Hola mis queridas seguidoras, tengan ustedes, otro capítulo de nuestra historia.

Espero les guste bastante y les deje buenas sonrisas.

Gracias, muchas gracias por su apoyo, sus reviews hacen feliz mi mundo.

¡déjenme saber su parecer!¡con un excelente REVIEW!

Saint seya es propiedad de Masami Kurumada, yo solo, les hago historias antes de la principal tragedia.

Nuevamente el santuario.

Estaba sentado en mi cama, mirando el libro de cuentos del rey león, a mi lado, mi flauta, había trabajado duro ¡pero yo podía tocar ya las melodías de mis películas favoritas! Muss entró al cuarto.

-Toin. Me llamó, subí la vista –faltan solo 3 días para regresar al santuario. Dijo, señaló el calendario que papá nos había hecho con un ranger azul señalando con su arma los días, alpha 5 señalaba los meses y el trueno de los rangers, los números del día, Muss señaló el día primero de julio, sonreí.

-si, ya no falta nada. Dije –ya quiero ver a los chicos. Dijo el, reí - ¡yo igual!¡me han hecho falta desde nuestro cumpleaños! Muss asintió sonriendo, sonreí, desde febrero no veíamos a todos los chicos, el tío Ric, la tía Beauty y Milo habían ido a pasar la semana santa con nosotros, a pesar de ser servidores de la diosa Athena, seguíamos el calendario católico a la perfección, el abuelito Isma decía que porque era el que mas vacaciones tenía, así que: ese era el que seguíamos.

-ya quiero ver a Peni. Me dijo Muss, asentí, el se sentó en su cama.

- ¿quieres tocar hakuna matata? Me preguntó, asentí feliz, éramos el orgullo de nuestros padres con nuestras habilidades en flauta y pintura, hacíamos buenos duetos, era muy divertido.

Cuando el día llegó, esta vez en el aeropuerto nos esperaban - ¡tío Poli! Exclamamos Muss y yo - ¡mis enanos! Exclamó el tío Poli feliz, nos abrazó.

-espero que estos meses sean de paz y tranquilidad. Dijo, asentimos con sonrisas angelicales.

-si tío Poli. Dijimos a coro con inocencia que no engañó a nadie.

Los adultos hablaron durante todo el camino, Muss y yo, nos dedicamos a mirar el pueblo, estaba mas grande, era mas bonito, y sin embargo, era nuestro Rodorio, al llegar al santuario y tras bajarnos del carro, corrimos escaleras arriba, vimos a los chicos, que nos esperaban afuera.

¡Muuuu!¡chicos! exclamamos a coro - ¡Muss!¡Toin! exclamó todo el mundo, hicimos un gran abrazo grupal.

- ¡estás mas grande Saga! Exclamé –tu también Toin, has crecido. Muss miró a Afrodita.

- ¿Por qué estás vestido con esa ropa tan rara? Le preguntó, Afrodita sonrió –voy a mi práctica de ballet. Reí.

- ¡eso es danza de niñas! Exclamé, el negó –es danza para todos, el que algo sea o no de niñas es el concepto machista de una sociedad. Lo miré sin entenderlo, el suspiró –que hombres que se sienten inseguros han dictado las reglas para que hayan mas individuos como ellos sin saber que todos pueden pensar igual aunque les gusten cosas diferentes. Asentí.

- ¡ya veo! Exclamé, Kanon me abrazó.

¿Cómo les fue con los cambios de lugar? Preguntó –bien, nadie nos reconoce. Dijo Muss –es verdad. Dije, Shaka estaba intrigado.

-muéstrame la personalidad de Muss. Me pidió, lo hice, Alde tragó.

-es ver a Muss, en otro cuerpo. Dijo, Muss rió imitándome, todos rieron.

Vamos a jugar mientras Afro se va a sus lecciones. Dijo Aioros, negamos.

-hay que ver al abuelito Isma. Dijimos, todos corrimos al trono.

El abuelito Isma, estaba tomando una taza de te - ¡aaaabuuueeeliiitoooo Iiiismaaaaaa! Escuchó la estampida infantil, eso lo hizo escupir el te.

- ¡hola abuelito Isma! Saludé, Muss me quitó - ¡te extrañé! Le dijo abrazándolo.

-yo igual mis niños. Aioria se le abrazó a una pierna –abuelito Isma ¿nos vas a contar un cuento? Preguntó.

-esta noche no. Dijo –debo reunirme con Ágora y Ricardo. Todos asentimos –vamos a jugar. Dijo Mu, nos fuimos a jugar, juguemos en el bosque, el abuelito Isma suspiró feliz.

Al día siguiente, reinaba la paz en el santuario…no digas tonterías Antoin, contigo, la paz no puede reinar jamás…cállate Camus, amargado, en fin…la paz reinaba en el santuario, cantaban los pajaritos y de repente se oyó un…

- ¡geróooooniiimo! Grité feliz, seguido de Saga –esto no es buena idea. Dijo Mu que trataba de dar pasos con sus patines.

