Isabella Swan vive en su propio mundo de lujos y riquezas, un mundo creado por su propio marido... un mundo carente de felicidad. Uno de sus custodios personales ¿podrá ser capaz de darle la felicidad que ella desea?
Esperanza...
Definitivamente el dinero no hace mejor a la gente, pueden tener millones, pueden ser grandes colaboradores con las causas benéficas, pueden mostrarse simpáticos y desinteresados con el resto de la sociedad… pero detrás de esa mascara siempre habían miserias que mantenían a esas personas en lo más bajo, hicieran lo que hicieran.
Benjamin no era menos, su mirada arrogante, su sonrisa de satisfacción aun llegando la hora de su muerte, su astucia a la hora de negociar, lo hacía el hombre más frío y calculador que alguna vez hubiese conocido.
El tipo estaba recuperándose en una clínica de alta complejidad, de una enfermedad que estaba carcomiéndolo por dentro, que corría por sus venas irrefrenablemente, moría… el maldito moría y aún así, continuaba dañando a lo único que en su vida valía la pena, su esposa. Y lo hacía sin que ella supiera nada… aún.
_Entonces… ¿Cuántos años estuviste en Londres?_ preguntó ella mientras sus hermosas piernas se entrelazaban con las mías…
Habíamos pasado parte del día en nuestro refugio, habíamos pasado dos noches aquí, las últimas dos noches luego de esa noche que desquité mi frustración con ella. Benjamin había informado que su estado no le permitiría volver a casa hasta dentro de un día más… por lo que se me estaba permitido disfrutar tres días en el limbo… y luego bajar a los infiernos. La mayoría del día y la noche los pasé cerca de ese pequeño corazón que latía misteriosamente, reposaba mi boca en la entrepierna de mi mujer y luego de saborearla y hacerla venir en mi boca me gustaba recostar mi cabeza en su vientre y dormitar allí por un rato mientras ella acariciaba el cabello de mi nuca.
Habíamos pasado el tiempo en la cama, redescubriendo nuestros cuerpos y puedo decir que pude conocer cada centímetro de su piel, desde lo hermoso que lucía su sexo mojado por la excitación hasta el lunar que tenía en la espalda a la altura de su coxis… todo.
_En total casi nueve años, luego de terminar la carrera en el ejercito, trabajé dentro de la guardia real… hasta que volví a Seattle_ le dije acariciando lánguidamente su mentón con la punta de mi pulgar,
_Entonces… ¿conociste a los reyes?_ sus ojos brillaron de curiosidad y una sonrisa relució en su rostro,
_No… no a los reyes, al menos no personalmente, pero si a otros miembros de la casa real… como algunos condes y duques_ murmuré restándole importancia, la verdad que cambiaría todo eso nuevamente solo para conocerla a ella.
_¿Alguna condesa rica que te quiso seducir?_ dijo sugestivamente. Sonreí y me acerqué más a ella, besé sus labios suavemente y rocé mi nariz con la de ella,
_No, al menos no allí… sino aquí_ murmuré sobre sus labios, al principio ella se sorprendió al escuchar eso, pero luego la comprensión llegó a sus ojos,
_Oh…_exclamó pensativa _¿y… ella logró seducirte?_
_Si… ella me vuelve loco, es mi perdición_ señalé en un susurro _ella me envuelve y hace conmigo lo que quiere, porque estoy en sus manos, ella puede poner en jaque mi sistema entero que no me va a importar… puedo hacer lo que sea por ella_ confesé sin dejar de mirar sus ojos brillantes, ella pestañó cuando dejé de hablar, su respiración se cortó y mordió su labio antes de hablar…
_Que envidia… harías todo por ella y estoy segura que ella haría todo por ti_ murmuró cerrando los ojos y acurrucándose en la almohada cerca del hueco de mi cuello, sus piernas desnudas se entrelazaron más a las mías _apuesto que es capaz de dejar todo por ti… absolutamente todo, estoy segura de que… te ama hasta perder el sentido_
Oh dios…
No pude decir nada, mi voz parecía haber abandonado mi cuerpo, lo único que fui capaz de hacer solo para hacerle saber que estaba allí con ella y que no me había quedado dormido, fue abrazarla a mi cuerpo aún más fuerte… por parte porque lo necesitaba y por otra porque quería creer lo que había dicho, lo creía.
