Hola! :D una pequeña aclaración antes de empezar... para todas las que no sepan quién es Maya: es como la hermana Jonas! su padre era amigo del señor Jonas y murió cuando ella era muy pequeña, así que la familia Jonas se encargaron de cuidarla a ella y a su madre. Siempre la veréis en las fotos acompañando a los Jonas a todas partes, y es la mejor amiga de Nick.

Dicho esto, adelante, espero que os guste el capítulo :)


CAPÍTULO 25 – RECIÉN LLEGADA

-NARRA APRIL-

La gente parecía estar lista para la batalla: sombras de ojos, maquillaje de varias tonalidades, perfiladores oscuros, rímel, cepillos, secadores, alisadores… habían tantas cosas como en un centro comercial. Y el ropero... digamos que no me habría importado llevármelo todo a casa.

-¿Esto-esto es lo que vamos a llevar? –balbuceó Liz a mi lado. Ambas nos habíamos quedado boquiabiertas al ver todo aquello. Las dos ayudantes sonrieron.

-Claro que sí –nos dijo una de ellas. Nos habían dicho su nombre, pero sólo recordaba que empezaba por C, así que Liz y yo las llamábamos "las ces".

Después de casi una hora de peluquería, maquillaje y vestuario, volvimos a la sala con los fotógrafos, donde ya estaban casi todos. Sólo faltaban por llegar Faith y Kate que también habían ido a arreglarse. Me pregunté dónde estarían y por qué no habían venido con nosotras, pero tampoco me importaba mucho.

-¿Tenemos que estar aquí? –le pregunté a Galleta, que jugueteaba nerviosa con sus manos.

-Sí –se limitó a asentir. Se la veía histérica, pero ¿cómo no estarlo tras ver entrar a nuestros chicos al estudio?

Disney parecía saber exactamente lo que se hacía, vistiéndolos sexys pero a la vez recatados. Nadie quería que los padres armaran un revuelo por ver a los chicos descamisados. Sin embargo, nada más ver a Nick entrar con aire tímido pero decidido a la vez, mis piernas se pusieron a temblar. La camiseta de manga corta que llevaba tenía unos botones medio entreabiertos a la altura de su pecho, dejando ver su cuello en todo su esplendor. Sin poder evitarlo, me acerqué a él con paso acelerado, dejando a Galletita desatendida.

-Van a tener que mantenerme a una distancia prudencial de ti, porque si no, no te libras de que te desgarre la ropa en cinco segundos –le susurré al oído, procurando que nadie me oyera. Nick se rió ligeramente, cogiéndome de la cintura.

-Lo mismo digo yo –contestó, apartándome un poco para mirarme de arriba abajo.

-Ejem, quizá deberíais centraros un poco en el trabajo, ¿no creéis? –dijo Kevin, que estaba a nuestro lado. Me puse roja, agobiada al pensar que me había oído. Bajé la cabeza, avergonzada.

-Está bien, Kevin –respondió Nick, apartándome de él, como protegiéndome –no hace falta que seas tan duro.

El mayor sacudió la cabeza, alejándonos de nosotros con expresión seria.

-¿Qué le pasa a Kev? –le pregunté al pequeño.

-Hoy está de mal humor. Supongo que algo pasó anoche –murmuró. Abrí los ojos como platos, sorprendida de que hubiera tenido esa reacción.

-¿No-no te ha contado nada? –dije. Nick asintió con la cabeza.

-Sí. Pero esa no es razón para tratarnos así –espetó.

-Tranquilo, se le pasará pronto.

En eso, nos llamaron los fotógrafos para que nos fuéramos acercando. Busqué a Joe y a Liz con la mirada, para encontrarlos apartados en un rincón, con la escusa de beber agua. Sin embargo, la cara roja de Liz los delataba: poca agua estaban bebiendo. Seguro que se estaban diciendo cochinadas al oído, porque ella parecía histérica.

-¡Liz! –le grité. Ella levantó la cabeza, hasta dar conmigo –venga, venid ya.

Casi en un segundo, ambos llegaron a nuestra altura, justo a tiempo de escuchar las instrucciones del fotógrafo.

