Inuyasha no me pertenece, todo personaje mencionado es obra de Rumiko Takashi. El texto ha sido elaborado sin fines de lucro y mera diversión. Es una historia completa de la cual subiré un capítulo cada semana o día, dependiendo de mis deberes.


Resumen: Detrás de una puerta muchas historias nacen y terminan, detrás de ésta que es de madera se vivieron momentos agridulces que definieron la vida de dos personas. "—Un verdadero castigo —inquirió él, mientras se colocaba encima de ella después de cerrar la puerta de la habitación." 29 momentos en la vida de Kagome y Sesshômaru. AU. Serie de Microrrelatos. [Escritos con un mínimo de 10 palabras y con un máximo de 150/160]

En algunos casos drabble y viñetas especiales.


Momento 25: Mamá

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Habían pasado ya dos meses desde que todo el grupo de InuYasha se enteró de la 'muerte' de Kagura y sus hermanos, si bien Kagome aún se sentía algo dolida y resentida con la difunda youkai no podía evitar que cierta melancolía también la invadiera, pero la miko sabía que la Princesa de los vientos estaba bien, al fin y al cabo había logrado que tanto había deseado desde los tiempos en donde existía Nâraku: ser libre.

Era una mañana normal, tan fría como cualquier otra. Sesshômaru había salido a arreglar algunos asuntos pendientes con nuevos personajes de alto rango, pese a no vivir en el castillo ella sabía que su novio no podía simplemente dejar sus tierra descuidadas y tenía que hacer un viaje de tres días o menos cada cierto tiempo, recién hoy era el segundo y quizá llegara en la noche, así que estar sola en una gran cama no le apetecía. Bajó a la cocina y preparó un café, fue a donde la sala y buscó programas de su interés.

Es verdad que había prometido visitar a su madre pero con los sucesos ocurridos su cabeza se había perdido por completo, quizá... podría ir a visitarla hoy, no tenía nada que hacer.

Su celular timbró, Higurashi miró el número desconocido y dudó en contestar, al cuarto timbrazo agarró el aparato y procedió a contestar.

—¿Diga?

¿Kag?

Kagome dejó su taza de café en la mesita central y comenzó a toser cuando sintió que la garganta se le cerraba antes de poder tragar.

—¿Souta?

Sí...

—¿C-Cómo conseguiste mi número?, ¿qué ha sucedido?, ¿dónde estás?, ¿cómo estás? Casi tres años sin saber de ti, tonto, no nos dejaste ningún número cuando te fuiste a estudiar y... y... ¡diablos!

Hahaha —escuchó la risa apagada de su hermano—. Sabes que todo fue de imprevisto, hermana. Estoy bien, acabo de regresar de inglaterra, no vine solo... por si te interesa saber —fue el turno de la miko de reír quedamente—. En todo caso... quiero que la conozcan, tú y mamá, quizá visitar la tumba del abuelo también. Y tu número, digamos que no fue nada difícil, menos si eres la pareja de ése tipo —gruñó y ella soltó un bufido—. Como sea, pasaré a verte, ¿está bien? Allá en templo, quiero verlo... ¿nos vemos allá?

—¡Por supuesto! —colgó minutos después y guardó el número.

¡Su hermano había vuelto!

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—Así que te llamas Luka, ¿eh? —le sonrió la miko a la muchacha sonrojada. Ya hacía una hora desde que habían llegado al templo y la azabache decidió acercarse a la nueva integrante de su familia.

—Es un placer —asintió ella.

Souta rió complacido.

—También es bueno verte, Kag —le riñó en broma.

—Oh, ¿eres tú? Pensé que eras un vago, digo, tan linda señorita no te calza, hermanito —le respondió ella entre risas.

Luka rió, haciendo que se le marcaran los hoyuelos en sus mejillas y que su cabello castaño se moviera un poco.

—¡Ey! Soy tu novio, ¡diféndeme! —Souta rió.

—Pero se llevan tan bien —burló su novia.

—Ya me cae bien —rió Kagome.

Souta bufó ente divertido y algo abochornado. El celular de Kagome timbró, nuevamente un número desconocido.

—¿Diga? —la sonrisa seguía marcada en su rostro mientras veía a la joven pareja reír un poco.

—¿Señorita Kagome?

—La misma.

—Hablo de parte del Hospital Central, es sobre su madre, ella...

Higurashi dejó caer su celular al tiempo en que caía de rodillas con la sonrisa transformada en una mueca y lágrimas en los ojos. Souta se acercó y tomó el celular mientras Luka abrazaba a la chica.

—¿Hola?

¿Quién es usted?, ¿dónde está la señorita Kagome?

Soy su hermano, Souta. ¿Quién habla?

Somos del Hospital Central, señor —le dijo la enfermera al reconoce el parentezco—. Han habido complicaciones con el estado de salud de su madre.

—¿Qué le ocurre mi madre? —la voz del chico se endureció.

Escuchó un resoplido inseguro.

—Al Hospital Central le apena informar que la paciente Sonomi Higurashi acaba de fallecer.

Souta jadeó.

Lo sentimos —y colgaron al no recibir respuesta después de varios minutos.

Luka miró a su novio llorar y a su cuñada entre sus brazos.

—¿Qué pasó? —dudó la chica.

—Mamá... —la voz de Souta tembló—. Mamá murió, Luka, mamá murió.

Y Kagome jadeó antes de volver a llorar.

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Como ya saben el conjunto de OS nace de ideas que ustedes me den para las historias así que bien, pueden ir dejando propuestas en PM y ya veré yo cómo les cumplo en plasmarlas. ¡Gracias a las que ya comentaron, agregaron favoritos o seguimiento en A Thousand Years! C: Este fic está pronto a terminar, por lo cual les agradezco el haberme dado el apoyo necesario a lo largo de éstas viñetas-micros-drabbles. Saludos!

Y gracias por los comentarios, intentaré seguir respondiéndolos. Ah, sí, es un placer tener una nueva lectora, bienvenida C:

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09- de Enero del 2014