Notas de la autora: ¡Hola, queridos lectores! Me alegro que les haya gustado el capítulo anterior, recuerden mis trabajo es para que ustedes se entretengan un poco. Con respecto a tus dudas Azahara lamento decirte que no puedo responder a ninguna que pusiste. No acostumbro a adelantar el transcurso del fanfic sin que lo haya escrito, creo que te tendrás que esperar un poco para ir contestándo tus dudas. En la primera pregunta igual, no tengo respuesta. En sí, no tengo fecha exacta para actualizar, es por eso que mejor no me comprometo. (U.U) Aún así, gracias por leer. ¡A todos! Un abrazo y un beso.

Kaoru (16)

Momoko (17)

Miyako tiene (16)

Butch (22)

Brick (24)

Boomer (20)

Fanfic Dedicado a: Marinav92

Demashita! Powerpuff Girls Z © Yoko Kamio

Advertencias: Lenguaje inapropiado, OoC, Suspenso (Solo un poco... xD), Lime, Lemmon, Pedofilia, UA.


Pasante

By_PerFecTHeLL

Sin Cordura_(*)

— ¿Qué? —preguntó Kaoru, algo desconcertada por lo contado por su amiga pelirroja. Realmente empezaba a creer que eso no era cosa de la suerte, sino que simplemente el pasante Brick había estado en el momento correcto y el lugar correcto; aun así era confuso.

—Sí. Hoy lo arrestaron en la mañana, lo encontraron durmiendo en una banca del parque de la ciudad. Pensé que era más listo y huiría.

—Aún así, no creo que le sirva de mucho escapar. —comentó Miyako, captando la atención de sus amigas. Kaoru analizó un poco las palabras de ella y asintió.

—Entiendo. —musitó Kaoru, ahora obteniendo la atención de ellas.

— ¿A qué te refieres? ¿Alguna de las dos me podría explicar?

—Piénsalo, Momoko. La familia Akamiya es millonaria si es así como se le puede definir, por lo que me he enterado cuentan con más de 3000 policías privados a su servicio; además me enteré que el papá de ellos es el dueño de una cadena de los hoteles y hospitales más grandes en Japón. La verdad aun no entiendo por qué están haciendo su servicio de pasantes en esta escuela. Le he preguntado a Butch y siempre me responde lo mismo…

«Por diversión. Estamos aburridos de estar encerrados en la mansión, es divertido gastar dinero, pero… es más divertido ganárselo. Conoces a personas muy interesantes.» Kaoru recordó lo que le había dicho y suspiró, que suerte tenían ellos; sin embargo, estaban cansados de esa vida. ¿Quién comprendía a los ricos?

Miró a Momoko quedarse pensativa por un momento y puso su mano sobre el hombro de ésta. Tal vez, estaba confundida o simplemente pensaba en su mamá o su hermanita. Seguramente estaba pensando en cómo pagarle todo lo que hizo al pasante pelirrojo; sea lo que sea que estuviera pensando, sabía de cualquier modo que se trataba sobre ese asunto.

—No te mortifiques, ya encontrarás una forma de pagárselo. —dijo Kaoru, evitando que saliera una risa de sus labios, después de todo había dado en el blanco. El sonrojo de su amiga se lo verificaba.


El día transcurrió bastante normal, y la palabra bastante ya decía mucho. Uno que otro maestro aburrido aparecía para darles clases, Kaoru bostezó y se estiró un poco; miró con desinterés el reloj que estaba arriba del pizarrón y las manecillas parecieron detenerse con su mirada. Kaoru volteó a su cuaderno levemente y volvió a mirar el reloj, viendo que las manecillas de éste volvían a avanzar. Era verdad, entre más esperabas que llegara la hora de salir más se tardaban las manecillas en hacer su recorrido.

Tomó el libro entre sus manos, y cubrió su rostro. Lo puso en una posición en la cual el libro pudiera sostenerse solo, una vez que confirmó que éste no se movía, se recostó sobre su pupitre.