-Vamos a hacer unas cuantas tomas –dijo él –. En la primera quiero que Joe, Nick y Kevin aparezcan como si estuvieran escapando mientras que Liz y April van detrás de ellos, a punto de capturarlos.

Recordé la trama de la película: nosotras, fans locas que raptan a las estrellas del rock: ellos. Sonreí, pensando en lo original que estaba siendo el fotógrafo.

Los cinco pasamos delante de las cámaras, preparados para hacer las poses. Liz y yo nos miramos un segundo, intentando tranquilizarnos, y al cabo de quince minutos, el fotógrafo se quedó contento con esa primera toma.

-¿Qué va a ser lo siguiente? –preguntó Joe, curioso. El hombre sonrió, casi con malicia.

-Los Jonas vais a estar atados en el suelo con cuerdas, mientras que Liz y April estarán de pie al lado vuestro, mirando a la cámara con expresión de victoria –explicó.

Galleta y yo contuvimos una carcajada, mientras que intentábamos ponernos como él nos decía. Mientras, los tres Jonas se sentaban y se dejaban atar por los ayudantes. Creí que todo iba a salir bien… hasta que al fotógrafo se le ocurrió otra brillante idea.

-Está bien. Ahora vamos a hacer fotos de las parejas –dijo. Le miré alarmada. ¿Fotos? ¿Juntos? ¿Delante de todos?

-¿Cómo? –intervino Kev –le recuerdo que yo no tengo pareja en la película. ¿Puedo irme ya? –preguntó.

-No. Aún nos quedan de grupo para luego. Más las individuales –le dijo el fotógrafo. Kev asintió con la cabeza. Puede que estuviera enfadado o molesto, pero aún seguía siendo el amable Kevin que todos conocíamos.

Resultó que los primeros en ser fotografiados fueron Liz y Joe. Me sorprendía ver cómo Galleta dejaba a un lado su timidez y hacía caras, posaba y parecía calmada, haciendo todo lo que le decían. Los poses resultaron ser más o menos simples: Galleta abrazando a Joe mientras que él la miraba como si estuviera loca, luego otra de Joe mirándola como si se acabara de dar cuenta de que le gustaba…

Nick y yo nos quedamos a un margen, mirándolos posar. De pronto, él cogió su móvil, que descansaba en una mesa mientras que una de las ayudantes me retocaba el maquillaje para la siguiente fase. Sin embargo, yo no le quitaba el ojo de encima a Nick, que frunció el ceño y volvió a dejar el móvil sobre la mesa.

-¿Va todo bien? –le pregunté cuando volvió a mi lado. Él dio un trago a su coca-cola, como quitándole importancia.

-Sí, todo va perfecto –respondió, sonriendo brevemente.

Por alguna razón, no estaba demasiado segura de eso pero tampoco tuve mucho tiempo para pensarlo ya que enseguida nos llamaron: era nuestro turno.

-Te quiero –me susurró Nick justo antes de ponernos delante de las cámaras. Sonreí medio embobada, siguiéndole.

Nuestras poses eran parecidas a los de Liz y Joe, sólo que a mí me pidieron que besara a Nick en la mejilla mientras que él hacía como si fuera a apartarme. Entre toma y toma, aprovechando que el fotógrafo no miraba, le di un beso breve en los labios, mientras que él sonreía. Sin embargo, cuando me giré de nuevo hacia la gente que se arremolinaba alrededor, me quedé petrificada: Maya estaba allí.

-¡Está bien, sólo una más! –gritó el fotógrafo, sacándome de la nube. No pude dejar de mirarla casi por el rabillo del ojo, intentando descifrar su expresión. ¿Enfado, celos o rabia? Maya me miraba fijamente, como analizándome con detalle. Lo peor era que yo no podía devolverle una sonrisa o saludarla como muestra de simpatía.

Cuando por fin acabamos, Nick miró a Maya sonriendo, para luego cogerme de la mano y arrastrarme hacia ella. El corazón se me iba a salir del pecho; era casi como cuando conocimos a los Señores Jonas, pero esta vez era peor. Maya tenía casi mi edad, y ella sí que podía juzgarme.

