando de nuevo en Harry.

La verdad es que ese joven le era algo familiar. A pesar de no haber visto en su vida a otra persona con esa apariencia (o si lo había hecho tampoco lo recordaba. Demasiadas caras a lo largo de los siglos como para recordarlas todas); su mirada y la forma en que veía a los demás (sobre todo a esa chiquilla amante de los libros) le recordaban enormemente a alguien que había muerto hacía mucho tiempo.

Puede que para él hubiera pasado casi una eternidad desde entonces, pero nunca podría olvidar la mirada de aquella mujer de ojos miel, aquella mujer que lo enamoró hacía ya tanto tiempo.

Y por ello estaba completamente seguro de que la mirada de Harry era una copia fidedigna de la de aquel rostro que él tanto añoraba.

- No ha habido ningún rastro de Gabriel.

- Pero a algún lugar tuvo que haber ido a curarse.

- No ha sido visto en San Mungo ni en ninguna de las pequeñas clínicas mágicas que hay en Inglaterra.

- Hm… -Dumbledore caviló para encontrar alguna respuesta-. ¿Hubo algún caso de gente manca en alguna parte? Aunque no fuera pelirrojo, pudo haberse disfrazado…

- Tampoco –respondió Molly-. ¿Y si fue a alguna clínica o a algún hospital muggle?

- Es muy improbable. En el mundo muggle no podría recuperar la mano. Tuvo que ser curado mágicamente.

- No estoy seguro de ello –murmuró Remus, pero Dumbledore lo escuchó.

- ¿Por qué lo dices Remus?

Remus alzó la cabeza y miró a Dumbledore a los ojos antes de contestar.

- ¿No habías mencionado algo de no sé qué neurotoxina que había impedido cerrar tu herida del pecho?

Dumbledore asintió lentamente sabiendo por desgracia por dónde iban los tiros de Remus.

- Sí… necesitaron una cantidad demasiado alta del antídoto genérico para poder neutralizarlo, y sólo en parte. Y aún así me ha dejado una cicatriz imposible de borrar.

- ¿Por qué no usaron más antídoto? –preguntó Molly.

- Porque cualquier antídoto en cantidades muy elevadas es tóxico y dañino. Más que contrarrestar el veneno lo ayudarían.

- ¿Y qué tiene que ver eso con Gabriel?

- Que si el arma con la que le cortaron la mano tenía más de esa neurotoxina es muy probable que haya perdido la mano para siempre.

Los seis que estaban en el despacho de Dumbledore (Fred, George, la señora Weasley, Remus, la profesora McGonagall y el propio Dumbledore) se quedaron en silencio sintiendo pena por la suerte del pelirrojo (bueno, excepto uno que estaba más tranquilo ya que sabía la verdad). Pero poco después Fred rompió el silencio.

- Lo mejor será no comentarle ese detalle por ahora a Hermione.

Los demás lo miraron extrañados.

- ¿Por qué?

- Porque eso la hará sentirse aún peor que ayer, y supongo que no habrá sido fácil consolarla. ¿Me equivoco?

- No –respondió Remus-. Harry tardó bastante rato en poder consolarla, o eso creo.

- Tienes razón –aseguró la profesora McGonagall-. Según la Dama Gorda ayer tardaron bastante en volver a la sala común, pero gracias a Merlín estaba más calmada.

- Que raro –dijo Dumbledore sin darse cuenta de que lo dijo en voz alta.

- ¿Raro? ¿Qué tiene de raro? –preguntó la profesora McGonagall-. Potter siempre ha sido su punto de apoyo, al igual que ella el de él.

- Lo que me parece raro es que no fuera el joven Ronald el que la consolara siendo como es ahora su novio.

- ¿Ron novio de Hermione? –preguntaron Fred y George al unísono con la boca abierta-. ¡Qué mal!

La señora Weasley les dio un par de collejas por ese comentario.

