Psicología amorosa:

Capítulo: 25.

"Distintos amaneceres."

Notas del Autor:

¡Hola! Cómo pasaron sus fiestas?

Espero que muy bien… ¡Desde ya les deseo un excelente 2011 y que cumplan todas sus metas para éste año! ¡Yeah!

Para comenzar este año, les traje éste nuevo capítulo que espero sea de su agrado, aunque hay mucha… ¿Cómo decirlo? Pues, creo que "presión" y mucho "misterio" por parte de varios personajes ^^

Léanlo y me dicen luego su opinión, si?

Bien… Nos vemos al final del capítulo con las respuestas a sus comentarios… Oh, y por ahora solo podré responder a los comentarios del capítulo 24 por falta de tiempo! :D

Gracias por todos sus comentarios del capítulo pasado y del especial, veo que les gustó mucho el último… Amé escribirlo, sentí que mis divagues volvieron! Aunque nuevamente no estén presente en éste capi, o no tanto… Puesto que les había dicho sobre la presión y el misterio que acaparan varios personas, jojo! Para la próxima… Bueno, veamos como va todo, nee!

¡Qué disfruten!

Comenzó a abrir los ojos lentamente, un fuerte gruñido proveniente de su estómago fue el principal despertador en esos momentos, aunque debía de agradecerlo, pues su típico despertador era Tim; odiaba cuando el perro lo despertaba, siempre terminaba mordido, orinado o con simbolitos nazis que no recordaba haberlo obtenido en ninguna otra parte. Bueno, quizás estaba exagerando un poco con que su perro era la reencarnación de Hitler, pero… ¡¿Había otra explicación? ¡Hasta comenzaba a ver un pequeño flequillo tendencia emo-nazi en su perro! O como la última vez que fue despertado por Tim…

"Sentía como algo se acomodaba encima suyo, no era muy pesado pero tampoco muy liviano. No le prestó atención y se giró, quedando boca abajo. Fue entonces que la humedad inundó su cama y una fuerte mordida se acentuó en su abdomen. Se levantó a prisa y vio la cama totalmente mojada y a Tim mordisqueando su pijamas, colgando de ella.

- ¡TIMCANPYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY! –Gritó molesto pero el can acentuó la mandíbula ahora por su piel. -¡AAAAAAUCH!"

Sonrió con resignación, era extraño de que ya no viniera a despertarlo, ¿habrá llaveado la puerta, acaso? Se movió un poco quedando de costado y vio un bulto bajo las sábanas. Parpadeó un par de veces, pero antes de estallar en gritos y protestas, se fijó en las hebras negras saliendo desde bajo las sabanas blancas. Los recuerdos de la noche anterior llegaron a su mente como metralleta.

- Y-Yo… K-Kanda y… -Tragó saliva un poco y con algo de miedo tomó la sábana blanca para así correrla un poco y quitar sus dudas por completo. –Kanda… -murmuró con una sonrisa.

La japonesa yacía durmiente al lado suyo, completamente desnuda, mientras la tranquilidad en ella hacía presencia, muy desconocida para él. Tenía los labios entreabiertos y el cabello hacía un hermoso contraste entre las sábanas y su blanca piel. Aquellos labios lo cautivaron desde el comienzo, tenía ganas de sentirlos nuevamente, pero temía despertarla y acabar con la tranquilidad que portaba su rostro dormido. Era una lucha interna que no veía ganador. Kanda comenzó a moverse hasta quedar cara a cara con él, y la vio abrir los ojos lentamente. Se veía realmente hermosa.

- M-Moya…shi… -Susurró lentamente aún procesando la información de estar en la misma cama que el albino.

- Buenos días. –sonrió tiernamente y besó la mejilla de la muchacha. -¿Quieres algo para desayunar?

- … -Seguía mirándolo sin comprender hasta que por fin pudo ver qué demonios hacía allí. Se reincorporó y se sentó en la cama, tapándose con la sábana al darse cuenta de su desnudes, Allen trató de reprimir una risita, le parecía tan divertido ver en aquel estado de desorientación a la, normalmente, sobria Kanda. –No tengo hambre. –Dijo girándose, dándole la espalda al muchacho, quien no comprendió aquella reacción tan repentina en ella.

- ¿Ocurre algo…Kanda? –Ella no respondió, entonces Allen se acercó aún más a ella y la abrazó por la cintura, hundiendo su mentón en el cuello de la muchacha. –Kanda, ¿qué ocurre?

- … ¿P-Podrías alejarte…? –Cuando Allen se dio cuenta, el rostro de Kanda yacía más que colorado. No pudo evitar echar a reír, molestándola aún más. -¡¿Por qué demonios te estás riendo? ¡Maldito moyashi!

- Es extraño ver que te sonrojes tan temprano. –Dijo entre risas Allen, recibiendo una mirada de muerte por parte de Kanda, pero en el no surgía efecto.

- Hmp, como sea… -Kanda iba a ponerse de pié, pero Allen la detuvo, sujetándola de la muñeca.

- Vamos, no seas así, ¿quieres dejarme con el frío de la cama? ¡Quédate un poco más, Kanda! –Allen estaba haciendo un berrinche que sacando venitas en la sien de Kanda, quien propinó en el albino un golpe, alejándolo de ella con un chichón, y así regresar a la cama y acostarse, dándole la espalda al muchacho. –Eres cruel… -Murmuraba con cascaditas en los ojos.

- Ya deja de lloriquear, moyashi. –Luego de eso, sintió la cercanía de Allen nuevamente, abrazándola por la cintura.

- Gracias por regresar… Odiaría tenerte lejos. –Kanda abrió los ojos sorprendida tras aquello, sintiendo más presión en los brazos de Allen. No pudo evitar sonreír, actuaba como un niño. Posó sus manos sobre las del mayor. –Puedo preguntar algo.

- Ya lo estás haciendo.

- Bien, otra pregunta. –Kanda hizo un ademán de escucharlo, así que él prosiguió. –Anoche, pude ver una marca en tu abdomen… No lo vi bien y no quise preguntar para no arruinar el momento, pero…

- Es un tatuaje, no recuerdo mucho de cómo me lo hice ni cuando, pero sé que fue por Alma, cada vez que lo veo, tengo la esperanza de volverlo a recordar. Es como mi motivación, una prueba de que Alma no fue solo un sueño, sino algo real.

