Disclamer: personajes de JK Rowling.
Espero que lo disfruten. Esperen el próximo cap dentro de dos semanas. Publique antes de lo esperado, porque sentía que les debía algo.
Banda sonora por Pitty, una excelente cantante de rock brasileña, el resto de su banda también es buenísima. La canción es Teto de vidro, la letra, mas que adecuada. Búsquenla en youtube: http : / w w w. /watch? v=4c- PNMncPzA
Capitulo 25 Tirando la primera piedra
"Quem não tem teto de vidro que atire a primeira pedra"
"Quién no tenga un techo de vidrio que tire la primera piedra"
Mientras caminaba, Scorpius admiraba la agreste belleza del sitio donde se encontraba, en medio de Siberia. La tundra se abría ante él, indómita y solitaria, miles y miles de kilómetros de bastas tierras desnudas, solo cubiertas de una hierba tan alta que le llegaba hasta las rodillas, unos metros mas abajo del suelo, estaba el permafrost, cuando llegase el invierno, la superficie de esa llanura estaría congelada, pero mientras tanto, el sol brillaba alto en el cielo y el viento inclinaba la hierba haciéndola adoptar posiciones extrañas.
La claridad del día contrastaba con la oscuridad perpetua de su interior. Los recuerdos lo atormentaban. En su cabeza Scorpius a veces podía verla justo frente a él como una especie de alucinación. Cuando muchas otras cosas de su anterior vida estaban veladas por una bruma en su mente, dejando incluso de importarles, el rostro de Rose era lo que mas recordaba vividamente.
-"Tienes los ojos mas azules que he visto en mi vida"- dijo él mientras observaba con atención su rostro. Rose lo miraba intensamente después de hacer el amor.
-"Confío en ti, se que harás lo mejor para nosotras"-le respondió ella.
Scorpius podía sentir su piel sudorosa en contacto con la suya, su olor, el sabor de sus labios, percibía los movimientos del bebé en el vientre de ella pegado completamente al suyo. Rose le regaló una sonrisa, cuando él posó sus manos en su pequeño y redondo abdomen para apreciar mejor las patadas de la niña; luego las arrastró lánguidamente por su cuerpo, llegando a sus pechos desnudos, abarcándolos, acariciando con las palmas de las manos sus turgentes pezones, vagando por su cuello disfrutando de la tersura de su piel hasta sostener su cara para enfrentar su rostro con el suyo y seguidamente hundirse en su boca en un voraz beso. Saberla y verla embarazada de un hijo suyo solo alimentaba su pasión por ella.
Rose le ofreció el regalo de la vida y él no pudo apartar su camino de la muerte. Maldeciría al destino, a Dios y a todos para siempre. Y también mataría a Nott por eso.
"Confío en ti...".
Confianza…la que él había traicionado. Una confianza ciega de parte de ella que él no supo corresponder por miedo…por cobardía…..por amor.
¿Fue amor? ¡Si! e incluso…..todavía era amor. Un sentimiento que no le estaba permitido sentir, una emoción humana que supuestamente le estaba vedada pero que sorprendentemente todavía existía dentro de él. Aun cuando ella no estuviese viva, él seguía enamorado de ella, ya fuese warg, animal o humano. Honestamente, en relación con sus sentimientos con Rose, no existía ninguna diferencia, simplemente la amaba.
A Scorpius Malfoy le dijeron que una animal era incapaz de sentir amor, que todas sus emociones se concentraban en puro instinto. Y ciertamente, la mayoría de las veces era así. Cazaba, dormía, luchaba, pero siempre tenia presente a Rose…a Rose y a la niña. Y cuando lograba fijar su imagen, miles de emociones despertaban. No era muy distinto a cuando era humano, quizás, mucho mas intenso, más enigmático y sobrecogedor. Porque no era capaz de razonarlo, de ninguna forma, lo sentía tan fuerte que a veces deseaba morir porque ella ya no estaba con él.
Moriré de seguro…es mas, deseo como nadie la muerte, pero lo haré con la sangre de ese maldito en mis manos….lo juro.
La última vez que la vio, ella estaba en sus brazos, cubierta de sangre, violada, ultrajada, asesinada…muerta….Rose estaba muerta. Aun no lo aceptaba, nunca podría hacerlo, le dolía como el infierno. Scorpius cerró los ojos mientras caminaba, ambas manos se contrajeron en puño hasta cortarse la piel con las garras. No podía olvidar esa mirada vacía, sus ojos abiertos enfocados directamente en él.
-"Me mentiste ¿Por qué? Yo creía en ti"- Rose nunca se lo dijo, pero Scorpius sentía su acusación cada vez que recordaba sus ojos muertos mirándolo.
¿Por qué no se lo dije? ¿Por qué? ¿Por qué nunca fui sincero con ella? ¿Por qué murió antes de poder contarle toda la verdad?
Rose mereció saber la verdad, aunque fuese dolorosa, tuvo que saberlo, tenia el derecho de tomar una decisión, él había sido injusto con ella quitándole la oportunidad de elegir, ahora lo entendía muy bien. Rose lo amó…un sentimiento verdadero de amor, ella…quizás…hubiese entendido.
Culpa… la que lo asfixiaba desde hacia un año. Jamás debió permitir que ella se enamorara de él, que se uniese a él. Quizás al saberlo, Rose hubiese permanecido a su lado aun cuando fuera warg, con consciencia humano o no. Scorpius lo sabia, la conocía, ella hubiese aceptado porque era buena, porque era honesta, porque lo amaba con locura como él a ella. Pero no estaba bien, no hubiese sido justo para su familia.
¿Que tipo de vida podría ofrecerle a ella y su hija? ¿Errar eternamente por sitios inhóspitos? ¿Sin poder casarse con Rose so pena de convertirse en unos perseguidos de la ley humana y la warg? ¿Condenarla a envejecer mientras él permanecía joven durante quizás cientos de años? Su misma naturaleza era lo que los separaba. ¿Que clase de seguridad podía ofrecerle a su hija en medio de una manada de wargs? Criar a un niño humano en medio de bestias y brindarle protección, era imposible desde todo punto de vista. Desde que Scorpius se había internado de lleno a la sociedad de los wargs, entendía muchas cosas. Ellos jamás estuvieron destinados a estar juntos, nunca.
Y jamás hubiese podido ser un padre para Ángela, un verdadero padre.
Pero ya no existía Rose ni tampoco la niña, no quedaba nada. Solo su recuerdo. Y la culpa solo era de él, por negarse a aceptar su destino, por intentar rebelarse contra este, por aferrarse a una esperanza vana que lo único que lo llevó fue al desastre cuando debió ser felicidad. ¿Arrepentimientos? Nunca se arrepentiría de lo que sintió, de lo que aun sentía por ella, lo único que lamentaba fue ser tan egoísta para no entender con claridad las repercusiones de su comportamiento. Nott la escogió como victima, se ensañó con ella, porque sabia que Rose era importante para él. Esa era la certeza de Scorpius. Nunca debí acercarme a ella, Rose murió solo porque estaba conmigo.
Perdóname todo el daño que te hice….perdóname.
Se había prometido vengarla, desaparecer del mapa al maldito que se la había quitado. Ya no le importaba si con eso ayudaba a eliminar la amenaza que se cernía en el mundo mágico. Después de todo, él ya no era humano.
Humano…yo no soy humano.
Scorpius Malfoy tenía la mala suerte de complicarse su vida. Su conversión en warg suscitó complicaciones políticas. El cambio de un orden establecido. Él era una de las piezas más importantes en un complicado juego de ajedrez. Quizás la ficha mas importante de todas.
Los primeros meses de su transformación fueron los mas difíciles y dolorosos. No recordaba muchas cosas, según Walter la mayoría del tiempo lo había pasado convertido totalmente en lobo. Una bestia indomable, en eso se convirtió, después de un tiempo esa situación no mejoró mucho, ahora solo era un animal un poco menos salvaje. Pero por lo menos ya no intentaba matar a quien se le acercase, lo cual era un progreso.
Poco a poco empezó a hablar coherentemente. Su pensamiento se hizo menos caótico y empezó a distinguir el presente y el pasado. La principal idea abstracta que perdió al transformarse era percatarse del paso del tiempo, con paciencia volvió a recuperar la consciencia del tiempo y el espacio.
Cuando Walter y Grayback decidieron que podía asimilar la información, empezaron de nuevo su instrucción. Scorpius tuvo que acostumbrarse a manejar su impresionante fuerza física, su velocidad, la percepción agudizada de sus sentidos olfatorio, auditivo y el hecho de que algunos colores desaparecían para él cuando se convertía en lobo. De todas formas, lobo o humano, la mayoría de las veces veía en blanco y negro metafóricamente hablando. Era cuestión de matar o morir.
La transformación cada vez fue más fácil, aunque el dolor físico que conllevaba jamás desapareció. Según Walter, con el tiempo aprendería a ignorarlo. Scorpius lo aceptó tranquilamente. Lo que no te mata, te hace más fuerte.
Walter Rosemberg era su amigo, pero sin duda era el warg mas extraño de todos los que conocería en su vida. O quizás sino era el mas extraño, era quien mejor guardaba sus secretos. Durante años, antes de que Scorpius se convirtiese definitivamente, cuando aun estudiaban en Durmstrang, Walter le contó mucho sobre los wargs, cuentos e historias que incluso llegaron a provocarle temor. Scorpius estaba seguro que eso fue la intensión, Walter discretamente estaba tratando de preparar su mente para cuando llegara el momento. ¿Funcionó? Scorpius pensaba que si, no había enloquecido cuando se transformó, por lo menos, no del todo. La esencia de la personalidad del warg era su apetito insaciable para la matanza, algunos alegarían que solo eso era cuestión suficiente para definir locura. ¿Loco? Quizás si, loco de amor y de dolor, ¿Hambre de matar? Definitivamente si, pero solo de asesinar a un solo hombre.
