Disclaimer: Loud House, al igual que sus personajes, no me pertenecen, estos son propiedad de Chris Savino y Nickelodeon, al igual que los personajes a los que hago alusión son propiedad de sus respectivos creadores.


Especial de Año Nuevo (Parte 3)

Un "Ligero" Baile de Sadie Hawking

El viernes llegó muy rápido, aunque Lincoln no hubiera platicado con Tabby toda la semana, Stella fue una grandiosa compañía, después de ese día en el que su aspiración fue cumplida, la exfederal se mostró mucho más animada y divertida, muy dispuesta a reír, y lo más destacable: no usaba su armadura en todo momento, pero esos cambios se veían mucho más reflejados en su esencia, la cual hacía que compartir el más mínimo tiempo con ella fuera un deleite para el único humano que podía percibirla.

Lincoln esperaba sentado en la plaza frente a la entrada de la Real Academia, estaba vestido con un abrigo naranjo, jeans oscuros y zapatillas/tenis deportivas, también oscuras, en caso de salir muy tarde es mejor estar abrigado y esperaba junto a Linka, quien lucía su clásica camisa naranja y falda azul, si bien era un baile muy conocido, no se trataba de un evento formal, siendo de las pocas ocasiones en las que se permitía a los alumnos asistir con ropas más casuales que sus uniformes pintados.

– Dime ¿De quién fue la ida de salir tan temprano? – Linka preguntó usando su telekinesis para traer dos bebidas que compró en una máquina dispensadora.

– Era esto o venir con las demás. – Lincoln le recordó sabiendo muy bien lo hostigosas que sus hermanas pueden llegar a ser, pero no directamente hacia ellos, sino por sus propios asuntos como el maquillaje, higiene, ropa, y su imagen en general.

– Touché, aunque sabemos que querías evitar a la prensa. – Linka respondió abriendo la gaseosa y elevándola a modo de brindis. Ciertamente no le gustaba que Lincoln ahora fuera famoso y tuviera que asistir a sus eventos, además de que salía mucho antes de casa y regresaba mucho después y eso le quitaba gran parte del poco tiempo que pasaba junto a su gemela en la casa Loud. – Salud… Por el baile Sadie Hawking.

– Por el baile Sadie Hawking.

Ambos gemelos bebieron sus bebidas ininterrumpidamente, era una costumbre/competencia común entre ellos.

– Dime hermano ¿Estás con ganas sumergir tu cabeza en uno de tus libros ñoños hasta el 50 A.H. (Año Heroico)? – Linka preguntó en burla.

– Muy graciosa, Linka. – Respondió a su gemela mirándola con una expresión de muerto, aunque la respuesta sería un sí, no lo demostraría pero estaba nervioso por ver a Stella fuera de las clases.

– Lincoln, Linka. – Cristina saludó cortésmente, ella aceptó la petición de Linka de acompañarla con el fin de ayudarla a no cometer alguna de sus clásicas locuras, no quería arruinar su baile con Alistair.

Si bien Linka es una chica muy animada, no se veía a sí misma como una chica "linda" o "popular", por eso le sorprendió tanto que Alistair, un chico de alta alcurnia bastante popular la invitara al baile, y no quería hacerlo pasar un mal rato.

– Hola Cristina. – El peliblanco respondió a su saludo.

El hecho de tener opiniones contrarias y estar en términos relativamente malos no es motivo para faltarse al respeto, pues no se consideraban enemigos.

– Tan elegante como siempre.

– Gracias. – Cristina respondió al comentario, él seguía sin agradarle por ser tan apegado a los federales, pero de cualquier forma apreciaba que siempre la saludaba y se despedía, los modales son muy importantes en el Dominio.

Cristina se sentó en la banca junto a Linka, en caso de otra broma de los de segundo año, toda la clase de primer año se había puesto de acuerdo en reunirse antes de entrar al baile, en el peor de los casos los enfrentarían en grupo y con toda su fuerza.

– ¿Qué tal, chicos? – Zach no tardó en llegar y unirse al grupo, aunque Joy lo hubiera rechazado no tenía nada más que hacer ese día, y no asistir sería como quedarse rendido en el piso tras una derrota (además de que quería venganza contra los de segundo, por su culpa debió luchar con un uniforme pintado con flores por un mes y medio).

– Bienvenido. – Los chicos saludaron al pelirrojo que luego se sentó junto a Cristina.

– Buenas tardes. – Haiku saludó emergiendo del piso detrás de la banca, ella no tenía pareja y tampoco le gustaba bailar, pero sí quería ver el baile del que tanto le habían hablado, incluso Lucy parecía muy emocionada, cosa que era inusual en ella.

– Hola. ~

– Hola Haiku.

– ¿Qué tal?

El grupo saludó a su compañera, pese a lo callada que a veces era, además de los semi infartos que les podía causar en sus sorpresivas apariciones, se habían acostumbrado a su presencia y de hecho, les agradaba mucho.

– Creo… que te queda muy bien el estilo gótico. – Lincoln apreció el detalle de la ropa de Haiku, aunque hubiera pintado su uniforme de color negro y morado (ella no fue afectada en el evento de bienvenida que les dieron los de segundo), su sombrío estilo no se notaba tanto en su armadura completa.

– Gracias. – Haiku apreció sentándose junto a Lincoln (no se llevaba muy bien con Zach). La poetiza lucía un vestido largo de color púrpura oscuro, con su cabello cubriendo uno de sus ojos (cosa que no se permitía en ninguna circunstancia durante las actividades escolares).

– Pero si es el chico de las estrellas. – Liam se burló de Lincoln, nadie sabe cómo pero Kat había aceptado ir con él (ya que habían interactuado muy poco, sólo saludos y una que otra plática) y ahora la alta chica de cabello negro lo acompañaba.

– Hola chicos. – Todos saludaron animosamente a la pareja, aunque Zach miró con recelo a Liam.

Rusty, Sameer, Casey, Penélope, Joy y Paige llegaron poco después y se unieron a los que estaban sentados en la banca, los dos federales estaban más entusiasmados por la posibilidad de que los de segundo intentaran jugarles una mala pasada (principalmente para acabar luchando contra ellos, les emocionaba la idea de combatir con gente de cursos superiores y sería una buena práctica aunque no tuvieran sus armaduras con ellos, nadie en la clase se terminaba de acostumbrar a verlos sin sus armaduras), Rusty y Paige no tenían pareja, pero a ambos les gustaba bailar, Joy por su parte había invitado a Nigel antes de que Zach la invitara, por lo que tristemente debió rechazarlo.

– Oh… – Lincoln no pudo evitar percibir una esencia demasiado agradable, con el pasar de los días simplemente se hacía más y más deleitante estar ante ella.

– ¡Que hubo! – Stella saludó golpeando las costillas de Lincoln, haciéndolo saltar… pero del dolor por el golpe bajo relativamente sorpresivo.

– … jajaja.

Varios de los chicos empezaron a reír, era algo impactante ver a Stella, quien mayormente era tosca, agresiva hiciera ese tipo de bromas, pero al tratarse del chico más serio de la clase (Lincoln), simplemente los hizo estallar de risa.

– Típica federal. – Joy se burló viendo a Lincoln sujetar sus costillas.

– Oh, quería hacer eso desde hace mucho. – Sameer confesó mirando con una cruel risa a Lincoln.

– Muy graciosa. – Lincoln le respondió algo enojado, y considerando la posibilidad de dispararle algún débil proyectil luminoso para despeinarla… ¿Estaba peinada?

Quizá no se notara a primera vista, pero Stella se había maquillado mucho, sus ojos estaban muy bien delineados, sus pecas eran más claras (se había espolvoreado la piel para aclararla) sus labios estaban pintados y su cabello alisado y ordenado hacia atrás con un cintillo, además lucia una ropa muy bien cuidada, no, era ropa nueva ¿Había ido de compras? Al parecer su borrado de la base de datos de la U.M.F. no fue lo único que trató con Krait. Lucía una polera blanca muy simple con bordados rojos en las mangas y una estrella del mismo color en su pecho, una falda negra que llegaba un poco más arriba de sus rodillas, medias altas de color blanco y zapatos negros.

– T-Te ves genial. – Lincoln comentó aún con las burlescas miradas de sus compañeros posadas en él, ya no es alguien que se avergüence de dar su opinión o de estar a la vista de todos.

– Gracias… temí que no fuera la moda en el Dominio. – Stella comentó con una sonrisa ligeramente avergonzada, no es que no le gustara usar ese tipo de ropa, era mucho más ligera que su armadura, aunque se sentía algo expuesta y el frío en sus piernas era molesto, pero ver la cara de embobado de Lincoln hizo que valiera la pena. – Aunque creo que me excedí… un poquito con mi saludo. – La exfederal añadió mientras su sonrisa la hacía ver arrepentida y divertida, aun así extendió su mano para ayudar a su compañero a levantarse.

