Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen Stephenie Meyer y su Editorial. La historia que leerán a continuación me pertenece a mí.


٩(●.•)۶٩(●.•)۶٩(●.•)۶Capítulo beteado por Shades٩(●.•)۶٩(●.•)۶٩(●.•)۶


Capítulo 25: La cosita de papá P2

Eres… lo que mas quiero en este mundo, eso eres.

Mi pensamiento más profundo también eso eres, lo que a mi vida le hace falta si no tiene.

Eres… cuando despierto lo primero eso eres, lo que a mi vida le hace falta si no tiene.

Lo único precioso que en mi mente habita hoy.

Eres… lo único que quiero en este mundo, eso eres.

Café Tacuva / Eres

Edward POV.

Esto es un pequeño regalo para… para la cosita de papá… —el labio inferior de Bella comenzó a temblar— para la cosita de mamá y papá.

El nudo de mi garganta se había hecho cada vez más grande al no poder hablar. Aclaré mi garganta y me acomodé un poco más cerca de ella. Bella pego su espalda a la cabecera de la cama y llevo sus manos a su rostro, refregando. Se quito el edredón de encima de sus piernas y salió de la cama. Me trague el sollozo que había intentado salirme, entendía que estaba enojada conmigo

— Bella… —susurré parándome y yendo tras ella, entró en el baño y me cerró la puerta en la cara. El llanto no se hizo esperar, pedirle perdón llorando para mi no era una ofensa, era un acto de pura humildad. — Amor, por favor perdóname, yo… me asuste y no supe como reaccionar y… —la puerta del baño se abrió abruptamente y de dentro salió una Bella muy enojada y con lágrimas en sus ojos. Trague el nudo en mi garganta y ella me encaró.

— ¿Tú qué crees? ¿Qué para mi es fácil la noticia? ¡Pues no! yo también tengo miedo, tengo pavor de no ser una buena mamá. Te pusiste a pensar que cuando tú te vayas a la universidad yo estaré sola ¿no verdad? No lo pensaste —negué con mi cabeza, yo jamás la dejaría sola con el bebé— pero sacando eso, que no fue tan doloroso en comparación a como tu reaccionaste, yo… yo pensé que tu ibas a querer a la cosita, y no te importo que yo te pidiera que te quedaras, volviste a huir dejándome sola en un momento en el cual debíamos compartir los dos, Edward. Me hiciste sentir que rechazaste al bebé —mis lágrimas corrían por mi rostro. Ella tenía toda la razón.

Había sido un completo estúpido.

No me había detenido un solo segundo a pensar o siquiera preguntarle si el bebé o ella estaban bien. Solo hui como un cobarde. Pero no volvería a dejarla sola, nunca más. No podría estar separado de ella y de mi hijo, tampoco soportaría ver como ella llevaba el embarazo aquí mientras yo estoy en la universidad, ese tema debía replantearlo y buscarle una solución. La cosita de papá crecía en su vientre y lejos de rechazar a mi bebé lo amaba, lo amaba como jamás pensé.

Bella lloraba casi rayando la histeria y yo no podía verla en ese estado. La amaba y sabía que eso no le haría bien al bebé. Me acerque a ella e intente tomarle la mano, pero me apartó de un manotazo, mas volví a querer tomarla y ella comenzó a golpear mi pecho con sus puños. Deje que se descargara, porque por más que lo merecía, ella lo necesitaba. Sus golpes fueron cesando y finalmente termine abrazándola y ella a mi.

—Lo siento, lo siento, lo siento… perdóname por ser un pendejo —sollozó levemente. Se aferró a mi espalda como sí de eso dependiera su vida— te amo, y amo a la cosita y te prometo que solucionaremos las cosas… por favor ya no llores, no soporto verte sufrir —su llanto ceso para dar pasos a los hipidos. La lleve hasta la cama y la senté en mis piernas. Le susurraba que lo lamentaba y que amaba al bebe con todo mi ser, debía hacerle entender que lo sentía que le entrara en la cabeza que jamás lo rechazaría.

Después de un tiempo de estar los dos sentados, mi mano inconscientemente se poso delicadamente sobre su vientre plano. Fue algo inexplicable, pero sentí que una poderosa sensación de paz y tranquilidad nos albergo envolviéndonos a los dos como si de una burbuja se tratase. Acaricie aquella zona y las emociones comenzaron a hacerse cada vez más poderosas. La sensación de bienestar se instaló en mi pecho logrando que me emocionara.

— Lo sientes… —miré a Bella— ¿sientes la paz que nos brinda? No puedo creer que una cosa tan chiquitita no puede cambiar la vida en un segundo… es… es algo asombroso y…—ella estaba muy emocionada—. Lo siento es que… lo amo tanto, Edward, él ahora es mi vida… tu y él ahora son mi vida —una traicionera lágrima se derramó de mi ojo, porque lo mismo que ella sentía lo sentía yo también, ella y el bebe ahora eran mi vida. Ya no necesitaba nada más, solo a ellos dos… a mi pequeña familia.

—Te amo Bella, te amo por hacerme el hombre más feliz de la tierra ¡Qué decir de la tierra! Del universo entero —le di un beso— Tú y mi bebe se merecen lo mejor y yo se los voy a dar… no les faltara nada, estaremos bien y… —ella puso dos dedos sobre mi boca impidiéndome seguir hablando.

—Respecto a eso… lo lamento yo también, fui una idiota al decirte que tú te irías a la universidad mientras que yo me quedaría aquí con el bebe, fui egoísta y no es verdad todo lo que dije… —enredo más los brazos en mi cuello y junto nuestras frente— Amor, quiero que vayas a la universidad yo no voy a prohibirte nada, eso es un derecho que tú tienes y sé que sí no vas, el día de mañana te arrepentirás… yo puedo seguir con el embarazo aquí mientras tu estas allí, hablaremos todos los días hasta podrás pedir una licencia por paternidad cuando yo vaya a tener y… —sabía que cada palabra que decía le estaban costando horrores, ella estaba haciendo un gran esfuerzo para decir todo eso— debes quedarte tranquilo, yo no estaré sola tengo a Rosalie y a tu familia entera… y… yo… —ella ya no podía seguir hablando. La abrace y enterré mi rostro en el hueco de su cuello, deje un húmedo beso en aquella zona y la sentí removerse.

Bella se levantó de mi regazo y se acomodó a horcajadas. Besó mis labios con desesperación y amor. La tomé de la cintura y la acosté sobre la cama, me acomode sobre ella sin que sintiera mi peso; bese su cuello y mordí esa sensible zona. Las ganas de sentirla me estaban consumiendo. Bella restregó sus caderas contra la mía y estaba seguro que podía sentir mi eminente erección; comenzamos desvestirnos y cuando la estuvimos completamente desnudos, ella de un rápido movimiento se colocó sobre mi, se inclinó y me besó los labios, cuello y más mis pezones con sus dedos y luego comenzó a jugar con ellos y su lengua. Cerré mis ojos por tal sensación. Mi respiración había comenzado a alterarse, la sentía tan mojada que se resbalaba sobre mi miembro al frotarse.

¡Ella estaba volviéndome loco!

Ella tenia esa capacidad, solamente ella podía encenderme en un segundo y ponerme en tal estado. La tomé de la cintura e hice que quedara bajo mi cuerpo. Amase sus pecho y sentí una leve diferencia en ellos, diferentes, llenos y mucho más suaves. No espere más y con mis manos junte sus pechos y pase mi lengua por sus pezones, mordiéndolos suavemente. Me sentía que moriría si no los metía en mi boca. Jugué con ellos y finalmente bebí de la gloria de sus senos. Chupe y succione de uno de ellos y luego con el otro.

Los gemidos de Bella no se hicieron esperar y cada vez iban en aumento…

—Voy a aprovechar ahora que el bebe no esta… no sabes cuan grande será mi envidia al ver al pequeño hacer esto — y succione su pezón con fuerza.