Escuchó la puerta abrirse, sin embargo no le tomó importancia. Es decir, ella estaba "leyendo" así que no le podían decir nada. No escuchó ruido, ningún movimiento; sus ojos no se abrieron, se mantuvieron cerrados esperando escuchar cualquier tonto informe que les tenían que dar.

Nada.

Escuchó unos cuantos pasos acercándose a ella e intento abrir los ojos, pero le resultó imposible. ¿Qué pasaba? ¿Por qué no escuchaba nada?

Gime para mí. —dijo una voz algo ronca en su oído y soltó un grito, abriendo los ojos. Sus compañeros e incluso el maestro–algo enojado– la voltearon a ver.

—Señorita Matsubara, podría leernos el siguiente poema de la página 14.

—Yo… emm… sí. —dijo Kaoru, levantándose algo nerviosa y viendo hacia todos lados. Suspiró algo frustrada, seguramente había sido un sueño o una pesadilla. Lo que sea que haya sido, se había escuchado tan real.

Kaoru comenzó a leer a la perfección el poema de Mario Benedetti, "Viceversa". Ese poema era uno de sus favoritos, así que lo conocía perfectamente; no tenía ni siquiera la necesidad de leerlo para poder decírselos a la perfección, sus ojos recorrieron el lugar disimulados, sintió un pequeño escalofrío recorrer su columna vertebral al ver una sombra afuera del salón, pausó un poco y continúo con la lectura.

Al finalizar, todos le aplaudieron y el profesor le agradeció por la cooperación de la chica. Kaoru se sentó y miró de nuevo hacia la puerta, tragó saliva por inercia y sintió un poco de alivio recorrer su cuerpo.

—Eso fue hermoso, Kaoru. —dijo Miyako, acercándose a ella. Kaoru agradeció y miró al profesor salir; su mirada de nuevo se posó sobre su amiga rubia, una sonrisa se formó en sus labios.

—Gracias, es uno de mis poemas favoritos. —comentó Kaoru, algo avergonzada. Sintió un asfixiante abrazo de Momoko, la cual se veía más tranquila después de su charla de la mañana.

—Fue tan hermoso, deberías considerar utilizar ropa más femenina. Así te hubieras visto como una muñequita recitando un bello poema de amor.

—Para nada, sabes que ese no es mi estilo, Momoko. Además, no soy ninguna muñe…—calló Kaoru, al sentir de nuevo un pequeño escalofrío recorrer su columna vertebral. Su cuerpo se tensó levemente y su mirada se dirigió rápidamente a la puerta.

Quiero escucharte gritar mi nombre.

Kaoru se levantó desconcertando a sus amigas y corrió hacia la puerta abriéndola de golpe, provocando que todos sus compañeros la observaran extrañados.

—Lamento llegar tarde y gracias señorita Matsubara por abrirme. —dijo Arakami, cargando un montón de flautas.

Kaoru abrió sus ojos un poco sorprendida, sacó su cabeza hacia el pasillo, pero no vio a nadie más. Enseguida reaccionó y le ayudó a Arakami.

—De nada. —dijo Kaoru, después de un momento y dejó las flautas en el escritorio.

— ¿Te pasa algo? —dijo Momoko, comiendo un caramelo.

Kaoru no respondió, llegó y se sentó, recargó su barbilla sobre una de sus manos y se sumergió en sus pensamientos. Sí, si la había escuchado; pero… por algún motivo no quería responder eso. Una flauta llegó hasta ella, se le quedó mirando un poco y suspiró.

—Tal vez… sólo fue mi imaginación. —se dijo a sí misma, y resopló levemente. Esas ideas que pasaban en ese momento por su mente eran totalmente absurdas, es decir, ¿Qué probabilidad había de que fuera real? Sólo ella lo había escuchado, y eso no era muy normal que digamos. Probablemente, el cansancio la estaba haciendo escuchar cosas demás.