Durante su estadía en Hogwarts, Bill Weasley y Fenrir Grayback se añadieron a su instrucción. Pero aun así, siguiendo las órdenes del consejo warg, le habían ocultado mucha información. Quizás…la mas importante.
Pero es que si no eres un warg, resulta muy difícil entender lo que significa pertenecer a esa especie de criaturas mágicas. Ni por asomo Scorpius les hubiese creído una palabra. Debía experimentarlo para llegar al conocimiento.
Hay que aclarar que el punto principal y más problemático era cierto, los wargs son humanos con alma animal. Eso era irrebatible. Respecto al tema, ninguno le había mentido, lo que se contaba en leyendas y mitos era cierto.
Los wargs estaban divididos en varias familias o sub-especies, dependiendo de que su totem fuese un lobo, un cuervo, un jaguar, un dragón o un águila, cualquiera de ellos era el animal elegido para tomar otra forma, se agrupaban en manadas o bandadas según correspondiese. El espíritu del humano-warg elegía su totem animal, dependiendo de sus inclinaciones y habilidades innatas. También tenían una especie de magia natural e instintiva muy diferente a la de los brujos, como las criaturas mágicas que eran poseían poderes más allá del hecho de transformarse en animales. Wargs águilas, dragones y jaguares desparecieron de la faz de la tierra, se extinguieron hacia siglos. Solo quedaban los lobos y los cuervos. El lobo se caracterizaba por ser indomable, agresivo, fuerte. Los cuervos siempre fueron los astutos y sabios. Es el warg-lobo más salvaje pero de cierta forma también más sensitivo por eso generalmente sus acciones eran impredecibles. Eso lo descubrió Scorpius por cuenta propia.
Cambiaformas les decían en algunos países o cambiapieles, debido a su gran poder de transformación. Un individuo warg podía adoptar diversas formas, todos relacionados con su totem, desde un lobo o cuervo normal hasta una versión monstruosa de esos animales. También algunos podían parecer más jóvenes o más viejos según les conviniese. Walter Rosemberg por ejemplo, nunca se dejaba ver con el aspecto que le correspondería por tener mas de ciento cincuenta años. Podían permanecer como humanos si así lo querían, pero la mayoría sucumbía a sus instintos, era más cómodo permanecer en la forma primaria de animal. Casi todos los cuervos mantenían su forma humana, eran la clase de wargs donde su lógica primaba sobre su conducta instintiva. Con los lobos dependía mucho de la fuerza de carácter del individuo y su tolerancia, eran los más primitivos. Esos meses, Scorpius había descubierto que si bien le provocaba dolor la transformación de bestia a humano y viceversa, prefería andar sobre dos pies que a cuatro patas y como humano mantenía la mente mas clara. A Walter y a Grayback le satisfació esa decisión, puesto que lo consideraban un éxito, un paso mas en su intento de autodominio. Scorpius no estaba tan seguro de ello.
Como los wargs eran originarios del continente euroasiatico, existían dos clanes para cada sub- especie, el clan occidental que abarcaba toda Europa desde las islas británicas hasta los Urales y el clan oriental que correspondía a Rusia, Siberia y el continente asiático. Coloquialmente las llamaban las mandas occidentales y las manadas del este. En los otros continentes ya no existían grandes agrupaciones de wargs y no eran tomados en cuenta. El consejo warg estaba constituido por los individuos más viejos de cada manada y el jefe de cada uno de los cuatro clanes, dos occidentales y orientales respectivamente para lobos y cuervos. Los hombres-lobos fueron originados por una maldición que conjugó la sangre de un warg con un poderoso hechizo de transformación, una aberración surgida del odio y temor que los magos le tenían a los wargs, una venganza.
Los hombre-lobos, despreciados por la mayoría de los humanos, eran aceptados dentro de los wargs como unos poderosos primos lejanos, manteniendo sus deberes y derechos. La diferencia era que cualquier mordida de un hombre-lobo que no provocase la muerte de su victima contagiaba la maldición, los wargs solo convertían en otro warg si así lo deseaban, transfiriéndole sus poderes a un elegido, un sujeto que tuviese alguna característica especial, y por ultimo, unos pocos seres, por razones desconocidas, nacían como wargs.
Las dos especies eran incompatibles genéticamente, no podían reproducirse entre ellos, en gran medida porque los wargs completamente transformados eran estériles, en cambio los hombrelobos si podían engendrar hijos con humanos si así lo deseaban, pero generalmente tampoco lo hacían. Bill Weasley era una interesante excepción a la regla. En cuanto a longevidad, los wargs vivían cientos y hasta miles de años, los hombres-lobo tenían un ciclo vital igual al de un humano.
Todos convivían la mayor parte del tiempo en armonía, se consideraban iguales. En sus tratos con los magos y humanos, en general los wargs permanecían aislados y eran los hombre-lobos los que se internaban en la civilización. En eso, Walter Rosemberg, también era una excepción, quizás porque era uno de los pocos wargs que podía pasar perfectamente como un ser humano. Puesto que wargs y hombres-lobos básicamente eran lo mismo, Fenrir Grayback fungía como el jefe de una manada constituida por wargs y hombre-lobos y Bill Weasley era el jefe de todas las manadas occidentales, el propio jefe de Grayback. El dominio de un clan o manada podía transferirse heredando la jefatura a otro, como hizo Casper, el warg que mordió a Scorpius, designándolo como su sucesor, por elección directa entre los wargs o retando a todos los jefes de las manadas de un clan a luchar hasta la muerte, tal y como Scorpius intentaba justo en ese momento.
Casper fue el último jefe de las manadas orientales, al morder a Scorpius, era implícito que él debía ser el siguiente jefe. Lo había elegido, porque de seguro vio algo en el chico, ¿Que fue eso tan diferente que observó en Scorpius Malfoy que lo hizo tomar la decisión? nadie nunca lo supo y seguro que nadie jamás lo sabría jamás, el motivo fue enterrado junto con Casper. De todas maneras, esa forma de transferir el poder era la usual, los wargs de un mismo clan en general no guerreaban entre ellos, no cuestionaban las decisiones del jefe. Inesperadamente, en esa última ocasión, el problema surgió por el hecho de que muchos jefes de manada no estuvieron de acuerdo con la elección de Casper, un mago.
A los wargs no le gustaban los brujos, los despreciaban y les temían, por cientos de años sufrieron opresión y extermino a manos de los magos, antes de los tratados. Además, para colmo de males, en siglo XXI, los wargs evolucionaron, a pesar de ser animales, al parecer ahora también padecían la ambición de los humanos. Desde el asesinato de Casper, los jefes de manada llevaban ocho años matándose entre ellos para acceder al liderazgo, sin que ninguno pudiese prevalecer sobre otro. Era prácticamente una guerra civil en el este europeo. Aunado a esto, el Triviriato se había infiltrado durante años entre ellos, extendiendo sus tentáculos, intentando ganar a los wargs para sus oscuros pero desconocidos propósitos. Divide y vencerás, sin dudarlo esa era la consigna del siniestro Trivuriato. El consejo warg se vio impotente para controlar esa situación y por eso enviaron a Walter a Durmstrang, para vigilar y preparar al chico que seria el señor del este.
-Malfoy- Scorpius salió de su meditación cuando escuchó la voz gruesa y gutural del hombre que desempeñaba el papel de su guardaespaldas- olemos humanos detrás de nosotros.
El hombre-warg que se dirigió a Scorpius media al menos dos metros y era de constitución corpulenta, su cabello negro estaba algo desgreñado y afilados colmillos asomaban en su boca. La expresión seria de su cara revelaba que el asunto era de vital importancia. Scorpius olfateó el aire y estuvo de acuerdo inmediatamente. Humanos merodeaban cerca.
Las pupilas de sus ojos se contrajeron hasta el mínimo ofreciéndole al hombre-warg una vista bastante inquietante de esos intensos ojos amarillos que observaban con inteligencia y escudriñaban absolutamente todo a su alrededor. No era el poderío físico lo que impresionaba del joven, aun cuando Scorpius había ganado algo de peso en puro músculo durante esos meses, seguía conservando su apariencia estilizada, era esa mirada despiadada lo que realmente llamaba la atención. Alto, esbelto, muy rubio, tanto que su cabello reflejaba la luz del sol envolviéndolo en un aura dorada, vestido completamente de negro con un chaleco ajustado abotonado hasta el cuello, Scorpius lucia distinguido y a la vez autoritario. Los tatuajes que ya cubrían la mitad de su cuerpo se asomaban en su mano desnuda, en el lado izquierdo del mentón y parte de la mejilla, haciendo un agudo contraste la tinta negra con su piel extremadamente pálida. Impresionaba de su apariencia, el hecho de que su cuerpo tatuado era el reflejo fiel de su espíritu dividido, no ya un humano completo, tampoco un animal…solo un warg. Uno especialmente peligroso, el warg que había ganado quince peleas contra los mas fuertes jefes de manada. Un warg muy joven, que de ninguna manera era ningún novato.
-Atrápenlos y si son iguales que los otros, mátenlos- dijo Scorpius secamente. Lo seguían desde hace meses, humanos que eran magos, quizás con la esperanza de matarlo. No era tonto, Theodore Nott (porque ya Scorpius sabia su verdadera identidad y el hecho que Marcus Nott jamás había ido a Hogwarts, se lo dijo Grayback) seguramente lo buscaba, podía intuirlo, era lo lógico, se había escapado de sus manos casi por suerte y Nott lo cazaría hasta matarlo. Scorpius como el predador que era podía reconocer a un igual e intuir sus intensiones. Theodore Nott lo buscaría hasta debajo de las piedras solo para curar su ego lastimado, Scorpius le había ganado dos veces en abierto enfrentamiento. Solo que Nott estaba completamente equivocado en su intensión, llegado el momento, Scorpius seria el cazador y él la presa. Aun así, era cauteloso, todavía no era lo suficientemente fuerte para ganar esa pelea contundentemente, no dejaba que ningún humano se acercase a cincuenta kilómetros a la redonda de su grupo, cualquiera que fuesen sus propósitos, si demostraban ser inofensivos, sus wargs los dejaban ir, sino…los asesinaban.