– ¿Tú crees? – Lincoln preguntó con sarcasmo, pero realmente no le era posible enojarse con ella, no estando tan contenta. – Aun así, hola Stella.

Si bien no era el protocolo del Dominio o de la U.M.F. Lincoln y Stella siempre se saludaban con un choque de puños y esta no fue la excepción.

– Me gusta ese saludo. – Polly dijo uniéndose a la conversación y a la reunión de su curso, era de esperarse que le gustaran las prácticas que involucren violencia en mayor o menor medida.

Polly se quedó conversando con Lincoln y Stella, ella también estaba emocionada por la idea de algún juego/enfrentamiento de fuerza, contra los de segundo.

Después de la ruda castaña llegaron los hermanos Jordan, Giggles, Ronnie, Penélope, Nikki y Nigel, aunque no eran muy puntuales, siempre se las arreglaban para llegar a tiempo o burlar los drones de seguridad de la academia (un ejercicio informal para misiones de infiltración de la Real Academia).

– Hola Joy. – Nigel saludó amablemente a su amiga y compañera para el baile.

– Viejo, pensé que te habías perdido. – Joy respondió al saludo con una burlona sonrisa.

– Casi me paso de la academia en el autobús. – Nigel le respondió sonriendo con confianza, se notaba mucho más seguro de sí mismo desde que era amigo de ambas chicas.

– ¿Por qué no me sorprende? – Kat preguntó en burla uniéndose a la conversación seguida por Zach.

– Hola chicos. – Alistair saludó causando que el corazón de Linka brincara… literalmente, casi se infartó por sus nervios.

– H-H-Hola Alistair. – Linka saludó en un tono casi histérico, cosa que lo extrañó.

– ¿Qué tal colega? – Lincoln preguntó uniéndose al saludo y poniendo su mano detrás de Alistair a modo de abrazo relativamente forzado que lo hizo voltearse.

– Eh… hola Lincoln. – Alistair correspondió al saludo algo intrigado, varias veces ha platicado con Lincoln, el único que era tan cortés y respetuoso del protocolo como él, por eso le pareció tan extraña esa burda interrupción. – ¿Cómo va todo?

– Si no te calmas, Linka, lo harás avergonzarse… – Cristina habló con fuerza en su voz mientras usaba su habilidad para paralizar a todos a su alrededor. – Mira, sólo sonríe y se la misma dientona hiperactiva de siempre, por eso Alistair te invitó ¿No es cierto?

– P-Pero…

– Si te sorprendió que te invitara fue por le gustaste tal como eres. – Cristina interrumpió aunque parecía ser más un discurso que un diálogo. – Y eso es lo que espera de pasar este tiempo contigo… – En ese momento la pelirroja dejó de usar su poder, ralentizar tanto el tiempo y a tantas personas a su alrededor es demasiado agotador. – Linka… eres genial, y él lo sabe, no lo decepciones tratando de hacerlo salir con otra persona. – Cristina finalizó retirándose.

– Todo bien. – Lincoln dijo quitándole un pétalo de flor que se le había pegado en la camisa.

– Je… gracias. – Alistair apreció, él es muy detallista, pero ir al baile con Linka también lo tenía nervioso (aunque lo disimulaba mucho mejor que su compañera de baile), y por eso no notó el pétalo de flor que Lincoln puso en su hombro y luego retiró.

– ¿Y los demás? – Linka preguntó al aire, aún faltaban Clyde, Cookie, y Tara.

– Cookie me dijo que no vendrá. – Cristina fue la primera en responder. – Sus padres tenían un evento en Puerto Bennet y la necesitaban.

– Entiendo… ¿Alguien sabe algo de Clyde? – Linka preguntó a sus amigos, pero ninguno había sabido de él, estaba algo retraído desde que Linka les contó que iría al baile con Alistair (dos semanas antes), y sólo Linka es lo suficientemente inepta en términos sociales como para no notar esa relación. – Quizá se enfermó…

La mayoría de sus amigos sintió deseos de estrellar su mano contra su frente.

– Lamento la demora. – Tara dijo llegando con sus compañeros. – El maldito autobús no llegó nunca… Y lo vi irse a penas abrí la puerta de mi casa.

Tara se notaba en extremo agotada, al parecer llegó corriendo desde su casa y por fortuna lo hizo a tiempo.

– Te enseñaré a usar patines. – Dijo Polly alegremente.

Ahora que la clase de primer año se había reunido, estaban listos para dirigirse a la entrada de la Real Academia del Dominio Heroico.

– Por si acaso. – Dijo Stella ofreciéndole su mano a Lincoln.

Aunque no fuera el protocolo formal del Dominio, Lincoln correspondió al gesto sujetándola del brazo para iniciar una elegante caminata en pareja. Se veían graciosos por la estatura de Stella que empequeñecía a Lincoln, pero él estaba muy a gusto con su compañera, aunque fueran los menos avergonzados, Joy y Nigel caminaban separados, al igual que Kat y Liam, Linka con Alistair intentaban acercarse, pero ambos eran algo torpes en ese sentido y entre los temblorosos intentos de Linka por tomarlo de la mano y de Alistair por abrazarla, eran un dúo muy gracioso de ver.

Aunque inicialmente hubieran formado tres pequeños grupos, los chicos de primer año no tardaron en empezar a conversar entre grupos, entablando amistades y algunos pequeños conflictos, pero mientras hubiera respeto entre ellos no se formarían enemistades que entorpecieran su desarrollo como héroes profesionales, y como producto de la gran atención que el Dominio pone a la convivencia entre estudiantes, los chicos de la clase de primer año seguían siendo un curso bastante alegre que podía convivir y cooperar activamente.


Para la decepción de Sameer, Casey y Polly, no se trataba de una trampa de bromas para los chicos de primero, sino que el baila Sadie Hawking era justo lo que leyeron en el folleto turístico: un evento que fomentaba la convivencia entre los estudiantes del Dominio, por lo que incluso gente de otras escuelas asistía a dicho evento.

En el camino principal de la academia se habían instalado muchos toldos para permitir una fiesta a la intemperie, debajo de estos se encontraban los estudiantes conversando y riendo, alrededor de pequeñas mesas circulares en las que los sistemas de asistencia dejaban bocadillos, aunque era un evento social muy grande, todos tenían prohibido acercarse a los delicados topiarios de los que la academia se sentía tan orgullosa.

– Permiso…

– Disculpen…

Los chicos de primero caminaban tranquilamente entre la multitud y no tardaron en llegar al gimnasio principal, el cual fue adaptado y decorado para ser la cede del concurrido evento.

– Wow… – Stella sólo pudo apreciar impresionada el evento que se llevaba a cabo en lo que hace dos días sirvió de sede para una dura práctica de Stormball del equipo oficial de la academia. En el centro había una pista de baile con mucha gente ya usándola, alrededor de la pista había áreas de descanso con varios sillones que parecían ser muy cómodos, agrupados alrededor de mesas bajas con algunos bocadillos.

– ¡Vamos Alistair! – Linka dijo animadamente a penas entraron, acto seguido tomó la mano de Alistair e inició una carrera a la pista de baile.

– ¡Woah! – El joven gritó al ser arrastrado a la pista, debido a la sorpresa con la que Linka lo empezó a arrastrar del brazo, le fue difícil sortear los escalones y a los demás estudiantes, pero logró llegar a la pista… sólo para ser prácticamente hipnotizado por los caóticos movimientos de Linka, a diferencia de su gemelo, ella bailaba a su propio ritmo y según su gusto, sin protocolos ni patrones, sólo… como ella quisiera "Es preciosa…".

Varios de los de primero también se unieron al baile aunque no llevaran pareja, no es que se necesitara en un baile tan informal.

– ¿Qué te parece? – Lincoln preguntó emocionado a Stella, los bailes y las celebraciones en la U.M.F. son muy diferentes a las del Dominio.

– Parece muy… calmado. – Stella respondió casi extrañada, a ella le daban bastante miedo las fiestas en su país, principalmente por los brutos que suelen acabar peleándose, y cuando están lo suficientemente sobrios para llegar a sus replicantes… las cosas solían ponerse feas, en un reportaje de hace unos meses el presentador dijo que incluso algunos policías resultaron heridos al intentar detener a una chica que se había pasado de copas en una fiesta. – ¿Te parece si primero nos sentamos?

– Claro. – Lincoln podía entender que Stella debiera digerir todo eso, en las fiestas de los federales se suele bailar y beber (y pelear) de principio a fin, y quien no se atreva a asistir es insultado como "débil". – Ah… que cómodo.

– Tú… ¿Dormiste bien? – Lincoln preguntó intrigado al ver que Stella parecía quedarse dormida en el sillón, él había ido por algunos bocadillos antes de sentarse.