—Butch, por favor… sólo será un momento…—dijo Patrice, abrazándolo, pasando sus manos por su cuello, besándole parte del mismo.

— ¡Basta! ¡Lárgate de aquí!

—No me voy a ir, no soy como tus demás putas. Así que: me complaces o armo un escándalo de que me quieres violar. Tú decides.

—La que me quieres violar eres tú. —dijo Butch, con un tono irónico. Patrice hizo una pequeña mueca de burla y encendió un cigarro, soplándole el humo en la cara aun teniéndolo del cuello; eran dos horas libres las que tenía él, así que tenía que aprovecharlo al máximo.

—Butchy, te amo… eso no lo entiendes.

Patrice se acercó peligrosamente a su rostro, sorprendiéndose levemente de que éste no cambiara de expresión.

—Dime, ¿Quién es?

Ella sabía y conocía a la perfección como era Butch. Cuando alguien que realmente le gustaba se le acercaba de esa forma tan inapropiada empezaba a sudar levemente y sus manos empezaban a temblar un poco. Ahora, era distinto. Actuaba tranquilo, como si ni le importara que ella estuviera a esa corta distancia.

—Hmm… pronto lo sabrás, después de todo… me voy a casar con ella.

Patrice frunció el ceño, sin tomarle importancia a lo que él pensara. Después sonrió y lo estampó contra la pared que estaba detrás de él, escuchó un leve quejido; pero decidió ignorarlo.


Kaoru paró de tocar la flauta y miró por inercia hacia la ventana, como si pudiera llegar a haber algo interesante fuera de ésta. Sus ojos se abrieron levemente y sintió deseos de llorar, ese infeliz. Tomó su mochila y salió del salón sin permiso de su maestro.

—Ese estúpido, lo odio… lo odio…—se dijo Kaoru en voz alta y se encerró en el baño, se sentó en uno de los lavabos y suspiró cerrando sus ojos. Tenía que tranquilizarse o eso le haría mal al bebé.


—Kaoru... —murmuró Momoko, algo triste, miró hacia donde había visto su amiga hace unos momentos y frunció levemente el ceño al ver a Butch detrás del edificio D (El gimnasio) con una pose algo comprometedora con una chica raquítica. Lo maldijo un poco cuando miró a éste aventarla fuertemente al suelo, y al parecer gritarle algo.

La pelirroja volteó a ver a Miyako la cual también había visto eso.

—Confundió las cosas. —dijo Miyako, comenzando a tocar la flauta de nuevo. Momoko sólo la observó, y miró hacia enfrente; Kaoru siempre había sido impulsiva y más cuando se trataba del tema de "relación amorosa". Sabía que para su amiga era complicado, aun así… esperaba que no hiciera nada estúpido.


Kaoru abrió sus ojos al escuchar unos pasos dirigirse hacia ella y se asustó al ver a Arakami parado junto a ella, sonriéndole.

— ¿Profesor? Yo… perdón. —dijo Kaoru, avergonzada levemente al sentir la mano de él posicionarse sobre su mejilla húmeda. Sabía que él lo hacía para reconfortarla, pero algo muy dentro de ella le decía que tenía que salir de ahí lo más pronto posible.

—Tranquila… no pasa nada…—susurró Arakami, al oído de ella. Kaoru sintió un escalofrío y sintió los labios de él rozar los suyos; tragó fuertemente saliva, seguramente el sonido no pasó desapercibido por él.

—Pasante… por favor, no quiero…

—Shh… ¿Por qué?

Kaoru se desconcertó y lo miró algo extrañada.

— ¿Por qué, qué? —replicó ella, ahogó un pequeño grito al sentir a Arakami empezar a desabrocharle la blusa que traía en ese momento.

— ¿Por qué lo complaces a él?

—Yo… porque… porque lo amo. —dijo Kaoru, sintiendo al pasante de música parar su labor.