-¡Maya! ¿Cuándo has llegado? –la saludó Nick, dándole un abrazo. No podía sentir celos de ella, ¿verdad?

-Hace unas horas –dijo ella, devolviéndole el abrazo. Yo me quedé detrás de él, esperando a que acabaran de saludarse. Al fin y al cabo, hacía mucho que no se veían –¿no has recibido mi mensaje?

-Eh, claro que sí –balbuceó él. Recordé el momento de antes de empezar a hacernos las fotos. ¿Por qué no me había dicho que era ella? –mira, esta es April.

Nick me cogió de la mano, acercándome hacia Maya.

-Hola, ¿cómo estás? –la saludé yo. Ella sonrió –tenía muchas ganas de conocerte.

-Igual yo –dijo, acercándose para darme un abrazo. ¿Estaba siendo sincera? –¿así que eres… la novia de Nicholas?

Me puse roja, muriéndome de la vergüenza.

-Sí –contestó Nick por mí. Maya le miró fijamente durante unos segundos, sin hablar. Él asintió con la cabeza. Era como si acabaran de tener una conversación sólo con la mirada.

Justo en ese momento, Joe vino dando un salto. Al parecer, ya estaba hiperactivo.

-¡¡Maya!! –exclamó al verla. Luego, se lanzó a darle un abrazo –¿cómo estás? No sabía que volvías hoy. ¿Y tu madre? –preguntó. Liz apareció por detrás, también intimidada por su presencia.

-Da miedo –me susurró en voz muy baja. Yo asentí con la cabeza.

-Mamá se ha ido a Texas, a ayudar a vuestros padres con la casa. Supongo que volverá con ellos, dentro de tres días –explicó.

-¿Y qué tal ha ido el viaje? –se unió a la conversación Kevin. De pronto, los tres Jonas la rodeaban, dejándonos un poco de lado a Galleta y a mí. Era raro, pero a la vez comprensible porque Maya era como una hermana para ellos.

-Todo bien. Aunque estoy un poco cansada –dijo –creo que me voy a ir a casa.

-¿Vas a estar tú sola? –preguntó Nick, con expresión de preocupación. Maya vivía en la casa de al lado de la de los Jonas, según tenía entendido.

-Sí –contestó ella, sonriendo –pero no te preocupes Nicholas; ya no soy una niña, sé cuidarme sola.

Eso me daba miedo. Era una forma de decir "no me veas ya como una mocosa, soy toda una mujer con pechos". ¿Le acababa de lanzar una indirecta a mi novio? Si era así, al parecer Nick no se dio cuenta.

-No tienes por qué quedarte sola, Maya –le dijo el pequeño –tenemos sitio de sobra en casa, y lo sabes.

-Quizá me pase más a menudo –contestó ella, sonriendo de oreja a oreja. Luego, tras despedirse de todos con un saludo, dio media vuelta y salió de allí casi enseguida.

-¡Se me ha olvidado invitarla a cenar esta noche! –exclamó Joe, echando a correr tras de ella.

-¿Hay cena? –preguntó Liz, a nadie en particular. Kev y Nick intercambiaron una mirada.

-Sí… habíamos pensado hacer una cena… con Maya… para explicarle la situación nueva y eso –explicó Kev, nervioso. Liz y yo nos miramos durante un segundo.

-Está bien, no pasa nada –respondió ella, sonriendo casi forzadamente.

-Lo entiendes, ¿verdad? –me preguntó Nick. ¿Qué le dices a tu novio cuando te dice que va a cenar con su mejor amiga, la chica que conoce desde que eran bebés?

-Claro que lo entiendo, Nicholas. Pasadlo bien –contesté, dándole un beso.

-¿Nos vamos a casa? –preguntó Liz. Era casi medio día.

-Creo que sí. Estoy demasiado cansada y anoche no dormí mucho, que digamos –murmuré mirando a Nick, acusadora. Él se rió.

-Os puedo llevar, si queréis –me dijo. Negué con la cabeza.

-No hace falta, en serio –respondí –cogeremos el autobús.

