Falso Matrimonio.
Capítulo 25: ¿Separación definitiva?
Después de haber cenado con Sesshomaru, Kagome regresó a la habitación del hotel en Puerto Madero y durmió una placentera noche, luego de su cena y juegos de casino. Al día siguiente, se despertó cerca de las 9 de la mañana y tomó el control de la TV y encendió la pantalla de plasma que se encontraba en una esquina sin ver el canal que aparecía en ese momento. Se dirigió al baño a lavarse, cuando se disponía a quitarse su babydoll, cuando el sonido de la pantalla llamó su atención.
Nos acaba de llegar información exclusiva a nuestra cuenta de twitter. Se trata de una serie de fotografías que fueron tomadas a la cantante Kagome-. Comentaba el periodista del noticiero.
Al escuchar su nombre y el de Sesshomaru, salió del baño, sin siquiera quitarse su babydoll transparente negro de dormir y se paralizó al ver las fotografías que iban pasando una por una.
-Nada más ni nada menos que con el empresario Sesshomaru Taisho. Será que está surgiendo un romance entre ellos dos? No olvidemos que Kagome tiene planes de divorcio. Si esto es un si, pues sólo nos queda felicitar a la feliz pareja-. Prosiguió el periodista que seguía pasando el informe y las fotos.
Kagome apagó la pantalla. Sentía como todo comenzaba a girar en torno a ella. Estrujó su rostro con sus manos y lanzó un gruñido de fastidio, pensaba que estas iban a ser unas vacaciones placenteras y no una pesadilla. Tenía ganas de desgarrar su babydoll en pedazos, ya que estaba furiosa. Miró su reloj de pulsera y miró la hora y sin pensarlo ni dos veces marcó a recepción y pidió que la comunicaran a un número de Madrid.
Esperó y esperó hasta que una voz femenina contestó.
-Diga?-. Preguntó la voz femenina.
-Eri soy yo-. Respondió la pelinegra.
Eri hizo a un lado el teléfono y tomó asiento en su sillón. Esperaba su llamada, de lo que no estaba preparada era para darle la noticia de lo que había surgido a raíz de que esas fotos salieron a la luz.
-Dime que aun no has visto esas fotografías?-. Preguntó Kagome secándose el sudor.
Vaya, su hermana sí que iba directo al asunto y ni un hola.
-Kagome, siento decirte que si y no sólo las vio Inuyasha sino que también Shippo. Tienes idea de lo difícil que es explicarle a un niño de su edad lo que está pasando?-. Preguntó eri mirándose las uñas de su mano derecha.
Ella se mordió el labio inferior. Pobre de su hijo, lo que estaba pasando, era a quien menos quería hacerle daño.
-Kagome...-Eri dudó un instante - Inuyasha ahora es él quién quiere el divorcio. Dice que te deja la casa y todas las propiedades que tienen en común. A cambio él se lleva a Shippo-.
Eri esperó y esperó pero su hermana no respondía al teléfono. La conocía muy bien, sabía que primero experimentaba la confusión, después ese sentimiento de soledad y por último la ira.
-De ninguna manera se lo voy a permitir-. Explotó furiosa la pelinegra.-Shippo también es mi hijo. Que él se quede con todo pero que me deje su custodia-.
Su hermana suspiró y sabía que Kagome iba a reaccionar de esa manera.
-Kag, primero te pido que no me grites y te calmes y segundo, como abogada que soy. Te aconsejo que desistas de esto. Él tiene mucho que ganar. Te puede denunciar por infiel promedio de las fotos que circulan por la red-. La aconsejó Eri.
- Él también. No olvides que se exhibió con esa mujer y nada menos que con nuestra prima, que va a desplumarlo y el muy idiota no lo sabe o tal vez sí y se hace-. Se defendió la cantante.
Bueno, en ese punto ella tenía razón, pero había mucho más motivos por los que ella perdería la custodia de su pequeño, el cual se sabe fue el punto más vulnerable en ella.
-No olvides tus giras que duran más de un año. Si a él se le ocurre demandarte por abandono de hogar sólo se necesitan seis meses. Es mejor que aceptes estos términos y acaben de buen modo-. Le volvió a aconsejar Eri, mientras golpeaba su bolígrafo contra la mesa levemente.
-¡Pues no!. Voy a luchar con uñas y dientes por lo que quiero y Shippo lo es todo-. Aseveró Kagome decidida a todo.
-Y que es lo que quieres, Kagome?-. Preguntó Eri con astucia. -Tenías una familia bonita-. Un esposo que sólo te pedía una cosa. Atención y amor. No sólo para él sino para Shippo. Que no lo adoptó para que dejarás tu carrera, si no para darle un hogar. Una familia. Familia que te has empeñado en destruir-. Recalcó Eri con fastidio y enojo.
Eri siguió en espera para tener una respuesta de su hermana, pero como esta no llegaba decidió terminarla de una vez, sabía que había dado en el blanco, le dolía, pero tenía que hacer recapacitar a su hermana.
- Espero que recapacites. Por cierto Inuyasha se llevó de viaje a Shippo-. Concluyó Eri.
-Qué?- Preguntó Kagome y eso pareció sacarla de trance- Con que autorización?-. Estalló.