- …Ya veo… -Ambos quedaron en silencio, sumidos en sus pensamientos.

Kanda comenzaba a pensar que fue un error tocar ese tema estando tan bien con Allen, aunque fue él quien lo preguntó, ¿no? Sin embargo, lo que había dicho aquel hombre, Sheryl, sabía que tenía razón…

"¿Ha venido por ese motivo, no? Saciar sus preguntas sobre él… Pero, ¿no le parece irónico estar escarbando en el pasado cuando hay alguien muy latente en su interior estando en el presente? ¿Cree que Alma Karma se lo merece, Señorita Kanda?"

Allen se había vuelto alguien muy importante en su vida, pero también seguía estando Alma en ella. El deseo de recordarlo pero por otro lado, el deseo de ser feliz lejos de su sombra, era un sentimiento tan contradictorio. Amaba a Alma pero también lo odiaba; ¿cómo poder entenderlo? Era algo ridículo. Sabía que Allen la amaba de igual manera, no por nada se está desviando de su trabajo y sus responsabilidades para ayudarla a recordar a alguien que si estuviera vivo, sería su rival número uno. No cualquiera lo hace. Se abrazó más a Allen y éste la besó en su hombro.

- Perdona, creo que he arruinado el momento… -Pronunció Allen con voz desanimada. Kanda se giró a verlo y vio en su rostro tatuado la culpa.

- Era solo curiosidad, de todas maneras ya pasó. –Allen la miró atónito. Ella no comprendió a qué venía aquello, aunque luego de ponerse a pensar en sus palabras, había quedado como un… ¿Consuelo? Imposible. –S-Solo digo que no hay necesidad de ponerse así por algo que ya pasó… ¡No te ilusiones, Moyashi!

- ¡Kanda! –Se lanzó sobre ella como cual niño.

- ¡O-Oi, moyashi estúpido! ¡B-Bájate de mí!

Aquello era inexplicable, siempre que creía haberlo comprendido, siempre salía del contexto. No era algo malo, sino que salía de su comprensión. Allen era muy distinto a Alma, aunque pareciese lo contrario. Era por eso que sentía la necesidad de permanecer al lado del moyashi idiota, porque al menos por un minuto podía olvidar su pasado y pensar que podía construir un futuro lejos de la sombra de Alma. Dejarse llevar, hacer lo que nunca hizo o pensó hacer.

Besó sus labios con pasión y necesidad, tomando a Allen por sorpresa, pero correspondiendo de inmediato, pudiendo sentir los sentimientos con que ambos se atraían por medio de aquel beso que no veía final, cada vez más se hacía demandante, posesiva a los labios de Kanda, quien se había posicionado encima de Allen. Cuando el aire fue necesidad entre ellos, se vieron separados, mirándose a los ojos por un largo rato.

Estaba claro que no importaba el pasado que traía consigo, el presente era lo único importante. Allen lo era. Por más de que el recuerdo de Alma estuviera aún en su pecho, ella lo recordaría, pero en ese momento era de ellos dos, no existía nada más. No quería que eso acabara por culpa del pasado ni nada por el estilo. Ella se encargaría de eso.

Un fuerte rugido acalló sus pensamientos. Ambos se miraron con sorpresa, y Allen se sonrojó de inmediato.

- Perdona, tengo el estómago vacío…

Kanda no supo que responder, pero definitivamente fue la cosa más WTF que le hubiese ocurrido o pasado siquiera por la mente. Sonrió con su tan característica superioridad.

- Hmp, qué triste, moyashi… Y yo que creía tener algo de sexo antes del desayuno, lo has arruinado todo.

- ¡¿Q-Qué? P-Pero, y-yo… ¡No es mi culpa! –Kanda sonrió de medio lado y se separó de Allen para buscar una bata suya y colocársela encima de su desnudez. Allen la miraba con preocupación. -¿Enserio no lo tendremos?

- Prepararé algo para desayunar.

- ¡Kanda…!

- Quizás luego del desayuno. –Dijo con voz divertida; Allen suspiró aliviado.

- Kanda… Creo que nos estamos olvidando de algo… -Dijo pensativo el albino. Kanda detuvo su caminar en dirección a la puerta para mirarlo, también creía lo mismo. -¡Oh, demonios! ¡Lavi! –Kanda dio un respingo por la reacción del muchacho.

- De seguro regresó a casa y ahora está acostado con varias mantas encima suyo. –Pensó en voz alta la muchacha.

- Si, pero… no puedo evitar sentirme culpable. –Allen vio a Kanda fruncir el entre-ceño y su rostro mostró su interrogante, haciendo que Kanda bufara molesta.

- ¿Hubieras preferido regresar a la fiesta en lugar de quedarte conmigo? –Preguntó la japonesa, probándolo. Éste sudó frío, por primera vez la mirada de Kanda comenzaba a surtir efecto en él.

- N-No, verás… E-Esto… E-Eh… -Se llevó pasó una mano por el cabello blanco con algo de nerviosismo, y se puso de pié en dirección a Kanda. –Nunca dije que preferiría volver con Lavi, sabes que elegiría estar contigo sin pensarlo dos veces… Es solo que… Siento culpa de dejarlo y ahora con gripe.

- Veamos que tan amargo me sale el café… -dijo dando media vuelta para seguir caminando.

- Lo llamaré para disculparme. –encendió su teléfono.

Kanda al dejar la habitación y cerrar la puerta tras de sí, no pude reprimir aquella sonrisa que surcó sus labios. Allen era terriblemente noble. Sus pasos se dirigían hacia la cocina aún con esos pensamientos latentes en su mente; todo lo de anoche, todo lo vivido con Allen, no era una fantasía, sino una realidad que por primera vez sentía que le pertenecía.

Quería golpearse contra una pared al estar pensando tantas cursilerías, pero le era inevitable. El desdén que daba su cuerpo con solo pensar en lo ocurrido la noche anterior le provocaba una sensación placentera. Hubiera querido que durase para siempre, pero lastimosamente aún vivía con sus padres y…

Abrió los ojos desmesuradamente. Sus padres. Buscó con desesperación el primer reloj que tuviese a la vista y vio las 9:30 reflejar las manecillas. Recordando las indicaciones de sus progenitores, ellos estarían llegando para las 15 en adelante. Aún había tiempo. Suspiró más tranquila y se concentró en el desayuno. Ahora que lo pensaba no le había preguntado que se le apetecía al moyashi; podría sorprenderlo, aunque si no le gustaba… De todas maneras se lo comería por ser obra suya; aunque tampoco le gustaría forzarle a tal acto.

