¡Hola! Hoy logré actualizar nuevamente. El fanfic está a punto de terminar. Espero que les esté gustando, y que no me vayan a matar por el final -.-, de verdad espero que no me maten…
En fin, ¡Gracias por sus reviews!
Capítulo Anterior:
- Simplemente es imposible que lo sea…- dijo ella comenzando a desesperarse.
- Está bien. Solo ten cuidado…-
Ambos se callaron, y Hermione entró en un nuevo torbellino de dudas y preguntas. Lo que Harry decía era verdad. No habían hablado sobre ese pasado oscuro de Snape. Y ella había olvidado por completo ese detalle. Decidió que ese sería el siguiente tema del cuál hablarían, pero sintió cierta confianza dentro de ella. Era simplemente imposible que Snape siguiera siendo un mortífago…
Capítulo XXV
Y así, entre dudas y cavilaciones llegó la tarde. Faltaban diez minutos todavía, pero Hermione ya se encontraba frente a la puerta del despacho.
Pero esta vez no dudaba. Ni siquiera sentía la necesidad de llamar a la puerta. Sabia que Severus la esperaba igualmente impaciente.
- ¿Severus?- preguntó a modo de saludo entrando al despacho. Snape se levantó al instante y se dirigió a ella.
- Hola Hermione-
Se quedaron viendo unos instantes sin darse cuenta, y cuando al fin la chica se percató de que Snape la miraba fijamente a los ojos, se ruborizó inconscientemente.
- Bien. ¿De qué vamos a hablar hoy?- preguntó Hermione tomando asiento. Severus hizo lo mismo en su silla.
- Pues no sé. ¿De qué quieres hablar?- preguntó él cortésmente.
Hermione aún dudaba dentro de ella. ¿Debía preguntar sobre su pasado de mortífago? ¿Qué pasaba si se enojaba? No quería arruinar las cosas. Pero las palabras de Harry resonaban en su mente: "Olvidas que estuvo del lado de Voldemort…"
- ¿En qué piensas?- preguntó el profesor de pociones al ver que ella no respondía.
- ¿Ah? ¡Ah! Lo siento… solo pensaba…- dijo la chica volviendo de sus pensamientos.
- ¿En qué?-
- Pues en nada… solo cosas…-
- Ya veo-
La conversación no parecía muy interesante, y eso exasperó a Hermione. Además, tenía que preguntárselo. Estaba segura de la respuesta, pero quería decirle a Harry que habían hablado de eso y así demostrarle que Snape no era ningún mortífago.
- ¿Severus?-
La voz de la chica retumbó entre las paredes de las mazmorras. Snape alzó la mirada y se encontró con aquellos ojos marrones que lo miraban con intriga.
- ¿Qué sucede?-
- ¿Eres un mortífago?- soltó Hermione sin rodeos.
Snape se quedó muy serio, haciendo que Hermione se arrepintiera de su pregunta.
- ¿Por qué preguntas eso?- respondió después de unos segundos de incómodo silencio.
- Yo… solo quería saber…-
- ¿No confías en mí?-
- ¡Por supuesto que si!-
- ¿Entonces por qué preguntas?- preguntó Severus levantándose de su silla y poniendo las manos sobre la mesa.
- No quise ofenderte… lo siento mucho…- Hermione no sabía qué decir. Parecía que Snape estaba muy molesto.
- Fui un mortífago… eso no es ningún secreto-
Ella no dijo nada, en espera de la explicación de Snape.
- Me equivoqué, y lo admito. Pero no puedo creer que dudes de mí ahora. Trabajo en Hogwarts, y el director tiene toda la confianza en mí….-
Hermione se arrepintió de haber preguntado. Se sentía tonta. Por supuesto que Snape no era un mortífago. ¿Cómo había podido preguntar semejante disparate?
- Lo siento mucho…- fue lo único que se le ocurrió decir.
- No. Está bien. Es natural que dudes. Todo el mundo lo hace- Snape ya se había calmado y volvió a sentarse. Pero ella seguía sintiéndose culpable.
- Yo no dudé nunca. Solo…- Hermione se detuvo. Había estado a punto de decirle que le había contado a Harry sobre lo que estaba sucediendo. ¿Sería un error decirle?
- ¿Solo que qué?-
- ¿Severus? ¿Qué vamos a hacer cuando descubran que tenemos citas?- dijo ella con cierto miedo en la voz.
Snape bajó la mirada pensativo.
- No tendrás que preocuparte por mucho tiempo…- contestó unos momentos después.
- ¿A qué te refieres?- preguntó la chica con curiosidad.
- En realidad a nada importante. Pero mejor dime, ¿cuándo quieres ir a Hogsmeade?-
Hermione sintió de nuevo aquella emoción que la había estado invadiendo las últimas semanas.
- ¿Cuándo puedes tú?-
- ¿Qué te parece pasado mañana?- preguntó Snape.
- Me parece perfecto-
- Entonces así será-
- ¿Pero qué vamos a hacer? ¿Qué pasa si alguien nos descubre?-
- ¿Tan avergonzada estás de mi?- preguntó Snape con resentimiento fingido.
- ¡Claro que no! ¿Pero no has pensado en eso? Una estudiante y un profesor… ¿qué dirían?-
- ¿Te importa tanto lo que digan?-
- No, pero podría perjudicarte…-
- No te preocupes-
- Pero Severus…-
- Además tenemos el pretexto del concurso…-
- Es cierto… ¿pero después?-
- Después ya pensaremos en algo, ¿no crees?- dijo Snape con optimismo, pero Hermione no pudo evitar notar cierta melancolía en su voz. ¿O lo había imaginado?
- Tienes razón…- dijo ella tratando de convencerse a sí misma.
- Bueno, pues entonces nos veremos en dos días…- dijo Snape sonriente.
- ¿A qué te refieres?- preguntó ella sin entender.
- A que la hora de entrenamiento ya se terminó…- dijo Snape mientras se levantaba y se dirigía a la puerta.
- ¿De verdad? ¡El tiempo pasa tan rápido!- se quejó Hermione.
- Pero si quieres quedarte más tiempo no hay problema…- repuso él sin perder su sonrisa.
- Me encantaría- dijo la chica levantándose también.
- ¿Entonces por qué te levantas?- preguntó Snape. La chica estaba halagada de que Snape siguiera manteniendo esa sonrisa que la hacía desvanecerse. Por fin había logrado hacer que Severus sonriera como en aquella vieja foto. Por fin estaba segura de que ambos sentían lo mismo uno por el otro. Por fin estaba segura de que aquello era un amor mutuo.
Hermione sintió que su corazón latía desbocado, que su cara se sonrojaba irremediablemente, y que estaba haciendo una tontería. Pero no había marcha atrás.
Con mucha lentitud, casi como si el tiempo se hubiera detenido, Hermione acortó la distancia que había entre ellos y soltando un suspiro se puso de puntas. Snape dio un pequeño paso hacia atrás sorprendido, pero casi de inmediato reaccionó. Y entonces, casi como en un sueño, la poca distancia que había entre ellos se esfumó por completo para dar paso a un suave y tierno beso…
