Disclaimer: Nada ni nadie de la serie o de los comics me pertenece, si lo hiciera, otro gallo cantaría. No saco mayor beneficio que el entretenimiento puro.

Sumario: AU sin zombies. Beth se ha independizado, tiene un trabajo y cierta costumbre de realizar compras on-line. (Bethyl)

Perdonar las erratas y zarpas que pueda haber, si los personajes están algo fuera de su hábitat/personalidad habitual…

Décimo cuarta parte de: El Mundo a Tiempo

Volvemos al POV de Daryl porque me ha dado el aire así…


Estaba seguro de que había sufrido algún tipo de conmoción cerebral o algo similar porque todo lo sucedido durante las últimas horas se había vuelto un barullo de imágenes, frases, miradas, ojos azules, pelo rubio, castaño… No entendía nada.

No sabía exactamente cuánto tiempo había pasado quieto delante de la puerta de su estudio tras darle su paquete, pero habría puesto una mano sobre la Biblia y habría dicho que habían pasado horas. Sabía que no había sido así realmente puesto que cuando salió del edificio, aún había luz en el cielo y la luna a penas se vislumbraba en el horizonte.

Por una vez agradeció el no tener que volver a la oficina para dejar ningún papel, realmente debía hacerlo pero no quería acercarse allí. Aún necesitaba procesar lo que había ocurrido porque… ¿Qué había pasado realmente?

El ronroneo del motor en marcha, la leve vibración del asiento hizo que se recostara contra él con las manos aún en el volante y su mirada confundida mirando más allá del parabrisas.

¿Tenía un perro? Daryl arrugó las cejas intentando recordar las anteriores ocasiones si había visto al animal en su campo de visión y… No, no había estado ahí antes, no.

¿Se lo había comprado? Na, no era el típico perro que comprabas en una tienda, más bien parecía de los que se recogen en las cunetas cuando los dueños los dejan a un lado.

Sí, parecía más su estilo… ¿Qué estilo? ¿El de quién?

Ojos azules y cabello rubio.

Cerró los ojos y recordó su expresión cuando volvió con el cachorro huido bajo el brazo y le vio con el portátil en la mano y… Tenía una hermana, Maggie o algo así había dicho que se llamaba. Realmente no se parecían.

Abrió los ojos mirando por la ventanilla, viendo los coches pasar junto a la carretera que lindaba con el parking de su edificio. Sí, aún estaba allí. Solo esperaba que nadie llamara a la policía dándoles su descripción junto a un "paleto mirón".

La verdad es que le había sorprendido cuando en el paquete de entrega habían indicado en la oficina que fuera entregado por la tarde. Había estado arrastrando aquella caja con él desde primera hora de la mañana, conteniéndose por no… No, eso eran tonterías.

Se mordió la yema del pulgar mirando por el retrovisor. No le había dicho nada de las magdalenas… Ahogó un gruñido contra la palma de su mano negando con la cabeza.

- Menos mariconadas, Dixon.- Se recriminó a sí mismo dando un bote en el asiento y metiendo la marcha para salir del parking como alma que lleva el diablo.

"Así que tú eres Daryl… Yo soy Maggie, la hermana de Beth" No había dicho nada más esa bruja de melena castaña y ojos verdes. Había sido suficiente junto al primer minuto y medio en el que se vio sujetando el aparato electrónico de la rubia siendo escrutado como si fuera un insecto bajo un microscopio.

"Así que tú eres Daryl…" ¿Quería decir eso que Beth le había hablado de él? ¿Por qué?

"Así que tú eres Daryl…" ¿Sabría ella el por qué de esa camisa en su armario? ¿El por qué de las magdalenas?

"La hermana de Beth…" No le había dado tiempo a darle las gracias por las magdalenas pero si como para reconocer la vergüenza en sus ojos cuando se despidió cerrándole la puerta en las narices.

"Así que tú eres Daryl…" Quizá Beth no quería que su hermana supiera quién era él.

- A la mierda.

Daryl giró al final de la carretera yendo directo hacia la cafetería de Dale. Necesitaba una cerveza y sin la voz de su hermano taladrándole el oído. Ya tenía bastante con hablar consigo mismo.


Creía que había atropellado a una ardilla o algo así, no lo recordaba bien por el dolor que cabeza que amenazaba con partirle el cerebro en dos. Había sido una idea fatídica irse al bar de Dale solo, pero peor todavía había sido el juntarse con uno de esos escasos amigos con los que contaba, Rick Grimes. El capullo era ex sheriff, ahora dedicado a un negoció de carpintería pero, sabía que podía contar con él cuando lo necesitara y nunca le había fallado.

Pero también era un bocazas de esos que van con su media sonrisa, te miran como si supieran lo que estás pensando cuando ni si quiera tú mismo sabes lo que es. Un puto telépata.

