Cap 25 – Juro Solemnemente
Hermione había perdido cualquier resquicio de racionalidad desde que Draco la tomó del brazo y chocó de frente con sus hipnotizantes ojos grises.
De más está decir que cuando sus labios entraron en contacto dejó de ser consciente del sitio donde se encontraban, de quienes los observaban y hasta que ella era la perfecta Hermione Granger
Draco estaba demasiado entregado a ese demandante beso como hasta para sonreír, cosa que sin dudas hubiese hecho al sentir que su impulso era correspondido… ¡Y como!
Había estado seguro que luego de su accionar recibiría los mil y un reproches de parte de Hermione, que no le respondería y hasta se ganaría una de esas miradas asesinas que sólo ella sabía dar. Pero vaya que las cosas resultaron distintas.
Cuando disminuyó la ferocidad del beso y Draco intentó separarse, Hermione intentó volver a profundizarlo. Entonces sí el muchacho fue capaz de sonreír abiertamente.
-Si sigues besándome de esa manera terminaré repitiendo lo de anoche frente a todo el colegio –murmuró aún sobre sus labios haciéndole recién entonces tomar consciencia de la situación- Aunque quizá sea una buena manera para que termine de quedarles claro que me perteneces –Para su sorpresa, Hermione sonrió y le dejó un pequeño beso en los labios
-Tonto
-Sabes que bromeo, Gatita. Jamás dejaría que alguien más descubra la leona que oculta la sumisa Granger. Ese privilegio es sólo mío –Hermione se sonrojó inmediatamente, se mordió el labio inferior y le pegó levemente en el pecho
-Idiota –rió antes de dejarle otro beso y comenzar a alejarse hacia su mesa.
Recién entonces cayeron en cuenta que el Gran Comedor se sumía en un profundo y escalofriante silencio y que todos los ojos presentes estaban expectantes de sus movimientos. Hasta la mesa de los profesores tenía su atención.
Draco sonrió con orgullo, mientras que Hermione por su incomodidad hubiese deseado que la tierra la tragara allí mismo.
-¿Quieres que te preste mi capa? –bromeó Harry cuando Hermione se sentó a su lado, trayéndola a la realidad nuevamente. Ella soltó un suspiro
-Mal no me vendría –admitió resignada- Pero creo que ya me escapé demasiado
-Oh, pero la huída de anoche fue digna de película muggle –acotó Ginny. Era evidente que a pesar del estupor en que se encontraba, para su amiga el mal trago de la noche anterior ya había pasado, había quedado claro con su entrada triunfal. De otro modo no se atrevería a humorear hurgando en ello.
-No sólo la huída –le murmuró por lo bajo para que sólo ella escuchase y le guiñó el ojo pícaramente.
-¡Hermione Jane Granger!, tú y yo tenemos una charla pendiente
-No sé sobre que hablarán ustedes –intervino Potter- pero si a alguien le deben una conversación creo que encabezo la lista
-¡Oh, Harry! –exclamó Hermione mientras lo abrazaba fuertemente por el cuello- Después del desayuno prometo contarte todo
-Esta bien, Mione –sonrió el azabache un tanto ahogado por los brazos de su amiga- Ahora puedes aflojarle, a menos que esté en tus planes acabar conmigo para no tener que contarme- Inmediatamente Hermione lo soltó y volvió a acomodarse debidamente en su sitio. Iba a decir algo cuando Harry la interrumpió volviendo a hablar- Aunque si no lo haces tú, lo hará Malfoy y a elegir prefiero que sea a tus manos –Antes de preguntar a que se refería, dirigió su vista hacia la mesa de Slytherin y encontró a Draco mirándola fija y seriamente. Hermione no pudo evitar una carcajada que fue acompañada por otra de Ginny.
Mientras el Gran Comedor había vuelto a su habitual bullicio constante, la mesa de Slytherin era la única excepción a esto, manteniéndose sumida en un inquietante silencio.
