Oliver despertó de golpe. Miró a su alrededor, preguntándose si había sido una terrible pesadilla o si aquello había pasado de verdad. Clark estaba mirando por la ventana, no se había dado cuenta de que había vuelto en si. Le dolía la cabeza, pero necesitaba saberlo.

"¿Clark… y los niños?" Su marido se dio la vuelta, tenía los ojos arrasados por las lágrimas. "No… Clark por favor, dime que esa gente no se ha llevado de verdad a nuestros niños." Intentó incorporarse, pero la habitación comenzó a girar delante de él y sintió que como se le revolvía el estómago.

"Tranquilo." Clark llegó hasta él, se sentó en la cama y lo abrazó. "Emil dice que tienes una conmoción, creo que esa gente pensaba que tienes la cabeza demasiado dura."

Oliver enterró el rostro entre el cuello y el hombro de su compañero, dejó que Clark lo volviera a tumbar en la cama y esperó a que se acomodara su lado. Lentamente, su cuerpo empezó a recuperarse, dejó que Clark le abrazara, puso a un lado su imagen de tipo valiente, del héroe que toda la ciudad conocía, del candidato a alcalde y permitió que Clark viera el miedo en sus ojos, la necesidad de ser cuidado y amado, de escuchar las palabras necesarias para no derrumbarse.

"Vamos a encontrarlos te lo prometo, todo el equipo está trabajando en ello. He dejado a Carter al mando, dice que no es necesario, pero creo que le gusta mandar." Oliver sonrió, siempre se preguntaba como lo hacía Clark si se trataba de algún poder especial, pero siempre lo conseguía, incluso en los peores momentos conseguía arrancarle una sonrisa. "Esa gente no se va a salir con la suya."

"¿Qué es lo que quieren?" Sollozó Oliver, ya no le importaba parecer realmente débil, apenas podía mantener los ojos abiertos por el dolor de cabeza. "¿Se han puesto en contacto contigo?"

Clark negó con un gesto de cabeza. Deseaba tanto tener noticias de esa gente. Incluso siendo un superhéroe, teniendo poderes más allá de lo que podría soñar cualquier persona, se sentía atado de pies y manos, esperando que esa gente se decidiera a ponerse en contacto con él y decirles lo que querían a cambio de sus hijos.

"En cuanto lo hagan iremos a por ellos."

Se conocían demasiado bien, por eso Oliver sabía que la voz de su compañero escondía algo, no sabía lo que era, pero había algo que no le había contado. Se volvió a incorporar, mucho más lentamente esta vez, sin apartar la mirada de Clark y notando sus manos sosteniéndole por la cintura.

"¿Qué es lo que ocurre?"

"¿A que te refieres?"

Oliver sonrió dolorosamente. "Después de todo este tiempo y todavía no has aprendido a mentirme." Acarició con suavidad la mejilla de Clark y, no sin mucho esfuerzo, consiguió quedar sentado en la cama. "Se que me estás ocultando algo; no puedes mirarme a los ojos cuando me ocultas algo, porque crees que podría leerte la mente." Se acercó un poco más a él y le dio un tierno beso en los labios. "¿Qué es lo que no me estás contando?"

"No es nada, de verdad; es solo, que estoy preocupado por ti, por lo niños, por no saber quien es esa gente y que quiere de nosotros." Clark volvió a mirar a la cama, tal y como sabía Oliver no podía mirarle a los ojos.

"¿Qué es lo que no me estás contando?"

O –

Clark llegó al hospital en menos de treinta segundos con Oliver en sus brazos, si aquella gente le había hecho algo, tenía que asegurarse que estaría en buenas manos. Siempre se había preguntado como iba a agradecer a Emil todo lo que hacía por ellos y como arriesgaba la vida por mantener a salvo los secretos de todo el equipo.

Clark llevó a Oliver a la sala donde se reunían, alejados de periodistas o miradas indiscretas, era la parte más antigua del hospital, pero que gracias a las donaciones de Oliver, tenía algunos de los aparatos más novedosos del mercado. Emil le esperaba allí, le había llamado justo antes de salir de casa y ya tenía los escáneres encendidos y todo preparado.

Estaba acostumbrado a esas visitas sorpresa, a las heridas de bala o a los huesos rotos de sus amigos, por eso muy pocas veces se asustaba de lo que se encontraba. Incluso había ayudado a nacer a los bebés de Oliver y Clark, pocas cosas había más difíciles de creer que esa.

Su amigo estaba asustado cuando llegó, le contó lo que había encontrado en casa y el estado de Oliver, el golpe en la cabeza y la posibilidad de que hubiera más daños. Aunque Emil le aconsejó que era mejor que esperara fuera, Clark se negó, no iba dejar otra vez solo a Oliver, si le ocurría algo, estaría allí con él para saberlo y ayudarle.

El doctor hizo las pruebas rutinarias, extrajo sangre, la analizó y se dio cuenta que había algo rato en ella, algo que ya había visto en Oliver, pero que no esperaba volver a encontrarse. Repitió las pruebas antes de decir nada concluyente, pero el resultado fue el mismo. Curó la herida de la cabeza de Oliver, que todavía no había dejado de sangrar y le dio a su marido que tenía una pequeña conmoción producida por un fuerte golpe.

"Se pondrá bien, pero necesita mucho descanso."

