¡Hola a todos! Bueno, aquí tenéis uno de los primeros capítulos de la segunda saga de La aventura de los Tamers: La saga del Génesis. Espero que os guste.

Capítulo 23: Regreso al digimundo. La búsqueda del Génesis.

Aquel martes, Ryo se despertó a las ocho y media, no sin cierta dificultad. Había pasado una noche muy mala, con recurrentes sueños sobre Milleniunmon. Por suerte, la idea de que aquella vez no fuese su peor enemigo el culpable de todo, le llenaba de optimismo.

Tras haberse duchado, el joven comenzó a preparar todo lo necesario para sobrevivir unos días en el mundo digital. Cuando lo hubo hecho, entró en la habitación de su padre para despedirse de él pero como estaba durmiendo como un tronco y ya se lo había dicho la noche precedente, decidió dejarle una nota... y cogerle unos yenes (¿para qué, si en el mundo digital no se usan? Éste Ryo...). Seguidamente, abandonó el domicilio particular de su padre, junto a Cyberdramon, para ir a casa de Yukio Yamaki.

Cuando Ryo llegó, ya estaban todos los demás allí.

¿Llego tarde? – preguntó Ryo.

No – contestó Henry, negando con la cabeza – En realidad, nosotros hemos llegado muy pronto.

Ah – sonrió Ryo, rascándose la nuca.

Estamos haciendo los últimos ajustes para ir al mundo digital – explicó Tal Wong – Enseguida terminaremos.

De acuerdo – dijo Ryo desplomándose en un sofá junto a Rika y Jen.

¿Te encuentras bien, Ryo? – preguntó Rika.

¿Eh? Sí, bueno, más o menos.

Estás algo pálido... – añadió Jen.

Dormí un poco mal, es sólo eso – explicó Ryo. Rika y Jen le dirigieron una última mirada de preocupación tras la que Rika dijo:

Intenta dormir bien esta noche – colocó una mano en el hombro del chico y añadió - ¿de acuerdo?

Claro – respondió Ryo, asintiendo con la cabeza. En aquel momento la puerta se abrió.

¡Eh! – exclamó una voz joven - ¡Os habéis olvidado de nosotros! – todos miraron a la puerta. Se trataba de Makoto, que venía junto a Ai y Shiuchon, y los digimon Lopmon e Impmon. Makoto observaba amenazadoramente a los demás.

Somos vuestros cofrades ¿cómo alcanzasteis relegaros de nosotros? – preguntó Lopmon.

Chicos – comenzó Henry – Shiuchon... ¿cómo te has enterado?

Esta mañana, al ir a entrar en tu cuarto para pedirte un bolígrafo, te vi preparando el equipaje – contestó Shiuchon, con tono enojado.

Shiuchon, Ai, Makoto – comenzó Shibumi – La misión a la que van a ir vuestros amigos es demasiado peligrosa para vosotros.

¡Pero queremos ayudar! – exclamó Makoto.

Ayudaréis... – comenzó Reika – Ayudaréis a localizar el libro. Vuestros digimon lo localizarán más fácilmente que los humanos. Además, para cualquier tipo de cosa que necesiten, los podréis ayudar. Aunque sea desde aquí.

Vaya rollo... – suspiró Makoto.

De todos modos – comenzó Ai – la otra vez, hace cuatro años, todos tenían nuestra edad ¿por qué ahora no...

Porque es muy peligroso. De no ser porque ellos son los únicos que pueden hacerlo, ni siquiera irían ellos mismos – explicó Yamaki.

Esto ya está – anunció Shibumi – Venga, chicos, adelante.

¡Sí! – exclamaron Henry, Takato, Kazu, Kenta, Jen, Rika y Ryo. Una luz enorme surgió del ordenador. Extendieron los dispositivos y, cuando pudieron darse cuenta, ya estaban en el mundo digital.

Mierda – dijo Makoto - ¿por qué no podré tener dieciséis años?

Hermanito... – suspiraba Shiuchon.