— ¡Ahh! ¡Dios, Edward! Ya… no aguanto… —sí, la haría terminar solo dándole atención a sus pechos, a mis manjares.

Mordí alrededor de los pezones y me levante para mirarla al rostro. Los toque un poco y más y su grito de gloria fue cuando con mis dedos pellizque no tan fuerte la sensible piel de aquellos botones color rosa. Bella se removió y arqueó su espalda al sentir como el orgasmo arremetía contra ella. Sin esperar más la di vueltas quedando su vientre y pecho contra el colchón. Me coloque entre sus piernas y levemente levante su trasero con mis manos. Abrí un poco más sus piernas y alineé mi erección en su entrada sin entrar en ella completamente…

— ¡Oh Dios! Mira como estas, Bella… tan mojada amor… siente como me tienes —pase la punta de mi miembro por toda la extensión de su centro.

— ¡Ahh! Por favor… por favor Edward… —ella hizo que mi miembro entrara hasta la mitad en su cavidad— Edward, hazme el amor… por favor, yo… necesito sentirte —ella volvió a hacer lo mismo y ya no aguante mas, puse mis manos a los costados de su cuerpo y me introduje en ella de una sola estocada— ¡Dios, si! ¡Vamos Edward, apaga el fuego que esta quemándome! —sus deseos para mi eran ordenes.

Comencé a embestirla pausadamente y sin apuros. Las manos de Bella estaban hechas puños en las sabanas y su respiración era alterada. Levantéun poco más su redondo culo y la penetre con un poco mas de urgencia, se sentía tan bien que mis caderas estén en un vaivén constante.

Metí mi mano por debajo de nuestros cuerpos y toque la entrepierna de Bella, ella al no aguantarlo más se posiciono en cuatro arrodillándose sobre la cama y ayudo con las embestidas…

— ¡Mas! ¡Más fuerte, amor!

— ¿Así? —pregunte incrementando el movimiento, tomándola de las caderas.

— ¡Un poco… más! —Comencé a penetrarla con fuerza— ¡Ahh! ¡Así… mi nenito! —sentir que Bella me llamaba de esa forma tan endemoniadamente con voz sensual termino por desarmarme. Sus paredes íntimas comenzaron a cerrarse a mí alrededor y eso termino por desarmarme. Dos embestidas más y tanto Bella como yo llegábamos juntos al nirvana.

Caí sobre ella olvidándome por completo de su estado. Para cuando me di cuenta me tiré a un lado no sin antes darla vuelta y hacer que ella se colocara sobre mi cuerpo. No la quería lejos de mí, la necesitaba muy cerca.

Un rato después de nuestro letargo poscoital, Bella me miró apoyando su mentón en mi pecho, la miré medio desorientado por el sueño y ella me sonrió.

—Estaba pensando que en la medida que tú te mudes yo puedo acompañarte, las clases han terminado y yo podría ayudarte con la mudanza, y —hice callar a Bella con un beso en sus labios.

—Respecto a eso… creo que es mejor tomarme un año para ir a la universidad… —ella pensaba replicar pero no la deje— déjame terminar… Bella, tu embarazo es como… un sueño para mi, es mi sueño y quiero compartirlo contigo, quiero ser participe de cada cosa que a tu te pase, cada cambio, ver cada centímetro de tu vientre crecer, yo quiero ver a mi bebe crecer en su madre… la universidad no se moverá de donde está, y así como pedí plaza este año puedo hacerlo el próximo y se que a ti te gustaría que yo vaya, pero también se, aunque tú no lo digas, que quieres que yo te acompañe en cada ecografía, en cada revisación yendo a tu lado, de tu mano y por nada del mundo quiero perderme eso… y por el dinero no te preocupes, yo ya soy mayor y puedo disponer de lo que mi madre me dejo, ni siquiera tengo que pedirle a mi padre… así que… ¿Qué me dices? —pregunté mirándola a los ojos para que ella misma viera al verdad de mis palabras.

—Que te amo… que te amo con toda mi alma y que la cosita esta saltando de alegría al escuchara su papá que lo deja todo por verlo crecer… pero… ¿estas seguro? Edward yo no quiero que después tu te arrepientas y…

—Nada de eso ¿Cómo crees que me voy a arrepentir de estar al lado de mi bebe? No, jamás —Bella se acomodó sobre mi cuerpo besando mi pecho logrando que un suspiro saliera de mis labios.

—En ese caso… creo que témenos bastante tiempo por delante ¿no es así? —dijo restregándose contra mí ya dispuesta erección.

—Sí… todo el tiempo del mundo —y sin más preámbulos, tome posesión de sus labios.

.

.

.

Una Semana después

— ¡Bella quieres apurarte!— ¡Dios que ansioso estaba!

—Ya… tranquilo, llegaremos a tiempo —sabia que llegaríamos a tiempo, pero mi ansiedad y ganas de conocer a mi bebito eran tantas que logre convencer a Bella que fuéramos casi una hora antes a su primer control— Edward ¿podemos pasar antes por una tienda de cupcakes? —asentí tomándola de la mano y saliendo hacia la sala donde ya todos, y cuando digo todos es: mi padre, Esme, Emmett y Rose. Todos ellos se empeñaban en acompañarnos, aunque les advertí que todos se quedarían esperando afuera a al hora de su ecografía, ese momento lo quería pura y exclusivamente para Bella y para mi.

En el trayecto a la clínica, mi mente comenzó a trazar algún plan para enfrentar a los padres de Bella, quien en el próximo mes nos estarían visitando, digo "nos" por qué yo me había mudado con ella, luego de aquella apasionada noche de amor. Desde ese día, no me separa de ella. Como yo ya había terminado el instituto y no tenia nada para hacer; comencé a buscar información de cómo decorar el cuarto de un bebé, ese seria mi regalo para Bella, pero solo comenzaría con las preparaciones una vez que sus padres se fueran.

A medidas que fui buscando cosas para la habitación del bebe, comencé a darme cuenta que en lo que en realidad necesitábamos era una casa. En varias paginas había podido leer que los espacios verdes eran de mucha ayuda para las crianza de los bebes. Eso ayudaba con la interacción de los padres hacia los hijos. Sí, definitivamente antes de pensar en el cuarto del bebe necesitaba buscar una casa. No es que el departamento de Bella estuviera mal, o alguna cosa por el estilo, más bien era tan buen departamento que me dolería dejarlo, tenía todas las comodidades y má ía a buscar de inmediato, pero solo le comunicaría a Bella cuando la casa estuviera comprada. Sí eso sería lo mejor, le pediría ayuda a mi padre para conseguir una buena inmobiliaria.

Íbamos en el auto y ella iba navegando en su celular muy entretenida mirando cosas que supuse eran para el bebe. Al detenernos en un semáforo quise ver que era lo que miraba con tanta atención pero ella no me dejo, aparto el celular y me miro feo.

— ¿Por que no me dejas ver? —pregunte

—Cosas… para… para el bebe, pero quiero que sean sorpresa —la miré extrañado.

— ¿Enserio Bella? Te recuerdo que es nuestro bebe y que yo también quiero estar al tanto de las cosas de él —me hizo una mueca restándole importancia y siguió como hasta ahora.

Poco después, estábamos llegando a la clínica. Nos estacionamos y allí, en ese momento mi corazón comenzó a correr. La ansiedad y ganas de conocer a mi hijo por primera vez se hicieron enormes. El nerviosismo comenzó a azotarme y lograr que mis manos sudaran. Tomé a Bella de la mano y esta me dio un leve apretón.

Al entrar a la clínica nos dirigimos a la recepción y allí, sentada del otro lado estaba una chica rubia. Cuando nos vio sus ojos se abrieron como platos sorprendidos o asombrados por nuestra presencia.

Cuando llegamos hasta el mostrador ella literalmente me sonrió dejando de lado a Bella y preguntándome directamente a mí…

—Buenos días ¿En que los puedo ayudar? —dijo mirándome. Estaba por contestarle, pero Bella se me adelanto no sin antes tomarme del brazo.