El hombre-warg se fue sin esperar ninguna otra orden acompañado de algunos lobos. El joven jefe en realidad no hablaba mucho, menos de lo necesario aun para un warg, era distante y frío, tan duro que parecía estar hecho de piedra en lugar de carne y hueso. Pero su mirada era de rabia contenida casi todo el tiempo, un salvajismo excesivo incluso para ser un animal, algo que al parecer controlaba muy bien y expresaba solo cuando era necesario, Scorpius era justo el tipo de warg al que todos temen incluso los de su misma clase, el que parecía todo el tiempo una bomba a punto de estallar.
-¿Qué pasa?- preguntó Grayback acercándose a él. El hombre-lobo destacaba entre todos los demás, vestido con su abrigo de pieles, alto y corpulento, parecía una montaña ambulante. Ese era otro individuo al que mucha gente no se le acercaba por temor, su fama le precedía, antiguo-exmortifago, astuto, inteligente, cruel, ganado de si mismo y cínico, era conocido por ser uno de los combatientes mas despiadados de la historia warg. Arrepentido, envejecido y en decadencia, todavía seguía siendo una verdadera maquina asesina. Lo más inquietante de todo, era que Grayback muy orgulloso, afirmaba respecto a Scorpius a quien quisiese escucharlo, que quizás el alumno superaría al maestro.
-Humanos- dijo Scorpius- cerca.
-¿Quieres que me encargue personalmente?- se ofreció Grayback. De vez en cuando, necesitaba meterse de lleno en la euforia del derramamiento de sangre, solo para estirar las patas y recordar viejos tiempos.
-No- contestó Scorpius- te necesito para algo más.
-¿Qué?- preguntó Grayback.
-Quiero que espíes a los wargs que envíe, quiero que me cuentes su comportamiento, deseo saber que tanto cumplen mis ordenes al pie de la letra- dijo Scorpius.
-¿Y si no lo hacen como tú quieres?- preguntó Grayback. Observaba al joven que permanecía frente a él inmóvil como una estatua, pero con todos los músculos de su cuerpo en tensión, dispuesto al ataque inmediato ante cualquier amenaza. Siempre asombraba la diferencia entre el antiguo Scorpius y el nuevo, el chico alegre y mañoso se había convertido en un hombre decidido, pragmático y circunspecto. Quizás hizo demasiado bien su trabajo de instructor. Perdón… no el hombre….mas bien el warg.
-Entonces no me sirven para mis propósitos- dijo Scorpius en tono plano y ausente-No puedo permitir que mis órdenes sean mal interpretadas, además no confío en nadie. La mitad de los wargs de Siberia quieren arrancarme la cabeza con los dientes. No puedo darme el lujo de ser descuidado o clemente. Tú me traerás la información y luego discutiremos que hacer con ellos.
-¿Confías en mi?- preguntó Grayback.
-No…pero no me queda mas remedio- dijo Scorpius mirándolo penetrantemente- no te lo tomes a mal, desde que me convertí, me cuesta inclusive confiar en Walter, el animal dentro de mi es receloso por naturaleza. Pero los conozco, se quienes son. Ustedes tienen la ventaja de la antigüedad conmigo.
Grayback sonrío mostrando todos sus dientes.
-Bien dicho muchacho- dijo Fenrir- aprendes rápido, nadie cuida mejor el pellejo que uno mismo. Pero recuerda, aun me debes tu vida.
-Y pagaré esa molestosa deuda lo más rápido posible en cuanto se me presente la oportunidad- contestó Scorpius con hosquedad.
-Como tú digas…jefecito- se burló Grayback haciéndole una pomposa reverencia, para después irse por su camino riendo a carcajadas. Scorpius se encogió de hombros e ignoró la burla con bastante dignidad. Los otros wargs observaron curiosos la escena y Scorpius gruñó sonoramente en su dirección. Luego de eso la mayoría evitó acercársele por un buen rato, a pesar del tono disciplente de Grayback, allí todo el mundo estaba claro quien era el jefe. Cuando un warg poseía la destreza indiscutible de Scorpius para luchar y patear culos a su antojo, era mejor aceptar su supremacía por las buenas. En cuanto a Fenrir, Scorpius primero moriría antes que decírselo, pero si bien era un sujeto de cuidado y jamás le daría la espalda si podía evitarlo, le gustaba Fenrir Grayback. Después de todo, era su mentor, él único que pudo enseñarle como sobrevivir en ese mundo de bestias. Bill Weasley tuvo razón, pocos podían hacer lo que Fenrir Grayback practicaba con maestría, el asesinato sin contemplaciones.
Aunque no mataba sin justificación y el motivo que tenia era valido, venganza, Scorpius no se sentía cómodo con su nueva faceta de depredador, sin embargo había entendido que era la única forma. Poder…todo se resumía en ganarse el poder, el dominio. Uno que no deseaba por descontado, pero que necesitaba obtener.
Allí entraba a colación, una de las tantas cosas que debió saber en su momento, antes de la transformación. No era que uno se transformase en un animal salvaje sin ningún tipo de consciencia. Eso era una falacia, un rumor extendido por los wargs para protegerse de los humanos, para provocar su temor ante lo indomable. El warg tenia consciencia, sentía, percibía el significado de todo a su alrededor, tenia un alma, puesto que tampoco era completamente un animal. Solo que esa alma no podía ver las cosas como un humano, por lo menos no completamente, tenían una perspectiva similar pero al mismo tiempo diferente. Los instintos primarios primaban sobre la razón y la lógica humana era cierto, pero no actuaban del todo como animales sin control. Dependía de la fuerza de espíritu de cada individuo, dejar que su humanidad se perdiese para siempre o que nunca se afianzara. Para cada warg era diferente, a distintos niveles. Algunos preferían seguir siendo lo que casi eran, animales, otros entablaban una lucha de voluntades dentro de ellos mismos finalmente enloqueciendo, unos pocos simplemente lograban un acuerdo entre la parte humana y la animal, tal como hizo Walter alguna vez. Era el camino difícil, pero era la vía a obtener el poder.
¿A que grupo finalmente Scorpius Malfoy pertenecería? Esa era la gran incógnita.
Scorpius, debía ganarse a pulso el respeto de las manadas que les correspondía por derecho, era su destino. El consejo, Walter, Bill y Grayback, necesitaban que ganase las manadas orientales, que se convirtiese en el jefe absoluto del clan del este, puesto que los jefes de esas manadas no lo querían y desconfiaban de él por ser un mago, tenia que ganárselas peleando a muerte. Pero la jugada maestra seria que llegado ese momento, Bill entonces le cedería las manadas occidentales a Scorpius y por primera vez en la historia de los wargs, habría un jefe único entre los lobos. La esperanza era que el consejo warg mediante votación, aceptase finalmente que Scorpius Malfoy fuese la cabeza visible de todos los wargs del planeta incluido los cuervos, el líder absoluto. Como el consejo warg estaba repartido entre lobos y cuervos a partes iguales, Walter Rosemberg, miembro del consejo desde hacia mas de cien años, seria el voto decisivo y era obvio por quien se inclinaría. Había observado al chico durante años, visto su desarrollo tanto intelectual como físico como humano y como warg, él era la elección lógica y la correcta. El motivo de tomar esa decisión, elegir un solo jefe, era simple, alejar cualquier influencia oscura de los wargs, evitar que fuesen tentados a participar en una guerra del lado equivocado.
Pero Scorpius para acceder a la jefatura, tendría que demostrar, que no solo era un warg con todas las de la ley, sino que también conservaba su esencia humana, la suficiente para ser fiel a los tratados con los magos, esos que promulgaban el aislamiento de la comunidad warg para asegurar el estatuto del secreto, y también respetar las prohibiciones principales contenidas en ese centenario acuerdo: no atacar sino se estaba en peligro, no guerrear con los magos o muggles y no ligarse sentimental o sexualmente con un ser humano de forma permanente.
Con lo primera condición, ser un warg, no había problema, lo segunda, seguir siendo humano, estaba por verse todavía.
La razón de que aceptase los planes, no tenía discusión alguna. Tenia que concretar una venganza. Vengar a Rose Weasley y a su hija, y poco le importaba si moría en el intento.
Mantenía su aislamiento desde hacia un año, por precaución, el Trivuriato lo buscaba para matarlo, por lo que no permitía que se le acercasen amigos o enemigos, porque generalmente no lograba distinguir sus intensiones hasta que estaba en una situación peligrosa. Sin embargo, los rumores entre los propios wargs eran de cierto modo la manera que tenia de informarse, él sabia que Bill y su familia estaban vivos refugiados en Irlanda, Bill también sabia que Scorpius estaba vivo y en Siberia, poniendo en practica los planes o al menos intentándolo. Sin muchos detalles. No tenia idea de cómo se desarrollaba la guerra mágica en las Islas Británicas ni lo que estaba sucediendo allá, de todas formas no le importaba nada. Su único objetivo era Nott. Y Scorpius sabia que él vivía, todavía en el poder, que enviase magos a seguirlo era prueba suficiente.
Scorpius al rato escuchó los gritos, solapados entre los aullidos del viento. Eran enemigos, tal como había supuesto en un primer momento. Pronto divisó una jauría de lobos acercándose, cuando llegaron hasta él, el más grande de todos depósito a sus pies, una cabeza decapitada, otro lobo hizo seguidamente lo mismo. Scorpius miró el rostro deformado de unas de las cabezas y alzó una ceja al reconocerlo.