—Él no. Él nunca ha amado a nadie más que a sí mismo. —dijo Arakami, mirándola seriamente. Kaoru negó con la cabeza, podría golpearlo y salir corriendo; pero… había otra parte suya que quería escuchar más de lo que ese pasante pervertido le decía.

¡Qué ironía! Una parte de ella quería golpearlo y huir, mientras la otra quería quedarse y escuchar.

—Te equivocas.

—No, no lo hago. ¿Por qué debería mentirte? No ganaría nada, además… lo acabas de ver por ti misma ¿no?

Kaoru apretó sus ojos fuertemente, sintiendo el liquido fluir por sus mejillas. Sintió sus senos quedar libres y un par de manos los apretaron fuertemente, sin cuidado alguno.

—Gime para mí. —escuchó la voz de Arakami y abrió sus ojos, viéndolo con cierto toque de terror. —Quiero escucharte gritar mi nombre.

—No… por favor… no—dijo Kaoru en pequeños susurros, su vista se volvió borrosa; desmayándose en ese momento.


—Hmm…—soltó un leve quejido y abrió poco a poco los ojos. Recordó un poco en donde estaba, provocando que se levantara rápidamente; Kaoru miró que estaba en la enfermería de su escuela.

—Al fin despiertas, me preocupé mucho. —dijo una voz detrás de ella y sintió un escalofrío más fuerte que los de antes; volteó, mirando a Butch sentado en una silla con los brazos cruzados y con una sonrisa formada en su rostro.

— ¿Butch? ¿Qué paso? —preguntó Kaoru, tomando su cabeza algo adolorida. Empezando a recordar como se había salido del salón por la maldita culpa de él, como había entrado al baño y sobre todo como había sido atacada por Arakami.

—Un maniático se coló al colegio, los policías están investigando como entró. Te atacó e intentó violarte, afortunadamente el pasante Arakami arriesgó su vida para salvarte, ahorita está en el hospital. Creo que está en estado de coma o algo parecido. —dijo Butch, tranquilamente. Kaoru abrió sus ojos, negando levemente con la cabeza.

—Eso no es…—pausó—verdad.

—Claro que lo es. —dijo Butch, mirándola seriamente. Kaoru sintió otro pequeño escalofrío al sentir la mirada de él, un pequeño toque de terror se presentó en ella y recordó aquella sensación que había sentido cuando Butch destruyó la rosa que le había regalado el chico Wilson.

Kaoru miró a la enfermera salir, dejándolos solos. Sintió unos brazos rodearla suavemente, tragó un poco de saliva y le correspondió el abrazo.

—Tú lo hiciste, ¿verdad?

—No sé de qué me hablas, pero… quiero que gimas nada más para mí. —susurró Butch en el oído de ella, provocándole un estrago.

Sintió a Butch voltearla un poco brusco, pero al mismo tiempo con cuidado, quedando en "cuatro" sobre la cama. El botón de su pantalón fue desprendido de una manera algo bruta, y sus bragas ya no la cubrían más. Kaoru mordió fuertemente la almohada que tenía de cabecera y movió sus caderas al sentir la lengua de su pasante saborear su intimidad.

—Aah… Butch…—soltó un leve gemido, al sentir a sus pezones ser jalados con un poco de ansia por los dedos de él. Su sostén quedó en el suelo en poco tiempo, sus senos fueron apretados fuertemente por las manos intrusas aun metidas debajo de su blusa; una de ellas salió y ahora empezó a juguetear con su intimidad como si de un juguete se tratará.

Sus gemidos se hicieron más constantes, a pesar de que trataba que fueran silenciados por la almohada que ya estaba algo mojada debido a la saliva que soltaba ella.

Butch acarició suavemente su entrepierna, provocándole un sobresalto. Sonrió levemente y adentró su lengua en su cavidad, degustando de aquel delicioso sabor que desprendía el cuerpo de su prometida.

