Rosa pálido

Miró su reloj por quita vez, suspiró y luego escondió el objeto bajo su manga. Estaba nerviosa. Su clase había terminado mucho antes de lo esperado. La profesora cuyo rostro le evocaba una incomprensible ternura, con una risa nerviosa había decidido que podían marcharse a mitad de la hora. Cualquier otro día le habría parecido una preciosa bendición pero ese día… ¡aquel día en particular! no lograba decidir si era una bendición o la más cruel de la maldiciones venida directamente desde el infierno.

Tomó su fino bolso de mano y metió allí todo cuando había usado en la clase. No solía llevar demasiadas cosas a la universidad, no le parecía cómodo ni mucho menos estético andar por allí arrastrando una enorme mochila de dos asas ñoñas como lo hacía el resto de sus compañeros.

Él pequeño móvil volvió a vibrar en el bolsillo de su chaqueta arrancándola de golpe de su ensimismamiento. Se puso de pie y se marchó del aula con prisa, no se despidió de nadie, ni hizo nada por detener la puerta abierta a quien venía tras ella, simplemente salió corriendo de allí. Una vez afuera alcanzó el móvil con un tembloroso movimiento de manos. Suspiró nuevamente, un mensaje de él.

"¿Ya vienes?"

Guardó rápidamente el aparato en su bolsillo, había estado a punto de chamuscarlo entre sus manos. Cuando estaba así de nerviosa, no podía controlar su fuerza. Y ese, no era un buen momento para destrozar nuevamente su móvil, no llevaba con ella uno de repuesto y realmente necesitaba mantenerse comunicada.

Aguató la respiración todo el camino por los lúgubres pasillos y las extensas escaleras hasta llegar al luminoso patio del edificio y recién allí, una vez que estuvo de pie justo en el centro del jardín interior de la universidad se permitió suspirar nuevamente.

Sacó el móvil, y tecleo sobre él con cuidado:

"Si"

Divisó a sus compañeros a lo lejos y se acercó a ellos cuando le llamaron con las manos para charlar de cualquier cosa con el único propósito de ver si de una vez por todas se sacudía esos malditos nervios que la estaban asfixiando.

-¿Te ocurre algo linda?- preguntó la chica de pelo castaño que estaba inmediatamente luego de ella en el círculo.

Bra meneó la cabeza el tiempo que esbozaba una pequeña sonrisa para lograr un acabado creíble de tranquilidad. ¡Por supuesto que le ocurría algo!… en unos minutos más se encontraría en camino a visitar el nuevo departamento de Goten.

¿Por qué estaba tan nerviosa si solo era Goten?

Pues ¡precisamente porque se trataba de Goten! Si, era verdad lo conocía de toda su vida. Pero hacía algunos meses sus conversaciones habían tomado un nuevo giro y habían pasado de cortas oraciones casi todas referidas a su hermano o en su defecto a su mejor amiga Pan, a largas charlas que pronto habían dado paso a insinuaciones por parte de ambos. Ahora ella había terminado con su último novio y él se encontraba soltero desde hacía meses….

-¡Bra!- exigió la aguda voz de otra de las muchachas que la rodeaban. Ella pestañeó dos veces antes de hacer un gesto con la cabeza para indicarle que le prestaba toda su atención- ¿Vendrás con nosotras al centro comercial?

Hizo una mueca, la verdad era que en un momento como ese le urgía comprar al menos dos bolsos nuevos y cuatro pares de zapatos, unos tenis deportivos para los exigidos entrenamientos con su padre y los tres restantes, entre botas y unos bonitos tacones de invierno. Pero no, no podía.

-Lo siento, hoy no puedo- respondió con aire distraído.

Escuchó pacientemente los berrinches de sus amigas, y justo cuando estaba a punto de ceder frente a sus insistentes súplicas y rendirse a la magia de las compras -como si hubiese presentido su vacilación- el celular vibró con fuerza reclamando atención. Se tensó, tomó el objeto entre las manos y leyó el mensaje rápidamente preocupada de mantener la pantalla oculta de los curiosos ojos de sus compañeras.

