Hola hola hola! Perdón perdón perdón por la tardanza. Tuve que viajar y prepararme para una presentación, casi ni tuve vacaciones, espero que este cap les guste y recompense el tiempo que tarde.
Nos leemos abajo.
¿Fuerza o debilidad?
-¿Qué estás diciendo Alice?- preguntó Aro entrando rápidamente a la habitación, cerrando la puerta muy fuerte detrás de él.
-Giorgio se ha decidido. Secuestró a Edward, y amenazará a Bella con matarlo si ella no jura unirse a él para enfrentarte Aro. Él sabe perfectamente que Bella no lo dejará morir, pero tampoco la dejará ganar. Así que una vez que ella haya dado su palabra, lo matará- el dolor de Alice era notable a leguas de distancia.
-¿Cuánto falta para que se contacte con ella?- exigió saber Aro, diciendo todo muy rápido.
-Cuarenta minutos.
-¿Y dónde están?
-En Grecia- dijo la vampiro con la misma voz de antes.
-Demonios, debemos irnos ya.
Bella sentía como si no estuviera allí, aun no reaccionaba.
-¡BELLA!- gritó Alice- mi hermano te necesita, debes irte ya, debes ir a por él- le decía Alice desesperada.
-No Alice, Bella no irá, es muy peligroso para ella. Cancelaré la boda e iré yo mismo en persona, no organizará un ataque si voy yo. Primero hay que estabilizar la situación. En Grecia se escode la mayor parte de su clan, no podemos arriesgarnos, no ahora. Ve por Alec y…
Bella reaccionó en cuanto el nombre de su mejor amigo salió de los labios de Aro. Ella reaccionó cuando iban a poner a más gente en peligro por su culpa.
-No- dijo con firmeza- me quiere a mí, iré yo sola. No tenemos tiempo.
-Bella, es una locura que vayas sola- la reprendió Aro.
-Aro, sabes que puedo ser toda la Guardia en un minuto- le espetó.
Alice no entendía nada de lo que hablaban, pero lo que sí entendía era que no disponían de tiempo.
-Iremos las dos- dijo Alice- llegaremos más rápido si no perdemos tiempo ahora.
Ya dispuestas para salir Bella comenzó a preocuparse por otra cosa.
-Demetri- susurró.
-Ve hija, explicaré a todos que ha surgido un inconveniente muy grave, lo cual es cierto, y debo enviarte a solucionarlo y que la boda se arreglará luego de esta misión Vayan ahora, enviaré a Felix y Alec luego.
Bella se sintió el peor monstruo del mundo, pero debía ir.
Salieron muy rápido, a ninguna de las dos les importó que sus vestidos se arruinaran, ni siquiera a Alice. Eso era una estupidez cuando la vida de su hermano corría peligro.
Cuando Demetri vio a Aro entrando solo, supo que ella no pudo hacerlo. Supo que ella no pudo ser su esposa.
Aunque el comunicado que Aro dio dejó muy confusos a todos, a ellos, los conformantes de la Guardia los alarmó. Luego de que las mujeres despacharan a los vampiros, todo el aquelarre Vulturis se reunió delante del altar, donde había más espacio.
Todos los murmullos eran los mismos ¿qué pasó? ¿Dónde está Bella? ¿Por qué se fue? ¿De qué misión habla?
-Silencio- ordenó Aro. Sus hermanos, Cayo y Marco se acercaron a él- Felix y Alec diríjanse en este mismo momento hacia Grecia, localicen a Bella y Alice y eviten una tragedia.
-¿Dónde está Bella?- exigió saber Alec.
-¿Cómo pudiste enviarla con tanto riesgo Aro?- Gritó Demetri- ¿qué diablos ha pasado?- estaba desesperado.
-Calma hijo mío, si la he enviado así de improvisto ha sido porque es verdaderamente necesario. Y ustedes, no pierdan tiempo, ¡vayan!- ordenó a Felix y Alec.
Obedientes y desesperados por Bella, los vampiros se pusieron en marcha.
-Jane, Demetri vigilen los perímetros del castillo- ambos se marcharon- y los demás ocúpense de que esto no sea un caos- dijo con autoridad en su voz.
Todos los vampiros reunidos se pusieron a trabajar.
Alec y Felix iban en camino a Grecia, y distinguieron el olor de Alice, ya que debido al escudo de Bella era imposible rastrear su olor, por lo que fueron en la misma dirección que ella.
