Anakin acababa de conseguir escabullirse de la enfermería del templo Jedi tras haber llegado a salvo de Dathomir antes de lo previsto. La misión había sido todo un éxito, pero había varios heridos que atender. Anakin se encontraba bien, tan solo tenía un pequeño rasguño en su estómago que no requería una atención inmediata.
Sin embargo, el personal médico no pensaba igual que él, y parecían dispuestos a mantener a Anakin en la enfermería aunque realmente no fuera necesario. Después de todo, le conocían demasiado bien ya como para saber que el joven Jedi a veces restaba importancia a sus heridas. Era un hecho sabido por todos que Anakin se escabullía siempre que podía de la enfermería, prefiriendo atenderse él mismo sus heridas. Era una de las muchas cosas que tenía en común con Obi-Wan. Obi-Wan…
Anakin había sido informado de que Obi-Wan ya había vuelto a salvo de la misión en Christophsis hacía unos días. Ninguno de ellos había tenido tiempo para tener una conversación ni siquiera a través de alguna transmisión debido a lo extraordinariamente ocupados que habían estado con sus misiones, pero aún así Anakin había estado muy atento a todo el progreso de su misión pidiendo información a otros soldados. Como no habían podido hablar, Obi-Wan no sabía que Anakin llegaría a Coruscant esa misma noche. Así que si Anakin ya era normalmente bastante reacio a permanecer en la enfermería del templo, esta reticencia se multiplicaba por mil sabiendo que Obi-Wan se encontraba a unos metros de él en el apartamento.
Cuando se encontraban en la sala de espera consiguió convencer al Capitán Rex para que mintiera al personal médico y que se inventara alguna excusa que justificara la ausencia de Anakin. Este asintió a regañadientes, consciente de lo poco que le gustaba al joven Jedi permanecer en la enfermería. No obstante, lo cierto es que ahora mismo Anakin dejaría de hacer cualquier cosa, por mucho que le gustara, por ir al apartamento compartido con Obi-Wan. Claro que esto no hace falta que nadie más lo sepa…, pensó divertido Anakin para sus adentros.
Cuando llegó al apartamento y se encontró a Obi-Wan apaciblemente dormido en la cama y abrazado a la almohada, Anakin agradeció que no hubiera nadie alrededor para ver la sonrisa de tonto enamorado que sin duda se habría formado en sus labios. Cuánto te he echado de menos… El joven Jedi se preguntó brevemente para sí mismo cuándo había empezado a sonar como un romántico empedernido en su cabeza.
Se acurrucó entonces junto a él, con cuidado de no despertarlo. Él mismo no tenía sueño, sus niveles de adrenalina estaban demasiado altos tras el estrés y la emoción de su última aventura. Aún así, permaneció en la cama despierto junto a él, escuchando los latidos de su corazón desde donde tenía la cabeza apoyada en su pecho. Ese sonido era como música para los oídos del joven, y estaba más que contento con permanecer así, despierto, disfrutando de la alegría que le brindaba saber que Obi-Wan estaba a salvo junto a él. Sí, definitivamente me he vuelto un romántico empedernido…
Estuvo un largo tiempo así, incapaz de conciliar el sueño pero a la vez profundamente calmado y relajado por la paz del momento y la cálida presencia de Obi-Wan a su lado. Aún abrazado junto a él, dirigió su vista a la ventana de la habitación. A pesar de que había pasado bastante tiempo desde que Anakin llegó, todavía era bien entrada la noche y la luna en el exterior brillaba con fuerza. Mientras vislumbraba las pocas estrellas que se podían distinguir en el cielo a causa de la potente iluminación de la ciudad de Coruscant, Anakin empezó a sentirse a punto de adentrarse en el mundo de los sueños, ayudado por el rítmico sonido de los latidos de Obi-Wan junto a su oído.
-¿Anakin?
La voz soñolienta y confundida de Obi-Wan le devolvió a la realidad a Anakin, dejando de lado por completo el sueño que había empezado a apoderarse de él. Levantó un poco la cabeza hacia arriba desde donde la tenía apoyada en el hombro de Obi-Wan y le dirigió una de sus más encantadoras sonrisas.
-¿Qué tal, Obi-Wan? ¿Me has echado de menos?
El rostro de Obi-Wan fue iluminándose poco a poco conforme se iba despertando y dándose cuenta de que Anakin estaba realmente a salvo junto a él. No obstante, la expresión de adoración con la que le miraba fue pronto sustituida por una sonrisa pícara.
-Bueno, no sé, Anakin… Lo cierto es que dormía muy a gusto sin tener a alguien que se llevara para su lado todas las mantas.