"¿Ocurre algo princesa?"

Se enderezó irguiendo los hombros y suspiró con hastío, era hora de librarse de sus amigas y cumplir con lo que había prometido.

"Voy para allá" tecleó rápido con los pulgares.

-Bueno- soltó con tono simpático pero autoritario- Debo irme- no se quedó ni un segundo más a escuchar las suplicas y lanzó un beso al aire mientras comenzaba a alejarse.

Ni bien estuvo fuera del edificio de estudios desencapsuló su aerocoche, había escogido uno pequeño y muy modesto, no le resultaba atractivo ostentar demasiado con las naves, además… en caso no tenerlas podría volar, aunque lo evitaba de no ser estrictamente necesario pues le arruinaba el cabello y el maquillaje.

Subió al vehículo y condujo a una velocidad moderada, los nervios no le permitían aflojar al agarre de sus dedos en torno al manubrio y las articulaciones comenzaban a dolerle. Llegó a la costa e intentó relajarse admirando la tranquilidad del inmenso mar azul. Precioso. Pero su destino estaba cerca, cada vez más, y pronto divisó el bonito bloque de apartamentos. Aparcó frente al edificio por el otro lado de la calzada, descendió del auto y lo encapsuló de inmediato. Suspiró y se detuvo a observar el mar nuevamente, de espaldas al departamento.

-¡Bra!- el saludo la sobresaltó, volteó y pudo divisar a Goten con medio cuerpo fuera por la ventana de su apartamento que convenientemente se encontraba en la primera planta del edificio. Lo saludó con la mano- ¿Vas a quedarte allí afuera?- el tono burlón que uso la obligó a mostrarle los dientes como respuesta, arrancándole una risotada al mediosaiyajin.

Caminó a paso firme sobre sus tacones de media altura, sonrió con amabilidad al portero del edificio que la dejó pasar encantado. Atravesó el hall y para cuando alcanzó la puerta, Goten ya la estaba esperando apoyado en el marco. Ambos sonrieron.

-Hola- se apresuró a decir ella, cuadrando los hombros e irguiendo la cabeza con aire encantador.

Él le sonrió en silencio y luego dejó que Bra le besara en la mejilla con aparente tranquilidad.

La princesa observó el pequeño piso que Goten había adquirido recientemente y decidió para sus adentros que realmente le gustaba lo que había hecho allí, era infinitamente acogedor con todos esos muebles y las tonalidades suaves en diferentes tonos de salmón.

-Es muy bonito- comentó aun de pie en medio de la sala principal.

-Lo sé- contestó el hombre con tono socarrón, mientras le sonreía de medio lado.

Ambos se dejaron caer en el sillón y rieron conversando durante largos minutos, Goten sirvió algunos aperitivos que devoraron al instante y luego vino el té. Más tarde la cerveza.

Todo era maravillosamente simple con Goten, y claro… se conocían de toda la vida. Los nervios de Bra había desaparecido por arte de magia pero ahora que luego de hacer un tour por el resto de la casa habían acabo en la habitación y se habían instalado a ver una película, la cosa era diferente.

Tosió cuando se le secó la garganta por los nervios, miró a su alrededor y todo en el ambiente- las cortinas cerradas, el bajo volumen de la tv, la suavidad de las telas sobre la cama- le indicaba que si no quería acabar ligando con el mejor amigo de su hermano debía huir de allí cuando antes. Pero quería… y eso –pensaba Bra- era lo peor de todo.

No le preocupaba la diferencia de edad, no le preocupaba la situación, lo prohibido, no le preocupaba el qué pensaría su hermano, sus padres, sus amigos, solo le preocupaba la imperiosa y tal vez ridícula necesidad que le había acometido aquella mañana de ponerse aquel sugerente conjunto de encaje rosa pálido.