-Se quien es….estudiaba séptimo en Hogwarts como yo, Slytherin, de los peores, un secuaz de Nott, el otro no lo conozco- mientras tanto los lobos se transformaban de nuevos a forma humana.
-¿Que hacemos con lo que queda de los cadáveres?- preguntó uno de los wargs.
-Déjenlos a la intemperie, dentro de unos días, si las aves de carroña ayudan, no quedaran ni los huesos- contestó Scorpius dándose la vuelta. Mientras caminaba se encontró a Grayback de frente.
-¿Y bien?- preguntó Scorpius.
-Todo según tus órdenes- dijo Grayback.
-Perfecto- dijo Scorpius- camina conmigo, tengo que discutir contigo algo, antes que lleguemos a Bloklov, tendrás que organizarlo.
-¿De que se trata?- preguntó Grayback.
-Nott me sigue, ocúpate de que se entere de que yo lo se- fue la concisa respuesta de Scorpius.
-¿Para que?- preguntó Grayback.
-Solo deseo que lo sepa- dijo Scorpius.
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Antonin Dolohov entró a paso firme al comedor de Hogwarts. Del sitio habían sido retiradas todas las mesas y en el presidium ahora solo estaban tres sillas colocadas una junto a la otra, una para cada miembro del Trivuriato. Nott estaba sentado en la de la izquierda, acomodado de cualquier forma, fumando un cigarrillo tras otro y dando cuenta de una botella de vino, Avery permanecía quieto, con los ojos cerrados, en actitud pensativa. Al ver a Dolohov , el cruel anciano emergió de sus cavilaciones.
-Por tu cara, veo que no hay buenas noticias- comentó Avery al recibir al recién llegado.
-¿Cómo van las cosas en Durmstrang?- preguntó Nott.
-Perfectamente bien, como siempre- dijo Dolohov y luego bastante fastidiado agregó- excepto por el hecho de que ayer me hicieron entrega de algo, lo dejaron enfrente de las puertas de Durmstrang, al parecer un presente para Theodore de parte de Scorpius Malfoy.
-¿De que se trata?- preguntó Nott bastante interesado.
Entonces Dolohov lanzó al suelo el contenido de una bolsa que llevaba consigo. Dos cabezas putrefactas cubiertas de gusanos rodaron por el piso. El hedor le provocó tos a Avery.
-A nuestros exploradores evidentemente no les fue muy bien que digamos- comentó sarcásticamente Nott inclinándose en su asiento para observar mejor el rostro de aquellos que había enviado.
-¿Acaso significa algo para ti Nott? – preguntó Dolohov disgustado
Nott levantó una ceja y sonrió enseñando todos sus dientes, sus ojos azules resplandecieron. Así que el condenado mocoso se atreve a provocarme.
-Sabe que nosotros lo seguimos- dijo Nott.
-Malfoy no es tan tonto como tú pensabas- comentó Avery reflexivamente- y sin duda, tampoco es muy caritativo que se diga con los intrusos, cualquiera diría que incluso utiliza nuestros propios métodos contra nosotros. El joven Malfoy al parecer tiene tanta sangre fría como cualquiera de los aquí presentes.
-Por lo visto, así es- dijo Dolohov con fastidio evidente- pero esta pendejada fue obra de Grayback. El chico no se anda con rodeos para matar a quienes lo persiguen, cierto, pero si es algo parecido a su padre o a su abuelo, sofisticado, elegante, educado, un snob de mierda, te aseguro que no tuvo una idea medieval de tan mal gusto como esto.
-Si estás tan molesto es porque no fue tan inútil su maniobra- dijo Avery sarcásticamente.
-No funciona con nosotros, pero con nuestros seguidores es diferente- dijo Dolohov-al parecer logró amedrentarlos, los guardias murmuran, afirman que tenemos un año persiguiendo a un maldito animal que se burla de nosotros como le da su real gana. Este chico pone en evidencia nuestras debilidades.
-Esto claramente es una advertencia- comentó Avery-Por supuesto, no prestaremos atención de ningún modo, pero estoy de acuerdo, este Scorpius Malfoy resultó un sujeto de cuidado. Ha asesinado a destajo y sin contemplación a cualquiera que se le ponga enfrente, mejor dicho, ni siquiera se han acercado lo suficiente a él para tener una idea aproximada de su ubicación. Se mueve tan rápido que es imposible seguirle la pista No puedo ocultar cierto grado de admiración.
-Tantos elogios- dijo Nott con amargura- cualquiera diría que estás tentado a ofrecerle unirse a nosotros.
-No creas que no lo he pensado- respondió Avery- pero tú, mi querido amigo, eliminaste cualquier posibilidad de alianza, le mataste al hijo y lo intentaste con su mujer. Es suficiente, me niego a seguir perdiendo hombres persiguiendo a ese warg. O seguir quedando en ridículo.
-Peor, todavía no sabemos donde está el maldito muchacho- dijo Dolohov chasqueando los dedos, uno de los guardias se adelantó esperando ordenes. Dolohov momentáneamente lo ignoró, un pensamiento había acudido a su mente, alejando cualquier otra cosa.
-Y hablando del Malfoy mayor, ha estado muy bajo perfil estos últimos meses- dijo Dolohov suspicaz, su intensa mirada se clavó en Avery, quien era el mas tolerante de los tres que conformaban el Trivuriato- no he escuchado ni una sola queja. Acude a nuestras reuniones y se dedica sociabilizar con todos nuestros aliados como si fuese una maldita fiesta para tomar el té, incluso ha participado en alguna que otra discusión de las nuevas leyes en el ministerio. Me inquieta que su casa sea inencontrable, ahora la única forma de llamarlo es invocando la marca tenebrosa.
-Déjalo tranquilo, que se esconda, sigue enviando el dinero y eso es lo importante- dijo Avery levantando su mano restándole importancia al comentario- lo que haga con su tiempo es problema de él. Malfoy fue siempre un mortifago mediocre, un incapaz, no sirve para luchar, pues que se ocupe de seguir siendo nuestro financista, ya que se le da tan bien producir galeones.
-Me pregunto que está tramando- contestó Nott- es muy raro que no haya levantado un dedo para impedir que le hagamos daño a su retoño y mas extraño aun, que se esconda con tanto celo.
-No sabe lo de su hijo, aunque no niego que seguro lo sospecha, Draco Malfoy no estará muy dotado para la lucha, pero no es ningún tonto- dijo Avery- él es consciente que estamos pendiente de cada una de sus reacciones y de cada palabra de su boca, está simplemente observando para guardar sus intereses económicos, después de todo, no es poco el dinero que ha invertido. Hasta yo haría lo mismo….de hecho….lo hice en mi momento, la primera vez que Voldemort intentó una guerra. Pero tienes razón, algo trama. Pronto nos ocuparemos de él, cuando Draco Malfoy deje de ser imprescindible, lo mataremos. .
-Llévate esta porquería de aquí….ni los perros se la comerían…quémalos en la primera chimenea que te encuentres- ordenó Dolohov de pronto bruscamente al guardia que se había acercado señalándole las cabezas, para después sentarse en el sitio que le correspondía a la derecha de Avery.
-¡Fuera!- gritó Nott a los guardias que quedaban, estos se apresaron a cumplir la orden. En un segundo estuvieron solos, el concilio empezaba.
-Hemos sido descuidados- dijo Avery- la importancia de ese muchacho debimos conocerla desde un principio, su nombre debió estar en esa maldita lista. Draco Malfoy alega que intentaba proteger a su hijo y nada más.
-Es tan importante como Rose Weasley- agregó Dolohov- son dos cabos sueltos de los que tenemos que ocuparnos a la brevedad- luego miró acusadoramente a Nott- y de paso tus dos cabos sueltos.
-En cuanto a Scorpius Malfoy- dijo Nott- no se porque te empeñas en buscarlo, él vendrá a mi, busca venganza.
-Ese muchacho no puede hacerse del control de los warg, debemos impedirlo a toda costa. Contábamos con wargs para esto y por nuestra falta de previsión ahora estamos jodidos- dijo Dolohov
-Es inevitable que se haga del poder- contestó Avery- nuestros informadores así lo han afirmado. Ha ganado a casi todas las manadas del este, solo es cuestión de tiempo, pero no necesitamos a todos los wargs, los pocos que tenemos nos servirán. De todas formas, el muchacho puede querer lo que sea, pero dudo que el consejo en pleno permita que nos declare la guerra abiertamente. No, no vendrán los wargs, solo será Scorpius Malfoy y Nott se encargará de él, ahora tiene el poder suficiente para hacerlo.
Los dos ancianos miraron a Nott, las tinieblas se arremolinaban a su alrededor, un halo oscuro y siniestro que solo acentuaba su crueldad. Nott había hecho un pacto infernal con el Heraldo, obteniendo un montón de posibilidades hasta ahora vedados para un ser humano. Avery y Dolohov estaban impacientes por verlo en acción.
-¿Y la chica?- preguntó Dolohov- el Inominado no accederá a nuestras peticiones si esa chica no muere. ¿Que te ha dicho tu esposa?
-Marina claramente ha visto que la tendré en mis manos…pronto- dijo Nott, sus ojos de pronto se oscurecieron hasta volverse completamente negros, despidiendo mas maldad de lo usual- de eso no hay lugar a dudas. Ella va a morir.
-¿La resistencia que está en Irlanda? ¿Qué haremos con ellos?- preguntó Dolohov.
-Por ahora nada, ellos se han mostrado bastante inútiles en concretar algún ataque contra nosotros que valga la pena, de hecho, hace meses que no realizan ninguno- dijo Avery- intuyo que deben tener problemas internos. Por lo pronto no constituyen una amenaza, poco a poco infiltraremos traidores dentro de ellos. Mientras tanto, Inglaterra es nuestra y debemos consolidar nuestro dominio.
-No podemos infiltrar a nadie sino sabemos donde están- contestó Dolohov.