– Siempre… – La pelinegra respondió casi saltando en su asiento, había elegido un sillón doble para sentarse con Lincoln, pero ahora se sentía tentada a usarlo como cama para tomar una siesta. – Es mejor que mi viejo colchón de las barracas.

– Jaja… Me alegra que te gusten. – Lincoln comentó torpemente mientras se sentaba con Stella.

Aunque se supone que ambos eran pareja para ir al baile, ninguno de los dos tenía muchos deseos de bailar en ese momento, Lincoln estaba muy cómodo sentado ahí, y Stella había aprendido a bailar a la rápida y preferiría no hacer el ridículo.

– Lincoln… – Stella habló tomando repentinamente un semblante muy serio que llegó a impactar a su compañero. – ¿Te… gusto así?

– Hm… – Esa pregunta tomó a Lincoln desprevenido, aún más que el saludo que Stella le dio hace unos minutos. – A… – Lincoln iba a hablar, pero…

"¿A qué te refieres? ¿En serio preguntaré eso?" Lincoln pensó por un momento… "No".

– Claro… – El albino apreció dejando de pensar cada palabra que saldría de su boca, él había asistido para divertirse y eso pensaba hacer. – Eres asombrosa…

– Je… No pensé que responderías. – Stella confesó sonriente. – Es raro… aquí todo es tan… ligero.

– ¿Ligero? – Lincoln preguntó curioso. – ¿A qué te refieres?

– Je… extranjeros. – Stella dijo con una sonrisa confiada, pero luego tomó un aspecto algo más chistoso. – E-Es que me acostumbré a mi armadura.

– Por eso ligero… Ja. – Aún decidido a no pensar mucho las cosas, Lincoln podía reconocer un tema delicado, pero no presionaría a Stella a hablar sobre eso. – Ya te acostumbrarás…

"No es como si tuviera otra opción, en el Dominio no viven con armaduras" Stella pensó al escuchar eso.

– Quizá… no signifique mucho para ti. – Lincoln añadió desviando la mirada. – Pero te ves hermosa así.

– Hm… – Con los nervios de punta, Stella tragó saliva por ese cumplido, no es la primera vez que la llaman hermosa, pero sí es su primer baile, y que fuera Lincoln quien le dedicó ese cumplido… lo hacía diferente. – Que dulce… gracias. – Stella se veía sonrojada.

Ninguno de los dos sabía qué decir para continuar la conversación, y Lincoln aprovechó eso para ver un poco más en la esencia de Stella, él sabía que estaba mucho más contenta y alegre desde que supo que no tendría que volver a la U.M.F. por eso ha estado viviendo un poco más al estilo del Dominio, desde el día martes que no llevaba su armadura a todos lados como si fuera una segunda piel, parecía que mientras más se alejara de la U.M.F. mejor se sentía y más cautivadora era su esencia para los sentidos del forjador de vida.

– Hm… – Lincoln dio un pequeño salto al contener sus carcajadas.

– ¿Qué? – Stella preguntó intrigada por los espasmos que el albino tuvo, pero al ver la pista de baile, pudo entenderlo.

Alistair había resbalado intentando seguir el paso del baile de Linka.

– Jeje. Vamos, la música aún no se detiene. – Linka ayudó a su amigo a levantarse, ella se había esforzado mucho para superar a Paige en los juegos de baile (aunque aún no lo lograba).

– Si tú lo dices… – Alistair respondió aceptando la ayuda de Linka para regresar al baile, le estaba empezando a tomar el gusto a esa curiosa actividad.

Lincoln miró a los otros sillones, realmente era un evento agradable y para todo tipo de personas, en otra de las mesas había varios chicos alrededor de una tableta holográfica alterada para el efecto 3D conectada a una consola de videojuegos, todos gritaban entusiasmados apoyando a uno u otro de los jugadores que seguían resistiendo. Lo mejor es que nadie los molestaba, sino que, pese a ser una minoría evidente, eran tratados con el respeto que merecían.

– Te… ¿Gustan los videojuegos? – Stella preguntó mirando hacia la misma mesa.

– No mucho ¿Y a ti? – Lincoln preguntó con naturalidad, pese a que en la U.M.F. no se importaban esos dispositivos, pero él no quería asumir cosas sobre Stella, quería conocerla por sus propias palabras y acciones.

– Nunca he jugado uno. – La pelinegra respondió sin darle mucha importancia. – Ah, pero el Stormball…

– Ni me lo digas. – Lincoln comentó en burla. – La próxima vez… seguiré rogando por estar en tu equipo.

– Jaja, chico astuto. – Stella dijo golpeando demasiado suavemente el brazo de su compañero, al golpearlo sin los gruesos guantes de su armadura notó que Lincoln también entrenaba, sus brazos aún estaban en desarrollo, pero eran bastante fuertes para su edad.

– Te uniste a la asignatura electiva de Stormball ¿No? – Lincoln preguntó.

– Duh. – El brillo en los ojos de Stella se hizo notar en su sarcástica respuesta, algo de lo que ella jamás se alejaría es su adorado deporte favorito. – Lo juego desde muy pequeña… pero ustedes también juegan increíble.

– Gracias… si el cumplido era para mí.

– ¿Con la pena que diste en el examen? – Stella preguntó en burla, Lincoln había jugado bastante bien, aunque le faltaba agresividad. – Era broma, claro que era para ti.

Stella era consumida por sus nervios, ella siempre fue buena para decir las cosas de frente y sin rodeos, pero este tipo de temas la hacían tambalearse, y si no ha corrido al baño a encerrarse en un cubículo por las próximas dos horas es porque ella fue quien invitó a Lincoln, y no le faltaría al respeto a un buen amigo, compañero y… ¿Algo más?

– Que amable… – Lincoln apreció sonriéndole, aunque le hubiera molestado un poco ese comentario… – Oye, Linka y Alistair se están divirtiendo ¿Vamos con ellos?

– De acuerdo. – La pelinegra respondió siendo la primera en ponerse de pie, aunque quería quedarse más tiempo junto a Lincoln, tampoco quería verse como obsesionada con él.

Ambos se quedaron con cosas en la garganta, y fue mejor así, no habían acordado ir juntos al baile para amargarse platicando sobre temas delicados.

– ¡Ah! – Liam gritó cuando Kat lo pisó por accidente.

– Ups… – Kat no lo había hecho a propósito, pero sus piernas son muy largas y es la primera vez que bailaba con alguien de su edad.

– ¿No puedes pasar 5 segundos sin herir a alguien? – Joy preguntó entre risas.

– Hm ¿Lo dice la que tiene un compañero de baile con pies blindados? – Kat le respondió notando que Nigel había formado pequeños campos de fuerza alrededor de sus pies.

– ¡Hey! Yo no aparento, sé que soy mala bailando, y no vine a bailar, vine a pasarla bien. – El tranquilo desafío de Joy hizo enojar a Kat, pero tenía razón.

– Fiu… – Nigel suspiró de alivio, estaba haciendo su mejor esfuerzo para que Joy no notara los campos de fuerza que formó tras el primer pisotón accidental, y su corazón llegó a saltar cuando Kat lo hizo notar, pero fue magnífico que Joy no se enojara con él.

– ¿Creíste que me iba a enojar? – Joy le preguntó con una mirada pícara mientras se acercaba a él.

– N-No… Bueno, si. – Nigel respondió resignado preparándose para formar un escudo poderoso en caso de que Joy se pusiera… Joy.

– Ja, ja. – Joy rio sarcásticamente mirando a Nigel, pero le extrañó y sorprendió que él sólo sonriera. – ¿Tengo cara de animal rabioso?

– La tenías en el combate en pareja. – Liam comentó uniéndose a la conversación, y ganándose una buena carcajada de Kat.

– Tú cállate. – Joy le ordenó molesta.

– Sólo… otro día en el paraíso. – Nigel comentó tomando la mano de Joy para sacarla a bailar de nuevo, después de dos meses platicando con esas chicas tan animadas, cualquiera se vuelve un poco más… loco, pero estaba dando resultados, Joy se notaba más contenta.

– Lo siento… – Stella se disculpó cuando golpeó a Nigel en un giro.

– Descuida…


– ¡Literalmente no puedo creer que me hicieran tardar tanto! – Lori le gritó a Lynn y Leni, quienes corrían detrás de ella. Las tres chicas habían tardado demasiado en arreglarse, pero gracias que las calles de la sección central de la ciudad estaban despejadas, pudieron llegar a la Real Academia sin mucha demora.

– Como que deberías relajarte, Lori. El baile no irá a ningún lado. – Leni sugirió amablemente, y tenía razón.

– Me adelantaré. – Lynn avisó cumpliendo su palabra, como era de esperarse, la deportista Loud asistió con uno de sus mejores uniformes de práctica deportiva (muy bien lavado y cuidado).