Claro que lo es. Dijo Shura feliz - ¡caaabuaaabuuungaaaa! Se lanzó Alde.

-tengo miedo. Dijo Shaka –no actúes como niña. Lo regañó Máscara.

-no quiero que me castiguen. Dijo Shaka - ¡patina Shaka!¡es divertido! Exclamó Mil feliz.

-puedo decir, que es una de las travesuras que no ponen nuestro cuello en riesgo. Dijo Aioros aliviado viendo a Aioria.

¿en serio? Le preguntó Saga dándole un codazo y señalándome, a Aioros casi se le va el alma a los pies, cuando me vio patinar en el filo de la escalera.

¡por Athena Antoin!¡baja de allí! Reí - ¡nooooooo!¡aquí me divierto! Aioros bufó.

- ¡quieres que me de un infarto! Exclamó –no ¡pero esto es muy divertido! Dije, el trató de alcanzarme pero seguí patinando en ese sitio, hasta llegar a la entrada del tío Lucas, pasé por el pasillo y seguí a cáncer, Saga suspiró.

Estos mocosos, no cambian. Aioros asintió con resignación total, seguimos patinando felices de la vida.

Después de almorzar, nos dedicamos a jugar con bombas de agua –esto será muy divertido. Dijo Máscara echándole huevos podridos y barro a la bomba.

-vamos a ganar. Dijo feliz mientras inflaba nuestras bombas rojas, los capitanes de equipo eran Máscara y Kanon, el equipo de las nenas (fue como Máscara llamó al equipo de Saga) estaba conformado por: Saga, Aioros, Aioria, Alde, Mu Shaka y Marín; el mejor equipo ¡el equipo de Antoin!...no seas embustero, Máscara nos puso el equipo huesitos de rosal…Camus ¡eres un aguafiestas!...no Antoin, solo digo la verdad…bffffffff ¡en fin! El equipo de Antoin…se llamaba huesitos de rosal…cállate Camus ¡estoy narrando yo!...ven y cállame bestezuela…piiiiin…ploooooosh….bluuuuuuush...kraaaaaaash…?...?...?.

Esto gemelos, no cambian ¡ah!¡hola señoritas! Quizás alguna me conozca, soy Mu de Aries, es un placer estar por fin frente a ustedes para narrarles nuestra infancia la cual, en líneas generales, fue excepcional con uno que otro problema, pero en fin, continuemos con la narración.

Máscara de La Muerte, había nominado los equipos como refirió mi compañero y hermano de armas, Camus, por supuesto, nosotros no habíamos aceptado el nombre tan sexista y misógino que nos colocó, así que en consenso, decidimos llamarnos: luz estelar, llenamos las bombas de huevos podridos y excremento de vaca, en la parte baja del santuario, hay una pequeña granja, donde hay de todo, así que: había bastante bosta para escoger, eso fue idea de Aioria y Shaka.

-estamos listos. Dijo Saga dándonos las bombas –saben que ganará quien marque los puntos específicos con sus banderitas. Asentí, cada uno de los miembros del equipo, tenía esas banderitas para marcar los sitios.

-vamos a divertirnos, a dar el mejor esfuerzo. Dijo Shaka, sonreí.

-desde luego, será divertido ponerlos en su lugar a todos. Aioros sonrió.

-vamos a ello. Dijo con alegría ciertamente, ensuciamos el santuario, lo ensuciamos mucho, también ensuciamos a mi padre, el tío Simón, el tío Ágora, el tío Poli y al tío Danilo, a unas cuantas amazonas y a los guardias, nos divertimos muchísimo, aunque después tuvieron que limpiar los mayores las armaduras y nosotros, los pequeños, debimos limpiar los desastres que hicimos, eso no fue muy divertido, unos cuantos días después, iba con Shaka, Camus y Antoin caminando, cuando vimos a Afrodita sentado a la sombra de un roble.

- ¿Qué te pasa Afrodita? Preguntó Antoin, el subió la mirada, lloraba.

- ¿Por qué lloras Afrodita? Pregunté –no podremos hacer el musical del cascanueces en mi academia de ballet. Camus lo miró con compasión.

- ¿Por qué? Preguntó, el suspiró desanimado.

-porque toda la compañía fue víctima de un ataque de diarrea. Shaka se acercó y lo abrazó.

- ¿podemos ayudarte? Preguntó –no lo se, quizás si, si supieran bailar. Sonreí –si nos enseñas, aprenderemos, vamos Afrodita ¿Cuál obra hay que montar? Me miró con una sonrisa queriendo colgar en sus labios.

-el cascanueces. Dijo, Antoin asintió –será divertido, podemos decirle a las marinas. Afrodita sonrió.

- ¿de verdad me ayudarían? Preguntó - ¡desde luego! Dijimos todos contentos, el se incorporó –vamos a hablar con el abuelito. Dijo con renovada alegría.