Chapter 25
Luego de una espantosa lucha con Jack Krauser (que parecía no morirse nunca), Leon por fin consiguió dirigirse hacia una de las puertas que lo llevarían a encontrar a Ashley, por enésima vez consecutiva. Ese jueguito comenzaba a ponerle de los nervios, pues cada vez que la encontraba y la ponía bajo su cuidado, algo pasaba y se la llevaban otra vez. Y eso significaba volver a buscarla, volver a rescatarla, así no iba a acabar nunca.
– ¿Pero qué rayos…? – gruñó.
Había llegado a un punto muerto. Un lugar del cual no podría salir con vida a menos que ocurriera un milagro. Revisó su munición… imposible, no conseguiría matar siquiera a la mitad de enemigos que portaban armas como él, y probablemente no estaban preocupados por sus reservas de balas.
Tragó saliva y masculló por lo bajo. No llegaría a ninguna parte.
Y de pronto… lo que no esperaba que ocurriera. El milagro había aparecido al fin. Un helicóptero arribó disparando a diestra y siniestra, cargándose a todos los enemigos con facilidad.
– ¡A eso le llamo refuerzos! – exclamó alegremente, viendo a su compañero ayudarle de forma tan eficiente.
– Soy Mike – dijo la voz al otro lado del comunicador – y si necesitas artillería pesada, has venido al lugar correcto.
– ¡Gracias, Mike, sigue cubriéndome!
Leon comenzó a correr por los caminos de tierra custodiado en los cielos por el poderoso helicóptero, que destruía todos los fuertes con increíble facilidad. Era maravilloso contar con alguien luego de tanto rato solo peleando contra el mundo.
Bueno, no puedo olvidarme de la ayuda de Ada, aún cuando no sé de qué lado está…
¡Por fin!, había llegado a una de las partes más altas de la isla, y Mike continuaba junto a él. Podría rescatar a Ashley y sacarla rápidamente de allí…
– Gracias. Cuando salgamos de aquí, los tragos son por cuenta mía – dijo alegremente.
– Sí, de acuerdo, conozco un buen bar – contestó Mike.
Leon miraba al helicóptero, cuando el silbido de un objeto atravesando el cielo lo distrajo. Pero no tuvo tiempo de ver qué era, pues en ese instante Mike y la enorme máquina voladora eran destruidos por un cohete. Leon alcanzó apenas a cubrirse de los trozos de fierro que volaban peligrosamente, prestos a cercenar miembros.
– ¡Mike! – gritó, desolado.
Corrió al borde del precipicio, viendo fijamente cómo el helicóptero en llamas caía al vacío, explotando. Se giró hacia atrás, justo para ver la silueta de Saddler y alguno de sus lacayos con un lanzacohetes en la mano alejarse. Fueron ellos…
– Me aseguraré que el próximo en irse seas tú, Saddler – murmuró, con la vista fija en el horizonte. Tenía que apresurarse con su misión, o tal vez más refuerzos serían asesinados.
Pero mientras caminaba por unos túneles comenzó a sentirse mal. Trastabilló y se apoyó pesadamente en la muralla, con dificultades incluso para respirar. En eso, Ada atravesó el umbral y se acercó, visiblemente preocupada.
– Leon… ¿estás bien? – murmuró.
–Sí… – respondió, siendo sacudido en ese momento por extraños dolores en el pecho.
Unas extrañas venas se esparcieron rápidamente por su brazo, mientras su rostro comenzaba a teñirse de una expresión diferente. Ada lo observó alarmada, no parecía el Leon que ella conocía. Entonces, el parásito estaba haciendo de las suyas en su cuerpo.
Pero la señal fue un poco tarde, pues el agente se lanzó a su cuello, ahorcándola con fiereza. Tenía los ojos rojos y su expresión era de júbilo mientras le apretujaba la tráquea. Ada se debatió preocupada por hacerle daño… pero no había otra alternativa. Tenía que apartarlo y la delicadeza aquí sobraba. Con mucha dificultad, consiguió hacerse con un pequeño cuchillo que llevaba para emergencias, y lo clavó rápidamente en el muslo de Leon, pateándolo también en el bajo vientre, consiguiendo así liberarlo por un rato del control mental que orquestaba el maldito parásito en su cuerpo.
Leon rodó por el suelo, avergonzado y enfurecido por su comportamiento.
– Perdón – jadeó, levantándose y tomando un puñado de pastillas. Miró a Ada quien también jadeaba, y se sintió aún más culpable.
– Tenemos que quitar ese parásito de tu cuerpo – dijo, muy seria. Estaba preocupada de que Leon no aguantara por mucho tiempo más.