Lo harán muy bien – dijo Ai.

El joven grupo de tamers junto a sus digimons había aparecido en lo que parecía el interior de una cueva, con otra especie de cueva más pequeña en su interior. Frente a ellos, además, había un lago bastante profundo que ocupaba el resto de la cavidad en que se encontraban.

¿Qué es esto? – preguntó Rika – No se ve ni el cielo, ni nada... – observó la cueva pequeña – Y ni siquiera parece haber luz en el exterior.

Esto es – comenzó Henry – el mismo lugar en el que Takato y yo aparecimos hace cuatro años. Desde aquí pudimos mandar los mensajes a nuestras familias... ¿recuerdas Takato?

Sí – asintió Takato – Lo recuerdo perfectamente.

Estupendo – comenzó Jen - ¿Y cómo se sale de aquí?

Hay que nadar – contestó Takato – hasta que encontremos una salida...

¡Pero si no me he traído ni bañador ni nada! – exclamó Rika, con tono molesto.

No hace falta – aclaró Henry – Como ya dijimos ayer, este agua no moja.

Aún así... debe de ser incómodo nadar con tanta ropa.

Pues quítate algo – dijo Ryo.

Más quisieras – contestó Rika, cortantemente.

No lo decía en ese sentido, Rika.

Me da igual.

¡Ya estamos! –exclamó Jen – Dejad de pelearos, por favor.

En fin... – suspiró Rika. Tras ello señaló con el índice a Kazu y Kenta y dijo:

Cuidad de las cosas mientras buscamos – se quitó el abrigo, el jersey y las deportivas y dijo - ¿Alguien más se va a quedar (a parte de estos, que se quedan porque lo digo yo)?

Yo me quedaré – dijo Jen – Tres funcionaremos mejor que dos.

Está bien – asintió Rika – Ryo, Henry, Takato, Guilmon, Terriermon, Cyby, Rennie ¿vamos?

Guilmon se queda – dijo Guilmon – Guilmon se siente pesado tras el desayuno...

Yo no sé nadar – dijo Cyberdramon.

Aighs – se quejó Rika – Renamon, Terriermon ¿algo que objetar? – los dos digimons negaron con la cabeza – Al agua, entonces... – los que no habían presentado ninguna objeción, se fueron metiendo en el agua. Primeramente, fueron a parar al fondo del todo, donde había suelo firme en el que pisar.

Eh, Rika – dijo Ryo, al observar que Rika se tapaba la boca con la mano – que no hace falta que te tapes la boca, puedes respirar – Rika lo observó unos segundos y se destapó la boca.

... no lo recordaba... Esto está helado – añadió la chica pelirroja.

No deberías haberte quitado las deportivas – objetó Takato.

¡Cómo quieres que nade con deportivas?

Pero si puedes andar – dijo Ryo, dando unos pasos.

Bah – dijo Rika – Venga, que el libro no se busca sólo – comenzó a caminar, pero se cayó al suelo - ¡Maldita sea¡Aquí no hay quien ande! - vio cómo los demás iban unos pasos por delante - ¡Chulos!

¿Eh? – dijo Ryo, girándose. Al ver a Rika en suelo, sonrió y se dirigió a ella – Venga, Rika – comenzó, tendiéndole la mano – Agárrate a mi mano y no te caerás.

Puedo andar sola – dijo Rika.

Hasta que puedas, deja que te ayude – dijo Ryo. Rika seguía mirándole con el ceño fruncido – No seas tan orgullosa – sonrió. Rika, finalmente, se agarró a su mano y se levantó. No obstante tomó demasiado impulso. Por suerte, Ryo detuvo su caída agarrándola firmemente por la cintura.

Gracias – dijo Rika.

De nada – contestó Ryo. Tras ello, comenzaron a caminar de nuevo, con la esperanza de encontrar el Génesis.