Draco había tomado asiento junto a Blaise y Theo, quienes lo recibieron un una sonrisa y varios comentarios picantes. La sonrisa que lucía el rubio había sido de fácil interpretación para ellos… claramente no se había pasado toda la noche consolando los llantos de la leona. Draco sabía de las teorías que seguramente habían maquinado esos dos en sus retorcidas cabezas, pero aún así no se molestó en confirmárselas o negárselas, él simplemente se limitaba a seguir sonriendo con arrogancia, cosa que Blaise y Theo sí tomaron como una afirmación.
-No piensas contarnos nada, ¿verdad? –inquirió Blaise, impaciente
-¡Pero que perceptivo te has vuelto, hermano! –Ironizó
-Si tú no hablas, nosotros tampoco te contaremos sobre lo que hicimos anoche –provocó Theo
-¿Y porqué carajos debería interesarme a mí lo que hicieron ustedes anoche? –Blaise soltó una carcajada y fue Theo el que volvió a hablar
-Si supieras quienes entraron a tu habitación, puedo apostar lo que fuera a que te interesaría
-A todo esto… ¿Qué haces tú todavía aquí? –intentó desviar la atención del tema y disimular que en verdad habían logrado sembrarle la semilla de la curiosidad. Pero tenía tiempo para que se le ocurriera como enterarse sobre lo sucedido sin tener que recurrir a ellos
-Le dije a mi padre que iría a pasar el fin de semana a nuestra casa de Italia, para no levantar sospechas. A él seguramente le convino mi ausencia para continuar sin problemas con sus reunioncitas, por lo que no hizo demasiadas preguntas y McGonagall me ofreció quedarme aquí todo el tiempo que creyera necesario –explicó encogiéndose de hombros- ¿Saben? Estoy tentado a retomar los estudios –se llevó una mano al mentón y fingió estar pensativo
-¿Lo dices enserio? –Se sorprendió el moreno
-¡Por supuesto que no! –Negó con énfasis, sin creerse que su amigo lo había tomado enserio- Primero, no puedo venir y sumarme faltando un suspiro para que las clases finalicen. Segundo, no habrá manera de que mi padre no se entere y por consecuente se decida a hacer lo que no se atrevió en su momento y acabe con mi hermosa vida. Y tercero, ¿tener que aguantar volver a verles las caras a ustedes todos los días? ¡No, gracias! –bromeó acompañado de una exagerada sonrisa ficticia. Tanto Blaise como Draco también sonrieron ante esto.
-¡Cállate! Que tanto extrañas nuestros hermosos rostros que buscas cualquier excusa para venir a visitarnos –señaló Draco, altanero- Todavía no me creo que tu padre sea mortífago y quiere aniquilarnos a todos ¡Si es un hombre tan encantador! –mencionó en tono de broma. Si, la confianza entre ellos llegaba hasta ese punto de bromear con temas que lejos estaban de ser ligeros o banales- la próxima búscate una excusa mejor. Aunque la del baile estuvo aceptable…
-¡Oh! ¡Ya tengo una! –Exclamó como un niño pequeño- debo venir a rendir los exámenes –comentó sacando pecho como si se enorgulleciera de su fabulosa idea
-Claro, claro, una maravillosa excusa –ironizó Blaise
-Si, total, cualquiera que no te conoce aseguraría que eres de los que estudia –volvió a arremeter Draco. Durante todos los años en Hogwarts Theo había sido víctima de las mismas burlas debido a su empeño en los estudios y su afición por la lectura.
Los tres rieron despreocupadamente por largo y tendido, desentonando garrafalmente con el resto de la mesa verde y plata. Pero no les importó. En realidad nunca les importaron esas nimiedades, y no iban a empezar ahora. Menos que menos hoy que los estaban felices como en mucho tiempo y no tenían ni el más mínimo interés en ocultarlo.
El resto del desayuno pasó, pero no con normalidad.