- Sí, creo que debería preguntarle. –Dijo y así volver a sus pasos de nuevo a la habitación donde pasaron la noche, y en cuento iba a abrir la puerta oyó la voz de Allen ligeramente alterada, pero hablando despacio para no llamar su atención.

Entre cerró los ojos un poco sospechosa, se acercó a la puerta y pegó su oído a ella para poder oír bien la conversación. Escuchar a Allen nervioso o molesto era historia nueva, pero lo que más le llamaba la atención era saber quién le provocaba aquella molestia.

- Te he dicho que no me llamaras… ¡Jamás— calló al sentir como alzó la voz y trató de modularla para no llamar la atención de la japonesa. –jamás te he dicho semejante cosa, qué yo recuerde eso lo habíamos hablado hace tiempo… Claro que lo recuerdo, pero no recuerdo haber dicho eso… Deja de decir tonterías, has llamado en un mal momento. –Un prologando silencio se acentuó. Kanda frunció el ceño ante tanta tranquilidad repentina. Comenzaba a perder la paciencia hasta que oyó la voz de Allen nuevamente. –Lo sé, pero también tengo una vida. Tú decidiste no ser parte de ella. No quiero hablar más sobre eso, ¿de acuerdo? Estoy ocupado… No lo sé, tengo mucho trabajo… No tengo nada que pensar, esto te lo has hecho tú solita; no quieras echarme la culpa de tus decisiones… Bien, lo pensaré, pero debo irme. Nos vemos.

Kanda quedó con el ceño fruncido, preguntándose con quién demonios estaba hablando Allen. A su parecer se trataba de una mujer.

Tragó dificultosamente saliva y miraba la puerta con desagrado, como si estuviese totalmente sucia o rota. Comenzó a alejarse lentamente, no quería que Allen supiese que estaba escuchando sus conversaciones y en cuanto estuvo la bien lejos, regresó a paso apresurado a la cocina.

Unos huevos revueltos con jugo de naranja y tostadas le sentarán bien. Pero aún quedó muy consternada ante lo que había oído hace unos segundos. ¿Qué escondía Allen? ¿Qué pasado tenía tras suyo? Sea lo que sea, no le parecía nada agradable de descubrir.

Se dejó caer sobre la cama mientras exhaló un suspiro agotador. Tenía el corazón acelerado y la sangre a mil, estaba muy nervioso y confundido. ¿Qué había sido todo aquello? ¿Por qué en el momento más feliz de su vida tuviese que arruinarse por…?

Tragó saliva.

Se puso de pié y se desperezó. Buscó su ropa y comenzó a vestirse. Entre tanto, dirigió por inercia una mirada a la cama totalmente desarreglada. No pudo evitar sonreír y acercarse hasta ella. Tomó la almohada que correspondía a Kanda y la impregnó en su nariz, sintiendo su aroma tan característico reinar sus sentidos. Aquella fusión entre menta y cerezo. Era una combinación sublime, algo que la caracterizaba perfectamente. Algo refrescante pero con un toque dulzón pero sin llegar a empalagar.

Definitivamente, Kanda sería el motivo de seguir adelante para él. Ya no tenía a Mana, ni a Cross, ni a Link. Solamente podía contar con ella.

Cuando se había dado cuenta, su mirada yacía clavada entre las sábanas y algo le sorprendió pero a la vez, dejó una inquietud en su interior. Se acercó un poco más a la blanca tela y buscaba con frustración algo que era obvio carecía de presencia. Dejó caer la sabana al suelo al igual que su motivación.

- K-Kanda… K-Kanda n-no… -Negó frenéticamente con la cabeza; no podía dejar que algo así lo desilusionara, pero definitivamente lo estaba frustrando.

Kanda le había dicho que era virgen, es decir que esa fue su primera vez con un hombre. Entonces… ¿Por qué no había rastro de sangre? Quedó en un estado pensativo, tenía muchas cosas en la cabeza pero la mayoría iba en torno a eso, en la posibilidad que Kanda le hubiese mentido. Era posible que en realidad no recordara haberse acostado con alguien, pero también era posible que fuese una mentira. Después de todo, su amnesia había borrado parte de lo vivido hace dos años, pero no del todo, como por ejemplo seguía recordando a Alma, recordó que ese tatuaje se lo había hecho por Alma, recordó varias cosas del accidente, entonces…

- Es posible que recuerde eso también…

- ¿Qué recuerde qué? –Dio un respingo al oír la voz de Kanda en el umbral de la puerta, traía consigo una bandeja con el desayuno, pero su mirada mostraba un brillo de determinación y molestia.

Un pequeño cosquilleo se acentuó nuevamente en su nariz, haciéndole carraspear y pronto un fuerte estornudo acalló el silencio. Una gota se balanceaba en su nariz, siendo la presencia obvia de un notorio resfriado. Sus mejillas y la punta de su nariz yacían enrojecidas, mientras que su cabello alborotado, hacía ver su anterior estilo de corte, uno muy sofisticado al lado suyo. En otras palabras, Lavi era un saco de pena que tenía escrito "Runny nose was here" (Resfriado estuvo aquí.)

- ¡Abuelo, trae más agua caliente que ésta se enfrió! –Gritaba desde su habitación, sentado en su silla con los pies dentro de una palangana con agua caliente, y miles de abrigos encima de él.

- ¡Estoy ocupado! –Se oía desde la sala sin una pizca de buenos amigos.

- ¡El ver el noticiero no es "estar ocupado"! ¡Tú único nieto está pidiendo tu ayuda! ¡A-A-AAACHU! –se encogió de hombros. -¡Ze pazo tae ma panuelo!

- Ah, tú sí que me traes muchos problemas… -Se oyó la voz de su abuelo ingresando a su habitación y trayendo un poco más de agua caliente, y deshaciéndose del agua fría, la vertió en la palangana vacía, quemándole los pies, y provocando en un Lavi un grito de niña que su abuelo sonrió satisfecho.