Entre tanto, Maoko y Miyuki estaban sentados en una mesa de una cafetería al aire libre dado que aquel día no hacía un frío demasiado considerable. Mientras la mujer tomaba un té con pastas, él se había adueñado de una jarra de cerveza y un pincho de tortilla. Maoko miraba su reloj de pulsera constantemente.

Se retrasa... – dijo – Liu siempre ha sido así – añadió.

Ya aparecerá, Maoko – dijo Miyuki – Ahora que lo digo ¿no es esa?

¡Sí! – exclamó Maoko - ¡LIUUUUUU! – la susodicha Liu se giró y corrió hacia donde se sentaban Maoko y Miyuki.

Hola – sonrió la mujer al verlos. Era una mujer de unos cuarenta años. Su pelo era de color castaño café y sus ojos enormes y de un intenso tono azul oscuro. Era una persona no demasiado alta, pero de cuerpo atlético - ¡Ah! Hola, Miyuki – saludó mientras se sentaba.

Hola – sonrió Miyuki.

¿Y Kay? – preguntó Maoko.

Tenía que ir a una conferencia.

Entiendo – asintió Maoko – Venga, siéntate.

De acuerdo – sonrió Liu - ¡Ah! Por cierto, el otro día, cuando fui con Kay a veros a ti y a Ryo, te cogí algo de dinero para unas compras ¿de acuerdo?

Vale, pero ¿cuánto cogiste?

Bah, ciento cincuenta mil yenes...

Ah... – dijo Maoko – OO ¡QUÉ?

Ya te los devolveré – dijo Liu, sin darle importancia.

... ahora lo entiendo...

¿Lo qué? – preguntó Liu, acercando su mano a la cerveza de Maoko.

¡A quien a salido Ryo, el muy cabrón!

No insultes al pobre niño, con lo buenecito que es y lo tranquilito que está siempre.

¡Una mierda! – exclamó Maoko – ¡Es un hiperactivo y un chorizo!

Conmigo nunca ha sido así...

Claro... porque es todo cuestión de herencia.

¿Qué?

No estudié demasiada genética, pero sí la suficiente para averiguar una cosa... sobre el gen dominante Akiyama. Todos los varones Akiyama tenemos ligado al cromosoma "Y" un gen dominante NPCASP.

¿NPCASP? – preguntaron a la vez Miyuki y Liu.

Ni Puto Caso A Su Padre – aclaró Maoko. Ambas mujeres se rieron.

Y ¿de dónde sacas eso? – preguntó Miyuki.

De que ninguna mujer Akiyama ha salido con ese gen, con lo cual debe de estar por cojones en el cromosoma Y.

Para mí que el gen ligado al cromosoma Y que tenéis los hombres Akiyama es – comenzó Liujune – el NPDASSH

¿Ein? – preguntó Maoko.

Ni Pizca De Autoridad Sobre Su Hijo.

¡Eso no es verdad! – exclamó Maoko - ¡Yo soy muy autoritario!

Con gritos no arreglas nada, Maokín – sonrió Liu - Debes ser severo, pero sin ser un energúmeno... – observó su reloj - ¡Uuuuh! Me tengo que ir.

¿Y eso? – preguntó Miyuki, con algo de pena.

Quiero ver algo de la conferencia... aunque tendré que colarme... jujujuuu... – se levantó y exclamó - ¡Adiós! – se alejó unos pasos, se giró y añadió - ¡Ah! Y gracias por tu cerveza, Maokín – echó a correr.

¡Será...

Tiene el mismo carácter que Ryo.

Salió a su madre... pero con el gen NPCASP.

Ah, Maoko, no seas así. Estoy segura de que no es por eso.

¡Ay que no!

Horas más tarde, cuando la noche caía, Alice observaba el paisaje de Kyoto a través de la ventana de la casa de sus tíos.

Así que el Génesis ha desaparecido... menos mal que me traje el Yamaki 2006. De todos modos... no puedo irme... – abrió su cartera y comenzó a observar una foto de Henry – Espero que esté bien.

Por aquellos momentos, en el mundo digital...

¡Atchís! – estornudó Henry.