Liz echó a andar hacia la puerta, mientras que Kev desapareció de repente, dejándonos a Nick y a mí a solas.

-¿De verdad que no te importa? –me preguntó, acercándose hacia mí.

-Claro que no –repetí, pasando mis brazos alrededor de su cuello –nos veremos mañana. Llámame si quieres algo, ¿vale?

Nick asintió y luego me dio un beso algo más largo, como despidiéndose. Tras decir adiós a todo el equipo, salí hacia el aparcamiento, dónde seguramente me esperaba Liz.

***

-NARRA LIZ-

Corrí hacia fuera del estudio, intentando encontrar a Joe antes de irme. Quería despedirme de él decentemente, así que me mantuve atenta. Sonreí al verlo cerca de un coche oscuro, al parecer hablando con Maya, que estaba sentada en la parte trasera.

-De verdad te digo que ella no es así –le dijo él. Me quedé parada, a unos pasos de distancia del coche. Joe no me vio, porque estaba de espaldas, pero Maya sí.

-Espero que tengas razón, Joseph –dijo, justo antes de subir la ventanilla del coche y salir de allí. Joe se giró para mirarme.

-Ah, hola Galleta –me dijo, algo nervioso. Le miré confundida.

-¿Estabais hablando de mi? –le pregunté. Joe se mordió el labio, nervioso.

-No. Hablábamos de April –contestó. Fruncí el ceño.

-¿No le gusta? –pregunté, a punto de salir corriendo detrás de Maya para convencerla de que mi amiga era lo mejor que le podía haber pasado a Nick.

-No está segura –murmuró Joe, algo incómodo por la conversación que estábamos teniendo –eh, Galletita, tengo que irme a comprar comida para esta noche. Como siempre, me toca cocinar a mí.

-Lo dices como si te molestara –le dije, sonriendo –sé que te encanta cocinar, Joseph.

Él sonrió y me guiñó un ojo, para luego darme un beso demasiado breve y salir corriendo hacia su coche, el Mercedes gigante. Soltando un suspiro de resignación al verlo salir del parking, di media vuelta para volver a buscar a April, pero en vez de eso, vi a Kate salir hacia su coche. Recordé su mensaje diciendo que quería hablar conmigo, así que eché a correr para alcanzarla.

-¡Kate! –grité, cuando ya estaba a unos pasos de distancia. Ella se giró, mirándome algo nerviosa. Paré para recuperar mi aliento –¡hola! Dijiste que querías hablar conmigo… ¿qué pasa?

-Eh, no era nada Liz –me dijo, algo esquiva. Intentando deshacerse de mí, abrió la puerta de su coche, a punto de meterse en él. La cogí por el brazo, impidiéndoselo.

-En serio, ¿qué pasa? ¿Me envías un mensaje y ahora no quieres hablar? –espeté. Ella me miró como asustada –¡desembucha!

-So-solo quería decirte que… que espero que April y tú tengáis suerte con todo esto. Va a ser un cambio muy grande… y que no quiero que haya rencor entre nosotras –dijo, al parecer más convencida. La miré entrecerrando los ojos, intentando descubrir si mentía, pero ella pareció segura.

-Está bien. Gracias, Kate –le dije, sonriendo sinceramente. Justo en ese momento salió April, acercándose a nosotras.

-¿Va todo bien? –preguntó, mirando mi forma de agarrarla. Asentí, apartándome de ella enseguida.

-Sí. Ya me iba –dijo Kate, recomponiéndose. Lanzándonos una sonrisa medio forzada, subió a su coche y salió de allí con un acelerón.

-¿Por qué somos las únicas que no tienen coche? –me preguntó April, mirando a su alrededor. Yo me encogí de hombros.

-Allá tú si quieres conducir, pero yo ni loca –le dije –seguro que acabaría empotrada contra un árbol o algo así.

Riéndose de mi comentario, April echó a andar hacia la parada de autobús, que por suerte para nosotras estaba justo enfrente de los estudios. De pronto, nos vimos rodeadas de un montón de gente que pasaba por allí y que apenas nos miraba.

-Va a ser raro, ¿verdad? –comenté, imaginándome lo que sería ser famosa.