Cerró los ojos, y un dedo de él presionó con un poco de fuerza el clítoris de ella. Masajeó sus glúteos de forma juguetona y recordó lo que había pasado hace unas dos horas.

Butch paró su caminar al escuchar la voz de Kaoru y de Arakami dentro de los baños de mujeres. Miró con desinterés la puerta y se quedó escuchando un poco la interesante conversación que tenían.

—No… por favor… no…—la voz de Kaoru calló, haciéndolo entrar de forma despreocupada. Obviamente lo que vio ahí no le había gustado para nada, le puso seguro a la puerta del baño y se acercó a un Arakami verdaderamente aterrado.

—Te dije… que a ella no te le acercaras. —comentó Butch, frunciendo el ceño. Después varios golpes secos hicieron eco en el baño. Sacudió levemente sus manos como si hubieran agarrado alguna asquerosidad, y vistió a Kaoru que seguía inconsciente susurrando su nombre. —Y, así es como debe de ser.

Butch sonrió levemente y sacó su celular haciendo una llamada a su "querido" padre.

Necesito que me hagas un favor…—le dijo Butch a su padre.

—Mmm… aah… ¡Butch! —los gemidos de Kaoru lo sacaron de sus pensamientos y sonrió levemente, aumentando el ritmo de las embestidas. Levantó en el aire el diminuto cuerpo de la chica y apretó esos hermosos senos una vez más. Escuchó unos pasos acercarse, pero no le tomó importancia… continúo con su labor: "llegar al centro de su muñequita."

—Aagg…—soltó un leve quejido al sentir su miembro ser apretado por la vagina de ella, aún así, no varió el ritmo. Uno de sus dedos masturbó el clítoris ya erecto de su dulce novia, provocándole sentir varios espasmos.

—Este es un problema grave, deberían tener más cuidado cuando andan en busca de un peligroso criminal. ¡Miren como han dejado a uno de mis profesores por su descuido! —gritó algo exasperado el director. Butch asintió levemente, miró a los paramédicos llegar llevándose a Arakami.

—Lamentamos este dilema, le pagaremos los daños causados. —dijo el policía que estaba parado frente al director. Butch arqueó una ceja al ver al director recibir el paquete de dinero contento.

—Soborno. Típico de mi padre. —dijo para sí mismo y se alejó de ahí con las manos ocultas en sus bolsillos, mirando a Arakami de reojo.

— ¡Más! ¡Por favor más! —pidió Kaoru, Butch sonrió levemente y se acercó a su oído, mordiéndolo suavemente.

— ¿Qué? No escucho mi nombre. —dijo Butch con un tono algo seductor, mordiendo el lóbulo de la oreja de ella.

—Más Butch, por favor…

—Así está mejor. —dijo él, empezando a penetrarla de una forma más salvaje. Más ansiosa. Su miembro empezó a latir dentro de la estrecha y caliente cavidad de ella, haciendo que ésta soltara un pequeño gruñido de placer. Sus ropas ya estaban en el suelo y lo único que los cubría era esa estúpida manta de enfermería. Él soltó un pequeño quejido al sentir las uñas de ella clavarse en su espalda, provocando que aumentara las embestidas más excitado.

Los dientes de él, se aferraron al cuello de ella; provocándole una mancha rojiza. Los espasmos se hicieron más constantes, y de nuevo, como siempre… ambos llegaron a su clímax.

—Ahora sí… ¿qué me decías? —preguntó Butch, sonriendo algo ingenuo. Sintió a su linda prometida acomodarse en su pecho, para quedarse profundamente dormida.


—Miyako… cortaste mal está col. —dijo Boomer, mirando detalladamente a los pedazos de verdura que cortaba la chica. Notó a la rubia bajar la mirada un poco decepcionada y la volteó a ver, sonriendo levemente.

—Lo lamento…

—Descuida, es normal que pase esto. Aun tienes mucho que aprender. —dijo Boomer, sonriendo levemente. Tomó las manos de la chica y le enseñó la técnica del "cortado perfecto". Sus manos eran finas, dignas de una gran chef.