_¿Alguna vez estuviste enamorado?_ preguntó cuando había comenzado a creer que se había dormido entre mis brazos,
_No_ murmuré acariciando su espalda desnuda, por supuesto esa no era la respuesta apropiada, porque bien sabía yo que estaba total e irrevocablemente enamorado de ella. _Entonces no entiendo cómo puedes sentir tanto por esa mujer que según tú es capaz de dar vuelta tu mundo_
Oh Bella… no me hagas decir las palabras… solo créeme…
_No sé cómo se llame eso y no sé si es amor porque nunca estuve enamorado_ murmuré antes de dejar un suave beso en su cabello _solo sé que si ella me pide irme lo haría, si ella me pide quedarme y hacer de su perro… lo haría también, no hay nada que no haría por ella, aunque si veo que conmigo no será feliz… yo mismo buscaría la manera que sí lo fuera, aún sin mí_
_¿Por qué dices esas cosas?_ preguntó separando su cabeza de mi pecho y mirándome con esos profundos ojos marrón chocolate que irradiaban enojo_¿te crees tan noble como para decidir qué hacer por ella? ¿cómo para buscar su felicidad aún sabiendo que su felicidad solo está contigo?_
_Bella…_ traté de explicar,
_¿Eso crees en serio?_ ella se sentó en la cama y me miró expectante, traté de elegir las palabras adecuadas y asentí,
_Si veo que yo no soy bueno para ella, entonces sí…_ afirmé _si ella no ve eso, bueno… me encargaría de hacerle saber. No soy noble Bella… lejos estoy de serlo, pero soy racional, se distinguir y disociar cuando las cosas se tornan confusas, cuando existe riego en la elección_
_¿Y si ella te elige a ti?..._ preguntó ansiosa _¿Y si ella elige pasar por lo que fuera necesario solo para estar contigo?... ¿eso estaría fuera de tu target?, ¿el amor no entra en esa ecuación? ¿solo la razón?_
Oh mierda… continua con esto Edward, no te quiebres…
_ No creo en el amor Bella_ murmuré odiándome a mí mismo _no cuando hay en riesgo muchas cosas_
Entonces ella exhaló todo el aire de sus pulmones y se levantó de la cama furiosa, tomó su camisolín blanco de seda con el que me había seducido esa noche y vi rodar una lágrima por su mejilla…
Mierda!...
_Bella…_
_Ahora si te conozco Edward, el trabajo… ¡tu trabajo! es más importante que el amor ¿no? ¿tu intachable curriculum? ¿tu ética laboral? Toda esa mierda es más fuerte que el amor ¿he?_ y con eso salió de la habitación como un torbellino.
Oh cielos…
Dejé caer la cabeza sobre la almohada y miré al techo. ¿Qué mierda se suponía que debía hacer? No, yo sabía muy bien lo que debía hacer y una de esas cosas era no darle esperanzas, no darle motivos para que creyera que la amaba, lo cual hacía con toda la locura del mundo.
Revolví mi cabello con mis manos y tragué en seco, pensando en lo que debía hacer, lo que estaba dentro de mis posibilidades. Pero no se me ocurría nada, nada más que continuar con esa farsa, con mi boca callada y simular que esto no significaba nada para mí… por dios! No debía darle ilusiones, no tenía que hacerle saber la tortura de mi corazón porque también sería su tortura, pero era tan difícil hacerlo. ¡Cuántas veces mientras hacíamos el amor había tenido que morderme la lengua para no decirlo! Miles! Era una tortura, pero al final era mejor para ambos.
Oí un sollozo en la sala, seguido de pasos rápidos de tacones… oh mierda! ¿ella se iba a ir?