Era imposible hacer oídos sordos a todos los cotilleos que los rondaban. Algunos que aseguraban que la relación Granger-Malfoy se mantenía oculta desde la guerra, la mayoría de las mujeres sostenía que Hermione le había dado alguna clase de filtro amoroso, mientras el resto, que seguramente él la utilizaba para levantar el prestigio de su familia, hasta había quienes se atrevían a decir que Hermione había accedido a prestarse para la farsa.
Embarazos, compromisos, casamientos secretos y hasta planes para futuras fugas llegaban a los oídos de Hermione que no podía creer hasta dónde podía llegar el imaginario popular.
El que sí parecía capaz de hacer oídos sordos era Draco, quizá por costumbre, ya que no era la primera vez, ni sería la última que los cotilleos llevaban envuelto su nombre y apellido. Por lo menos estos, para él, eran sumamente agradables si los comparaba con demás. Si, aunque lo trataran de manipulador y que estaba utilizándola, o dieran a entender que era tan idiota como para tragarse un filtro amoroso. Simplemente le era fácil de sobrellevar porque él sabía la verdad en todo este asunto, él tenía en claro los sentimientos que compartían.
-¿A ti te parece enterarme que voy a ser tía por boca de Bullstrode? –fingió decepción una recién llegada Pansy mientras se hacía lugar entre Theo y Draco.
-Oh, lo siento, querida –le siguió la corriente- pensábamos mantenerlo oculto para nuestra fuga, ya sabes… si mi padre se entera nos matará a ambos para apropiarse de su nieto mestizo y convertirlo en su discípulo. Espero me sepas disculpar
-Sólo si me dejas ser la madrina –sonrió haciendo caso omiso a toda la historia dramática narrada por el rubio.
-Tan serpiente… -susurró Theo por lo bajo entre risas
-Comprenderás que no es una decisión que pueda tomar sólo por mi cuenta, pero te prometo que lo discutiré con mi esposa.
-¡Aaaaah! –gritó simulando estar asqueada- hasta las bromas tienen su limite, Malfoy
-Eso es justo lo que está más cerca de ser cierto –sonrió orgulloso
-¿De que demonios hablas?
-Dime que estas bromeando
-¿Le propusiste matrimonio a Granger?
-Tú estás buscando que tu padre verdaderamente te asesine
-Por favor, dime que es una broma
-¡Si me dejaran hablar! –Espetó impaciente y todos inmediatamente se llamaron a silencio- Primero, Pansy… no, no estoy bromeando. Segundo: Theo, mi padre intentará matarme de cualquier forma en cuanto me vea, al menos así le daré un motivo y valdrá la pena dejar de existir –se encogió de hombros- Y tercero: no Blaise, no le pedí matrimonio… aún. Pero es cuestión de tiempo –sonrió- le propondré casarnos al terminar el colegio
-Tienes que estar bromeando –repitió Pansy segura
-¡Que no! –Replicó- ¿Tan difícil es creer que quiero sentar cabeza?
-No, el problema es que sea con la sangre su… -reprochó la morocha pero fue interrumpida por Theo
-Lo que quiere decir Pansy –remarcó mirando de soslayo con reproche a la nombrada- es que es todo muy reciente con ella, prácticamente no hubo noviazgo y ya piensas en desposarla
-A veces no importa el tiempo en sí, sino de lo que se forma de los momentos y experiencias especiales –explicó tomándose por primera ver la conversación con seriedad- Y les puedo asegurar que en estos meses viví más cosas de las que podría experimentar con otra persona en toda mi vida. Y eso me basta para saber que justamente no quiero compartir mi vida con alguien que no sea ella –suspiró y se pasó la mano por el cabello con nerviosismo mientras sus amigos lo miraban expectantes y boquiabiertos. Escuchar semejante discurso de boca del Príncipe de Slytherin no era algo que se diera todos los días– Como tú dices –se dirigió a Theo- ni siquiera le propuse ser mi novia, pero es que simplemente esa propuesta queda chica para lo que somos, sin ser pareja pasamos a un plano más allá de todo. Pero por mucho que se los explique no lo entenderían nunca –sonrió amargamente.