- Gazia… -dijo sin mucha gracia, frunciendo el ceño, pero nuevamente su ataque de estornudos volvió al acecho. -¡A-A-ATCHU!

- Hmp… Menudo estúpido. –Murmuró el anciano sacando venitas notorias en la sien del pelirrojo.

- ¡¿Tzé difiste? –Trató de pronunciar ajeno a su constipación, pero no logró mucho.

- Nada, solo trata de alejarte de las champañeras bien cargadas. –Dijo divertido dando media vuelta sobre sus talones y saliendo de la habitación. Lavi iba a contradecirle, pero no tenía fuerzas para ello. Suspiró resignado.

- Pada amagado…-masculló molesto, y un fuerte golpe se acentuó en su frente, tirándolo de la silla, terminando en el suelo.

- Te traje tus pañuelos. –Dijo divertido con una sonrisa satisfecha.

Lavi se reincorporó del suelo con el contorno del paquete de pañuelos impreso en su frente con aquel tono rojizo, producto del impacto.

- Idaaa… -Se quejaba Lavi mientras se sobaba la frente. –Madito pada… ¿Dode ta lo panuelo? –Se preguntó buscando el paradero exacto del paquete que sirvió de proyectil; aunque era muy difícil localizarlo con tanto desorden en su habitación. Una gotita resbaló su nuca al darse cuenta del pequeño detalle. Pila de libros abundaban en su habitación, ropa desparramada como si fuesen adornos navideños, restos de comida bajo su cama y una cosa viscosa que comenzaba a moverse. –Bie… Pimeo lo pimeo… -Se puso de pié y comenzó a ordenar las cosas en su habitación para poder ver libre el piso y luego buscar el pañuelos que su abuelo le había lanzado literalmente.

Al cabo de una media hora pudo ver visible el piso, recordando el color verdadero del mismo. Y cuando se vio más despejado, dio con el paquete de pañuelos que ya le hacía falta, pero en cuanto iba a tomarlo, se fijó en un sobre arrugado que descansaba bajo el escritorio. Con curiosidad lo tomó en sus manos, lo extendió para una vista mejor y abrió los ojos sorprendido al recordarlo: era el mismo sobre que había robado de la casa de Tyki el día que se encontró con Lulubell. Frunció el ceño al acordarse de la nombrada mujer y volvió su vista nuevamente sobre el sobre. Comenzaba a hartarse de aquella incertidumbre, así que la curiosidad pudo más que él. Rompió el sobre y sacó de su interior el contenido, haciendo que el alma se le cayera al suelo.

- E-Esto es…

- Lavi, teléfono. –La voz de su abuelo lo despertó de sus pensamientos.

- ¿Tzien?

- Un tal Jean, no lo sé. No conozco tus amistades, estúpido. –Lavi se preguntó de quién podría tratarse y caminó en dirección al anciano para tomar el tubo y ponerlo en su oído.

- ¿Diga?

- Shônen… ¿Cómo estás? –Cerró sus ojos y tragó saliva con dificultad debido a un gran nudo en su garganta. ¿Qué estaba ocurriendo? - ¿Shônen? ¿Estás ahí?

- Ty… -Calló de inmediato. No podía pronunciar su nombre con el panda en la casa. Así que se las apañó para buscar una coartada. -¿T-Tiene tempo? –Pronunció.

- ¿Qué le ocurre a tu voz? ¡Oh, es cierto! ¿Cómo te encuentras? ¿Quieres que vaya a visitarte?

- ¡NO! –Dijo casi en un grito, alarmando a su abuelo quien lo miró con una interrogante. Lavi sonrió apenado y movía su mano efusivamente de arriba a abajo, haciendo que el anciano no le diese importancia. –Zigo… No tzeo sea u pobema…

- Creo que estoy comenzando a comprender tu habla… Bien, tendré que comprar el diccionario de constipados. –dijo divertido sacando venitas notorias en el pelirrojo, quien cerró su puño con ganas de estamparlo contra el portugués. Se sorprendió al recordar el sobre. Tyki seguía actuando normal. Tragó saliva, le había ocultado eso y seguía haciéndolo como si no supiese nada. ¿Cuándo pensaba decírselo? Apretó la mandíbula con rabia.

- No bomees… -No estaba para juegos en esos momentos. Necesitaba saber lo que estaba ocurriendo.

- ¿Te parece si quedamos en mi apartamento? –preguntó con lasciva voz, pero Lavi estaba tan molesto que no se percató de ello.

- Coo tziera… Nededito daber adgo, y tenes tze dedirmelo. Adio. –No esperó a que Tyki le contestara, simplemente colgó el tubo con ira.

- ¿Todo bien? –Preguntó su abuelo desde su sillón, fumando.

- … -Lavi no sabía que contestarle, seguía mirando el teléfono como el principal provocador de sus problemas. –No. –Volvió sus pasos en dirección a su cuarto y cerró la puerta de un portazo. Su mirada se posó molestamente sobre el sobre y su contenido. Fue hasta él y lo tomó nuevamente entre sus manos. –Tyki… -Murmuró para sí.

Cerró sus ojos cansadamente, mientras sumergía sus piernas en el agua templada, acostumbrando su cuerpo a la temperatura, terminando por sumergirse completamente en la bañera. Dio un suspiro al sentir la calidez del agua recorrer su cuerpo por completo. Una débil sonrisa se asomó en su rostro. Se quedó un buen rato de esa manera, sin mover un solo músculo, estaba relajándose y distendiendo su mente sobrecargada.

Su teléfono comenzó a vibrar, lo había puesto en vibra para hacer de su relajación, algo real y completo. Se secó las manos y tomó el aparato entre ellas, levantando la pantalla y ver de quien se trataba. Su sonrisa se apaciguó y llevó el teléfono hasta su oído.

- ¿Nii-san? –Su voz fue quien terminó con el silencio.

- Lenalee, ¿cómo estás? –Preguntó con su tono pasivo pero con una pizca de preocupación, como era tan común en él.

- Bien, aquí en la tina. –Rió levemente, sacando en su hermano una sonrisa de igual ímpetu.