—Buenos días… —Bella se inclinó sobre el mostrador y leyó el nombre de la chica que estaba bordado sobre su camisa— Jane… mira, mi esposo y yo tenemos hoy nuestro primer control prenatal, así que me gustaría saber donde queda el consultorio, gracias —la chica de cabello rubio trago grueso y nos miró a los dos de arriba abajo.

—Ustedes son muy jóvenes… ¿enserio están casados? Ósea no tienen por que responderme, solo que… —sentí el brazo de Bella tensarse y bufó. La verdad era que los dos éramos joven, Bella era mayor que yo pero a la vista de los demás éramos una simple pareja de adolescentes enamorados que estábamos yendo a una consulta con un obstetra por ser irresponsables. Ella estaba vestida con unos jeans ajustados, muy ajustados para mi gusto y una simple camiseta de Ramones. La verdad es que ella a simple vista era mucho más joven que yo, quien aparentaba más que la edad que tenía.

—Mira niña, por supuesto que no tenemos por que responderte nada, pero dado tu grado de curiosidad te lo voy a responder igual… si, somos esposos ya lo sabes ahora ¿el doctor me esta por atender? —quise reír por el comportamiento de Bella, pero ella estaba marcando su territorio y no era momento de decir nada.

La chica tapeó en su computadora y un papel salió de la impresora, ella lo vio y nos lo tenido por el mostrador.

—Su consultorio en el siete y esta en el segundo piso, solo tienen a una mujer delante de ustedes —Bella tomó el papel y con una dulce sonrisa nos fuimos.

Al entrar en el ascensor, sin palabras algunas tomé a Bella de la cintura y la acorrale contra este. Toque su trasero con mis dos manos y ella gimió.

—Me puedes decir ¿Qué fue todo eso? —besé su cuello dejando pequeños besos.

—Solo… la chica estaba coqueteándote y… no… yo no… —presione mis caderas con las de ella y su gemido fue tan alto que de seguro se escuchaba en toda la clínica.

Iba a tomarla y besarla como nunca, cuando las puertas del ascensor se abrieron y dejaron ver a un grupo de mujeres embarazadas, esperando por este. Bella me soltó y un profundo sonrojo se apodero de su rostro. Sin decir nada, la tomé de la mano y la saque del cubículo.

A penas salimos del ascensor, pudimos ver a mi familia esperando frente al consultorio ¿Cómo mierda se habían enterado de cual era el consultorio? Nuestra posición seguía igual a la de antes, ellos estaban mal, si pensaban que los dejaría entrar. Cuando llegamos hasta donde estaban ellos, todos se pararon de sus asientos y nos abrazaron concentrándose especialmente en Bella.

— ¿Cómo es que saben donde era el consultorio? —pregunté a mi hermano, este se rióy contesto.

—La chica linda de abajo nos lo dijo, y… —Rose no lo dejo terminar y dándole una mirada fría siguió hablando ella.

—Ya sabemos que era linda Emmett, no hace falta que tu lo estés diciendo —mi hermano se acercó a ella y le dio una beso en la mejilla para tranquilizarla.

Nos sentamos y mi padre y Esme comenzaron con las preguntas de si Bella estaba con nauseas, si tenía mucha hambre ¡que si ya teníamos nombres! Por Dios, Bella recién y hoy le iban a decir de cuando realmente estaba. Las preguntas siguieron hasta que una puerta que estaba frente a nosotros se abrió y de allí salieron una mujer con un crecido vientre y un joven doctor. Él miró para todos lados y sonrió…

— ¡Isabella Swan! —habló alto y fuerte. Bella tomó su bolso y se levantó, la seguí y cuando estábamos por entrar me doy la vuelta para confirmar que todos, como pensaba, nos estaban siguiendo. Les di una mirada de advertencia y ellos bufaron volviendo a sus asientos.

Entre con Bella en el consultorio y nos sentamos frente al doctor. Mis manos comenzaron a sudar por el nerviosismo de saber que pronto conocería a mi bebito. Bella se dio cuenta de eso y me tomó de la mano dándome un ligero apretón, le agradecí realmente estaba asustado.

—Bueno… ¿Qué los trae por aquí? —miré a Bella ¿era estúpido el hombre este? Ósea ¿para qué coño vas a la consulta de un obstetra? Bella se aclaró la garganta y habló…

—Bueno vera… tengo un atraso de unas dos semanas y media, hace un tiempo me hicieron un analisis de sangre y bueno… ahí salto que estaba embarazada —explicó al joven médico quien la miraba con una sonrisa no muy profesional. El doctor tomo una carpeta y la ojeó para luego mirarnos a los dos.

—Son muy jóvenes para ser padres ¿acaso sus padres no les dijeron cuales son los métodos anticonceptivos que hay para ambos? ¿Ustedes que son? — ¿Quién se creía que era para darnos esos consejos? Me erguí y dándole un apretón a la mano de Bella quien habló por los dos.

—Doctor, si vinimos aquí es solo para que la clínica lleve el control natal del embarazo de mi esposa, si hubiésemos querido algún consejos sobre el cuidado se lo hubiéramos pedido a otra persona… ahora podría por favor atender a mi mujer, gracias —él se aclaró la garganta y se paro de su asiento.

—Isabella… —él se encamino hasta una camilla y se sentó en esta, preparando el eco grafo. Bella se paró y me tendió su bolso. Se sentó sobre la camilla e inconscientemente llevo sus manos a su vientre. Me acerque a ella y me coloqué a su lado acariciando su brazo, ella estaba sumamente nerviosa al igual que yo— Bien, por favor desabróchate los botones de tu pantalón y bájatelos solo un poco —mire al doctor como perro rabioso pero no dije nada. Bella hizo lo que él le pidió— levántate la playera… —él tomo una toalla y la puso sobre su pantalón—. Sentirás escalofríos cuando coloque el gel, pero solo será un momento…. Veamos… —el doctor apagó las luces del lugar y tomo una botella de gel.

El médico le puso algo de ese gel helado en el vientre de Bella, haciendo que se le erizara todo el vello de la piel. Estaba tan emocionado que mis ojos se aguaron al ver el rostro de Bella, ella me iba a dar el regalo mas preciado de su vida. Ambos estábamos tan emocionados que lo único que queríamos era ver a la cosita.

El obstetra comenzó a mover el aparato esparciendo el gel…

—Es precioso… —dijo Bella con la voz entrecortada.

—Pero… no se ve nada…

Hasta que de pronto, el medico apretó unas cuantas teclas y se vio una pantalla gris con un circulito negro del tamaño de un poroto.

— Es maravilloso —susurró Bella tan emocionada que casi no se le entendió.

Mi corazón comenzó a latir fuertemente al ver a mi bebe ¡Dios mío! Era tan hermoso aunque solamente sea un porotito sin forma, lo amaba y a mis ojos era el bebe mas hermoso de la tierra. Miré a Bella y ella tenía sus ojos abnegados en lágrimas. Le di un beso a su mano y ella me sonrió y volvió a mirar al monitor.

— ¿Quieren oír su corazón? —pregunto el médico, ambos asentimos y de vuelta apretó algunos botones.

El consultorio estaba en un silencio sepulcral, cuando de pronto el sonido mas armonioso se comenzó a escuchar.

¡Bombombombombombom!

Un sollozo se atraganto en mi garganta y en la de Bella quien sellevó sus manos a su boca. Me incliné sobre ella y besé sus labios con adoración.

—Ese es la cosita, amor… y nos esta diciendo hola mamá, hola papá… —Bella me besó y sus lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas— Gracias Bella, gracias… —ella se rió y me besó.

— ¿Cómo esta el bebe? —pregunto ella luego de un rato.

—A simple vista esta todo en perfectas condiciones, el feto tiene el tamaño adecuado para las tres semanas y media y sus medidas son perfectas, el líquido de la bolsa esta en su preciso volumen y… si ¡Felicidades, van a ser papas! Definitivamente estas más que embarazada… —el tipo que hasta hace un momento quería matar ahora me parecía de lo mas amable, él apretó un último botón y de el costado de la maquina salió impresa dos copias de la ecografía… eran las primeras fotos de mi cosita ¡Dios… iba a volar de tanta felicidad!