Sus intentos de asegurarle de que si estaba con tres cervezas delante de él ya vacías y vaciando la cuarta no eran por una mujer, habían resultado poco fructíferos. Aunque quizá realmente sus mejillas encendidas, sus gruñidos y su actitud habían hablado a gritos del porqué de su sed de alcohol.

Daryl se frotó los ojos con la palma de la mano ahogando un bostezo contra la misma mientras esperaba a que la luz del semáforo se pusiera en verde. Sí, no había nadie a esas horas pero no quería arriesgarse a que le pusieran un ticket más por exceso de velocidad. Ya había alcanzado su cupo del mes.

Entre la nube ámbar de cervezas y whisky, creía recordar que le había hablado de ella y… ¿Tal vez había mencionado algo de unas magdalenas?

Golpeó la frente contra el volante de cuero repetidas veces hasta que cuando alzó la mirada comprobó que el semáforo volvía a estar en ámbar y en rojo de nuevo.

Joder, le había hablado de la camisa y…

Estúpido Dixon.

Daryl aceleró en cuanto el semáforo cambió de color y piso a fondo el pedal hasta que vio la silueta del edificio recortándose sobre el cielo anaranjado del amanecer.

Cerró la puerta de la furgoneta de un golpe cagándose en su propia sombra cuando sintió su propio cerebro agitarse inquieto en el interior de su cráneo. Palmeó sus bolsillos mientras caminaba hacia el edificio en búsqueda de su paquete de tabaco.

- Maldita sea.

Se detuvo en seco pensando que quizá lo había dejado en la furgoneta. Cuando su mano derecha golpeó el bolsillo del pecho de su chaqueta esbozó una media sonrisa triunfal.

Daryl se colocó el cigarrillo en los labios mientras caminaba con la vista fija en la llama procedente del mechero que extrajo del bolsillo acercándolo a su cara. Cuando la llama desapareció e inhaló una honda bocanada, alzó la vista del suelo sintiendo el humo atascarse en mitad de su pecho. El mensajero se dobló sobre sus rodillas golpeándose el torso con el puño cerrado sintiendo los ojos lagrimearle.

Unos pasos ligeros se acercaron a él. Daryl inspiró hondo fijando sus ojos azules y rojos en ese instante en las puntas de las converse rosas frente a él. Quizá aún estaba borracho.

- ¿Te encuentras bien?- Clavó la mirada en el humo del cigarro recién encendido que aún descansaba entre sus pies.- ¿Daryl?

Levantó la mirada del suelo y la miró a través del pelo que caía sobre su cara. Pelo recogido en un moño precario, ojos brillantes pero que no lograban opacar el cansancio evidente o la leve rojez de los mismos. Sus finas manos se asían a la cinta del bolso que llevaba cruzado sobre su pecho envuelto en una sudadera del mismo color que las zapatillas.

- Siento…- Se apartó un mechón de pelo rubio tras la oreja.- Siento presentarme aquí, y de esta manera…- Se mordió el labio inferior apartando la mirada de él.- Venía a disculparme por…- Le miró varios segundos antes de mirar de nuevo al suelo entre ambos.- Siento lo de ayer, mi hermana a veces… Es muy sobreprotectora y tiene una gran imaginación y… No sabe cuándo cerrar la boca… Ponerme en ridículo es uno de sus hobbies favoritos y…- Siguió hablando hasta llenar su pecho de aire quedándose en silencio.- Lo siento.- Le dijo y sacó una bolsa de papel marrón del bolso.- Sé que no es…- Cuando vio que no reaccionaba, que seguía en esa postura que le iba provocar una lumbalgia por varios días, Beth depositó la bolsa frente a sus botas y dio varios pasos hacia atrás.- No te molestaré más.- Le susurró echando a andar a paso rápido.

Daryl parpadeó confuso mirándola doblar el recodo del edificio y desaparecer de su vista. Bajó la mirada a la bolsa entreabierta intuyendo un trozo de tarta de queso y arándanos, su favorita.

Volvió a mirar hacia la esquina por la que le había visto irse y frunció el ceño sin terminar de comprender qué acababa de pasar. Un fuerte bocinazo de la furgoneta de reparto de uno de sus compañeros le hizo dar un respingo y coger la bolsa con la tarta antes de que fuera atropellada.

¿Qué diablos acababa de pasar?


Me ha costado un poquillo escribir este capítulo, ya lo siento si ha quedado un tanto flojeras o sin chicha. No estoy segura del todo por dónde voy a tirar ahora, tengo dos opciones aunque una prima sobre la otra uhmmmm…

Como siempre, mi buzón está abierto para cualquier duda, sugerencia, idea de este AU o de cualquier cosa que se os ocurra (tengo apuntado lo del Brick, no lo olvido!)

Gracias por comentar y no tirar la toalla conmigo y mis erráticos ritmos de actualización.