— ¡Oh! Muchas gracias, pasante. —murmuró Miyako, algo sonrojada. Boomer se dio cuenta de esto y desapartó las manos rápidamente provocando que Miyako se hiciera una cortada en su mano.

—Lo lamento…—dijo Boomer, tomó un trapo y lo puso sobre la herida.

—Descuide, soy algo torpe—murmuró Miyako, sintiendo un fuerte ardor.

—No lo eres. —dijo Boomer, serio. Recibió una mirada algo confundida de Miyako y él sonrió, caminando con ella rumbo a la enfermería sin decir nada más.


—Nos vemos mañana, no olviden nada. —dijo Brick, a los alumnos que salían bastante apresurados. Comenzó a guardar sus cosas en el maletín negro que había llevado el día de hoy, una sombra tapó la luz de los papeles que leía. Brick levantó su mirada y vio a Momoko con la cara algo sonrojada, y una bolsita de chocolates en su mano.

—Yo… este…

— ¿Pasa algo, Momoko? —preguntó Brick, denotando esa paciencia que siempre tenía, cada vez que alguien se equivocaba en algunas formulas o cuando dejaban sucios los vasos de precipitado.

—Hmm… quería agradecerle por lo que hizo ayer. —dijo Momoko extendiéndole la bolsita de chocolates. Brick sonrió levemente y miró hacia la puerta, tomando los chocolates.

—No tienes nada que agradecer, Momoko. No soporte que… ese tipo te golpeara. Un hombre que le pega a una mujer no es un hombre. Es una bestia. —dijo Brick, seriamente. Recibió una mirada de la chica y se acercó a ella. Miró aquellos ojos rosas, y le parecieron demasiados tiernos en ese momento que no pudo evitar una pequeña sonrisa. Su mano se posicionó en la mejilla de ella, acariciándola suavemente; la retiró enseguida al ver a Momoko sonrojarse y verlo sorprendida.

—Yo… gracias. —dijo Brick, rascándose la nuca algo nervioso. Sintió una los dedos de Momoko pasar sobre su mejilla derecha, la cual tenía una pequeña bandita debido a lo de ayer. Una simple cortada.

—Te hirió.

— ¿Esto? No, no es nada. No te preocupes. —dijo Brick, soltando una pequeña risa. Calló al ver la cara de Momoko y sintió los labios de ella sobre la bandita, se le quedó observando, formando una pequeña sonrisa en su rostro. La tomó de la barbilla y la besó suavemente, sintiendo en sus labios un pequeño suspiro fugitivo de ella.

—Te necesito…—dijo Momoko, abrazándolo. Brick besó suavemente el cuello de ella, mordió suavemente una parte de éste y sonrió al sentir las manos de su pequeño «caramelo» aferrarse a su camisa.

La cargó en un par de segundos y la sentó en el escritorio, provocando que las cosas que estaban encima de éste se cayeran al suelo. Aunque, en realidad en ese momento no le importaba. Tomó un chocolate y se lo llevó a la boca, sí… los chocolates lo sacaban de quicio, pero acaso… ¿podría quedar más loco de lo que ya estaba?

La besó con algo de fuerza, haciéndole sentir el sabor del chocolate. Saboreó sus labios, y adentró su lengua con avidez. Rozó su lengua con la de ella con suavidad y no pudo alegrarse de que ella le correspondiera.

Sus manos acariciaron las bellas piernas descubiertas de la pelirroja, esa maldita falda que había llevado le quedaba muy bien. Le encantaba verla de ese modo, aunque también no era de gran importancia si la llevaba o no.

Tomó otro chocolate y lo untó sobre el cuello de ella, lamiéndolo gustoso. Escuchó a Momoko gemir levemente y adentró una de sus manos debajo de la falda.

—Aah…—soltó un pequeño grito Momoko, que probablemente sólo hizo eco en el salón–afortunadamente–.