-Pronto- Nott tomó una copa de vino y empezó a pasar un dedo por su borde distraídamente- alguno de ellos se equivocará, se delatará y allí, entonces tendremos nuestra oportunidad.
-Curioso viniendo de ti, que no practicas precisamente el don de la paciencia- dijo Dolohov.
-Te equivocas, ahora mas que nunca se que ser paciente me dará el éxito- dijo Nott tomándose un trago.
-¿Me pareces que tienes un plan o son ideas mías?- preguntó Dolohov.
-Tengo un plan…pero necesito tiempo para llevarlo a cabo- contestó Nott.
-¿Cuánto?- preguntó Avery impaciente.
-Pronto- respondió Nott hosco.
-Considero una prioridad encontrar a Scorpius Malfoy y matarlo, sin necesidad de ensuciarnos las manos directamente, contrario a lo que piensa Nott, no esperaré que ponga un pie en Inglaterra. Ya se le considera un warg peligroso- dijo Dolohov- visto que ustedes no han elegido bien a quien debe cazarlo, yo he traído conmigo, al único hombre que no fallará en encontrárselo frente a frente.
-¿Quién?- preguntó Nott curioso, puesto que no se le ocurría por los momentos ningún nombre. A menos que…
-Pasa- gritó Dolohov. Las puertas se abrieron y entonces entró al comedor un hombre alto y delgado, de ojos grises y el cabello negro recogido en una coleta. Vestía elegantemente con una tunica de última moda marrón y verde oscuro, además de un lujoso abrigo de cachemira. Sus facciones eran recias, como si estuviesen cinceladas en mármol. Su andar era decidido y su cínica sonrisa se la dedicó a todos los presentes.
-Vaya…vaya- Nott empezó a reír cuando lo reconoció. Él mismo era llamado el mas loco de los locos por sus seguidores, pero el individuo que tenia enfrente bien que le hacia la competencia. En apariencia, ese hombre siempre fue una pantomima de mortifago, mas preocupado de su peinado que de cualquier otra cosa, pero verlo en acción, era una delicia, era implacable y lo mas escalofriante de todo, era un sabueso humano, condenadamente inteligente y astuto, capaz de rastrear casi cualquier cosa, nadie ni nada se le escapaba. Fue el único que dio con Harry Potter en su momento, atrapándolo cuando nadie mas pudo, ni siquiera el chico-que-vivió, uno de los mejores magos de la historia, logró eludir esa persecución. Con el Heraldo dedicado a acechar a Rose Weasley y derribar su protección mágica, sin duda él era la segunda mejor opción para buscar y encontrar a Scorpius Malfoy donde quiera que estuviese aunque fuese en la mitad del infierno. Nott lo había desechado tempranamente, porque ese hombre estaba desaparecido desde hacia mucho tiempo …hasta ahora.
- Scabior ¿Y donde te habías metido? Tengo mas de veinte años que no se de ti, fuiste la primera rata que abandonó el barco o debo decir el primer carroñero que huyó cuando el Señor Tenebroso cayó- Nott estaba absolutamente complacido de ver a ese hombre allí.
-No huí, simplemente ya no me agradaron las condiciones de trabajo. Recibir el beso del dementor por atrapar mestizos y muggles no estaba en la cláusula.- aclaró Scabior, con una voz educada, su acento ingles era de clase alta. Aparentaba unos cuarenta años. Tenía una posición social acomodada, siempre tuvo mas que suficiente dinero para vivir Lo que hacia, cazar humanos y otras criaturas mágicas, era simplemente un excéntrico hobbie. Una diversión que había perfeccionado a tal modo, que nadie lo igualaba. Y que le pagasen por ese trabajo, era más que satisfactorio.
-Nuestro mejor mercenario- comentó Nott- que desperdicio tu ausencia tan prolongada. He podido hacer uso de ti mucho antes y ahorrarme un montón de problemas.
-Así que buscaste a un carroñero para encargarse de la presa- dijo Avery complacido y luego se dirigió a Dolohov- muy original. ¿Ya sabe a quien tiene que cazar? ¿Se lo dijiste?
-Por supuesto- dijo Dolohov exhibiendo una sonrisa cruel- y cuando supo que iba a rastrear a Scorpius Malfoy, ni siquiera aceptó el pago. Scabior odia a los Malfoy´s por muy buenas razones, las mejores.
-Y ¿Cuáles serian esas razones?- preguntó Nott curioso.
-No lo sabes….hum…que rareza, pero de todas formas tú .no tendrías forma de saberlo ¿cierto? Jamás te han gustado los chismes Nott, por eso no estás enterado- comentó Avery complacido, por fin un asunto del que Nott no tenia ni puta idea, todo un logro, el muy hijo de puta después de su pacto con el diablo, parecía omnisciente y omnipresente - la existencia de algunos bastardos no es muy conocida en el mundo mágico y tú ni siquiera habías nacido cuando sucedió.
-¿Qué bastardos?- preguntó Nott.
-Los bastardos de la primera guerra mágica- dijo Dolohov- los hijos ilegítimos de los mortifagos de nuestra generación. Algunos productos de la degradación y la infamia otros simplemente hijos de la pasión insensata de un hombre por una mujer. Después de todo, mí apreciado Nott, algunos de nosotros tuvimos alguna vez sangre caliente en las venas.
-¿Quién es tu padre?- Nott entonces se fijó en los ojos de Scabior, de un tono gris acero que se le hacia muy familiar.
-Soy el medio- hermano de Lucius Malfoy- dijo secamente Scabior- el hijo menor de su padre Abraxas, el hijo ocultado y no reconocido. Mi madre fue Louise Scabior, una gran señora sangrelimpia si me permito recordarles, una mujer que fue engañada vilmente por el maldito de mi padre biológico.
-¿Qué fue lo que sucedió?- preguntó Nott.
-Abraxas Malfoy se la llevó a la cama y le prometió matrimonio- explicó Avery- por supuesto…no cumplió. Nada que alguno de nosotros no hubiésemos hecho alguna vez, solo que se metió con la mujer equivocada, una con un apellido muy importante a cuestas.
-Un bastardo Malfoy….el único en la historia de la familia…me imagino que el viejo no lo reconoció para no perjudicar su reputación ni la de la dama ¿Por qué rayos no se casó con ella y resuelto el problema? - dijo Dolohov.
No es el único bastardo Malfoy que vive…la voz del Heraldo resonó en la cabeza de Nott, el hombre frunció el ceño desconcertado. Existe otro…. Mientras tanto la conversación seguía a su alrededor.
-Lucius no estaba de acuerdo ni lo estuvo jamás, convenció a su padre de echar tierra sobre el asunto- contestó Avery- él se iba a casar con Narcissa por esa época, los Black´s y los Scabior eran enemigos mortales. No era conveniente.
-Pero ni mi madre ni yo olvidamos jamás, juré vengar su honor algún día, por una u otra razón se me han escapado dos generaciones de Malfoy´s , ahora cumpliré- contestó Scabior- Y como bien dices, soy un bastardo con todas las de la ley y de todas las formas posibles.
-Bien…bien….al parecer...el asunto va a quedar en familia- concluyó Nott riéndose a carcajadas.
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-Tienes buena estatura- dijo Alphonse mientras recolocaba los electrodos a Rose, ella permanecía de pie con los brazos extendidos en cruz totalmente en ropa interior. Draco observaba con interés clínico sentado en una silla- brazos y piernas largas, aun le falta fuerza pero eso lo remediaremos. Lo que mas me gusta es el sentido del equilibrio que posee, Madame.
-No te equivoques Alphonse, debes ajustar la energía adecuada para alguien de la contextura de Rose- dijo Draco hablando por experiencia propia. Cuando se los colocaron, habían requerido al menos tres ajustes. Eran artefactos muy delicados, funcionaban como un intrincado mecanismo de relojería, Alphonse les decía neuronas Cyborg. Cada par se colocaba en un punto específico del cuerpo y actuaba como una placa neuromuscular accesoria.
Alphonse realizó unos cuantos hechizos para que los electrodos se ocultaran debajo de la piel de Rose, ella sintió un leve cosquilleo pero después nada mas. Draco le aseguró que eran seguros, él mismo los probó, cuando le contó a Rose lo que podía hacerse llevándolos, ella aceptó de inmediato. Ya habían tenido prácticas de combate anteriormente, generalmente Draco le enseñaba algunos golpes, pero en general eran solo ejercicios, pero con los electrodos seria la primera vez que luchasen cuerpo a cuerpo. No le incomodaban a, pero luego de unos segundos, el hormigueo se extendió sobre todo en el lado derecho de su cuerpo, ella sintió como recuperaba la fuerza muscular. Aunque eso no era el único aparato extraño que tenía dentro de su cuerpo. Llevaba insertado un audífono en su oído izquierdo también cortesía de las habilidades de Alphonse Rascar.
-¿Cómo se siente?-preguntó Alphonse observando apreciativamente a la chica.
Rose era tan alta como el hombre, delgada pero con unas curvas exquisitas, el medimago se había demorado lo mas posible para poder admirar ese cuerpo maravillosamente femenino. Su piel era blanca, alabastrina, sus cabellos de un tono castaño oscuro (según la chica, había oscurecido mucho al crecer de nuevo con ayuda mágica) y el color de sus ojos era azul mar, sus caderas eran pronunciadas y sus pechos muy tentadores. Pero era su rostro el que impactaba. La protegida de Malfoy era una mujer bellísima, cuando la examinó la primera vez estaba herida y maltrecha, pero la chica se había recuperado estupendamente bien. Y si bien él ya era un anciano, cuando se le presentaba la ocasión, no despreciaba la vista de unos encantos femeninos tan excepcionales.
