Esta historia contiene lenguaje violento y obsceno, escenas fuertes tanto de violencia como de sexo.

Los personajes, salvo alguna excepción de OCs, no me pertenecen.

La historia se inspira en el anime y las live actions, por lo se toman escenas, diálogos o semejantes de ello.

Se aceptan dudas, sugerencias y criticas constructivas con fundamento, esto es para pasarlo bien y conocer gente, NO soy escritora.

A pesar de seguir ciertas partes de la trama original, la he variado en varias ocasiones para amoldarla a mi historia.

Capítulo 25

Nanako preparó los utensilios de sutura con lentitud y en silencio, riñéndose interiormente por sentir aquel nerviosismo incomprensible. Desde aquel sueño se notaba distraída y tensa ante el pelirrojo, que la contemplaba mientras presionaba fuertemente sobre su herida la tela ensangrentada.

-Necesito que te estés todo lo quieto que puedas, así que será mejor que te apoyes contra la pared. –Comentó la morena sin muchas ganas, esquivando la mirada del ex-samurái, quien asintió mientras se levantaba y obedecía la sugerencia.

Una vez él se hubo sentado apoyando su espalda, la chica se arrodilló frente a él, aguja en mano.

-Esto va a doler bastante, intenta aguantar sin moverte. –Murmuró mirando sus ojos, para después comenzar el trabajo con cuidado, sorprendiéndose de la resistencia al dolor que mostraba el hombre.

Kenshin pudo atisbar en aquellos minutos que la morena estaba rara, comportándose con demasiada seriedad, incluso nerviosismo, algo que no era característico de su forma de ser. Pasados unos segundos intervino dispuesto a esclarecer las causas de aquello.

-¿Qué te ocurre? Estas extraña.

-¿Qué? No me pasa nada. –Contestó tratando de sonar normal, mirándolo fugazmente.

-Me da la sensación de que me estás mintiendo ¿Seguro qué estás bien?

Nanako dejó por un momento su labor, mirando al pelirrojo a los ojos, fingiéndose irritada para salir de aquella situación embarazosa.

-No pasa nada, Himura ¿Vas a dejar que me concentre o prefieres que te haga más daño del que debo?

-Está bien, perdona. –Se disculpó Kenshin mientras continuaba pensando lo mismo.

Acto seguido, el chico volvió a fijar la vista en la mujer, que comenzó a hablar, continuando con su tarea.

-Yo debería preguntarte a ti que qué pasa ¿Has hablado con Kaoru? Porque supongo que tu perspicacia llegará al punto de entender que hemos venido hasta aquí porque queríamos verte. Ella quería verte.

-Lo sé, pero ya hemos hablado...

-¡De eso nada! –interrumpió la mujer con indignación-. Si está aquí es que no ha dicho todo lo que quería. Por favor, Kenshin ¿En serio no te das cuenta de lo qué ocurre? Yo no sé qué se siente ni cómo es querer a alguien de esa manera, pero lo veo en Kaoru. No entiendo que aunque no tengas experiencia en ello no puedas verlo ¿Tan poco sabes sobre el amor como para estar ciego?

-Sé que ella me quiere de esa forma, claro que me he dado cuenta.

-¿Entonces qué sucede? ¡Si no sientes nada por ella díselo, pero no la dejes así! ¡Por Dios, cualquiera entendería cómo funciona esto! Nunca te han roto el corazón, ¿verdad?

-Sí, la única vez que llegué a amar a alguien.

Nanako calló súbitamente sintiendo lástima y confusión a la vez, pensando en la curiosidad que aquella revelación había despertado en ella. Le costaba imaginar a aquel hombre del pasado, un asesino frío como el hielo, enamorado de alguien.

Kenshin vislumbró la sorpresa en el rostro de la morena, que segundos después lo miró con un deje de arrepentimiento.

-Lo siento, yo...

-No tienes que disculparte. No lo sabías.

La morena guardó silencio pensando en aquello, luchando contra su curiosidad mientras volvía a continuar con la herida, pero decidió preguntar en un susurró indeciso, sin mirar al hombre.

-¿Qué ocurrió? No tienes por qué contestar... –Intervino al hallar silencio, el cual fue roto por el pelirrojo antes de que continuara la frase.

-Hace mucho tiempo, cuando era hitokiri, conocí a una mujer. Acabé aceptando las órdenes que me dieron, casándome con ella y huyendo para que el Shinsengumi no me atrapara, cuando descubrieron nuestro escondite. Viví junto a ella durante un tiempo y acabé amándola a pesar de que era fría y distante.

-¿Pero, por qué se casó contigo si aparentemente no te quería?

