Capítulo 24
Sin aliento
Finalmente, en una ocasión en la que me encontraba conversando con el Señor Emmett, éste hizo un comentario alusivo a una partida próxima.
-Oh, Señor Emmett, ¿se refiere a que van a dejar Rosings próximamente?-
-Así es, Señorita Swan. El sábado, si es que Edward no vuelve a posponer la fecha- confirmó él.
Lo miré con las cejas enarcadas.
-¿Posponer?- pregunté.
-Sí, tendríamos que haber partido hace una semana, pero Edward ha decidido quedarse-
-Oh, ya veo. Pero, ¿porqué ahora si ha decido marcharse?- le dije, preguntándome, además, dentro de mí, porque había decidido quedarse.
- Vaya, no lo podría decir con seguridad. Pero si me lo permite, yo pensaría que es para acudir al encuentro de… algunos de sus amigos. Según tengo entendido, él prometió reunirse con ellos en el menor tiempo posible-
No intenté averiguar el nombre de esos amigos, simplemente asumí que se trataba de los Hale. Además, eso me hizo recordar que mamá, en la última carta que me escribió, mencionaba que el Señor Hale había escrito unas cuantas líneas, diciendo que Alice mejoraba. Pero sólo eso. Así que, también, pensé en que aún no le había pedido informes al Señor Cullen, por mi parte. Pero si se consideraba de otra manera, el Señor Cullen había sido muy descortés al no tomar él la iniciativa de comunicarme alguna noticia respecto a Alice.
-No parece propio del Señor Cullen- comenté con amargura.
- ¿A qué se refiere?- me preguntó extrañado el primo del aludido.
- No, no es nada. Me parece que ha sido una indiscreción de mi parte. Por favor, discúlpeme- dije apenada.
- No, no ha sido tal cosa. Por el contrario, celebro que se haya aventurado hacer un comentario como ese, hay pocas personas que son realmente sinceras. Por favor, explíqueme su punto de vista- dijo cordialmente el caballero.
- Oh, está bien. Pues… Siempre he tenido la impresión de que el Señor Cullen es… orgulloso. Quizás demasiado. Me parece que no le interesa nada más que sí mismo-
- ¡Vaya! Debo decir que me sorprende escuchar eso. De todo el tiempo que llevo conociendo a mi primo, y créame cuando le digo que ha sido mucho –dijo esto último con una sonrisa divertida- nunca me ha dado tal impresión. Claro, que tal vez sea por... algunas diferencias…-
-¿Diferencias?- interrumpí disgustada, sin poder contenerme- Siempre se trata de eso, ¿no es así? Sólo por se comporta así con las personas que son de su misma categoría social…-
-¡Oh, no! ¡No, Señorita Swan! ¡Por favor discúlpeme! No era… no quise… ¡no me refería a eso! Lo que yo quise decir fue… en realidad…- el Señor Emmett parecía muy apenado, y apenas podía unir una frase coherente.
-¡No! ¡Discúlpeme a mí! ¡Fue mi error, malinterpreté el asunto!-
Al final, después de ambos insistir que había sido culpa nuestra, respectivamente, abandonamos la conversación.
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'Viernes. Ha llegado. El Señor Cullen se marcha mañana' pensé en mi interior la mañana de ese día.
Una invitación de Rosings llegó con el desayuno, más temprano que de costumbre. Apenas vi entrar a la sirvienta con el papel sellado en la mano, me levanté de la mesa y salí. Sé que todos me miraron desconcertados, y que él Señor Newton me llamó. Pero no les hice caso, sólo caminé hasta la puerta de la entrada y me dirigí al parque. Me interné en los árboles yo tomé senderos al azar. Y caminé, caminé sin preocuparme por el tiempo, y tratando de no pensar en nada. Estaba cansada, cansada de pensar en el Señor Cullen, cansada de pensar en lo que él hacía, o decía, o pensaba; cansada de saber que había algo más sobre él; cansada de no saber que sucedía realmente con Alice. Por que ya estaba lejos de seguir creyendo que su enfermedad había llegado tan lejos. Sólo había dos posibilidades: o Alice estaba tan enferma que había muerto y nos lo estaban ocultando (porque una enfermedad muy grave no podría perdurara tanto tiempo); o Alice ya se había recuperado desde hacía un tiempo atrás, y también nos lo ocultaban. En cualquiera de las dos versiones, sabía, que el Señor Cullen tenía un papel.
Así continué, vagando por el bosque, con la mente llena de telarañas. El cielo comenzó a nublarse, las nubes grises se arremolinaban sobre mi cabeza. No pensé en regresar, no quería regresar. Sólo quería estar ahí, en medio de la nada, sentada sobre la rama torcida de un árbol.
Un sonido, que nada tenía que ver con el ambiente que me rodeaba, comenzó a escucharse. Miré a mi alrededor, pero no pude ubicar de donde provenía. Si ponía atención, ese ruido se parecía mucho a… a pisadas. Fue cuando lo vi. Edward Cullen se acercaba a mí, caminando despacio. Me puse de pie y traté de alejarme de él. Pero entonces, él ya estaba más cerca de lo que yo esperaba.
-Señorita Swan- llamó, casi había dulzura en su voz.
Lo ignoré, y comencé a caminar más deprisa. Miré hacia atrás, y lo observé quedarse de pie, ahí donde yo había estado sentada unos momentos antes. Seguí caminando, hasta que estuve segura de haberlo perdido de vista.
Llegué hasta una claro, donde unas columnas elevaban una amplia cúpula. Había comenzado a llover, y me había mojado completamente. Me acerqué a una columna y me recargué, cerrando los ojos.
- No se preocupe por mí, ya pensaba retirarme-
Abrí los ojos, y vi que el Señor Cullen estaba recargado un poco más allá, también sobre una columna; no lo vi cuando llegué.
- No tiene que hacerlo- le respondí, dándome por vencida.
- Siento, sí antes… sí antes le ocasioné algún inconveniente o incomodidad, Señorita, yo sólo… sólo quería saber si su salud se encontraba mejor-
Por alguna razón, sus palabras sonaron sinceras.
-Si, he estado mejor. Creo que fue algo pasajero, gracias- respondí, no tan fríamente como la primera vez.
Nos quedamos en silencio. El giró se giró un poco y contempló el paisaje. Yo lo observé de reojo, sin moverme. Sus ropas estaban tan mojadas como las mías, y sus rasgos tenían la misma belleza de siempre
Más, sin aviso, se acercó bruscamente hacia mí. Lo miré sorprendida. El buscó mis ojos, y dejó ahí su mirada.
-He luchado en vano, ya no puedo más. Soy incapaz de contener mis sentimientos. Permítame que le diga que la admiro y la amo apasionadamente. Me ha hechizado en cuerpo y alma, Señorita Bella, y no puedo más- dijo agitadamente.
N/A: No se preocupen!!! Espero subir un capítulo pronto! Quizás hoy… o mañana!