Los tres lo miraban como si de golpe le hubieran salido tres cabezas y ninguno se atrevía a emitir comentario, a gatas si es que respiraban.
-Voy a vomitar –rompió el hielo Pansy con una mueca de asco- Te has vuelto todo un cursi Drake –lo apremió- ¿Contratarás una serenata para proponérselo? –Ironizó- ¡No! Lo que es mejor, ¿colgarás una pancarta en medio del Gran Comedor?
-Agradezco tu apoyo, Pans…
(…)
Ya lo había dicho, no podía seguir escapando. El momento de soltarlo todo había llegado y se estaba volviendo mucho más complicado de lo que pensaba.
Estaban sentados frente al fuego de la chimenea, en una Sala Común de Gryffindor completamente vacía. La situación no podía ser más favorable… si no fuera por ella.
¿Quién lo hubiera dicho? Ella, Hermione Jane Granger, no encontraba palabras. Conocía esa historia mucho mejor que cualquiera de las que había alguna vez estudiado. Simplemente porque era suya, y era ella misma la protagonista. Pero aún así no podía "dar su lección", no sabía por donde empezar, ni que orden darle las cosas, que era lo verdaderamente indispensable de contar y que un mero detalle. No sabía si narrar los acontecimientos objetivamente, como una tercera persona, o mecharlos con sus pensamientos o cambios de emociones.
Llenó sus pulmones de aire y suspiró soltándolo todo de golpe.
Harry y Ginny la miraban con una sonrisa en el rostro. Ambos entendían perfectamente por lo que la castaña estaba pasando en ese momento. Hay cosas que a simple vista parecen sencillas, pero que al profundizar en ellas te das cuenta que no lo eran tanto… Hermione era una muchacha sencilla, de aparente fácil lectura y personalidad poco compleja. Pero sólo sus amigos sabían que ella era uno de los libros más difícil de comprender, que su portada engañaba y aunque aparentara calma en su interior podía estar llevándose a cabo la más atroz de las batallas. Sabían que a lo simple ella lo volvía complejo, porque su naturaleza de nacionalizar y analizar cada situación la llevaban directamente a ello.
-¿Quieres que empiece yo? –Se ofreció Ginny
-No
-No te sientas obligada a contarme, Mione. Cuando estés lista…
Ahora –espetó sin dejarlo terminar de hablar- Quiero contártelo ahora, pero simplemente no sé como empezar.
-El principio es una buena opción -sonrió
-Te juro que no volverá a haber secretos entre nosotros –suspiró- te contaré todo de aquí en más, así no tengo que volver a pasar por eso –Harry soltó una carcajada
-¿Segura que lo juras? –Inquirió divertido
-Solemnemente –aseguró contagiándose de la sonrisa.
Tomó una nueva bocanada de aire y comenzó el relato, le contó lo ocurrido con Ron y Lavender y sobre la propuesta de Draco por ello, le contó sobre sus ensayos para el baile y lo acontecido en cada uno de ellos: cuando torpemente se cortó la mano y Draco la curó sin chistar ni bromear, la noche que volaron en escoba, cuando él visitó su habitación, el intercambio de insignias. Le contó sobre Nevenka, sobre sus heridas de guerra y la tarde en que Draco hizo su primer Patronus, del malentendido con Pansy y su solución, sobre los mortífagos y la ayuda de Theo, sobre todas sus charlas y hasta de sus clases de apoyo en Pociones y Transformaciones.
A medida que iba escuchando, a Harry las piezas comenzaban a encajarle como si de un tetris se tratara. De golpe comprendió las heridas sospechas de su amiga, sus cambios repentinos de humor, sus decaimientos en materia de salud, sus misteriosas desapariciones, el buen trato con las serpientes las dos veces que se cruzaron en la enfermería…
Estaba claro que no había confusión en los sentimientos, como también que era demasiado enserio lo que sucedía. Se sintió un completo imbécil por no haberse dado cuenta antes, ¡era todo tan evidente! No había margen para negar que entre esos dos había algo fuerte, que no era un simple enamoramiento.