De una y otra forma sabía que estaba allí por una razón y ahora que sentía el tacto de unas manos enredándose suavemente a su cintura y la humedad de unos labios recorriendo su cuello, entendía que él tenía la misma razón para haberle invitado a ir. No había más incertidumbre en su interior, solo quedaba el exquisito nerviosismo que arrastra consigo la expectación anterior a vivir un momento de placer en las manos de quien se había encargado de preparar con sus palabras el terreno para aquel momento que ambos anhelaban.

Un pequeño temblor sacudió su cuerpo cuando Goten detuvo el suave contacto de sus labios y la mordió allí justo donde su cuello se unía con su hombro. Suspiró.

Resolvió voltearse y enfrentar la situación con entereza, ella quería, deseaba lo mismo que él y no podía dejar que sus estúpidos nervios le arruinaran el momento. Intentó girarse pero las manos masculinas que clavaban con firmeza los dedos en la tierna carne de sus caderas se lo impidieron. Forcejeó un instante, pero no tenía caso, Goten era infinitamente más fuerte que ella y por cada movimiento de ella, él aumentaba un poco más la presión del agarre por sobre su camisa.

Dejó de moverse con aire resignado y una risita burlona escapó de los labios del joven guerrero, logrando que Bra frunciera el ceño. Pero la molestia fue tan efímera como poderoso fue el contacto de los labios del joven sobre su oído.

-Esto está mal- susurró él, sin un ápice de arrepentimiento en su voz. Ella asintió disfrutando la forma en que los bellos de su cuerpo se erizaban bajo el aliento de Goten.

Entonces él la giró y le pasó los brazos por la delgada espalda para atraerla con excesiva fuerza. Como si quisiera fundirla contra su pecho, sentirla parte de sí.

Bra sintió el calor acudir a sus mejillas y hundió el rostro en el pecho de Goten consiente de que ahora él podía verla de frente. Podía examinarla con atención y vería el deseo impreso en sus ojos, vería la debilidad en su alma, el temblor de sus labios. Porque después de todo… Goten siempre había sido el amor de su vida. Su primer y único amor en la infancia. Y aún estaba aquel conjunto rosa pálido bajo su ropa… temía que al verlo descubriera; que ella había acudido allí con las más perversas intenciones.

Sintió como era tomada por los hombros con suavidad y apartada de su escondite, sentía los ojos del hombre clavados en la parte alta de su cabeza intentado ver por entre el manto protector celeste que era su cabello en esos momentos. Pero ella veía el piso como si fuese lo más interesante del mundo.

-Bra- le llamó con una suavidad que contrastaba terriblemente con la presión que ejercían los dedos del guerrero en los delicados hombros de la chica.

Tomó una bocanada de aire y se repitió que ella no era una cobarde, que se había llegado hasta ahí era porque quería y ahora debía afrontar la situación con toda la valentía y entereza que tanto la caracterizaban. Inspiró por última vez y levantó el rostro hasta clavar sus brillantes ojos celestes en la profunda oscuridad de los ojos de él.

Lo que vio allí le sorprendió, la miraba como si quisiera comérsela con los ojos, como si traspasara sin el menor de los esfuerzos todas y cada una de las barreras de contención que Bra había creado a su alrededor, como si absolutamente nada pudiese ser capaz de detenerlo en lo que estaba por hacer. No alcanzaba a divisar el iris en sus ojos, se hallaba cubierto de un manto transparente ligeramente brillante que a Bra le pareció hecho de puro y palpitante deseo.

Eso le hizo sentir bien, nuevamente llena de poder y seguridad de las que hacía unos momentos se había visto desprovista. Sus poderosas energías volvían a ella, y el punzante dolor en los hombros que le producía el fuerte agarre de Goten le ayudó a comprender que de alguna forma él estaba luchando contra sus impulsos. Se estaba conteniendo.