- Me parece bien… ¿Qué tal la fiesta ayer? –No sabía si era muy evidente sus acciones que hasta su hermano se había dado cuenta del cambio de humor que dio. Trató de seguir con una sonrisa para no preocupar a su hermano.

- Bien, estuvo increíble. –Trató de reír pero solo salió una risa seca.

- Lenalee…

- ¡¿Cómo estás tú, Nii-san? ¡De seguro mucho trabajo ya te está volviendo loco, ¿no? ¡Pero el llamarme no es una excusa para dejar tus labores, nee? –Dijo lo último con tono de reproche, haciéndole sonreír al chino.

- No digas eso… -Rió también él desde la otra línea. –Lenalee, volveré hoy por la tarde, ¿si?

- ¡¿Honto? –Casi dio un salto fuera de la tina, pero terminó de nuevo dentro debido a las espumas del jabón que la hicieron resbalar y caer nuevamente en el agua.

- ¡Lenalee, ¿estás bien? –Preguntó alarmado su hermano.

- H-Hai, creo que me emocioné mucho, jeje… -Se rascó levemente la cabeza con inocencia.

- ¡Oh, por cierto, Lenalee! ¿Podrías preparar el cuarto de huéspedes? Llevaré compañía, ¿si? –La muchacha se extrañó por lo último preguntándose de quién podría tratarse.

- Nii-san… Recuerda que te fuiste por trabajo, no para conseguir novia. –Una carcajada se oyó tras la línea, que pronto la china se le acopló divertida.

- No te preocupes, estoy consciente de eso. Bien, debo irme… Reever me encontró. ¡Bye bye! –Y luego la voz de Reever se oyó tras la de su hermano.

- ¡Oi, Komui! ¡Regresa aquí!

- ¡Iiada yo! ¡Estoy hablando con mi hermanita, déjame en paz!

- ¡Eso dijiste hace tres horas! ¡Cuelga el maldito teléfono ahora!

- Buuu… Reever-tan es malo… ¡Bye, Lenalee! –Y así se cortó la llamada. La muchacha estalló en carcajadas. Su hermano era un buen "levanta-ánimos" como se había autoproclamado el chino, y era cierto, le hacía olvidar sus múltiples problemas.

Dio un suspiro y dejó nuevamente el aparato en el suelo, y así sumergirse nuevamente en el agua. Nuevamente su teléfono comenzó a vibrar y con una sonrisa divertida salió del agua.

- ¿Y ahora qué querrá nii-san? –Tomó el teléfono sin mirar siquiera la pantalla y la colocó en su oído. –Nii-san, deja de causar tantos problemas a Reever-san y…

- Parece que esperabas a alguien más… Nee, ¿Lena-chan? –No podía ver su rostro pero aseguraba que portaba una de sus famosas sonrisas, puesto que el silencio con que había reaccionado al oír su voz, era el sinónimo de que su diversión se había caído por los suelos.

- … -Un nudo tremendo se hizo en su garganta al oír aquella voz.

- ¿No piensas hablarme? ¡Qué cruel!

- … ¿Q-Qué quieres? –Trató de sonar breve y seria, pero el solo hacerlo, provocó una carcajada en la otra línea, irritándola aún más.

- ¿Por qué tan seria? ¿Qué ocurre, Lenalee? ¿No te gusta como beso? –Lenalee se sonrojó y frunció el entreceño.

- Si no tienes nada mejor que hacer, cortaré. –amenazó sin gracia alguna.

- Bien, bien… Veo que estás en tus días… Seré breve y no lo repetiré, ¿de acuerdo? En el Parque Sakurako a las 15hs. ¿Comprendes?

- Parque… ¿Por qué quieres verme?

- Lo preguntas como si no supieses la respuesta… Aún no ha acabado nuestro trato. Allen estropeó mis planes para Kanda, así que aún no puedo liberarte, preciosa.

- ¡No me llames así! –Ladró molesta. -¿Qué te hace pensar que iré? Tengo planes para esa hora.

- ¿Qué pasó? ¿Es esta la Lenalee molesta? ¡Qué miedo! Escúchame, estúpida… Si quieres salvar a tu amiga, será mejor que vengas, ¿me oíste?

- Perdona pero también tengo vida… A demás, nunca hablaste en serio. Terminé trabajando para ti porque tenía miedo de las consecuencias, pero me di cuenta que tú llevas el dicho de "perro que ladra no muerde". ¿Y qué te hace pensar que Kanda te tiene miedo? Ella no retrocederá ni nada, así que ¿para qué molestarse con algo que no ocurrirá?

- Muy lindo discurso de buen amiga, pero… ¿Le estás ayudando a tu rival número 1? Qué débil.

- No es mi rival, es mi mejor amiga. No estaré perdiendo mi amistad por algo que jamás ocurrirá, Road. Allen quiere a Kanda y la quiere de verdad. Cosa que nunca sentirá por ti ni por mí. ¿Por qué no te rindes?

- Porque a diferencia tuya, yo si consigo lo que quiero… Además, Lena-chan, tú no me conoces en verdad; consigo lo que quiero a costa de lo que sea. Tú no sabes el gran error que estas cometiendo al dejar que esos dos estén juntos. Si quieres protegerlos a ambos, vendrás a las 15hs en el Parque Sakurako. Si no te interesa tu amistad con ambos, pues seguirás viviendo como si nada. Pero recuérdalo bien… Consigo lo que quiero a costa de lo que sea. –Enfatizó nuevamente aquella oración y colgó.

Lenalee sudó frío y un mal presentimiento recorrió su cuerpo. ¿Si Road hablaba en serio? Negó frenéticamente con la cabeza. No podía estar hablando en serio, ¿quién ser humano podría ser tan egoísta? Cerró sus puños y se sorprendió al darse cuenta como temblaban. ¿Miedo? ¿Impotencia? No lo sabía, pero definitivamente no iría a esa reunión. Road podría ser todo lo que quisiese pero no era una criminal. De eso estaba segura. Suspiró pesadamente y dejó el teléfono en el suelo mientras se acomodaba nuevamente en el agua, mirando el techo de su baño como si fuese la cosa más increíble del mundo. Un mal presentimiento sentía en su pecho. Tenía miedo de que Road hablara en serio.

- Eso es… Imposible. –masculló cerrando los ojos.