- ¿Cómo que qué mal? ¡Eso es una buena noticia! –exclamó contenta por la revelación. Su Ronald con Hermione. Ahora sólo faltaba que Harry se emparejara con Ginny y todo sería perfecto. Le encantaba la idea de que Harry y Hermione formaran parte de la familia-. Hermione es una buena chica para Ron. Quizás ella sea capaz de hacerlo madurar.

Fred y George se miraron.

- Pues nosotros pensábamos que Harry y Hermione acabarían juntos.

- Y no sólo nosotros. Gran parte del colegio también.

La señora Weasley frunció el ceño.

- No. Ellos dos no hacen buena pareja. Son como hermanos.

- ¿Bromeas mamá? ¡Ellos hacían la pareja perfecta! Cualquiera que ha convivido un poco con ellos en el castillo se daría cuenta de ello.

- Sí, siempre tan pendientes el uno del otro.

- Siempre lanzándose esas miradas que sólo ellos comprendían.

- Ah… c'est l'amour –acabaron diciendo los dos gemelos al unísono de nuevo.

- La verdad es que eso es cierto –afirmó para sorpresa de la señora Weasley la profesora McGonagall-. La señorita Granger y el señor Potter siempre han estado demasiado unidos, incluso más que con el señor Weasley. Me sorprende mucho escuchar que ahora ella y el señor Weasley sean pareja.

La señora Weasley se estaba sorprendiendo cada vez más con lo que oía. ¿Era eso cierto? ¿Acaso Ginny no había estado exagerando en sus cartas? Esto era muy grave. Quería que Harry formara parte de la familia. Después de todo él era un pequeño chico desamparado que había hecho grandes cosas por esa familia. Qué menos que integrarlo en la familia como acto caritativo. Él no era sólo "el famoso Harry Potter". Para ella él era un pequeño huérfano de buen corazón que le inspiraba lástima y por ello tenía que ofrecerle cariño como caridad. Eso y el hecho de que Ginny llevara tantos años flechada por él eran los que la hacían querer emparejarlo con su hija a toda costa.

- Pero supongo que ahora tendremos que olvidar esa idea –digo con resignación George.

- Cierto. Primero nos enteramos de que nuestro Harry se está carteando con una chica, y ahora que Hermione está saliendo con nuestro Ronny.

- ¡¿Qué? –exclamó la señora Weasley provocando un sobresalto en el resto-. ¿Qué es eso de que Harry se escribe con una chica?

Dumbledore escuchaba con mucha atención todo sorprendido por esa revelación. ¿Era una chica el destinatario de las cartas de Harry que él no había podido interceptar? ¿Cómo lo sabían?

- Sí. Nuestro Harry ha superado su timidez y se ha atrevido a intercambiar correspondencia con una chica –dijo Fred con una sonrisa algo traviesa.

- ¿Con quién?

- No lo sabemos. Sólo sabemos lo que nos mencionó Remus.

El resto miró a Remus sorprendido.

- ¿Por qué no me dijiste que sabías quién era la persona a quien Harry le enviaba esas cartas que no pude interceptar?

- ¿No eras capaz de interceptar sus cartas? –preguntó Remus haciéndose el sorprendido-. ¿Por qué no lo dijiste?

Esa pregunta pilló a Dumbledore con la guarda baja, pero se recuperó rápidamente.

- Todos estabais muy ocupados con vuestras misiones y no lo creí necesario. ¿Quién es esa chica?

- La verdad es que no sé mucho de ella. Sólo que es amiga de Gabriel y él se la presentó en el verano.

Dumbledore abrió aún más los ojos.

- ¿De Gabriel? ¿Qué relación tiene Harry con Gabriel?

- Se conocieron en el verano… ¿qué importa eso?