-Muy raro –corroboró ella –pero en estos momentos no me importa demasiado.

-Entonces, ¿qué te preocupa? –le pregunté, llegando a la parada y sentándonos a esperar al siguiente autobús. No había nadie más allí, así que podíamos hablar sin ser escuchadas.

-Maya –contestó quedamente. April seguía con la mirada perdida.

-No tienes por qué preocuparte por ella –dije, intentando subirle el ánimo –verás como os lleváis bien. Sólo tiene que conocerte.

Le sonreí, mientras que ella parecía un poco más segura de sí misma. Ni loca le iba a contar lo que Maya y Joe habían estado hablando.

-¿Qué bicho te ha picado con Kate? –me preguntó, acordándose de mi manera de cogerla. Decidí enseñarle el mensaje.

-Me lo envió el otro día, y ahora que he ido a preguntarle qué quería sólo me ha dado largas, como si quisiera evitarme.

-Bueno, quizá sólo quería decir eso –dijo April, subiendo al autobús que acababa de llegar y sentándose al final. Como esa era la primera parada, nunca había nadie.

-Es muy raro –murmuré.

-¿Crees que te iba a soltar un bombazo y se echó hacia atrás a última hora? –me preguntó. Me encogí de hombros, sacando mi móvil para mirar internet desde allí. No pude evitar entrar en OceanUp, haciendo que me quedara casi sin aire.

-Estoy segura de que sí –respondí a April. Ella me miró confundida, mientras que yo seguía con la mirada fija en la pantalla.

-OMG –soltó April, al ver el primer post del blog de cotilleos por excelencia.

"Joe Jonas y Kate Dawson hacen manitas en Starbucks, a la vista de todos:

Al parecer, los tortolitos quedaron allí para tomar una taza de café y conversar durante un buen rato. Testigos allí presentes aseguran que Joe le sonreía mucho a Kate, y que no pararon de toquetearse sin ningún pudor, aún sabiendo que los fotógrafos estaban en la puerta. ¿Dónde está la chica de morado? ¿Están Joe y Kate, la nueva sensación Disney, juntos? ¿Ha olvidado Joe ya a la chica por la que peleó con un paparazzi en el parking de aquel restaurante? Todas sabemos que Joe es un chico al que le gusta salir con muchas chicas, así que, ¿será esta la definitiva?"

-No pensarás que Kate iba a decirte que Joe y ella… bueno, que ellos están juntos, ¿verdad? –me dijo April, quitándome el móvil de las manos y apagándolo.

-Pues ahora ya no lo sé –murmuré, aún en shock.

-¡Venga, Liz! No puedes volver a caer en eso. Recuerda lo que te pasó la última vez que perdiste a Joe. ¿Por qué fue? –me preguntó, intentando hacerme entrar en razón.

-Rompimos porque yo no confié en él –dije, recordando la escena dolorosa del ascensor.

-Exacto. Si ahora dudas de nuevo, aún a sabiendas de que Joe está loco por ti, luego te arrepentirás. Además, OceanUp sólo postea mentiras y rumores. Nadie sabe si ese "testigo" es inventado o sólo vio lo que quiso ver –espetó April, intentando calmarme.

-Supongo que tienes razón –dije, algo más convencida –Joe no está con Kate. Seguro que quedaron para… hablar de algo.

Sin embargo, el hecho de que Joe me hubiera dejado por la mañana sola en la cama para irse con ella, me hizo sentir un poco mal. Según él, tenía "asuntos pendientes" que resolver. ¿Qué había tenido que hablar con Kate? Seguramente algo de la película, pero aún así, ¿por qué no podía haberme dicho simplemente que iba con ella?

Con la cabeza a punto de explotarme, me despedí de April y fui a casa, deseando darme una ducha para aclararme un poco las ideas y no hacer nada durante el resto del día. Pero de nada sirvió estar cerca de una hora debajo del chorro de agua, porque las imágenes de Joe sonriéndole a Kate y de ambos cogidos de la mano se negaban a salir de mi mente. Decidí enviarle un mensaje a Kate.