Y sonrió.
Sonrió feliz de que su amiga… su hermana, fuera la protagonista de esa historia. Sabía que no serían fáciles las cosas para ellos, sobre todo ahora que Lucius Malfoy había vuelto a fugarse de Azkaban, pero ¿cuándo las cosas habían sido fáciles para ellos? Nunca. Pero también era cierto que siempre habían logrado vencer sus adversidades… porque siempre se habían mantenido juntos. Hermione había arriesgado su vida por seguirlo en una búsqueda suicida y que al principio parecía ser en vano, ella había dejado todo atrás –incluidos sus padres a los que debió borrarles la memoria- y nunca se había quejado, nunca le había reprochado nada. ¿En que posición podía ponerse él para no profesarle la misma fidelidad y apoyo? Más aún, cuando él mismo había tenido una conversación en ese mismo lugar con ella, y había intentado convencerla de que Draco quizá no era lo que parecía y podría ser merecedor de una nueva oportunidad.
Desde el primer momento en que los vio juntos en el baile y su mente comenzó a atar cabos, tuvo por seguro que Hermione era lo suficientemente inteligente como para saber lo que hacía y con quien. Pero en el momento en que escuchó la historia por completo sólo pudo ratificar que aunque Malfoy no fuera Santo de su devoción, por alguna jodida razón, las cosas estaban más que bien de ese modo.
Ginny cada tanto agregaba algún comentario para condimentar el relato, sobre todo haciendo hincapié en lo que le costó que Hermione aceptara sus sentimientos.
-¿Y cuándo te diste cuenta que estabas enamorada de él?, -curioseó Harry- o mejor dicho, ¿cuándo lo aceptaste? –Se corrigió ganándose una sonrisa de parte de Ginny
-Cuando ya no supe describir lo que sentía –admitió con naturalidad, encogiéndose de hombros
Sus dos amigos sonrieron más que conformes con la respuesta, aunque simple… Si, había sido una hermosa respuesta.
-Ahora es mi turno –arremetió Ginny dando dos saltitos en el lugar- ¿Qué pasó anoche?
-Fuimos al baile –respondió como si fuera lo más evidente del mundo, para molestar a su amiga.
-Muy graciosa, Hermione –torció- Habla, ¿qué paso luego de tu majestuosa huída? –No fue su intención, pero al momento Hermione recordó como había terminado recostada en un acolchado sobre el piso con Draco encima suyo y se sonrojó irremediablemente. ¿Cómo iba a poder hablar con naturalidad de algo como ESO? Ginny interpretó su sonrojo de inmediato y se llevó las dos manos a la boca para ahogar un grito mientras mantenía los ojos desmesuradamente abiertos. Harry sentía que evidentemente de nuevo se estaba perdiendo de algo, sobre todo cuando notó que como si fuera posible Hermione había enrojecido unos cuantos tonos más.
-No lo puedo creer –musitó la pelirroja todavía en su asombro- ¡Cuéntamelo todo ya! –Y no supo como, pero de repente Harry lo entendió todo.
-¡Oh, no! –exclamó agitando las manos y la cabeza- No, no, no, no –Tanto Hermione como Ginny lo miraban intentando comprender su particular reacción- Está bien que acabes de jurarme que no me guardarías mas secretos y me contarías todo, pero definitivamente hay detalles que no quiero conocer –siguió negando fervientemente con la cabeza poniéndose de pie, notablemente incómodo- Las dejo solas para que puedan seguir hablando tranquilas –Y sin más se retiró. A penas si había terminado de cerrar la puerta tras de sí cuando las dos leonas estallaron en limpias carcajadas
-Basta, vamos, suéltalo todo –ordenó Ginny poniéndose seria nuevamente, aunque le costase
-No sé que quieres que te cuente si ya lo dedujiste sola –espetó para ocultar su vergüenza
-Oh, no seas así –rogó batiendo rápidamente sus largas pestañeas- Cuéntame como fue –Pidió con todo más tranquilo, cuasi maternal convenciendo a Hermione que ahora suspiró más relajada
-No sé, Gin, es imposible explicarlo, es como si todo lo que tiene que ver con Draco se empecinara y tuviera como única función el dejarme sin palabras –reflexionó
-Amor, Herms, amor…
-Si, pero es como si todo fuera más allá de eso –esperó unos segundos y volvió a hablar- No tuve miedo en ningún momento, estaba tan segura que las cosas debían ser así que prácticamente fui yo la que tomó la iniciativa –Ginny arqueó una ceja, sorprendida- y a cada paso fui asegurándomelo más, ¡fue tan cuidadoso!, no por ser una situación carnal –se sonrojó al decirlo- dejó de hacerme sentir amada.