– Sí… pero primero tengo que salvar a Ashley.
– Bien… – dudó por un micro segundo, pero era lo mejor – dividámonos.
No le interesaba en lo más mínimo Ashley Graham, pero sí que Leon estuviera a salvo. Lo ayudaría para terminar rápido aquella pesadilla.
El agente la vio irse del lugar y recordó la generosa vista a sus piernas que ella le regaló cuando le dejó en la lancha… sonrió imperceptiblemente, y continuó su camino.
Tras muchas dificultades consiguió llegar a una habitación donde, dentro de una cámara extraña, se encontraba Ashley aparentemente dormida. Apenas entró, una voz conocida para él resonó en todo el lugar.
– Aunque dentro de poco obtendrás un increíble poder, parece que sigues prefiriendo la muerte…
– Me llevaré de vuelta a Ashley, lo quieras o no – desafió, enfurecido.
– Ah, la osadía de la juventud – respiró, lanzándose luego hacia adelante y golpeando a Leon en el pecho. Lo hizo con terrible brutalidad, haciendo que se estrellara contra la cámara que contenía a la chiquilla americana.
Leon apenas podía respirar, y Saddler se acercaba a él administrando su poder sobre el parásito… cuando los disparos de una TMP le distrajeron. Era Ada, que descargó su arma para darle a Leon una oportunidad de escapar.
– ¡Ahora, Leon! – gritó.
El aludido asintió, apretando un botón. Se abrió la compuerta de la cámara y tomó a Ashley por la cintura, parecía grogui y no abría los ojos. Maldición.
Saddler se acercó a ellos, trasladando las balas que había recibido su cuerpo hacia sus manos, dejando caer los casquillos al suelo. Sonrió con suficiencia, sabiendo que no podrían hacerle daño usando esa metralla.
– ¡Muévanse! – chilló Ada, que comprendía mejor lo que estaba pasando.
– ¡Vamos! –exclamó el agente, arrastrando a Ashley.
Corrieron por un pasillo y desaparecieron, dando a Ada la oportunidad que esperaba. Viendo unos barriles explosivos sobre la puerta que Saddler quería atravesar, disparó hacia ellos, encerrándose con él. Ahora sólo le quedaba derrotarlo.
Saltó hacia abajo, cambiando el cargador de su TPM y volviendo a disparar. Hábilmente esquivó sus ataques y en el momento en que Saddler parecía escupir un huevo de la boca, sacó su navaja y la clavó limpiamente en él, haciendo que cayera al suelo. Lo había derrotado.
Caminó tranquilamente hacia su cuerpo y recogió la muestra del parásito que llevaba.
– Gracias. Esto va a ser difícil de explicar…
Pero no se dio cuenta del aguijón que esperaba atacarla.
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Leon y Ashley en tanto consiguieron llegar a una habitación especial, donde se encontraba la máquina que destruía al parásito Las Plagas del cuerpo humano, sin dañar los órganos internos.
– ¿Con ésta chatarra? – La voz de Ashley sonaba totalmente aprehensiva – no estoy segura, Leon…
– Sólo hay una forma de saber si funciona, tú lo operas – dijo, mientras se acomodaba en la camilla.
– ¿Estás seguro que quieres hacer esto…?
– Sí, seguro – quería terminar con el parásito lo más rápido posible.
Ashley miró fijamente al hombre que la rescataba del infierno. Y temió por su vida. No quería que le ocurriera nada malo. Pero era arriesgarse o morir… o peor, volverse un esclavo de Saddler. Así que examinó los controles de la máquina, esperó a que los grilletes sujetaran las muñecas de Leon… y comenzó a operar.
Vio que en la pantalla aparecía el parásito, y trató de eliminarlo haciendo el menor daño posible. Pero se movía… era difícil… y escuchar los quejidos del agente era una tortura…
Por fin lo consiguió. Leon acezó, cansado por el esfuerzo. Los grilletes desaparecieron, liberándolo.
– ¿Cómo te sientes? – le preguntó, aún sabiendo la respuesta.
– Como de un millón de dólares – respondió, recordando las palabras que Noiholt le había dicho hace años.
– Pensé que te ibas a morir… – externalizó sus miedos, pero ya no había caso – de acuerdo… parece que es mi turno – y suspiró, resignada.
Cambiaron de puestos y Leon ahora operó la máquina, quitando eficientemente el parásito del cuerpo de Ashley. Corrió a verla cuando había terminado el proceso. Se veía agitada, pero aparentemente normal.