Típico. Anakin hizo esfuerzos por contener la sonrisa ante la felicidad que le causaba volver a escuchar los comentarios sarcásticos de Obi-Wan. Se separó de sus brazos y se dio la vuelta, dándole la espalda en la cama haciéndose el ofendido mientras escuchaba el agradable sonido de la risa de Obi-Wan.
La respuesta que esperaba no tardó en llegar. Pronto unos brazos le rodearon por detrás y un sinfín de besos fueron colocados en su cuello mientras Anakin se estremecía y se echaba un poco más hacia atrás para que no hubiera ningún espacio entre su espalda y la parte delantera del cuerpo de Obi-Wan.
-No había ni un solo momento en que algo no me recordara a ti, Anakin- le susurró cuando sus labios llegaron a su oído- No sabes cuántas noches deseé tenerte en mis brazos como ahora.
Anakin se dio la vuelta para capturar sus labios en un beso lleno de sentimiento que había anhelado desde su separación en los jardines del templo cuando se reconciliaron.
-¿Cuándo has llegado?- le preguntó suavemente Obi-Wan mientras acariciaba con una mano las ondulaciones del cabello de Anakin y ponía en su lugar algún mechón que le tapaba la cara.
- Esta misma noche. Me escabullí de la enfermería del templo para poder venir hacia aquí.
Obi-Wan levantó una ceja poco impresionado.
-¡No tengo ninguna herida!- le aseguró con rapidez para apaciguarlo- ya sabes lo pesados que se ponen a veces en ese lugar…
Obi-Wan asintió tranquilizado ante el hecho de que Anakin no hubiera abandonado la enfermería con heridas que tratar. Bueno, en realidad tengo algún que otro rasguño, pero no es nada importante, pensó Anakin para sus adentros.
-¿Y qué excusa pusiste para poder escabullirte esta vez?
- En realidad le pasé esa tarea al Capitán Rex, así que no sé qué excusa se habrá inventado… No le hizo mucha gracia, pero me debía una.
Obi-Wan rió poniendo los ojos en blanco.
-¿Encajando tus problemas a los demás, Anakin? Qué incivilizado…
Ahora fue Anakin quien le dirigió una sonrisa pícara mientras que apoyaba su cabeza en su mano con el brazo doblado sobre la cama.
-Bueno, Obi-Wan, ya que vas a llamarme incivilizado haga lo que haga, tal vez deberíamos… actuar de forma que realmente tengas razón en esa afirmación- le dijo sugerentemente mientras le pasaba la mano por la cintura y acercaba su rostro al suyo- ¿Qué me dices, Obi-Wan?
Su Maestro le dirigió una sonrisa cómplice antes de hablar rozándole los labios.
-Me parece una gran idea, Anakin. De hecho, es de lo más sensato que has dicho últimamente.
Anakin pudo sentir su sonrisa cuando ambos acabaron con el espacio que los separaba y empezaron a besarse como si llevaran toda una vida sin probar los labios del otro. Aunque sus misiones acabaron afortunadamente mucho antes de lo que Anakin creía, lo cierto es que aún así la separación entre ellos se le había hecho eterna. En la habitación el silencio de la noche era roto por los sonidos de sus labios al juntarse, sus gemidos cada vez que sus lenguas se entrelazaban entre sí, las palabras susurradas al oído con las que ambos Jedi trataban de expresar cuánto habían echado de menos la cercanía del otro. Pero lo cierto es que Anakin sentía que no era capaz de encontrar palabras que hicieran justicia a lo mucho que había echado de menos estar así con él…
Tras aquella noche en la que Obi-Wan y él pudieron empezar a explorar el aspecto más íntimo de su relación (después de que Anakin saliera con vida de la infección por aquel misterioso virus), habían podido sacar algún que otro rato que tuvieran libre para seguir avanzando en este aspecto, y Anakin saboreaba cada uno de estos preciados momentos como si fuera el último. No obstante, había algo que aún no habían hecho, y Anakin sintió en ese momento la necesidad de estar más cerca de él de lo que nunca lo había estado. Se sentía algo nervioso, pero anhelaba con toda su alma que aquella fuera la noche en que compartiera un momento tan íntimo con Obi-Wan, dejando tras de sí el recuerdo de aquella dolorosa separación y deseando más que nunca demostrar su amor con sus actos tras las palabras tan hermosas que Obi-Wan y él se habían regalado cuando se reconciliaron antes de tener que separarse. Necesitaba que ambos fueran uno solo esa noche, que Obi-Wan entrara en su cuerpo y así sentirlo dentro de él, aunque no sabía muy bien aún cómo decírselo.
