Capítulo 24
Bella POV
- ¿Quién era? –me pregunto Alice, negué con la cabeza despejando mis pensamientos, tenía que actuar rápido y luego pensar.
- Era Mike, se acaba de enterar y quería decirme que estaría para cualquier cosa que necesitara -¿Esa voz sin emoción era mía? Ellos asintieron aceptando mi respuesta, mire el reloj de la pared, apenas eran las once de la noche.
Todos habían decidido quedarse a dormir esa noche en mi casa, y para asegurarse de que no saliera de nuevo Edward se acostó en la cama conmigo, lo abrace necesitando su fuerza, el calor de su piel, el olor de su perfume.
¿Qué quería Tanya de todo esto? Sabía que estaba enamorada de Edward por lo que me había dicho Esme… Esme… ¿Cómo alguien puede ser capaz de causar tanto dolor sin siquiera darse cuenta?
- Fue un error volver –murmure contra el pecho de Edward, el acariciaba mi cabello suavemente como si temiera que me rompiera, y estaba segura de que me rompería en cualquier momento de nuevo.
- Si no hubieras vuelto no te hubiera conocido –murmuro contra mi cabello.
- Siempre odie a Charlie –le confesé sintiendo como se tensaba al escuchar su nombre- Y a mis padres, por ser tan estúpidos, si mi madre hubiera sido más firme se hubiera casado con el hombre que amaba, si mi padre hubiera sido más decidido se habría escapado con la mujer de su vida, si Charlie hubiera aceptado que su amor no era correspondido habría encontrado a alguien que lo amara de verdad…
- Los hubiera no existen Bella.
- Lo sé, pero no entiendo porque tuve que sufrir por culpa de ellos.
- Yo tampoco lo entiendo Bella, pero a veces es mejor olvidar…
- ¿Edward? –Me levante un poco para mirarlo- te amo.
- También te amo –murmuro con una sonrisa antes de besarme- Duerme Bella.
Cerré los ojos y acompase mi respiración fingiendo estar dormida, varios minutos después sentí la respiración acompasada de Edward bajo mi oído, me quede allí solo un poco más, antes de levantarme con mucho cuidado. Adoraba ver a Edward dormir, se veía tan relajado, tan etéreo y perfecto como un cuadro de Miguel Ángel, escuche atentamente y suspire cuando no escuche nada, saque de mi escritorio un trozo de papel y un lápiz y escribí "Para siempre", deje aquel papel encima de mi almohada sabiendo que él lo encontraría al despertar, no sabía lo que quería Tanya conmigo, solo sabía que haría cualquier cosa por que Diego estuviera a salvo.
Baje las escaleras con mis zapatos en la mano para evitar hacer ruido, Alice, Jasper y Emmett dormían en la sala, les di una corta mirada a ellos antes de mirar el reloj, 3:35 am.
Salí de la casa y me puse los zapatos, agradecía haber nacido con una buena orientación y empecé a caminar hacia el lugar acordado atravesando los árboles, camine mientras el sol subía lentamente al suelo, corrí con la necesidad de saber cómo estaba Diego, corrí porque era lo único que podía hacer en estos momentos.
Pude ver a lo lejos una cabaña abandonada, las ventanas estaban tapadas con trozos de madera, el techo lleno de moho, enredaderas y pasto silvestre crecían entre las tablas del suelo, subí las pocas escaleras que daban al porche escuchando el crujir de las tablas y abrí la puerta que chirrió en protesta, entre viendo la oscuridad casi absoluta del pequeño cuarto salvo por unas lámparas de gas que estaban en el suelo.
El corazón se me detuvo al ver lo que iluminaban las lámparas: Diego estaba sentado en una silla de madera, sus pies atados al igual que sus manos, su boca cubierta por un pedazo de tela, y sus ojos llenos de lágrimas. Nos miramos y llore mientras corría hacia el gritando su nombre, escuche su grito ahogado por la tela mientras lloraba también, caí de rodillas frente a él desamarrándolo y cuando le quite la tela de la boca salto a mis brazos abrazándome con fuerza.
- ¡Mami! –su grito resonó por la cabaña, sentí sus sollozos contra mi cuerpo, sus manitas aferrándose con fuerza a mi ropa, temblaba incontrolablemente y yo solo podía pasar mis manos por su cuerpo, verificando que estaba bien, que estaba entero y a mi lado.