– ¿Estás bien? – inquirió, preocupado.
La chica no contestó, pero fijó sus ojos color miel en los azules de Leon. Y por instinto, alzó los brazos hacia su cuello y se abrazó a él, apretándolo, agradecida de seguir viva y de contar con su ayuda y su protección. Leon le dio unas palmaditas cariñosas en la espalda, pensando en lo asustada que debía encontrarse.
– No sé qué opinas tú, pero creo que es tiempo de que volvamos a casa – y le acarició la cabeza.
Ella asintió suavemente, mostrando una dulce sonrisa. Sí… qué maravilla escuchar esa palabra luego de pasar por tantas penurias.
Debía salirse de la camilla, pero el contacto de Leon acariciando su espalda era increíble. No deseaba que eso se terminara, tal vez… cuando terminara la misión…
Sintió que Leon se apartaba con delicadeza, así que puso los pies sobre la tierra (tanto literal como no literalmente) y caminó para quedar a su lado. Entonces, se dio cuenta que él miraba fijamente hacia la puerta. ¿Qué había allí?
Dos agentes. Una rubia alta, con lindos ojos verde mar y cara salteada de pecas, parecía aliviada de verlos, como si los hubiera buscado por mucho tiempo. La expresión de su rostro era sorprendentemente fácil de leer.
Un poco más atrás, había otra agente. También rubia, era muy baja y sus ojos celestes parecían gélidos. Aún más, toda su expresión corporal hizo que Ashley se estremeciera de frío. Qué miedo con esa chica… pensó, temblando ligeramente. Miró a Leon, que parecía algo consternado, aunque controló rápidamente su gesto y ahora parecía casi alegre.
Ashley frunció el ceño, confundida. ¿Qué estaba pasando que ella no sabía?
– ¡Hola, Leon! – saludó la rubia alta.
– Hola Sam, Noiholt… ¿también son mis refuerzos?
– Sí. ¡Por fin los encontramos!, ha sido terrible, entre los aldeanos locos y los tipos con mascarilla y palos eléctricos, hemos pasado la de aquellas… David y Xiao-Yang están en el otro extremo de la isla, y hay un helicóptero que nos espera, tenemos que salir de este sitio y llegar al muelle que está por allá… – señaló algún lugar en el horizonte – nos encontramos en ese punto, porque ahora Noiholt y yo guiaremos al piloto.
– Bien, así lo haremos. Vamos, Ashley.
El agente y la chica se dirigieron hacia una de las salidas, desapareciendo rápidamente. Cuando eso ocurrió, Noiholt soltó el aire que no sabía estaba conteniendo, y se relajó visiblemente. Sam frunció el ceño y la miró.
– Vas a tener que cambiar la actitud, no puedes tener esa cara mientras escoltamos a Leon y Ashley – la regañó.
– Créeme que intento evitarlo.
– Inténtalo más. Vamos.
La jaló de un brazo, llevándola hacia el camino. Noiholt tenía la cabeza perdida en sus pensamientos, la mayoría bastante oscuros. ¿Por qué se sentía tan enojada?, claramente Leon no tenía el menor interés sentimental en Ashley, y sus ojos habían mostrado una mezcla de sentimientos asombrosa cuando la vio en el umbral. Por supuesto que no iba a saludarla como si estuvieran en casa, pero tuvo el detalle de dejarle saber con la mirada lo mucho que la había extrañado.
– Estoy postulando para ganar el premio a la idiotez – murmuró, sorpresivamente.
– ¡Cuidado, que es mío! – exclamó Sam.
Noiholt no pudo menos que reír luego de esa frase. ¿De qué tenía que preocuparse?, de nada. Ni siquiera Ada andaba cerca como para ponerla de los nervios. Respiró profundamente, dispuesta a no perturbarse con la dependencia que mostraba Ashley. Era obvio que se sintiera así, la habían secuestrado y había pasado por situaciones traumáticas, ¿cómo no iba a ver a Leon como si fuera un héroe?
Noiholt se corrigió mentalmente: ese hombre ES un héroe.
Había pasado un buen rato desde que se encontraron con él. Por fin llegaron al punto donde el helicóptero los esperaría, Sam le daba indicaciones para bajar y Noiholt recibió un llamado por el comunicador.
– Maüser – contestó.
– Soy Leon – sonaba agitado.
– ¡Leon!, ¿dónde estás?, ahora llegó el helicóptero, iremos a recogerlos.
– No, escucha Noiholt… – vaciló un momento – tienen que irse ahora de la isla. Va a explotar.