¿No te habrás acatarrado en el agua? – preguntó Kenta. Henry y los demás ya habían regresado del fondo del lago.

No, no. Si me siento perfectamente – dijo Henry.

Igual estaban hablando de ti, o pensando en ti – sugirió Takato – Porque dicen que cuando estornudas puede ser por eso.

Si por cada vez que estornudo fuese por eso – comenzó Rika – sería la persona más popular de la Tierra.

Rika, que es una tradición, sólo eso – dijo Kenta.

Yo no creo en esas cosas.

Chicos – comenzó Henry - ¿Dónde creéis que estará el Génesis?

Tal vez esté en esa cueva... – sugirió Takato. Kazu negó con la cabeza y dijo:

No hay nada en esa cueva, ni siquiera es grande...

Da igual – dijo Rika –, mañana buscaremos más.

Nos tenemos que dar prisa de todos modos – dijo Ryo.

Lo sabemos – contestó Rika - ¿Cenamos algo? – todos asintieron - ¿Qué tenemos?

Tofu para asar – contestó Takato –, pan, algo de jamón y queso y alguna bebida.

Bien – sonrió Rika.

Creo que es mejor que tomemos ahora el jamón y que reservemos el tofu para comer – sugirió Ryo. Todos hicieron gestos asertivos.

En el mundo digital, tras haber cenado ligeramente, todos extendieron sus sacos de dormir y se metieron en la cueva que, por suerte, era lo suficientemente grande para todos. En la puerta de la cueva, por su parte, se fueron turnando los digimons para hacer guardia, por si acaso (aunque aquella zona en que se encontraban no fuese el lugar más concurrido del mundo, precisamente).

Alice Mc Coy, por su parte, se durmió pero con la cabeza llena de pensamientos, ya no sobre el peligro que podía cernirse sobre el digimundo, sino sobre cómo estaría Henry. De hecho, estuvo hablando del tema hasta altas horas de la noche con Doggymon (la preevolución de Dobermon).

Por otra parte, el señor Wong y el señor Shibumi se quedaron a dormir en casa de Yamaki, por si algo ocurriese.

Finalmente, Maoko y Miyuki recogieron a la madre de la señora Nonaka, para llevársela a cenar con ellos. Tras la cena, cada uno regresó a su casa.

El día siguiente amaneció nublado tanto en Tokio, más especialmente en el distrito de Shinjuku, como en Kyoto, donde se encontraba Alice. La chica rubia se encontraba viendo las noticias de la mañana en el salón de la casa de sus tíos. Se trataba de un salón bastante amplio de estilo occidental, suelo de madera y paredes color crema. Alice, sentada en un sofá de color azul oscuro, se recogía el pelo mientras escuchaba las noticias.

Ahora pasemos a la información del tiempo – cambiaron la escena a una joven mujer con un mapa de Japón a sus espaldas.

Buenos días. Hoy nos encontraremos con un tiempo bastante estable en todo el país. No obstante, en Tokio y Kyoto habrá un cielo nublado con bancos de niebla cuando caiga la tarde, además de unas temperaturas relativamente frías. En los demás lugares, habrá un día soleado y de temperaturas no del todo bajas, en torno a los doce grados. Esto es todo por ahora.

Ésta ha sido la información del tiempo – volvió a decir el presentador del telediario. Alice se terminó de recoger el pelo.

Vaya mala suerte, justo hace mal tiempo donde estoy yo y donde vive Henry...

Alice – comenzó Doggymon.

¿Sí?

Está cayendo la niebla.

¿Qué? – preguntó Alice, girando violentamente su cabeza hacia la ventana – No puede ser... acaban de decir que no habría niebla hasta la tarde.