Me levanté de la cama rápidamente y corrí desnudo por el pasillo hasta la sala, la vi recogiendo su bolso del sofá con movimientos rápidos y caminar hasta la puerta del departamento,
_Bella! Espera…_ le dije cuando ella tomó el pomo de la puerta, corrí hacia ella y la tomé de la cintura antes de que escapara, ella sollozaba, su cuerpo temblaba entre mis brazos y se sacudía para zafarse _no hagas fuerza! No te dejaré ir_
_Suéltame!_ gritó forcejeando contra mí, mis brazos se cerraron más en torno a ella y hundí mi rostro en su cuello,
_Por favor Bella no forcejees, no te dejaré ir_
_¿Por qué?_ escupió entre sollozos
_Porque no puedo dejarte ir, no puedo… por favor perdóname, soy un maldito egoísta, te necesito tanto_ gemí en su cuello, ella parecía débil en mis brazos, dejó de luchar y su cuerpo tembló en sollozos. No soportaba verla así, no soportaba verla quebrada por mi culpa, eso era lo que no deseaba que sucediera, así sería menos duro el golpe. Ella era mi todo, todo lo que hacía lo hacía por ella y si todo lo que hacía lo estaba haciendo en vano, no me lo perdonaría jamás. _Bella, bebé… creeme, no te vayas, no te enojes conmigo_ le pedí con la garganta apretada, ella volteó en mis brazos y se aferró a mí, su respiración tratando de estabilizarse y sus manos fuertes sobre mi pecho tratando de empujarme,
_¿Qué te cuesta tanto admitir?..._ preguntó con sus ojos bañados en lágrimas _¿que me necesitas de igual manera que yo?_
Oh Bella no me hagas decirlo…
Recosté mi frente en la suya a pesar que ella no quería estar cerca de mí, luché contra ella, la aferré a mi cuerpo y su espalda chocó contra la pared, sus manos me empujaban,
_¿No deseas luchar por esto?... estoy sola aquí ¿verdad?._ murmuró despacio, el torrente de lágrimas mojaba sus mejillas _soy capas de todo por ti Edward, dime que esos meses no fueron solo basura para tí…
_No lo fueron_ le corté
_Porque fue lo más hermoso que me pasó en la vida, conocerte, estar contigo… Edward, te amo tanto_ terminó susurrando con un sollozo _no puedo retener más esto, te amo… no me importa qué hagas, no me importa qué digas, en serio no me importa, esto es por mí, yo… necesitaba decírtelo, te amo_
_Oh bebé_ exclamé cerrando los ojos, reteniendo en mi memoria lo amargo y dulce que sabían esas palabras, me sentía derrotado, nada más podía contra mí, ella me había terminado de matar.
No pude devolver esas palabras, estallaban en mi pecho, pero no pude decirlas, no quería lastimarla más, no sabiendo que igualmente lo haría. Lo único que atiné a hacer fue tirarme a su boca, como si fuera mi vía de escape, mi salvación… la besé fuertemente rindiéndome ante ella, lo que no decía en palabras traté de hacérselo saber con mi cuerpo, tomé sus mejillas con ambas manos y la besé como nunca la había besado, con desesperación, salvajismo, dejando todo allí, todo. Ella tomó mi cabella entre sus dedos y me jaló más cerca de ella, no podíamos estar más juntos, no había distancias ni consideraciones… nada me quitaría el derecho de amar con reverencia a la única mujer que logró llegar a mi corazón.
_¿Sabes lo que haré?... no quiero que nos sigamos ocultando, no quiero que te sientas menos que nadie_
Oh no…
_Me divorciaré de Benjamin, no puedo estar más con él_
_Bella por favor… no_
_No me contradigas amor_ jadeó _no puedo seguir así, viviendo una farsa con un hombre que no amo, cuando mi corazón muere por otro_ ella se acercó a mis labios antes que yo pueda rebatir eso… ¿ella era capaz de quedarse en la calle por mí?
