Cuando Bella abre los ojos, no se ubica pero ve a Edward sentado en una silla. Él inmediatamente se acerca y la abraza respirando por primera vez desde que vio la vio desmayada.
Bella le explica todo lo que pasó y Edward se molesta por haberla dejado sola. Sorpresivamente Edward sale del cuarto pero a los minutos regresa.
-Tienes que ir a tu reunión, ya te dije que esto va a pasar- dice ella intentando levantarse al ver que la hora para que él se fuera se acercaba.
-Tenemos que hacer algo, Tanya no se va a salir con la suya- dice Edward con determinación.
-N o lo hará, confía en mí. Tengo un plan-
-Yo también tuve uno hace unos minutos y tú lo echaste por la borda- habla refiriéndose a la idea de dar una rueda de prensa pero Bella tenía sus objeciones sobre dicha idea.
-Cariño, una rueda de prensa seria darle mucha importancia. Debemos ser astutos- Edward se queda gratamente sorprendido al ver que Bella no es una damisela en apuros. Había que ser realistas, Bella nunca sería una damisela en apuros.
-¿Qué propones?- pregunta Edward mientras se acomoda las medias.
-Una entrevista, puedo pedirle a Rosalie que me contacte a una amiga que este en la prensa-
-Bella no quiero que te expongas así, además… - las personas de la prensa no son siempre cándidas y maravillosas que dicen la verdad.
-Te tienes que ir, tu avión sale en 20 minutos- dice ella levantándose y caminando hacia la puerta.
-Confiaré en ti Bella, has las cosas a tu modo pero necesito que me avises sobre cada paso que des, regresaré lo más pronto posible- le dice él rehusando cruzar el umbral de la puerta.
-Muchas gracias por confiar en mí para esto, te quiero mucho mi amor, te va a ir excelente en las negociaciones- ella lo besa delicadamente y lo empuja hacia la puerta.
-Yo también te quiero amor, mantenme informado, hazlo Isabella porque sino te juro que regreso y lo haremos a mi modo- Edward no sonaba tan molesto como en realidad estaba, trataba de controlarse para ayudar a Bella pero internamente ya había trazado un plan.
-Ok, creo que a eso se le llama compromiso- dice ella irónicamente después de besarlo.
-Cuídate Bella- dice Edward antes de empezar a bajar las escaleras.
-Tú también hazlo- susurra ella antes de cerrar la puerta. Edward mira ya la puerta cerrada y hace un llamado que impediría que Tanya abriera la boca.
Pasan más de 5 minutos en los que Bella piensa su decisión. Toma el teléfono y marca el número de Rosalie.
-Rosalie, necesito tu ayuda con urgencia-
-Estoy en el café Blue Mountain, el del otro día, ¿llegas en 20 minutos?- Claro que llegaba, si le salieran alas para volar.
-Ahí voy a estar- se limita a contestar mientras agarra su bolso y baja de dos en dos las escaleras.
-¿Qué pasó? Edward y tú se fueron volando de la fiesta- es lo primero que dice Rosalie sin darse cuenta que Bella estaba roja por haber corrido desde la anterior avenida, donde la había dejado el taxi, hasta el restaurante.
-Me encontré con Tanya- dice ella mientras toma el café que Rosalie le ha pedido.
-Es una perra- se limita a decir Rosalie recordándola en la fiesta, a ella y a sus ojos dominantes.
-Ella sabe muchas cosas de mí- Rosalie levanta cuidadosamente su mirada hacia los ojos chocolates de Bella.
-¿Cosas de las cuales no estás muy orgullosa?- No sería nada nuevo para ella en verdad. Tantos años en el negocio del modelaje habían hecho de Rosalie alguien quien no se sorprendía con facilidad.
-En realidad estoy orgullosa de haber pasado por todo por lo que pasé pero no creo que los demás piensen igual- dice Bella mordiéndose el labio inferior con mucha fuerza.
-Somos familia Bella, todos te vamos a apoyar- le dice Rose tomándola de las manos y preparándose para escuchar un largo relato.
-Yo tenía 11 cuando todo empezó… -
Con Edward
La mezcla de preocupación con un vuelo de casi 4 horas no había hecho buen reparo en Edward. Había seguido cuidadosamente los pasos de Bella, había sido testigo de cómo sus pobres guardaespaldas corrían tras Bella en auto y a pie. Edward decidió dejar su automóvil con tres guardaespaldas al instante en el que llegó al vecindario. Caminó como todo hombre ordinario aunque era obvio a la vista que aquel joven con traje Armani no pertenecía a una ciudad tan pacífica.