—Shh…—sacó su dedo del interior de la chica y lo colocó en sus labios, haciendo que ésta lo lamiera por inercia. Brick la besó, saboreando ese dulce sabor que había sacado gustoso.

—Brick… mmm…

—Shh… no digas nada. —susurró Brick, besándola. Al menos para que se entretuviera en algo, metió de nuevo su mano debajo de la falda, pero… esta vez para quitarle la ropa interior. La miró abrir sus piernas, dándole una vista realmente excitante; desabrochó su camisa y el sujetador arrojándolos hacia un lado junto con la falda de ella.

Otro chocolate más fue cómplice de su actividad sexual.

Cubrió los pezones de ella con el chocolate y dejó la diminuta bolita de chocolate entremedio de éstos. Empezó a succionarlos, morderlos y lamerlos suavemente. Sintió como fue despojado de su camisa y pantalón, miró algo burlón a la chica. Su miembro ya estaba lo bastante despierto.

— ¡Ah! —exclamó Momoko, sintiéndolo adentrar dos dedos más a su vagina.


—Descuide, ya me siento mejor. —dijo Kaoru, sonriendo a la simpática enfermera que la atendía.

Se despidió de ella, siendo ayudada por Butch. Debían salir de ahí antes de que la enfermera notara un olor "extraño" en la enfermería.

—Te amo…—dijo Kaoru mirándolo de reojo, recibiendo una mirada tranquila de él.

—Lo sé, ¿Quién no podría amarme? —dijo Butch, algo egocéntrico. Kaoru golpeó su brazo, esa no era precisamente la respuesta que esperaba. —Era broma, yo también te amo.

Kaoru le sacó la lengua algo ofendida, y después sonrió.


— ¡A-ah! ¡Brick! —gimió Momoko, fuertemente. El pasante aumentó más las embestidas, y se llevó otro chocolate a su boca; besando por milésima vez a Momoko. Sus músculos se tensaron al sentir a su pene aumentar de tamaño debido a los apretones de la vagina de ella.

—Agg…—soltó un leve gruñido, debido a que las uñas de ella se habían enterrado en su espalda. La volteó haciendo que su cuerpo quedara boca abajo sobre el escritorio, sacó su miembro y recorrió los labios superiores de ella con la punta de éste, se adentró de nuevo haciendo que el cuerpo de ella vibrará de placer.


—No lo entiendo.

— ¿Qué no entiendes? —preguntó Butch, mirando de reojo a Kaoru.

— ¡No entiendo porque tengo que ponerme esta, esta… cosa! —exclamó Kaoru con algo de exageración, Butch rodó los ojos y sonrió divertido al ver el cierre de la "cosa" no subirle a Kaoru.

—Es un vestido, Kaoru. Y pruébate otro gordita. —dijo Butch, recibiendo como respuesta de Kaoru el vestido en su cabeza.


Brick sonrió, habían llegado al clímax y estaban bastante agotados ambos. Sin mencionar que había desechado todas las calorías del chocolate que se habían comido. La abrazó fuertemente e inhaló el aroma dulzón de ella.

—Algún día te pagaré lo que hiciste. —susurró Momoko, Brick negó levemente con la cabeza, mientras se ponía su camisa.

—Ya lo has hecho.

Sintió a ella abrazarlo del cuello y sonrió, definitivamente… el chocolate lo volvía loco.


Los días pasaron rápidamente, Kaoru se encontraba algo nerviosa y frustrada. Había aumentado de peso, no tanto, pero uno que otro de sus pantalones ya no le cerraba.

—Hoy es el día que voy a conocer al papá de Butch. Hoy es el día que conoceré a mi escritor favorito, me pregunto… ¿Cómo será?

Kaoru se quedó pensativa y miró por la ventana, ignorando las explicaciones del profesor.


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Nota: Si dejan un review ayudan a Kaoru a que Butch la complazca todas las noches :)

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