Mientras Anakin pensaba las palabras adecuadas en su cabeza (o trataba de pensarlas, ya que los besos de Obi-Wan le estaban haciendo muy difícil a su mente mantener la coherencia), guió prácticamente sin pensarlo con sus manos a Obi-Wan para que este se colocara encima de él, adorando la forma en que sentía a su Maestro más que satisfecho de encontrarse en esta postura y aún maravillándose de que alguien tan sereno habitualmente se mostrara tan apasionado hacia él como lo estaba haciendo en ese momento.
Desafortunadamente, la postura en la que ahora se encontraban hizo que Anakin sintiera algo de presión en la pequeña herida que tenía en el estómago. Trató de ahogar un quejido para que Obi-Wan no se diera cuenta de ello y dejara de besarlo de ese modo que le dejaba a Anakin sin aliento. Pero, lamentablemente, su Maestro era muy perceptivo. Demasiado perceptivo, gruñó Anakin para sus adentros mientras Obi-Wan separaba sus labios de los suyos y le miraba con un gesto de preocupación.
-¿Qué ocurre, Anakin? ¿Te encuentras bien?- le dijo apoyando suavemente sus manos en el estómago de Anakin sobre su túnica. Repito, ¿cómo puede darse cuenta de todo?
-Ah, sí Obi-Wan, no te preocupes. Tan solo es un pequeño golpe, nada más- Anakin volvió a inclinar la cabeza hacia arriba para continuar con aquel beso, pero Obi-Wan se apartó y le miró escépticamente como si no le creyera. Hasta que no descubra la verdad no va a parar…
Y así fue. Obi-Wan levantó levemente la camisa de Anakin dejando a la vista su torso, aunque no para los motivos que Anakin hubiera deseado en ese momento. El joven Jedi le miró con cara de circunstancias mientras Obi-Wan resoplaba y le dirigía una mirada reprobatoria.
-¿Solo un golpe decías? Tienes una herida abierta que requiere atención, Anakin- Obi-Wan empezó a negar con la cabeza- ¿Es que nunca aprenderás? ¿Por qué no te quedaste en la enfermería?
Porque tenía muchas ganas de verte, es lo que Anakin no dijo intuyendo que a Obi-Wan no le hubiera gustado la idea de que Anakin no mirara por su propio bien con tal de verlo a él. Además, es una pequeña herida, tampoco hace falta ponerse así…
-Vamos, no seas tan exagerado, tan solo es un pequeño rasguño- Iba a decir algo más, pero la mirada poco impresionada de Obi-Wan le hizo pensar que aquella tampoco era la respuesta más adecuada. El joven Jedi soltó un quejido- No me digas que me vas a hacer volver a la enfermería…-Otra vez no, por favor.
Obi-Wan le miró fijamente y emitió un suspiro.
-No, Anakin, no te voy a mandar a la enfermería- Anakin asintió aliviado y volvió a inclinarse para capturar sus labios…aunque otra vez Obi-Wan se separó. Cuando se le mete algo en la cabeza es incluso más cabezota que yo, pensó Anakin divertido antes de que Obi-Wan continuara hablando- Pero ahora mismo vamos a ir al baño para que te cure esa herida. De verdad, Anakin, ¿a esto lo llamas cuidar más de ti mismo?- le dijo escépticamente negando con la cabeza. Genial Anakin, ya has conseguido que se enfade otra vez…
No obstante, cuando Obi-Wan le ayudó a incorporarse y le guió hacia el baño cogidos de la mano, una parte de Anakin no pudo evitar encontrar conmovedor el hecho de que Obi-Wan mostrara semejante preocupación por él (aunque realmente es un exagerado… ¡solo es un pequeño rasguño!).
Se encontraban sentados en el suelo del baño, Anakin mirándole con fascinación mientras Obi-Wan preparaba con un cuidado extremo todo el material necesario para curarle las heridas, como tantas otras veces habían hecho uno y otro.
-Quítate la camisa, Anakin.
Anakin, fiel a su personalidad, no pudo evitar bromear levantando sugerentemente una ceja y dirigiéndole una sonrisa traviesa.
-Obi-Wan, si querías que me quitara la ropa solo tenías que decírmelo… No hacía falta que montaras todo este numerito de curarme las heridas- Obi-Wan le miró exasperado mientras que Anakin no pudo evitar contener la risa- Vale, lo entiendo, no es momento para bromas, ¿no?