Jane y Demetri se encontraban vigilando cada centímetro que rodeaba al castillo. Demetri estaba preocupado por Bella. Aunque la palabra adecuada sería desesperado. Estaba desesperado por no saber en dónde estaba su prometida, furioso con Aro por no enviarlo junto a ella, decepcionado porque el que debería haber sido el mejor día de su vida se convirtió en una tragedia.
La familia Cullen estaba en las mismas condiciones. Carlisle estaba hablando con los tres ancianos, discutiendo todo el asunto. Esme estaba preocupada porque sus hijas se habían ido y su hijo no la llamaba. Jasper estaba hecho una furia, y sin querer transmitía todo aquello. Emmett sentía furia al pensar que alguien podría lastimar a alguna de sus hermanitas, y sentía más furia aun al estar cerca de Jasper. Y Rosalie no dejaba de llamar a Edward al móvil, pero no obtenía respuesta, lo que acrecentaba cada vez más la tensión.
Mientras tanto, Alice y Bella se encontraban cada vez más cerca de Giorgio, con sus vestidos húmedos por culpa del recorrido a nado que debieron hacer desde Italia hacia Grecia.
En el momento en el que sintieron el olor característico del clan de Giorgio aumentaron la velocidad, convirtiéndose en un fugaz borrón.
A medida que avanzaban el tufo iba intensificándose, y el olor de Edward inundó sus narices. Siguiendo el olor llegaron a un gran campo, el día estaba soleado, pero el lugar estaba lo bastante alejado de los humanos como para llamar la atención.
En el medio del espacio había una gran estancia, una casa enorme y delante de ella, Giorgio sonriéndoles, dos de sus hijos mayores sosteniendo a Edward detrás suyo y los demás integrantes de la familia podían vislumbrarse dentro de la estancia. Pero cuando vieron a las dos vampiros, una en un vestido de novia, y la otra de gala, todas empapadas y con una mirada feroz se sumaron a su padre.
-Así no era mi plan- dijo Giorgio con aires resignados- pero este es mucho mejor- dijo con una amplia sonrisa cínicamente.
-Déjalo ir Giorgio. No provoques una guerra a la que no sobrevivirías- dijo Bella acercándose peligrosamente.
En cuanto Bella dio el primer paso, más de diez vampiros rodearon todo el perímetro cercano a Giorgio. Todo el clan estaba pendiente de él. Eran notables la sincronización y destreza que tenían para proteger a su líder, y si bien jamás imitarían a la Guardia Vulturis, en ese momento para Alice y Bella eran muy peligrosos.
-Entonces, Bella, supongo que ya habrás decidido unírtenos- dijo Giorgio con una sonrisa falsa.
-Jamás me uniría a un clan en el que la estupidez sea dominante- le respondió Bella mordaz.
-Oh- el aludido fingió angustia- bien, entonces si no vas a formar parte de nuestra familia, supongo que él ya no nos sirve. Hijos- en cuanto dijo esto, los vampiros que tenían sujeto a Edward lo llevaron delante de Giorgio, y este tomó entre sus manos la cabeza del interpelado, infligiendo fuerza para separarla de su cuerpo.
Alice y Bella se pusieron como locas. La primera, al ver la decisión de Giorgio se abalanzó contra él, logrando que tres vampiros la sostuvieran del cuello, y la última, al ver qué cerca estaba su amado de morir se desesperó, y no pudo más que gritar.
-¡PARA!- exclamó con su voz teñida de dolor.
-Oh, veo que cambiaste de parecer- dijo Giorgio sonriendo cínicamente.
En la mente de Bella se ideó un plan.
-Claro que cambié de parecer- dijo fingiendo resignación. La sonrisa de Giorgio se hacía cada vez más grande, igual que la de Alice al ver el futuro que traería el plan de su amiga- cuando llegué aquí tenía pensado irme con Edward y Alice de vuelta a Italia luego de despedirme de todos ustedes- su blanca sonrisa apareció en su rostro- pero ahora que lo pones así, tendré que irme junto a Alice y Edward luego de matarlos a ustedes. Es una lástima, en serio, no quería asesinar a nadie hoy, se suponía que iba a casarme, pero tú me hiciste cambiar de opinión.
Luego de que Bella dijera esto una ola de dolor hizo que todos los vampiros, a excepción de Alice y Edward, y claro, Bella, se tiraran al piso aullando por el sufrimiento.
El don de Jane estaba siendo muy útil. Alice acabó con los tres vampiros que la habían sujetado, Edward mató a todos los que estaban cerca y Alice lo imitó, mientras que Bella estaba concentrada torturando a todos.