– Esa niña… – Lori dijo bastante molesta.

– Lori… no creo que Bobby quiera verte así. – Leni llamó la atención de su hermana mayor así, su inocencia no tenía límites, al igual que su sentido de la moda, con elegantes botas café, un jean ajustado, una blusa blanca muy ligera y un elegante collar, Leni se presentó al baile, había perdido demasiado tiempo maquillándose, pero lucía hermosa.

– Lo sé… – Lori respondió después de un suspiro, ella estaba muy impaciente e irritable, pero nunca sería tan irracional como para regañar a su hermana que siempre hacía todo creyendo que era lo correcto (el único que lo había hecho era Lincoln, y ciertamente él tenía razón, por lo que no pudieron ponerse del lado de nadie).

– ¡Chaz! – Leni gritó agitando su brazo al ver a un chico bajito y algo descuidado (en términos de estado físico). – Nos vemos Lori.

Sin perder tiempo, Leni tomó su bolso y se dirigió hacia su compañero para el baile.

– … Típica Leni. – Dijo Lori tomando su celular para llamar a Bobby. – … Contesta bubu-osito…


– ¡Muy buenas tardes ROYAL WOODS! – Luna gritó por el micrófono, pero el profesor Luke lo había desactivado segundos antes desde el panel de control, él estaba muy al pendiente del evento que dirigía, no quería que ningún estudiante regresara sordo de algún oído.

Resignadas, las tres chicas que conformaban un grupo de creciente popularidad en Royal Woods comenzaron a tocar algo mucho más relajado que su éxito del festival de año nuevo. Junto con el primer acorde se encendió una de las pantallas instaladas en el gimnasio indicando que sería un baile tipo torbellino.

Lincoln y Stella bailaban muy animados, justo lo que ambos esperaban de esa reunión, era una canción bastante agradable y el hecho de estar juntos lo hacía mucho más llevadero para ambos.

– Nada mal para ser una nueva. – Lincoln apreció los curiosos movimientos de Stella, no era un baile federal ni del Dominio, ella sólo se estaba moviendo como quería según el ritmo.

– ¿Te importa? – La chica Jordan preguntó al tiempo en que Stella giró, cambiando de lugar con la castaña. Sin perder tiempo, la chica Jordan tomó las manos de Lincoln y empezaron a girar.

Por la naturaleza del baile tipo torbellino, los reiterados cambios de pareja son comunes.

– ¿Y cómo la pasas? – La castaña le preguntó a Lincoln, notándose bastante divertida.

– Bien… ¿Y tú? – Lincoln no había platicado mucho con ella, pero le parecía bastante divertida.

– Fenomenal. – La castaña respondió emocionada.

Cuando detuvo el giro, la chica Jordan se separó de Lincoln y cambió de lugares con la chica que estaba a sus espaldas, quien resultó ser Polly. Percibiendo las esencias, Lincoln supo que Stella estaba bailando relativamente cerca… pero ahora tenía un encuentro sobre ruedas que atender… ¿Cuándo se puso sus patines, rodilleras y casco?

– ¡Ugh! – El albino debió hacer un movimiento muy delicado para evadir el "golpe de trasero" de Polly, era mucho mas rápida con sus patines puestos.

– Buena esa. – La patinadora apreció deslizándose debajo de Lincoln, gracias a su hábito de esforzarse en deberes físicos, no tuvo dificultad para levantarlo del pecho logrando una curiosa pose de ballet, que luego Polly rompió al empezar a girar.

– No es clase de combate. – Lincoln avisó sabiendo lo que le esperaba, y a modo de precaución tomó las manos de Polly, las usó como punto de apoyo para empezar una voltereta hacia adelante y luego separó los brazos de Polly, literalmente quedando de cabeza sobre el casco de la patinadora.

– Wow… – Polly estaba impresionada por el equilibrio que Lincoln mantenía sobre su cabeza.

– Fue un placer. – Lincoln dijo cayendo hacia atrás, mirando la espalda de Polly. – Algún día me perdonarás. – El albino añadió girando con el chico que bailaba a sus espaldas, cambiando de pareja con él.

– ¿Y Alistair? – Linka preguntó bastante divertida, aunque extrañada de ahora estar bailando con su gemelo.

– Ruega que Polly no lo rompa. – El albino respondió volviendo a cambiar de pareja, dejando a Linka bailando con Sameer.

– Disculpa… – La peliblanca pidió corriendo haca Polly, gracias que la patinadora estaba usando casco, Linka podría identificarla mientras bailara cerca.

– ¿Super castor? – Ronnie preguntó curiosa.

– ¿Qué tal?

– Qué cuentas amigo. – La latina preguntó con una sonrisa relajada. – Cuando te vi bailando con Polly creí que tendría que ir a firmar tus yesos al hospital.

– Mis huesos están en peligro cada vez que te hago enojar. – Lincoln le respondió sabiendo lo mucho que a Ronnie le gusta que elogien su fuerza.

– Jaja Recuérdame regalarte un buen tronco de caoba, super castor. – Ronnie añadió bastante divertida girando con quien estuviera a sus espaldas.

– ¡Ah! – Con un violento giro, Casey ahora se encontraba frente a Lincoln.

– Se te da bien esto, federal. – Lincoln dijo bastante divertido.

– … – Casey no respondió, Lincoln no le agradaba mucho, y en otro giro, cambió con una niña.

– Dicen que todos los caminos llevan a Roma… no mienten. – Polly dijo bastante contenta, pero justo antes de saltar hacia Lincoln para hacerle un "suplex", Lincoln se acercó a ella y le dio un débil golpe con su cadera.

– Me falta práctica. – Lincoln reconoció bastante divertido, cosa que confundió a Polly.

– Oye… ¡Ah! – Antes de poder hacer algo, un fuertísimo golpe de cadera la lanzó a uno de los sillones alrededor de la pista de patinaje, quien quiera que fuera, tenía una fuerza excepcional…

– Tanto tiempo. – Stella dijo con una sonrisa volviendo a bailar con Lincoln. – Con eso… la hice pagar por mi armadura.

Es cierto, hace dos meses Polly dañó mucho la armadura de Stella en el juego de Stormball.

– Es bueno saberlo, no quisiera hacerte enojar… – Lincoln comentó bastante divertido.

– Como si pudieras. – Stella se burló muy impulsivamente.

– ¿Eh?

– Nada. – La exfederal respondió con prisa y un leve sonrojo.

Después de que terminó la canción del grupo de Luna, la música se detuvo para darle un respiro a los estudiantes.

– Dicen que el que pestañea pierde… – Lincoln apreció viendo que el sillón en el que se sentó con Stella ahora estaba vacío.

– Siempre puedes sentarte, no se requiere mucha imaginación. – Stella avisó apuntando hacia el jardín de uno de los patios, no era un área restringida durante el evento, por lo que ambos chicos se sentaron juntos en el pasto. Stella se sentó con sus piernas juntas y ahora las abrazaba para evitar mostrar más de la cuenta.

La noche había llegado más rápido de lo que ambos sintieron, estuvieron bailando por mucho tiempo, y ahora una fría pero agradable brisa recorría la cálida noche de esa estación.

– Ah, de verdad la pasé bien. – Stella dijo cayendo sobre su espalda, con sus brazos estirados y mirando al cielo.

– Que gusto escucharlo… pensé que no te divertirían nuestras fiestas. – Lincoln confesó.

– Son mejores que en casa. – Stella comentó sin pena ni vergüenza, pese a que en cada casa en la U.M.F. se encontraba el símbolo del estado, ella no tenía ni un solo pelo de patriota.

– Eh… ¿Genial? – Lincoln dijo algo dudoso, pero también se lanzó hacia atrás, quedando junto a su compañera mirando las estrellas.

"Vamos ¡Tú puedes!" Stella se notaba algo inquieta, y su esencia lo aseveraba, mas Lincoln no podía actuar como si lo supiese, por lo que se limitó a encontrar algunas de las constelaciones de las que ha leído… aunque era un esfuerzo inútil con tantas nubes.

– Lincoln… – Stella habló con valor, aunque se notaba que le estaba siendo difícil sacar las palabras de su garganta. – C-Cuesta creer que han pasado dos meses desde que llegué…

– Si… Dos de mis mejores meses. – Lincoln apreció sonriendo, lo que sea que Stella quería decirle, le estaba costando, y que se esforzara así para hablarle era muy lindo.

– También de los míos… Gracias a ti. – Stella habló volviendo a flexionar su columna, sentándose en el pasto abrazando sus rodillas.

Lincoln también volvió a sentarse, por algún motivo estaba empezando a sentirse muy diferente, algo ansioso.

– ¿Y por qué? – El albino preguntó con una expresión pícara, y sólo recibió un débil golpe en el hombro.