-El entumecimiento está pasando- dijo ella moviendo los brazos. El medimago asintió complacido
-El dispositivo en su oído, ¿funciona correctamente? ¿No le molesta?- preguntó Alphonse
-No escucho nada por mi oído izquierdo sino es con este aparato que llevo- dijo Rose- pero además ahora puedo percibir a una persona cuando está cerca y saber quien es si lo conozco, sin contar lo de mi equilibrio.
-Eres un mago físico- contestó Alphonse, sus ojos se detuvieron en los estupendos pechos de la chica un segundo sin ningún tipo de disimulo, para bajar a lo que se encontraba escondido entre los muslos. "si tuviese cuarenta años menos haría cualquier cosa por echarme un revolcón con esta mujer"- como todos los Walpurgis, eres excepcionalmente dotada para la magia, solo que en tu caso, además tienes los sentidos aumentados. Naciste así, solo que parte de tu cerebro se tuvo que apagar para que lo sintieras.
-Créame- dijo Rose, sin prestar atención al grosero reconocimiento del sanador- no estoy nada contenta por el motivo.
-Alphonse creo que ya hemos terminado- dijo Draco secamente. No se le había pasado por alto los ojos ávidos de Alphonse sobre Rose y no le gustó para nada, de hecho, le molestó muchísimo- Rose, ya puedes vestirte.
-Me disculpa- dijo Rose mirando al medico
-Por supuesto madame- dijo Alphonse inclinando la cabeza. Rose fue detrás de un biombo y se colocó un pantalón y una camiseta de tirantes. Alternativamente levantaba la cabeza para ver que estaba haciendo Draco, que en ese momento despedía con un apretón de manos a Alphonse, quien después de ganar unos cuantos millones de galeones con sus artilugios, estaba mas que satisfecho.
-Es un placer trabajar con usted Monseuir Malfoy- dijo Alphonse- y con su protegida. Es una muchacha encantadora, debe usted quitarle los pretendientes de encima a porrazos.
-Seguro que si. Uno de mis elfos te acompañará a la salida, gracias por sus servicios Alphonse- contestó Draco sonriendo falsamente. Alphonse se retiró.
Draco se acercó al biombo, Rose se estaba arreglando el cabello y asomó la cabeza por una de las persianas.
-Ese tipo no es de mi agrado. ¿Tendré que verlo de nuevo?- preguntó ella trenzándose el cabello, mirando de reojo a Draco, él detallo su perfil, sus labios rojos y llenos, su pequeña nariz afilada. Su molestia era irrazonable, Alphonse simplemente dijo la verdad, ella últimamente se había puesto bien bonita.
-No, a menos que alguno de los electrodos se averíe- contestó Draco.
-Me miraba como si fuese a comerme viva- dijo Rose con un súbito estremecimiento- me sentí incomoda.
-Alphonse te miró como lo hace un hombre con una mujer atractiva- dijo Draco- acostúmbrate, no se porque, pero tienes algo que llama la atención de inmediato, es lógico que la gente te admire.
-Tú has visto bastante de mí y no me miras así- respondió ella y de pronto se ruborizó, solo de recordarlo.
-Rose, eso no lo sabes- respondió Draco tensándose, cuando Rose le contestó agitando sus pestañas y dedicándole una discreta sonrisa con sus labios rojos y sus mejillas arreboladas, luciendo absolutamente encantadora, él percibió una sensación conocida en su cuerpo concentrándose en un sitio innombrable, pura excitación. Lo interpretó como una respuesta primaria masculina ante un gesto de coquetería casi innato, hecho inconscientemente. Draco meneó la cabeza de un lado a otro muy contrariado y culpable, sintiéndose como la mierda por una fracción de segundo. Aun cuando dispuso lo contrario hacia meses, era obvio que le faltaba una buena hembra en la cama. Porque de seguro que no miraba a Rose tan descaradamente con Alphonse, pero los ojos se le iban de vez en cuando….pero que mas daba… él también era un hombre. Solo que iba a tener que deshogarse con otra. Pensar de otro modo era inconcebible.
Rose dejó su cabello quieto y le clavó la mirada, Draco se la mantuvo unos instantes, asumiendo la actitud fría y hermética que lo caracterizaba. Gestos que a ella le parecían irresistiblemente interesantes ¿como ese hombre podía parecer una estatua de hielo la mayoría del tiempo y esconder tanta intensidad en su interior?
-¿Me gustaría saber que piensas de mi aspecto? Ya que ahora no puedo leerte la mente si tú no quieres, seria bueno que me lo dijeses- preguntó ella. Draco sonrió muy a su pesar.
-Tienes los ojos mas azules que he visto en mi vida- contestó Draco-y el resto me lo reservo.
Felicia tenia razón, siempre fue un ciego respecto a Rose, jamás había reparado en su atractivo físico, nunca…hasta ahora…La adolescente que conoció se convirtió ante sus ojos en una mujer. Esa chica, ahora sana, con ese cabello castaño ondulado que le llegaba a la espalda mas un cuerpo y una cara de diosa, era pura dinamita. Pero no era eso lo que lo atraía, él estaba acostumbrado a tratar con mujeres despampanantes, de hecho se había llevado a la cama a tantas de ese tipo que ya ni lo recordaba. Rose le llamaba la atención, no tanto por tener un cuerpo voluptuoso, que de paso, no era el caso, ella era mas bien delgada, sino porque estaba rodeada por un aura muy luminosa, su espíritu era hermoso. No era escandalosamente sexy, sino mas bien una mujer de esas en donde se intuía sutilmente un montón de promesas sensuales cubierta con gestos inocentes, un secreto que cualquier hombre estaría deseoso por descubrir. Por supuesto, cualquier hombre que no estuviese en la posición de Draco Malfoy.
Rose tuvo la punzada de un recuerdo atravesándola…"Tienes los ojos mas azules que he visto en mi vida", ella había escuchado eso antes, pero no de boca de Draco…De nuevo, otra vez, esa voz…esa maldita voz. Enseguida empezó a sentirse mal.
-¿Estas lista?- preguntó Draco saliendo de unos pensamientos que él consideraba totalmente impropios de su parte. Ella era su alumna…además, algo parecido a una confidente, puesto que no había tenido más remedio que compartir muchos secretos con ella, quizás una amiga, pero nada mas.
-Si- respondió ella en tono seco. Su conversación cómplice de pronto se disfumó como una voluta de humo. De nuevo el muro entre ellos. Después de todos esos meses, todavía su relación era algo tensa, si bien él había aprendido a bloquear la conexión mental y ella se controlaba bastante bien. Rose estaba molesta porque sentía que Draco le ocultaba cosas, además de estar impaciente por empezar el enfrentamiento contra el Trivuriato, necesitaba ver a su familia y mientras ellos no dieran el primer paso no los vería.
Rose salió del biombo y se colocó frente a frente a Draco, ella llevaba ropa deportiva, él vestía como siempre, con un sobrio traje oscuro abotonado.
-Estírate primero- dijo él mientras movía su cabeza de un lado a otro preparando su musculatura. Cuando empezaron a entrenar, debido a su mala condición física, él fue muy condescendiente con ella. Ahora con los electrodos, la cuestión seria distinta.
-Dije que estoy lista- dijo ella corriendo hacia él, dando un vertiginoso salto que la elevó unos metros sobre el suelo. Rose se sorprendió por un instante debido a la velocidad y la altura que consiguió, pero pudo controlar la dirección de su pierna cuando intentó patear a Draco en el pecho y derribarlo. El hombre fue mas rápido y realizando una maniobra interceptó la pierna de Rose con la suya. Ella cayó limpiamente al piso, sostenida por un solo pie, conservando perfectamente el equilibrio. Verla haciendo eso, fue increíble, cualquier otro hubiese caído torpemente sobre su trasero.
Draco caminó de un lado a otro con lentitud, mirándola de reojo, ella no le quitaba los ojos de encima. En una fracción de segundo, Rose de nuevo se levantó, corrió y cuando llegó hasta él le hizo una llave doblándole el brazo detrás de la espalda, Draco sonrió cuando la percibió utilizando toda su fuerza sobre él, entonces, se deshizo de nuevo de Rose, girando su brazo casi a un ángulo imposible. Entonces fue ella la que estaba apresada por él.
-Tu punto es la agilidad, no la fuerza, yo soy un hombre y tú una mujer, tengo mas poderío físico que tú, como los dos llevamos los electrodos, la diferencia se mantiene, jamás me ganaras de esa forma, enfrentándome abiertamente, mas bien, utiliza mi propia fuerza física contra mi- le dijo Draco antes de soltarla.
-Es increíble- Rose se tocaba el brazo derecho, que tantas molestias le había dado en el pasado, ahora funcionaba bien, igual que el resto de su cuerpo. Estaba satisfecha- estos electrodos de verdad si funcionan.
-Te lo dije- dijo Draco- son un buen invento.
-Valen lo que pagaste- dijo Rose- puedo imaginarme miles de cosas que hacer con ellos.
-De todas formas- explicó Draco- tú papel no implica que debas ir directo a una pelea cuerpo a cuerpo. Tú magia deberá bastar. Solo te enseño estas cosas como medida de precaución, para que te defiendas si se presenta la ocasión y no puedes escapar.
-Ya lo se- dijo Rose.
-¿Como va la lectura?- preguntó Draco. Una de las tareas impuestas a Rose era estudiar los cientos de volúmenes de la Biblioteca del Castillo de Duhm, los antiguos manuscritos de los Walpurgis. No muy diferente al estilo de enseñanza que ella experimentó cuando estudió en Hogwarts. Incluso, Draco le hacia exámenes regularmente.
-A este ritmo creo que terminaré en unos veinte años- respondió Rose con sarcasmo, provocando que Draco frunciese el ceño. De un tiempo a la fecha, ella recuperó algo del sentido del humor, uno bien sofisticado, lleno de ironía, muy parecido al de Scorpius por cierto. Rose cuando vio su cara contrariada y temiendo que le asignara mas horas de estudio se apresuró a agregar- es un chiste Draco, en realidad he hecho una selección de textos, deje la historia de lado por los momentos y me estoy concentrando en los libros de hechizos que pueda necesitar.