Luego de tres minutos una gran montaña de miembros de vampiros estaba siendo prendida fuego, y solo quedaba un vampiro: Giorgio.
-¿Qué hacemos con él?- dijo Alice mirándolo con curiosidad. El vampiro no podía hacer nada, estaba bajo el don de Alec, no veía, no oía, no sentía.
Pero ni Bella ni Edward le prestaron atención, estaban un poco alejados de ella, muy cerca el uno del otro.
-¿Qué haces aquí?- le dijo Edward mientras recogía un mechón de cabello de su compañera que se asomaba en su frente.
-No podía dejarte morir- ella se moría por decirle que lo amaba, que fue allí porque eran una misma persona, un solo alma, pero sabía que no era lo correcto. Había plantado a Demetri en el altar luego de haberle prometido estar allí para decir Sí acepto. Por mucho que le doliera sabía que lo suyo no podía ser- tú me salvaste muchas veces, no podía dejarte morir- repitió.
Edward se decepcionó como nunca antes. No se esperaba eso, y aunque luchó contra ello, la furia que sentía deseaba salir.
-Bien, pues si me salvaste solo por intercambiar favores, podrías habértelo ahorrado.
-¿Qué diablos quieres decir?- le preguntó Bella aun más enojada.
-Que eres egoísta. A eso me refiero.
-¿Egoísta yo?- gritó Bella aun más furiosa.
-Sí, tú. ¿Por qué demonios te molestaste en salvarme si no era porque me amas? ¿Para que viera cómo eres feliz con tu nuevo esposo? ¿Para que viva odiándome porque por mi culpa te perdí? ¿Para qué Bella? ¿Para qué me salvaste?- para este entonces Edward estaba tomando a Bella por los hombros, sin hacerle daño, claramente, pero dándole pequeños sacudones para que reaccionara, ya que ella estaba mirando un punto fijo y no respondía.
-Edward- dijo Alice interviniendo. Sabía que su hermano sería incapaz de dañarla, pero no dejaría que las cosas siguieran- creo que hay temas más importantes.
-Claro- dijo él secamente. Dos segundos después Alec y Felix llegaron al lugar y observaron la gran montaña, que en esos momentos, era de cenizas.
-¿Qué ha pasado?- preguntó Felix.
-¿Estás bien Bella?- dijo Alec acercándose a ella y tomándole el rostro en las manos examinándola.
-Alec Alec, estoy bien- dijo ella sonriéndole.
-Bien- dijo el aludido mirando seriamente a Edward- vámonos entonces- dijo con dulzura hacia Bella, mientras le colocaba su saco negro de terciopelo sobre los hombros, que aunque no era necesario, era reconfortante para Bella.
Cuando estuvieron listos para partir Alec y Felix tomaron a Giorgio y lo arrastraban camino hacia el castillo. Alice tomó el móvil de Edward y llamó a su familia para que no se preocuparan y avisaran a los ancianos que iban en camino.
Al llegar, Giorgio debía ser juzgado, aunque ya todos sabían el final.
Edward y Alice se acercaron con su familia, que los recibió con un abrazo y una pila inmensa de preguntas que hacer y explicaciones que pedir.
Y Bella se quedó allí, sola, esperando todas las consecuencias que su partida traerían.
Observaba todo el lugar, viendo cómo Giorgio era arrastrado hacia una habitación vigilada, cómo los Cullen se aliviaban al ver a sus hijos sanos y salvos y viéndose a sí misma en soledad. Pensó que debería acostumbrarse a ese sentimiento, ya que lo pasaría por mucho tiempo. Demetri no podría perdonarle lo que hizo, y la Guardia ya no era para ella. Debía irse y empezar de nuevo en algún otro lugar. Dio una última mirada a la habitación y se dirigió hacia afuera.
Al mismo tiempo, Demetri, que se encontraba en la otra esquina del salón vio cómo Bella miraba a los Cullen y supo distinguir la añoranza que había en sus ojos.
-Supongo que no la dejarás ir- le dijo Jane que estaba a su lado.
-No puedo hacer más que eso Jane- dijo resignado.
-Eres débil- le dijo la rubia rodando los ojos.
-No Jane, al contrario. Creo que debo ser muy fuerte y valiente como para admitir que la mujer que amo está enamorada de alguien más, y que jamás me amará ni una mínima parte de lo que lo ama a él- el dolor acrecentaba con cada palabra.
Jane no supo qué decirle, sabía que tenía razón, así que solo hizo silencio. Demetri se acercó hacia donde su prometida se encontraba.