– No me hagas decirlo, nerd de puntajes perfectos…

– Si no quieres decirlo: yo lo haré. – Lincoln interrumpió con una tenue sonrisa mientras miraba a Stella directamente a los ojos.

– ¿Qué?

– Me encanta tu nueva armadura, el que la hizo debe ser un dios. – Lincoln se burló.

– Payaso… – La pelinegra dijo desviando la mirada para ocultar su sonrojo, aunque era verdad, Lincoln no mostro el más mínimo signo de enojo cuando le mintió diciéndole que perdió su regalo, y al día siguiente, con la misma sonrisa le entregó uno nuevo.

– Stella… realmente ha sido una semana muy divertida. – Lincoln apreció sonando mucho más sereno.

– …

No era mentira, Stella se comenzó a mostrar mucho más agradable que en un principio, por eso tras su liberación del yugo de la U.M.F. se "aligeró", y quien más disfrutó su nueva esencia fue Lincoln, y no sólo la disfrutaba estando cerca de ella, sino platicando, conviviendo, y trabajando con ella.

– ¡Hablo en serio! – El albino aseveró infantilmente al ver la mirada de desconfiada que Stella le dedicó. – Siempre fuiste muy divertida conmigo, pero los otros te veían como una pared… con espinas… que les rompería los huesos, así que pensé que extrañabas tu hogar… tu casa…

Stella no pudo evitar sonreír ante ese chiste, que Lincoln creyera en la respuesta más equivocada de todas era simplemente gracioso… y lindo a su manera.

– Por eso pensé que eso te animaría…

– ¿No que era para agradecerme por ayudarte en la pelea dos contra dos?

– ¿No que eso estaba en tu código?

– … Eres increíble Lincoln. – Stella reconoció con una sonrisa que hizo brincar el corazón de Lincoln.

– Y tú eres asombrosa… – Lincoln respondió casi por instinto, se estaba dejando llevar, quizá demasiado como para mantener su lengua bajo control. – En sólo una semana me hiciste…

El albino se detuvo al darse cuenta de que había lanzado un galón de gasolina directo al fuego.

– ¿Te hice qué? – Stella preguntó mirándolo bastante ansiosa pero con una expresión de intriga.

– … – "Te condenaste, es ahora o nunca" Lincoln se dijo a sí mismo, estaba saliendo de su zona de confort… y si lo iba a hacer, lo haría en grande, por eso decidió bloquear su propia percepción de esencias, cosa que lo dejó demasiado intranquilo. – Me hiciste… Querer que esta semana durara para siempre…

Naturalmente el corazón de Stella comenzó a latir con prisa, lo único nuevo de esa semana es su cambio de imagen y nuevo ánimo, siendo así ella también querría que esa semana para siempre, era muy lógico… ¿Entonces por qué sentía que su corazón latía con tana fuerza?

– ¿Qué estás…?

– Me gustas, Stella. – Lincoln interrumpió, es la primera vez que se confesaba y no permitiría que un malentendido lo arruinara.

– Pero… – Stella podría ser una hija de la temible U.M.F. y compartir muchas de sus cualidades, como la tosquedad o su afán por la fuerza… pero ahora se sentía ¿Insegura? – ¿Qué estás…?

– ¿Quieres ser mi novia? – Lincoln preguntó de una vez y por todas, sin dar espacio alguno para dudas, aunque eso significara presionar un poco a Stella.

– Linc… – Stella veía determinación en los ojos de Lincoln, no sabía por qué, pero tenía el presentimiento de que no se iría de ahí sin darle una respuesta, y tampoco planeaba hacerlo, una vez Lincoln pronunció esas palabras, su inseguridad desapareció.

– Si te digo que sí… ¿Qué esperas que cambie? – Stella respondió con una pregunta, podría ser algo estúpido, pero no respondería a la propuesta de Lincoln sin al menos saber eso.

– Nada… – Lincoln le respondió ya con tranquilidad, le había costado recuperar su sentido lógico tras confesarse. – No quiero que cambies… ya eres asombrosa, hermosa y muy divertida, y poder pasar más semanas así es lo que quiero… más semanas así contigo…

– … – Stella no podía responder a eso, la confesión de Lincoln la había hecho muy feliz, ella también se sentía muy contenta sobre su relación con Lincoln, él era muy divertido una vez deja de ser ese robot procedural, era dulce y amable. – También han sido días increíbles… ¿Sabes? Estoy contigo, Lincoln. – Stella respondió tomando la mano de su nuevo novio.

Ella entendía muy bien lo que era el noviazgo y cómo se comportaban las parejas, varios de sus compañeros de pelotón eran pareja fin de cuentas, y aunque ella nunca le encontró mucho sentido a besarse y abrazarse, ahora realmente se sentía tentada por eso, por lo que aún insegura, acercó su rostro al de Lincoln, aunque él fuera quien tuvo la iniciativa de iniciar algo, ella no es de las que sigue el ritmo de otros. Sabía lo que continuaba, estaban frente a frente y emocionados por lo que venía…

– ¡Ah! – Ambos se apartaron casi al instante.

Habría sido el primero, pero también el más tosco beso que alguna vez compartirían, ninguno tenía experiencia en ese tema… y acabaron en un burdo choque de dientes.

– Habrá que mejorar eso… – Stella dijo sujetando uno de sus dientes caninos, no se había aflojado, pero era doloroso.

– Y que lo digas… – Lincoln le respondió en la misma situación. – No fue el mejor inicio…

– Si lo fue. – Stella lo contradijo con una sonrisa mientras se levantaba, acto seguido le ofreció su mano a Lincoln para ayudarlo a levantarse. – No fue el más "romántico" … pero sin eso lo habríamos olvidado en cuestión de días…

– Je… supongo que… tienes razón. – Lincoln le respondió aceptando su ayuda.

Y así, con un leve dolor en sus dientes, y tomados de la mano, la nueva pareja regresó al baile Sadie Hawking… que parecía mucho más calmado, todas las mesas y sillones en los costados estaban llenos, y muy pocos seguían bailando, sólo las parejas que no se unieron al segundo frenético baile en modo torbellino.

Lori y Bobby seguían bailando juntos, se veían muy contentos y cómodos (Lori no le permitió a nadie cambiar de lugar con el latino, aunque no se llevara mal con Carol, no quería que acabara bailando con su novio por accidente).

En las mesas laterales, Lincoln sintió la esencia de Leni y de un cansadísimo Chaz, el chico pasó todo el baile intentando encontrarla, el modo torbellino no permitió que bailaran juntos por más de treinta segundos y cuando finalmente la alcanzó, estaba demasiado cansado para seguir bailando, por lo que ambos salieron del gimnasio, tendrían una cita un poco más calmada.

De los pocos que bailaron en el torbellino y que seguían con energías estaban Lynn y Francisco, ambos bailando muy enérgicamente ¿Qué ese par no sabe lo que es el cansancio?

– Sobrevivirás… – Linka dijo con burla sentada junto a Alistair, el desafortunado chico tuvo un calambre en su pierna por bailar tanto a un ritmo tan frenético y ahora Linka usaba su telekinesis para darle un suave masaje.

– Te dije que no debías esforzarte tanto. – Paige añadió sentada junto a Zach en otro de los sillones alrededor de la misma mesa, ella estaba jugando en su consola de videojuegos una versión portátil… de su juego de baile.

– ¿Me habla la experiencia? – El herido Alistair respondió con dificultad.

– Si supieras. – La pelinaranja le respondió diciéndole "novato" con su mirada, no hay músculo implicado que no se haya acalambrado bailando.

– Vaya Lincoln, realmente no sabes cuando parar. – Ronnie comentó muy tentada a tocar la pierna de Alistair para hacerlo chillar.

Junto a Nikki, Ronnie estaba detrás del sillón donde Paige estaba enfrentando a Zach… e iba perdiendo.

– Muy graciosa, Ronnie. – Alistair respondió de mal genio.

– ¿Y cómo te fue con Kat? – Linka preguntó al ver que Liam regresaba de la pista de baile.

– No muy bien… – Respondió con desánimo, pero le dolían demasiado los pies, Kat lo pisó demasiadas veces. – Necesito sentarme… por un año.

– Adelante. – Penélope dijo haciéndole un espacio a su compañero y amigo, no le sería difícil ayudarlo a recuperarse, después de todo, era algo superficial (pero doloroso).

– ¿Alguien? – Sameer preguntó regresando a la mesa baja con varios bocadillos.

– Aquí. – Ronnie llamó a su amigo y este le arrojó un contenedor de los populares dulces "orbes chispeantes". – Gracias. ~

Ambos federales se quedaron viendo el juego de Paige, ni siquiera con sus armaduras lograron igualarla en los juegos de baile.