Entonces decidió que no quería hacerlo esperar más pero sobre todo no quería hacerse esperar a sí misma ni un miserable minuto más. Se puso de puntillas y le beso en la boca. Titubeó un segundo mientras apretaba con fuerza sus labios contra la apretada línea en la que se había convertido la boca de Goten. Pero cuando él aflojó el agarre entorno a sus hombros y le pasó las manos por la espalda supo que todo andaba bien, y se pondría infinitamente mejor.

Cayó de espaldas sobre el colchón con el cuerpo del mediosaiyajin encima, los labios de Goten ahogaron el gemido de sorpresa que profirió inconscientemente. Ambos habían dejado la suavidad olvidada y relegada al pasado. Ahora se dedicaban a devorarse los labios con pasión, la lengua de uno irrumpía con fuerza dentro de la boca del otro buscando y exigiendo su lengua. Enredándose y fundiéndose sin descanso.

Él se separó de su boca y bajó con sus labios hasta besar su mandíbula y luego entretenerse nuevamente con su cuello. Gimió de placer y como respuesta Goten crispó el agarre de sus manos por sobre la suave camisa de la muchacha. Las manos de ella se aferraron al borde de la camiseta de Goten y de un tirón le obligo a levantar los brazos para poder deshacerse del pedazo de tela. Teniéndolo así, a torso desnudo sobre ella por fin pudo deleitarse recorriendo los marcados pliegues y músculos que se tensaban con cada movimiento en aquella fornida espalda que tanto le gustaba. Gozaba tocándolo, explorando su cuerpo, clavándole las uñas cuando se sentía ahogada de placer. Entonces llegó el turno de Goten, y con una sonrisa y los ojos clavados en los de ella le metió las manos por debajo de la tela.

-Lo siento- susurró cuando ella se tensó bajo el frío contacto de sus manos. Bra se encogió de hombros y encorvó la espalda para permitirle retirar la prenda con mayor facilidad. Pero Goten no perdía el tiempo, se deshizo de la camisa y casi al mismo tiempo tiro de los ajustados pantalones de Bra hasta quitarlos de su camino y por fin el delicado y sugerente conjunto de encaje que tanto había preocupado de Bra quedó el descubierto.

Goten tosió sonriendo de medio lado y se pegó a ella lleno de ansiedad. La muchacha le pasó las manos por el torso moreno y terminó su recorrido al dar con el bulto en sus pantaloncillos. Soltó una risita y metió las manos bajo la pretina del pantalón….

-Sabes- dijo Goten cuando descansaban desnudos sobre la cama- Una vez Trunks me dijo que si al desnudar a una mujer descubres que su ropa interior combina…- hizo una pausa- Es porque fue ella quien te llevó a la cama.

-¿Y?- Bra estaba aún demasiado adormilada para entender a qué se refería Goten.

-Tu conjunto rosa pálido me convenció de que fui atrapado- señaló alzando las cejas.

Bra se echó a reír y luego le propinó un pequeño golpe en el rostro.

-Y ¿Cómo se siente ser atrapado por la hermanita de tu mejor amigo?

-¿Cómo se siente?...- cayó un segundo antes de hundir el rostro en el cuello de Bra- Se siente increíblemente bien.


Fin.

hola! estoy de regreso por fin... digamos que pase por un momento de bloqueo... tenía muchas ideas (aun las tengo) pero cada vez que intentaba escribirlas PUM! nada... fue terrible! pero ya. Esto salió... y como quedó lo publico porque ya a pasado mucho tiempo y no creo que pueda modificarlo mucho más.

Espero les guste! en el fic anterior olvide completamente decir que aquella escena del baile esta completamente inspirada en la pelicula de mi musa Frida khalo y una maravillosa lectora lo notó! no sabes lo feliz que me puse cuando leí tu review! GENIAL eres genial te mando un beso!

gracias por todos los reviews me encantan! son maravillosos todos y todas os amo :)

Muchos besos e infinito amor!

Bye! :)