El doctor nos dio las ecografía y le retiró la toalla a Bella limpiando el exceso de gel, botándola en un sesto.

—Mientras te acomodas, voy a pasar a darte una lista de las vitaminas y hierros que debes tomar… también voy a darte un turno para tu próxima consulta que será dentro de un mes —ayude a Bella a levantarse y a acomodarse la ropa. Cuando estuvo limpia nos sentamos frente al doctor y este nos dio un folder con la que sería la historia clínica del bebe y Bella. Los tres hablamos de algunas dudas que teníamos Bella y yo, hasta que se dio por terminada la consulta

—Una última cosita doctor… —Bella me miré extrañada ya que habíamos preguntado por todo— nosotros podemos… ¿podemos mantener las relaciones sexuales normalmente? —miré a Bella de soslayo y esta estaba más que sonrojada, parecía querer matarme con la mirada.

— Sí, no hay problemas… solo traten de no extralimitarse con algunas cosas como las posiciones y eso… —Bella no lo dejo terminar de hablar y tomándome de la mano me empujó para que saliéramos de la consulta.

—No se preocupe, todo será normal… Gracias doctor —salimos del consultorio y Bella me dio un manotazo en el brazo— ¿Cómo le puedes preguntar eso, Edward? —me encogí de hombros.

—Solo quería estar seguro…

Ella no pudo seguir hablando ya que mí atolondrada familia comenzó con las preguntas. Les mostramos las ecografías y para mi sorpresa, a mi padre se le aguaron los ojos por la emoción de saber que pronto sería abuelo. Mi hermano y Rose nos felicitaron, ellos estaban muy emocionados. Nos abrazaron y nos desearon muchas felicidades.

Cuando salimos de la clínica, fuimos al departamento de Bella y pedimos comida hecha para comer. Todos estábamos en un ambiente relajado y distendido hablando del embarazo. Nada sería igual después de esto, nuestras vidas cambiarían para mejor. Mire a Bella y su embarazo la tenia cambiada, mas hermosa y radiante. La amaba tanto, y pensar que estuve a punto de perderla… en ese tiempo creí morirme del dolor, algo que no se lo deseaba a nadie.

Como sí de una inexplicable conexión se tratara, el rostro de Bella se fijo en el mío. Le sonreí y ella me devolvió la sonrisa. Me incliné sobre ella y bese delicadamente sus labios. Él mundo se había esfumado a nuestro alrededor, ella era mi paz infinita. Picoteé sus labios para luego apoyar mi frente sobre la de ella. Sabía lo que quería y era tenerla a mi lado por el resto de mi vida…

— ¿Qué tanto piensas?

—En nuestros futuros juntos —dije dándole un beso. Ella me miro pero aun así no dijo nada.

Comimos todos juntos y cuando ya todos estuvieron saciados y prometiendo que en la mañana íbamos a la casa que mi padre había comprado. Emmett y Rosalie se fueron a mi departamento y el de mi hermano y así finalmente se fueron. Tanto Bella como yo nos dimos una bajo de espumas y sales para relajar el estrés del día y despejar nuestras mentes de todo. Entre besos y caricias furtivas que tenían el efecto directo a mi entrepierna, salimos del baño. La deseaba como nunca y saber que dentro de su vientre llevaba a nuestro hijo, era completamente excitante.

Nos metimos en la cama e inmediatamente ella se acomodo entre mis brazos. Acariciaba su espalda y muy delicadamente besaba su frente.

— ¿Bella?

— ¿Uhm?

—Sabes que te amo ¿verdad? —la separé un poco de mi, solo lo necesario para que ella me mirará a la cara. Necesitaba mirarla a los ojos para decirle lo que tenía pensado. Ella me miró y asintió a lo que le había preguntado, en sus facciones había algo de preocupación, pero era algo necesario— estaba pensando por todo lo que tuvimos que pasar para poder llegar hasta donde estamosahora, y… lo que intento decir es que yo no me veo en una vida sin ti —un intenso brillo se instalo en sus ojos.

—Lo se… yo tampoco puedo ver mi vida sin ti y sin la cosita…

—Entonces… por favor mi hermosa y sexy profesora, me harías el honor ¿de… de casarte conmigo? —luego de un minuto largo donde su rostro no mostraba emoción alguna, una tímida sonrisa se instalo en su rostro.

— Sí… —solo esas palabras y no espere más, la bese como nunca, con todo el amor que mis labios podían darle.

—Te amo… y juro que te voy a hacer feliz, a ti y al bebe.

Besé a Bella como si no hubiera mañana. La miré de arriba hacia abajo y sin perder tiempo, comencé a desvestirla.

Bella completamente desnuda era simplemente una ninfa, era la reencarnación de la hermosura y la perfección, me gustaba tanto que sus piernas me envolvieran dejándome apresado y enterrado en ella que no me importaría morir así. Me encantaba literalmente. De un momento a otro yacíamos los dos debajo de mis sabanas abrazados y besándonos de manera lujuriosa. Me acomodé sobre ella y froté mi miembro contra su centro, Bella jadeó y tiró la cabeza hacia atrás. La tomé del rostro e hice que me mirará.

—Te amo amor, te amo…

—Por favor, Edward… te necesito dentro mío…

La noche en la habitación se interrumpió con gemidos, jadeos y gritos. Las manos de Bella no dejaban espacio sin acariciar. Mis brazos la envolvían y sus piernas me aprisionaban como pinzas no dejándome escapar. En cada vaivén de mi cadera, en cada arremetida contra su pelvis, me hacia estar mas cerca de tocar el cielo con mis dedos.

No podía contar cuantas veces, el nirvana había arremetido en mi sistema dejándome sin aliento. Haciéndome creer que me dejaba fuera de juego, para luego otra vez encenderme para una nueva batalla. Bella sabía como cuando y donde tocar para hacerme enloquecer, ella acariciaba mi falo de tal manera que hacia que mi mente volará de placer, hacía que perdiera mi cordura y mi razón. Nuestro último orgasmo que ambos nos dimos fue glorioso, cansados y a mas no poder, los dos nos dejamos ir en los brazos del otro. Durmiéndonos en el más profundo sueño.

.

.

.

Ocho meses después

—Ven, por esta razón yo quería después del nacimiento de Jaymes ¡Parezco una ballena! —los gritos de Bella se podían escuchar en toda la casa que mi padre había comprado hacia ya un mes. Era hermosa, tenía un gran patio verde detrás de la casa y esta contaba con cuatro habitaciones y baños. Era la casa perfecta que me hubiese gustado regalarle a Bella.

Bella se estaba poniendo su vestido de novia junto con su madre y Esme. Rose ya estaba lista y esperaba a que ella bajara para que yo pudiera ubicarme en mi sitio. Hoy era nuestro día, nuestra boda.

Habíamos decidido celebrarla celebración en el patio trasero ya que era espacioso y los invitados no eran muchos, solo los más allegados.

— ¿Aún le falta mucho? —el padre de Bella aun me seguía mirando con desconfianza.

—Uhm… creo que no —asintió y su bigote se moviódebajo de sus labios. Aclaré mi garganta y me acomodé mi moño. Estaba tan nervioso como el día en que fuimos junto a Bella a comunicarles a Charlie y René que nos íbamos a casa y que Bella estaba esperando a la cosita…

Flash Back

Bella ya estaba en su tercer mes de embarazo y su vientre había comenzado a notarse. Hacía ya una semana que habíamos llamado a sus padres anunciándoles que los iríamos a visitar. No les dijimos el motivo de la visita, ellos habían pensado que solo era por que Bella los extrañaba.