-¡Oh, Herms! –Ginny se arrojó sobre ella abrazándola- Mi niña ha crecido
-¿Tu niña? A veces se te olvida que soy más grande que tú
-Bah, detalles… -restó importancia con la mano- Y dime, ¿qué tal el hurón en la cama? –Preguntó con picardía guiñándole el ojo
-¡Ginny! –Gritó
-¿Qué? ¡Sólo quiero saber si lo que se rumorea es cierto! Es una pregunta meramente profesional
-¿Profesional? –Las dos rieron- No lo sé, no tengo con que compararlo tampoco…
-Vamos, no es tan difícil decir si te dejó bien atendida o no…
-No me puedo quejar –señaló y al recordar los "bises" volvió a sonrojarse. No había explicación a como hacía, pero Ginevra había vuelto a interpretar su sonrojo
-¡Oh, Morgana!, maldita depravada, ¿cuántas veces?
-Tres –respondió e inmediatamente se tapó la cara con un almohadón
-De santurrona a ninfómana, ¡Wow, vaya avance! –rió y se ganó un ligero golpe de parte de su mejor amiga.
-¡Cállate! –Ginny tiró de ella haciéndola recostar sobre su pecho y la envolvió dulcemente con ambos brazos. Permanecieron así unos instantes, hasta que Hermione volvió a hablar- ¿Gin?
-¿Hmm?
-Tú… ¿tú has tenido explosiones de magia incontenida? –inquirió con timidez, la aludida rió al recordarlo.
-¡Claro que sí! –afirmó- Y recuerda que también fue la primera vez de Harry, hubo explosiones por dos –soltó una carcajada- Yo ya había tenido "LA charla" –encomilló con los dedos- con mi madre y sabía que esperarme, pero Harry… -volvió a reír- Gracias a Merlín habíamos llegado a poner insonorizadores, sino con el escándalo hubiésemos tenido a toda mi familia aporreando la puerta al instante –Hermione comenzó a reír imaginándose esas situaciones y la cara de su amigo al hallarse descubierto –Pero lo dominas con la práctica –se encogió de hombros- Y a como vienes no creo que tengas problemas con ello –Hermione repitió el golpe y ambas volvieron a reír.
-Me escribió una canción
-¿Sobre tu recién descubierta adicción al sexo? –Bromeo
-¡Ginny!
-Okay, Okay, me rindo
-Hablaba sobre lo que sentía, básicamente, y sobre sus miedos, decía que en mis brazos se sentía en su hogar –Ginny sonrió conmovida- Draco no es de los que ponen al descubierto sus sentimientos con facilidad, sé lo que le debe haber costado hacerlo, y creo que eso hace que las palabras tengan más importancia para mi.
-Concuerdo, contigo, es doblemente valorable –la castaña asintió
-Bueno, ahora cuéntame de tu noche –pidió mientras se reacomodaba en su asiento dispuesta a escucharla
-¡No vas a creerlo! –chilló antes de comenzar un súper archi detallado reporte sobre la noche en que los leones durmieron en el nido de las serpientes y vivieron para contarlo.