Me separé de su boca solo para continuar besando su mejilla y luego se mandíbula, la extensión de su cuello y la piel de su clavícula, no me importaba lo que dijera de Benjamin, sabía de ante mano que ella era capaz de eso… ella me amaba! Ella quería estar conmigo!... oh cielos. Gemí de frustración y continué besando su piel, gruñí al encontrar el camino bloqueado por la tela de su camisa así que la tomé con ambas manos y la arranqué de su cuerpo haciendo saltar los botones por toda la sala, mis ojos recorrieron sus pechos llenos y sus pezones erectos y los tomé con mis labios, los mordisqueé y apreté mientras ella jalaba mi cabello y arqueaba su espalda, sus gemidos eran música para mí, era lo que me incitaba a seguir adelante… porque sabía que ella estaba recibiendo el placer que yo le estaba dando y mientra ella fuera feliz…
_Edward… oh mi amor, por favor_ gimió mientras yo jugueteaba con mi lengua sobre uno de sus pezones, lo saboreé hasta que encontré el camino hacia su vientre,
_Mierda!_ ella se había vestido entera. Me paré nuevamente y a medida que lo hacía llevé su falda hacia arriba con mis manos, tomé la tira de sus bragas y apretándola entre mis dedos logré romperla, tiré el trozo de tela a un lado.. siempre mirándola a los ojos.
Créeme amor… yo también te amo, te amo tanto que duele
Me incliné a tomar sus piernas del pliegue de sus rodillas y la alcé apretándola contra la pared, ella rodeó mi cuello con sus brazos y tanteé su entrada con la punta de mi pene.
_Me vuelves loco_ murmuré entrando de una sola envestida, ella gritó y se aferró a mi cuello, sus piernas se aferraron a mi cadera y sentí sus tacones clavarse en mi piel, dolía… pero era un dolor bañado en frenesí, _realmente loco!_ gruñí empujando mi miembro más en ella, sus paredes estrechas me envolvieron y no me pude resistir, comencé a envestirla con locura, aun sabiendo que era un riesgo.
_Te amo_ gritó ella tratando de enfocar sus ojos en los míos _ su boca recorrió la extensión de mi cuello y sus gemidos y jadeos resonaron en mi oído…
Oh cielos… la sentía tan profundo!
_Bella, cariño_ susurré buscando su mirada _esto es lo que cuenta bebé, lo bien que funcionamos juntos, lo bien que te siento y me sientes, no importa nada más… _ gemimos juntos con cada envestida que daba contra su pequeño cuerpo, ella asintió,
_¿Esto cuenta para ti?_ susurró de vuelta, mis labios tocaban los suyos y se acercaban más con cada envestida, podía saborear su aliento en mi boca ,
_¿Qué cosa mi amor?_ pregunté sin pensar, ella sonrió y gimió cerrando los ojos
_Esto… esto que me haces, que le haces a mi cuerpo, que alimenta mi… corazón, oh Edward_ jadeó _¿esto es lo que no puedes decir?_
_Bebé… esto es lo que no puedo decir y mucho más_ admití.
Empujé dentro de ella para demostrarle que de igual manera ella se había metido en mi corazón.
No podía más… mis movimientos se tornaron duros y frenéticos, mi pene se hinchó y comenzó a palpitar dentro de ella, escondí mi rostro en su cuello y empujé fuerte…
_Ahgg Bella… por favor!_ implore, ella clavó sus uñas en mis hombros y ahogó su grito en mi cuello, sus paredes me apretaron, me ordeñaron y convulsionaron a mi alrededor hasta que sentí que mi cuerpo se desmoronaba, todo lo que había retenido estallaba dentro de ella, toda mi lujuria, mi amor, mi locura por ella… todo. Terminé dentro de ella llenándola por completo de mí y mis piernas no me sostuvieron más, caí de rodillas al suelo sosteniéndola fuertemente aferrada a mí.
Podía sentir su pulso en mi cuello, su corazón… mi corazón galopando fieramente, su respiración entrecortada inhalando ansiosamente, sus pequeños gemidos débiles y el sudor que empapaba nuestros cuerpos.
_Cariño…_ susurré rastrillando su cuello con mis labios _¿te sientes bien?_ ella asintió en mi cuello sin poder hablar. Me separé un poco de ella para mirarla y la vi sonreír con los ojos cerrados, extenuada, satisfecha… _¿estas segura?_
_Si_ susurró débilmente, su cuerpo parecía no poder sostenerse.