"Sé que no has sido sincera conmigo. Te espero en media hora en el Starbucks, para que me lo cuentes todo –Liz"

***

-NARRA JOE-

Era incómodo ir de compras con un grupo de fotógrafos detrás. Era imposible entrar en un sitio sin llamar la atención cuando ellos se ponían a gritar mi nombre, intentando que les mirara. Oculto bajo mis gafas de sol, dejé las bolsas con comida en la parte trasera de mi coche y luego subí, dispuesto a arrancar y salir de allí lo antes posible. Sin embargo, recibí un mensaje que me lo impidió.

"Lo he intentado, Joe, pero Liz se huele algo. Mira OceanUp. Quiere que se lo cuente, y si no lo haces tú primero lo haré yo –Kate."

Inmediatamente, entré en la página que más odiaba para comprobar que lo que Kate decía era cierto: un montón de fotos de ambos en el Starbucks esa misma mañana, cogidos de la mano y yo sonriéndole a ella. Lo sabía "Joe sonríe a chica, están enamorados". Rápidamente, le envié un mensaje.

"¿Dónde y cuándo? –Joe"

Casi al segundo después, me llegó su respuesta.

"Starbucks, media hora –Kate"

Así estaban las cosas: Liz quería hablar con Kate, y ella por lo menos me había avisado de eso. Aún podía salvar la situación. Prefería que mi Galletita supiera lo que había pasado en Europa antes de que pensara que le escondía algo. Las fotos insinuaban que había algo entre Kate y yo, lo cual era totalmente falso. Todo esto lo necesitaba saber Liz cuanto antes, así que dejando el teléfono a un lado, salí de allí lo antes posible.

Primera parada: mi casa. Segunda parada: Starbucks.

***

-NARRA NICK-

Lo que había estado temiendo había llegado: Maya había vuelto a la ciudad. En cuanto acabamos en el estudio y todos se fueron, intenté recluirme un rato en mi coche… sin éxito. Enseguida, un grupo de fotógrafos se apiñaron en la puerta.

-¿Cómo estás Nick? Ha vuelto Maya, ¿verdad? ¿La has echado de menos? –empezó a gritar uno.

-¿Seguís siendo amigos? ¿La ves como algo más? –preguntó otro.

Alarmado, decidí escapar cuanto antes. ¿Maya algo más? ¡Pero si era como una hermana para mí! Lo que sí era cierto era que había sido un poco raro no tenerla a mi lado durante ese tiempo. Supongo que ahora tendría que conformarse con el título de segunda mejor amiga… porque cuando tienes una novia, ella pasa a ser tu mejor amiga. Seguía queriéndola, era casi mi hermana, por eso estaba preocupado por lo que ella diría de April. ¿Qué pasaría si no se llevaran bien?

En poco tiempo llegué a casa, pero evité entrar, sino que fui a la de Maya. Estaba sola, o eso había dicho. Con su madre en Texas, con mis padres, teníamos vía libre para hablar durante un rato, hasta que Joe hiciera la cena y nos avisara.

-¿Hola? –pregunté, al entrar en la casa. No se oía nada, así que me preocupé. Ella siempre tenía puesta la música a todo volumen, o la televisión.

Decidí subir al primer piso para buscarla en su habitación. Quizá estaba leyendo o con el ordenador. Sin embargo, no me esperaba verla enrollada en una toalla. Sólo eso.

-¡Nicholas! –gritó ella, dándose la vuelta –¿qué haces aquí?

-Yo-yo sólo quería hablar contigo –balbuceé, girándome para evitar verla. ¿Por qué ahora era tan raro? Habíamos estado en situaciones más comprometedoras que esa, pero esa vez era demasiado raro.

-Podrías haber llamado a la puerta –espetó, mientras que la escuchaba abrir su armario. Supuse que buscaba algo de ropa.

-Lo-lo siento… es que no pensaba que estuvieras… -dije, aún demasiado nervioso. Situación incómoda.

-Vale, ya puedes girarte –me dijo. Lentamente, di media vuelta, encontrándola ya totalmente vestida con una camiseta y unos vaqueros –¿qué querías?