Obi-Wan ni siquiera se dignó a contestar mientras Anakin ponía los ojos en blanco y se quitaba la camisa. Las manos de Obi-Wan empezaron a limpiar con delicadeza la herida en el estómago de Anakin. El foco de atención de Obi-Wan estaba centrado exclusivamente en su herida, y llevaba esa expresión de concentración que volvía loco a Anakin. El joven Jedi por su parte no podía apartar su mirada del rostro de Obi-Wan, y sentía escalofríos cada vez que sus pulgares rozaban su piel. Sintió que el corazón le latía a mil por hora cuando imaginó esas manos acariciándole otros lugares de su cuerpo… Anakin notó cómo se ruborizaba completamente al pensar aquello por mucho que tratara de evitarlo, y trató una vez más de buscar las palabras adecuadas para decirle a Obi-Wan lo mucho que necesitaba sentir su cuerpo más cerca que nunca del suyo aquella noche. Obi-Wan, como no podía ser de otra manera, se percató de su estado alterado.
-¿En qué piensas? Pareces muy concentrado- le preguntó dirigiéndole una mirada curiosa antes de devolver su atención a su herida.
¿Con todo lo que me podía haber dicho va y me pregunta sobre lo único que aún no sé muy bien cómo explicar?
-Ah, ¿es que ahora sí te apetece hablar?
-Nunca he dicho que no me apetezca hablar.
- No hace falta que digas nada… Desde que has visto mi herida no has hecho más que ignorarme- Anakin trató de evitar pensar en lo lastimosa que había sonado su voz al decir esto, pareciendo un niño reclamando atención.
-Puede que eso sea porque a pesar de lo que nos prometimos, sigues mostrándote tan descuidado en lo que respecta a tu bienestar como siempre… ¿No te has parado a pensar en que mi comportamiento tal vez se deba a eso, Anakin?-El joven Jedi puso los ojos en blanco. Realmente era muy difícil ganar una batalla dialéctica con Obi-Wan. Especialmente cuando lleva razón…, pensó Anakin para sí mismo. Obi-Wan continuó hablando- Tendrías que haber dejado que te atendieran en la enfermería. Nunca serás capaz de reconocer cuándo necesitas ayuda…- finalizó Obi-Wan negando con la cabeza.
-Es una de las tantas cosas que he aprendido de ti, Maestro- le contestó Anakin con una sonrisa burlona mientras Obi-Wan fruncía el ceño. Eso sí que no me lo puedes negar, Obi-Wan…
- Es fascinante ver la capacidad que tienes por aprender solamente las cosas que te interesan- El joven Jedi trató de contener la risa ante esa respuesta- Además, Anakin, no sé qué pretendías conseguir no diciéndome nada sobre tu herida. ¿No ves que iba a acabar dándome cuenta?
-Vale, está bien, lo siento- dijo Anakin haciendo un gesto de rendición con las manos consciente de que no había forma de salir airoso de esa discusión sin reconocer que Obi-Wan llevaba la razón- Tienes razón, y la verdad es que no tenía sentido ocultártelo porque claramente ibas a darte cuenta…pero tenía tantas ganas de verte y estar contigo que no fui capaz de pensar en nada más- finalizó en voz baja antes de bajar la cabeza y mirar fijamente el suelo del baño mientras escuchaba a Obi-Wan suspirar.
Anakin, habiendo esperado que Obi-Wan siguiera molesto por su falta de cuidado, se sorprendió gratamente cuando este comenzó a colocarle pequeños besos por su hombro, descendiendo sus labios por su torso y deteniéndose en aquellos lugares que sabía que más afectaban a su antiguo Padawan. Anakin no pudo más que cerrar los ojos apaciblemente y acariciar los suaves cabellos cobrizos de Obi-Wan, estando seguro de que este percibiría los rápidos latidos de su corazón mientras prestaba atención con su boca a las zonas más sensibles de su piel.
-Anakin, hasta cierto punto te entiendo, no sabes cuántas ganas tenia de verte yo también- murmuró contra su corazón- pero por encima de todas las cosas quiero que estés bien, y me duele ver una vez más lo poco que te preocupas por tu salud. Es cierto que no era una herida grave, pero me inquieta pensar que si ya en el templo estando a salvo actúas así, ¿qué no harás en medio de una misión con todo lo que ahí hay en juego?
Anakin llevó una de sus manos hacia su mentón acariciándole la barba mientras guiaba su rostro a la altura del suyo.
-Lo siento, Obi-Wan, no quería preocuparte… Pero te puedo asegurar que cumplí nuestra promesa mientras estaba en la misión, y que no cometí riesgos innecesarios. Es cierto que ahora me pudieron las ganas de verte, pero no volverá a pasar. Dejaré que me atiendan las heridas antes la próxima vez.
Obi-Wan suspiró exageradamente mientras le abrazaba con cuidado de no presionar la herida de su estómago y colocaba su frente contra la suya.
-¿Cuántas veces habré oído eso ya?
-Las mismas que yo, probablemente.
Obi-Wan rió exasperado y le colocó un tierno beso en su cuello.
-Y ahora, ¿me vas a decir ya en lo que estabas pensando antes de que desviaras mi atención hacia otra cosa?