Ella se encontraba mirando un punto fijo en el balcón trasero a los grandes tronos.
-Bella- dijo una voz conocida. Ashley- ¿qué demonios pasó? ¿Puedes explicarme qué le pasa a todos?- le preguntaba rápidamente con su voz aguda.
-Giorgio y su clan eran una amenaza, y como una Vulturi, Bella se encargó, eso es lo que necesitas saber Ashley, no agobies más- le dijo Demetri, apareciendo detrás de la puerta, en su esmoquin impecable, que ya no tenía un fin especial.
-Muy gracioso- le dijo Ashley sacándole la lengua.
-Muy madura pequeña- se burló el vampiro.
-No molestes- le dijo repitiendo la acción- bien, los dejaré solos- dijo la vampiro al ver cómo Demetri miraba a Bella.
-Claro- susurró Bella.
Ashley desapareció detrás de la puerta, y Bella suspiró porque sabía lo que vendría.
-Lo lamento- dijo muy despacio Bella.
-Ya estás aquí- le contestó Demetri acercándose.
Lo único que él deseaba era la verdad. Ya se había resignado. Sabía cuánta realidad había en lo que le había explicado a Ashley hacía segundos, pero también era consciente de todo lo que aquello implicaba. Él tenía muy bien asumido y entendido que Bella le pertenecía a Edward, que ambos se amaban, y que tarde o temprano terminarían juntos.
-Aquí estoy- dijo Bella ausente.
-Aro dijo que la boda será la semana que viene- acercándose más a ella.
-Ajam- dijo aun ausente.
-¿O es que ya no quieres casarte?- le preguntó mirándola a los ojos.
Ella no pudo más y comenzó a sollozar y no dejaba de repetir lo siento. Demetri la abrazó y la consoló. Cuando se calmó le dijo:
-Cariño no debes disculparte por algo a lo que yo te sometí. Yo sabía que no podrías hacerlo y de alguna manera te presioné.
-YA BASTA- gritó Bella, tomándolo desprevenido- basta de culparte por cualquier cosa. No has hecho más que tratarme como si fuera la mejor persona del mundo, ¡y no lo soy! No cuando no he hecho más que dañarte, a ti y a todos los que me rodean. No te culpes por nada, porque nada de esto es tu culpa. Siempre ha sido mi culpa, no debí dejar que nada de esto llegara tan lejos. Ni tú, ni yo, ni él. Debí haberme marchado hace mucho tiempo, debí haber desaparecido hace muchos años para que esto sea diferente. Así no te culpes, no lo hagas. Porque tú no puedes pedir disculpas por sufrir- sus gritos eran desesperados, llevaban rabia con ellos. Rabia que iba pura y exclusivamente hacia ella.
-Bella, Bella, cálmate. No culpemos a nadie más, no nos lastimemos más ¿sí? Pensemos que el destino lo quiso así, y cuando el destino tiene una meta, nada puede interponerse. En este caso, su meta era tú y Edward juntos, y yo solo un obstáculo. No hablemos de culpas, ni de dolor, ni de perdón. Fue lindo lo que tuvimos, jamás lo olvidaré, y a fin de cuentas, lo que queda en la mente y en el corazón es lo que vale Bella. No lastimemos a nadie más. Sólo se feliz, si cumples eso, no habrá rencores, te lo juro- dijo con una sonrisa acariciándole la mejilla mientras Bella lo miraba incrédula.
-No sé qué decir- dijo sinceramente.
-No digas nada, solo haz lo que tengas que hacer- le dijo con resignación en su mirada.
-Yo… lo siento, sé que algún día encontrarás a una mujer que en verdad te merezca- le dijo con tristeza.
-Eso espero, pero por ahora, quiero que la mujer que tengo en frente mío deje de ser cobarde y enfrente su realidad.
-Eres increíble- le dijo Bella con los ojos abiertos.
-No, sólo soy débil- dijo con tristeza mientras saltaba del balcón y corría entre los árboles, alejándose.
Bella sabía qué debía hacer, pero no estaba segura ¿qué pasaba si era demasiado tarde? ¿Si ya no la amaba? ¿Si, como esta tarde, la veía como alguien egoísta y no la aceptaba?
Todas estas preguntas poblaban la cabeza de Bella mientras ella obedecía a Demetri: iba a enfrentar a su realidad.
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¿y? Les gustó? Qué creen que hará Bella? Qué piensan que será la vida de Demetri? Espero sus reviews.
Nos leemos pronto, besos. A simple human.
