Adrien y Marinette adoraban pasar el tiempo juntos. Caminando en el parque, disfrutando de ir al cine o esperando en las afueras del Colegio el inicio de las clases.

Momentos en los que disfrutaban de la compañía del otro, como cualquier pareja normal... al menos hasta que se giraban y veían a un hombre que casi media dos metros y que mantenía una expresión malhumorada.

Ahuyetando a cualquier persona que intentará acercarse demasiado a la pareja aunque eso significara compartir cada momento romántico en el proceso.

-¿Y si nos escapamos? - Preguntó Adrien, consciente de que Marinette se sentía incómoda con la presencia constante del mayor.

Y aunque la idea le hizo sonreír en un principio, al final, tuvo que decantarse por lo más sensato.

Esto al recordar cómo habían sufrido escondiéndose de todo aquel que reconocía al rubio el día en el que salió el perfume que aclaraba su nombre. Ni qué decir de la akumatización de si guardaespaldas, que sin duda debió sentirse muy frustrado para terminar en las manos de Hawk Moth.

-¿De verdad te molesta tanto? -Quiso saber la azabache, estrujando al modelo en medio de su abrazo.

-Yo estoy acostumbrado.

-Eso no responde mi pregunta.

-Siempre he querido sentirme una persona normal, cosa que no es fácil cuando tienes un guardaespaldas.

Marinette llevó su mirada al cielo, pensando si habría algún modo de pasar desapercibidos. Duda que desapareció al instante, después de todo ya lo habían hecho.

Beso la mejilla de su pareja y sentenció.

-Tengo un plan, pero tendrás que esperar un poco más.

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