- En estos tiempo hay que tener cuidado con quién contacta…

- Mira Albus, conozco a Gabriel y sé que es de fiar; por eso no tuve problemas con presentarle a Harry. Sobre esa chica lo único que sé es que es una amiga de Gabriel y que él se fiaba de ella lo suficiente como para presentársela a lo que él consideraba "un amigo de Remus". Por lo tanto dudo que sea alguien que le desee algún mal a Harry. Añádele a eso el hecho de que ni siquiera tú puedes interceptar esas cartas. La conclusión que yo saco es que no hay peligro alguno en esa correspondencia.

Dumbledore se quedó callado. Y tuvo que reconocer que Remus parecía tener razón. Su orgullo herido había sido el principal estímulo para querer conocer esa información. Si nadie podía interceptar esas cartas suponía que no tendría problema con ello ahora que sabía que no eran de alguien peligroso. Además, siempre era bueno que Harry conservara cierta libertad para que se mostrara más dócil y abierto con ellos. La única pregunta que tenía ahora era…

- ¿Por qué no se lo dijo el muchacho a nadie?

- Porque nadie se lo preguntó. Incluso te lo habría dicho a ti si se lo hubieses preguntado, Albus. Harry ya sabe que queremos protegerle por su bien.

Ahora mismo los presentes estaban todos sumidos en sus propios pensamientos; mientras que Remus se quedó observando las caras del resto. Y algo le decía que no le iba a gustar alguna de las ideas que debían estar pasando por sus mentes.


Sí, lo sé; he tardado mucho más de lo normal en publicar (cuando prometí intentar tardar menos).

¿Qué puedo decir? Podría deciros que no dejé de escribir, sólo que me dio por escribir escenas que ocurrirán más adelante.

También podría deciros que estuve un par de semanas buscando nuevas historias que leer y buscando, buscando encontré varias muy interesantes que quitaron de mi mente mi propia historia.

Incluso podría deciros que este capítulo lo reescribí varias veces porque no me acababa de convencer.

Por poder, podría deciros muchas cosas y todas ellas verdad; pero eso no va a quitar el hecho de que no he publicado antes. ¿Me equivoco?

Pero bueno, qué se le va a hacer.

Os tengo otra mala noticia. El próximo capítulo va a tardar en ser publicado. ¿El motivo? Tengo que terminar primero de escribir los siguientes capítulos si quiero que cuadren algunas cosas... Cosas mías. Pero como en un par de semanas me empiezan los examenes, mal asunto con eso del tiempo libre.

Aún así lo próximo que pretendo hacer es republicar los capítulos anteriores. La mayoría los he ido corregido sobre la marcha (faltas de ortografía y cosas así); pero la historia no va a cambiar de lo que ya hay puesto.

Ahora respondamos algún review:

dani: Te enviaría la respuesta a tu correo... pero es que no lo tengo. Dímelo y no tendré problemas en enviartela (a pesar de que ya se va intuyendo).

SarissLovess: Esa escena es una de las que me gusta mucho imaginar y recrear en mi cabeza con todos los detalles. Ya sé cómo y cuándo ocurrirá. Pero para tu desgracia estará situado en la secuela.

Tomoe: Gracias por el comentario. Y entiendo que prefieras que se quede con Ithilwen. ¿Qué puedo decir sobre ello sin desvelar la historia? ¿Qué diversión habría si las chicas no se pelearan un poco por el pelinegro? Y por supuesto primero tenemos que ver como se van a desarrollarse las distintas posibilidades... ¿Qué pasará...?

leuke: Si no se acordaron de Harry es porque sabían seguro que él no estaba presente en lo ocurrido, así que él no estaba entre sus prioridades en el momento. Dumbledore estaba interesado en aislar y ocultar el incidente. Snape, al no estar Harry implicado, pues actúa algo más fríamente (cómo debería actuar siempre). Sobre Hermione y Ron, bueno, aún están empezando; pero es bueno que notes esos detalles. Parece que no tiene que ver pero quizá sí... o quizá me estoy marcando un farol...

Pfff que rollo os he dejado para leer! ¡Espero que os venguéis dejándome rollos de comentarios! xDxDxD

Espero volver pronto, pero sinceramente no lo creo.