-Ella era una espía de los partidarios del Shogun. Acabó aliándose con ellos para vengarse de mí porque yo maté a su prometido. Creo que ese hombre incluso conocía a tu padre. La cuestión es que, a pesar de todo, ella acabó por quererme, ya que una vez me hicieron caer en una emboscada para matarme y ella me salvó, dando su vida por la mía.

Nanako quedó totalmente sorprendida ante aquella historia y no pudo sino sentir compasión por el hombre, olvidándose por un momento de todos los sentimientos negativos que albergaba hacia él. Kenshin Himura, el legendario asesino que hacía llover sangre había sufrido, lo habían engañado y traicionado de una de las peores formas posibles.

La chica alzó la vista hasta encontrar los ojos del ex–samurái, llenos de melancolía y un deje de dolor al revivir los recuerdos, y no pudo evitar sentir su sufrimiento.

-Lo siento mucho. Puedo imaginar que eso debe causarte aún mucho dolor. Que alguien a quien quieras te traicione... Y que muera por ti aunque tú seas el que le debes tanto. Tiene que ser muy difícil de sobrellevar.

-No puedes más que resignarte y aprender a vivir con ello, pero sí, es muy difícil convivir con tanta culpa ¿Entiendes ahora mi actitud respecto a Kaoru? Tengo miedo de que pueda ocurrirle algo por ese amor que siente hacía mí...

-Y tienes miedo a la vez de enamorarte de nuevo por el daño que te hicieron. –Le cortó con voz sosegada la muchacha mirándolo con seriedad, deteniéndose en su tarea.

-En parte sí, es extraño de explicar. Mi mente por si sola rehuye la idea de amar, es involuntario, pero tampoco tengo miedo de querer a alguien de nuevo; Las cosas cambian y no tiene porqué suceder nada como en el pasado. Pero supongo que mi mente relaciona el que alguien me quiera con el hecho de que automáticamente sufra, debido a las circunstancias que me rodean.

-Pero Kenshin, aunque no estuvierais juntos sufriría igual.

A las palabras de la guerrera, el pelirrojo arrugó el entrecejo, suspirando levemente después, mientras Nanako terminaba de coser su herida.

-Lo sé, pero me siento perdido, no sé cómo actuar. –Murmuró desviando la mirada hacia un lateral, pensativo y confuso, sintiendo que aquella historia lo tenía entre la espada y la pared. El hombre posó sus ojos en los de la morena cuando la escuchó hablar con voz firme y decidida.

-Encontraremos una solución para que esto se arregle y nadie tenga que sufrir.

-Claro. –Dijo Kenshin con una leve sonrisa que la chica le devolvió con duda, para después levantarse, ayudando al ex–samurái.

-Debes tener cuidado para que no vuelva a abrirse.

-Lo haré aunque no podré descansar mucho, el tiempo va en nuestra contra.

-Lo irá más aún si no estás en plenas facultades y ese imbécil de Shishio te vence, Battousai. Sólo tú puedes salvarnos, por mucho que me joda admitirlo. -Bromeó ella esbozando una sonrisa.

Himura imitó el gesto volviendo a cubrirse el torso con sus vestimentas mientras Hissaki se disponía a abandonar la estancia, pero entonces, la mujer se giró para mirarlo, hablando con aquel deje de seriedad y duda al volver al espinoso tema del comienzo.

-¿Cómo se llamaba esa mujer? –Preguntó esperando a que el joven respondiera, mirándola a los ojos.

-Tomoe.

Inmediatamente, aquel nombre golpeó en los recuerdos de Nanako, quien a pesar de no recordar de qué le sonaba, sabía que lo había escuchado en su infancia más de una vez. El miedo se apoderó unos instantes de la muchacha, que no hacía más que forzar su cerebro para viajar al pasado, sin éxito alguno.

-¿Estás bien? –La interrumpió Kenshin con extrañeza, al contemplar la mueca de su rostro al recibir el nombre de la mujer.

-Sí, claro. Perdóname, me he distraído. Tengo que continuar con mis tareas. –Se despidió de él con algo de amabilidad, para después huir de la sala principal, con aquel nombre rondando sus pensamientos, incansable.

El pelirrojo no pasó por alto aquella mentira, habiéndose dado cuenta de que el nombre de Tomoe había afectado a Nanako, pero ¿Por qué razón? ¿Acaso conocería quién había sido el que fuera el amor de su vida?

Ante aquellas ideas, Kenshin no puedo más que sentirse contrariado y nervioso. Sin duda aquel era un tema delicado que deseaba que descansara en la oscuridad del olvido.

¡Gracias por leer! y vuelvo a decirlo para que no os lieis: He cambiado cosas de la trama original, ahora que se menciona a Tomoe lo iréis viendo