Dejó su teléfono sobre la pequeña mesita de roble tallado, junto a ella. Una sonrisa victoriosa asomó su rostro. Un constante taconeo se oía irrumpiendo el silencio. Abrió los ojos buscando con diversión la fuente de inquietud que tenía alborotando la habitación.

- ¿Qué ocurre, Lulu? Te siento un poco inquieta. Eso es tan extraño en ti.

- Hmp… No digas estupideces. –Fue lo único que dijo sin girarse a verla siquiera.

- Entonces… ¿Podrías dejar de taconear el piso? Podrías abrirlo. –Dijo entre risitas lo último

- Estás muy confiada, Road. ¿Cómo estás tan segura que vendrá? –La miró por el rabillo del ojo.

- ¿Es esa tu preocupación?

- No, en verdad. No me importan tus asuntos. Es solo que… Veo mucha confianza de tu parte.

- No solo es confianza. Conozco a Lenalee, es tan dominable que parece mentira.

- No te confíes mucho. Puede que termines sorprendiéndote y eso no será muy agradable.

- ¿Lo dice la voz de la experiencia? –Lulubell chasqueó la lengua contra el paladar y se volvió hacia el ventanal que en un principio miraba. Road sonrió. –Si no te importa, tengo hambre… Dejé unos cuantos dulces en la nevera y antes de que Skinn los descubra, debo comérmelos.

- ¿Qué harás si no sigue tus direcciones? –Preguntó nuevamente Lulubell haciendo que Road se detenga.

- ¿Esa es tu forma de pedir consejos? ¡Qué linda!

- Cállate. Solo quiero saber qué ocurrirá si alguien llega a llevarte la contraria. –Se fijó en Kamelot por medio del rabillo del ojo y pudo ver una sonrisa dibujada en su rostro.

- Simple… Se debe ser persuasiva, tener todo bajo control y convencer por medio de amenazas. En otras palabras, tocar el punto débil para ellos. En el caso de mi presa, vendrían a ser sus amigos… Mientras que con el tuyo, pues… Deberías esmerarte. No puedes ir matando a Tyki porque al parecer lo único que le importa a ese chico es él.

Lulubell no pudo evitar mostrar un rostro de desconcierto, mirándola con el ceño fruncido y los ojos muy abiertos a pesar de tener los lentes oscuros, se podían ver perfectamente. Road ensanchó la sonrisa y antes de que sea reprochada por Lulubell, se retiró.

- Maldita niña… -Masculló mirando por la ventana nuevamente. Trató de serenarse y concentrarse en lo que realmente importaba, a pesar de que Road lo haya sabido desde el principio. Como la odiaba. Apretó sus puños con fuerza, más de la necesaria, al punto de comenzar a penetrar su piel con sus largas uñas felinas. –Maldita sea… Terminaré con esto si es necesario. –Dijo refiriéndose a Lavi, porque lo que más odiaba era a Road y su persistencia que era parecida o igual a la que poseía el pelirrojo uniojo.

Los penetrantes ojos de Kanda causaban estragos en Allen; era la primera vez que los veía con ese grado de seriedad. Frunció de igual manera el entreceño, debía de ser él quien exigiese respuestas a sus inquietudes hacia Kanda. La vio suspirar y aflojar el semblante, y caminando en dirección a la mesa de noche, depositó la bandeja del desayuno, que consistía en dos vasos de jugos, huevos revueltos y tostadas.

- ¿Podemos hablar? –Preguntó Kanda tratando de sonar sobria, pero Allen podía notar el desagrado que emanaba aquel tono fingido.

- Lo siento, tengo que irme. –Dijo tomando su saco y colocándose a los hombros. Pudo ver el desconcierto en ella.

- ¿A dónde vas?

Allen se detuvo y durante un rato existió un silencio sepulcral. Ambos sumidos en sus propios pensamientos, hasta que Allen dijo.

- Tengo trabajo. Te veo mañana.

- ¿Quién te llamó? –Nuevamente el gélido ambiente dio señal de aparición en aquella habitación. Allen no movió ningún músculo, estaba con la mirada gacha, pero sabía que ese no era el momento preciso para iniciar una disputa.

- Era del consultorio, necesitan reemplazantes. –Agregó aún sin moverse, quizás esperando a que Kanda pudiese darle la aprobación a aquella mentira.

- No parecías estar muy tranquilo al recibir aquella llamada. Además… ¿Desde cuándo trabajas los domingos?

- … -Comenzaba a ver más lejano la idea de evitar una discusión. No quería tenerla y menos con Kanda. ¿Qué era eso? ¿Una telenovela en la que el marido le era infiel a su esposa y salía de la casa fingiendo ir al trabajo pero en realidad iba a encontrarse con su amante? Sonrió perspicazmente. Así que eso era lo que estaba pensando Kanda. Se dio media vuelta y colocó sus manos sobre los hombros de la japonesa. –Tengo que irme.

- … -No respondió nada. Era un alivio para Allen. Éste último besó la coronilla de la japonesa y salió de la habitación, cerrando la puerta tras de sí, con la mirada gacha aún muy confundido por todas las cosas que tenía que sucederle al inicio de una mañana.

Mientras que Kanda seguía con la vista perdida en el espacio. Tenía un montón de incoherencias azotando su mente en esos momentos, pero no quería darle pie a aquello. Era irónico. Cuando se había dispuesto a hacer bien las cosas con Allen, éste se escabulle misteriosamente. ¿Cómo no pensar mal de eso? Se sentó en la cama y se abrazó a sí misma.

- Otra vez… Otra vez está ocurriendo… -Murmuró sin brillo alguno en los ojos. Se acomodó entre las sábanas y cerró los ojos tratando de apaciguar sus pensamientos, pero le eran imposibles; el miedo a que ocurra algo parecido como hace dos años, la aterraban.

"¡Cuando la vuelva a ver definitivamente me acostaré con ella!"

Apretó su mandíbula y sus puños con fuerza; calmarse no lo lograría con aquella frase recorriendo su mente. El solo hecho de pensar que Alma y Kanda hubieran… Asco.

No conocía a Alma pero ya lo estaba odiando.