– ¿Qué? – chilló. ¿Por qué a estos idiotas les gustaba tanto poner bombas de tiempo? – ¡vamos ahora por ustedes!
– ¡No, tienen que salir pitando ya! – Gritó – si el helicóptero no arranca ahora la explosión los alcanzará. Ashley y yo vamos corriendo a conseguir la moto de Ada. Ella me avisó y me dio las llaves.
– Es que… – estaba demasiado preocupada como para pensar con claridad.
– Agente Maüser, le ordeno que se vayan ahora – replicó, con voz dura.
Leon había usado un tono autoritario que sólo utilizaba cuando la situación era crítica. Así que Noiholt tragó saliva y puso la mente en blanco. La voz de mando era él, y ella debía hacer caso a todas sus indicaciones.
– Sí, señor – balbuceó.
– Nos vemos luego.
La comunicación se cortó en ese momento. Noiholt miró en dirección hacia donde se encontraba Leon… y deseó con todas sus fuerzas que escaparan sin contratiempos. Ella esperaría a que se encontraran de nuevo, estaba segura que nada malo ocurriría. Él era demasiado importante en su vida como para perderlo.
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Primero que todo, ¡gracias por leerme como siempre! :D y segundo, ¡gracias por la paciencia! xD es imperdonable que me haya demorado tanto en sacar el nuevo capítulo, lo sé y sepan que en estos momentos me estoy dando de cabezazos en el escritorio, a modo de castigo. Sé de alguien que suele usar palos con clavos para amedrentar a sus escritoras, así que mejor me castigo yo misma. Les juro que he quedado bien apaleada. Tuve unas semanas como la mierda, es mi única justificación xD.
Luego de esa disculpa (que ya se va haciendo costumbre, soy de lo peor xD) les cuento que, intuyendo que tal vez se pregunten qué pasa de ahora en adelante, la trama contendrá a nuestras queridas criaturas del RE 4 igualmente, y la intervención de alguien más. Por eso lo pasé como "rapidito", porque necesitaba salir de RE 4 para poner la idea extraña y apocalíptica que me ronda el cerebro. Yo y mis ideas locas xD
Así que si quedaron con gusto a poco, las entiendo, y les cuento que vendrá más, espero dejarlas satisfechas (?) xD jajajajajaja
Shiemi Uchiha: ¡Perdón!, me disculparé hasta el cap siguiente XD jajajaja, en realidad publicaré el siguiente muy pronto, lo prometo :P sobre estos dos, te aseguro que su reencuentro de verdad será muy ardiente :P ¡un abrazo!
Jennifer: Te prometo que cuando termine este fic, haré un cap especial con un UA donde se encuentren Amy, Leon, Noiholt, Ada. ¡Que se cojan a Leon entre las 3 y lo hagan pedazos! Jajajajajajajaj
Ary: ¡Me encanta porque siempre me apoyas! cuando la semana pasada andaba a la rastra, muchas gracias :D siiiii, ¿cierto que es frustrante cuando se llevan a la orejona?, por la cresta xD ¡me dan ganas de apuntarle y matarla para que no se la lleven de nuevo! Jajajajajajajaj, no quiero enredarte con Ada, pero… no diré nada xD jajajajajajaj, ¡un abrazote!
Mía: ¡Perdón por tener botado el fic!, tuve una semana horrorosa y no podía escribir de tanto trabajo :P te aseguro que Sam y David terminarán como un nudo en alguna cabaña, sin duda jajajajajaj.
Annya: ¿Tú también querías que tajearan a la orejona?, porque yo lo deseé muchas, muchísimas veces dentro del juego xD ¡gracias por leerme!, me encanta *.* y sí, para mí que Leon es poliamoroso xD jajajajajajajaj
Fatty: Amiga, qué linda he andado tan como loca que no sé si te debo reviews, no sé si leí lo que sacaste, no tengo idea de nada xD jajajajajjaja, es vergonzozo porque con la semana como la mierda que tuve se me traspapeló todo y con suerte sé en qué mes estamos xD jajajajaja.
Vero: Lindaaaaa, sé que estás muy ocupada y con muchas cosas que hacer, realmente te agradezco mucho el tomarte un tiempito para leerme, me alegro de haberte amenizado el viaje, espero que te haya ido estupendo :D jejejeje, volveré a hacer que Noiholt sufra xD ¡es la maravilla del drama!, volverá a ser feliz pero le costará jajajajajajajj xD ¡un abrazote!
Saludos también a Shock Theater, a Mille, Sarah xx y a todos quienes me leen xD ya no me daré más castigos y escribiré, ¡besos y gracias por el apoyo a mi semana de mierda!