-Buenas tardes, ¿conoce usted a la señora Marie Swan?- le preguntó a una señora que llevaba bolsas de compras.
-Doblando la calle, en la casa roja-
-Muchas gracias- le contestó él y apresuró el paso para doblar la calle. Cuando llega al número que tenía en el celular, se arregló la corbata y se atrevió a tocar el timbre.
-¿Señora Marie?- preguntó luego de tocar el timbre varias veces. Una señora alta, con cabello gris y ojeras marcadas avanzó cuidadosamente hacia la puerta.
-¡Prince es Edward Cullen!- es lo primero que la señora grita antes de abrirle la puerta.
-Oh, me conoce- murmura Edward para sí mismo.
-Claro, tengo todas las revistas en donde sale usted y mi Bella, hablando de ella, ¿no vino con usted?- pregunta mirando hacia los costados.
-De eso vengo a hablar con usted-
-Hola, soy Prince- se presenta el caballero que está detrás de ella desde hace unos segundos, traía un par de lentes grandes que se quitó cuando estrecharon manos.
-Mucho gusto Edward Cullen-
-¿Le ha pasado algo a Bella?, ¿James está bien?- pregunta la abuela Marie sentándose y tratando de respirar con tranquilidad.
-Ambos están bien, lo que le vengo a comentar es sobre nuestro deseo de que usted comparta la Navidad con nosotros en Nueva York- se apresura Edward mientras se sienta junto con ella. De repente suena el teléfono y Prince va a contestar.
-Es Bella- dice Prince antes de que la abuela Marie se levanta hacia el teléfono.
-No le diga que estoy acá por favor, es una sorpresa- susurra Edward.
-Ok- se limita a decir la abuela Marie. Pasan unos minutos antes de que Edward fuera acuchillado por los ojos de la abuela.
-Me pareces que estás haciendo muy bien. Sabes que en todos lados hay arpías. Además no debes sentirte avergonzada por lo que pasaste. Estás viva y teniendo una buena vida- dice dulcemente la abuela de Marie pero en menos de un segundo vuelve a clavar sus ojos en Edward.
-¿Con que a un viaje a Las Vegas?, dile que cuidado con las prostitutas que se le tiraran encima- dice divertida antes de posar sus ojos en Edward, de nuevo. El pobre Edward solo esperaba lo peor, sabía que el viaje tendría sus riesgos pero nunca esperó tan amable acogida.
-Cuídate mucho Bellita, mándale saludos a Edward- La abuela Marie colgó el teléfono y se sentó nuevamente en su sillón florido.
-Prosigamos, explíqueme su idea- dice ella adoptando una postura que no dejaba cuestiones.
-Tengo avión privado donde podría lo necesario para poder prevenir cualquier enfermedad y …–
-Estoy adentro. Mire he querido ir desde hace mucho tiempo pero muchas cosas no lo han permitido además Bella me necesita ahora ahí, con ella y con mi nieto estaré más tranquila- Edward hubiera botado un largo suspiro por lo fácil que fue pero sabía que Nueva York iba a cambiar ni bien la abuela Marie pusiera un pie en el.
-Bella ha querido venir pero hay muchas cosas ahora que están pasando por ahí-
-¿Esas cosas tienen que ver con la arpía qué amenaza con exponer a mi nieta públicamente?- pregunta la abuela Marie conteniendo su ira por aquel muchacha insignificante que no sabe con quién se ha metido.
-Si-
-Lo espero el 24 alrededor de las 6. Y le advierto algo. Soy una mujer de casi 75 años pero no voy a dejar que el mundo en el que usted vive lastime a mi nieta; regrese y encárguese del asunto. Mucho gusto en conocerlo Edward Cullen- dice ella antes de encaminarse a las escaleras. Edward no puede evitar notar la foto enmarcada que cuelga en la pared. Es una foto antigua, de dos niños abrazados en un parque, definitivamente eran Bella y James.
-Lo mismo digo señora- susurra él aunque probablemente ella no lo haya escuchado.
-Le caes bien hijo, sino ya te hubiera echado a patadas- le dice Prince quien se para, para acompañarlo a la puerta.
'Una patada de la abuela Marie debe doler como los mil demonios' piensa Edward antes de salir y despedirse de Prince.
Cuando Edward regresa a su auto respira tranquilo ya que uno de sus guardaespaldas le avisa que Bella ha entrado al pent – house con Rosalie.