A pesar de que Alma haya pertenecido al pasado de Kanda, seguía mostrando su sombra en el presente. Pensar siquiera que eso hubiera ocurrido entre ambos, lo aterraba. No sabía por qué. Pero no le gustaría siquiera pensar en Kanda de esa manera; estar regando sus gemidos con el nombre de otra persona… Como lo había hecho ayer… Solo se estaba preguntando si aquellas primeras letras "Al" se hubiera referido a "Alma" en lugar que a "Allen"… ¡¿Qué estaba diciendo? Bien, fue suficiente.

- Tengo que dejar de divagar… -Se detuvo y se recostó por una pared de un edificio. Los fuertes rayos del sol le molestaban la vista, pero no era tan molesto como la sensación de traición que tenía en su pecho. -¿Traición…eh?-Dejó escapar sin sentido alguno. - ¿Desde cuándo se llama "traición" a una relación que murió hace dos años?… El único nombre que puedo dar a eso es "paranoico". –Dijo con una sonrisa sarcástica en su rostro.

Sintió como los molestos rayos sol ya no hacían acto de presencia en su rostro, y al levantar la mirada vio una gran nube negra acaparar el bonito día. Luego de un rato, un fuerte trueno resonó en la ciudad y las gotas de lluvia no se hicieron esperar más. Aquella sonrisa sarcástica y seca seguía en sus labios, como un buen anfitrión de su tan mala suerte. No movió ningún músculo ante la lluvia, a diferencia de las demás personas que apresuraban el paso y chocaban unas con otras.

Miraba el cielo como si estuviese habiendo un espectáculo de delfines voladores que solo él podía ver. Se llevó sus manos en los bolsillos y bajó la cabeza al suelo, mientras era bañado por la, ahora, despampanante tormenta. Relajó sus facciones y aflojó sus músculos. Aquella "ducha natural" le venía bien, sentía como se relajaba de a poco, hasta quería pensar que se estaba llevando sus problemas, aunque solo fuese una mentira de autocompasión.

Comenzó a caminar lentamente en cuanto las calles se vieron descongestionadas de personas, y siguió su trayecto en dirección a su casa. Ahora el rugido de su estómago implantaba terror, era como si un demonio fuese liberado y no hubiera comido en… Bueno, en lapso de tiempo que duró su encerramiento. Patético. La lluvia se llevó todo incluso sus dones de divagación.

Comenzaba a ver más de cerca el techo de su modesto hogar, preguntándose si Tim seguiría vivo o la abstinencia de su "comida balanceada" le certificó la muerte… Vamos, no era para tanto.

Cuando abrió la puerta se encogió de hombros y suspiró pesadamente. Tim yacía postrado en el suelo bocarriba y con la lengua hacia un costado, mientras varias moscas volaban a su alrededor. Una venita notoria se formó en su frente y pasó de largo luego de cerrar la puerta con hambre.

- Deja el teatro, Hitler… Te prepararé tu purina así que… -Cuando se dio cuenta, Tim ya estaba en la cocina con su tazón de comida en la boca, moviendo activamente su cola. –Vaya, tú sí que te recuperas rápido. –Sonrió y tomó el plato de comida de su perro y la llenó con la purina, pero en cuanto la había puesto en el suelo, Timcanpy saltó por la comida de inmediato. -¡Ey, tranquilízate! ¡Ni que fuera para tanto! –De nuevo el sonido de su estómago calló el silencio. –Bien… Creo que sí es para tanto. –Buscó con frustración algo en la nevera y dio con un poco de leche y tres huevos. Suspiró agradecido.

Comenzó a preparar unos revueltos y cuando pudo por fin tener todo listo en la pequeña mesa para dos, comenzó a sonar el teléfono. Gruñó molesto e hizo como que no escuchó, pudiendo llevarse un bocado a la boca, aunque el condenado aparato no dejaba de sonar, haciéndole perder la paciencia.

- Con un… Bien. . –Se puso de pié y se limpió las manos con una rejilla de cocina para tomar el teléfono y colocárselo al oído. - ¿Hola?

- ¡Allen! ¡Qué bueno que seas tú! Creí que me había equivocado de número…

- ¡¿Q-Qué…? –Dijo con un semblante obvio de desagrado.-¡¿Cómo conseguiste mi número?

- Link me lo dio… ¿No es un encanto? Bien, llamaba para lo siguiente y escúchame bien, cariño… ¡Me voy para Tokio!

Allen sintió como el alma se le caía por los suelos al oír aquello. Un profundo silencio se oyó entre ambas líneas. Allen tenía los ojos bien abiertos sin comprender lo que había oído.

- ¿Aló? ¿Allen, cariño, sigues allí?

- …S-Si, aquí estoy.

- ¡¿No es genial? ¡Estoy ansiosa por volver a verte, Allen! Y tenía un pedido que hacerte, espero que accedas…

Algo no estaba bien. Alguna deidad tenía que odiarlo tanto como para hacerle esto. ¡No podía estarle pasando tantas cosas en una sola mañana! ¡NO PODÍA!

Notas finales:

¡Buenas! Espero que les haya gustado el capítulo de hoy… ^^

Sí, mucho más misterio, más circunstancias críticas, más voz de constipado por parte de Lavi y más ¡Delfines! Wii… Bueno, no. ¬¬ Pero les gusto! Yo lo sé… muajajaja

Bien, bien, bien… *Con voz de psicólogo* Daremos inicio a nuestra sesión de… ¡Reviews!

Gracias a todos las personas que leen esta historia y también a los que hacen el aguante! Seeee! Un fuerte abacho!

Gracias en especial a…

Aliiice: Hola! Muchas gracias por tu review! Qué bueno que te haya gustado el capítulo, espero que también el especial y éste nuevo! Jajajaja Aunque gracias a Lavi, pudo haber un momento AreKan wii… ¡Arigato gozaimasu, Lavi-san! *Lavi lo mira mal con un moco cayéndole por la nariz* xDDDD Seee, Road es muy rara de repente, pero no va a dudar que le gustó besar a Lena-chan muajajajaja… ¡Qué bueno que te haya gustado, si, fue un gran inicio de semana, nee~? Bien, nos vemos en otro capi… Ja ne!

Kotoko noda: Hola! Gracias por tu comentario, y qué bueno que te guste tanto este fic, me hace muy feliz wiii… Sep, el arekan y el roadlena fueron los protagonistas… Aunque más el arekan! *corresponde al pulgar con otro pulgar en alto* ¡Yeah, pulgares en alto! Nos vemos! Bye!