Decidimos también que visitaríamos a Alex y Demetri, por lo que mi auto iba cargado con juguetes y cosas para él, extrañaba a ese niño y en todas las veces que hablábamos con él por el skype, nos hacía ver cuántotambién nos extrañaba. Su habla se había aclarado más con ayuda de sus nuevos profesores y ahora él se daba mucho mas con las personas que no conocía.

Cuando llegamos a la casa de los padres de Bella, la madre estaba en la puerta esperando nuestra llegada.

— ¡Bella, cariño! —Ella corrió y la abrazo sin percatarse del bulto en su vientre— ¿Cómo estas? En realidad la pregunta seria ¿Cómo están? Edward querido ¿tu como estas? —detrás de René vimos que venia caminado Charlie con cara de pocos amigos. Este se adelanto hacia mi pasando junto a su esposa quien lo mirada con el ceño fruncido.

Charlie se paró frente a mi rostro y bufando como un búfalo por la nariz habló entre dientes.

— ¿Qué le paso a mi hija? —miré de soslayo a Bella y esta se había percatado inmediatamente por donde venia el rodeo. Ella se puso a mi lado y me tomó de la mano.

—Papá, estoy bien… ¿Por qué no pasamos dentro y hablamos como los adultos que somos?

— ¡No! ¿Dime que fue lo que le paso a tu barriga? Desde la ventana se puede ver —la madre de Bella llevo como relámpago su vista al vientre de Bella, donde crecía su nieto o nieta.

— ¡Oh Dios Mío! —Dijo René antes de taparse la boca con las manos para luego correr hacia Bella y abrazarla comenzando a llorar— ¡Hija ¿Por qué no me lo dijiste?! ¡Oh Dios santo… ¿Voy a ser abuela?! ¡Voy a ser abuela! ¡Charlie vamos a ser abuelos! —gritaba mientras abrazaba, besaba y tocaba la pancita de Bella.

—Creo… creo que seria mejor para Bella que entremos enseguida esta refrescando y eso no es bueno para ella —Charlie hizo dos pasos hacia atrás y luego se dio la vuelta caminando hacia la casa.

— ¡Papá! —dijo Bella llamándolo, más su padre no se volteo a responderle ni detuvo su marcha.

—Bella amor es mejor que entremos y hablemos dentro de la casa —ella hizo un puchero adorable pasando su brazo por mi cintura y apoyando su mano sobre mi pecho comenzamos a caminar seguidos por una entusiasmada René quien le hacia las mil y un preguntas a su hija y a mi.

Después de una buena charla, una reprimenda a Charlie por parte de su esposa quien defendía la independencia de Bella diciendo que ella era una mujer mayor para hacer con su vida lo que quisiera, el temperamento de el padre de Bella había mejorado radicalmente.

—Entonces… Bella, hija… yo… ¿Puedo ver tu tripa? —y ¡Boom! El labio de Bella comenzó a temblar y sus ojos se llenaron de lágrimas a medida que se levantaba su camiseta y caminaba hacia su padre.

La piel de Bella estaba radiante y brillaba con su propio brillo, era única. Ella se paró delante de su padre y él luego de aclarar su garganta extendió su mano derecha y la posicionó en el vientre de su hija. Nunca me podría haber imaginado ver al jefe de policía con sus ojos cristalinos y su bigote comenzando a temblar. Era un momento único. Por lo que me atreví a sacar mi celular y sacar una foto congelando el momento para siempre.

Al sacar la foto sus ojos se posaron en mí.

—Que este feliz por que me harán abuelo no quiere decir que no tendré una charla contigo Qué estas creyendo ¿Que no te daré un golpe por haber embarazado a mi hija? —mis ojos se abrieron como platos.

— ¡Papá!

— ¡Charlie!

Gritaron Bella y su madre a la misma vez. Charlie bufó y rodó los ojos.

—Solo bromeo ¡Pero ganas no me faltan!

Y sin mas seguimos hablando sobre todo lo que había pasado, omitiendo ciertas partes, como por ejemplo cuando yo había salido corriendo, Charlie no tenia por que enterarse de esa parte.

Fin Flash Back

—Edward…

— ¿Si? —miré a mi suegro.

—Solo te pido un favor… y es que cuides a mi hija y a mi nieta, ellas junto a mi esposa son lo más importante que tengo en la vida y si tu solo haces que Bella vuelva a derramar un sola lagrima por ti voy a buscarte y voy a matarte, conozco el bosque como la palma de mi mano y nadie va a encontrarte jamás ¿has comprendido?

—Si señor…

—Otra cosa… ¿Por qué demonios dejaste que Bella le pusiera a la niña Jaymes? Acaso no tenían otro nombre mas común… ese nombre es horrible —dijo frunciendo el ceño.

—Bueno… ese nombre lo eligió ella y el segundo lo elegí yo.

— ¿Y que elegiste? ¡Un nombre raro de seguro!—dijo negando con la cabeza.

—De hecho si, lo invente yo mismo… quería que mi hija llevara algo del nombre de sus dos abuelo y creo que algo salió… Carlie —lo quede mirando y este se volvió a mirarme con un brillo especial en sus ojos. Era puro agradecimiento.

—JaymesCarlieSwan…

—Cullen… su apellido será Cullen—él bufo mirando hacia la escalera.

—Bueno sí como sea —le sonreí, por que sabia que con él todas las batallas estaban perdidas.

—Igual gracias, sé que amas a Bella y la harás feliz… solo recuerda la pequeña charla que acabamos de tener por el resto de tu vida —asentí.

—Amo a Bella y a mi hija y realmente ya no concibo una vida sin ellas dos.

Nos quedamos en silencio hasta que Rosalie bajo por las escaleras junto con Esme Y René.

—Edward ya está todo listo le diré al pianista que comience a tocar, cuando escuches los primeros acordes sales tu con Esme ¿de acuerdo? —asentimos con Esme a lo que Rosaliedecía. Mi padre junto a mi hermano nos esperaban frente al pequeño altar que habíamos hecho.

Los acodes de Turning page comenzaron a sonar y Esme me dio su brazo, le sonreí y comenzamos a caminar, aun recordaba el amor con el que ella me había mirado al preguntarle si quería entrar conmigo en la boda…

Flash Back

Nos encontrábamos en mi departamento Bella,Rosalie, mi hermano, mi padr,Esme y yo, todos estábamos preparando las pocas invitaciones que íbamos a mandar a nuestros más allegados, cuando de la nada hable sin proponérmelo.

—Esme… me preguntaba… ¿te gustaría caminar conmigo hacia el altar? —todos los presentes se quedaron en silencio y sus ojos me miraban con cierta sorpresa— solo si tu quieres, puedo preguntarle a mi tía, ella tal vez…

— ¡Por supuesto que quiero! —dijo la ultima palabra en una mezcla entre risa y sollozo. La miré y en sus ojos había un amor muy parecido al de mi madre. Sus ojos estaba abnegados en lágrimas y sus manos se retorcían. Ella aceptaba a Bella y a mi hija como si fuera parte de su familia y con eso yo ya no podía pedir más, ella simplemente se había ganado un lugar en mi corazón— ¿Puedo… puedo abrazarte? —asentí y me pare, también estaba necesitando ese abrazo para sellar una nueva amistad y dejar de atrás viejos rencores que ya casi ni recordaba.

Su abrazo ablando mi corazón completamente hacia ella, y permitió que desde ese día la mirara como una madre, una que mi verdadera madre me había mandado.

Fin Flash Back

— ¿Listo? —asentí mas seguro que nunca.

Todos estaban aquí, nadie faltaba. Jasper con Alice y las gemelas. Demetri con Alex quien este ultimo estaba en brazos de su padre mirando para todos lados. No me paso desapercibido la manera embobada que Demetri miraba a mi prima Kate. Ojala y él no perdiera el tiempo con ella. Algo muy bueno podía salir de ellos dos. Jacob estaba junto a Renata y en sus brazos tenían a una bebe preciosa de cuatro meses, ella era igual a Jacob, de tez color canela pero asombrosamente tenia los ojos color celestes, era impresionante la belleza de esa niña. El hermano de Renata, Santiago estaba de la mano de Rachel la hermana de Jacob, ambos mirando todo con complicidad.