Información de última hora – dijo el presentador – Nuestra meteoróloga nos informa de que acaba de caer una extraña niebla en el cruce de las calles Principal y Meiji, en Kyoto, así como en la avenida central de Shinjuku Oeste. Aconsejamos a los conductores que conduzcan por ahí extrema prudencia – Alice, tras escuchar aquellas palabras, se giró y dijo:

Es imposible. Doggymon, vamos afuera. Creo que es un campo digital – corrió hacia la habitación en que dormía y se enfundó rápidamente en unos vaqueros negros y en una camiseta de cuello japonés roja. Se puso su abrigo blanco y salió de la morada junto a su compañero y su d-power.

Por aquellos momentos, en el mundo digital, sólo se encontraban despiertos Rika y Ryo. Los demás aún dormían como lirones.

¿Y si vamos nosotros mismos a buscar el Génesis?

Será mejor esperar a los demás, Rika.

¿No era tan urgente?

Nosotros dos, dudo que pudiésemos encontrarlo. Además, si apareciese algún enemigo sería mejor que estuviésemos todos, para luchar con más fuerza. Imagínate que apareciese el digimon o lo que sea que haya robado el Génesis.

Podemos evolucionar juntos, como la otra vez.

No es por ser pesimista, pero dudo que esa sea una evolución que podamos controlar a nuestro libre albedrío.

Bueno, pero Sakuyamon y Justimon podrán.

Media Sakuyamon y medio Justimon están roncando a pata suelta.

Está bien, esperaremos a los demás...

Bien – dijo Ryo – Por cierto ¿cuánto tiempo crees que pudieses haber seguido aguantando sin Renamon?

Muy poco... pero ¿a qué viene eso?

A que recuerdo que cuando perdiste a Renamon, estabas fatal.

¡Ah! – exclamó Rika – Eso... – sonrió y dijo – Sí, yo también lo recuerdo.

Flash back

Todos los demás se habían ido ya. Tan sólo quedaba Ryo... o eso creía él.

Tendré que ir a casa de mi tía hasta que consiga billete de vuelta a Fukuoka... – comenzó a caminar. Al pasar por delante de unos matorrales, oyó algo que parecían unos sollozos - ¿Eh? Pero... si se han ido todos ¿quién será? – se hizo un hueco entre las plantas por el cual pasó. Allí encontró que no todos se habían ido... quedaba Rika. Inmediatamente, Ryo se sentó a su lado.

Snif...

Rika... – comenzó Ryo. Sacó un pañuelo de su bolsillo y se lo tendió a Rika – Sécate con esto si quieres – Rika se quedó mirándole como si fuera un fantasma. Tras unos segundos de shock, sonrió y cogió el pañuelo.

No quería que me vieras así, llorando – dijo, secándose las lágrimas de su rostro.

¿Por qué? Estás preciosa hasta cuando lloras.

Ryo... – sonrió Rika – pero vas a pensar que soy una debilucha.

Yo también he llorado. Llorar es humano. Me hubieses parecido un error de la naturaleza si no lo hubieses hecho – sonrió Ryo.

Entonces tú eres ahora el error de la naturaleza – dijo Rika.

A mí ya no me quedaban más lágrimas.

Ya veo...

Resulta raro haberlos perdido tan de repente...

Sí – asintió Rika, volviendo a comenzar a llorar. Enterró su cabeza entre sus brazos, para disimularlo. Ryo, en aquello, se dispuso a abrazar a Rika... pero ella se le adelantó. Se aferró fuertemente al cuerpo de Ryo y continuó llorando en su hombro. Ryo, mientras tanto, simplemente acariciaba el pelo de la joven.

Seguramente, tras esto, volveré a ser borde contigo...

¿Por qué?

Porque no puedo evitar portarme así... como tampoco puedo evitar sent...

No me importa. Sólo me importa este momento. Tus borderías no me hacen daño – sonrió a Rika. Tras ello besó suavemente su mejilla y la volvió a apretar contra él.

Esa misma noche Rika se encontraba con Ryo, frente a la puerta de la casa de la joven.

Gracias por haberme acompañado toda la tarde, Ryo – sonrió Rika – Y perdona por haberme pegado media hora llorando – se acercó a Ryo, le dio un breve beso en la mejilla y dijo – Adiós.