-El aprendizaje de Walpurgis nunca termina- dijo Draco- el objetivo del periodo de instrucción de un caballero de la orden es ofrecer las herramientas necesarias que conduzcan a la utilización adecuada del conocimiento mágico. Aun todavía yo estoy aprendiendo cosas nuevas cada día. Hoy practicaremos algo de magia básica, cosas que aprendiste en Hogwarts.
-¿Cosas como que?- preguntó Rose.
-Supongo que sabes lanzar una maldición reductora como dios manda- dijo Draco.
Rose lo percibió como una provocación, no le gustaba que se burlaran en su cara, menos que la subestimaran, ofuscada agarró su varita y la apuntó a un mesa que estaba justo detrás de Draco, él tuvo que hacer un movimiento rápido para que no le alcanzase la maldición. La mesa quedo hecha añicos.
-Nada mal- dijo Draco apreciativamente- nada mal. Pero eres demasiado impulsiva, tienes mucha rabia dentro de ti. Aprende a controlarla, sácala de tu sistema, si pierdes los sesos pierdes la vida.
Draco se acercó a Rose y con un movimiento rápido de su bastón, logró quitarle la varita de las manos, la chica retrocedió ante el ataque. Draco se fue contra ella, le hizo una llave y se colocó por detrás, con el bastón sirviéndole de ancla contra su cuello.
-Desprevenida totalmente- dijo el hombre con pasmosa tranquilidad, Rose sentía su respiración caliente sobre su cuello, intentó patearle las piernas pero él se lo impidió- esto merece una reprimenda.
-Pero dijiste que no necesitaba pelear- protestó Rose.
-Antes de aprender otra cosa, vas a tener que moderar el carácter, siéntate en el suelo y medita sobre lo que te he dicho- dijo Draco soltándola
-¿Te estas burlando de mi?- dijo Rose.
-No- contestó Draco y fue a sentarse en una silla. Rose permanecía de pie, Draco dio un largo suspiró de resignación y agregó- Siéntate, un rato con el yoga no mata a nadie.
-No- contestó ella bruscamente. Estaba cansada y no tenia cerebro para meditar absolutamente nada. Además, estaba harta de que Draco controlase cada aspecto de su vida.
Paciencia…debo tener mucha paciencia, se dijo Draco.
-¿Por qué estás molesta conmigo? Pareces una maldita olla de presión a punto de estallar. No me mientas Rose, siento lo mismo que tú sientes….solo que la mayoría del tiempo trato de no prestarte atención. Prometiste obedecerme y no veo que lo estés haciendo en este momento.
-Me ocultas cosas- dijo ella llegando al quid del asunto de lo que la estaba molestando. En general era bastante sincera con Draco, pero era la primera vez que se lo comentaba tan abiertamente- lo se. Y se que no me lo dices porque temes mi reacción. Además esta espera se está haciendo muy larga, quiero ver a mis padres.
-Cuando crea conveniente haremos el primer movimiento- dijo Draco- será pronto, el tiempo apremia. La resistencia en Irlanda está inquieta.
-Daria lo que fuera para superar esta laguna mental- dijo Rose – es demasiado frustrante.
-¿No recuerdas que pasó en tu ataque? ¿Qué fue lo que te salvo? – Draco tanteo el terreno. Cada día que pasaba le costaba mas ocultarle lo de Scorpius y su hija, no quería seguir haciéndolo, igual ella se enteraría tarde o temprano. Draco tenía un mal presentimiento al respecto. Ella tenia que recordarlo- Haz un intento ahora, revisa tu memoria. ¿Que te salvó de las manos de Nott?
Rose sintió como si su cabeza fuese a explotar, una rabia indomable se apoderó de ella, airada, se fue directamente contra Draco, él se levantó de la silla para esperarla, de alguna manera tan alterado como Rose. No tenia nada en contra la chica, pero solo que verla así, encendida en furia, tan parecida a Hermione cuando se enfadaba, revolvió un montón de recuerdos y sentimientos. Y eso era algo que debía evitar a toda costa.
-¿Qué es lo que sabes?- dijo ella, las imágenes de su ataque volvían a ella, algunas claras, otras confusas y borrosas. Rabia…pura y absoluta rabia y también tristeza. La cara de Rose se contorsionó, la intensidad de sus emociones fue tal, que Draco tuvo problemas para evitar dejarse llevar por ellas. "Maldita conexión mental", si ella se descontrolaba, él lo sentía como propio
-Tienes que recordarlo por ti misma- dijo Draco manteniendo el control, desanimado, lamentablemente ella no había pasado la prueba. Su magia se había inestabilizado de nuevo. .
-¿Qué es lo que sabes? -apremió Rose y se acercó mas a él en actitud beligerante.
-Detente- dijo Draco alarmado, intentando mentalmente dirigir sus intensiones. Rose se dio cuenta y eso la enfureció mas aun.
-No- ella se acercó y Draco vio como sus manos se cubrían con una especie de plasma azul eléctrico. Ella se acercaba a él, envuelta en un aura de rabia y confusión.
-Rose…cálmate- Draco levantó la voz.
-¿Que me ocultas?- preguntó ella, mientras levantaba las manos a cada lado de su cuerpo, el plasma se convirtió en dos esferas de luz, que oscilaban amenazantes frente a él. Draco la miraba impresionado. Durante cuatro meses percibió destellos de la magia Walpurgis en Rose, pero ahora era testigo de su destreza impecable en esta. Ella podía hacer magia sin varita y controlar los elementos tan bien como él.
-Cuidado con lo que haces Rose, soy tu maestro, cualquiera diría que estas a punto de atacarme, observa tus manos- dijo él con tranquilidad.
Rose entonces lo obedeció, miró sus manos, cerró los ojos e hizo desparecer las esferas, ella poco a poco recuperó la calma y bajó su rostro apenada, Draco se acercó.
-Te descontrolaste….no puedes dejar que tu mente se desvíe- dijo él- debes mantenerte concentrada. No te oculto cosas, no en el estricto sentido de la palabra. Te prometí responder todas tus preguntas y nada más. Tú debes recordar, preguntarme y yo te lo diré.
-No puedo…no puedo hacerlo- gimió ella angustiada.
Draco llegó hasta Rose y le alzó la cara levantado su barbilla, ella estaba llorando en silencio, la rabia se había extinguido y solo quedaba una profunda tristeza.
-¿Ahora que sucede?- preguntó él comprensivo.
-Odio esto- dijo ella- odio cada palabra que me dices, como me empujas, como me obligas. Al mismo tiempo…tú….no tengo más nadie que a ti Draco.
-Odiar a veces bueno- dijo Draco- te hace más fuerte, mas decidido.
-Yo no soy así- dijo ella.
-La gente cambia- dijo él.
-No quiero ser como tú- dijo ella todavía llorando.
-No te lo recomiendo- dijo él tentado a reír a carcajadas por el comentario- pero es preferible cualquier cosa que ser una llorona como tú.
-Maldito seas- dijo ella apartándose de él, luego se quitó el aparato del oído y lo lanzó al piso. Él ya le había advertido que era un canalla la mayoría de las veces, pero no iba a soportar su patanería ni su autoritarismo-. No quiero oírte mas….lo detesto, te detesto, me detesto…odio lo que soy, pero necesito ser un Walpurgis…para …para….lo odio….odio a Nott…tiene que morir…lo entiendes…él tiene que morir.
-Rose- Draco sintió que su corazón se ablandaba, enseguida se arrepintió de su dura actitud. De pronto la abrazó, ella hacia todo el intento por quitárselo de encima, él seguía abrazándola. Le agarró la cara con las manos para que lo mirara y ella seguía negándose y cerrando los ojos, Draco insistió hasta que ella abrió los ojos.
-Llora- dijo él.
-¿Que?- preguntó ella.
-Llora todo lo que quieras- dijo él- pero llora aquí contra mi hombro, donde nadie podrá ver tu fragilidad, donde nadie se aprovechara de tu punto débil. Llora niña, llora por lo que alguna vez fuiste y por todo lo que has perdido.
Aunque todavía no sepas exactamente lo que perdiste…se dijo Draco.
Rose ahogó un gemido, entendió lo esencial, él se estaba ofreciendo para consolarla otra vez. Ella apoyó su cara contra su hombro y lloró por muchas minutos. Draco la abrazó con fuerza, amoldó su cuerpo al de ella y empezó a tener de nuevo esa sensación extraña, de placidez y emoción cuando la tocaba, trató de controlar ese sentimiento profano que se había instalado en él con respecto a Rose, esa atracción, ese reconocimiento.
Está hecha un desastre, confusa, no debería ser entrenada en esas circunstancias pero no tengo mas remedio. Ella tiene que saber que Scorpius está vivo…lo más pronto posible. La existencia de sus sentimientos hacia él es lo Rose echa en falta. No quiero forzarla, pero intuyó un mal mayor sino lo hago.
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Aberforth Dumblendore se dedicaba a examinar los vasos que tenia sobre el mostrador en una esquina de su pub. Levantó uno y lo miró por la boca, el vidrio actuaba como un lente distorsionado y entonces lo vio, entrando por la puerta. Enseguida que apartó el vaso que le servia como catalejo lo reconoció, Theodore Nott, el mismo que viste y calza, uno de los tres hombres que conformaban el Trivuriato, el autodenominado Señor del Castillo de Hogwarts. Aberforth no se sorprendió en lo absoluto, más bien le extrañaba que no lo visitase anteriormente durante todo ese tiempo porque Nott sabía que él estaba allí en Hogsmade. Aberforth no huyó a Irlanda como tantos otros durante la invasión, había hecho una promesa hacia muchos años a su fallecido hermano y se quedó cerca del castillo para poder cumplirla. Pero todo tiene un final y era hora de pasarle la batuta a los mas jóvenes.