Caminamos hasta el altar y allí me coloque donde Rose me había indicado antes. Al poco tiempo pude ver como Bella caminaba hacia mi tomada del brazo de su padre. Ella estaba radiante, su cuerpo estaba envuelto un delicado vestido blanco diseñado perfectamente para ella. Su pancita de ocho meses se dejaba notar y eso la hacia ver mas adorable. Su rostro estaba libre de hebras caoba todo levantado en un moño medio.

Inhale aire, y lo contuve en mis pulmones. Podía notar su nerviosismo por lo que le sonreí a pesar de que por los costados de mis ojos dos pequeñas y traicioneras lágrimas se derramaron sin permiso. Ella me había dejado sin palabras. Al llegar al altar baje el escalón que había y su padre me dio su mano, sin dejar de mirarla la tomé y le di un leve apretón. La ayude a subir el escalón sosteniendo su vestido y ella se acomodó frente a mí.

Y allí frente a todos nuestros seres queridos, nos hicimos marido y mujer. Los votos habían sido sencillos y nada explayados, ambos sabíamos el amor que nos teníamos por lo que habíamos decidido que solo serían algunas palabras. Cuando Bella me dio finalmente el ansiado si, no me pude aguantar y la bese aun sin ala autorización del juez que oficializaba el matrimonio. Los aplausos y silbidos no se hicieron esperar y cuando finalmente Bella y yo nos separamos el juez nos anunció que finalmente éramos marido y mujer.

—Finalmente eres completamente mía… y yo tuyo amor… —acaricié su pancita y pude sentí como nuestra nenita daba un patadita— mi nena esta feliz —dije acariciando con mis dos manos su vientre— ¿Su madre lo esta? —Bella me sonrió y asintió.

—Por supuesto que estoy feliz… nada puede empañar este mo… —el rostro de Bella se contrajo y su cuerpo se inclinó un poco hacia adelante.

Nuestra familia nos saludaba y nos deseaba muchas felicidades y bendiciones pero ninguno se percataba del cambio de ella.

— ¿Bella, amor que te pasa? —ella negó con la cabeza y se enderezosobando su vientre. No camino ni tres pasos en el que un chillido salió de su boca inclinándose completamente hacia adelante agarrando su panza.

— ¡Oh dios! Creo… creo… —ella se levantó la falda del vestido y en sus piernas había un brillante liquido.

¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!

— ¿Has rosto bolsa? —ella no pudo contestar. Por que todos ya nos estaban rodeando, mirándonos con sorpresa y con cara de felicidad.

— ¡Oh… ya va a llegar la bebe! —Gritó René— ¡Charlie trae el auto! ¡Hay que llevarla a la clínica! —yo no podía moverme de mi sitio, simplemente miraba sus piernas cubierta por liquido amniótico.

¿Cómo es posible? A Bella todavía le quedaban algunas semanas de embarazo. Esa aclaración en mi mente me trajo de regreso a la realidad. El embarazo de Bella aun no estaba en término.

—Espérame aquí, voy a traer el auto —le di un beso en su frente y corrí hasta mi vehículo.

Cuando me estaba estacionando frente a la casa, mi ahora esposa y madre de mi hija, salía del brazo de su madre, Esme venía unos pasos más atrás con el bolso de mano de Bella y con el bolso para la bebe. Rosalie y Emmett venían con una video cámara gravando todo el momento. Jasper, Alice, las gemelas junto con Demetri y Alex se subieron a sus respectivos autos y nos siguieron hasta el hospital. Mi padre y mi suegro iban en otro auto. Y René yEsme iban conmigo para asistir a Bella.

Apenas arranque el auto salí disparado hacia el hospital.

—Edward… por favor ve mas despacio… quiero llegar a dar a luz por lo menos —estaba tan nervioso que no me di cuenta de que había subido la velocidad. La disminuí un poco pero mantenía mi ritmo en las calles— ¡Oh diablos! —medio gritó Bella.

— ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Son las contracciones? Recuerda lo que dijo el médico, cuenta cada cuanto son —sentí un bufido y supuse que era ella.

—Bella respira despacio… con calma, puedes agitarte y cansarte mas rápido si sigues respirando de esa forma —le decía Esme, yo la miré por el espejo retrovisor y ella se encogió de hombros—. Leí algunos libros —simplemente dijo.

Al llegar a la clínica Esme bajo primero y salió corriendo a avisar que venia una embarazada en labor de parto. Tome a Bella por la cintura y la ayude a caminar.

— Edward puedo sola.

—Lo sé, solo… déjame ayudarte en lo que puedo —ella sonrió.

Un enfermero venia junto a Esme y en cuanto nos vio frunció el ceño mirando el vestido de Bella el cual estaba todo mojado. Por los alto parlantes se escuchaba como llamaban al medico obstetra de Bella pidiendo que se dirija con urgencia a sala de partos. Bella se sentó en la silla con dificultad y el enfermero la llevo a donde eran las salas de parto. Al entrar el doctor de Bella ya estaba allí y al vernos frunció el ceño.

—Bella a ti te faltan semas de gestación —dijo colocándose apresuradamente guantes de látex en sus manos— ¿Se estaban casando?

— Sí, no pensamos que se adelantaría el parto, pero apenas dimos el sí ella rompió bolsa —el doctor negó con la cabeza mientras que ayudaba a Bella a colocarse en una camilla.

—Necesito que espere afuera, la voy a revisar y voy a ver cuánto ha dilatado.

— ¡No, yo me quedo con ella! —declaré poniéndome ala par de mi esposa.

—Escúcheme —dijo el médico con tono autoritario y serio—, por lo que puedo ver, a Bella se le adelanto el parto por lo que eso puede traer complicaciones tanto para ella, como para la bebe, necesito que salga para poder revisarla bien, en cuanto sea el momento que tenga que pujar lo hare pasar ¿me entendió? —miré a Bella y ella asintió. Me acerqué a ella y su frente estaba perlada de sudor.

—Lamento esto, lamento que pases por estos dolores amor, sí tan solo… —ella negó con la cabeza y muy delicadamente acarició mi mejilla.

—No seas tonto… esto es normal, ahora hazle caso al doctor y espera afuera, yo pediré que te llamen cuando sea el momento —dijo en medio de una mueca de dolor. Asentí dándole un beso en la frente y salí inmediatamente del lugar.

Toda mi familia estaba esperándome en la sala de espera y al verme se pararon invadiéndome de preguntas.

— ¡Por favor, uno a la vez! —dije sentándome en un asiento y tomando mi cabeza en mis manos.

— ¿Cómo esta mi hija? —preguntó Charlie.

—Ella… no lo se, el medico me dijo que saliera afuera para poder revisarla bien, él… él dijo que se adelanto el embarazo y que eso podría traer complicaciones… Dios… —negué con la cabeza. Cerré mis ojos de frustración, me sentía tan impotente y un miedo irracional me invadió de inmediato. Sentí que alguien se sentó a mi lado y me acarició la espalda.

—Edward, todo saldrá bien ya lo veras… Bella y Jaymes son fuertes, la niña solo esta un poquito apurada en salir —eso me hizo sonreír, pero tan susceptible y sensible estaba que mi labio comenzó a temblar — ¡Oh Edward! —lágrimas comenzaron salir de mis ojos y un sollozo se escuchó por toda la sala.

— ¿Qué hare si sucede algo? Mi bebe… Dios… no quiero que le pase nada a mi bebe o a Bella —no me importaba que me vieran llorar, mucho menos si era por mi hija o por Bella.

Sentí como unos delicados deditos acariciaron el dorso de mis manos las cuales cubrían mi rostro. Miré a la persona y me encontré con el perfecto rostro de Alex. Él puso sus manitos sobre las mías y me sonrió.