Por supuesto, no hay manera de distraerlo. Por algo le llaman el Negociador…
Anakin observó la mirada de interés de su Maestro y no encontró las palabras en su mente para decir lo que estaba pensando. En lugar de eso, volvió a sonrojarse. ¿Y cuándo empecé también a ponerme colorado cada dos por tres? Obi-Wan pareció aún mucho más interesado al ver aquella reacción.
-Ah, nada… Solo estaba pensando en el traidor del Canciller y toda aquella trama que montó para que nos enfrentáramos. ¿Has descubierto algo nuevo en los días que llevas en Coruscant?
Obi-Wan era de todo menos ingenuo. Estaba claro que no se tragó aquella excusa de Anakin, pero la seriedad del tema de las manipulaciones del Canciller le hizo dejar de indagar en los verdaderos pensamientos de Anakin para centrarse en lo que le había preguntado.
-Desgraciadamente no, Anakin. El Canciller se ha ausentado estos días a causa de unas relaciones diplomáticas en un planeta del borde exterior, o eso me han comentado. Le he estado dando vueltas a todo el asunto de la trampa en la que él y el metamorfo trataron de hacernos caer, pero aún hay muchas cosas que no entiendo. Ahora que ya hemos vuelto tenemos que tener una conversación exhaustiva sobre esto para planificar el modo de actuación…
-Lo sé, lo sé- interrumpió Anakin suspirando exageradamente y mirándole con ojos de cordero degollado- ¿Pero podemos esperar a mañana? Ahora solo quiero estar contigo, y no malgastar ni un segundo pensando en ese desgraciado.
Obi-Wan sonrió y le acarició el rostro con la mano.
-Claro que sí, Anakin. Yo tampoco pensaba hablar del Canciller esta noche- le dio un fugaz beso antes de hacer amago de separarse de su abrazo- y ahora, veamos si por fin me dejas terminar lo que estaba haciendo y te vendo esa herida.
Pero Anakin no le dejó continuar con eso, porque volvió a los brazos de Obi-Wan y escondió el rostro en su cuello.
-Lo siento- le dijo en voz muy baja.
-Anakin, no tienes que seguir disculpándote, ya te he dicho que tan solo me había preocupado por si te mostrabas igual de irresponsable con tu bienestar en las misiones como lo habías hecho ahora…
-No me refería a la herida- le interrumpió Anakin con la voz ahogada- sino a todas las manipulaciones del Canciller y las veces que no te escuché cuando me advertías sobre él.
-¿Ya estamos otra vez con eso? ¿Se puede ser más cabezota que tú, Anakin?- Puede que tú me ganes en eso, pensó la única parte de Anakin que no estaba demasiado ocupada recriminándose por lo estúpido que fue al confiar en el Canciller- Te lo diré una última vez: nada de eso fue culpa tuya. Bastantes problemas tenemos de normal como para que cargues encima con responsabilidades que no te pertenecen.
-Ya sé que no fue mi culpa, pero debí haberme dado cuenta de ello. ¡Soy un Jedi! No sé cómo pude dejarme engañar tan fácilmente…
-Anakin- dijo Obi-Wan con firmeza cogiéndole el rostro para mirarle a los ojos- ¿Qué parte de nada de eso fue culpa tuya no has entendido? Creo que no es un concepto muy difícil de comprender, incluso para ti…- Obi-Wan rió mientras Anakin le fruncía el ceño habiendo caído en su provocación- No pienso escuchar ni un solo reproche más a ti mismo que no te mereces- finalizó Obi-Wan obstinadamente cruzándose de brazos.
Sin embargo, Anakin no se daba por vencido fácilmente, y le retó con la mirada antes de continuar hablando.
-¿Ah, no? ¿Y cómo piensas impedirlo? Porque yo puedo perfectamente seguir hablando sobre lo equivocado que estaba cuando…
Anakin no pudo continuar tras haber sido interrumpido por los dulces labios de Obi-Wan ahogando sus quejas en un beso.
-Esta es una buena manera de impedirlo, ¿no crees, Anakin? Desde luego es mi opción preferida.
Obi-Wan le sonrió y Anakin ya no tenía fuerzas de seguirle la contraria.
-Es mi opción favorita también- contestó Anakin, no pudiendo evitar responderle con otra sonrisa antes de volver a atrapar los labios de Obi-Wan con los suyos.
Mientras se fundían en un beso apasionado, Anakin solo podía pensar en lo mucho que le quería y en lo afortunado que era de tener a alguien tan extraordinario como Obi-Wan siempre velando por su bien, ya fuera para curarle las heridas que Anakin era demasiado cabezota (cabezota, sí) para dar importancia, o para impedir que el joven Jedi se sumiera en la desesperación auto inculpándose por todo lo malo que tenía lugar a su alrededor.