El bar estaba solitario aunque eran las once de la noche. Nott se acercó al viejo, quien lo miraba fijamente con sus legendarios e intensos ojos azules, se sentó frente al mostrador y tomó una botella de whiskey de fuego para empinársela hasta el fondo, luego levantó el rostro y le sonrió malévolamente a Aberforth.
-Veo que el negocio anda de malas- dijo Nott- hoy no hay nadie por aquí. Oh…disculpa..se me olvidaba…Hogsmade está desierto…solo quedas tú. ¿Por qué será? Hum…esa siempre fue la pregunta del millón de galeones.
-Te tardaste lo tuyo en venir Nott….te he estado esperando desde hace mucho tiempo- dijo Aberforth quien seguía acomodando los vasos en las vitrinas tranquilamente, sin hacer caso en apariencia de la mortal amenaza que constituya la presencia de ese hombre allí.
-Lo se…pero tú no ibas a irte muy lejos de aquí ¿cierto? y yo simplemente estaba esperando la mejor ocasión para hacerte esta visita, mi atención ha estado enfocada en otros asuntos mas urgentes, pero no me olvide de ti, eso puedes tenerlo como seguro- contestó Nott y luego cruzó los brazos sobre los pechos- entonces Aberforth, permite que te cuente una historia.
-Tú dirás- dijo Aberforth con aplomo - escucho.
-Existió una vez una familia de sangre mestiza con grandes dotes para la magia, eran tres hermanos, dos chicos y una chica- explicó Nott mientras admiraba de reojo el cuadro de Ariadna Dumblendore – de la niña no hablaremos, pero el hermano mayor fue quizás el mejor mago que haya existido en esta tierra. Se llamaba Albus Dumblendore, sin duda un brujo excepcional. Tuvo un final un poco trágico es cierto, pero su legado continuó sin duda. El castillo de Hogwarts desde que llegamos y lo invadimos ha resistido todos nuestros intentos de desentrañar sus secretos. Obviamente supusimos que la mano de Dumblendore estaba mentida en todo esto, tejió intrincados encantamientos alrededor de la estructura y reforzó los ya existentes durante los más de ochenta años que permaneció como director. Pero me parecía raro que todo siguiese funcionando aun cuando él estuviese muerto. Entonces recordé que tú, el anónimo y olvidado cantinero de este cuchitril, eras su hermano. Como dije anteriormente, el secreto de este asunto, como muchos otros, involucra el poder mágico de la sangre.
-Vaya…te tomaste ocho años en averiguarlo…..mi hermano Albus lo hubiese descubierto en dos horas- se burló Aberforht con sarcasmo-No nos andemos con rodeos Nott, se que viniste a matarme, así que deja la cháchara y maldíceme de una buena vez por todas. No quiero retrasar mi entrada al infierno ni un segundo más.
-No…no….todavía no- contestó Nott inclinando su cuerpo en el mostrador, acercándose amenazante a Aberforth- me gusta jugar con mi comida.
-Siempre fuiste cruel…..amamantaste pura maldad de los pechos de tu madre- dijo Aberforth escupiendo al piso- Nunca me gustaste, ninguna de tus versiones, ni como Theodore ni como Marcus Nott. Eres una sabandija peor que tu padre.
-No menciones a mis padres- dijo Nott tenso, luego bebió otro trago de whiskey- el asunto es que descubrí que tú eres el guardián del castillo, supongo que fuiste escogido para tal fin por tu hermano, quizás fue su ultimo deseo. Tú eres el que sostiene esas defensas, solo el hecho que vivas supone una dificultad para nuestros propósitos. Y confirmé mis sospechas, cuando permaneciste aquí, en Hogsmade, cerca del castillo, cuando todos los demás contrarios a nuestra causa huyeron. Entonces, solo fue cuestión de ver la forma de eliminarte del mapa.
-¿Y la encontraste?- preguntó Aberforth haciendo gala de una sangre fría magistral- ¿O necesitas otros ocho años? No te apures Nott, puedo esperarte, mi salud es de hierro y como tú bien dijiste no voy a ir a ninguna parte.
-Tu altanería no me afecta en lo absoluto- dijo Nott riendo- después de todo…ya eres hombre muerto.
-Si tú lo dices- Aberforth se encogió de hombros.
-Theo…..-gritó Nott- ven aquí y tráeme a esa escoria.
Aberforth observó como la puerta del bar se abría de nuevo y dos niños, un chico y una chica de aproximadamente 13 años entraban por ella. La palidez de sus rostros le confirmó que estaban asustados. Reconoció a Molly Weasley y a su amigo. Aberforth jamás olvidaba una cara, además los había tenido bastantes veces en ese bar hasta que el castillo fue sitiado. Sabía que la niña estaba capturada, pero no tenia idea de que era precisamente Nott quien la mantenía cautiva, de seguro dentro de Hogwarts. Aberforth lamentó no tener manera de avisarle a su padre. Era una lastima pero ya no había tiempo. En cuanto al chico, lamentablemente para él, era lógico que su padre secreto lo mantuviese a su lado.
Los niños caminaron uno al lado del otro, las ropas de Molly estaban sucias y gastadas, en cambio Theo Jr. lucia muy elegante. Nott jaló de un brazo a la niña y la mantuvo sujeta contra él, el chico intentó impedirlo pero Nott lo apuntó. Aberforth se mantuvo inmóvil.
-No le hagas daño- dijo Theo Jr. casi en un susurro. Las lágrimas pugnaban por salir de sus ojos. Esa noche, Nott los encontró conversando en secreto en un pasillo solitario, y los había golpeado a ambos por desobedecer órdenes. Le había prohibido a Theo Jr. relacionarse con la niña de manera amistosa y entonces Nott decidió que era hora de ocuparse personalmente del aprendizaje de su hijo, lo cual también serviría para darle una lección de obediencia.
-No te lastimará- le dijo con dulzura Aberforth a Molly quien lloraba en silencio- en esta ocasión tú no eres su objetivo. Tranquila niña….tranquila.
-Me deshice el cerebro tratando de llegar a la manera adecuada de cómo matar al guardián del castillo de Hogwarts- dijo Nott- no creas que soy tonto, un hecho así podría traer graves consecuencias a su perpretador. Albus Dumblendore siempre pensaba en todo, al causante de tu muerte, le caerá un maleficio mil veces peor. Pero encontré la clave…la mano de un inocente llevará a cabo este asesinato, es la forma mas segura de hacerlo. El problema con tu hermano era que siempre fue demasiado sensible con el alma de los niños.
-Te maldigo en esta vida y la otra Nott- dijo Aberforth.
-Theo-el tono de voz de Nott era frío e impersonal- toma tu varita y mata a Aberforth Dumblendore.
-¡NO!- gritó el chico. Jamás había matado a nadie, quizás si amenazado alguna vez pero fueron tonterías, nunca en serio. Además el viejo Abe le caía bien. Miró asustado a Molly quien negaba una y otra vez con la cabeza, ella no podía hablar, Nott mantenía con un hechizo su lengua pegada al paladar.
-Lo harás- dijo Nott apuntando a Molly con su varita- porque yo así lo quiero y porque si no lo matas, yo mataré a tu amiga Weasley.
-No me hagas esto por favor…no quiero- imploró Theo Jr.- no volveré a ver ni hablar con Molly, lo juro, pero no le hagas daño ni a ella ni al viejo.
-No- contestó tajantemente Nott-si tengo que matar a Aberforth por tu incompetencia, veras como esta niña es asesinada frente a tus propios ojos, además no tendría ninguna gracia. Como dije, debe ser una mano inocente la que lo lleve a cabo, quien mejor que las tuyas Theo, no han sido cubiertas de sangre jamás. ¡MATALO!
El chico temblaba, Molly seguía negando con la cabeza, ella quería gritar ¡NO LO HAGAS! pero no podía hablar. Theo Jr. miró con pena a Aberforth, quien asintió con la cabeza.
-Hazlo Theo….no tienes otra salida….ni tú ni la chica y mucho menos yo- dijo el viejo Abe- mi misión esta cumplida, de cualquier forma iba a morir pronto…estaba esperándolo a él- señaló con un dedo a Nott- me tiene ganas desde hace tiempo, sabia que deseaba mi cabeza, pensé que me mataría a sangre fría como es su costumbre, pero no imagine que iba a maquinar esto….Una mano inocente…pocos se atreverían- sus ojos se clavaron en Nott- pero tú no has respetado ni siquiera tu relación con el chico para utilizarlo para este fin…eres despreciable.
-Puede que sea cierto- dijo Nott encogiéndose de hombros pero luciendo una sonrisa maquiavélica, sus ojos azules se habían oscurecido por completo- pero el fin justifica los medios. Además ya es hora que el chico sepa lo que significa ser un Nott en este mundo, es mi deber. .
-No temas….no sufrirás castigo por esto- dijo Aberforth intentando reconfortar a Theo Jr. quien seguía temblando visiblemente de pies a cabeza- Te auguro que algún día encontraras el amor y la paz que tanto ansias joven Nott.
-¡AHORA! ¡MATALO!- ordenó Nott impaciente apretando la punta de la varita en el cuello de Molly.
-Avada Kedravra- gritó Theo Jr. el rayo verde impactó a Aberforth quien fue despedido a gran distancia, debido a la fuerza de la maldición. El cadáver quedo con los ojos abiertos, y cuando lo vio Theo Jr. cayó de rodillas al suelo y empezó a respirara agitadamente, para después vomitar debido a la impresión. Mientras tanto Nott se seguía riendo a carcajadas, sujetando a Molly por un brazo.
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Ouvi milhões de vozes gritando
E eu quero ver quem é capaz de fechar os olhos
E descansar em paz...
Oí millones de voces gritando
Y yo quiero ver quién es capaz de cerrar los ojos
Y descansar en paz...
