Con esto damos inicio al maratón que ustedes pidieron y que nos lleva al final de esta historia.
Gracias por su apoyo, por los comentarios, favoritos, etc.
Escribo por ustedes y para ustedes C:
CAPÍTULO 25
"Sincerándose"
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Durante lo que quedaba de la noche y parte de la madrugada, Kurt no dejó de pensar en lo que había sido su vida desde aquel fatídico día del accidente.
Recordó todo lo que había experimentado en sus seminarios, los consejos que dio a millones de personas, cada cosa escrita en sus libros y todas esas palabras retumbaban en su cabeza.
Ese encuentro con Blaine en el pasillo y cómo se quedó perdido en sus ojos. Lo mucho que le había gustado desde la primera vez que lo vio a pesar de no ser su tipo. La forma en que se dieron las cosas entre ellos y todos los momentos compartidos.
Aquel concierto desde la grúa, las miradas, las sonrisas. Descubrir lo dulce y atento que era ese hombre de cabello rizado, la forma en que hacía acelerar su corazón cuando lo miraba, cuando sonreía, cuando pensaba en él…
Blaine era especial, diferente, único. Alguien a quien quería en su vida sin lugar a dudas, pero lo había lastimado y arruinado toda posibilidad que pudo tener con él.
Cerró los ojos sólo por un instante, quería dejar de pensar, ya no quería sentir todo ese cúmulo de emociones, no soportaba más sentimientos encontrados.
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Blaine estaba sentado con los codos apoyados en el mostrador y el rostro enterrado en las palmas de sus manos.
- Amigo, lo lamento tanto. Kurt parecía alguien especial, diferente. Realmente llegué a creer que ustedes tendrían algo.
- Yo también Seb, pero definitivamente no estoy hecho para tener una pareja y estoy cansado de sufrir de una u otra forma.
- No mereces sufrir Blainey – suspiró – Llámame loco, pero sigo creyendo que Kurt es para ti, tal vez necesite tiempo para sanar correctamente sus heridas, tal vez tú eres a quien él necesita.
- No creo que Kurt sepa lo que necesita. Tiene muchas cosas encima de las cuales liberarse, pero no puedo ayudarlo. Lo intenté Seb, pero la única persona que puede hacer algo por él en este punto, es él mismo.
- Entiendo y es verdad – le puso una mano en el hombro – ¿Estás llorando?
- No, sólo estoy algo decaído. Necesito salir a despejarme un poco.
- Seguro, caminar un rato te va a ayudar.
- Me voy en la van.
- No deberías conducir en el estado en el que estás.
- Tranquilo, estoy bien.
- No, no lo estás. Te conozco más de lo que te conoces tú mismo.
- Entonces entiendes que realmente necesito irme.
- Bien, sólo ten cuidado.
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Kurt trataba de relajarse un poco y vaciar su mente, quería dejarla en blanco. Había dormido sólo una hora y al despertar todos los recuerdos volvieron a atacarlo, así que se sentía agotado física y mentalmente.
Enterró la cara en la almohada esperando despejarse y dormir un poco más cuando la alarma de su celular sonó y bufó con frustración.
Se levantó a regañadientes y se dirigió al baño en donde llenó la gran tina y luego se sumergió en ella completamente, apoyando la cabeza en el fondo mientras contenía la respiración.
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Blaine llegó a la florería y se disponía a estacionarse cuando vio que Mike estaba junto a la puerta esperándolo.
El joven caminó hacia la van y saludó con un movimiento de la mano.
- No hagas esto, sólo dile a Kurt que…
- Él no sabe que vine a verte.
- ¿Qué?
- Blaine, considero que eres muy bueno para Kurt. No lo había visto tan feliz, sonriendo, viviendo nuevamente hasta que te conoció.
No se había vuelto a interesar en nadie hasta que apareciste y sé que tú también eras feliz con él. Los dos le hacían bien al otro – hizo una pausa – Comprendo si estás enojado, dolido o lo que sea que estés sintiendo luego de la forma en la que se comportó contigo.
No tengo idea de lo que te dijo o lo que sucedió exactamente porque apenas me contó algo y te puedo asegurar que él no es así, sólo que explotó y creo que necesitas saber toda la verdad.
- ¿Qué verdad?
- Todo lo que le pasa y lo que lo hizo ponerse así y lamentablemente desquitarse contigo.
- Mike, estoy muy ocupado. Además estoy cansado de elegir mal, de darle acceso a mi vida a hombres que sólo terminan haciéndome daño de alguna forma. Estoy empezando a convencerme de que mi destino es estar solo.
- Eso no es verdad Blaine. Mereces tener en tu vida a alguien que te ame, valore y de absolutamente todo por ti, alguien que esté dispuesto a hacer cualquier cosa por sacarte una sonrisa y por demostrarte lo mucho que le importas.
Kurt es esa clase de hombre, de los que cuando se enamora le entrega su corazón y su vida entera a la persona que ama, y sé que tú también eres así. Ustedes son el uno para el otro, te lo aseguro.
Sé también que tienes sentimientos hacia él y en nombre de esos sentimientos te pido que me escuches y me permitas contarte todo lo que necesitas saber.
Blaine miró al frente y apretó con fuerza el volante hasta que los nudillos de ambas manos se le pusieron blancos. Respiró profundamente y fue soltando el agarre – está bien, ven.
Mike abrió la puerta y subió a la van – gracias – El ojimiel asintió con la cabeza y luego se dirigieron a otro lugar.