_Ven… dormirás un rato_ dije sacando fuerzas y alzándola del suelo entre mis brazos, caminé hasta la habitación y me di cuenta que habíamos sido unos tremendos descuidados, al menos yo. Le había hecho el amor innumerables veces estos dos días, a penas si nos habíamos detenido a almorzar y cenar y no habíamos cambiado ni siquiera las sábanas de la cama… idiota.
_Te prepararé un baño y luego iremos a casa ¿si?... supongo que tu marido estará por llegar de… su viaje_ murmuré dejándola sobre la cama. Ella asintió con una sonrisa y se acurrucó en la almohada en la que yo dormía inhalando con un profundo suspiro.
Era hora de salir de nuestra burbuja, la había retenido conmigo, como el idiota egoísta que era, ya bastante tiempo, por lo que caminé al baño y me puse en la tarea de preparar un baño para la mujer que amaba.
POV Bella
_¿Me preparas un té con limón Claire?... dile a Edward cuando vuelva que lo lleve a mi estudio_
_Si señora… ¿desea algunas tostadas?_ preguntó mi cocinera poniéndose en la tarea en seguida de preparar lo que le había pedido.
_No… solo, bueno… tal vez unos scons con nueces de lo que tu haces_ no me pude resistir.
_Oh si señora_ exclamó ella con entusiasmo _ya mismo le preparo la bandeja_
_Gracias Claire_
Salí de la cocina y subí los escalones hacia mi estudio, había dejado abandonada mi casa por dos días enteros desde que habíamos ido a nuestro refugio con Edward a pasar nuestra intimidad. Pero nada había cambiado, la sombra de él estaba allí, porque sabía que volvería en cualquier momento y nuevamente Edward y yo tendríamos que volver a ajustar nuestros encuentros. Pero ahora era diferente, sentía algo nuevo en mi corazón… tal vez esperanza. Le había dicho que lo amaba, se lo había gritado y dicho de mil formas y él no había salido corriendo de mi lado y eso mantenía a flote mi esperanza. ¿Él me amaría?... si lo hacía, yo sabía que si. Sus ojos me lo habían dicho la noche anterior… su cuerpo contra el mío no podía estar más colmado de felicidad.
Dios!... no podía quitarme esta sonrisa tonta de la cara. Ahora solo me faltaba hablar con Benjamin, lo cual sería lo primero que haría con su llegada, solo por eso ansiaba que volviera.
Entré a mi estudio y fui directo a mi chello, lo tomé entre mis manos y lo llevé a mi silla habitual en la que me sentaba a tocar. Ansiaba tocar algo nuevo, algo que represente esperanza, algo que dejara traslucir mi estado de ánimo, el cual no había sido tan bueno desde hace seis años… nunca había sido tan feliz y esperaba que esa racha de felicidad continuara por buen camino.
Puse mis manos sobre las cuerdas y toqué notas agudas y suaves, hice correr el filo de las cuerdas del arco sobre las cuerdas del chello y resonó por la habitación el comienzo de una canción. Pero no estaba satisfecha… quería otra cosa, algo más. Entonces oí unos golpes en la puerta y al voltear vi a Edward allí con la bandeja que Claire había preparado en sus manos,
_Pasa amor_ le pedí, él asintió con una leve sonrisa y dejó la charola sobre el piano,
_¿Estas bloqueada?_ preguntó caminando hacia el taburete del piano, abrió la tapa y su dedo acarició una de las teclas,
(Poner el video ahora para escuchar canción, si no después)
_Mas o menos… necesito inspiración_ dije medio en broma y medio en serio. Él sonrió genuinamente pensando en algo y rápidamente se dispuso a acomodarse bien en el asiento frente a las teclas, me regocijé observando cómo posicionaba sus largos dedos sobre las teclas negras y blancas cerrando los ojos, entonces luego de unos segundos de silencio comenzó a tocar. Sus manos se movían fluidamente sobre las teclas y no podía dejar de observar, él era un gran pianista… lo había visto solo una vez tocar y me negué a recordar en lo que había terminado, esa vez fue caliente, fue lujuria flotando en el ambiente… esta vez fue amor, dulzura, ternura y una infinita tranquilidad… él tocaba nuevamente para mí y lo hacía de manera magistral.