Obi-Wan dejó caer los vendajes que estaba sujetando para colocar sus manos con firmeza en la espalda desnuda de Anakin. El joven Jedi acabó sentado a horcajadas sobre él, prefiriendo el calor de su cuerpo al frío suelo del baño. Podía sentir cómo Obi-Wan trataba de controlarse para que la situación no se les fuera de las manos estando aún Anakin con la herida pendiente de vendar. La forma delicada con la que lo acariciaba, a pesar de que Anakin era consciente del deseo que corría también por sus venas, no hizo más que acrecentar la emoción que lo embargaba por ser él el destinatario de todo ese afecto que provenía de Obi-Wan. Volvió a recordar las palabras de amor que se intercambiaron en los jardines del templo cuando se reconciliaron, y la necesidad de estar más cerca de él de lo que nunca lo había estado volvió a invadirlo con fuerza. Irónicamente, ahora que no era capaz de pensar con coherencia fue cuando las palabras que expresaban sus deseos comenzaron a salir finalmente de su boca.
-Obi-Wan, yo…-empezó a decir dubitativamente casi sin aliento muy cerca de él. Los ojos de Obi-Wan volvían a mirarlo con curiosidad mientras este también respiraba entrecortadamente, y de nuevo Anakin volvió a sentirse inseguro. Obi-Wan, percatándose de esto, le dirigió una mirada alentadora mientras continuaba acariciándole suavemente por la espalda.
-¿Sí? Dime en qué piensas, Anakin. Sabes que puedes contarme cualquier cosa.
Esas caricias estaban provocando a su paso agradables escalofríos en su piel, y Anakin agradeció que estuviera sentado encima de Obi-Wan con sus manos sujetándole firmemente por la espalda, ya que estaba seguro de que en ese momento no habría sido capaz ni de mantenerse en pie. El joven Jedi no pudo evitar sonrojarse una vez más, sintiendo esos ojos verde azulados brillando cada vez con mayor curiosidad. Esos ojos que tanto amaba. Las hermosas palabras que Obi-Wan le dijo entre las columnas de los jardines del templo volvieron a resonar en su cabeza. Todo merece la pena si sé que al final del día te tendré en mis brazos, y de ninguna manera dejaré que nada ni nadie se interponga entre nosotros. Nunca te abandonaré, Anakin. Estaré siempre a tu lado, a menos que un día no lo desees así.
Anakin se inclinó para besarle dulcemente, y finalmente empezó a hablar rozándole los labios.
-Esta noche quiero que… me gustaría…-Obi-Wan le miraba expectante, y la fuerza de aquellos ojos fue demasiado para Anakin. Escondió el rostro en su cuello para susurrarle finalmente al oído- me gustaría sentirte dentro de mí.
Sintió que Obi-Wan ahogaba un suspiro.
-Pero si no quieres, no pasa nada- se apresuró en decir Anakin atropelladamente malinterpretando el silencio de Obi-Wan- ah, sabes qué, olvida que te he dicho nada…
Anakin se sorprendió cuando los labios de Obi-Wan empezaron a besarle de una forma arrebatadora que le quitaba la respiración.
-Anakin… pues claro que quiero, cómo se te ocurre pensar que no iba a querer-le susurró Obi-Wan cuando se separó de su beso con las mejillas sonrojadas. Anakin esbozó una tímida sonrisa y volvió a inclinarse hacia él, pero Obi-Wan lo impidió colocando suavemente una mano sobre su pecho- Pero estás herido, y no soportaría hacerte daño. Deberíamos esperar…
-No importa, Obi-Wan, tendremos cuidado- le interrumpió Anakin mirándole de una forma que esperaba que le conmoviera- No quiero esperar. Te necesito esta noche- Anakin pudo observar cómo la resolución de Obi-Wan de esperar se iba desvaneciendo poco a poco- Por favor…
Obi-Wan le sonrió y juntó su frente contra la suya.
-No es justo… sabes que nunca podría negarte nada cuando me miras de ese modo. Y mucho menos cuando me pides algo que deseo tanto como tú- Anakin sintió cómo una sonrisa empezaba a formarse en su propio rostro- Pero prométeme que si en cualquier momento te encuentras mal me lo dirás- Anakin asintió- Prométemelo, Anakin.
-Te lo prometo, Obi-Wan- le dijo solemnemente mirándole fijamente a los ojos. Obi-Wan asintió y sus labios volvieron a encontrarse. Obi-Wan le acarició el rostro y le dirigió una mirada cariñosa que Anakin le devolvió al instante. El joven Jedi sonrió pícaramente antes de volver a hablar- Vayamos a la habitación entonces.