-No te preocupes. Como su abogada que soy le he sacado un permiso para viajar fuera del país-. Respondió Eri poniéndose de pie.
-Espera. Eres su abogada?-. Preguntó Kagome asombrada.
-Sí-. Respondió Eri.
- Desde cuándo?-. Preguntó Kagome sentándose bruscamente sobre su cama.
- Desde que salieron esas fotos. Bueno Kagome, tengo mucho trabajo. Hablamos a tu regreso-.Y sin más que decir Eri fue la primera en colgar.
Kagome bufó con fastidio y su furia era tan grande, que se dejó llevar y al estar poseída por esa ira, desgarró su babydoll de su cuerpo, haciendo resonar el desgarrar de la tela romperse y un grito de ira. Más tranquila se sentó en la cama, con lo poco que quedaba de su despedazado babydoll y unas lágrimas comenzaron a salir de su delicado rostro. Negó levemente con su cabeza y se quitó los restos del babydoll de su cuerpo y se fue a bañar. Se quitó su bikini negra y encendió las llaves del agua y esperó a que se entibie y entró a bañarse.
Al terminar, se secó, se miró al espejo para asearse su rostro y perfumarse, se cubrió con su toalla y fue a su habitación, se puso una lencería blanca y buscó en su guardarropa. Se puso primero, una camisa de vestir de manga corta de color blanco y luego un traje de chaqueta y pantalón negro y se calzó unas botas de vestir de taco mediano, se maquilló y bajó a desayunar. Al entrar al comedor, el camarero la llevó a su mesa, pero notaba el murmullo de los huéspedes y las miradas indiscretas hacia ella. Sabía los motivos por los cuales la gente la miraba de manera diferente. La próxima vez se pedirá su desayuno a su habitación.
Casi repentinamente, cuando iba a servirse su desayuno, una voz masculina le llamó la atención. Sus ojos casi se le salen del rostro y más cuando vio quien era.
-¡¿Inuyasha?!-. Preguntó asombrada la cantante.
-Hola-. Fue el escueto saludo del ambarino.
-¿Qué haces aquí?-. Preguntó la pelinegra mientras colocaba unas rebanadas de pan lactal en un tostador de pan.
-Vine a que leyeras esto que preparó tu hermana-. Respondió Inuyasha dibujando una sonrisa de satisfacción y victoria en su rostro.
Kagome creyó saber de qué se trata, después de las noticias dadas por su hermana y no se atrevía a preguntar por qué Shippo no estaba con Inuyasha. Tomó los papeles y los colocó bajo su brazo, tomó las tostadas y las llevó a la mesa en un plato y luego fue a buscar panes de manteca y un poco de jalea de cerezas, unas medialunas de manteca y huevos revueltos.
Tomó asiento e Inuyasha ya la estaba esperando con el suyo, o sea su desayuno. Se lo veía tan radiante que eso le erizaba los nervios a Kagome. La pelinegra tomó asiento, mientras el camarero le servía su café con leche y Kagome comenzó a leerlo.
En efecto y tal cual se lo había dicho Eri, Inuyasha le pedía el divorcio, la custodia de Shippo era para él y la casa quedaba para ella y todo esto avalado por Eri, quien ahora era la abogada de Inuyasha. Kagome no podía creer que ahora su hermana iba a ser su enemiga en ese juicio de divorcio. La pelinegra hizo varios gestos de asentir y repentinamente sacó un encendedor del bolsillo de su chaqueta y prendió fuego los papeles.
-¿Qué haces?-. Preguntó Inuyasha anonadado.
-Simple, Uno, la custodia de Shippo la quiero y segundo, no voy a consentir a mi hermana como mi enemiga-. Aseveró Kagome con mirada desafiante.
-¿Quieres hacerlo de la manera difícil?-. Preguntó Inuyasha cruzándose de brazos y mirándola satisfecho-. Creo que Eri, debe haberte dicho lo que iba a pasarte si te rehusabas a firmar esto y aceptar mis condiciones-.
Kagome lo miró furiosa y vio como Inuyasha sacaba de la carpeta otro juego de hojas con la misma escritura de Eri. Volvió a mirar con fuego a Inuyasha y veía como este sonriente le hacía un gesto de que firmara esas hojas. Kagome metió la mano en el bolsillo interno de su chaqueta y sacó un bolígrafo y cuando iba a firmar, Inuyasha la miraba fijamente.
-Hace mucho que no te veía vestida de traje. Te quedan bien-. Le dijo el ambarino.
-No te vengas a hacer el simpático luego de esto. Pero gracias por el cumplido-. Dijo Kagome y sin saberlo había firmado.
-El divorcio está hecho. Nuestro matrimonio es historia-. Dijo Kagome.
Inuyasha se despabiló y vio la firma de Kagome sobre las hojas. ¡El divorcio estaba consumado y hecho!, parecía mentira, pero no lo era.
Continuará.
Hola a todos y todas.
Perdón ante todo por la demora. Pero he vuelto y todo lo que queda por decir, es que al parecer, el matrimonio de Kagome e Inuyasha, ha llegado a su fin. ¿Qué pasará ahora? Averígüenlo en el siguiente capítulo. Arrivederchi
Guille (Knight Rider)