Volvió de nuevo a la sangre, las pruebas no podían estar equivocadas por tercera vez, le hizo un escáner para comprobar que sus sospechas eran ciertas y finalmente llevó a cabo una ecografía, en el tiempo que tardó Clark en ir a buscar un café a la máquina; las pruebas eran totalmente concluyentes era el momento de darle la noticia a Clark.

"¿Qué ocurre doctor?" Clark cogió la mano de Oliver entre las suyas, se temía lo peor, una hemorragia interna, una enfermedad que nunca hubieran visto, algo terrible que no se sentía con fuerzas de escuchar en ese momento. "Emil vamos, dime lo que sea."

"¿Habéis usado protección las últimas veces que os habéis acostado?"

La pregunta cogió tan de sorpresa a Clark que por un momento no supo que contestar. Miró a Oliver y de nuevo volvió a mirar a su amigo, como si hubiera escuchado mal lo que acababa de decir. Entonces lo comprendió, se trataba de una enfermedad de transmisión sexual. Pero Oliver no había podido serle infiel, confiaba en él, más que en ninguna otra persona en el mundo y aunque hubiera querido hacerlo, que no era así, no había tenido tiempo de llevarlo a cabo.

"¿De que se trata Emil?"

"Necesito que me contestes a esa pregunta."

"Claro que si, después de los niños… siempre hemos tenido mucho cuidado, ¿Por qué me haces esa pregunta? Aunque bueno… hace mes y medio, nos dejamos llevar, Oliver acababa de inaugurar su campaña, iba a ser el próximo alcalde de Metropolis y quisimos celebrarlo. Así que supongo que esa vez no usamos protección. Pero vamos Emil, ¿a que viene esa pregunta? Porque si insinuas que alguno de los dos ha sido infiel y que Oliver tiene una enfermedad de transmisión…"

"Vais a ser padres de nuevo."

Clark abrió la boca para gritar, pero todo lo que consiguió fue una mueca estúpida y sacar aire por la boca.

"¿Qué?"

"Tenía mis dudas, por eso le hice una resonancia y una ecografía." Le enseñó en primer lugar la ecografía, al no ser médico no sabía lo que estaba viendo, pero su amigo se lo señalo. "Todavía es muy pequeño, pero te puedo asegurar que en unos pocos meses, verás un bebé." Clark miró la imagen, no podía asegurar que aquella cosita fuera en realidad un bebé, su hijo, pero no podía apartar la mirada, como la primera vez, aunque ahora estaba más o menos acostumbrado a la idea de ser padre, de que Oliver tuviera a su hijo.

"¿Pero como ha podido pasar? Creí que había sido cosa del experimento de Tess, que no podría volver a ocurrir."

"Yo también lo creía, pero me he dado cuenta que tras haber tenido a los gemelos, el cuerpo de Oliver ha sufrido algunas pequeñas alteraciones, las suficientes para permitir que en su interior volviera a crecer una nueva vida."

"Así que…"

"Así que vais a tener otro hijo, enhorabuena."

Clark volvió a mirar la ecografía, era la primera foto que veía de su nuevo hijo. Sin saber si era niño o niña, si sería rubio o moreno o el color de los ojos, sintió que ya lo adoraba y que lucharía porque todo saliera bien. "Sin embargo, hay algo que debes saber."

"¿Cuál es el problema?"

Siempre tenía que haber un problema, las cosas nunca se le habían entregado de forma sencilla, ni siquiera cuando se trataba de tener un bebé.

"No es un problema, siempre y cuando Oliver se tome las cosas con calma."

Clark sonrió con amargura. "Entonces, sea lo que sea si que es un problema, conoces bien a Oliver sabes que no se puede decir que se tome las cosas con calma."

"El caso es que esa gente no se preocupó demasiado si Oliver estaba o no esperando un bebé cuando le atacaron."

"¿Qué quiere decir eso Emil? Dime ya lo que sea de una vez por todas."

"Oliver llevó algún golpe más de la cuenta, uno sobretodo me preocupa, tiene un ematoma en el vientre y una pequeña inflamación interna, cerca del embrión." Clark se puso tenso y Emil leyó sus pensamientos. "No es peligroso para el bebé, siempre y cuando Oliver descanse lo suficiente y se tome los próximos días con tranquilidad."

"Emil, esa gente se ha llevado a nuestros hijos, ninguno de los dos se puede tomar estos días con tranquilidad."

"Pues te aconsejaría que consiguiera que Oliver lo hiciera, hay una criatura creciendo en su interior y tiene que recuperarse de un buen golpe."

O –

"¿Estoy…"

"Si," Clark acarició la mejilla de su compañero y le besó en los labios para tranquilizarlo. No estaba seguro de poder hacerlo con todo lo que estaba pasando, pero al menos lo tenía que intentar. Acarició su vientre y pensó en el bebé que pronto podría sentir. "vamos a tener un bebé, supongo que la vez que nos dejamos llevar durante toda la noche, cubrimos el cupo de tentar a la suerte."

"No estoy preparado para hacerlo ahora Clark, no con los niños secuestrados."

"Oliver, vamos a recuperara a los niños, todo el equipo está trabajando en traerlos de vuelta, incluso Lois y mi madre se han volcado."

"¿Y que puedo hacer yo?"

"Ahora mismo, tu solo tienes una misión, descansar y ayudarme a que el hermano de Lora y Jonathan crezca fuerte en tu interior."