– ¡Ah! – Paige gritó cuando fue apaleada por Liam. – ¡Demando una revancha!

– Se me hacen conocidas esas palabras. – Linka apreció bastante divertida, desviando su mirada hacia los dos chicos que se dirigían a ellos. – Ah, Hola Lincoln.

– ¿Cómo están? – Stella preguntó con naturalidad, aunque varios de ellos (en especial Sameer y Casey) se notaban extrañados.

– Bien… – Penélope respondió en un silencio incómodo. – Eh…

– ¿Ustedes… están saliendo? – Nikki preguntó bastante animada, ella era tan fanática de esos temas como las demás chicas Loud.

– Eh… – Lincoln y Stella se evidenciaron en eso, aunque tampoco es como si quisieran ocultarlo, si quisieran hacerlo no habrían entrado tomados de la mano.

– ¡Ah! – Linka chilló cual ardilla ante esa respuesta.

– ¡Ah! – Alistair gritó de dolor cuando Linka, en su desenfreno emocional usó su telekinesis descontroladamente, apretando con fuerza su pierna acalambrada.

– N-No es para tanto… – Lincoln dijo fingiendo desinterés pero, como si su carisma fuera prácticamente nulo, estaba muy avergonzado.

– Si lo es. – Stella corrigió soltando la mano de Lincoln, para abrazarlo, ella también estaba algo avergonzada, pero no dejaría que usaran eso para molestarla. – Estamos saliendo.

– Genial, chicos. – Alistair apreció, guiñándole un ojo a Lincoln a modo de felicitación por haberlo logrado (aunque él creía que le gustaba Tabby)

– Si, también fuiste el primero en esto. – Linka añadió bastante contenta por su gemelo, aunque no podía evitar sentirse triste por que con esto, el tiempo que pasaban juntos, ya prácticamente se había acabado… aunque ella también la pasaba de maravilla con sus amigos… "Ya podremos jugar a algo… o leer uno de tus libros ñoños".

– Felicidades.

– Grandioso.

Lincoln y Stella se sentaron en otro de los asientos, sabían que las muestras de afecto más melosas eran incómodas en los grupos sociales, así que las mantuvieron al mínimo.

– Así que… ¿Eras un "patas de pollo"? – Stella se burló de la condición de Alistair, haciendo que sus dos compatriotas, Ronnie y Nikki estallaran en risa.

Lincoln había tenido una de las mejores veladas de su vida, tenía una novia hermosa, divertida, y lo más importante: Lo hacía sentirse muy bien al tener una esencia tan cautivadora… "¿Será que percibo diferente la esencia de alguien que aprecio tanto?". Tenía sentido esa suposición, Lincoln hasta ahora no había conocido a nadie que no amara desde antes, Lincoln amó a su madre, padre y hermanas mayores desde que tuvo memoria, y a sus hermanas menores desde que ellas nacían. Seguía siendo rebuscado, pero Lincoln no negaría su plausibilidad y lo a gusto que se sentía con Stella.

Todos lo pasaron muy bien, había sido una noche memorable. Tan embriagados en su felicidad y completamente ignorante de la pelirroja que, a espaldas de todos, abandonó el gimnasio y luego el evento, en todo momento rodeada de un aura de molestia.

"¡Un héroe convierte lo imposible en esperanza!" Cristina escuchó en su mente las palabras que Lincoln susurró en el examen de admisión, realmente le pareció un chico muy dulce, y una gran persona…

– ¿Era… mentira? – Cristina se preguntaba sintiéndose engañada.

Su desprecio a la U.M.F. no es ningún secreto, mas ella seguía siendo respetuosa con sus compañeros de clase de intercambio. Hija de un héroe especializado en espionaje que fallecido en una investigación de una factoría de replicantes de la U.M.F. supuestamente asociada al tráfico ilegal de replicantes en el Dominio, Cristina creció con miedo de la asociación y ansiosa de detenerla, por eso admiraba a los héroes y siempre se mostraba muy entusiasta con cualquiera que quisiera serlo, pero conforme crecía se enteraba de más y más actos violentos en la U.M.F. Y aunque no fuera su asunto, ella llegó a preguntarse ¿No son ellos criminales también? En efecto, muchos crímenes de los civiles no son castigados por temas de limitaciones de personal policiaco, aunque las fuerzas de policía son muy bien pagada, siempre han tenido necesidad de más personal, pero el miedo de enfrentarte a la furia del pueblo de la federación podía más que el dinero.

Con un desprecio feroz por el crimen, la idea de que casi todos los federales son criminales, cientos de escándalos de corrupción en los que gente de todos los rangos gubernamentales, incluidos los altos mandos del gobierno, estaban relacionados a la asociación… ¿Qué se podía esperar de ellos? Avaricia, codicia, individualismo, pisotear a otros por beneficio propio… Cristina llegó a la conclusión de que ese país es un nido de ratas criminales que debían ser castigadas, y con esa idea alimentando su determinación para ser una grandiosa heroína, la pelirroja creció.

– No lo entiendo… No eres un tonto, Lincoln. – Cristina no podía entender cómo Lincoln se arriesgaba tanto al ser amigo de Stella, a sus ojos Stella sólo lo hacía por beneficio propio, quería los replicantes que Lincoln podía hacer, quería utilizarlo. – Incluso… incluso me enfrentaste…

En efecto Cristina se sentía muy mal respecto a Lincoln, lo veía como un chico muy bueno, no eran mentira sus palabras sobre el deber de los héroes, nadie que muestre tal brillo en sus ojos mientras habla de eso podía mentir, pero también creía que Lincoln pecaba de inocencia…


Lincoln tuvo bastantes problemas con su familia por tener a una federal como pareja, aunque Linka y Lynn defendieron a Lincoln y su relación con Stella, ambas conocían a Stella, una por ser compañera de clases, y la otra por el equipo de Stormball, y por eso apoyaron esa relación contra sus padres y hermanas mayores, estos tenían más fuerza en base a número, y aunque la mente de Lincoln, afilada como una espada, se defendido de todas las acusaciones de irresponsabilidad y descuido que sus padres hacían en su contra, lo único que logró fue evitar ser castigados… mas su familia seguía viéndolo con mala cara y deberían decidir qué harán con él.

Ahora Lincoln estaba esperando en su habitación cual prisionero, su madre dijo que ella se encargaría de hablar con Lincoln.

– … – Lincoln por su parte no podía estar menos interesado en la situación de su familia, él quería estar con Stella a fin de cuentas, y no quería mentir sobre eso, por lo que sólo le quedaba enfrentar a sus padres en caso de que las cosas se pongan feas. Ese asunto era muy claro para él.

– Vaya… primero una eterna, y luego una federal, tú no aprendes. – Haen se burló de Lincoln, pero esta vez no estaba en su habitación, sino que en el ático, en caso de que Rita entre a la habitación sería mejor no arriesgarse a que hiciera contacto físico con Haen.

– Tú sabes los problemas que tuve por enfrentar a mi familia cada vez que hablaban mal de los eternos… – Una respuesta serena y digna de un forjador de vida. – No es que no pueda "aprender", es que no quiero hacerlo.

– ¿Cielo? – Rita preguntó tocando la puerta de la habitación de su hijo.

Lincoln percibió rápidamente el olor de la comida que ella le trajo, al parecer sería una conversación bastante larga.

– Adelante mamá. – Lincoln contestó respetuosamente abriéndole la puerta.

Rita entró a la habitación, dejó la comida sobre el escritorio de Lincoln y luego se sentó junto a él en su cama, no se notaba para nada molesta, pero sí incómoda.

– Así que… ¿Una federal? – Rita habló rompiendo el silencio incómodo que se había formado.

– Si… Una recluta llamada Stella Teller.

Rita sonrió al escuchar eso, ella adoraba a Lincoln, su primer y único hijo, por no decir el único que nunca la ha hecho enojar, siempre cumplió con sus deberes en la casa, sus deberes como estudiante, él… siempre cumplió como un hijo maravilloso (aunque muy reservado), y ella simplemente no podía enojarse con él.

– Linka me dijo que ella es algo… tosca. – La rubia habló casi avergonzada.

– ¿Algo? – Lincoln preguntó incrédulo y con una sonrisa bastante divertida.

– Cielo… tú sabes cómo son los federales. – Rita habló tomando un semblante muy preocupado, ella estaba afligida. – Su país tiene el más alto índice de violencia…

– Lo sé… Y es terrible. – Lincoln confesó bastante triste.

– ¿No crees que… Stella podría ser así?

– Mamá… ya he discutido mucho con ustedes sobre el Eón y los eternos pero después de hablar con Haen ¿Sigues creyendo que son simios? – En ese momento Lincoln se detuvo, se dio cuenta de que estaba subiéndole demasiado el tono a su madre. – Mamá… en un principio también me daban miedo.