(…)
No había terminado de cruzar la puerta de la Sala de Menesteres cuando unos brazos la tomaron de la cintura terminando de adentrarla y unos labios se apoderaron de los suyos. Ella correspondió ansiosa. Por fin, después de un día sumamente agotador podía sentirse relajada y en casa.
-Te extrañe –murmuró Draco aún sobre sus labios volviendo a besarla luego
-Yo también –suspiró- ¿Qué tal tu día?
-Agotador –denotó frustración en su voz- El día se me hizo largísimo y no se me hacía más la hora para verte –Ante el reconocimiento Hermione echó sus brazos al cuello y lo abrazó con fuerza. Draco sonrió y ejerció la misma fuerza con los brazos sobre su cintura -¿El tuyo? –Ella bufó y se alejó lentamente
-Sin contar que la gente se empecina en recordarme que estoy casada y embarazada de un hombre al que estoy dándole amortentia y que no terminaré mis estudios por fugarme con ese mal nacido que aún hechizado me utiliza para honrar su buen nombre, creo que fue un día normal –sonrió de lado remarcando su ironía. Draco soltó una carcajada y volvió a abrazarla
-Ya se cansaran de hablar –intentó consolarla mientras le acariciaba el cabello
-Tú no crees que te esté dando un filtro amoroso ¿verdad? –Al principio Draco pensó que seguía en plan de broma, pero no pudo obviar el tono temeroso de su voz. Le levantó la cabeza y la mirada brillante y denotada de vulnerabilidad fueron las únicas evidencias que necesitó para terminar de cerciorarse que la pregunta iba enserio.
-¿Preguntas enserio? –Hermione asintió hundiéndose otra vez contra su pecho. Odiaba cuando tenía esos ataques de inseguridad que la invadían de la aparente nada. Pero más odiaba hacerlo testigo a Draco de ello, una cosa era cargar con sus estúpidas preguntas en su cabeza, pero otra era hacerlo a él partícipe. Tenía todo el derecho de enojarse por su actitud, lo sabía. Pero inesperadamente para ella, la abrazo con más fuerza y volvió a levantarla por el mentón- Que te quede bien claro, Hermione… sé muy bien que no estás dándome ningún filtro de nada –Ella no pudo hacer más que sonreír ante la seguridad que trasmitía en sus palabras- Pero si así fuera, si estuvieras dándomelo, no dejes de hacerlo, me siento demasiado bien así –Y dicho esto volvió a besarla, intentando con sus labios borrar cualquier resquicio de duda que pudiera quedarle.
Sus pies se movieron solos hasta el sillón y allí se dejaron caer. Ninguno de los dos midió el tiempo que pasaron besándose, sonriendo y acariciándose con inocencia, sin indicios de intentar pasar a la siguiente base. Ya hacía tiempo que habían corroborado que no les eran necesarias las palabras para comunicarse, pero ahora habían encontrado una forma todavía más entretenida para hacerlo.
-Es increíble como en estos momentos siento que todo está tan bien –comentó Draco enredando su dedo índice en un bucle castaño- Como si nada malo podría pasar, o fuera capaz de enfrentarme a cualquier cosa –suspiró- ¡Oye!, ¿no habrás confundido la Amortentia con Félix Felicis? –bromeó y Hermione rió a su par hasta que de golpe pareció haber sido victima de un Petrificus Totalus.
-¡Eso es! –Exclamó cuando reaccionó- ¡Félix Felicis!, ¡Te amo, Draco, eres el mejor! –Y con esto le besó los labios rápidamente y salió corriendo por la puerta.
(…)
Hacía tanto tiempo que no quebraba tantas leyes de un tirón que se sentía llena del éxtasis que provoca la adrenalina. Cómo en sus épocas gloriosas, se repetía incesantemente que lo hacía por un buen fin, y que cuando la acción final era buena, no estaba mal torcer un poquito las cosas para allanarse el camino.
"Tomar prestado" el Mapa del Merodeador de Harry no contaba como una regla rota. Si lo analizaba podría juzgarse como hurto, por eso prefería no analizarlo. Era un préstamo y Harry era su mejor amigo. Así que no, ninguna regla rota por ese lado.