—No me gusta que llores Edwad —le sonreí entre lágrimas. Aun le costaba decir bien mi nombre. Alex se acomodo entre mis piernas y rodeo mis cuello con su bracitos— Yo estoy seguro que todo esta bien ¿Tu estas seguro también? — ¿Cómo negar eso?

Me recompuse y lo tomé en brazos sentándolo en mi regazo, él con sus manos me quito todo rastro de lágrimas y me dio un pequeño beso en mi mejilla.

—Sí, también estoy seguro que todo saldrá bien y gracias por consolarme… —dije besando su rubia cabeza— ¿sabes? Escuché decir a la bebe que quiere conocerte… que quiere que seas como su hermano mayor ¿te gustaría eso? —el niño sonrió de manera radiante para luego mirarme solemnemente, y aclarando su garganta contesto.

—Por supuesto que me gustaría, no te preocupes Edwad, yo cuidare de ella, yo seré su hermano mayor —le sonreí agradecido.

Todos miraban la escena con ternura y Demetri tenia un brillo en sus ojos al ver la amistad que su hijo y yo habíamos formado. De un momento a otro vi como mi prima se acercaba y le ofrecíaun pañuelo de papel, Dem la miró y un sonrojo profundo tiño sus mejillas ¿Quién lo diría? Demetri sonrojado.

Casi dos horas y media después, mis nervios me tenían mal, por mi cabeza pasaban miles de situaciones todas y cada una de ellas malas.

Sentimos que la puerta de la sala donde Bella estaba se abrió y una enfermera venia a nuestro encuentro trayendo con ella una bata en la mano.

— ¿El esposo de IsabellaCullen? — ¡Diablos, que bien sonaba eso!

— ¡Yo! —la enfermera me miró de arriba hacia abajo.

—El médico me mando a llamarlo, la señora Isabella ya esta en trabajo de parto y lista para pujar, necesito que se ponga esto y… esto —me paso la bata y luego un gorro del mismo material que la bata. Me quite el saco apresuradamente y me coloque la bata y el gorro y comencé a caminar detrás de la enfermera.

— ¿Hijo quieres que alguien más entre? —preguntó mi padre a mis espaldas.

—No, está bien…

Sin perder más tiempo entre en la sala e inmediatamente quise matarme. Bella estaba conectada un monitor que monitoreaba su pulso y presión arterial, ella tenia una sonda en su nariz que le proporcionaba oxigeno y encima un barbijo de platico que también le daba oxigeno. Mire todo con verdadero terror. Su vestido había desaparecido y había sido reemplazado por una bata blanca la cual esta subida sobre su vientre. Mire la pansa de Bella y en este habíaadherido un pequeño parche con un cable el cual monitoreaba las pulsaciones de la bebe.

—Bella, amor… —susurré con el nudo en mi garganta cuando me coloque a su lado. Ella abrió sus ojos y me observó sonriendo con cansancio.

—Edward… —el médico me hablaba por lo que giré a verlo y este estaba con su ceño fruncido— ya no se puede retrasar mas el parto, intente ver si podía hacer una cesárea de urgencia, pero los canales de parto de Bella están demasiados dilatados por lo que no puedo correr riesgos, así que si tu estas en condiciones de presenciar esto puedes quedarte al costado de tu esposa, si no es el caso ella lo entenderá y… —negué con mi cabeza, Bella no pasaría el parto sola, yo estaría a su lado.

—No, está bien, voy a presenciar el parto, no me alejaré de ella —el doctor asintió y tomando un banco de plástico se sentó frente a las piernas de Bella.

— Muy bien… ¡Bella! —casi gritó el medico despertándola— Bella, necesito que te mantengas despierta, eso es muy importante, se que estas cansada y que te duele, pero la bebe ya quiere salir… Edward ayuda a Bella a mantenerse despierta… —me senté a su lado y le tomé de la mano dándole un beso, ella parpadeaba con rapidez intentando despabilarse— cuando tengas la próxima contracción puja con todas tus fuerzas… —solo uno segundos después la contracción le vino y ella se inclinó hacia adelante apretando sus dientes con fuerza comenzó a pujar.

Su mano apretaba la mía con fuerza mientras que sus uñas se clavaban en mi carne. No me importaba sentir un mínimo del dolor que ella estaba sintiendo. Se relajo completamente mientras que inhalaba y exhalaba aire rápidamente, su cabello estaba mojado y el sudor le corría por sus sienes y frente. Una contracción volvió a arremeter contra ella y devuelta se inclinó hacia a delante haciendo fuerza.

— ¡Vamos Bella, puedo ver el cabello de su cabeza! — Bella volvió a pujar y pude sentir como se relajaba otra vez —miré hacia donde el doctor hacia unos raros movimientos y juró que casi me voy de culo al ver la fuerza que ejercía para sacar la cabeza de la bebe hacia afuera— ¡Vamos Isabella! ¡Es tu hija a la que vas a traer al mundo! —miré a Bella y ella lloraba en silencio. Me acerque aun más a ella y le susurré.

—Amor lo estás haciendo bien, solo has un esfuerzo mas, solo uno y tendremos a nuestra hija con nosotros —ella me miró.

—No puedo más… —susurró en voz baja.

— Sí, sí puedes tu eres fuerte… eres mi profesora preferida, la que elegí para hacer mi vida… eres la mujer mas fuerte que conozco… hazlo por Jaymes, amor —ella cerró los ojos y momentos después volvió a inclinarse hacia adelante pujando.

Un gritó de Bella se pudo escuchar en la sala y luego de eso ella cayo hacia atrás exhalando todo el aire que había contenido en sus pulmones. De pronto el sonido del llanto de mi hija inundo la sala. Miré a Bella y ella buscaba con la mirada a nuestra hija. El doctor puso la bebe en un pequeño cubículo y comenzó a examinarla detenidamente. Un minuto después él la colocaba sobre el pecho de Bella.

—Jaymes… —dije en susurros. Bella con lágrimas en los ojos sobaba delicadamente a nuestra hija quitándole cualquier rastro de sangre— Gracias… gracias —dije besando los labios de Bella.

—Te amo… te amo… los amo a los dos —mis lágrimas no se hicieron esperar y sonriendo entre lágrimas le di pequeños besos a Bella.

Jaymes era hermosa, simplemente hermosa. Sus mejillas eran de un rosa profundo por la fuerza que hacia para llorar, era bastante grande para sus casi ocho meses y medio. Acaricié su cabecita delicadamente, toda ella me llamaba, me tenia completamente hechizado como en su momento lo hizo su madre hace ya un tiempo.

Bella estaba muy cansada, pero forzaba sus ojos para mantenerse despierta. El médico se acercó hasta nosotros.

—Lamento interrumpir, pero necesito llevarme a la bebe, hay controles de rutina que hacerle y otros que se le hacen a los bebe que nacen prematuros —el médico tomó a Jaymes de los brazos de Bella y la envolvió en una manta verde— aunque se la ve muy saludable, tiene un peso considerable para ser una bebe prematura me atrevo a decir que todo esta mas que bien, en un momento vendrán a limpiarte Bella y te pasaran a sala común, ahí pueden esperar a su hija mientras le hacemos los controles —el médico se llevo a la bebe y una enfermera me pidió que saliera fuera a esperar que limpiaran a Bella.

—Amor… —ella apenasmovió sus ojos y los fijo en mi—ahora van a limpiarte, luego te llevaran a la sala común y ahí vamos a esperar a Jaymes ¿de acuerdo? Yo estoy fuera, aunos pasos de ti —asintió con una media sonrisa.

La amaba tanto, ella había hecho un gran esfuerzo para tener a nuestra hija, se comporto como una verdadera madre y por eso la amaba aúnmás.

Al Salir fuera, me dirigí hacia la sala de espera y mi familia al verme corrió hacia mí.

—Ya soy papá… Jaymes ya nació… ¡Dios es hermosa! —mi padre me abrazó junto a mi hermano, ambos llorando de la emoción que el momento nos daba.

— ¿Cómo esta Bella? —Pregunto Charlie.