– … – Rita miró intrigada a Lincoln, reconoció que su hijo estaba muy emocionado, pero a la vez se estaba conteniendo.

– Yo… no quiero creer en ningún estereotipo… yo… quiero conocerla… por mí mismo, con mis propios ojos… – El rubor comenzó anotarse en las mejillas de Lincoln, haciéndolo sonrojarse, cosa que enterneció a su madre, pero al ismo tiempo, Rita no podía decirle que se equivocaba… No después de todo lo que hablaron sobre los eternos tras conocer a Haen.

– Lincoln. – Rita interrumpió a su hijo, quien de inmediato hizo silencio. El tono de Rita era muy cálido, aunque lo intentara, no podía sentirse enojada con Lincoln. – Yo también hice… locuras a tu edad y por mucho tiempo después… créeme jeje…

– Je… – El albino dejó escapar una loca carcajada, las aventuras que su madre contaba de vez en cuando en las cenas familiares eran bastante divertidas.

– Pero como tu madre, no quiero que te hagas daño… No te forzaré a que termines tu relación con ella… pero quiero que me prometas que tú serás quien lo haga si ella llega a golpearte para hacerte daño. – Rita pidió ofreciéndole su meñique, la promesa más tierna que hacía con sus hijas.

– Mamá… – Lincoln e notaba asombrado. En un principio creía que la preocupación de sus padres era tan estúpida como su prejuicio al Eón, pero ahora entendía su preocupación, no era una estupidez, era la preocupación de una madre tan estricta como cariñosa que ama a su familia con todo su corazón, y que bajo ningún punto de vista quería que sus hijas e hijo tuvieran que lidiar con una relación tóxica… – Lo prometo. – Lincoln aceptó con una sonrisa mientras respondía a la promesa de su madre.

Ambos sellaron ese trato informal (pero muy sentimental) con un apretón de meñiques (también conocido como la "garrita").

– Lincoln… si tu padre pregunta… ah, es imposible castigarte. – Rita dijo frustrada, ciertamente han hablado mucho con su esposo sobre cómo podrían castigar a Lincoln en caso de que hiciera algo muy malo, pero realmente no podían… ¿Decirle que dejara una posibilidad muy prometedora para su futuro en la industria de replicantes en Vardona o en el tridente? ¿Que dejara de quedarse hasta tan tarde estudiando en la biblioteca de la academia estudiando para sus evaluaciones? Lo único que podían decirle es que dejara de leer cómics, pero sabían que él sólo lo hacía para tener algo en común con Linka y pasar tiempo con ella… No, era imposible castigarlo.

– ¡Ah! – Rita llegó a gritar cuando sus pensamientos fueron interrumpidos por un curioso tacle. Lincoln se había lanzado contra ella, y al tomarla por sorpresa la derribó, lanzándola sobre la cama con un albino "aplastándola".

– Gracias mamá… Te quiero mucho. – Lincoln dijo casi hundiéndose en la mejilla de su madre al darle un fuerte beso.

– Cielo… – Rita sabía que su hijo podía ser muy sentimental… una vez al año más o menos, pero de cualquier forma le encantaba que le demostraran su cariño así. – Mi poder de aumento físico no te da derecho a golpearme… – Rita comentó casi divertida sobándose la cabeza, accidentalmente se había golpeado en la pared (aunque esta no le hizo ningún daño).

– ¿Y a hacerte reír? – Lincoln preguntó en burla, sabiendo que su madre podía ser muy cosquillosa.

La risa de Rita podía ser algo fuerte, y sumado a que ella no podía permitirse hacer un movimiento impulsivo con su vulnerable hijo cerca, se tardó mucho en apartar a Lincoln, pero de cualquier forma fue un momento muy divertido.

– Tu madre… parece una mujer muy cariñosa. – Haen habló entrando a la habitación de Lincoln.

– Lo es… a veces. – Lincoln respondió con una sonrisa en su rostro. – ¿Eh?

Lincoln se sorprendió de que su comunicador con Rhianne comenzara a sonar, no esperaba que ella volviera a hablarle después de su ayuda con ese trabajillo sorpresa en Puerto Benet… le había enviado un mensaje: "Ya debiste intuirlo, pero la guardia Real dio su primer paso en Baluarte, nosotros causamos la revuelta y dañamos mucho a la asociación ahí… pero no es suficiente, Lincoln, nuestro próximo ataque será en puerto Bennet, aléjate de ahí… por favor… no cumplas mi predicción ¡Y aléjate de ahí!".


– … – Un hombre luciendo un terno muy elegante cenaba en un restaurante muy famoso en puerto Bennet, pero llevaba unos minutos sin comer, estaba atendiendo su tableta holográfica que reproducía la imagen de un juego. – Así que, señorita Burke ¿El famoso Lincoln Loud está involucrado con usted? Suena muy interesante… Quizá debamos reunirnos. – El hombre susurró muy divertido cerrando el juego de su tableta y continuando con su cena.


Y con eso termina el ansiado especial para celebrar este año 2019, más vale tarde que nunca. xD

Ante todo, debo felicitar a Sir Crocodile222 por encontrar la referencia en el episodio antes del especial, llenas de orgullo al capitán américa. :D Y dependiendo de cuánta arena se levante, sabrás que hiciste arder al mundo. xD

Admito que estaba demasiado nervioso por eso de darle una pareja a Lincoln, tanto por el hecho de que nunca había narrado romance antes (ya que mis historias nunca se han centrado en eso), como por la posible arena que el fandom de TLH ha demostrado tener, pero de cualquier forma espero que les haya gustado tanto esa parte, como el baile en general.

Ahora que el especial ha terminado, se dará inicio a uno de los arcos que serán más importantes para la historia, me atrevo a decir que a muchos les encantará, será al más puro estilo de su amigo El_Rudo. :D

Ahora se sabe mucho más sobre la U.M.F. Lincoln ya tiene novia (aunque no descarto que vaya a terminar e iniciar con otra chica, después de todo, así es la vida), este desconocido ya identificó a Lincoln como un posible vinculado al megalisco de huésped humano ¿Qué se traerá entre manos? ¿Cómo actuarán las demás chicas Loud, Tabby y Cristina a partir de ahora?

Descúbranlo en el próximo episodio de esta historia. :D

Ahora, responderé a los reviews:

Nazadiazmercado: Lo lamento amigo, pero la referencia fue entendida. xD Admito que tu idea de que Lincoln sustituyera a Linka en el baile es asombrosa, y creo que usaré algo basado en eso. xD Sobre el tipo que la busca… bueno, ese tipo seguía a Rhianne, y ahora ha identificado a Lincoln, las cosas se pondrán demasiado intensas. ;) Espero te hayan gustado los resultados del baile e cuanto a información y a la pareja de Lincoln. Respecto a Lori y Bobby, si digamos que Bobby terminara con Lori por culpa de Lincoln, realmente se armaría la grande. Esa carta de amor era de alguien intentando invitar a Leni, lo típico, nada importante. xD Aunque comparto tu opinión de que es mucho más impactante y valeroso el decirlo de frente. Sobre ese "libercoln", lamento decir que jamás existió, Liberty siempre admiró a los monstruos, aquellas personas que estaban dispuestas a enfrentar al mundo entero para lograr sus ambiciones, sin importarles si son llamados criminales y perseguidos por la ley, ese es el precio de la libertad de sueños. Lola no dejó de ser una elegante esgrimista, pero sí es mucho más burda (aunque nunca querrá ser una princesa, ahora prácticamente las repudia por ser frágiles y dependientes). Sobre ese plan, la verdad no, aunque Lincoln tiene métodos para sobrevivir a la purga (sus primogénitos), él confía en que su líder no permitiría un evento tan sangriento (por no decir ilógico), pero si sería divertido una purga con poderes. Sobre ese Spinn Of… tendrá que esperar… muuuucho… talvez… no cuentes con ello. :,v Sin postdatas… ¡Dónde está el verdadero Nazadiazmercado!