Pero el problema radicaba en concientizarse que por más Premio Anual que fuere, no era correcto deambular por los corredores a aquellas horas, y mucho menos adentrarse en la biblioteca. Podía ponerse peor y recordar que se metería en la sección prohibida gracias a que había hecho una actuación digna del Oscar frente al Profesor Slughorn para que le diera el permiso argumentando que necesitaba un libro específico para la tesis que presentaría como trabajo final. Hasta más culpa le daba que conseguir dicho permiso no le había costado en lo más mínimo.
Se paró frente a la biblioteca intentando sabotear el último pensamiento responsable. Respiró profundo y mordiéndose el labio abrió el mapa para cerciorarse que no hubiera nadie en la biblioteca.
-Juro solemnemente que mis intenciones son buenas –recitó mientras apuntaba el viejo pergamino con su varita. Bien, no había nadie allí dentro, así que apresurada volvió a cerrarlo mientras se adentraba a su templo personal.
Pero un detalle se le escapó. Ella, la que siempre analizaba todo hasta el punto de no dejar margen de error dio un paso en falso víctima de su nerviosismo. Porque si no hubiese visto en el mapa solamente la biblioteca, se hubiese encontrado con que alguien la vigilaba de cerca.
Con un simple Lumus, la punta de su varita daba la luz necesaria para iluminar sus pasos en aquella estancia. A su paso fue prendiendo algunos candelabros para darse más visibilidad, pero tras cruzar la puerta que delimitaba la sección prohibida no hubo mucho más por hacer con ello.
Bastó que sacara el permiso de su bolsillo para que la puerta se abriera cediéndole el paso. Una vez dentro imitó la acción y prendió todo candelabro que visualizó, pero aún así, una fuerte sensación de oscuridad la invadía, quizá porque la mayoría de las tapas de los libros era de color oscuro o simplemente era el sólo peso de la palabra "prohibido" lo que la estaba poniendo paranoica.
Recién cuando estuvo en la mitad del corredor principal escuchó como la puerta se cerraba de un golpe, provocándole un sobresalto. Se repitió mentalmente que había pasado demasiadas cosas como para tenerle miedo a una sección de la biblioteca y siguió su camino. Pero otra parte dentro de sí insistía que escuchar pasos tras de ella, y que cuando volteara no viera a nadie, eran motivo suficiente como para atormentarse.
Estaba decidida a desandar su camino y marcharse de ahí, total con el permiso del profesor no tendría problema en volver y terminar su cometido, cuando sintió un brazo rodeando su cintura y apegándole la espalda a un cuerpo firme.
-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas, Granger.
N/A: Corto y conciso, pero bajo mi punto de vista, necesario.
Quería explayar un poco las consecuencias y darle un poquito de lugar a las amistades... personalmente extrañaba esos momentos.
Hay una razón por la que el capítulo es tan corto, y es que lo que le sigue preferí ponerlo a parte porque será un lemmon un tanto fuere, a pedido del público. No voy a dar nombres, cada una sabe, pero varias me pidieron una escenita de este tipo, pero consciente de que quizá a muchas no les gustan estas cosas, decidí hacerlo de este modo. Para que sea justo para todos... la categoría del fic me avala, de todos modos =P
Seguramente dicho capítulo lo publique entre semana, para que a las que no quieran leerla no le sea tan tediosa la espera.
Por alguna extraña razón FF no me deja acceder a los reviews, así que les debo los agradecimientos, ustedes saben quienes fueron las que comentaros, así que: GRACIAS.
Los anónimos pueden dejarme su correo, así puedo responderles más comodo por allí.
Y a los que no pude responderles aún, prometo hacerlo en cuanto pueda acceder!
Gracias por su apoyo tanto acá, como por medio del grupo! =)
http: / / www. facebook. com/ groups/ 219206194800858/ (por supuesto, sin espacios)
Las quiero huroncitas!