-La conversación puede ser un poco rara. ¿Nos sentamos? –propuse, acercando una de las sillas. Ella asintió, sentándose en la cama –lo primero que todo… quiero que sepas que te he echado de menos. ¿Por qué no me has llamado ni una sola vez?

-Eh… iba a hacerlo… pero luego mamá recibió una llamada de Denise… y bueno, digamos que estaba algo intimidada –dijo ella. La miré confundido.

-¿Una llamada de mi madre? ¿Qué le dijo? –pregunté.

-Le contó que los tres os habíais enamorado de tres chicas desconocidas –explicó. Me puse algo nervioso, pensando en que mi madre tenía conversaciones secretas sobre nosotros.

-¿Y eso hizo que estuvieras intimidada? –espeté más confundido aún.

-Sí –contestó. Al ver que la miraba extrañado, siguió explicándome –verás, Nick… nunca antes habías estado "enamorado". Quiero decir, tú creías estarlo, pero yo sabía que no. Faith no fue nada comparado con ahora… April. Y aunque me he intentando convencer de que sólo era que tu madre estaba exagerando, hoy al verte con ella me he dado cuenta de que es cierto: estás enamorado.

-Sigo sin entenderlo. ¿Qué pasa si lo estoy? Eso es bueno, ¿no? –pregunté. Ella negó con la cabeza.

-Estar enamorado significa estar en peligro. Pueden romperte el corazón –dijo.

-¿Insinúas que April puede romperme el corazón? –murmuré.

-No lo insinúo, Nicholas; lo afirmo.

-Te equivocas, Maya –negué con la cabeza –April es de lo mejor que me ha pasado nunca.

-¿No se te ha pasado por la cabeza que puede que te esté usando? –preguntó. La miré escandalizado.

-Sé que no es así. Y tú opinas eso porque no la conoces –dije –si te dieras un tiempo para ver cómo es en realidad…

-Es que no sé, Nicholas –me dijo –veo todo un poco raro… que Joe y tú hayáis encontrado el amor así de repente, en dos chicas que encima son amigas desde siempre. Porque, Liz y April se conocían antes, ¿verdad?

-Sí. Todo fue un poco raro, pero valió la pena.

-No lo sé, Nick –repitió ella, algo cabizbaja –es sólo que no quiero que te usen. Te enamoras demasiado pronto.

-Maya, yo la quiero. Mucho, quizá demasiado. Y de verdad necesito que tú apruebes esto, porque no sé si podría elegir –murmuré –siempre hemos tenido mucha confianza el uno en el otro, ¿verdad?

Ella asintió, algo más convencida. Quizá no estaba todo perdido, después de todo.

-Supongo que sólo necesito conocerla mejor –me dijo. Sonreí, contento de que empezara a darle una segunda oportunidad.

-Entonces sólo hay una solución: invitarla a cenar esta noche. Y a Liz también –dije, sacando mi Blackberry.

-¿Y qué hay de la chica de Kev? Aún no la he visto –dijo Maya –y según Denise, es espectacularmente guapa.

-Anne –dije –sí, supongo que estará esta noche, porque se queda en casa a dormir hasta que encuentre una casa.

-¿Cómo? –preguntó ella, algo preocupada.

-Sí. Resulta que estuvo en coma y por tanto se quedó sin alquiler del piso en el que vivía –Maya me miró confundida. Me reí –. Has estado fuera mucho tiempo, voy a tener que contarte muchas cosas.

-Más te vale –dijo ella, sonriendo.


¿y bien? siento que me ha quedado un poco lento (aburrido?). De todas formas, ahora es cuando empiezan los líos: Kate, Joe y Liz van a hablar!! y Maya tiene que conocer a April profundamente... ¿y desvelar sus intenciones? la cosa es, ¿tendrá buenas intenciones o malas?

¡¡Que conste!! en la vida real Maya me parece una chica genialosamente simpática (eso creo, no la conozco personalmente) pero parece buena persona y creo que sería normal que se preocupara por los chicos, ¿no? aunque dicen que las mejores amigas siempre se enamoran de su mejor amigo... ejem.

Gracias por los estupendosos reviews!!!

-Vicky