Anónimo: Ni te imaginas cuántos protocolo rompió. xD Ese triángulo amoroso… aún no has visto nada de él. xD El poder del forjador de la vida no se hereda, pues no está codificado en los genes y no son las células heroicas quienes lo causan. Lincoln tiene las células heroicas para obtener el poder de su madre, y ese poder heredarían sus hijos o el de su madre, o alguna especialización de alguno de los dos. Sobre la entrevista… adivinaste. xD Lamento decirte que te equivocaste en la referencia, es la bibliotecaria de la serie Hilda. :(

Anónimo: Casi adivinaste con Huge. :c ¿Querías que fuera con Stella? Espero que sí, no quiero fallar a las expectativas. :c

Viruz pirata (creo): Hay juegos indies que son un verdadero tesoro, Undertale es un ejemplo de eso. Sobre los megamariscos, en muchos casos el megalisco tomó su cuerpo y lo adaptó para endurecerse más y también para consumir a otros y adaptarlos, un megalisco langosta está hecho de miles de cadáveres de langostas. Me alegra que te guste como doy a conocer poco a poco el mundo de esta historia, realmente adoro escribir sobre eso. xD Aunque si hubiera decidido contarlo todo de una… probablemente seguiríamos en el examen de ingreso. xD Sobre Lynn segundo, es estricto por necesidad, él luchó contra la asociación, vio lo terrible que podía ser esta nueva asociación, pero no es de los que desean que los demás deban vivir lo mismo que él, por eso quedó tan afectado después de hablar con su hijo. Sobre su capacidad para criar a las chicas Loud con telekinesis, él puede fallar como padre, pero compensar sus falencias con miedo, y él realmente puede ser aterrador, cuando inició su plan para arrebatar la custodia de las Loud, a él no le interesa criar hijas, le interesaba formar soldados capaces no de defenderse de la asociación (como quería su hijo), sino que soldados capaces de derrotar a la asociación, verdaderas heroínas. Sobre la adaptabilidad del ser humano… nada superó a los Heraldos, nada escapó de ellos, por eso todo desapareció ahí, ni siquiera los genes codificados que podrían haber sido algún recuerdo pudo escapar a otra dimensión burlando la voluntad de la Grand Final Kaah'Narak. Gracias por el ánimo amigo. :D

MightyMitch47: Ciertamente Lincoln no fue con Cristina, pero al menos su relación no está totalmente muerta en términos de que no hay odio (como fue en el caso de Grand Final). E alegra que disfrutes estas interacciones sin peleas, aunque pronto terminarán. :,v Sobre la relación con Tabby… bueno, se complicaron las cosas, como pasa en la vida real. Espero tu año también sea muy bueno, y sobre tu consejo de escribir un libro, muchas gracias por el cumplido, realmente me alagas, pero a mí me gustaría dar a conocer mis historias de forma gratuita.

SirCrocodille222: Aún hay muchos más personajes que desarrollar, todos en la clase tendrán personalidad, gustos, amistades y enemistades. La respuesta a quién está a salvo, la verdad es que nadie que busque dañar a otros, la gente de la U.M.F. es muy buena para pelear, pero muy mala para iniciar peleas (cuando se rebelaron los datos de Allen, ellos se sintieron atacados por su propio presidente, ni siquiera su familia sobrevivió, los federales más crueles y violentos siempre participan de las revueltas). Como dije en el segundo capítulo del especial, la vida en la U.M.F. es muy difícil, demanda mucho esfuerzo, sudor y sangre, literalmente está en los suelos y su destrucción es cuestión de tiempo ¿Por qué? Por un sistema que busca imponer cosas sobre la gente, ningún gobierno debería imponer sobre las libertades de su gente, pero cuando lo intenta hacer sobre gente tan temperamental… simplemente no puede, y al no poder, el gobierno se rompe. Sobre esa ineficiencia, los federales prefieren ser ineficientes que "débiles", otra muestra de lo tóxico que es su estereotipo de "fuerza". Sobre el riesgo de ser sustituido… no es tan fácil tampoco, en serio, ningún sistema puede pisotear a los federales, ellos no se dejan pisotear o humillar, y menos ser desechados sin resistir y luchar, y lo mejor es que nadie teme a la involución, son demasiado "fuertes" como para temerle a algo, además, ellos saben que el Eón no tiene gobernó y sigue existiendo. Estoy de acuerdo en que su tóxico estereotipo sólo empeora su imagen, pero también sus vidas ¿Una hija que odia a su madre por enseñarle a ser fuerte? Su cultura no es perfecta, pero por su bien, tiene que cambiar, y va a cambiar, nada humano puede enfrentar las necesidades más básicas de los humanos. Muy pocos en el palacio de la administración de la U.M.F. sobrevivieron, con suerte los conserjes, pero los federales actúan sin perdonar ni arrepentirse, son "fuertes". Me alegro de que te gustara el Stormball. :D Es más divertido, pero el Blernsball era más gracioso (según yo). Lynn sr cree que la asociación opera a un nivel que no necesita que sus hijas e hijo entrenen en todo momento, como si vivieran con un francotirador apuntándoles a la cabeza. Lamento decepcionarte, pero era otro grupo el que causó las revueltas, uno muy particular, jeje. :3 Sobre Rita, ciertamente cometí un error y ahora lo enmendé, aunque le daré más protagonismo en los acontecimientos siguientes, uno más equitativo con el de su esposo. Sobre Lincoln y Cristina, es muy parecido a su relación con Lisa, no comparten mucho en los temas de conversación, pero no es como si se enfrentaran en combate cada vez que se ven. Sobre la recolección de habilidades, él tuvo la mala suerte de que muchas de ellas tienen sus células heroicas en el cerebro, lo que las vuelve mucho más difíciles de replicar (y tampoco considera demasiado útil la habilidad de la chica Jordan). Eso del escudo de impacto negativo… la energía para aumentar el poder del golpe que regresa debería provenir de Lincoln o de su replicante, pero en ambos casos podría comprometerlo en sus misiones con fines educativos, podría exponer la naturaleza de Blaze-Bringer. Sobre los replicantes, los más útiles son más caros, pero un replicante arma es bastante barato (y muy seguramente el protestante robó el suyo). Sobre el nombre del replicante de Lincoln… aún lo mantiene en secreto. xD Se lo rebelará a Stella muy pronto. Sobre Lexx, nop, Los clones menores y Haiku aparecerán en este arco venidero. Nuevamente te felicito por adivinar que se trataba de esa bibliotecaria, me encantó la serie Hilda (y durante un tiempo pensé en hacer más cameos, y creo que lo haré). xD Realmente… también quería que ganara alguien que pidiera que fuera con Stella, así podría dar a conocer mucho más de la U.M.F. además de los trasfondos de Stella, Sameer y Casey, sólo espero no haber decepcionado con mi primer romance real (todos los anteriores se me hacían más fáciles por las intenciones asesinas del dios oscuro xD). Tabby aprecia mucho a Lincoln, han hablado por dos meses y realmente se llevan bien, pero cometió el error de ignorar a Lincoln y mantener su distancia, le dejó a Stella el camino para sacarla del juego y la federal lo aprovechó, de tonta no tiene ni un pelo. xD Y sí, Lincoln la ha tenido difícil al ser más famoso que nunca (¿Te parece que será divertido ver cómo alguien temperamental como Stella se tope con los paparazzi?). Tu predicción sobre la imagen que se hizo Stella se hizo realidad en Cristina, y pronto en la prensa. La verdad es que… bueno, ya leíste el motivo de los tres reclutas. xD Sobre los esfuerzos de Lincoln por llevarse bien con Lisa, la verdad es que ninguno, él la trata con respeto y la apoya en lo que puede, como hacen los hermanos, el no estar de acuerdo en todo no los convierte en enemigos (como suele pasar según el fandom, me cuesta pensar que Lynn, aún con lo inmadura que es, se llegue a enojar con Lincoln por ganarle en algún deporte). Le fue… bueno, tú ya lo viste. xD Hasta la próxima, mi amigo, sigue preguntando. :D

Anónimo: Lo lamento amigo, no es Yodo, tampoco vi Boruto, es la bibliotecaria de la serie Hilda, es muy buena. C:

Anónimo: ¿Querías nuevo capítulo? ¡TOMA TRES! MUAJAJAJAJA

Anónimo: ¿"EL" Nuevo capítulo? ¡JA! De que los verán, los verán, aunque viven en otra ciudad del Dominio. Sobre la novia de Albert, creo que no, por que él trabaja muy diligentemente como héroe, pero sí intervendrá la valiente comandante Davis. Ahora, respondiendo a tus dudas, comenzando por la de la liberación de Carol: ella tenía a miles de nanobots en su cerebro doblegando su voluntad a las órdenes del Dios Oscuro, pero cuando Luke la golpeó con una bomba mental, dañando enormemente su cerebro, estos nanobots debieron redefinir su objetivo y centrarse en mantener la integridad de su mente, perdiendo así la capacidad de controlar a la temible Death-Point, regresándole su propia voluntad. Sobre su posible aparición en este Spin Off, lo lamento, pero no, los Heraldos la asesinaron, y su cadáver carbonizado fue recuperado de la fosa de sacrificios y puesto dentro de su estatua en el altar del Dios Oscuro, por lo que esa Carol no tendrá cameos en esta historia, sobre el parecido entre ambas Carol, no habrá, esta Carol es muy diferente, la otra era una masa de venganza tan insensible como el propio Dios Oscuro, esta es determinada, pero tiene sentimientos.

Sin más que escribir, espero disfrutaran este especial pese a la demora, y nos leemos pronto chicos.