Racksha Yami: Jajaja, es cierto, te secan el cerebro… xDDD malos libros malos D: Así que Señorita Seriedad, jeje xDDD es mejor que "Complejo de gato" o "niño con problemas a la adicción de anime" o cosas así… Puedo llenarte con los apodos de mis profesores… ¬¬ bien, en fin ^^ Sep, pobre Lavi! LOL *Lavi lo mira mal* ejejeje ^^U ¡No me mires así o no habrá más Laki por este fic! *Lavi= D:* Muajajaja eso creí… Bien, sigamos… Jeje, Kanda sigue siendo fría aunque le hago más dinámica aquí, es más divertido ^^ Te apoyo con respecto a Lenalee, me enamoré de ella en los primeros capítulos pero después se volvió tan dependiente de los demás y no había capítulo que no se echara de mocos… ¡Dios! *Ishi enojado* xDDDD Por eso amo a Road! Wii… ¡Tienes que ver Piratas del Caribe 3! ¡Fue lo mejor! *Con lagrimitas de felicidad* Nos estamos desviando del tema ^^U jeje Y respondiendo a tu pregunta… ¡Claro, me encantaría serlo! *se pone un letrerito escrito: Nuevo amigo :3* ¡Yeah! ¡Una nueva amiga! Wii… *corre por todos lados moviendo la cabeza como elmo* xDDDD elmo no podía faltar… ¡Por favor, parece como si se haya tomado 15 energizantes, que se haya fumado 10 porros de los puros y haya escuchado Destroy Metal City! ¡Está loco! Lol… Claro, te paso mi mail: dud_ add, yeah! ^^ Muchas gracias por tu reviews y nos vemos! Bye! ^^

NIKONIKO CHAN: Hola! ^^ Admiro siempre tus reviews, está siempre tan locos y dinámicos! Wiii… Me alegras el día, Yeah! \*0*/ ¡Cuidado con Chibi-Delfín-san que es tan peligroso como su padre! Jajaja, espero que te haya gustado el capi! ^^Nos vemos en otro reviews! Ja na!

YO: Jajaja muchas gracias por tu comentario! Qué bueno que te haya gustado, seee! Fue muy kawaii… Wii. ¿Lloraste? *Le pasa un pañuelito* Bien, suerte con la crema de mani :3 Nos vemos!

Strawberrykoneko: ¡Hola! :3 ¿Cómo estás? Gracias por tu comentario, seee… Jajajaja Pervertida xDDDD somos dos :D. Jajajaja Dr. Bread-san es maligno… Muajajaja, en verdad me inspiré en Asdf movie, no sé si lo conoces pero tienes que verlo, ¡es lo mejor! Busca en youtube, es un cortometraje de 3 partes… Wii… Velo, sip? Bien, Gracias… Enserio muchas gracias! ^^ O_O te identificas con ella…? Jajaja xDDD pervert… Era broma ^^ Claro, espero que te haya gustado el capi! Muchas gracias! Feliz 2011! °w°

Megagirl3: ¡Buenas! Gracias por tu comentario, estoy muy feliz de que te haya gustado, seeee! Jajajaja ratitos intimos xDDDD si, sonó mal, pero qué vaaa… ¡Te entiendo! *Levanta su dedo pulgar al estilo Gay-sensei* Espero que te haya gustado el capítulo de hoy… ¡Wii! Lo siento, en el capi pasado no apareció Delfín-san, pero aquí dio una miradita y apareció Timcanpy! Wiii…! Jajaja aunque me hubiese gustado hacer un RoadLena, he estado pensando seriamente en otra pareja para nuestra querida llorona… Aunque para el próximo capi les haré una encuestita, a ver qué me dicen ustedes, ¿neee~~? Veamos si Lavi le permite a Tyki curarlo, porque después de éste capi parece que todos se enemistarán con sus semes… jajajaja xDDDD Nos vemos en el próximo capi y comentario! ^^ Nyaaa, cestita! Wiiiii… Jajaja me comeré las frutas, *con cara de miedito* Si, se que suena raro que tenga aires de Uke pero… ¡Uhh, maldito test! Jajaja nos vemos! Ja ne!

Exorcista Alma Kanda: ¡Holaaa! *agita la mano* Wiii… es mi primer lemon, qué bueno que lo catalogas como bueno! Yeah! ^^ Oh, y con respecto a tu curiosidad… ¡Te lo debo! En verdad sí me había olvidado de ese pequeño detalle (aunque no es tan pequeño ^^U) en verdad te lo agradezco mil por hacerme acordar :D qué mal escritor, ¿no? *se golpea contra una pared* Pues Allen vestía con una camisa negra por debajo, lo demás era todo blanco ^^Lamento la confusión, no lo habré explicado bien ejejeje n/un Gracias por seguir leyendo, qué bueno que te guste tanto esta historia! Lo pensé bien y seguiré alargando la historia, así que descuida, les avisaré cuando el fin esté cerca… (Es mi imaginación o eso sonó como alguna secta religiosa o algo así xDDDD) Muchas gracias por tu comentario, son muy bien recibidos! Sayonaraaaa! :3

HaindiR: Holaaa! Espero que te haya gustado el capi de hoy, y gracias por tu comentario wii °w°… Muchas gracias, *sonrojito* la verdad que en ocasiones no me es tan fácil ejejeje si, yo también te entiendo, me sucedió varias veces n/nU Jajaja Lavi es la víctima del capítulo, ejejeje Somos dos! Amo el limón (y el lemon kukuku) ¡Mente pervert! (Oh, lo siento no sabía que eso saldría al aire ¬3¬) jejeje xDDDD Veamos como solucionan las cosas entre ellos O_O les costó tanto y ahora… Jooo, como dice Allen, una deidad ha de odiarlo xD. Comprendo lo de "flores", estoy al día con el manga… pero quiero maaas! TT_TT Nyaaa! Arigato, también feliz año nuevo! Yeah! ^^Me despido! :D

En fin, muchas gracias a todos los que leen ésta historia!

Me despido con mil felicidades para todos, y qué este año esté lleno de buenos momentos para todos! Y también de malos porque la alegría no existiría sin la tristeza! ^^U

Feliz 2011 °w°

Byebye! :D