Naruto, sus personajes y su historia base son obra y pertenencia de Masashi Kishimoto.
Narración
—Dialogo—
—Pensamiento—
— "frase anteriormente dicha por el u otro personaje" —
Resalte de palabras.
Sí, fueron casi dos meses en los que desaparecí, pero tuve una buena razón. Gracias a las personas que comentaron el capítulo pasado, me alegra que les guste como va esto.
Bueno, ustedes saben que odio el relleno, pero ahora las cosas aquí irán más despacio, ¡así que advertidos!
Capitulo diecisiete
-Tienes toda la razón del mundo, Gaara, pero...-le miró con tristeza- ¿Por qué no esperas a saber qué es lo que quiere Hinata-chan para sus hijos? Quiero decir, ella parece entusiasmada al pensar que sus hijos serán de Suna, ella adora Suna. -trató de convencerlo.
-Además de que no lo ha discutido conmigo- aclaró- Hinata sigue estando de misión, Tsunade-sama sigue siendo su líder, no es algo en lo que yo pueda opinar, si Lady Tsunade-sama ordena escoltarla de regreso a Konoha, no seré yo quien lo impida. -al ver que Temari no contestaba, Gaara intentó convencerla:- Temari, muchos negocios en Suna dependen del abastecimiento que Konoha nos da, compréndeme, no puedo dejarlos sin conexiones. ¿A qué venias antes de esto?
-Kiba y Shikamaru parten en unos minutos, querían saludarte antes de partir- le contestó resentida.
-Qué bien, hazlos pasar, Temari.- le contesto sereno ignorando el estado de su hermana. Temari salió de la oficina y segundos después entraron los dos jóvenes ninjas.
-¡Gaara! ¡Qué bueno verte viejo!- le saludó efusivamente Kiba dándole la mano.
-Hola, Kiba. Me alegra verte- le respondió un poco confundido por el amable trato.- Shikamaru, ¿Cómo has estado?- le preguntó ofreciéndole la mano, que el aludido aceptó.
-Bien, Gaara-sama, gracias.- le saludó cohibido recordando que era el hermano menor de la chica que le gustaba.
-Así que... ¿Cómo ha sido su estadía en Suna?-preguntó interesado.
-Bueno...- comenzó Kiba- La noticia de Hinata nos sacó de combate en un principio, pero además de eso; ¡ha sido genial! Estoy seguro que Akamaru le habría encantado venir... Pero no podía dejar sola a su mujer.
-¿Mujer?- preguntó Gaara confundido.
-Perra, su perra está a punto de tener a sus cachorros, no mal interpretes.- bromeó.
-Tú me das razones. Y qué tal tú, Shikamaru... ¿Shikamaru?- le llamó- ¿Te encuentras bien? Te veo nervioso...
-¡No es nada!- alegó sonriendo exageradamente- solo pensaba en Hinata, sí, eso.
-Ya veo, bueno, también veo que el embarazo de Hinata les ha sorprendido mucho, ¿Qué les ha pedido Hinata ahora que ustedes van de regreso?- preguntó cauteloso. Kiba y Shikamaru se dedicaron miradas sospechosas que Gaara no pudo ignorar, suspirando comenzó a explicarse:- Shikamaru... Tú vas a comprenderme, Temari no lo hizo, pero sé que tú lo harás... Ahora que saben la situación de Hinata, supongo que ella les habrá pedido que no contaran nada en Konoha,-ambos hombres asintieron- pero Shikamaru, ¿Qué crees que piensen los diplomáticos de Konoha y el clan Hyuga si Hinata tiene a sus hijos aquí y no en Konoha... Estando yo al tanto que ella sigue siendo, embarazada o no, una kunoichi en misión?
-...-Shikamaru lo analizó un momento, y concluyó lo siguiente- Creo que pensarán que usted sacó ventaja de Hinata y su estado.
-Exactamente- le felicitó el Kasekage- Ustedes se habrán dado cuenta que Suna es una nación pequeña... Nuestra ubicación no nos permite la agricultura por lo que dependemos de las exportaciones de otras aldeas en más óptimas condiciones para eso, y la que más nos aporta es Konoha, yo le he tomado un cariño muy fraternal a Hinata y respeto su decisión, pero no comunicarlo a Konoha... Sería visto como una ofensa y yo no puedo permitir que Suna pierda las conexiones con Konoha.
Ambos ninjas asintieron comprendiendo.
-¿Qué quiere que hagamos?- preguntó directo Kiba.
-Quiero que le entreguen este mensaje a Tsunade-sama, en este le explico brevemente la situación, pero quiero pedirles además... Que le expliquen la opinión de Hinata y que muy a mi pesar he ido contra ella.
-Hinata no quiere que Sasuke lo sepa.- reto Kiba.
-Sasuke es el padre... Legalmente él tiene todo el derecho de saberlo, ni Hinata ni Tsunade-sama pueden evitarlo- les recordó Gaara.
-Pero ése no sabe que es el padre.- dijo Kiba. Gaara entrecerró los ojos.
Eso era muy cierto.
*.*.*
Repentinamente una brisa helada se pasó por el rostro de Sasuke que con torpeza se acercó al escritorio de la Hokage apoyándose con ambas manos.
-Tsunade-sama... No le veo lo gracioso.- le dijo tratando de manejar el tono robótico, la Hokage observó la palidez extrema en el rostro del Uchiha.
-Sasuke, yo he recibido un mensaje del Kasekage y no creo que él intente bromear con un asunto tan complicado... -Sasuke comenzó a retroceder alejándose de la señora que hablaba, huyendo de lo que ella decía, para Sasuke eso era simplemente imposible. ¡Hinata no podía tener hijos! Le hubiera dolido menos saber que ella comenzó otra relación que saber que ella estaba embarazada.