-Ah, de eso nada, Anakin. No iremos a ningún sitio hasta que no termine de vendarte la herida.
Anakin rió poniendo los ojos en blanco.
-Es verdad, ya ni me acordaba de eso.
Obi-Wan sonrió exasperadamente.
-¿Por qué no me sorprende? Más vale que me tienes a mí para recordártelo…
Estaban bromeando otra vez, igual que siempre. Pero Anakin no pudo evitar volver a pensar en lo afortunado que era de tener a Obi-Wan siempre pendiente de su bienestar.
-Sí, Obi-Wan- dijo Anakin mirándole emocionado- Más vale que te tengo a ti.
Obi-Wan pareció entender todo el significado que había detrás de esta respuesta, y asintió conmovido.
Un apacible silencio se instauró entre ambos mientras Obi-Wan aplicaba los vendajes sobre su herida a la vez que Anakin le observaba ensimismado. Sintió mariposas en el estómago cada vez que las miradas de ambos se encontraban y se dirigían sonrisas cómplices, anticipando en sus pensamientos lo que estaba a punto de ocurrir entre ellos.
-Ya está, Anakin- dijo con esa voz suave y agradable apoyando su mano suavemente sobre el vendaje- mañana volveré a cambiarte las vendas.
-Gracias- contestó Anakin sonriendo colocando su mano sobre la suya- Realmente no sé qué haría sin ti.
-Nada bueno- dijo Obi-Wan suspirando exageradamente ayudándolo a levantarse mientras ambos reían- Yo tampoco sé lo que haría, Anakin. Con suerte nunca lo sabremos.
Prácticamente al mismo tiempo los labios de ambos se encontraron, y Anakin apenas fue consciente de cómo entre beso y beso fueron capaces de llegar a la habitación. Mientras se tumbaba sobre la cama y Obi-Wan se colocaba encima de él con extremo cuidado de no aplicar presión sobre su herida, otro agradable hormigueo volvió a recorrer sus tripas porque apenas podía creerse de que aquello por fin iba a ocurrir entre ambos. Y si alguien decide interrumpirnos en este momento o requiere de nuestra presencia, tendrá que esperar, incluso si se trata del mismísimo Maestro Yoda... Anakin casi rió ante el curso de sus propios pensamientos, pero los labios de Obi-Wan eran tan cautivadores que lo único que su boca era capaz de hacer era responder a sus besos con la misma vehemencia.
Tras desprenderse de todas las capas de ropa que se interponían entre sus cuerpos, a ambos se les escapó un gemido cuando sintieron todas y cada una de las partes de sus cuerpos desnudos en contacto. Envuelto en el calor de la piel de Obi-Wan, Anakin se sintió más seguro en sus brazos de lo que nunca lo había estado. Aquel embriagador contacto de sus cuerpos le estaba volviendo loco, más aún sintiendo que Obi-Wan se encontraba en el mismo estado que él. Y sin embargo, aún no era suficiente. Necesitaba estar más cerca…
Mientras Obi-Wan colocaba besos en la parte superior de su torso a la vez que acariciaba con extremada delicadeza la parte de su estomago cercana a los vendajes de su herida, Anakin le miraba ensimismado, estremeciéndose de placer cada vez que sus labios se detenían en las zonas más sensibles de su piel. La adoración que podía sentir en sus besos le sobrecogió, y se sintió emocionado al recordar cómo hacía tan solo unos meses había temido que Obi-Wan jamás correspondería sus sentimientos. Qué equivocado estaba…
-Te quiero, Obi-Wan.
El aludido le miró a sus ojos dulcemente antes de colocar su rostro a la misma altura que el suyo, enlazando sus manos en los cabellos del joven Jedi.
-Yo también te quiero, Anakin. A veces me asusta pensar cuánto.
Mientras Obi-Wan volvía a capturar sus labios apasionadamente, Anakin pensó que si fuera posible se pasaría así toda la vida, con los labios de Obi-Wan moviéndose sobre los suyos y buscando entrada en su boca para aumentar la profundidad del beso.
-¿Estás seguro de que quieres hacer esto, Anakin?- le susurró mientras deslizaba sus manos lentamente por los costados de Anakin haciéndole a este suspirar por la expectación.
Anakin le sonrió guiando una de sus manos hasta el lugar que él quería.
-No he estado más seguro de nada en mi vida, Obi-Wan.