- Mi vida, oh mi tesoro –murmure aferrándome a su cuerpecito, agradecí a Dios que estuviera bien, que lo hubiera cuidado cuando yo no podía.
Escuchamos el crujir de las escaleras y Diego se tensó entre mis brazos, la puerta se abrió dejando ver a una figura femenina entrar en la habitación, puse a Diego detrás de mí enfrentando a esa figura, Tanya abrió un par de ventanas dejando que la luz del día entrara a raudales en el interior de la cabaña y se giró para mirarnos, traía un arma en su mano y una mirada enloquecida en sus azules ojos.
- Bienvenida Bella, es un placer que hayas aceptado reunirte conmigo –su sonrisa era amplia mientras caminaba frente a nosotros despreocupadamente.
- ¿Qué quieres de nosotros Tanya? –le pregunte, manteniendo tranquila mi voz.
- Quiero que dejes a mi Edward –dijo, un tic empezó a formarse en su ceja y ella solo lo ignoro- me deshice de mi hermana y ahora me desharé de ti, ¿Qué ve el en ustedes? ¡¿Qué?! –grito enloquecida.
- No lo sé…
- ¡Claro que lo sabes! Eres igual a ella, siempre la niña buena, siempre la niña correcta la que todos querían… ¡Yo lo conocí primero! ¡Yo me enamore primero! ¡Y él se enamoró de mí! –apunto el arma hacia mí, Diego lloraba de miedo y se sujetaba a mis piernas mientras yo me ponía frente a él, escondiéndolo con mi cuerpo- Tú me lo quitaste y te apartare del camino para que él se quede solo conmigo.
- Deja que el niño se vaya Tanya, y podrás hacer lo que quieras.
- Mami… -murmuro Diego con pánico.
- Shh cariño –intente tranquilizarlo sin dejar de mirar a Tanya- te lo suplico, déjalo ir.
- ¿La orgullosa Isabella Swan me está rogando? –Murmuro Tanya divertida- Arrodíllate y suplícamelo de verdad.
Me arrodille sin importarme nada más, y puse mis manos frente a mí.
- Te lo imploro, déjalo ir, por favor, por favor.
Escuche su risa estruendosa, su cara antes hermosa ahora deformada por la locura, sus ojos que daban vueltas sin parar, sus manos temblorosas sujetando el arma.
- Diego –susurre lo más bajito que pude mientras Tanya reía- ve a un rincón, escóndete ahora.
- Pero…
- Hazlo Diego, ahora –el niño se escondió en las sombras aun tembloroso.
Tanya aun reía frenéticamente cuando salte sobre ella, golpee su estómago con un puño antes de intentar quitarle el arma pero ella me golpeo también. Rodamos una sobre la otra, el arma había ido a parar lejos de nosotras, la golpee con fuerza esperando, ansiando dejarla inconsciente para poder escapar, ella me golpeaba también con fuerza estirándose por el arma, tenía la adrenalina recorriendo mi cuerpo, dándome fuerzas, pero no servía de nada el no haber dormido ni comido durante casi tres días, el agotamiento físico me paso factura y con un certero golpe en la cabeza ella recupero el arma. Su labio sangraba, su ropa estaba arrugada y sus ojos más enloquecidos que nunca.
- Te voy a matar, perra, te voy a matar –gruño con odio apuntándome con el arma, la mire fijamente y apreté los puños al saber que si ella cumplía su amenaza Diego vería lo mismo que vi yo aquel día en que mi vida cambio: a mi madre cubierta de sangre.
Escuche un grito y me gire para ver a Diego patear la pierna de Tanya, ella rugió de furia y cuando lo iba a golpear me levante del suelo corriendo hacia él y lo abrace alejándolo. Diego lloraba y yo solo lo abrace, mientras Tanya nos apuntaba con el arma y solo un pensamiento me vino a la mente. Benjamín te he fallado.
Se escuchó un disparo, un grito y luego todo estaba en un enfermizo silencio…
Que habrá pasado?! Muahahahaha que piensan que pasó chicas?
Hice sufrir a Bella y a Diego un poquito más, lo siento mucho pero era necesario.
Que les pareció el cap? Les gusto? Lo odiaron? Dejen un reviiew!
Por cierto, creo que publicare tres caps mas de esta historia, asi que ya pronto sabremos como terminara n.n
Besos!