Me había perdido observando sus manos, sus dedos chocando contra las teclas, su labio presionado entre sus dientes por momentos, sus hermosos ojos verdes cerrados… y me sobresalté cuando él abrió los ojos de pronto y el fulgor del verde parecía esmeralda en llamas, si eso era posible.
Asintió con la cabeza indicando mi chello y llevé el arco a las cuerdas… traté de retener las notas en mi cabeza y aprovechar mi buen oído para reproducirlas en mi chello… y comencé a tocar, la finas y suaves notas agudas de su piano en consonancia con mi chello. Era una melodía suave y serena… era una nana. Y tocamos juntos.
El arco corrió por las cuerdas como si fuera de manera natural, cerré los ojos y me sumergí en la melodía, no podía ser más sentida, esa melodía tenía algo que no podía identificar, pero si podía decir que era dulce, nostálgica y triste a la vez, pero hermosa. ¿Quién la había compuesto?...
Me arrepentí de no haber grabado esto de los dos, era algo que no iba a poder olvidar jamás, pero que me hubiese gustado conservar para escucharlo juntos cuando reiniciemos una vida juntos, si ello podía llegar a suceder, tenía la fe en que si.
Abrí los ojos entonces al sentirme observada y Edward me miraba con reverencia, casi como si yo fuera su sol, sus ojos brillaban y miraban mi chello, mis manos moverse en sincronía con las suyas… pero nunca tocaron mis ojos…
Mírame mi amor… quiero saber qué es lo tienes en tu corazón
Improvisé tratando de mi improvisación fueran acorde a la melodía que Edward tocaba y salió bien, di golpes de mi arco sobre mis cuerdas y vi las comisuras de Edward curvarse en una sonrisa de satisfacción.
Entonces la melodía llegó a su punto de culminación, Edward tocó unas notas finales más y yo lo seguí… terminamos juntos, con una nota aguda al aire, yo sonreí con adoración viendo al hombre que amaba dedicarme una nana para mí y él miraba mis manos que descansaban sobre mi chello…
_Eso fue hermoso_ susurré temiendo romper el ambiente que se había creado en la habitación, él sonrió y finalmente miró a mis ojos,
_Te la regalo… es mi nana para ti_ dijo con reverencia.
Oh cielos… podía verlo, podía ver el amor en sus ojos.
Abrí mi boca para tratar de articular algo pero justo en ese momento golpearon la puerta, Loise estaba allí, sus ojos iban de Edward a mí y su rostro frío e inexpugnable se quedó en Edward,
_El Señor Benjamin a regresado Edward… necesita hablar contigo_ murmuró ella, sin esperar respuesta salió de la habitación y desapareció. Miré a Edward con curiosidad y él mantenía los ojos cerrados, su rostro se había tornado libido y su respiración errática,
_ Edward…_lo llamé. Él se levantó del taburete y caminó hacia mí,
_Luego te veo bebé_ dijo dejando un suave beso en mi frente _ aliméntate y cuídate hasta que yo regrese_ asentí y él se esforzó por darme una sonrisa,
_¿Qué sucede?_ pregunté con el corazón en mi garganta, no sabía por qué pero de pronto vi mi mundo tambalear sobre la cornisa,
_Nada. Todo está bien… todo lo estará… descansa cariño_
Y con esas palabras se separó de mí y caminó hacia la puerta. Me paré de mi silla y caminé con mi chello hasta volver a dejarlo en su lugar, su lugar de siempre y al volver al piano acaricié las mismas teclas que él había acariciado… y sonreí al saber más cerca que nunca, solo un paso más… solo uno, mi divorcio de Benjamin y podríamos estar juntos para siempre.
Uff... al fin... les dejo el video de la canción en mi perfil, se sorprenderán... es hermosa y es justo para este capi, ¿a quién creen que se lo dedica Edward?