Mientras Obi-Wan le preparaba con sus manos para poder entrar en él sin que le doliera, preguntándole en un sinfín de ocasiones cómo se encontraba, Anakin perdió toda la coherencia para articular cualquier palabra, siendo únicamente capaz de asentir con la cabeza para indicarle que se encontraba bien. No podía parar de estremecerse de placer al sentir las manos de Obi-Wan explorando el lugar más íntimo de su cuerpo. Pero aquello aún no era suficiente, necesitaba más…
-Ya estoy listo- le dijo casi sin aliento- Por favor, Obi-Wan. Te necesito…
Finalmente, Anakin sintió a Obi-Wan enterrado dentro de su cuerpo, y el sentimiento de placer que lo envolvió cada vez que este se movía dentro de él era tan solo superado por la emoción que lo embargaba al pensar que por fin sus cuerpos, sin saber dónde acababa uno y dónde empezaba otro, reflejaban la unión completa de sus almas, que también eran una sola desde hacía ya tiempo. Las manos de Obi-Wan estaban asimismo entrelazadas con las de Anakin sobre la cama a ambos lados de la cabeza del joven, siendo este otro símbolo de su unión. Besos llenos de sentimiento eran tan solo interrumpidos por palabras de amor que uno y otro se susurraban al oído en medio de jadeos interminables. Los sentimientos de placer dentro de sus cuerpos iban creciendo más y más hasta que llegó un punto en el que dicho placer fue mayor de lo que nunca ninguno había sentido.
Después de aquello, los dos Jedi permanecieron abrazados en la cama tratando de recuperar la respiración, intentando estar tan juntos como fuera posible.
-¿Estás bien, Anakin? Estás temblando- Obi-Wan le preguntó esto respirando entrecortadamente, probablemente sin caer en la cuenta de que él se encontraba en el mismo estado que Anakin. La imagen de su Maestro respirando con dificultad, con el cabello revuelto, mejillas sonrojadas y empapado en sudor, le pareció a Anakin lo más hermoso que jamás había contemplado, estando tan lejos de su apariencia habitualmente pulcra, ordenada y serena con la que se mostraba hacia los demás. Precisamente por este hecho le gustaba tanto a Anakin verlo del modo en el que ahora se encontraba: porque nadie más que él podía hacerle desprenderse de su habitual serenidad, demostrando con sus actos y sus palabras una intensidad de sentimientos que Anakin en el pasado jamás habría imaginado que su Maestro sería capaz sentir. Repito, qué equivocado había estado al pensar eso…
-Estoy mucho mejor que bien, Obi-Wan- le contestó Anakin entrecortadamente con una sonrisa radiante antes de colocar un beso en sus labios- ¿Y tú, cómo estás?
La mirada de adoración que Obi-Wan le dirigió mientras acariciaba su rostro con sus manos le hizo a Anakin volver a sentir aquella ya habitual sensación de mariposas en el estómago.
-Nunca he estado mejor, Anakin- Ahora fue él quien lo besó, de una manera tan suave y delicada que de algún modo hizo que su corazón latiera con la misma fuerza que en los momentos de pasión vividos momentos antes.
Por la ventana aún se podía vislumbrar alguna que otra estrella que aún brillaba con fuerza y se resistía a desaparecer a pesar de que las primeras luces del día no tardarían en llegar. En cierto modo así se sentía Anakin, deseando que aquella noche no acabara nunca para no tener que separarse del cálido cuerpo de Obi-Wan.
Tal vez Obi-Wan se sintiera igual que él, pues los dos se resistían caer en el sueño que trataba de apoderarse de ellos, prefiriendo mantener la vista fija en los ojos del otro, intercambiando miradas y sonrisas cómplices.
Anakin estaba totalmente envuelto en los brazos de Obi-Wan mientras este le acariciaba suavemente por la espalda, haciéndole verdaderamente difícil a Anakin no cerrar los ojos apaciblemente por lo agradable que se sentían los delicados movimientos de sus manos en su piel. Anakin por su parte estaba acariciando con la misma suavidad la piel del torso de Obi-Wan, sintiendo cómo los movimientos de su mano se iban haciendo cada vez más lentos conforme el sueño lo llamaba, por mucho que deseara permanecer despierto observando esos ojos que tanto amaba.
Consciente de que no podría permanecer despierto mucho más tiempo, volvió a pronunciar en un susurro las palabras que mejor podían describir sus sentimientos hacia Obi-Wan, aunque lo cierto era que realmente las palabras se quedaban cortas para expresar el amor que alberga por él.
-Te quiero.
Al menos el sueño se apiadó de él, ya que le permitió permanecer despierto unos segundos más para oír la contestación de Obi-Wan.
-Y yo a ti, Anakin.
Su voz sonaba igual de cansada que la suya, como si fuera a caer dormido también de un momento a otro. No obstante, Anakin pudo sentir sus labios colocando un beso sobre su frente antes de caer finalmente dormido, siendo el último pensamiento del joven Jedi que todo cuanto necesitaba para ser feliz estaba en esa habitación junto a él.