Adiós, Rika – sonrió Ryo – Hasta otra.

Hasta otra.

Fin del Flash back

Vaya momento de flaqueza el mío – dijo Rika, golpeándose la frente.

Bah, no fue para tanto...

¿Tú crees que volverá a ocurrir?

¿A qué te refieres?

A que vuelvan a desaparecer...

No lo creo – contestó Ryo.

Por aquellos instantes, Alice averiguaba qué era lo que había causado toda aquella extraña niebla. Como se había temido, se trataba de un campo digital, con un digimon incluido al que no se podía distinguir completamente, puesto que era una especie de sombra.

¡Doggymon! – exclamó Alice - ¡Evoluciona para que podamos luchar!

¡Sí! – exclamó Doggymon. Alice sacó una carta de su bolsillo.

¡Carta leída¡Matrix Evolución!

MATRIX EVOLUTION

Doggymon evolucionó en Dobermon. Alice se montó en su lomo y comenzó a dirigirse a aquel extraño digimon... pero al ir a abalanzarse sobre él, desapareció, así como el campo digital. Alice, para cuando pudo darse cuenta, se encontraba en medio del cruce, donde varias decenas de vehículos pitaban insistentemente. En cuanto pudo, la chica güera salió de aquel lugar.

Qué extraño – pensó, de vuelta a casa – Dobermon ¿por qué ha desaparecido?

Es muy raro... no lo sé.

Vaya.

Alice... lo siento.

No importa – sonrió Alice – Supongo que hay cosas del mundo digital que ni siquiera los digimon podéis saber... de todos modos me preocupa – saltó sobre Dobermon el seto que rodeaba el bloque de pisos en el que se estaba alojando e hizo al digimon can involucionar cuando hubieron tocado suelo.

Aquella jornada, la del veintisiete de diciembre, tampoco fue productiva en lo que a encontrar el libro se refería: seguían sin tener idea alguna de su emplazamiento, incluso con la ayuda de los digimon de Ai, Makoto y Shiuchon. Así, cuando el día 28 amaneció, todos fueron directamente bajo el agua a continuar buscando. Al poco rato...

¡Eh, chicos! – exclamó Kenta - ¡Aquí hay una especie de picaporte extraño! – todos se acercaron a él.

Es... – comenzó Ryo – como una especie de roca con muescas extrañas... ayer no estaba– observó su d-power y observó las muescas. – Un segundo... – introdujo el d-power en una de las muescas: cabía a la perfección – Necesito cuatro d-power más – pidió, observando el número de muescas que quedaban libres.

Toma el mío – contesto Rika, rápidamente.

El mío también – añadió Henry.

Y el mío – continuó Takato.

¡Y el mío, rey! – finalizó Kazu. Los tres entregaron sus d-power a Ryo. Insertó el de Rika, el de Takato y el de Henry... pero justo cuando iba a insertar el de Kazu la puerta se abrió.

Qué raro. – dijo Ryo – Si ni siquiera he metido el d-power de Kazu...

¡Más vale que nos demos prisa! – exclamó Rika – ¡Se está cerrando!

Todos comenzaron a entrar a empujones. Justo cuando el último de ellos hubo entrado, se cerró la puerta.

Menos mal – suspiró Rika – Ryo ¿cómo sabías que se abriría así?

Tras años de juegos de rol acabas por saber cómo abrir puertas – sonrió Ryo – El libro debe de estar aquí. Busquémoslo.

¡Sí! – exclamaron todos.

Fin del capítulo 23

Bwajaja¡Ahora comenzará la auténtica batalla, una mucho más tensa, difícil e interesante (o eso espero) de este fanfic! Si queréis hacer algún tipo de sugerencia, comentario o lo que sea, hay una forma fácil de hacerlo: dejar review! Sólo tenéis que seguir la flecha que enseguida veréis y cliquear en GO! Ahí, escribid lo que queráis y pulsad en Submit Review. ¡Espero vuestros comentarios!

I

I

I

I

I

V REVIEWS!