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Kurt estaba sentado en uno de los cómodos sillones ubicados en los costados del lobby del hotel. Observaba a las personas que iban y venían hasta que Mike apareció entre la multitud.
- ¿Dónde estabas?
- Ahora ya sabes lo que se siente – dijo con una sonrisa burlona.
- Muy gracioso.
- Estuve ocupado, sabes que tenemos agenda llena hoy y precisamente te están esperando.
- ¡Oh! Pensé que vería al Sr. Richardson a las diez y media.
- Ven por aquí – los dos amigos se dirigieron a una de las pequeñas salas para reuniones que el hotel ofrecía.
Kurt entró tratando de poner su mejor sonrisa – Sr. Richardson, es un gusto al fin conocer… – sé quedó impactado al ver al ojimiel de pie esperándolo – Blaine – soltó en un susurro.
Pero… no entiendo – volteó hacia un lado – Mike…
- Lo siento, tengo que irme, mi mamá me llama.
- Tu mamá está en Tokio visitando a unos familiares.
- Sí, pero tiene una voz muy potente – abrió rápidamente la puerta y salió a toda prisa.
El ojiazul volvió a mirar hacia el frente – Blaine, no tengo idea de qué te dijo para que vinieses pero te aseguro que yo no sabía na…
- Lo sé.
- Realmente quiero disculparme por las cosas que te dije. Sólo has estado apoyándome y tratando de que esté mejor y yo desquité contigo todas mis frustraciones y eso no fue justo en lo absoluto.
No hay palabras que puedan expresar lo mucho que lamento lo que sucedió Blaine. Sé que las cosas que decimos no hay forma de regresarlas a nuestra boca una vez que salieron y estoy consciente de que te lastimé, pero jamás fue mi intención. En mis cinco sentidos nunca haría nada que te dañara de ninguna manera.
Dime qué puedo hacer para compensar mi error porque me siento muy mal ya que de todas las personas en el mundo, eres la que menos merece que alguien lo hiera o haga sentir mal y yo hice ambas cosas contigo.
Blaine, por favor dime algo.
El moreno seguía de pie con los brazos cruzados a nivel del pecho y lo observaba fijamente, escuchando con atención todo lo que decía – Mike me contó todo.
- ¿Todo? ¿Todo de qué?
- La verdad sobre ti y tu vida.
- No tenía ningún derecho – dijo con los dientes apretados y la mirada furiosa.
- Kurt – se acercó a él – eres una persona maravillosa y no merecías el dolor por el que atravesaste al perder a tu esposo, pero son cosas que suceden y no podemos cambiar.
Tampoco mereces todo por lo que te haces pasar. Deja de castigarte por lo que ocurrió, no fue tu culpa. Tienes que buscar ayuda y encontrar el modo de perdonarte a ti mismo.
- No lo entiendes Blaine, no es así de fácil.
- De cierto modo lo hago. He tenido muchas relaciones fallidas y obviamente no se compara a perder a la persona con la que estabas casado, pero el punto es que de algún modo yo era quien me causaba daño al aceptar a esas personas. Tal vez lo hacía inconscientemente o tal vez lo sabía y sólo lo dejaba suceder, pero llega un momento en el que analizas las cosas y te das cuenta de lo que estabas haciendo y que no era correcto.
Lo entendí, realmente lo entendí y lo que dice Seb es cierto, estaba en busca de alguien con quien compartir mi vida, alguien que me amase con la intensidad y devoción con la que yo amo y por eso aceptaba muchas cosas – la voz se le quebró y respiró despacio – pero no voy a dejar que vuelva a ocurrir porque el único que salía mal de todo eso era yo y no me puedo seguir haciendo ese daño.
Lo mismo sucede contigo, las circunstancias son distintas, pero el resultado es igual, permites que muchas cosas recaigan sobre ti y te castigas en busca de la absolución porque quieres sentirte mejor por lo que ocurrió en ese accidente.
Y hasta que no aceptes eso y te des cuenta que no mereces tal sufrimiento que tú mismo te causas por tus decisiones, esto seguirá siendo tu vida. Vas a seguir haciéndote daño y alejando a los que se acercan a ti.
Eres una de las mejores personas que he conocido y mereces ser feliz, mereces perdonarte y liberarte de todo lo que te oprime. Pero es tu decisión y sólo tú puedes hacerlo.
Los ojos de Kurt empezaron a nublarse y un nudo se formó en su garganta. Blaine se acercó cerrando casi por completo el espacio entre ellos y con el pulgar limpió las lágrimas que el castaño no pudo contener.
- Yo… Bla…ine… eres importante pa…ra mí.
- También eres importante para mí, y por eso deseo que puedas resolver todo aquello que no te permite ser feliz.
- Blaine…
- Hoy termina tu seminario y vas a regresar a tu casa, al otro lado del país.
- Pero, ¿nosotros?
- No puedo con una relación a larga distancia, lo siento – le acunó el rostro con ambas manos – Por favor, sé feliz.
Los dos se quedaron mirando a los ojos, Kurt sentía las cálidas manos del moreno sosteniendo su rostro y un hormigueo lo acompañaba. Empezaron a acercarse y sus labios quedaron a unos pocos centímetros de distancia, pero Blaine se apartó dando un suspiro cansado y besó al ojiazul en la mejilla.
- Blaine… – susurró con la voz rota.
- Adiós Kurt. Ten una buena vida.