—Cansada, pero bien… realmente lo hizo bien… ella… fue muy fuerte —dije con una sonrisa en mi boca.

Mire hacia abajo y Alex me tendió sus brazos, lo tomé y él me abrazó.

— ¿Ya puedo conocer a mi hermanita? —le sonreí

—Ahora mismo le están haciendo unos controles, pero no tardaran mucho, cuando la traigan a la sala con su mami tú la podrás ver también —él asintió y se removió de mis brazos corriendo a los de su padre quien lo esperaba con una sonrisa.

Todos estaba contentos, y la felicidad se desbordaba completamente, no tenia palabras para lo que estaba sintiendo en este momento, sentía que nada opacaría mi realidad.

Quince minutos después llevaron a Bella a la sala común mientras ella dormía con cansancio. Me permitieron entrar primero a mi solo para darnos a Bella y a mi algo de intimidad. Se le notaba a ella el cansancio de haber dado a luz, su cuerpo aun estaba hinchado pero a mis ojos ella la mujer mas hermosa de la tierra, eso jamás cambiaria. Me senté a su lado y sin despertarla besé sus labios con delicadeza, susurrándole cuanto la amaba.

Sentí la puerta abrirse y pude ver a una enfermera de edad avanzada empujando una incubadora. Dentro de ella había un pequeño bultito rosa.

—Con permiso… pero esta niña quiere ver a su madre —la enfermera la dejo junto a la cama de Bella para luego acomodar las mantitas— el doctor pasara en un rato y les dará los informes de salud de la bebe —asentí. La enfermera salió dejándonos a los tres solos. Deje la mano de Bella dentro de las mantas que la cubrían y me pare para dar vuelta la cama y apreciar con mis ojos, el maravilloso regalo que Dios nos había mandado.

Era fascinante verla, Jaymes era la creación de amor entre dos personas, amor puro y sincero. Me tenia embelesado observándola, toda ella me atraía.

Mi bebita se removió y sus manitos salieron de debajo de la manta. Ella se estiraba haciendo una mueca con su boquita formando un pucherito y entonces un delicado llanto salió. Parecía el ronroneo de un gatito. Miré a Bella y esta se removió, no quería que se despertara, ella necesitaba descansar, por lo que de manera torpe tomé a mi hija por primera vez en brazos.

Era una sensación placentera y la paz que ella me brindaba era enorme. Besé su cabeza y con la punta de mi nariz acaricie la suya.

—Sigue durmiendo mi cielo… ahora mami necesita descansar, tu la has hecho trabajar y necesita reponerse —Jaymes se volvió a estirar en mis brazos y se acomodo sobre mi pecho ronroneando. Tome su manito y bese cada uno de sus dedos— te amo hija… tu y tu madre son mi vida entera y hare todo lo que este a mi alcance por darle una vida feliz y llena de amor… te lo juro.

—Ella sabe que nos amas Edward —miré a la cama de Bella y ella nos miraba con una sonrisa en su rostro. Me acerque a ella y me senté a un costado suyo sin incomodarla demasiado, acomode a nuestra hija en sus brazos y ella sonrió complacida— Oh… mira que hermosa eres Jaymes… ¡Edward es igual a ti! —exclamó con entusiasmo.

—Aun no ha abierto sus ojos, pero estoy seguro que son iguales a los tuyos —ambos estábamos en una burbuja, contemplando a nuestra hija, cuando de la nada sentimos como un flash nos daba de lleno. Miré al culpable de haber interrumpido el momento y como me lo imagine, así fue.

—Emmett, voy a meterte esa cámara en el trasero si no dejas de joder.

—No seas boca sucia delante de mi sobrina… ella no debe copiarte esas mañas tuyas —rodé mis ojos y seguí contemplando a mi hija. Bella no dejaba de mirarla y de acariciar su pequeño rostro.

Nuestra familia estaba a los pies de la cama y todos hablaban en susurros, nadie se atrevía a levantar la voz. Sus abuelos hacían fila para conocerla, Carlisle y Charlie choreaban baba por la bebe. Esme y René ya estaba planeando sacarla de compras junto a Rosalie, me hice una breve nota mental de recordar no dejarla pasar mucho tiempo con ellas.

—Chicos, Esme y yo queríamos decirles algo —miré a mi padre quien había captado la atención de todos principalmente de mi y de Bella—. Lo que estamos por decirle iba a ser nuestro regalo de bodas, pero como ahora todo cambio y la princesa de la casa se apuro en salir, pensamos que lo mejor será decírselos ahora —fruncí mi ceño y miré a Bella quien me miraba de forma rara no entendiendo nada—. La casa donde se celebro su boda en realidad no la compramos con Esme para nosotros, la casa es un regalo para ustedes tres de mi parte y de parte de Esme —miré a Bella y ella no estaba en mejor estado que yo, su boca había formado una graciosa O.

— ¿Papá, estas hablando enserio? —miré a Esme y ella asintió con entusiasmo juntando sus manos.

—Queríamos hacerles creer que era para nosotros dos, pero si hubieran pensado bien ¿a quien se le ocurre comprar semejante casa solo para dos personas? —Esme se rió y yo no pude mas que agradecerle abrazándola— ¡Oh… no es nada cielo! —abrace a mi padre y este no se lo esperaba.

—Gracias papá… de verdad, muchas gracias.

—Sí Carlisle, muchas gracia de parte de los tres —dijo Bella con lágrimas en los ojos.

—La casa queda muy cerca de la universidad de Seattle y del instituto de Bella, así que ninguno de los dos tendrá el problema de viajar tanto, eso es algo que pensamos bien —volví a abrazar a mi padre y este tenia sus ojos húmedos— Ahora… ¿ya puedo tomar a mi nietita? —pregunto mi padre frotándose las manos.

— ¡Oh no, ponte a la fila Cullen! —Dijo Charlie adelantándose a mi padre y tomando a Jaymes en sus brazos— Hola bichito… mírate que preciosa eres… me has hecho sufrir mientras que aguardaba tu dulce llegada… ohhh eres tan hermosa, eres igual a tu madre ¿no es cierto Bella? —preguntó mi suegro a Bella.

—Papá… es igual a Edward

—Dije que es igual a ti… —definitivamente mi suegro siempre me llevaría la contra. Aun así no lo cambiaría por nada en el mundo.

Era feliz como estaba y volvería pasar por todos mis sufrimientos sí con eso me traía devuelta a los brazos de mi esposa y de mi hija.

Mientras todos rodeaban a la bebe yo me acerque a mi amada esposa y me senté a su lado tomado de su manos.

— ¿Eres feliz? —le pregunté.

—Muy feliz… no cambiaria nada —asentí a sus palabras.

—Entonces vete preparando, por que momentos como este pasaran muchos en nuestra vida —ella asintió y me sonrió. Me incliné sobre ella y la bese sus labios con todo el amor que le tenía…

A mi hermosa y sexy profesora.


T.T voy a llorar por unos días... todas saben que este fue el ultimo capitulo, solo falta el epilogo pero aun asi, estoy feliz por haber podido terminar mi primer fic, y saber que a tantas chicas les gusto me llena de alegria. Quiero dar muchas gracias todas y cada una de las niñas y niños, que apoyaron este fanfic con sus reviews desde un principio y aunque a veces me llegaba a tardar en actualizar siempre estaba ahi esperando pacientes el siguiente capitulo ¡Mierda ya estoy llorando!

Gracias a Aleja Lara, por ayudarme con cada capitulo de este fic, se que ella sufre con mis faltas de ortografia, pero agradezco que tambien se hiciera propio a los personajes del fic y que junto conmigo los vieramos crecer dentro de la historia. ¡Muchas gracias nena!

Muchas gracias tambien a La autora del que en su momento fue La chica del servicio por haberme dado ese lugarcito en su blog. Muchas gracias Patricia Geller.

Y bueno, creo que nada más... solo les pido paciencia para los demas fic y que me sigan apollando como hasta ahora.

¡MUCHAS GRACIAS!

Se las quiere...

***Gis Cullen***