-Usted me está probando, Tsunade-sama, usted me está probando.- decía desconcertadamente mientras retrocedía- Ella no puede tener hijos... Eso significaría que ella me mintió. ¡Ella me mintió!
-¡Sasuke! ¡Tranquilízate! No entiendes lo que te intento...- Sasuke salió de la oficina antes que la señora terminara de darle la noticia- Bien, Sasuke... Rechaza a tus hijos, después todos lo lamentarán.- susurró tristemente- ¡Shizune!- gritó llamándola.
-¿Sí, Tsunade-sama?- respondió entrando a medio cuerpo.
-Llama a Neji Hyuga, Kiba Inuzuka y Shikamaru Nara, ¡Ahora!
-¡Sí, Tsunade-sama!- respondió asustada la morena.
*.*.*
Sasuke caminaba sin prestarle mucha atención al camino. La gente lo observaba y sentía lástima por él, porque él había lastimado el corazón de la dulce y querida Hinata, y eso le traería un horrible karma, una multa que se podía leer en sus ojos.
Su cabeza maquinaba descontroladamente para encontrarle un sentido a lo que la vieja rubia le había dicho. "...Hinata está embarazada." Esa corta frase le estaba calando los huesos, Hinata no podía tener hijos, ella nunca podría quedar embarazada. Por su cabeza pasaban mil razones por las cuales la Hokage le pudo haber dicho eso... O se estaba vengando de él, o le estaba diciendo la verdad, que era algo ridículo para sus ojos.
Pero, ¿Y si era verdad?... ¿Si Hinata en verdad estaba embarazada? ¿Qué haría ahora? Las pertenencias que Hinata había dejado en su casa permanecían intactas, justo donde ella las dejó. Pero si Hinata estaba embarazada eso cortaba cualquier pequeña posibilidad que él pudiera recuperarla, no es que haya hecho grandes esfuerzos por hacerla volver, pero era un deseo que mantenía guardado. ¡Dios! ¿Qué haría si Hinata estaba embarazada? ¿Se olvidaría de ella? Difícil. ¿Dejaría de quererla? Imposible…. Pero comenzaría a odiarla.
Porque, ¿Cómo seguir queriéndola, cuando ella ya se había entregado a otro? Cuando ya lo había olvidado y ahora estaba esperando los hijos de otro... Su cerebro no quería crear imágenes de Hinata con otro hombre que no fuera él. Todo lo que su cerebro sabía era que: Hinata nunca quedó embarazada con él, Hinata lo dejó por eso (y otras cosas), Hinata se fue de la aldea, Hinata estaba embarazada, obviamente no de él.
Las cosas estaban cuadrando horriblemente justas en su cabeza: Hinata nunca lo quiso de verdad, porque Hinata nunca quiso tener hijos con él. Nunca quiso amarrarse a él por voluntad propia... Pero algo le faltaba a sus conclusiones; ¿Qué motivos pudo tener Hinata para casarse con él y después hacerle eso?
Sasuke ni siquiera se dio cuenta cuando había entrado a su casa, todo lo que sabía era que sus manos tomaban las pertenencias de Hinata y las metían en cajas. Las cajas las lanzaba a una bodega que quedaba atrás de la casa principal. Sasuke tenía el mismo rostro demacrado, pero su ahora ceño fruncido dejaba en claro que la amargura estaba tomando el lugar de la tristeza.
Finalmente terminó de sacar todas las cosas del armario y del clóset, se sintió extraño al estar tomando la ropa íntima que Hinata había olvidado, normalmente ella las llevaba puestas y él... Sasuke dejó de pensar en eso, para él Hinata dejaba de merecer sus pensamientos, por muy pervertidos que fueran. Dejó la caja en el suelo y se encaminó al baño, sacó todas las cremas de Hinata, las lociones, todo. Se encontró con dos cajas medianas, uno era, obviamente, un joyero, y el otro sólo una caja blanca. Abrió la caja blanca y pudo fácilmente reconocer el regalo de Sakura, lo cerró de golpe y tiró la cajita a la caja del suelo repleto de cosas. El joyero más grande le resultó delicado y un poco viejo, por lo que lo abrió con cuidado y se encontró con joyas mucho más valiosas que el regalo de Sakura, estas joyas, le había contado Hinata, eran regalos de su padre por cumpleaños y las más valiosas eran joyas que su madre dejó para ellas al morir. Sasuke tomó la joya más preciada de Hinata, que por la rabia del momento, supuso Sasuke, lo había olvidado por completo. Era un delicado relicario en forma de óvalo, al abrirlo se encontraban dos fotografías, una de Hinata cuando pequeña y la otra era de su madre cargándola. Las fotografías estaban un poco roídas, lo que le daba un aspecto de reliquia. Observó a la madre de Hinata y sin quererlo y proponérselo:
-Perdóneme, por culpa de su hija yo estoy como estoy- le susurró a la foto como si ésta fuera a responderle alguna excusa. Después observó el rostro de la pequeña Hinata- Pareces tan inocente y buena, mi amor/Hinata- se retractó rápidamente frunciendo el seño.
Cerró el relicario rápidamente y lo dejó en uno de los compartimientos del joyero. Cerró el joyero y no lo tiró en la caja como tenía planeado, no, Sasuke era inteligente. Sabía que Hinata seguramente querría esta cosa de regreso, así que cuando ella regresara de Suna él mismo, sólo por ver la expresión de ella cuando le viera, iría donde ella y se lo devolvería y le exigiría una explicación, también.
*.*.*
Gracias por leer, espero sus opiniones.
L.
